En invierno no invernes (parte II)

En invierno no invernes (parte II)

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Hace unos meses que iniciamos en pleno rigor invernal el seguimiento especial a varias plantas de la variedad Sugar Black Rose del Banco de semillas Delicious Seeds. Ya han pasado 3 meses y medio desde su inicio y las plantas supervivientes, 19 de 20, serán cosechadas en apenas semana y media.

Durante la primera parte de este seguimiento que ya fue publicada anteriormente, al realizar la limpia de las hierbas adventicias advertimos la grata presencia de ortiga, tan beneficiosa para los cultivos.
La ortiga es una planta conocida desde antiguo por sus propiedades tanto medicinales como culinarias. Presenta propiedades diuréticas, tónicas, astringentes, antihemorrágicas y antialérgicas, es rica en vitaminas A y C, y en minerales, destacando sobre todo la presencia de hierro.

Imagen 1El extracto que se elabora con ella es rico en calcio, potasio y nitrógeno de rápida asimilación. Resulta un buen estimulante del crecimiento de la planta, su respiración y también para los microorganismos beneficiosos del suelo. Es buen remedio ante clorosis de las hojas y refuerza en general a la planta contra plagas y enfermedades fúngicas.

Para utilizarla como extracto es preferible recolectar las plantas jóvenes enteras antes de que formen sus semillas. Si hacemos el extracto con planta recién recogida necesitaremos 1 kg de planta fresca por cada 10 litros de agua, y si utilizamos la planta seca, calcularemos aproximadamente sobre 100 gramos cada 7 litros de agua.

Para hacer el purín necesitamos bidones o recipientes que sean de madera, cerámica, barro cocido o vidriado ó de plástico. Hay que evitar utilizar bidones que hayan contenido algún producto tóxico, y jamás se debe utilizar recipientes metálicos, salvo que se trate de acero inoxidable, ya que pueden producirse reacciones no deseadas entre el metal y el propio extracto de ortiga.

Una vez tenemos claro el tipo de bidón que vamos a usar, lo rellenamos con la ortiga bien troceada para facilitar así una mejor extracción de las sustancias. A continuación se rellena el recipiente con agua que preferiblemente ha de ser de lluvia. En caso de utilizar agua del grifo es conveniente dejarla reposar un mínimo de 24 horas antes de ser utilizada.

Imagen 2Para facilitar la entrada de oxígeno es aconsejable tapar el recipiente pero dejando una pequeña ranura que permita la entrada de aire. Cada día debemos removerlo una o dos veces para facilitar la fermentación, que se inicará al cabo de pocos días de empezar. Un dato importante a tener en cuenta también es que el calor solar favorece la descomposición, con lo que al poner el recipiente al sol aceleraremos todo el proceso.
Sabremos que el extracto ya está maduro y listo cuando deje de tirar espuma, en ese momento ya estará listo para ser usado. Pero primero hay que filtrarlo de impurezas sólidas que puedan causar la obstrucción de la boquilla del pulverizador.

Dependiendo del uso que le vayamos a dar tendremos que hacer una u otra disolución. Si lo que pretendemos es aplicarlo directamente sobre el suelo hay que utilizar 1 litro de purín por cada 10 litros de agua, y si es para pulverizar hojas y tallos, entonces el litro de purín hay que diluirlo en 20 de agua. Las aplicaciones hay que realizarlas lo más temprano posible o ya al atardecer, evitando las horas a pleno sol.
Con sus más y sus menos, algunas casi pletóricas pero otras bastante exhaustas llegan a esta etapa final donde se le va a dar fin a sus vidas. El cultivo, de carácter meramente experimental, nos ha enseñado como a pesar de darle las condiciones de cultivo ideales no se ha desarrollado como lo hubiera hecho en condiciones estándar de un cultivo de indoor de parámetros controlados.

El principal factor que ha limitado el desarrollo del cultivo es evidente que ha sido el rigor del frío, que ha ralentizado la duración del cultivo. A pesar del cable térmico, del sílice, de las coberturas con materiales orgánicos oscuros y del calefactor instalado, las frías noches no superaban los 12 grados en el interior del invernadero, lo que supone un gran limitación a la hora del desarrollo vegetativo de las plantas. La temperatura del suelo también ha sido un factor importante puesto que limita el movimiento de los nutrientes y en consecuencia la capacidad de las plantas de poder absorberlos.

