En invierno no invernes (parte I), por Miguel Gimeno

En invierno no invernes (parte I), por Miguel Gimeno

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Este año hemos decidido hablar directamente sobre las propias conclusiones que extraigamos de los diversos seguimientos que se van a ir desarrollando a lo largo y ancho de los doce meses. Trabajaremos, observaremos y analizaremos diversas técnicas de cultivo y determinadas variedades y productos que pueden resultar de tu interés. Para abrir boca y dada las frías temperaturas en las que nos hayamos vamos a iniciar esta andadura de seguimientos iniciando un cultivo invernal.

Con toda la cosecha de temporada bien almacenada en la bodega cannábica, hay algunos cannabicultores que no pudiendo o no gustándoles el cultivo de indoor, necesitan acallar su amor por el cultivo y lo hacen practicando cultivos invernales.

Lo primero que se debe tener claro, es que a pesar de las medidas preventivas que se pueden ir adoptando a medida que avanza el cultivo, no debe extrañar que las plantas no lleguen a su fin y sucumban ante la imposibilidad de contrarrestar un período excesivamente prolongado de temperaturas demasiado gélidas. Por ello, debemos tomarnos la experiencia de realizar cultivos invernales como un trabajo experimental que al final puede o no brindarnos frutos. El mero hecho de poder cosechar plantas de cannabis en exterior durante el invierno ya supone todo un reto y hazaña que los cannabicultores más atrevidos quieren llegar a narrar.

En primer lugar necesitamos un espacio donde desarrollar el cultivo, claro está, hay que elegir el lugar más soleado e iluminado del que podamos disponer, si no se dispone de total luminosidad es totalmente desaconsejable hacer un cultivo invernal. La causa son dos factores importantes que hay que tener muy en cuenta. Por un lado las horas de luz diaria que van en disminución hasta llegar el equinocio de invierno, momento en el cual el sol comienza a ganar minutos día a día. Con tan pocas horas de luz y tantas de nocturnidad, nos encontramos que el momento nos ofrece un fotoperíodo de floración constante durante todo el desarrollo del cultivo. Así las plantas tendrán una fase de crecimiento con pocas horas de sol y corta en el tiempo, no más de mes o mes y medio, con lo que el crecimiento será mínimo antes que las plantas comiencen a florecer de forma automática.

Por otro lado tenemos que el sol no incide de forma tan perpendicular sobre la superficie de la tierra, si no que lo hace de una forma más ladeada, con lo que tener construcciones cerca ensombrecerá la zona de cultivo, por ello hay que habilitar una zona completamente libre de sombras.

Con tan pocas horas de luz y el sol tan ladeado es indispensable escoger un lugar que nos proporcione el mayor número de luz solar directa, de este modo cuantas más horas de luz directa reciban mayor resultará su actividad fotosintética, lo que se traducirá en un mayor crecimiento vegetativo y una mayor producción final, siempre dentro de los límites en los que se desarrolla este peculiar cultivo.

Todos sabemos sobradamente que en el invierno las temperaturas externas están muy por debajo de los parámetros ideales de cultivo. Así, no nos queda otra si queremos aumentar las probabilidades de éxito final que el tener que instalar un pequeño invernadero, allí se desarrollarán las plantas de una forma más cómoda durante las horas de solar, al tiempo que durante las noches atenuará de forma leve el tener del frío invernal, aumentando en unos grados la temperatura interna.

Para trabajar con comodidad se ha instalado un cómodo invernadero cuyo montaje resulta muy sencillo y rápido. Las dimensiones del invernadero rondan los 2 metros de altura, por una base de 1,70 metros de ancho por 1,20 de longitud, así obtenemos una superficie de cultivo entorno a los 2 metros cuadrados. La intención es criar 20 plantas feminizadas en esta superficie separadas unos 30 centímetros de unas a otras, en cinco líneas que albergan 4 ejemplares cada una.

La estructura del invernadero es de tubos de hierro que le da más consistencia y estabilidad. Para procurar a las plantas un aislamiento adecuado del frío exterior, el invernadero está cubierto con una lona fabricada en poliéster dotada de ventanas enrollables trasera y laterales, así como de puerta frontal con cremallera también enrollable, que permiten airear el interior del invernadero en caso que sea necesario.

