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El Reino de Lesoto es un país situado al sur de África, geográfica y políticamente enclavado dentro de Sudáfrica.

El Ministerio de Salud de Lesoto acaba de otorgar a Verve Dynamics , una compañía médica sudafricana  , la primera licencia oficial para cultivar marihuana con fines médicos y científicos, convirtiéndose en el primer productor de marihuana en el continente africano en recibir la autorización administrativa.

El cannabis (dagga en nombre local) ya es el principal cultivo comercial de Lesoto. El pequeño país situado en una zona montañosa cuenta con agricultores experimentados y, el gobierno cooperativo ha colocado al país en una posición única para liderar esta industria en el continente, informa Konbini . Cerca de 70 por ciento de la marihuana de Sudáfrica se genera en Lesoto, y el mercado del continente sigue creciendo.

Según un informe de 2007 sobre ” Cannabis in Africa ” de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, se calcula que 38.2 millones de africanos entre 15 y 64 años usan marihuana anualmente y el número ha crecido desde entonces . Nigeria ocupa el tercer lugar en una lista de los países que consumen más cannabis con el 14,3 por ciento de la población que usa marihuana.

Con esta decisión, Lesoto se sitúa a la vanguardia de una industria enormemente rentable.

“El acceso al cannabis medicinal en el continente africano ha dado otro gran paso adelante hoy y Verve Dynamics tiene el honor de ser la primera empresa en África que ha obtenido la aprobación reglamentaria para comenzar el proceso de cultivo y producción de extractos de cannabis comercialmente de alta calidad”, dice  Richard Davies de Verve Dynamics en un comunicado . “La decisión del Gobierno de seguir adelante con esta decisión histórica significa que Lesoto desempeñará un papel importante en el desarrollo de esta industria, tanto a nivel local como internacional, así como estableciéndose como pionero en el continente africano con los equipos de extracción”

Entonces, ¿otros países africanos tomarán medidas para “legalizarla” también? Parece que algunos lo están haciendo gradualmente, Sudáfrica legalizó el uso de la marihuana para uso personal en el hogar en abril, aunque la distribución y los usos públicos siguen siendo ilegales.

Verve Dynamics está lista en caso de que cualquier otra nación decida seguir los pasos de Lesoto. “Vamos a poner este equipo y los servicios disponibles para nuestros socios en África en una base de peaje, siempre y cuando tanto las aprobaciones legales y reglamentarias se cumplan”, dice la compañía.

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Leshoto

El pequeño Reino de Lesoto, sin salida al mar, con una superficie de solo 30.000 kilómetros ² y una población de alrededor de dos millones de habitantes, es un enclave completamente rodeado por Sudáfrica. Independiente de Gran Bretaña desde 1966, Lesoto se ha esforzado por desarrollar y mejorar, pero sigue estando afectado por la pobreza, subdesarrollado y es enormemente desigual.

Derecho y Política Internacional

El cultivo de cannabis no es ilegal bajo la ley lesotense, y aunque la posesión y la venta están prohibidas por la ley, ésta se aplica pocas veces – casi nunca de manera obligatoria, por lo que se considera que el cultivo está de hecho despenalizado. Según varios informes, todos los sectores de la sociedad lesotense -incluidos la policía y el gobierno – hacen la vista gorda con el cannabis, reconociendo así las consecuencias más graves que surgirían si el cultivo se viera seriamente restringido, ya que las zonas rurales y pobres de Lesoto se verían sometidas a una situación de precariedad económica.

El primer partido político de Lesoto (el Congreso Nacional Basuto para la Independencia), que llevó al país a la independencia, se centraba en dos temas fundamentales – la independencia de Lesotho, y la legalización del cannabis. Sin embargo, desde que se logró la independencia, se ha dialogado poco sobre la legislación del cannabis en las altas esferas de Lesoto.

