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Últimamente, Latinoamérica nos ha sorprendido con los pasos agigantados que ha dado versus la legalización del cannabis.  José Mujica abrió la Caja de Pandora y, en un momento en el que la regulación estaba en tierra de nadie, los ciudadanos uruguayos no tardaron en reaccionar y mostrar el apoyo a su antiguo Presidente. Así, y como si de un efecto dominó se tratase,  la voz corrió como la pólvora. Como resultado, hoy en día, la gran mayoría de países de América Latina, está a favor de una regulación real y favorable a la descriminalización de la marihuana. En este artículo abordaremos las noticias recientes que nos llegan desde Puerto Rico, Brasil, Uruguay y Ecuador.

Los usuarios medicinales se revelan contra el Gobierno de Puerto Rico

Puerto-Rico banderaEn Puerto Rico, los enfermos interesados en el consumo de cannabis con fines medicinales están en pie de guerra. Acusan al Gobierno del país de no tener absolutamente ninguna intención de autorizar el consumo de marihuana con fines medicinales. Afirman que ha quedado en agua de borrajas el reciente anuncio gubernamental declarando que sí que se darían pasos en ese sentido.

Y es que no son solo palabras. Puerto Rico ya mostró su intención, hace menos de 2 añoscuando, concretamente, el 13 de Noviembre de 2013 se informó a los medios de que la propuesta del país caribeño para la despenalización del cannabis había sido aprobada por el mismísimo Senado. De este modo, y ya con el visto bueno de la Cámara Alta, los ciudadanos solo debían esperar a que la Cámara Baja y el Gobernador aprobaran la propuesta. De ser así, la nueva regulación  iba a entrar en vigor, de manera completa, en  Enero de 2014.

Finalmente, el Senado acordó que hasta media onza sería considerado únicamente infracción, lo que supondría una multa máxima de 100 dólares (200 si se reincide y 300 dólares  si son tres veces).

Por otro lado, si la cantidad estuviese entre media onza o una, la posesión podría castigarse con hasta 500 dólares de multa  y seis meses de prisión. Desde esa cantidad en adelante, el Gobierno tenía la intención de

mantener las sanciones actuales de tres años de prisión y multas de hasta 5.000 dólares. Cabe destacar el hecho de que en Puerto Rico, si se reincide la pena de cárcel es obligatoria y puede ser de seis años. Además, si el delito se comete cerca de una escuela el castigo se duplica.

El Senador, líder del Partido Popular Democrático (PPD), Miguel Pereira, habló alto y claro y declaró abiertamente y sin tapujos que la despenalización es “un fenómeno casi universal” que está dándose en muchos lugares y que “se debe enmendar un error cometido hace décadas, cuando se fijaron penas desproporcionadas”.

Puerto Rico abre de nuevo el debate sobre la legalización

Ahora la cuestión es que si esa promesa sigue en pie. Los consumidores de cannabis quieren pasar a otros nivel y piden cambios rápidos y eficaces. Por ello, recientemente, la organización Red Cannamédica de Puerto Rico entregó a la Secretaria de Salud, Ana Ríus Armendáriz, una “orden declarativa” que cataloga el cannabis como una medicina habitual, para que pueda comprarse en cualquier farmacia con una receta médica. Todo apunta a que quieren seguir los pasos de Uruguay, país que ha sido un verdadero ejemplo en materia de regulación.

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Miguel Pereira, miembro del PPD

Madeline Rivera, integrante de Red Cannamédica, que agrupa a enfermos, familiares y médicos, afirmó que las autoridades “lo único que tienen que hacer es firmar esa orden declarativa, igual que lo han hecho con otras 29 sustancias”…”Estamos aquí para reclamar a Ríus el derecho al uso de nuestra medicina. Ella tiene la autoridad y la ley para hacerlo”, dijo Rivera, de 47 años y quien desde hace dos años consumo cannabis a través de vaporización para tratar su esclerosis múltiple. Esta enfermedad, junto con otras graves tales como la epilepsia, el cáncer, el lupus y la artritis, son las que padecen los miembros de la organización, que han llevado a cabo esta iniciativa. Ellos únicamente reclaman lo que consideran un derecho y es la legalización del consumo de cannabis como opción medicinal natural.

