Cannabis, un caso único entre las drogas psicoactivas de nuestra sociedad

Cannabis, un caso único entre las drogas psicoactivas de nuestra sociedad

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Por: No solo Doctor y Los Ángeles de Charly.- Esta vez no os daré la lata con la parte histórica del cannabis, es demasiado larga y densa como para resumir y hay tantos aspectos interesantes en esta sustancia, que prefiero centrarme en ellos. En esta ocasión sólo he tocado lo que me parece el núcleo central de esta sustancia, si estáis interesados, puedo haceros otra continuación del mismo tema, pero os aseguro que lo principal, lo más básico queda dicho.

El cannabis es un caso único entre las drogas psicoactivas de nuestra sociedad. En realidad constituye en si misma una clase aparte:

– Su estructura molecular difiere de la de cualquier otra droga.

– Es insoluble en agua; el cannabis es liposoluble (que se disuelve en grasas o aceites), algo muy poco habitual.

– Al contrario que otras drogas, no se la puede catalogar como estimulante o depresiva; combina ambos efectos.

– Se acumula en las grasas del cuerpo humano, por lo que su absorción es bastante irregular y los efectos dependen tanto de la dosis y la tolerancia, como de la persona y su metabolismo.

– No es físicamente adictiva. No hay síndrome de abstinencia físico como en el caso de los alcoholes, los opiáceos u otras drogas.

– Es prácticamente imposible que el cannabis por si mismo (sin mezclar con otras sustancias) produzca una sobredosis mortal; me refiero a sobredosis letales, porque sobredosis si se pueden producir.

– Es una droga tan antigua en la humanidad y tan usada, que se ha seleccionado tanto, que ya no existe en verdadero estado silvestre. Curiosamente esta selección tiene su base en sus magníficas fibras para uso industrial y no tanto (que también en los últimos años) en sus propiedades como droga; el cáñamo ha sido usado desde la prehistoria como fuente de telas, ropas, calzado, sogas, maromas, cuerdas, aislante, y mil usos artesanos más (sobre todo para la navegación), y la calidad de sus fibras a día de hoy sigue siendo excepcional.

– Su cultivo es factible desde los climas polares hasta abrasadores trópicos

El cannabis pertenece a la familia de las Cannabáceas (que agrupa a 7 géneros más de plantas) y está dividida en dos variedades: Cannabis Indica & Cannabis Sativa. Hay un 3ª; Cannabis Ruderalis, pero no se suele tener en cuenta ya que es una variedad para climas polares poco usada.

La molécula responsable de la embriaguez y los diferentes efectos causados por el cannabis se llama THC (TetraHidroCannabiol) y va acompañada de otras moléculas como los CBDs y los CBNs que tb son parte responsable de los efectos producidos. Esta pequeña clase de botánica y química que puede parecer aburrida, es fundamental (como veremos en un momento) para todas aquellas personas que tengan intención de usar o ya usen esta sustancia.

El saber a qué familia y variedad pertenece el cannabis que se usará es fundamental ya que cada una de estas familias y variedades tienen diferentes efectos que dependen de los niveles de THC, CBD, CBN y otras moléculas más, que hace a la sustancia más depresiva, más estimulante, alterna ambos efectos y hasta la llega a convertir en un potente alucinógeno.

Hoy en día, con la manipulación genética de las semillas de cannabis, que viene siendo manipulada desde los años”60”pero cuya clímax ha sido alcanzado en los últimos 15 años (la última vez que miré, hace años, había más de 3000 subvariedades) el cannabis se ha vuelto una sustancia bastante delicada, ya que se han alterado de forma extrema y desigual los niveles de THC y CBD para que el efecto sea más intenso, para resaltar ciertas características embriagantes o para que la resina de la que se saca la sustancia tenga mejor paladar o aroma. En general y sin manipulación de por medio, los niveles de las moléculas mencionadas suelen estar más o menos equilibradas en porcentaje numérico, pero cuando estos niveles ha sido alterados, los efectos suelen ser más intensos y radicales llegando a causar taquicardias, narcosis, alucinaciones, paranoias y psicosis que no todos los usuarios son capaces de controlar y asimilar y que pueden derivar en experiencias muy desagradables, o lo que en el argot se conoce como “un muermo”. No necesariamente ha de ser así, pero, como bien sabemos, la ignorancia es muy atrevida…

El que no sienta simpatía por este tipo de manipulaciones no quiere decir que no las apruebe y vea sus beneficios; mis antipatías tienen que ver más con las industrias que se hacen ricas con estas semillas que con la manipulación en sí (que tb me molesta); una sola semilla de calidad ronda los 12 €.

