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En España, cada vez son más las Comunidades Autónomas que quieren y regulan la apertura de clubes de cannabis y su aspecto terapéutico.

En un pleno este martes, el Parlamento de las Islas Baleares aprobó crear una ponencia que regularía los clubes de cannabis y su uso medicinal en la comunidad autónoma insular. Se trataría de una proposición no de Ley presentada por varios grupos de la cámara balear y que juntan la mayoría suficiente para llevar adelante la iniciativa.

La iniciciativa que estará integrada en la Comisión de Salud quiere recoger las opiniones de los expertos y así poder reconocer “el uso terapeutico del cannabis por parte de las persoanas enfermas para que esta sustancia pueda ser un complemento o sustitutivo en el tratamiento de diferentes síntomas, así como la eventual formación y atención en el sistema sanitario público”, como dice la proposición no de ley.

La iniciativa busca “promover la regulación especifica de la actividad” y crear un registro de estas asociaciones de cannabis, todo ello desde una perspectiva de salud publica. También crear un departamento en la sanidad publica que atienda a los pacientes que podrían beneficiarse del uso medicinal del cannabis.

Según la PNL “se facilitará formación específica y destinará el personal cualificado en los departamentos de atención terapéutica con cannabis para atender todas estas solicitudes y demandas de pacientes que día tras día se dirigen a los clubes sociales”.

David Abril del MÉS, uno de los Grupos de la cámara que aprobaron la iniciativa, dijo que “no se pretende legalizar la marihuana lo que se trata es que desde un punto “riguroso y serio” regular “una realidad social”

Por otra parte, Carlos Saura de Podemos, que también votaron a favor de la iniciativa reguladora, dijo que “los tiempos avanzan” y que se debe seguir los pasos de los que “van por delante” haciendo alusión a otros territorios españoles que ya están caminando en este sentido.

Patricia Font, la portavoz de MÉS por Menorca, planteó que el cultivo regulado de cannabis en las islas podría ayudar a la economía.

Xavier Pericay de Ciudadanos, también se manifestó a favor de esta realidad social haciendo incapié en la creación de “programas de información, prevención y concienciación de las consecuencias nocivas para la salud derivadas del consumo del cannabis y otras drogodependencias”

El diputado socialista Vicenç Thomàs aseguró que “500.000 personas consumen esta sustancia cada día en nuestro país y, por lo tanto tenemos que dar pasos en el sentido de su regulación”. Los socialistas baleares ya han presentado iniciativas en esta dirección anteriormente aunque no habían sido aprobadas.

En la actualidad, 29 Clubes de consumidores de cannabis existen en las islas según La Federación de Asociaciones Cannábicas

Baleares quiere seguir los pasos de El País Vasco, Navarra, Cataluña y Valencia en las que ya se ha regulado el uso terapéutico del canabis.

El el País Vasco, el departamento de salud sacó adelante la Ley de Adicciones en el mes de Abril de este año con un apartado que da reconocimiento a los clubes de cannabis.

Cataluña a principios de este verano, dio luz verde a una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que busca regular estas asociaciones o clubes y en las que se espera la con parecencia de expertos que opinarán sobre como regular este cuestión.

En la Comunidad Valenciana y más concretamente el Ayuntamiento de Alicante, tomó buena nota de una sentencia de un tribunal vasco que reconocía a estas instituciones municipales su capacidad para regular los clubes y en el mes de Julio, una ordenanza suya legalizó estos clubes.

La Comunidad Foral de Navarra también reguló estos clubes con una proposición no de ley que se presentó a través de recogida de firmas y que desembocó en la actual la Ley Foral de las Asociaciones de Cannabis de Navarra. Aunque tanto esta iniciativa como la del País Vasco en la actualidad están a expensas de sendos recursos por parte del Gobierno Central.

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El Tribunal Supremo de España condena a cuatro miembros de Pannagh a penas de cárcel en una sentencia plagada de errores y contradicciones.
Además de las condenas de cárcel, impone multas de 250.000 euros, a pesar de considerar probado que no hubo enriquecimiento.
Frente a la acusación de “ocultar sus verdaderos fines”, los miembros de Pannagh recuerdan que cuentan con varios precedentes judiciales favorables y que han acudido a diversas instituciones públicas.

La sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha estimado parcialmente el recurso de la fiscalía contra la sentencia de la Audiencia de Bizkaia que absolvió a los miembros de Pannagh del delito de tráfico de drogas. Ahora, el Supremo los condena a penas de un año y ocho meses de cárcel y multas de 250.000 euros para el presidente y la secretaria, y de seis meses y un día en el caso de los dos socios que trabajaban en el envasado de la cosecha. El tesorero ha sido absuelto por una omisión de la Audiencia.