Arrestos y Condenas relacionadas con el Cannabis

Leshoto
Lesoto cultiva una enorme cantidad de cannabis, gran parte se destina a la exportación a Sudáfrica

A pesar de que se producen pocos arrestos por posesión de cannabis en Lesoto, sus ciudadanos suelen ser detenidos al intentar transportar cannabis desde Lesoto a Sudáfrica. Por lo general, estos casos se traducen en el decomiso de la cantidad encontrada o en multas proporcionales a la cantidad incautada.

En 2011, se montó una operación a gran escala en la que participaron las fuerzas de la policía de Sudáfrica y Lesoto conjuntamente con el fin de incautar y erradicar el cannabis en la parte oriental del país. Son habituales los controles de carretera en las áreas que se utilizan con más frecuencia como rutas para el tráfico. Como resultado de estos intentos de erradicación y de las incautaciones, muchos cultivadores de cannabis se han visto obligados a trasladarse a más tierras altas, donde el terreno no es el ideal para el cultivo de cannabis. Con la misma finalidad, se han utilizado también productos químicos tóxicos que pueden afectar negativamente a los ecosistemas circundantes.

El Comercio de Cannabis en Lesoto

El cannabis es un cultivo comercial de importancia sin precedentes para la mayor parte de la población rural pobre – tanto es así que las autoridades han hecho esencialmente la vista gorda con el cultivo cannabis, reconociendo que es una parte necesaria de la economía agrícola y admitiendo las consecuencias negativas que, sin duda, surgen de políticas más restrictivas. Por un lado, la policía tiene muy pocos recursos para tipificar el cultivo de cannabis como delito; por otro lado, en una democracia, como Lesoto, la población rural puede fácilmente no reelegir a los funcionarios electos que son contrarios al cannabis.

El terreno montañoso y acidentado de Lesoto resulta perfecto para las pequeñas y discretas parcelas de cannabis que han surgido por todo el país. En los valles, el suelo es fértil y el agua es relativamente abundante, por lo que las cosechas pueden ser excepcionales y las granjas pueden componerse de parcelas más grandes, al estilo de las plantaciones. Sin embargo, el Proyecto Hidrológico de las Tierras Altas de Lesoto, iniciado en 1998 y terminado en 2004, desplazó a muchas familias de las zonas rurales y las obligó a trasladarse o bien a mayor altitud – donde el suelo puede ser de mucha peor calidad- o bien a las ciudades en busca de empleo.

El cannabis se planta entre mediados de agosto y principios de octubre, y la primera cosecha tiene lugar en enero, momento en el que se eliminan los machos que maduran rápidamente y se deja que maduren las hembras. Las hojas macho a menudo se venden como majaja, una forma de cannabis de bajo coste que suele fumarse con otros fármacos, como por ejemplo el Mandrax, que no arden de inmediato. La planta hembra de cannabis o matekoane se cosecha entre febrero y abril.

Aunque sea políticamente independiente, Lesoto depende en gran medida de Sudáfrica, tanto como comprador para el grueso de las exportaciones lesotenses como en calidad de empleador de gran parte de la mano de obra, principalmente en las minas de oro y cobre. De hecho, la mayor parte del cannabis cultivado en Lesoto está destinado a Sudáfrica, donde se consume gran parte en el país y desde donde se exporta el excedente por todo el mundo.

Leshoto

Burros cargados con sacos de cannabis, en ruta desde Lesotho hasta Sudáfrica

Uso Tradicional del Cannabis en Lesoto

El cannabis ha sido una parte integral de la vida tribal en Lesoto durante muchos siglos; los primeros en traerlo al este de África fueron los portugueses y los comerciantes árabes entre los siglos X y XV, y se extendió por todo el centro y el sur de África con la ayuda de los Bantúes, una tribu indígena de la zona. Se cree que un grupo étnico en particular, el pueblo Koena, emigró hacia el sur de Mpumalanga para instalarse en Lesoto, y que incluso compró la tierra de las tribus San (Bosquimanos) de la zona a cambio de cannabis.

