El Partido del cannabis no se presenta en estos comicios

El Partido del cannabis no se presenta en estos comicios

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Jose Maria Lobera, del Partido Cannabico PCLYN habla para Kaos en la Red

Actualmente está pendiente de debatirse la derogación de la ley Corcuera a petición de IU. Nosotros creemos que el tratamiento del cannabis, el concepto que se tiene de la planta no se corresponde con la realidad. Una planta es una planta, aqui, en mi pueblo y en todos los lados. El legislar en contra del derecho que una planta, sembrada voluntariamente por una persona adulta, tiene de crecer nos parece un atropello.
Se pueden debatir a cerca o no de la conveniencia de algunos de sus usos, pero, entrar en el terreno de condicionar a través de leyes injustas, la libertad de Conciencia del indivio que, voluntariamente, hace uso de la planta de cáñamo es una injusticia.
De hecho, citando a Gandhi, nos reafirmamos en nuestra postura:
“Creo que la democracia auténtica sólo puede generarse en la no-violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no-violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada en los asuntos mundiales.
Por lo tanto, la regla áurea de la conducta es la tolerancia mutua, en razón de que no pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable intromisión en la libertad de conciencia de cada uno.
(Pensamientos. Mahatma Gandhi. Al inicio del capítulo “La democracia y el pueblo”).
No se trata de que los que legislan tengan o no la responsabilidad sobre el uso que hacemos de la planta de cáñamo, sino de sus ansias prohibicionistas (psicóticas e histéricas) según las cuales, parece que las decisiones de el pueblo van a estar condicionadas por su aprovación o desaprovación a cerca de la conveniencia o no del uso de la planta.
Sabemos muy bien quién pagó a los “expertos”, que censuran todo uso de la planta de cáñamo, los mismos a quienes les interesa que su consumo sea ilegal y limitado, a los traficantes que especulan con ella en el mercado negro.

Debate más religioso que político
En España, la imposición de las leyes prohibicionistas importadas de los estados unidos comenzaron en la etapa franquista, pero ya mucho antes, la iglesia romana, instituida como poder político, tratando de imponer sus creencias a los pueblos conquistados, principalmente de sesgo indígena y de cultos animistas, que hacían uso de la planta, ya relegaron dicho cultivo calificando su uso como “pagano”.
Al menos, de forma oficial e institucional, otra cosa es que, a lo largo de la historia, dicha forma de sometimiento esclavista raramente fuera tomado en serio por la cantidad de beneficios sociales, económicos y espirituales derivados del cáñamo.
De hecho, la promulgación de la abierta persecución contra los usuarios de la planta, se oficializó en el siglo XX, aunque sea una completa contradicción contra los principios de los fundadores del monoteísmo ya que existen numerosos testimonios de que la planta de cannabis o cáñamo era usada por ellos de forma natural en los rituales más importantes, en forma de óleo para los ungimientos o “Kaneh Bossem” (con grandes cantidades de flores de cáñamo y otras hierbas aromático-medicinales en su elaboración).
Las leyes y los prejuicios sociales en torno a nuestra planta fueron una nueva forma de Inquisición del siglo XX, bajo la cual subyacen simplemente motivos económicos y sectarios, no de índole social.
La libertad individual se ve coartada por la legislación existente al respecto, una forma más de querer que el individuo delegue el uso de sus derechos individuales a los intereses económicos del gobierno de turno; igual que con la Inquisición en la Edad Media.
No se trata de debatir si tenemos o no derecho de hacer uso de la planta, lo tenemos. Se trata, en todo caso, de regular nuestro consumo mientras luchamos por que se reconozcan nuestros derechos. Se trata de trabajar para barrer del ámbito social toda la ignorancia que ha propagado el panfletismo prohibicionista sobre un cultivo que tiene múltiples usos, no sólo el lúdico, el medicinal o el espiritual por el que normalmente lo conocemos. Normalizar el uso de la planta de cáñamo es buscar introducir su ecológico consumo en nuestras vidas pero en todas sus facetas; alimentaria, con los cañamones, energética, textil, de celulosa… etc.
La política de la Normalización, por contra, choca frontalmente con los intereses de quienes más dinero mueven en el mercado negro, quienes han pretendido que exista un uso limitado, especulativo y en el que persistan una serie de perjucios que lo potencien.
Todo el mundo sabe que la prohibición produce el aumento del cultivo especulativo. Sólo a los intereses económicos de los mismos que propagan el histerismo prohibicionista les interesa que se perpetue la prohibición.

El problema del debate político
Se suele citar “la moralidad pública” para justificar el prohibicionismo. ¿Moral “pública”? ¿De quienes? ¿Quien justifica la doble moral? ¿Acaso las políticas prohibicionistas salieron de una votación popular?
La producción del cultivo de cáñamo se puede regular, pero el intervencionismo del Estado parece que sólo puede ser justificado mediante los prejuicios prohibicionistas.
Quienes se muestran partidarios de la represión jurídica y militar, por el cultivo de una planta, por hacer uso de ella, no pueden hablar de “sensibilización y concientización de las consecuencias” de aquello que prohiben.
La Organización Mundial de la Salud, cataloga a la planta de cannabis como causante de menor adicción que el tabaco y el alcohol, entonces, ¿Por qué es todavía ilegal?
Pues porque, a iniciativas como el partido del cannabis, la gente no las toma en consideración. Porque, aunque las tomen, les cuesta afiliarse y participar en ellas. Porque, aunque se afilien, les cuesta perseverar en sus convicciones y creencias, vendiéndose a la primera de cambio.
Así parece que sucedió con la sede del PCLYN en Valencia, y es por ello por lo que, luchando contra la inercia de la desorganización creada, no nos presentamos a los comicios electorales de 2007.
Ganas hay, pero el ambiente político está suficientemente viciado por un prohibicionismo “salvador” de corte oscurantista, que envuelve a todos los partidos, como para que la opinión pública esté concienciada del problema del prohibicionismo sobre la planta de cáñamo.
Está todo el mundo más pendiente de a ver qué pasará en la actual pelea de los gallos de turno, que en apoyar las iniciativas políticas con más conciencia social y con más responsabilidad democrática.
Básicamente por eso, gracias al actual clima político que socaba nuestros apoyos, que socaba la conciencia social con respecto al cannabis, desviándola a otros temas como los de la seguridad del Estado o como la pérdida de poder adquisitivo, que contemplamos derivados de la generación de dinero negro que provoca el prohibicionismo, como para que la atención pública se centre en nosotros.
Somos la solución, tenemos conciencia de ello. Traemos la Paz y la Seguridad que el prohibicionismo nos ha arrebatado (sólo hace falta echar la vista atrás en la historia como para darse cuenta de que, en temas de seguridad ciudadana y el poder adquisitivo de las clases bajas, la tolerancia con respecto al cultivo de cáñamo las potencia, al contrario de lo que se nos afirma desde la clases altas).

Pero somos Pacientes, esperamos nuestro momento.

Es el tiempo de la Paciencia para RastafarI y el Tiempo es nuestro aliado en este fin de los tiempos romanos. Estamos en el inicio de la Era de Acuario, la dictadura del miedo caerá. Ya está cayendo.

Fuente Kaosenlared.net

2 COMENTARIOS

  1. Hola, me parece indignante los tabues que hay en esta sociedad, asi mismo como dice en este articulo, quienes estan prohibiendo tanto, son los mas consumidores, es indignante esta situacion.

    —-MaS_LeGaLiZaciÓn_y_MeNoS_cOrRuPcIóN——

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