Para condenar a los otros cuatro acusados, los miembros del Supremo se basan en una argumentación plagada de errores y contradicciones flagrantes, y que además prescinde de datos fundamentales aportados a la causa y que son relevantes para la defensa. En opinión de Pannagh, se trata claramente de una sentencia política, destinada a desmantelar el movimiento asociativo cannábico, y basada en una visión totalmente distorsionada y desfasada de la realidad social del cannabis en el estado español.

Se dice que los condenados actuaron “alentados por la infundada esperanza de que su actuación podría ser tolerada o confiando en que algunos órganos judiciales pudieran acoger la tesis que propugna la irrelevancia penal de estos hechos”, olvidando el hecho de que las actividades de Pannagh ya fueron consideradas penalmente irrelevantes por la Audiencia Provincial de Bizkaia en 2006 (Auto nº 218/06) y por la de Álava en 2012 (Auto nº 377/12), habiendo sido en ambos casos devuelta la marihuana incautada. Por tanto, los hoy condenados no tenían una “infundada esperanza”, sino la certeza, basada en antecedentes judiciales, de que su conducta no era delictiva.

También se dice que hubo “ocultación de los fines reales de la asociación” e “indiferencia” ante la posible ilegalidad. Se ignoran así las iniciativas de solicitud de amparo promovidas por Pannagh ante diversas instituciones, como el Ararteko o el Parlamento Vasco, que entre otras cosas dieron lugar a la creación de una ponencia parlamentaria en éste último, a pesar de que tanto estas iniciativas como los autos de las Audiencias Provinciales constan en las diligencias practicadas durante la fase de instrucción y en las alegaciones presentadas por la defensa en la fase de recurso.

La nueva sentencia se limita a reproducir casi literalmente las dictadas con anterioridad contra las asociaciones Ebers, de Bilbao, y Three Monkeys, de Barcelona. La copia es tan literal que se llega a incriminar a los condenados por cuestiones que se supone figuran en los estatutos de Pannagh, cuando en realidad se refieren a las otras asociaciones condenadas. Lo más llamativo es que los verdaderos fines de Pannagh se detallan en los antecedentes de la sentencia y se puede ver claramente que en absoluto coinciden con lo que se dice luego en los fundamentos.

Este tipo de errores se repiten en varios puntos más, con el resultado de que el relato de los hechos queda seriamente alterado. Al tratarse de un recurso de casación, la nueva sentencia debe basarse en una nueva valoración jurídica de los hechos que se consideraron probados en la sentencia recurrida, hechos que no pueden modificarse. Sin embargo, los cambios introducidos son numerosos, decisivos y, sobre todo, contrarios a Derecho, lo que vulnera el derecho a un proceso con las debidas garantías. Además, se han introducido nuevas pruebas sin que haya habido una vista donde las partes puedan contrastarlas. Se condena a los miembros de Pannagh en base a, entre otras cosas, lo que se supone que sabían o a sus supuestas intenciones, cuestión que no se planteó en el juicio, y sobre la que el Supremo no ha oído a los acusados antes de condenarles, como exige la ley.

Como ejemplo de esas contradicciones, la sentencia del Tribunal Supremo habla de “falta de control y de los demás elementos exigidos jurisprudencialmente para los supuestos de atipicidad del pretendido consumo compartido”, mientras que la sentencia de la Audiencia Provincial dice que se “evidencia un control de la entrega de las sustancias y de la persona a quien se realizaba la entrega”, y que hay “un efectivo control tanto de los socios a los que se entregan la sustancia estupefaciente como de que las sustancias entregadas a cada socio se correspondían con la previsión de consumo del socio participe, control totalmente innecesario en la hipótesis de que no se tratara de un cultivo compartido”.

Otra contradicción llamativa se refiere a que entre los hechos probados en la sentencia de la Audiencia (que, recordemos, el Supremo no puede alterar) se dice que “se estableció y se aceptó por los socios, la actividad de cultivo para consumo privado”, y que la sustancia producida “estaba destinada al consumo de dichos socios conforme a los fines y reglas de Asociación y el acuerdo de los socios”. Incluso la fiscalía, en su recurso, reconoce que “la Asociación Pannagh puso en funcionamiento un sistema de cultivo de cannabis”. Sin embargo, asombrosamente, la sentencia del Supremo afirma rotundamente que “un reducido núcleo de personas organiza, y dirige la estructura asociativa; disponen y preparan toda la intendencia, abastecimiento, distribución, control, cultivo,… y ponen tales estructuras al servicio de un grupo amplio e indiscriminado de usuarios”. Con esto se falta al exigido respeto a los hechos probados, que, como se ha visto, dicen lo contrario: Fue la asociación Pannagh, que no es un “grupo indiscriminado” sino una entidad legalmente constituida con miembros claramente identificados, quien decidió crear tales estructuras y contrató a los ahora condenados para que las llevaran a cabo en calidad de empleados.

