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Aunque en la actualidad estamos bastante concienciados acerca del mal hábito de fumar, el cual nos puede causar enfermedades y graves consecuencias a largo plazo en cuanto a nuestros pulmones y afectar a otros órganos, la marihuana se queda fuera de la mayoría de las conclusiones que se sacan del tabaco, y algunos estudios han demostrado que se trata de un potente activo para luchar contra enfermedades relacionadas con el sistema pulmonar.

Aunque probablemente, por las presiones de los gobiernos y de algunos lobbys con intereses, la mayoría de estos estudios finalizan sin conclusiones relevantes, ciertas pruebas de laboratorio han demostrado que los pacientes con problemas respiratorios a los que se les administra marihuana responden mejor que a los que se les trata con otro tipo de sustancias. De hecho, el cannabis tiene un componente innato que provoca la expansión de los bronquios, lo que puede reducir las molestias por asma y sobre todo aumentar la capacidad pulmonar que tiene el paciente.

Cannabis terapéutico
Las asociaciones en pro del uso del cannabis con fines terapéuticos tienen claro que la marihuana tiene muchas opciones para el tratamiento de enfermedades, y por las pruebas que realizan en sus propios clubes –en los cuales se permite el consumo de esta planta pese a estar prohibida en la mayoría de países por considerarse una droga ilegal–, las mejoras son evidentes.

Probablemente, resulte cuanto menos llamativo que fumar marihuana pueda ser de algún modo positivo para los pulmones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a diferencia del tabaco, el cannabis es una planta natural a la que no se le procesa para consumirla. Al tabaco se le añaden cientos de aditivos y tratamientos químicos hasta que llega a nuestras manos.

Por último, cabe señalar que los pocos estudios que han visto la luz y han dado el visto bueno al uso del cannabis en el tratamiento del asma y otras enfermedades como la EPOC, han concluido que solo funciona en un consumo único de la planta. Si se mezcla con tabaco se pierde todo el efecto, y además se sufren graves consecuencias respiratorias.

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El Dr. Sanjay Gupta pone a la marihuana medicinal bajo el microscopio en “WEED 3: The Marijuana Revolution” en CNN.

La Dra. Sue Sisley notó una tendencia inesperada entre sus pacientes. La psiquiatra trabaja con veteranos de Estados Unidos que lidian con estrés postraumático, también conocido como PTSD por sus siglas en inglés. A muchos no les agrada cómo se sienten con todas las medicinas que toman para manejar su ansiedad, insomnio, depresión y los recuerdos.

“Hay pocas medicinas en el mercado que funcionan, e incluso ellas pueden ser inadecuadas”, dijo Sisley. “Ellos terminan con ocho, 10, 12 medicinas diferentes, y después de tomar tantas, de la nada son como zombies”.

Algunos de estos pacientes estaban empezando a sentirse mejor. Ellos también parecían estar mucho más presentes. Ella quería saber qué estaba haciendo la diferencia. Ellos le dijeron que encontraron una alternativa a todas esas medicinas.

Se estaban automedicando con marihuana.

“Estaba realmente sorprendida y más y más pacientes estaban saliendo a la luz y diciéndome que estaban logrando experiencias útiles con la planta de la marihuana”, dijo Sisley.

Ella apreció el progreso que ellos dijeron que estaban teniendo, pero como cualquier buen científico, no quería depender sólo de evidencia anecdótica sino quería pruebas documentadas, ensayos clínicos de grandes grupos de pacientes valorados bajo el mejor estándar en una revista médica y que diga que la marihuana es la mejor forma de tratar el trastorno de estrés postraumático, o cualquier otro padecimiento.

La gente la usa para tratar una variedad de problemas médicos, tales como: esclerosis múltiple, artritis, epilepsia, glaucoma, VIH, dolor crónico, Alzheimer, cáncer, entre otros.

Con la marihuana medicinal legal en casi la mitad de los Estados Unidos, más doctores se cuestionan sobre el impacto que esta droga tiene en la gente. Ellos preguntan por la información sobre dosis y quieren saber sobre los efectos a largo plazo sobre sus pacientes.

Sisley buscó las respuestas a estas preguntas en la investigación médica, pero no vio mucho. Cuando decidió hacer los estudios por sí misma y aplicó para obtener la aprobación federal, se enfrentó a gran resistencia –como muchos otros investigadores antes que ella.