La lona consta de unos belcros internos que permiten fijarla a la estructura del invernadero con el fin que quede más sujeta y no esté tan a merced del viento. En los cuatro ángulos del invernadero hay unos apliques para poder amarrarlo al suelo por medio de cuerdas y piquetas. De esta manera el invernadero queda asegurado y reforzado contra las fuertes embestidas que pueda causar el viento.

Como ya he comentado, nada nos asegura que podamos llegar a cosechar a las plantas, por ello hay que buscar variedades que a priori puedan presentar una mayor probabilidad de éxito final. Por ello hay que elegir variedades entre las más índicas que podamos, hay que tener claro que las variedades índicas son más originarias de zonas montañosas de elevada altura. En este tipo de zonas los días suelen ser cálidos pero las noches son más frías, así que las variedades originarias de este tipo de regiones deben soportar con mayor integridad las inclemencias atmosféricas invernales.

Imagen 3La variedad elegida ha sido la Sugar Black Rose del conocido banco de semillas Delicious Seeds. Sugar Black Rose es una variedad que surge del linaje entre una Critical Bilbo y una Black Domina, dos potentes variedades de gran renombre. Dada su carga genética de índica creemos que puede funcionar mejor que otras variedades más sativas a la hora de realizar cultivos de invierno.

Las semillas para germinar van a necesitar unas ayuditas extra, ya que con el rigor del frío se retrasaría la germinación y lo que se pretende es hacer un cultivo lo más viable posible. Para sembrar las semillas se han utilizado fichas de turba prensada o jiffys, que es como todo el mundo las conoce. Los jiffys hay que rehidratarlos con abundante agua previamente a la siembra, para lo que los pondremos en un recipiente al que le iremos añadiendo agua. Cuando los jiffys ya están perfectamente rehidratados hay que proceder a retirar el exceso de agua sobrante, con una leve presión sobre el jiffy con los dedos y conseguiremos retirar esta sobrante de agua.

Cuando ya están los jiffys a punto les hacemos una pequeña hendidura en el centro con una profundidad que debe rondar entre centímetro y centímetro y medio. En cuanto están todos los agujeros realizados, procedemos a insertar una semilla por jiffy y presionamos con los dedos el entorno del agujero para asegurar su correcto sellado.

Como en el invierno las temperaturas son bajas, circunstancia que se acentúa durante las largas y frías noches, hemos creído conveniente para germinar utilizar una pequeña manta térmica que nos permita elevar la temperatura de los jiffys y así agilizar la germinación. La manta térmica apenas tiene unos 15 watios de potencia, más que suficientes para procuar a las semillas el calor necesario para su germinación.

Sobre la manta térmica colocamos un pequeño propagador de semillas y esquejes, donde ponemos los jiffys. Así el calor desprendido por la manta elevará la temperatura interna del propagador y acelerará todavía más la germinación de las semillas sembradas de Sugar Black Rose. Una vez realizada toda la operación cerramos el invernadero al que visitaremos a diario para ver la evolución del plantel y añadir agua a los jiffy si fuera necesario.

Imagen 7Transcurrida una semana desde el día de la siembra las semillas ya están germinadas en su totalidad, a pesar del frío las medidas que hemos tomado nos han asegurado un pleno en la germinación, veremos si las medidas que tomemos para su crecimiento resultan tan eficaces.

En el invierno hay pocas horas de sol, causa por la que en los cultivos invernales hay que actuar con mucha rapidez para así aprovechar al máximo la escasez de sol directo disponible. Por ello en cuanto germinan hay que proceder a realizar el trasplante de forma inmediata sin posponerlo ni un solo día. Cada día perdido resultan un menoscabo de entre 1 y 5 centímetros de crecimiento final.

Del mismo modo, una vez vemos que han brotado los cotiledones, hay que actuar con la mayor rapidez posible y proceder a realizar el trasplante a su lugar definitivo con el fin de acelerar al máximo el proceso. El trasplante rápido el permite a las raíces poder expandirse bajo el subsuelo con total libertad, sin limitaciones de ningún tipo que termina por traducirse en una mayor velocidad de crecimiento tanto vertical como horizontal, lo que en tiempos de frío resulta toda una ventaja.