Los condenados han anunciado su intención de presentar un incidente de nulidad ante el Supremo, previo al recurso de amparo ante el Constitucional, ya que consideran que, entre otras cosas, se ha vulnerado su derecho a la presunción de inocencia, a un proceso con las debidas garantías y a la proporcionalidad en las penas. También han anunciado su intención de recurrir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo si fuese necesario. Los miembros de Pannagh van a convocar en los próximos días una rueda de prensa junto con representantes del movimiento asociativo cannábico para valorar la sentencia y anunciar las iniciativas que piensan llevar a cabo para denunciar este atropello.

La asociación Pannagh quiere denunciar que se haya castigado a varios trabajadores de la asociación por actividades que, como se demostró en el juicio y así consta en la sentencia revocada, fueron iniciativa y responsabilidad de todos los miembros de Pannagh, conforme a sus estatutos y mediante acuerdo asambleario. Se ha acusado a cinco socios de asociación ilícita para luego descartar esta acusación, pero al final el Supremo ha ordenado el decomiso del dinero de las cuentas de Pannagh como si la asociación hubiese sido una mera pantalla de los acusados para cometer delitos, cuando en los hechos probados se afirma lo contrario.

Finalmente, desde Pannagh animamos a seguir luchando por un cambio en las políticas de drogas que acabe con la injusta situación actual, y a seguir impulsando el esperanzador debate sobre la regulación del cannabis que se está produciendo en buena parte del mundo, al que Pannagh ha tratado de contribuir desde su fundación en 2003.

 

Bilbao, 28 de diciembre de 2015

Asociación de Personas Usuarias de Cannabis Pannagh

pannagh2015@gmail.com

 

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Tras la fase beta que algunos clubes de toda España han probado, el lanzamiento se consolida con éxito para ofrecer un sistema de comunicación cerrado entre club y socios.

15 de diciembre, Madrid. Del 11 al 13 de septiembre, la compañía propietaria de SmokApp presentó en Expogrow de Irún una app para móviles para uso exclusivo de miembros de clubes de cannabis. Muchos fueron los clubes interesados en probar la fase beta quienes han reportado excelentes valoraciones de la misma, convirtiéndose en una herramienta para diaria y casi imprescindible en la actividad del club.

La aplicación cuenta con versión tanto para Android como para iOS y a través de ella sus usuarios pueden estar al tanto de las compras mancomunadas, noticias, eventos del club, hacer consultas y un apartado de preguntas frecuentes mediante notificaciones push.

Revisada y testada por abogados expertos en lo que se podría denominar ‘derecho cannábico’, SmokApp ofrece la tranquilidad de estar utilizando un sistema de comunicación cerrado entre club y socio donde no hay promoción, sino información. Al no tratarse de publicidad, ni de una página web abierta al público (funciona exclusivamente para miembros) se evitan algunas de las malas prácticas en cuanto a comunicación se refiere. El sistema cerrado asegura una comunicación exclusiva con los socios, evitando que se promocione el consumo y manteniendo el espacio de actuación seguro.

Por el momento, y pendiente de nuevos desarrollos, tanto naturales como por petición de sus usuarios, estas son las distintas funcionalidades con las que cuenta la app actualmente:

url 2-iphone-leftDispensario

Consulta a tiempo real las variedades disponibles en el club, sus características más relevantes e información de las mismas con valoraciones de los socios.

Noticias

Sección dedicada al feed de noticias moderado dinamizado opcionalmente tanto por el club como por los administradores de la app.

Eventos

Los administradores pueden crear eventos que se notificarán mediante push al socio y saber en tiempo real cuántos miembros asistirán teniendo una previsión estimada del alcance del evento.

Consultas

Tanto socios como administradores pueden publicar consultas para resolver dudas concretas, comunicar cambios o lo que pueda acontecer. Los administradores pueden charlar entre ellos vía chat mediante conexiones cifradas (los socios no). Asimismo, los administradores podrán enviar un mensaje directo a un socio en concreto.

FAQ

Zona de preguntas frecuentes para solventar las dudas y preguntas típicas del club.

Precio y disponibilidad

La descarga de la app es gratuita. Los clubes pueden pedir su usuario en info@smokapp.com y los usuarios deberán dirigirse directamente a su club para obtenerlo.

