Apostemos por un activismo cannábico moderado

Apostemos por un activismo cannábico moderado

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Seamos sinceros, muchas veces los activistas pecamos de soberbios sin darnos cuenta, nos aislamos en nuestro universo ideológico e ignoramos los argumentos de aquellos a los que supuestamente queremos convencer. Ponte en el lugar de los que opinan diferente a ti, ¿acaso no tienen sus propios motivos para discrepar? La mayoría de nosotros, incluyendo a los partidarios de la prohibición más absoluta, hacemos nuestras afirmaciones como si tuviesen alguna fuerza mayor que simples declaraciones emocionales, pensando en el bien y en que en nuestras palabras hay cierta objetividad.

Los activistas no podemos aspirar a ningún cambio político en la dirección deseada sin pasar previamente por influenciar o convencer en parte a nuestros compañeros de voto, es así. Necesariamente, eso va a implicar escuchar las preocupaciones de aquellos a quien nuestra causa le es contraria o indiferente para tratar de dar respuesta a esos frentes que hay que salvar. Y lo que es más, habrá ciertos puntos en los que no tengamos otro remedio que ceder, pues no podemos esperar de casi nadie una evolución ideológica en la que haya un salto brusco del blanco al negro sin antes cruzar por una escala de grises muy amplia.

En esta “Batalla de las ideas” aparentemente titánica, los activistas cannábicos somos especialmente afortunados, pues la despenalización o legalización de la marihuana es, probablemente, una de las causas más sencillas de defender y con más modelos intermedios a los que aspirar. Sí, es cierto, “la marihuana no es una piruleta inocua”, nos recordarán con insistencia, tampoco lo es el tabaco, el alcohol, el boxeo, los deportes de riesgo, elegir amigos que te lleven por mal camino, dejar los estudios, llevar una vida estresante, enamorarte de la persona equivocada, ser desagradable con el resto del mundo, alimentarte mal, no hacer ejercicio o decidir rechazar el medicamento que el médico te ha recomendado utilizar. Utilicemos el sentido común y seamos coherentes ¿queremos vivir en un mundo en el que no podamos elegir caminos arriesgados que nos puedan atraer? Pocos dirán que sí, al menos, entre aquellas personas inquietas que se realizan haciendo algo que otros ven con malos ojos pero que no hace daño a nadie más.

Aún habrá quien no se sienta totalmente seducido por este razonamiento. Vale, es cierto que hay cosas dañinas que no tendrían que ser prohibidas, pero si podemos evitarnos añadir a la lista una más… mejor que mejor ¿no?

Mala reflexión, el daño provocado por el consumo de drogas continuará de igual forma si aplicamos políticas represivas sólo que de manera oculta. Las autoridades sanitarias o asociaciones de consumidores quedan impedidas, porque desaparece toda conexión con la producción y distribución de marihuana, para ejercer alguna labor que ayude a mitigar el daño que pueda provocar el consumo. Algo ilegal es algo que no se puede regular, ni de manera privada ni pública, con el objetivo de establecer recursos que palien los daños porque estos queda fuera del sistema. Ahora mismo, existe la esperanza de poder promulgar en un futuro no muy lejano, cursos de prevención de riesgos a dispensadores de cannabis, para tener agentes que velen por la seguridad de los socios de las modernas “asociaciones cannábicas”, instituciones que han surgido espontáneamente sorteando un millón de dificultades legales y que proporcionan al consumidor un ambiente seguro, alejado de la inseguridad de las mafias, en un circuito cerrado de personas previamente fumadoras, fuera del alcance de menores y cuyas juntas directivas están deseosas de colaborar con las autoridades públicas a cambio de dejarles existir.

¿Que incluso así quedan personas que no están convencidas? Pues bien, la alternativa a un mercado que proporciona el suficiente cannabis es, a día de hoy, el mercado negro de cannabinoides sintéticos, una alternativa cuyo daño sanitario es, a diferencia del mercado tradicional de cannabis, potencialmente mortal y representa ya un daño que ya es percibido por mucha gente.

The Global Drug Survey 2015 findings

Qué porcentaje de personas buscó tratamiento médico de emergencia después de usar drogas/alcohol en los últimos 12 meses (Encuesta mundial de Global Drug Server)

 

grafico
Se me antoja complicado atravesar todas estas barreras con la espada de la prohibición sin obviar el absurdo que ello supone. Si eso fuera posible, espero que las críticas desvelen el argumento prohibicionista capaz de negar la urgencia de una respuesta política que nos lleve a un mundo un poco más libre, porque a mí, no se me ocurre ninguno.

Libertad y buenos humos

Por  Jose María Escorihuela Sanz  @JmEscorihuela

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