Eso es porque la marihuana es una de las sustancias más controladas bajo la ley federal. El gobierno de Estados Unidos la considera una droga de Schedule I, lo que significa que la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) considera que no tiene valor medicinal. Está ahí a un lado de la heroína y el LSD. Para investigar la marihuana, los científicos necesitan la aprobación de diferentes departamentos federales, y esa aprobación es rara.

La mayoría de los estudios sobre marihuana se enfocan en los daños que causa la planta. Los estudios sobre sus cualidades medicinales son pocos, a lo mucho en etapas tempranas de observación. “Los médicos convencionales no se le acercan, incluso si escuchan que funciona, porque sin la investigación, sin estar aprobada por guías de práctica legítimas, ellos se preocupan por su licencia y su profesionalismo”, dijo Sisley. “Por eso es clave tener ensayos de control aleatorios para que esto funcione”.

Un proyecto de ley bipartidista –de Rand Paul de Kentucky, Cory Booker de Nueva Jersey y Kirsten Gillibrand de Nueva York– llamadoCompassionate Access, Research Expansion and Respect States Act (Acta estatal de Acceso Compasivo, Expansión de la investigación y respeto) del 2015 fue introducida en el senado en marzo, y podría aligerar algunas restricciones y hacer más sencillo estudiar la droga. Pero la legislación está en comisiones por el momento. Si llegara a pasar, y los científicos pueden empezar a estudiar la droga en serio, hay varias áreas que podrían atacar además del trastorno de estrés postraumático.

Aquí hay 10 de ellas, basados en las dolencias por las que la gente usa comúnmente la marihuana medicinal. Una vez más, debido a que existe poco sobre este tema, estas áreas se eligieron con base en resultados que CNN no publicaría normalmente porque el trabajo está en etapas demasiado tempranas para comprobar que en verdad funciona. Pero ese es el punto que varios doctores e investigadores quieren dar a entender.

VIH/sida

En un estudio humano de 10 fumadores de marihuana positivos por VIH, los científicos encontraron que las personas que la consumen comen y duermen mejor , además de que experimentan un mejor humor. Otro estudio pequeño de 50 personas encontró que experimentan menos dolor neuropático.

Alzhéimer

La marihuana medicinal y algunos químicos de la planta han sido usados para ayudar a estos pacientes a ganar peso y la investigación encontró que aminora algunos de los comportamientos agitados que pueden exhibir. En un estudio celular, los investigadores encontraron que ralentiza el progreso del depósito de proteína en el cerebro. Los científicos consideran que estas proteínas pueden ser parte de lo que causa el alzhéimer, si bien nadie sabe qué causa la enfermedad.

Artritis

Un estudio de 58 pacientes que usaban derivados de marihuana encontró que tenían menos dolor de artritis y dormían mejor. Otra revisión de estudios concluyó que la marihuana puede ayudar a combatir la inflamación.

Asma

Los estudios son contradictorios, pero algunos trabajos previos sugieren que reduce el asma inducida por ejercicio. Otros estudios celulares mostraron que fumar marihuana podría dilatar las vías aéreas, pero algunos pacientes experimentaron una sensación de tensión en la garganta y pecho. Un estudio con roedores encontró resultados similares

Cáncer

Estudios en animales han mostrado que algunos extractos de marihuana podrían matar algunas células cancerígenas. Otros estudios celulares muestran que puede detener el crecimiento del cáncer y, en estudios con roedores, el THC, el ingrediente psicoactivo de la marihuana, mejoró el impacto de la radiación en las células cancerígenas. La marihuana también puede prevenir las náuseas que acompañan frecuentemente al tratamiento de quimioterapia usado para combatir el cáncer.

Dolor crónico

Algunos estudios animales y pequeños estudios humanos muestran que los canabinoides pueden tener un “efecto analgésico sustancial”. Eran ampliamente usados por la gente en 1800 como medio para aliviar el dolor. Algunas medicinas basadas en cannabis como Sativex están siendo probadas en pacientes con esclerosis múltiple y son usadas para tratar el dolor causado por el cáncer. La droga ha sido aprobada en Canadá y en algunas naciones europeas. En otro estudio con 56 pacientes humanos, los científicos notaron una reducción del dolor en un 30% en aquellos que fumaban marihuana.

Enfermedad de Crohn

En un pequeño estudio piloto de 13 pacientes seguidos por tres meses, los investigadores encontraron que el inhalar cannabis mejoró la calidad de vida de los pacientes con colitis ulcerativa y la enfermedad de Chron. Ayuda a aliviar el dolor de las personas, limita la frecuencia de diarrea y ayuda a la ganancia de peso.