Enlace descarga Android http://play.google.com/store/apps/details?id=com.easycsc.smokapp
Enlace descarga iOS http://itunes.apple.com/app/id1019889040

 

unnamed (10)Contacto de prensa:
Juanma Fernández
SmokApp
684346029
juanma@smokapp.com

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La demanda de un marco jurídico para el consumo y plantación legal resonó el sabado en el encuentro informativo convocado por la recién creada Federación de Asociaciones Cannábicas de Canarias. Solo en Fuerteventura, se localizan cinco del casi centenar de clubes que ofrecen un consumo seguro a su asociados.
La inseguridad jurídica pende sobre el casi centenar de asociaciones de cannabis de Canarias. «No tenemos un marco jurídico que nos regule qué actividad y de qué manera podemos hacerlo», resume Narest Díaz, de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Canarias  que ayer celebró un encuentro en El Castillo.

Esta federación es de reciente creación, de hecho apenas solo tiene un mes de andadura, y acoge a nueve asociaciones, más cinco que están pendiente de entrar. En toda Canarias, existe casi un centenar de estos colectivos, según Narest Díaz, que pertenece a Hierbania, con sede en El Castillo. Díaz establece una media de unos 150 socios por colectivo, «lo que sumamos mucha gente que quiere consumir y cultivar cannabis sin trabas legales y sin estar expuestos a multas».

Entre este centenar de clubes a nivel regional, se encuentran las cinco de Fuerteventura que se reparten entre Corralejo, dos en Puerto del Rosario, El Castillo y Gran Tarajal. Aquí y allá, el problema es el mismo: «la Guardia Civil viene, nos ve las cuatro plantas que tenemos y nos las quitan, acusándonos de traficantes de droga y de un delito contra la salud pública cuando nosotros solo estamos ejerciendo nuestro derecho al autocultivo y al autoconsumo».
Contra el consumo ilegal. Frente a esta inseguridad jurídica, la federación demanda además un lugar donde la gente pueda consumirla sabiendo de donde procede «no que venga de la calle, sin saber de dónde ha salido, ni cómo se ha hecho, ni qué tipo de manipulación tiene». La última actuación contra las plantaciones de los clubes de Fuerteventura data de octubre y afectó al cultivo de un club de Puerto del Rosario, «al que están haciendo bastante daño».

El marco jurídico de estos colectivos cambió a raíz de una sentencia del Tribunal Supremo  que resolvió el recurso de la asociación de Estudios y Usuarios del Cáñamo Ebers de Bilbao en relación al cultivo y consumo compartido de cannabis, estableciendo que los clubes de cannabis son ilegales por su actividad de cultivo y fomento del consumo de droga. Esta sentencia rompió con más de 20 años de un desarrollo legal de la actividad de estos colectivos en todo el país,  que acabó de rematar la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana, más conocida como ley mordaza.

Para buscar soluciones a este y otros problemas del consumo legal del cannabis, la federación canaria convocó a instituciones y políticos a una cita a la que el sábado solo acudió la parlamentaria Nereida Calero, de Coalición Canaria.

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Navarra es la primera Comunidad Autónoma de España que establece las normas para constituir un Club de Consumidores de Marihuana

El BOE ha publicado esta semana el texto que aprobó el Parlamento Navarro el mes de Noviembre pasado y que la convierte en la primera comunidad autónoma española que crea normas para que estos Clubes privados de consumo de cannabis estén dentro de la legalidad.

Las normas generales aprobadas por el Parlamento local servirán para constituir, organizar y poner en funcionamiento este tipo de asociaciones de consumidores. La ley aprobada proviene de una Iniciativa Popular avalada por 5.114 firmas que fue debatida y posteriormente legalizada por los votos del Partido Socialista Navarro, Bildu, Aralar-Nabai, I-E y los no adscritos.

Las nuevas normas aprobadas dictan que este tipo de asociaciones privadas de consumidores deben ser asociaciones sin animo de lucro, además de estar legalmente registradas en el registro de asociaciones del Gobierno de Navarra.

Estos clubes deben facilitar a sus usuarios información sobre un uso responsable y trabajar en pro de la reducción del mercado ilícito, así mismo, sus socios fundadores deben acreditar ser consumidores de forma habitual antes de poner en marcha la Asociación o Club de Cannabis.

La Iniciativa se suma a otras similares como por ejemplo la que esta tramitando en el parlamento catalán y que actualmente se encuentra en el periodo de prorroga de presentación de enmiendas.

En España aproximadamente existen cerca de 400 clubes de cannabis según informó el Fiscal Especial Antidroga José Ramón Noreña Salto y aunque la primera aprobación del reglamento para la constitución de estos clubes viene de la mano del Parlamento Navarro, durante el año 2015 se espera que más parlamentos regionales opten por medidas parecidas a las del navarro.