A pesar de que sigue siendo ilegal, la marihuana se consume en la isla y los usuarios afectados por alguna enfermedad aseguran notar  mejoras evidentes en su estado de salud. Tal y como afirma Madeline , “el cannabis es la planta más poderosa del mundo”.Madeline Rivera, integrante de Red Cannamédica, que agrupa a enfermos, familiares y médicos, afirmó que las autoridades “lo único que tienen que hacer es firmar esa orden declarativa, igual que lo han hecho con otras 29 sustancias”…”Estamos aquí para reclamar a Ríus el derecho al uso de nuestra medicina. Ella tiene la autoridad y la ley para hacerlo”, dijo Rivera, de 47 años y quien desde hace dos años consumo cannabis a través de vaporización para tratar su esclerosis múltiple. Esta enfermedad, junto con otras graves tales como la epilepsia, el cáncer, el lupus y la artritis, son las que padecen los miembros de la organización, que han llevado a cabo esta iniciativa. Ellos únicamente reclaman lo que consideran un derecho y es la legalización del consumo de cannabis como opción medicinal natural.

Lo más paradójico de todo es que, en efecto, hace tan solo unas semanas que el Gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, ordenó  legalizar el uso medicinal de derivados de la marihuana en la isla. Sin embargo, tal y como afirmó la propia secretaria de salud, esto no es más que papel mojado ya que, en realidad, “se trata únicamente de clasificar la marihuana como una sustancia controlada similar a los opiáceos medicinales, como la morfina, o la codeína”. ¿Entonces? ¿Qué es lo que les queda?

Sin duda, los puertorriqueños están viviendo en su propia piel como de la teoría a la práctica hay un mundo y aunque el Gobierno reclasifique la marihuana, lo que los usuarios buscan es poder adquirirla de manera legal sin temor a una sanción desproporcionada. Por su parte, los mandatarios se quedan a medias y solo han garantizado que permitirán la comercialización de algunos productos medicinales derivados de la planta, algo que no es suficiente para aquellos que sufren largas y dolorosas enfermedades.

Brasil, a caballo entre la prohibición y la legalidad

El caso de Brasil es un punto y aparte. Fueron muchos los que pensaron que el Gobierno carioca, dadas las condiciones precarias de las cárceles y la crudeza del narcotráfico, daría un paso hacia adelante en cuanto a la legalización del cannabis se refiere. Nada más alejado de la realidad.marcha maconha2

La Marcha de Maconha, una manifestación pacífica a favor de la legalización de la marihuana, celebrada en la playa de Ipanema de Río de Janeiro hace apenas dos semanas, destapó la realidad de una situación que se ha quedado más que estancada.

Según los organizadores de la Marcha, allá por el año 1932 “la marihuana fue incluida en la lista de plantas prohibidas y pocas cosas han cambiado desde entonces”.

Aunque suene inverosímil, en Brasil se sigue considerando al cannabis como la droga de “los pobres” con todo lo malo que esa expresión significa. Lo más curioso es que no es una percepción exclusiva de las clases de poder, sino que son los propios ciudadanos de a pie quienes la consideran una sustancia consumida solo por negros y gente de las favelas, dado que fueron los esclavos los que la introdujeron en el país hace décadas.

No parece que exista la intención de acabar con ese cliché absurdo. Es más, el 25% de los presos del país está condenado por delitos relacionados con las drogas y aunque la policía es permisiva con el consumo propio, sigue estando prohibido cultivar plantas en casa y las penas de prisión, si cualquier consumidor es acusado de narcotráfico, oscilan entre los 10 y 15 años.

Tal y como afirman los organizadores de la Marcha de Maconha, “existe una cultura de pánico que asusta a la población. Nosotros queremos acabar con esos mitos, porque la gente está muy mal informada”.