Epilepsia

El extracto de marihuana medicinal en los estudios iniciales del NYU Langone Medical Center mostró una reducción del 50% en la frecuencia de algunas convulsiones en niños y adultos, en un estudio reciente de 213 pacientes.

Glaucoma

El glaucoma es una de las causas principales de ceguera. Los científicos han estudiado el impacto del THC en esta enfermedad sobre el nervio óptico y encontraron que puede disminuir la presión intraocular, pero también puede bajar la presión arterial, lo cual podría dañar el nervio óptico debido a la disminución en el flujo sanguíneo. THC también puede ayudar a preservar los nervios, de acuerdo con un pequeño estudio.

Esclerosis múltiple

Usar marihuana o algunos de los químicos en la planta puede ayudar a prevenir los espasmos musculares, tremores y rigidez, de acuerdo con estudios en sus primeras etapas, principalmente de observación en animales, exámenes de laboratorio y un pequeño número de pacientes humanos. La desventaja: podría afectar la memoria, de acuerdo con un pequeño estudio de 20 pacientes.

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Aunque en la actualidad estamos bastante concienciados acerca del mal hábito de fumar, el cual nos puede causar enfermedades y graves consecuencias a largo plazo en cuanto a nuestros pulmones y afectar a otros órganos, la marihuana se queda fuera de la mayoría de las conclusiones que se sacan del tabaco, y algunos estudios han demostrado que se trata de un potente activo para luchar contra enfermedades relacionadas con el sistema pulmonar.

Aunque probablemente, por las presiones de los gobiernos y de algunos lobbys con intereses, la mayoría de estos estudios finalizan sin conclusiones relevantes, ciertas pruebas de laboratorio han demostrado que los pacientes con problemas respiratorios a los que se les administra marihuana responden mejor que a los que se les trata con otro tipo de sustancias. De hecho, el cannabis tiene un componente innato que provoca la expansión de los bronquios, lo que puede reducir las molestias por asma y sobre todo aumentar la capacidad pulmonar que tiene el paciente. 

Cannabis terapéutico

Las asociaciones en pro del uso del cannabis con fines terapéuticos tienen claro que la marihuana tiene muchas opciones para el tratamiento de enfermedades, y por las pruebas que realizan en sus propios clubes –en los cuales se permite el consumo de esta planta pese a estar prohibida en la mayoría de países por considerarse una droga ilegal–, las mejoras son evidentes.

Probablemente, resulte cuanto menos llamativo que fumar marihuana pueda ser de algún modo positivo para los pulmones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, a diferencia del tabaco, el cannabis es una planta natural a la que no se le procesa para consumirla. Al tabaco se le añaden cientos de aditivos y tratamientos químicos hasta que llega a nuestras manos.

Por último, cabe señalar que los pocos estudios que han visto la luz y han dado el visto bueno al uso del cannabis en el tratamiento del asma y otras enfermedades como la EPOC, han concluido que solo funciona en un consumo único de la planta. Si se mezcla con tabaco se pierde todo el efecto, y además se sufren graves consecuencias respiratorias.

Fuente IMujer

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cannabis

Publicado la semana pasada en la revista British Journal of Farmacología , un nuevo estudio mostraba como la marihuana puede tener un efecto similar en las vías respiratorias que algunos medicamentos para el asma.

Usando muestras de tejido pulmonar humano, los investigadores franceses encontraron que el THC podía bloquear las contracciones musculares causadas ​​por una molécula de señalización llamada acetilcolina.

La acetilcolina es la responsable de mantener el tono muscular de las vías respiratorias y también contribuye a las contracciones en los ataques de asma. Curiosamente, los medicamentos para el asma bloquean la misma molécula, pero desde un ángulo ligeramente diferente.

“Evitan la unión de la acetilcolina a su receptor”, explica el Dr. Donald Tashkin, quien no participó en el estudio. “Pero el THC trabaja próximo a eso. No tiene ningún efecto competitivo en la unión a los receptores. Simplemente evita que la acetilcolina se libere “.

El Dr. Donald Tashkin, un experto del pulmón y profesor de medicina en la UCLA, fue parte del equipo que descubrió por primera vez el efecto de la marihuana como un broncodilatador. En 1973, el grupo publicó un estudio en la revista New England Journal de Medicina en el que encontraron que las vías respiratorias se ensanchan en individuos sanos y asmáticos después de fumar marihuana.