Una vez comprobado el estado idóneo del plantel para realizar el trasplante, es hora de acondicionar el suelo de cultivo de tal modo que nos aumente las probabilidades de éxito. Las frías temperaturas invernales también afectan al suelo de cultivo, con rangos bajos algunos nutrientes se vuelven difíciles de asimilar por las plantas. Así que las actuaciones que realicemos en el suelo de cultivo no sólo han de tener el fin de suministrar los nutrientes necesarios, además tenemos la obligación de aumentar la temperatura del suelo lo máximo que podamos.

Es importante mullir el suelo de forma concienzuda valiéndonos de una pequeña azada de mano o una motoazada eléctrica, la intención es dejarlo bien suelto para que facilite el enraizamiento, disminuyendo el consecuente estrés post-trasplante que se da en esta época del año.

Imagen 8A la hora de abonar hay que saber que durante el invierno las plantas no crecen demasiado por lo que su demanda en nutrientes no va a ser excesiva, con lo que debemos realizar abonados que no sean ricos en nitrógeno, puesto que el exceso que añadamos se perderá ya que nunca será consumido por las plantas. Para enriquecer el suelo partiremos de una mezcla de mantillo orgánico, que es como se le llama al compost muy maduro que se la ha dejado durante meses en la pila de compostaje para que pierda la fuerza de los abonos frescos y termine por transformarse en rico humus.

El mantillo lo vamos a mezclar con arena de sílice. La arena de sílice se utiliza en agricultura en suelos fríos y húmedos, dos factores con los que nos encontraremos en pleno invierno. El sílice aumenta el poder calorífico del suelo además de ser un buen remedio contra enfermedades fúngicas. En agricultura biodinámica se le da un valor extra a este mineral, tan poco apreciado en agricultura convencional aunque hay que reconocer que el interés ha ido en aumento los últimos años.

Una vez obtenemos la mezcla hay que aportarla e incorporarla al suelo, mezclándolo con la tierra de cultivo de forma homogénea. De forma seguida replanteamos el cultivo dejando cada plántula sobre el lugar que va a ocupar, para que se quede el invernadero bien ordenado. Lo hacemos poniendo 20 plantas en 5 líneas, a una distancia media entre líneas y entre plantas de unos 30 centímetros aproximadamente. O bien con la ayuda de las propias manos o con una pequeña azada, practicamos pequeñas cavas donde vamos a poner las plantas, y que rellenamos con una mezcla de substrato universal y de mantillo orgánico, esto nos facilitará el enraizamiento durante los primeros días posteriores al trasplante. Una vez rellenos los agujeros con substrato procedemos a trasplantar las plántulas a su lugar definitivo.

Para amortiguar el frío del suelo durante el invierno y poder aumentar unos grados a las raíces, vamos a instalar un cable térmico de 10 metros de longitud y de 60 watios de potencia. El cable debemos enterrarlo lo más próximo posible de las raíces para procurarles todo el calor que se pueda.

Tras enterrar el cable colocamos unas pequeñas tablas de madera entre las líneas de las plantas para que nos permitan movernos y trabajar con total libertad sin miedo a pisar las plantas. No pisando el suelo también conseguiremos evitar una excesiva compactación del suelo.

Bien enterrado el cable, no queda más que intentar aumentar la capacidad del suelo de absorber el calor del sol esparciendo a modo superficial una pequeña capa de la mezcla del substrato universal con el mantillo orgánico.

Durante los próximos días, semanas y meses sólo queda que revisar a diario las temperaturas, sobre todo las mínimas que alcanza el invernadero en su interior. Es más que probable que tengamos que terminar el cultivo invernal ayudándonos de algún sistema de calefacción, pero eso ya os lo contamos en una próxima entrega, hasta entonces no dejéis de leernos. ¡Sigue este cultivo en el canal de youtube de Marihuana Television!

Texto y fotos: Miguel Gimeno

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