Tolerancia, despacio y con buena letra

Cierto es que las cosas no pintan fáciles para Brasil. No solo la población se muestra desconfiada frente a una posible legalización a corto medio plazo, sino que el Congreso Nacional que dirige el país actualmente es conocido por su política extremadamente conservadora.

Aún así, existe cierta esperanza ya que existen varias iniciativas por parte de organismos oficiales. Uno de los ejemplos más destacados es el de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (ANVISA) que aprobó el pasado mes de enero el uso del cannabidiol, sustancia presente en la marihuana, para usos medicinales, sobre todo para niños y adolescentes con problemas de epilepsia.

Todo empezó con la historia Howard Harper de Texas y Anny Fischer de Brasil, de 5 y 6 años respectivamente. Los dos sufren CDKL5, un raro trastorno genético que causa frecuentes y debilitantes convulsiones. Para sorpresa de muchos escépticos, los menores han encontrado en el aceite de CBD un gran alivio que les ayuda a mitigar la frecuencia de sus ataques, provocando una discusión en Brasil en cuanto a si se debería permitir la misma medicación para miles de pacientes potenciales en todo el país.

Cierto es que la lucha de las familias se ha visto recompensada ya que Anny Fischer y sus padres han conseguido que ANVISA importe productos de aceite de cáñamo desde San Diego a Brasil. Éstos estarán disponibles en Brasil con la prescripción de un médico y un permiso de importación de ANVISA. Asimismo, el coste del producto será subsidiado por el propio Gobierno y cubierto por las compañías de seguros.

Éste es, sin lugar a dudas, un paso enorme para el país más grande de Sudamérica y una de las más potentes economías mundiales.

Uruguay y el futuro incierto de la venta en farmacias

Puede que Brasil se viera inspirado y motivado por los enormes logros conseguidos por Uruguay. Sin duda, ser un hito conlleva una gran responsabilidad y es que ser el primer país del mundo en asumir el control de todo el proceso de producción y venta de cannabis, no es cosa de broma.

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Julio Calzada, Secretario de la Junta Nacional de Drogas en Urugua

Sin embargo, desde la marcha de Mujica, el proceso ha dejado de parecer sencillo. El nuevo presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, no deja de darle vueltas a que la idea de vender marihuana legal en farmacias, tal y como está previsto según el marco legislativo aprobado en 2013 bajo el mandato de José Mujica, podría sufrir algún cambio. En declaraciones recientes, Vázquez dijo que, en efecto, “podría haber cambios. Eso dependerá de cómo resulte la comercialización de este producto”.

Tal y como Julio Calzada declaró a Sensi Seeds en una reciente entrevista, actualmente ya está en marcha el autocultivo, destinado a todos aquellos que deseen plantar marihuana en casa, así como la regulación de los clubes cannábicos. Aún así, todavía queda por determinar la venta de cannabis legal en farmacias, algo que depende en última instancia del rumbo que tomen las decisiones del nuevo presidente. Éste afirma que “hay una ley y hay que cumplirla” pero sus actos no dejan indiferentes y es inevitable pensar que la herencia de Mujica está nadando en el mar de la ambigüedad.

Ecuador busca el camino hacia la regulación 

Ecuador se suma a la lista de países de América Latina que ven en la legalización del cannabis el camino más eficaz para prevenir y acabar con el narcotráfico.

Una nueva iniciativa legislativa en el país, busca cambiar el paradigma del uso de drogas. Por ello, el pasado mes de abril, la Asamblea Nacional celebró el primer debate del Proyecto de Ley Orgánica de Prevención Integral de Drogas.

El proyecto, una iniciativa del partido oficialista Alianza País, fue presentado por  Carlos Velasco, Presidente de la  Comisión del Derecho a la Salud.

Puede que todo quede solo en un intento pero, según sus precursores,  la norma  busca “la prevención integral de las drogas, el establecimiento de un nuevo margo legal e institucional para su abordaje, y la regulación y control de las sustancias catalogadas y sujetas a fiscalización”.