El cannabis se conoce como metakoane en sesotho, la lengua materna de Lesoto (la propia palabra Lesoto significa “la tierra de las personas que hablan Sesotho”); se utiliza como un remedio herbal para los dolores de cabeza, ardor de estómago y la presión arterial alta, y casi nunca se consume de forma abusiva. También se puede usar para estimular el apetito y para aumentar la sensación de “fuerza” y la motivación durante el trabajo. Además, el cannabis se emplea para tratar al ganado que sufre de lombrices parásito.

Actitudes modernas hacia el Cannabis

El cannabis es un producto comercial tan importante que está muy aceptado a nivel cultural y social. Muchos de los agricultores que lo producen lo ven como un elemento puramente comercial y no necesariamente consumen ellos mismos. Sin embargo, su uso está presente en toda la sociedad lesotense, al igual que lo está el reconocimiento del comercio de cannabis y de los que trabajan en el. Además, a pesar de la falta de pruebas claras, hay muchos indicios de que tanto los políticos como la policía están al tanto de la industria del cannabis pero hacen la vista gorda con (o incluso están implicados en) el comercio.

Es importante que se documente tanto la historia como los acontecimientos recientes en todos los países en los que se está produciendo la guerra contra las drogas – por esta razón, son fundamentales las organizaciones como Hash Marihuana & Hemp Museum en Ámsterdam, ya que intentan reunir todos los datos posibles a través de distintas fuentes fidedignas con el fin de proporcionar la información más precisa, actualizada y objetiva sobre la situación actual a nivel mundial.

Por Seshata

Fuente Sensi Seeds

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En África muchas naciones están comenzando apuntarse a la carrera de la producción del cannabis legal.

La nueva industria del cannabis, empezando con el medicinal, no esta pasando desapercibida para varios gobiernos africanos que ven en la producción  y en su posterior comercialización, una nueva forma muy lucrativa de atraer ingresos hacia sus países.

Si no hace mucho Sudáfrica parecía ser una de las primeras naciones que ponía los cimientos de esta gran y novedosa industria, naciones como Lesoto, Malawi, Marruecos, Ghana, Swazilandia y varios más, están también poniendo ya las bases de esta producción y otros debatiendo para ponerse a la cola de esta nueva industria.

Según la ONU, en el continente africano más de 10.000 toneladas de cannabis se producen anualmente con un valor estimado en miles y miles de millones que se van dirigidos al mercado ilegal. Los Gobiernos africanos están mirando de reojo las legalizaciones que están ocurriendo en países y estados americanos y europeos, y ya hay importantes voces en estos países como Lesoto, que han abierto la concesión de licencias para su cultivo.

También, debemos recordar que un país como Marruecos ha sido y sigue siendo uno de los mayores productores de cannabis del mundo, líder abastecedor de resina de cannabis o hachís. La nación del norte africano cuenta ya con especialistas en este cultivo y solo tendrían que transformar, de alguna forma, esta industria ilegal de resina en la legal de cannabis “medicinal”.

Al sur del continente, se le llama dagga al cannabis o marihuana, y su uso y consumo está muy extendido y perseguido. Aunque viendo los acontecimientos que rodean a esta planta en varias partes del mundo, y teniendo en cuenta de que hablamos de un negocio muy lucrativo, no sería de extrañar que en breve más naciones se apuntasen a esta corriente legalizadora y productora. También, la lista de naciones africanas que están valorando esta cuestión se va ampliando a marcha forzadas, nadie quiere quedarse fuera de este nuevo mercado.

África también quiere estar presente en esta ola del “oro verde” y seguramente será un jugador muy a tener en cuenta en los próximos tiempos.

