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El enemigo natural más conocido y eficaz para el control de mariposas y polillas es el Bacillus thuringiensis var. Kurstaki.

Es un bacilo gram-positivo, aerobio, que se encuentra de forma natural en el suelo y las plantas. Fue descubierto en Japón en 1902 por Dr. Ishiwata y pocos años después fue aislado en Thuringe (Alemania). Se comenzó a comercializar en Francia en 1938 y hoy en día es uno de los insecticidas biológicos más utilizado.

El modo de acción del B. thuringiensis, funciona solo si lo ingiere activamente la oruga, éste esporula, sintetiza unos cristales proteicos llamados delta-endotoxinas, a los cuales debe su actividad insecticida. Estas protoxinas necesitan ser ingeridas por las larvas para poder actuar, pues la toxicidad selectiva de B.t. para las larvas de ciertos insectos se debe a dos factores en su modo de acción:

Las toxinas necesitan para su activación un medio alcalino, característica que se da sólo en el intestino de la mayoría de los insectos.

Las toxinas sólo pueden actuar si están unidas a receptores específicos y dicha especificidad depende del insecto. Así, cada especie de insecto, según la naturaleza de sus receptores será sensible o no.

Cuando ambos factores se conjugan, las toxinas se fijan rápidamente sobe sus receptores y producen la parálisis del intestino impidiendo los movimientos peristálticos, por lo que el insecto deja de alimentarse. Además se produce rotura del epitelio intestinal, permitiendo el paso de los fluidos intestinales al resto de órganos y tejidos vitales del insecto. Tan solo unas pocas horas después de haber ingerido a la espora con la toxina, las mandíbulas del insecto se paralizan y cesa la alimentación.

Posteriormente la parálisis se generaliza, desaparecen los movimientos reflejos y la larva muere al cesar los latidos cardíacos. Las larvas jóvenes son más susceptibles a la bacteria, ya que las adultas deben ingerir más material para que sean afectadas, y los huevos y los adultos nunca lo son. Normalmente la oruga muere a los dos o cinco días y los especímenes paralizados y muertos cuelgan de las hojas por sus patas delanteras y se desintegran lentamente, tras lo cual caen al suelo.

Existen diferentes cepas de bacillus la que nos interesa a nosotros para controlar los diferentes tipos de orugas que atacan a la planta de cannabis es el Bacillus thuringiensis var. Kurstaki, lo podemos encontrar con una potencia de 16 millones de U.I./g y de 32 millones de U.I./g, se encuentra formulado como polvo mojable y también en líquido, hoy en día se encuentra en cualquier tienda de jardinería y en todos los grows.

Tenemos que tener claro que lo mejor que podemos hacer es llevar a cabo una cannabicultura preventiva, tenemos que ir actuando antes de que un simple grupo de insectos se convierta en una verdadera plaga, para el uso del Bacilus thuringiensis hay que empezar a utilizarlo en cuanto veamos la primera larva y seguir utilizándolo cada diez o quince días, también se puede revisar los cogollos de uno en uno para ir encontrando las orugas, aunque en plantas grandes parece casi imposible el llegar a revisar toda la planta.

Fuente Ecomaria