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30 aniversario. Los momentos clave de Sensi Seeds. El relanzamiento de la industria del cáñamo

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En el marco de nuestro 30 aniversario, estamos publicando una serie de artículos sobre los momentos clave de la historia de Sensi Seeds. Representan la base de nuestros valores fundamentales de lo que defendemos, y representamos,hoy en día.

En “30 años de Sensi Seeds – de una pasión incansable a una visión inquebrantable” puedes leer acerca de la pasión de Ben Dronkers por el cannabis, y el cáñamo, y sobre cómo la planta le inspiró para fundar Sensi Seeds, Hash Marihuana & Hemp Museum de Ámsterdam y Barcelona, y HempFlax. Todas estas actividades están impulsadas por nuestra voluntad inagotable para desarrollar, promover, proteger y atesorar la planta de cannabis en todas sus formas. En este artículo nos centramos en una filial muy importante de Sensi Seeds: HempFlax.

¿Qué es HempFlax?

HempFlax es la empresa que puso a la industria del cáñamo de nuevo en el mapa del mundo occidental. Se fundó oficialmente en 1994 en los alrededores de una antigua fábrica de papel en Oude Pekela, en la provincia de Groningen, en los Países Bajos. Fue un año memorable. Fue la primera vez en 50 años que se cultivaba cáñamo industrial en los Países Bajos.

Del cáñamo

Se invirtió mucho dinero, y esfuerzos, para convertirlo en una realidad. Ben Dronkers y su equipo habían desarrollado maquinaria agrícola especial y, en la fábrica de papel, se instalaron nuevas máquinas que habían sido desarrolladas especialmente para el cáñamo con el fin de procesar la cosecha en todo tipo de productos semimanufacturados. Ben se tomó muy en serio el relanzamiento de este cultivo. Tan en serio que llegó a vivir en la fábrica durante un tiempo, con el fin de estar lo más cerca posible de la fase inicial del proyecto.

Pero ¿había mucha demanda de cáñamo como materia prima por aquel entonces? ¿Era una aventura comercial destinada a responder a la demanda del mercado? Por supuesto que no. En Europa, hacía mucho tiempo que se había olvidado la variante industrial del cannabis, con la excepción de un puñado de acres en Francia y Hungría. No había mercado para ello. Financieramente, el plan no era en absoluto rentable y era casi impensable que HempFlax funcionara. Así que ¿por qué narices puso Ben en marcha una explotación de cáñamo industrial e invirtió su propio dinero en una fábrica, terrenos agrícolas y todo tipo de maquinaria para cosechar y procesar el cultivo?

La ambición detrás de HempFlax

Sólo había una razón: la ambición de Ben era traer de vuelta este eco-cultivo tradicional con una historia tan extensa en su país de origen, en Europa y en el resto del mundo.

Su ambición no surgió de la nada, por supuesto. A principios de la década de 1970, Ben había aprendido a través de su tienda de ropa todo sobre el cáñamo como materia prima para la industria textil. En 1994, el año en que se fundó HempFlax, Sensi Seeds y el Hash Marihuana & Hemp Museum en Ámsterdam habían cumplido casi 10 años, y Ben utilizaba estas empresas para lograr un objetivo similar: el regreso de la planta de cannabis a su legítimo lugar en la sociedad.

Alan Dronkers, Jack Herer y Ben Dronkers
Alan Dronkers, Jack Herer y Ben Dronkers

Mientras tanto, Ben se había hecho amigo del activista del cannabis, famoso en el mundo entero, Jack Herer, cuyo lema era “el cáñamo puede salvar al mundo”. Ben aprendió mucho de Jack y ambos compartieron la frustración de que el cáñamo industrial fuese prohibido por los mismos motivos ilegítimos que el cannabis. Sin embargo, el cultivo había servido a la humanidad como materia prima para la alimentación, cuerda, papel, textil y aceite durante miles de años. Por otra parte, el cáñamo además crece rápidamente, no necesita ningún tipo de pesticidas, apenas extrae nutrientes del suelo y puede producir más productos que cualquier otro cultivo. Eso convierte al cáñamo en una alternativa muy sostenible a los combustibles fósiles y a los árboles.

Durante años, Ben había estado promoviendo las muchas ventajas del cáñamo. Un día, alguien puso sus palabras en duda. “Si lo que afirmas sobre el cáñamo es cierto, entonces ¿por qué nadie hace nada al respecto?” Esa fue la última pizca de aliento que Ben necesitaba para poner en marcha el proyecto que se convertiría en HempFlax.

Con paso lento, pero seguro, se gana la carrera

En 1994, HempFlax comenzó su actividad con 140 hectáreas de plantas de cáñamo. El equipo, que incluía al hijo mayor de Ben, Alan, tuvo que reinventar por completo el proceso de producción y elaboración. No sólo se había abandonado el cultivo, sino también la innovación, durante 50 años. No sólo eso, la empresa tuvo que emplear todos sus medios con el fin de convencer a los posibles clientes para cambiar a las materias primas del cáñamo. El resultado fue un almacén lleno de fibras de cáñamo y ningún comprador.

Alan Dronkers solía contar la siguiente anécdota:

                   “Un día, un equipo formado por unos cuantos de nosotros estábamos sentados alrededor de una pila de fibras de cáñamo. Allí estaban, los frutos del trabajo duro de unos meses. Pero no había nadie que quisiera comprarlo. De repente, recibimos una llamada de Turquía. Una importante fábrica de cigarrillos necesita con urgencia cáñamo para la producción de papel de fumar. Nos pusimos locos de contentos, porque pudimos vender toda nuestras existencias en un día! [risas] Y por supuesto resulta bastante irónico que, después de todo, nuestro cáñamo fuese fumado.”

Cada día, la empresa convierte miles de plantas de cáñamo en materias primas que se procesan en cientos de productos.
Cada día, la empresa convierte miles de plantas de cáñamo en materias primas que se procesan en cientos de productos.

Durante los últimos 20 años, HempFlax ha ganado terreno poco a poco, y hoy podemos concluir que todo ese esfuerzo ha merecido la pena. Actualmente, HempFlax cultiva 1.200 hectáreas de cáñamo en terrenos en los Países Bajos, Alemania y Rumania, donde se está construyendo una nueva fábrica. Cada día, la empresa convierte miles de plantas de cáñamo en materias primas que se procesan en cientos de productos. Incluso los paneles de las puertas para BMW, Mercedes y Jaguar se fabrican utilizando las fibras de HempFlax. En 2015, la compañía lidera el mercado europeo e inspira a otros a unirse a ella en el cultivo de esta planta. Lo que es más, HempFlax ha establecido los estándares para el cultivo y el procesamiento de cáñamo que se utilizan en todo el mundo.

En resumen, la industria del cáñamo en su conjunto está en auge y Sensi Seeds ha conseguido su objetivo.

Por Martijn

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