Gracias a la manipulación, los enfermos de cáncer y diversas enfermedades degenerativas o psicológicas pueden encontrar variedades muy concretas que se adapten a las necesidades de sus dolencias. El problema de que estos enfermos consuman cannabis, estriba principalmente en su ignorancia y la de sus facultativos, en no informarse sobre los aspectos básicos de la sustancia, su familia, variedades, subvariedades y efectos, y en adquirir la que se adecua a sus necesidades, y buscan cannabis en el mercado del narcotráfico, del cual desconocen la variedad y subvariedad (subvariedades que son muy desequilibradas en THC y CBD, ya que es lo que prima y está de moda, y que según dolencia no siempre son las más indicadas), este es uno de los problema, pero hay otro de fondo bastante más dañino y peligroso, y es que el cultivo de cannabis (que es ilegal, tanto poseerla como cultivarla; las semillas no) se hace con una gran cantidad de pesticidas, en tierras sin nutrientes, con abonos de bases ya contaminadas y una exceso de química que asegure y haga crecer al máximo posible la cosecha (por un gramo de esta sustancia se paga de 2-3 a5 € y una planta puede producir de 100-200 gramosa un kilo; hagan cuentas…). El cannabis que se vende en la calle es uno de los cultivos más contaminados que hay, precisamente lo contrario que necesitan estás personas. Su primera premisa (por encima de la variedad y subvariedad) sería asegurarse una procedencia de cultivo biológico o biodinámico (algo prácticamente imposible de encontrar en el mercado; quienes realizan estas prácticas de cultivo “limpio” no están interesados en los beneficios económicos que pueda reportarle el narcotráfico).

Otro de los errores cometidos por los enfermos que recurren al cannabis, suele ser fumarlo o hacerlo en infusiones; la infusión no sirve de nada, esta sustancia no es hidrosoluble, y fumada, su humo contiene más alquitrán que los cigarrillos. La forma ideal de consumo de cannabis para enfermos (o sanos, tanto da) es inhalándolo en forma de vapor; con pipas o aparatos especiales de fácil (aunque cara) adquisición (tb existen manuales para fabricarlos tu mismo). Tb se puede comer disuelta en grasas, pero ingerida sus efectos se potencian muchísimo más y dado la absorción tan irregular que esta sustancia posee, no es muy recomendable salvo a usuarios muy muy experimentados (e incluso estos usuarios le suelen tiener respeto a la ingesta).

Me he extendido en el uso terapéutico del cannabis porque toca de lleno el que considero uno de los problemas principales en el uso de esta sustancia (sin contar la ignorancia je je): El grado de contaminación con el que llega al usuario. Conozco sobradamente los pesticidas, abonos de síntesis y demás química usada en los cultivos y sé positivamente que lo que llega al mercado negro rebosa (en exceso) venenos y químicas de base petrolífera de todo tipo.

Y aunque me gusta respaldar ciertas afirmaciones con la ciencia, en este aspecto el cannabis tb es particular, ya que un altísimo por ciento de los resultados experimentales efectuados tienen un cariz político/social y están sesgados por la hipócrita moral imperante. Lo más habitual suele ser que los resultados del experimento acaben dando el resultado que el patrocinador de turno desea, tanto los que están a favor como en contra suelen saltarse aspectos básicos que no les interesa difundir (sobre todo se suelen saltar los resultados del Grupo Control*), eso no quiere decir que haya estudios y ensayos clínicos serios (que los hay) pero resultan difíciles de encontrar.

Este post se me queda pequeño para reunir toda la información interesante, pero os aseguro que os he contando lo fundamental sobre el cannabis, aquí tenéis el hilo de Ariadna para llegar al resto. El cannabis tiene excelentes propiedades, pero tb tiene consecuencias y efectos secundarios (especialmente en la memoria a corto y largo plazo). Y pese a que me parece una sustancia excepcional de la que aún nos queda mucho por aprender, mi postura respecto a la legalización sigue siendo NO (pero SI a la despenalización), por los motivos de siempre: No en esta sociedad consumista y depredadora que acabaría dejando ciertas drogas en manos de monopolios desalmados cuyos principios se basan en “El beneficio es lo que cuenta”. Mientras, intentemos conocer, aprender y difundir los verdaderos aspectos que rodean al cannabis y otras sustancias que alteran nuestros estados de conciencia; El aprendizaje y estudio tendría que ser nuestra primera regla a la hora de tomar contacto con los embriagantes.

*Grupo Control: En muchos experimentos, para comprobar la eficacia de lo que se experimenta, además del grupo con el que se experimenta; hay otro grupo que no será sometido a ese experimento y con el que luego se compararán resultados. Si por ejemplo descubrimos un producto para bajar el colesterol (llamémosle “tonticol”) se lo damos al grupo a experimentar, pero no al Grupo Control, y cuando haya finalizado el experimento vemos que el grupo que tomó “tonticol” ha reducido su nivel de colesterol. La parte que no suelen contar de estos experimentos es que el Grupo Control tb ha reducido su nivel de colesterol y sin embargo no ha tomado “tonticol”. La reducción suele tener origen en el cambio de alimentación durante el ensayo del experimento, ambos grupos han comido lo mismo y han hecho el mismo ejercicio por tanto ambos redujeron su colesterol. Pero… como nadie pregunta nunca por los resultados del Grupo Control, sentamos el sofisma de que el “Tonticol” baja el nivel de colesterol, así que ya está listo para salir al mercado con la etiqueta de “Científicamente probado” y un precio abusivo ¡Y a ver quien es el valiente que se atreve a auditar los experimentos de los que manejan el cotarro! De hecho, se suelen negar a que les auditen sus experimentos.

Hace unos años se puso de moda ir a Amsterdam a “ponerse ciego de hongos y marihuana” los cuales eran legales adquirirlos y consumirlos en los “Coffe-Shop” (ahora la ley ha cambiado), los españoles se dedicaban a enviarse hongos y marihuana por carta, pero fue tan descarado ke acabó siendo voz populis y en fin…

 Fuente NoSoloDoctor y Los Angeles de Charly

 

 

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