Imagen 3Pero no sólo ha sido el frío el que ha limitado el desarrollo, hay que tener en cuenta que durante el invierno el sol está menos horas luciendo y cuando lo hace es en una posición ladeada, lejos de verticalidad con la que incide durante el verano. Esto conlleva a que las plantas reciban menos cantidad de lúmenes a lo largo del día y por tanto que capten menos fotones con los que poder realizar la fotosíntesis, circunstancia que también impide un buen crecimiento.

Una observación detenida de las plantas nos permite analizar lo acontecido en el interior del invernadero a lo largo de este cultivo. Podemos extraer la conclusión final de haber podido cosechar las plantas durante el rigor del invierno, aunque la productividad haya sido muy baja. El mero hecho de saber que se van a poder cosechar las plantas ya resulta gratificante, partiendo que el cultivo se ha desarrollado ante condiciones totalmente adversas a los gustos y predilecciones de la planta de marihuana.

La mayoría de cultivos invernales solo se cosechan como máximo el 50 por ciento de las plantas. El resto es normal que presenten alguna que otra de las diversas patologías que se dan de forma más común en la marihuana de invierno. Podemos ver que no se han producido bloqueos antagónicos en el suelo, de haberlos habido veríamos ejemplares con hojas total o parcialmente necrosadas.

La limitación de la disponibilidad de nutrientes impide que las plantas puedan absorberlos a demanda. Esto se manifiesta sobre todo en las hojas, que comienzan a presentar síntomas de decadencia. Las hojas comienzan a endurecerse hasta apreciarse la aparición de puntos y zonas necrosadas. La mayoría de los bordes aserrados se muestran completamente quemados y si vemos las plantas de este cultivo, nos damos cuenta enseguida que el color verde intenso es el mismo que el de los primeros estadíos.

Imagen 4La presencia de tonos morados y violáceos en las hojas y tallos también es un síntoma muy común en el invierno, pero las medidas preventivas adoptadas contra el frío han favorecido una temperatura en el interior del invernadero algo más suave y tolerable para nuestras queridas plantas de Sugar Black Rose.

Otro factor que se suele dar asiduamente es la formación de algunos ejemplares de unas pocas flores de macho en los cogollos. El estrés del invierno suele provocar que algunas plantas desarrollen flores masculinas que son estériles puesto que no llegan a producir polen. En este seguimiento no ha habido ningún ejemplar que haya mostrado flores de macho, lo que nos indica que el estrés a que ha sometido el invierno a las plantas se ha visto amortiguado en este cultivo.

De lo que no se ha podido escapar este seguimiento invernal es de la reducida productividad que generalmente dan este tipo de cultivos. Algunos ejemplares, los más pequeños apenas darán para unos 2-3 gramos de cogollo seco, y los ejemplares más productivos tampoco es que vayan a superar los 15 gramos/planta. Por eso es importante que se tomen este tipo de cultivos como experimentales y nunca con el fin de obtener producciones considerables.

Si deseamos obtener producción en cultivos de exterior durante el invierno debemos de tener un invernadero dotado de la más sofisticada tecnología que nos permita mantener constantes siempre los parámetros de temperatura y de humedad, y que además esté dotado de un sistema de iluminación que compense la falta de luminosidad invernal, o sea, debemos tener un cultivo indoor en el invernadero.

Imagen 5Los refuerzos con el purín de ortiga ha impedido el ataque de agentes patógenos, que aunque al tratarse de invierno no suelen haber muchos, haberlos hay los. Ni el pulgón ni el oídio han hecho acto de presencia, cosa que de haber sucedido no habría supuesto ningún grave problema en estos momentos del año, ya que con una actuación adecuada hubiera puesto freno al avance de la plaga de inmediato.

Después de cómo hemos visto esta evolución del cultivo y el tiempo que dura en sí, si vuestra intención es realizar cultivos invernales y además se dispone de espacio suficiente en el jardín, os aconsejamos que realicéis 4 cultivos escalonados. El primero se debería iniciar a finales de Septiembre principios de Octubre, y así se debería realizar un plantel cada mes, siendo el

 

último en enero, que sería cosechado para mediados de Abril. De esta forma se realizarían también cosechas escalonadas cada mes a partir de Enero, de este modo la productividad aumentaría, pero también el número de plantas y metros cuadrados cultivados.

Bueno, esperamos que además de haber podido comprobar como se desarrollan las plantas de marihuana en el rigor del frío, hayáis disfrutado de este peculiar seguimiento de un cultivo invernal. Seguid atentos a todos los desenlaces que nos quedan por abordar en próximos números.  Por Miguel Gimeno

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