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En el País Vasco, la nueva normativa abrirá las puertas a los clubes de cannabis, restringirá el uso del “vapeo” como el del tabaco y se prohibirá totalmente el consumo de alcohol en la vía publica. El Gobierno autónomo presenta una Ley de adicciones restrictiva con el alcohol y el tabaco y reguladora de los locales en forma de club o asociación de cannabis.

Estas serán algunas de las novedades de la Ley de adicciones que ha presentado el Consejero vasco de Salud, Jon Darpón, y que será remitida al parlamento vasco para su debate y aprobación.

A la pregunta de los periodistas al Consejero de Salud sobre si en los locales o clubes de cannabis se permitirá el consumo de marihuana pero no el de tabaco, el político a contestado afirmativamente a está cuestión. Es más, ha argumentado que “desde el punto de vista científico los efectos a largo plazo del cannabis y del tabaco son completamente distintos”.

Con este texto propuesto por el Consejero de Salud del Gobierno autónomo el Parlamento Vasco quiere que se sigan sus recomendaciones para regular estos clubes de consumo de cannabis que ya están afincados en el País Vasco y que buscan salir de un estatus de alegalidad.

Parlamentos autónomos como el Navarro y el catalán también está estudiando el aprobar normas de regulación de estos clubes de usuarios de marihuana que cada vez sosn mas numerosos en los territorios.

Varios ayuntamientos también están en el mismo camino y posiblemente en los próximos meses vamos a ver muchas más casas consistoriales en esta dirección.

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El pasado sábado 25 de Octubre se llevó a cabo una reunión inédita hasta el momento en Baleares, el primer encuentro de asociaciones cannábicas en Baleares donde se analizó el recorrido de los clubes sociales, sus dificultades y la realidad actual con la que tienen que lidiar día a día.

Fueron convocados, 16 clubes sociales que en la actualidad están registrados en toda Baleares, profesionales del ámbito de la prevención y reducción de riesgos en el uso de sustancias (Energy Control), representantes de la federación catalana implicada en el debate con la generalitat sobre la regulación en Catalunya (CatFac), así como con representantes de las fuerzas políticas con las que más contacto y reuniones se han realizado en nuestras islas para informar de manera detallada del modelo de clubes: PP, PSOE, GRUP MÉS, IU Y UpyD

La gran asistencia de convocados marcó esta jornada, resultó más que evidente el interés y necesidad de unión de todo un movimiento asociativo balear, que cada año cobra más fuerza en nuestra comunidad.

La decisión fué unánime, es necesario dotar de servicios profesionalizados y unificados en la gestión de nuestros clubes, establecer protocolos de prevención de riesgos y detección de posibles consumos problemáticos, organizar un departamento terapéutico común formado por facultativos especialmente formados en tratamiento con cánnabis, seguir con determinación la lucha por los derechos de todo/as los usuario/as responsables de cánnabis de Baleares y poe extensión en todo el estado español. Por lo tanto solicitamos a todos los grupos políticos que se aborde de manera inmediata los siguientes puntos:

– La tramitación de iniciativas parlamentarias que permitan la regulación de todos los clubes sociales de cánnabis de Baleares
– La creación de un registro específico para nuestros clubes
– Homologación del código de buenas prácticas de un CSC
– Determinar las normativas y mecanismos de control por los que se deberán regir todos los clubes sociales
– Instar al gobierno central a un cambio legislativo que despenalice el autocultivo personal de cánnabis y tipifique el número de plantas que una persona puede plantar sin que pueda ser considerado delito
– Que se ponga en marcha un departamento terapéutico dependiente de la conselleria de Sanidad especializada en uso médico del cánnabis

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Las conlusiones obtenidas del análisis de la trayectoria del movimeinto asociativo, son ejemplo de que se han hecho bien las cosas desde el principio, estos son algunos puntos de interés

– No ha existido presión ni acoso en nigún momento por parte de los municipios donde residen los clubes, tampoco por parte de los cuerpos policiales
– La comunicación de la localización y caracteristicas de los proyectos de cultivo a los ayuntamientos y cuerpos de seguridad, ha sido determinante en esta situación de total normalidad
– La juventud y determinación de nuestro movimiento. Muchos de los clubes son de reciente creación y están en fase de organización interna
– Se echa en falta la poca formación especializada en la puesta en marcha de las actividades de un CSC. Es fácil crear un club pero resulta complejo organizar el trabajo a nivel interno y organizativo
– El movimiento asociativo balear se encuentra en actual expansión
– Es necesario la unión de todo nuestro movimiento
– La importancia de realizar actividades conjuntas donde se ofrezca información continuada en la prevención de riesgos
– La creación de un grupo de trabajo abierto con el mayor número de fuerzas politicas para el consenso de una propuesta de regulación de clubes sociales de cánnabis y el reconocimiento de los derechos de los consumidores terapéuticos y particulares de cánnabis en Baleares