“También logró revertir el asma inducida experimentalmente, de una manera comparable a lo que podría lograrse con un broncodilatador terapéutico estándar que se utiliza ampliamente en el momento.”

De hecho, los descubrimientos del Dr. Tashkin condujeron a una serie de estudios posteriores sobre la entrega de THC a través de un inhalador. Pero con el inhalador no funcionó, dijeron, porque el THC en moléculas era demasiado grande y causaba tos en los pacientes.

Tomando THC por vía oral también fue estudiado , pero su efecto sobre las vías respiratorias se retrasaba y era demasiado débil.

Y mientras los investigadores finalmente concluyeron que fumar era la mejor vía de administración, el fumar parecía una mala opción para la entrega de un tratamiento.

“El problema con el humo es que contiene una gran cantidad de componentes nocivos que son irritantes para el tejido respiratorio y podrían dar lugar a una respuesta inflamatoria en las vías aéreas centrales, lo que no sería una bueno para desarrollarse en un asmático.”

El trabajo del Dr. Tashkin sobre este tema terminó mucho antes de que los vaporizadores se hicieran populares como alternativa al fumar Y aunque nadie lo ha estudiado por ahora, dicen, que en teoría, podría funcionar.

“Si usted vaporiza, usted eliminará todos los demás componentes del humo que son similares a los componentes del humo del tabaco, el Dr. Tashkin explicó. “No sé si alguien ha estudiado alguna vez el efecto del THC vaporizado en el músculo liso de las vías respiratorias, pero mi conjetura es que daría lugar a una broncodilatación.”

Aún así, el doctor Tashkin cree que no es necesario la vaporización de la marihuana para tratar el asma, teniendo en cuenta la disponibilidad de otros medicamentos.

Fuente Leaf Sciencie traducido por La Marihuana

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Científicos británicos han investigado los efectos de un extracto de cannabis sobre la disnea en cinco sujetos sanos y cuatro pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) en un estudio doble ciego cruzado y controlado con placebo. Los participantes recibieron extracto de cannabis sublingual (Sativex) o placebo.

Se les administró hasta un máximo de 10’8 mg de THC (dronabinol) y 10 mg de CBD (cannabidiol). La falta de aire se simuló con cargas fijas de dióxido de carbono. Se midió la disnea (mediante escala analógica visual y descripción de la falta de aire), el humor y la activación, la tensión de dióxido de carbono y parámetros ventilatorios. Se evaluaron antes del inicio del estudio y 2 horas después de la administración del placebo o del fármaco. La descripción de la disnea se hizo mediante frases como “Tengo la respiración pesada”, “No puedo obtener suficiente aire”, “Tengo avidez de aire”, “Siento que se me ha estrechado el pecho”.

Los sujetos normales y los enfermos con EPOC no mostraban diferencias en las puntuaciones de disnea analógica visual y en las mediciones respiratorias antes y después del placebo o del medicamento. Después de la administración del medicamento los sujetos con EPOC describieron la “falta de aire” con menor frecuencia en comparación con el placebo. Los autores concluyen afirmando: “Hemos demostrado que mediante la descripción de la falta de aire se puede detectar la mejoría que producen los cannabinoides en la sensación desagradable de falta de aire sin que exista un cambio en las pruebas convencionales de medición de falta de aire según la escala analógica visual. Puede que sea necesario un estímulo de falta de aire más específico para demostrar de modo directo el efecto de un fármaco sobre la disnea”.

(Fuente: Pickering EE, Semple SJ, Nazir MS, Murphy K, Snow TM, Cummin AR, Moosavi S, Guz A, Holdcroft A. Cannabinoid effects on ventilation and breathlessness: A pilot study of efficacy and safety. Chron Respir Dis. 2011 Mar 24. [en imprenta])

 

Fuente CannabisMedicinal

 

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Por Ricardo Navarrete

El consumo de cannabis se relaciona con los pulmones y la función respiratoria bajo dos aspectos: la posibilidad de su uso terapéutico en enfermedades como el asma y el enfisema, y el daño que puede ocasionar cuando es consumida por vía inhalada.

Efectos beneficiosos

El asma es una enfermedad de origen desconocido, aunque se sabe que con un importante componente inmunológico, caracterizada por episodios de broncoespasmo o disminución del calibre bronquial provocados por la contracción de su musculatura ante diversos estímulos: alergenos exógenos (como el polen, el polvo, plumas, pelo de animales, caspa) o factores endógenos de tipo psíquicos (estrés emocional). Se produce también una importante inflamación y un aumento de la mucosidad en el epitelio (pared interior) de dichos bronquios, lo que viene a agravar aun más el cierre de su diámetro, dando lugar a un menor flujo aéreo, una disminución del intercambio gaseoso con la sangre y un cuadro de insuficiencia respiratoria.