De este modo, el borrador, cuyo texto consta de 32 artículos, prevé la creación de una Secretaría Técnica adscrita a la Presidencia de la República con el fin de “regular y controlar las actividades relacionadas al cultivo, producción, comercialización y distribución de sustancias”, entre las que se incluiría el cannabis.

Esto supondría un cambio extremo y radical respecto a la regulación actual, regida bajo la  Ley de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas, que penaliza tanto la producción como la venta con penas de entre 12 y 16 años de cárcel.

Un sector del poder político, ha visto la luz

Velasco, como tantos otros políticos en sus respectivos países, ha movido ficha y ha llegado a la conclusión de que la legislación ecuatoriana se ha quedado obsoleta en cuanto a materia de drogas se refiere. Una ley aprobada hace más de 30 años, cuyo objetivo no es más que criminalizar el consumo y ocultar el problema. Para el político, la guerra contra las drogas ha fracasado estrepitosamente.

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Carlos Velasco

Tal y como él mismo afirmó recientemente “es necesario un nuevo enfoque del tratamiento de este fenómeno, con mecanismos para establecer un sistema de prevención integral de uso de drogas que vaya desde la fase educativa hasta la rehabilitación y reinserción”.

Como sucede siempre que se abre un debate sobre la posible regulación del cannabis en un país, Carlos Velasco tendrá que defender sus argumentos frente a la oposición, quien se opone firmemente a sus propuestas.Tal y como él mismo afirmó recientemente “es necesario un nuevo enfoque del tratamiento de este fenómeno, con mecanismos para establecer un sistema de prevención integral de uso de drogas que vaya desde la fase educativa hasta la rehabilitación y reinserción”.

Llegados a este punto, es inevitable pensar que la mayoría de los  procesos están, de algún modo, a medias. Sin embargo, hay que mirar hacia adelante ya que, lo realmente importante, es que la historia se está reescribiendo y los cambios son verdaderamente positivos.

Por Diana

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El debate sobre las alternativas a la actual “guerra a las drogas” empezó en Cartagena un poco antes de lo esperado, con los presidentes de EE.UU. y Colombia intercambiando ideas sobre el tema durante su participación en la primera Cumbre Empresarial de las Américas, que concluyó este sábado.

Durante el conversatorio, en el que también participó la presidente de Brasil, Dilma Rousseff, el presidente estadounidense, Barack Obama, reconoció la necesidad del debate pero reafirmó su oposición a la idea de la legalización.

“Personalmente, mi posición y la de mi administración es que la legalización no es la respuesta… Habría un comercio masivo de drogas y si no existen límites las condiciones podrían ser más dañinas que las que existen en este momento”, dijo Obama.

Con anterioridad, el presidente colombiano Juan Manuel Santos había comparado los actuales esfuerzos para acabar con el narcotráfico con una “bicicleta estática”.

“Creo que llegó el momento de simplemente analizar si lo que estamos haciendo es lo mejor que podemos hacer, o podemos encontrar otra vía más efectiva y menos costosa”, explicó el mandatario colombiano.

En cualquier caso, el debate que quieren los mandatarios latinoamericanos no es una elección entre la prohibición y la legalización.

“El riesgo es que algunos medios, el gobierno de los Estados Unidos y otros quieran hacer pasar todas las propuestas de reforma como legalización total”, le dijo a BBC Mundo Ethan Nadelmann, director dela ONGestadounidense Drug Policy Alliance.

“Pero (los líderes latinoamericanos) están pensando en el tema de una forma mucho más sofisticada y matizada”, afirmó Nadelmann, quien ha estado asesorando a algunos presidentes de la región sobre el tema.

¿Cuáles son las opciones?, ¿cómo podrían aplicarse?, ¿con qué consecuencias?

Explore las alternativas con BBC Mundo

Una de las alternativas en la que se podría avanzar durante la próxima década es en la descriminalización de la posesión de pequeñas cantidades de droga para consumo personal.