El debate con las distintas fuerzas políticas, transcurrió con total transparencia y cordialidad en sus formas y en la calidad de análisis del problema sobre la actual legislación sobre cánabis en nuestra comunidad. Grup Més, IU y UpyD, coincidieron en que las competencias actuales de nuestro gobierno autonómico pueden permitir la regulación de los clubes sociales, determinando claramente las obligaciones, responsabilidades y normativas que deben de cumplir todos los clubes que quieran formalizar su situación. Serviría de ejemplo para que otras comunidades regularizen también sus clubes sociales y para que el gobierno central ponga en marcha los mecanismos legislativos necesarios para adaptar el actual código penal en materia de uso, producción y tenencia de cánnabis.

Si algo se echó en falta sin duda alguna, fué la ausencia de representantes de los dos principales partidos de nuestro país en último momento. Cierto es que el PSOE, si que se ha puesto en contacto con nosotros para tener una reunión en el menro plazo de tiempo para debatir las conclusiones de esta primera reunión para analizar la cuestión de la regulación en el uso de cánnabis.
Queremos agradecer al Ayuntamiento de Llubí por su colaboración en la cesión de un espacio donde llevar a cabo esta reunión pionera en Baleares.

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CONVOCADOS

ABEIC (Llubi) · BOCA (Maó) · CARB (Alaró) · ANCE (Palma) · CCB (Manacor) · CANNABIS SMOKE CONTROL (Manacor) · BONA VIDA SOCIAL CLUB (Pollença) · ASOCIACIÓN AMICS DEL CANNABIS (Alcudia) · HAZE CLUB (Ibiza) · QUNUBU (Ibiza) · AMESCA (Menorca) · MEDICAL GANJA (Formentera) · NA MARIETA (Calviá) · GREEN LEMON (Ibiza) · MAMCUC (Palma) · ENERGY CONTROL (Baleares) · CATFAC (Catalunya) · EUSFAC (Euskadi) PP · PSOE · GRUP MÉS · EU · UPyD

ASISTENTES
ABEIC (Llubi) · BOCA (Maó) · CARB (Alaró) · BONA VIDA SOCIAL CLUB (Pollença) · ASOCIACIÓN AMICS DEL CANNABIS (Alcúdia) · ENERGY CONTROL (Baleares) · CATFAC (CATALUNYA)

APOYOS A LA PROPUESTA
HAZE CLUB (Ibiza) · NA MARIETA (Calvia) · CCB (Manacor) · FAC (Federación nacional)

GRUPOS PARLAMENTARIOS ASISTENTES
Lluís Apesteguía (Concejal GRUP MÉS) · Nacho Martín (Dirección EU Balears) · Valentín Gomila (Comunicación UpyD)

Fuente FAC

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La Federación de Asociaciones Cannábicas de España es una agrupación de diversas asociaciones de usuarios de cánnabis de todo el territorio nacional español que comparten ideas en torno a la regulación buscando siempre un fin social. Así, todas las agrupaciones federadas, que aglutinan a cultivadores, estudiosos y usuarios, pretenden lograr que en su entorno, cualquier usuario de cánnabis pueda acceder a él de forma segura, respetando sus derechos como usuario y alejándolo del peligroso mercado negro.

La FAC demanda un cambio en la legislación actual en las políticas de drogas para que sea más justas y eficaces. Asimismo la FAC abre un debate público sobre la participación de la sociedad civil en el diseño de dichas políticas. Para hacer frente a esta demanda la FAC cuenta con una propuesta reguladora a todos los niveles basada en el cultivo personal y colectivo, este último a través de los Clubes Sociales de Cannabis o “CSC”, los cuales funcionan democráticamente, sin ánimo de lucro, producen bajo demanda de un circulo cerrado de persona adultas que no pueden cultivárselo ellos mismos.

La FAC participa en parlamentos autonómicos, nacionales y europeos, foros internacionales, talleres, debates e intervenciones en medios de comunicación. En el plano social cuenta con asesorías jurídicas y legales, conferencias, manifestaciones y diversas actividades a nivel lúdico y forma parte de la Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces (ENCOD).

Que es regular:

-Regular es una cuestión de responsabilidad social

-La falta de regulación aumenta la violencia y el crimen organizado

-Regular es invertir en educación y prevención

-Regular es aliviar el dolor de aquello que padecen

-Regular es dejar de financiar al narco y la violencia

-Regular es combatir el fraude y la corrupción

-Regular es poder mirar el futuro con tranquilidad

-Regular no es una cuestión de legalidad sino de responsabilidad

FAC

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La Iniciativa Legislativa Popular promovida y apoyada por entidades como el Partido RCN/NOK, Clubes Sociales de Cannabis de Navarra y otras asociaciones de diferentes ámbitos, busca la seguridad jurídica para los clubes de marihuana en Navarra. Para ello cuenta ya con las firmas necesarias para poder sacarla adelante cuando tan solo han transcurrido dos de los seis meses de plazo con los que contaban.