La administración aguda de cannabinoides tiene efecto broncodilatador. Se ha comprobado este efecto en animales de experimentación y en humanos en varios estudios llevados a cabo desde los años setenta y con el suficiente rigor científico, ya que se pudieron objetivar los resultados obtenidos mediante aparatos especiales que miden la capacidad y la función respiratoria. Tanto en individuos sanos como en pacientes asmáticos, la administración de un porro (con un 2% de THC) o de THC oral (15 miligramos) provocan una respuesta broncodilatadora equivalente a la producida con dosis habitual de otros broncodilatadores empleados en la clínica diaria. Así mismo, se ha podido constatar que un antagonista del sistema cannabinoide bloquea el efecto del THC, con lo que se demuestra que esta acción está mediada por dicho sistema. Aunque el efecto de los preparados comerciales comparado con el de los cannabinoides es de aparición más rápida, pasada una hora se igualan, y después estos últimos son más eficaces y su acción es más duradera. Esta broncodilatación también puede ser beneficiosa en otra enfermedad pulmonar, el enfisema.

El motivo de este efecto radica en que el sistema endocannabinoide local ejerce un importante papel en el mantenimiento del tono fisiológico del músculo del bronquio, respondiendo con una relajación (que se traduce en una dilatación) cuando recibe un estímulo irritante. Se han podido identificar en el mismo epitelio bronquial receptores cannabinoides y síntesis local de anandamida, el cannabinoide endógeno, y también se baraja la posibilidad de que las propiedades antiinflamatorias e inmunomoduladoras con las que también cuentan estas sustancias ejerzan una influencia positiva en esta enfermedad. Así mismo, la administración de cannabinoides ha demostrado tener un efecto antitusígeno. Disponemos de un mecanismo de actuación terapéutico distinto al empleado por otros medicamentos (como los broncodilatadores betabloqueantes o los antiinflamatorios esteroideos), lo que hace que se puedan emplear conjuntamente, potenciando sus efectos y permitiendo una menor dosificación y menores efectos secundarios.

Sin embargo, el humo de la combustión de la marihuana contiene sustancias irritantes para el aparato respiratorio, por lo que el empleo de esta planta por vía inhalada no es admitido por la comunidad científica. Aunque en los estudios antes comentados daba como resultado un beneficio del paciente, se desconocen las consecuencias de su uso a largo plazo, y en ocasiones las partículas irritantes han dado como resultado una crisis aguda de broncoespasmo y tos. Actualmente se trabaja en comercializar un nebulizador a partir de cannabinoides, como los ya existentes con otros principios activos.

Efectos negativos

Sobre los pulmones, los cannabinoides en sí no causan daño alguno; el único problema que podrían plantear es cuando se administran por vía inhalada. Los estudios y tratados anteriores a la era del tabaquismo no hacen referencia a posibles efectos negativos bronquiales; todo lo contrario, era utilizado para tratar enfermedades pulmonares. Actualmente tampoco existe identificada una epidemia poblacional de problemas respiratorios relacionados con el consumo inhalado de cannabis, ni siquiera ningún caso individual descrito de cáncer de pulmón achacable a él. Pero es lógico pensar que puede ser dañino para los pulmones, así que se han estudiado sus componentes, comparándolo con el tabaco y analizando el riesgo teórico de su consumo a largo plazo.

Las diferencias peculiares entre estas dos sustancias son la nicotina del tabaco y los cannabinoides de la marihuana. El humo de la combustión de ambas posee las mismas partículas irritantes y es en potencia causante de bronquitis y, en último extremo, de cáncer. La explicación posible de que no se den más enfermedades pulmonares relacionadas con el consumo fumado de cannabis tal vez sea el hecho de que entre los consumidores habituales de éste lo más frecuente es hacerlo de forma esporádica (el efecto mental de los cannabinoides suele llegar a la saturación y a la administración autocontrolada). Incluso el denominado consumidor heavy (escasísimo) sólo necesitaría de unos pocos cigarros para estar constantemente bajo sus efectos. Por el contrario, el más habitual dentro del tabaquismo es el consumidor compulsivo (la nicotina pide más nicotina), siendo la norma unos 20 cigarros al día y escaso su uso esporádico. Sea por este motivo o no, aunque la marihuana tenga el mismo poder irritante que el tabaco, en individuos sanos el hábito de fumarla sólo conlleva un ligero aumento de riesgo de padecer enfermedades respiratorias comparado con la población general. Tampoco se ha constatado un aumento de incidencia de enfisema a largo plazo. Hay que destacar, así mismo, que influye la forma de fumar: en un estudio se equipara el daño de 1 porro con el de 4 cigarros de tabaco por el hecho de consumirlo mediante inhalaciones profundas y mantenidas, lo que aumenta considerablemente la absorción de alquitrán.