Esto es algo que ya han hecho países como Portugal y también empezado a hacer –o a considerar- varios países latinoamericanos.

Esta ruta le permitiría a las fuerzas de seguridad concentrarse en atrapar a los peces grandes, además de reducir significativamente la presión sobre el sistema carcelario.

Ethan Nadelmann, el director ejecutivo de la organización estadounidense Drug Policy Alliance, considera que al despenalizar la posesión de “dosis personales” se reducirían las posibilidades de corrupción policial a pequeña escala.

Señala además que “la gente empezaría a preguntarse: si la posesión no es un crimen, ¿no tendría sentido permitirles obtener sus drogas de manera legal?”.

Eso es a su vez una ventaja, para quienes defienden la idea, y uno de los principales obstáculos para avanzar por esa ruta, para quienes se oponen.

El ejemplo Portugal

La medida genera el temor de que aumente dramáticamente el número de consumidores.

En el caso de Portugal, por ejemplo, donde la descriminalización empezó a aplicarse en 2001, el número de personas entre 15 y 64 años que dijeron haber probado alguna vez drogas pasó de 7,8% a 12% en 2007, según el último reporte del Centro Europeo para el Monitoreo de Drogas y Adicciones.

No obstante, el incremento en la experimentación no se ha traducido necesariamente en un consumo sostenido capaz de modificar significativamente el mercado.

Así, según el mismo informe, el número de personas que admitió haber consumido drogas “el año pasado”, nada más pasó del 3,4% en2001 a3,7% en seis años.

Y, tal vez más importante, el número de jóvenes consumidores de droga en Portugal se ha reducido, mientras que el número de adictos en tratamiento ha aumentado.

 

Fuente BBCMundo

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La próxima Cumbre de las Américas que se realizará en Cartagena de Indias a mediados de abril promete ser mucho menos soporífera que las de los últimos años.

El presidente guatemalteco Otto Pérez Molina anunció que propondrá a sus colegas del continente legalizar la tenencia y el transporte de drogas para terminar con la narcoguerra que ya se extiende a cinco países y dejó en los últimos seis años al menos 60.000 muertos. Pérez Molina no está solo en esta cruzada.

Lo acompaña muy de cerca Mauricio Funes de El Salvador, la presidente Laura Chinchilla de Costa Rica, quien dijo que busca un “debate serio y riguroso”, y Juan Manuel Santos de Colombia, que se mostró partidario de legalizar la marihuana y la cocaína “si eso permite erradicar la violencia del narco”. La primera piedra la habían lanzado los ex presidentes Cardoso de Brasil, el colombiano Gaviria y los mexicanos Zedillo y Fox, que habían dicho en el Foro Global sobre Drogas que “la política estadounidense ha fracasado” y se preguntaron “¿hasta cuándo vamos a poner los muertos mientras ustedes no quieren discutir el problema?”.

Ahora el clamor parece generalizado en Centroamérica, que ve aumentar sus tasas de homicidios a niveles extremos. Esto marca un cambio radical en la guerra “prohibicionista” contra el narcotráfico lanzada hace 40 años por EE.UU. y que supone un enorme fracaso. Y si bien la embajada de Washington en Guatemala salió a criticar la posición de Pérez Molina diciendo que “la legalización supondría una amenaza a la salud y a la seguridad”, la Administración Obamapareciera ser mucho más realista y ya recortó un 17% la ayuda antidroga para América Latina en el presupuesto 2013.

México tendrá US$ 50 millones menos o un 20% de recorte después de seis años de la guerra lanzada por el presidente Calderón que dejó al menos 47.500 muertos.

La tendencia “regulacionista” también se extiende dentro de Estados Unidos. Ya hay 13 estados que aprobaron el uso de la marihuana para usos médicos y en California hay buenas perspectivas de que se legalice en noviembre. Cartagena será escenario de uno de los debates más interesantes de los últimos 50 años en el continente.

 

Fuente  Clarin