La iniciativa esta abierta a todas las personas y entidades que quieran apoyarla. La (ILP) busca seguridad juridica para todas aquellos usuarios de cannabis ludicos o con fines terapeuticos que a través de un club de cannabis puedan consumir sin temor a ser perseguidos y con las garantías de calidad que estos clubes pueden proporcionar.

La ILP entiende que el consumo de cannabis está normalizado en la sociedad hoy en día y que las politicas realizadas solo castigan al usuario incluyendo a enfermos, beneficiando el mercado negro y a la mala información. Al no ser una sustancia inocua (aunque no ha matado a nadie) es necesario regularla para poder informar mejor a sus consumidores, además estos clubes de consumo dificultan el acceso a los menores. Otra de las ventajas de este tipo de asociaciones privadas de cannabis posibilitará políticas educativas para reducir riesgos entre los usuarios, facilitanto el acceso a enfermos y facultativos.

Os dejamos la propuesta reguladora de los colectivos de usuarios de cannabis en Navarra

1.- EXPOSICIÓN DE MOTIVOS.

La presente Propuesta de Ley Foral pretende insertar en la legislación actual a los Colectivos de Usuarios de Cannabis en Navarra o Clubs de Consumidores y Consumidoras de Cannabis,  aportando seguridad jurídica tanto a las personas que componen dichos colectivos como a la sociedad en general, beneficiándose, de esta manera, la protección de la salud pública.

Una de las sustancias más consumidas actualmente en Navarra es el Cannabis Sativa, tanto en su carácter lúdico como por sus efectos paliativos para determinadas dolencias.

El Cannabis Sativa se encuentra incluida en la lista I de la Convención Unica sobre Estupefacientes de las Naciones Unidas, sometida a fiscalización internacional, y es considerada como una sustancia que no causa grave daño a la salud.

La posesión de esta sustancia adquiere relevancia penal y administrativa en la legislación actual, siendo el bien jurídico protegido el de la salud colectiva.

Así, en el artículo 368 del Código Penal se considera que comenten un delito de tráfico de drogas, como peligro de delito abstracto, “Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o  de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines”.

En su ámbito administrativo, la Ley Orgánica 1/92, de protección de la seguridad ciudadana, artículo 25, considera como sanción grave “el consumo en lugares, vías, establecimientos o transportes públicos, así como la tenencia ilícita, aunque no estuviera destinada al tráfico, de drogas tóxicas, estupefacientes, o sustancias psicotrópicas, siempre que no constituya infracción penal, así como el abandono en los sitios mencionados de útiles o instrumentos utilizados para su consumo”.

La Jurisprudencia considera, atendiendo a las citadas normas, así como a la realidad social, que el consumo de dichas sustancias escapa del tipo penal del artículo 368 cuando se lleva a cabo de forma personal y sin riesgo para la salud colectiva. Igualmente, no constituirá infracción administrativa si dicho consumo o tenencia no se lleva a cabo en lugares públicos.

El consumo de Cannabis, por tanto, no constituye ilícito penal o administrativo cuando se somete a los límites impuestos por la norma e interpretados por la Jurisprudencia, admitiéndose dentro de dichos límites tanto el consumo compartido como el abastecimiento para el consumo propio.

En este régimen legal, las personas consumidoras de Cannabis vienen buscando un espacio que les otorgue seguridad jurídica tanto en lo que respecta al consumo como a lo referido a su autoabastecimiento. Fruto de las reflexiones que llevan a cabo las distintas asociaciones de dicho ámbito, y con la perspectiva abierta a nivel internacional respecto a la regulación del consumo y cultivo de esta planta, han surgido los llamados Clubes de Consumidores  y Consumidoras de Cannabis.

Estos Clubes, constituidos como asociaciones sin ánimo de lucro, y por tanto, al amparo del derecho de asociación, proliferan también en nuestra Comunidad, y necesitan de una regulación que les otorgue seguridad jurídica como entidades, y que a su vez permita su actividad con plena seguridad tanto para sus integrantes como para la sociedad en general.

Esta Ley Foral regulará, por tanto, la constitución de los Clubes, como colectivos privados de usuarios de Cannabis sativa, respetando siempre los límites impuestos por la ley y la jurisprudencia.

En cuanto asociaciones sin ánimo de lucro, les será de aplicación lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del Derecho de Asociación, así como la normativa foral al respecto.