Otros efectos negativos agudos posibles son la neumonía por hongos por contaminación de la planta, especialmente peligroso en pacientes inmunodeprimidos, y el desencadenamiento de un cuadro de neumotórax en pacientes predispuestos, por la costumbre generalizada de consumir mediante inhalaciones profundas y rápidas.

Conclusiones

En la marihuana fumada como terapia, el efecto negativo bronquial habría que valorarlo desde el punto de vista de la patología para la que está prescrita y de los beneficios que se van a conseguir. No tiene sentido tenerlo en cuenta en los pacientes terminales, o en aquellas enfermedades crónicas en las que habría que recurrir a este tratamiento sólo en crisis sintomática (en la mayoría de las veces basta con unas caladas para el control de los mismos), pero no como terapia de mantenimiento. En este último caso, o cuando exista enfermedad broncopulmonar, se puede recurrir a otra vía de administración (digestiva, sublingual) y utilizar la ruta inhalada (usando marihuana muy potente y en vaporizadores, para disminuir el riesgo) sólo en las reagudizaciones.

Fuente MarihuanaLegal

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El asma es una enfermedad pulmonar con las siguientes características: Obstrucción de la vía aérea total o parcialmente reversible, bien espontáneamente o con tratamiento; inflamación bronquial y remodelado (fibrosis) de la arquitectura del bronquio, con infiltración de la mucosa por eosinófilos y otras células, y un mayor o menor grado de fibrosis subepitelial permanente, aún en ausencia de síntomas; hiperreactividad bronquial, o respuesta aumentada de la vía aérea frente a distintos estímulos. Al producirse esta inflamación aparece: tos, silbidos en el pecho, secreciones (flemas) y disnea o fatiga.

Históricamente la marihuana se usaba en la medicina tradicional mexicana para el tratamiento del asma. Se introdujo en E.E.U.U. en 1910, siendo el primer uso médico reconocido en ese país.
Varios estudios han demostrado que el THC actúa como broncodilatador tanto en sujetos normales como en pacientes con asma bronquial crónica o con espasmos bronquiales inducidos de manera experimental. El THC aumenta el flujo de aire en sujetos sanos, y en pacientes asmáticos invierte la constricción bronquial. Además el mecanismo de acción es diferente del de otros broncodilatadores, pudiendo sumarse o reemplazar a los B2 durante períodos de desensibilización a los mismos.
De todas formas, la marihuana en conjunto, puede no ser útil para el tratamiento periódico del asma, por el efecto irritante del humo. La administración oral, o por medio de vaporizadores serían las alternativas de uso terapéutico.
Más allá del efecto agudo broncodilatador, los cannabinoides pueden ser de utilidad por su acción inmuno-moduladora, interviniendo la naturaleza inflamatoria de la enfermedad. Modulan tanto función como secreción de citoquinas de células inmunológicas. Estas acciones representan una nueva y prometedora vía para tratamiento de esta enfermedad. Explicaría el hecho de que muchos asmáticos dicen “haberse curado” consumiendo cannabis.
Finalmente no podemos dejar de lado el aspecto psicológico. El cannabis puede ayudar a aliviar trastornos anímicos que estén influyendo en el desarrollo de la enfermedad.

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Los experimentos sobre los efectos anti-asmáticos del THC o del cannabis datan principalmente de los setenta y son todos estudios rigurosos. Los efectos de un cigarro de cannabis (2% de THC) o de THC oral (15 mg) respectivamente, corresponden aproximadamente con el beneficio que se obtiene con la dosis terapéutica de un broncodilatador habitual (salbutamol, isoprenalina). Dado que la inhalación de los productos del cannabis pueden irritar la superficie de las mucosas, deberían desarrollarse otras alternativas de administración sistémica junto a la vía oral. Algunos pacientes experimentaron broncoconstricción tras la inhalación de THC.

Fuente CannabisMed