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Marihuana Egipto

La República Árabe de Egipto es el tercer país más poblado de África, con más de 85 millones de habitantes – la mayoría concentrados en el Delta del Nilo, la única tierra cultivable en un país que es, en su mayor parte, desierto. Egipto ha documentado a lo largo de su historia el uso del cannabis que se remonta al año 2000 a. C. y sigue siendo uno de los principales productores de hachís del mundo.

Derecho y Política Internacional

Egipto ha tenido una relación conflictiva con el cannabis en los tiempos modernos. Hace tiempo el cannabis se consideraba una planta de alto estatus, con varios usos medicinales documentados en la antigüedad, hasta que fue declarado ilegal en 1925 por la Sociedad de Naciones de la Convención Internacional de Ginebra para el Control de Estupefacientes y desde entonces ha sido objeto de ataques agresivos en diferentes momentos.

Los intentos de criminalizar el cannabis en Egipto se remontan a 1800, cuando las fuerzas de ocupación francesas decretaron que su uso debía ser ilegal. Este decreto se retiró al año siguiente, cuando las fuerzas de ocupación abandonaron el país. Sin embargo, en 1879 y 1891 se dictaron dos Ordenes Firmes que prohibían explícitamente el cultivo y la producción de cannabis y hachís, imponiendo multas, la quema de cultivos y la confiscación de herramientas.

En 2010, la Administración General Antinarcóticos (ANGA) del Ministerio del Interior incrementó sus esfuerzos, lo que condujo a incautaciones a gran escala y como resultado se duplicó el precio de venta en la calle de una compra estándar de unos ocho a doce gramos de hachís. Apenas había hachís disponible en ese momento, motivo por el que parece que los fumadores habituales recurrieron al alcohol y a los fármacos.

Egipto es firmante de la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961, el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971 y la Convención de Naciones Unidas de 1988. Las leyes egipcias sobre drogas son estrictas, aunque se aplican de forma irregular – las autoridades consideran que el terrorismo es una prioridad mayor, por lo que los recursos asignados a las divisiones antinarcóticos son menores. La DEA ha estado trabajando estrechamente con ANGA para desarrollar estrategias que frenen el aumento del nivel de tráfico en la región, aunque en la actualidad hay indicios de que estas estrategias no funcionan.

Arrestos y Condenas relacionadas con el Cannabis

Marihuana Egipto
Pergaminos egipcios antiguos que datan de 2000 a. C. describen el uso medicinal del cannabis

Las sanciones por tráfico o distribución de cannabis pueden ser graves, yendo desde penas de prisión prolongadas a la pena capital. Las prisiones están administradas por el Ministerio del Interior, una organización altamente secreta, y no están disponibles para el público las estadísticas sobre los presos encerrados por asuntos relativos a las drogas.
Incluso los extranjeros pueden ser objeto de la pena de muerte – el 4 de junio de este año, el jubilado británico Charles Ferndale y tres miembros de su tripulación de las Seychelles fueron condenados a muerte por intentar sacar de contrabando tres toneladas de cannabis fuera de Egipto a bordo de un yate.

Casi todas las condenas a muerte por delitos de contrabando de drogas en Egipto son conmutadas por cadena perpetua; sin embargo, el hecho de que los extranjeros puedan o no ser extraditados a su país de origen depende de que haya un tratado de extradición entre ambos países – en el caso de Ferndale, entre el Reino Unido y Egipto no existe ningún tratado de extradición, por lo que puede pasar por lo menos ocho años de prisión egipcia antes de tener cualquier posibilidad de libertad condicional.

En el otro extremo de la balanza, las sanciones para los casos por posesión de menor importancia son muy poco frecuentes, aunque cuando se aplican pueden ser duras – la cadena perpetua es posible tanto para los adictos como para los que consuman con poca frecuencia. Los extranjeros también pueden ser objeto de duras penas por posesión, aunque esto no ocurre habitualmente. El consumo social del cannabis está generalizado, y aunque es técnicamente ilegal está ampliamente tolerado. Los cafés informales donde se fuma hachís son comunes en las zonas más pobladas, y por lo general existe un “entendimiento” con la policía local que evita una atención no deseada. Estos cafés pueden ser importantes epicentros de la actividad social de la zona.

El Comercio de Cannabis en Egipto

El hachís es una parte importante de la economía de muchos egipcios, aunque no tiene el nivel de importancia que poseen países como Marruecos, Suazilandia y Lesoto – debido a que la economía egipcia está particularmente bien diversificada en comparación con la de la mayoría de los países de África.

Gran parte del cultivo de cannabis que se produce en Egipto se lleva a cabo en la región de Sinaí y la mayor parte de la cosecha se procesa en hachís, para venderlo principalmente en el propio país. Algunos tipos de hachís egipcio son de muy alta calidad, pero no se considera de tanta calidad como el producido en el cercano Líbano, donde se genera la mayor parte del hachís que se consume en Egipto.

Después del levantamiento que derrocó del poder al presidente Hosni Mubarak en 2011, se produjo una inestabilidad en el país que ha llevado a un aumento del cultivo y el tráfico en la región del Sinaí. Posteriormente las incautaciones han aumentado, con un alijo record de quince toneladas de bango o marihuana confiscados en septiembre de 2012. En las décadas anteriores, las incautaciones rara vez excedieron las cinco toneladas por año.

Egipto es un punto importante en la ruta del tráfico de opio que discurre entre Asia y Europa, a lo largo de la cual también se transporta la mayor parte del hachís de contrabando desde el Líbano; además de esto, los traficantes de África meridional y oriental suelen transportar sus mercancías a través de Egipto.

Uso Tradicional del Cannabis en Egipto

Marihuana Egipto
Los conflictos actuales en Egipto han provocado un aumento de las actividades ilícitas en la región

El consumo de cannabis en Egipto se registró ya en el año 2000 a. C, en pergaminos en los que los médicos contemporáneos representaban las plantas medicinales y sus usos. Se cree que se usaba principalmente para reducir la fiebre, inducir contracciones uterinas, aliviar el dolor de la “uña del pie encarnada” y para “irrigar el recto”. En el siglo XII, los místicos sufíes musulmanes utilizaban el cannabis para alcanzar estados de éxtasis espiritual, y durante los siglos siguientes, su uso se extendió y se estableció en todas las clases sociales egipcias.

Durante la ocupación francesa de Egipto en los años 1798-1800, Napoleón comunicó su sorpresa ante el consumo de hachís de forma abierta y entusiasta por parte de los trabajadores locales en El Cairo – lo que llevó a que se aprobara el decreto de prohibición de 1800. A lo largo del siglo XIX, los viajeros europeos describieron como en todas partes en Egipto tanto los intelectuales como los teólogos, así como los trabajadores más humildes consumían hachís.

Actitudes Modernas hacia el Cannabis

La actitud de las autoridades egipcias con respecto al cannabis es cada vez más hostil y la probabilidad de que el país sigua la tendencia global emergente de liberalización de las políticas de drogas en un futuro cercano no es alta. Sin embargo, el cannabis continua siendo la sustancia estupefaciente elegida por millones de egipcios – hasta quince millones de usuarios regulares y ocasionales -debido a su bajo precio, a su efecto agradable y a que se puede disponer de ello de manera inmediata. El más popular entre las clases trabajadoras, el cannabis ha ofrecido tradicionalmente una forma asequible de relajarse después de un día largo y duro de trabajo por un módico precio.

Es importante que se documente tanto la historia como los acontecimientos recientes en todos los países en los que se está produciendo la guerra contra las drogas – por esta razón, son fundamentales las organizaciones como Hash Marihuana & Hemp Museum en Ámsterdam, ya que intentan reunir todos los datos posibles a través de distintas fuentes fidedignas con el fin de proporcionar la información más precisa, actualizada y objetiva sobre la situación actual a nivel mundial.

Por Seshata

Fuente Sensi Seeds