Tanto los fines y objetivos, como la organización interna de los Clubes deberán respetar siempre los límites establecidos por la Jurisprudencia, garantizando que las personas que integren el Club sean ciertas y determinadas, que todas ellas sean consumidores con anterioridad a la entrada en el Club, que el consumo de la sustancia se lleve a cabo en lugar cerrado y de manera conjunta, que las cantidades de sustancia sean pequeñas y no excedan del consumo personal, y evitando en cualquier caso que las sustancias puedan llegar a terceros ajenos al Club.

Las sedes en las que se desarrolle la actividad de los Clubes deberán respetar las ordenanzas municipales y habrán de obtener licencia de actividad, atendiendo a la normativa en vigor y, en su caso, a lo dispuesto en Ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro y la publicidad de los productos del tabaco –modificada por la Ley 42/2010, de 30 de diciembre-, especialmente a lo dispuesto para los clubes privados de fumadores.

Por último, resulta de general interés que las Administraciones Públicas, tanto autonómica como locales, promuevan espacios de intercambio de información y coordinación con los Clubes o asociaciones que los representen, al objeto de mantener un efectivo control sobre la calidad de las sustancias que se consuman, la actividad de los Clubes y, en general, todos aquellos temas que redunden en beneficio de la salud pública y reduzcan el acceso a mercados ilícitos por parte de los consumidores y consumidoras de Cannabis.

CAPÍTULO I: DISPOSICIONES GENERALES.

Artículo 1.- La presente Ley Foral tiene como objeto establecer las normas generales para la constitución, organización y  funcionamiento de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis.

Artículo 2.- Esta Ley Foral tendrá como ámbito la Comunidad Foral, y respetará la competencia de las entidades locales en lo que sea de aplicación al establecimiento y actividad de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis.

Artículo 3.- La presente Ley Foral se ampara en lo dispuesto en el la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de Asociación, en cuanto a la consideración de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis como Asociaciones sin ánimo de lucro.

Artículo 4.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis regirán su actividad según lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de Asociación y en esta Ley Foral.

Artículo 5. Relaciones con la administración.

Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis mantendrán una relación fluida con las Administraciones Públicas, colaborando en el establecimiento de medidas de control sanitario y potenciando el consumo responsable de sus integrantes. Para ello se crearán aquellos órganos o entidades que se requiera con participación de técnicos, representantes de las Administraciones y miembros de los Clubes o quienes les representen.

CAPÍTULO II: CONSTITUCIÓN DE LOS CLUBES DE PERSONAS CONSUMIDORAS DE CANNABIS.

Artículo 6.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis tendrán la forma jurídica de una asociación sin ánimo de lucro y su constitución se regirá por lo dispuesto en la Ley Orgánica 1/2002, de 22 de marzo, reguladora del derecho de Asociación. Deberán inscribirse en el Registro de Asociaciones del Gobierno de Navarra, facilitando la documentación exigida.

Artículo 7.- Los socios fundadores deberán ser consumidores habituales de Cannabis con anterioridad al inicio de la actividad del Club.

Artículo 8.- Entre los fines de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán constar, al menos, los siguientes:

ofrecer a las personas integrantes formación en prevención de riesgos en el consumo del cannabis, así como la reducción de daños por su consumo;

el control tanto del consumo por sus integrantes como de la sustancia;

informar y facilitar a los usuarios acerca del consumo propio;

trabajar por la disminución del mercado ilícito de venta de cannabis.

Artículo 9.- Los locales en los que se establezcan los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán cumplir con lo dispuesto en las ordenanzas municipales respecto a su localización, estructura y normas de salubridad e higiene, incluyendo las previsiones de la Ley 28/2005, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro y la publicidad de los productos del tabaco, en su caso.

Los espacios destinados a la atención al público o al que pueda acceder otras personas que no sean socias, deberá estar totalmente separado físicamente de los espacios destinados al consumo.

Las Entidades Locales podrán regular, en ejercicio de sus competencias, los requisitos que consideren oportunos para la apertura de locales destinados a la actividad de Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis.

CAPÍTULO III: ORGANIZACIÓN Y FUNCIONAMIENTO.

Artículo 10.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis se organizarán internamente por lo dispuesto en LO 1/2002, por sus Estatutos y por su Régimen Interno.

Artículo 11.- En su actividad, los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán cumplir con los requisitos sanitarios y de seguridad que se establezcan para el consumo del Cannabis por sus integrantes

Artículo 12.- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis deberán llevar a cabo actividades dirigidas a sus miembros tendentes a evitar el consumo abusivo y a facilitar un uso responsable del Cannabis.

Artículo 13. – Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis están obligados a limitar la entrada a los locales en que se desarrolle cualquier actividad de consumo únicamente a sus integrantes.  

Artículo 14.- En el Club se deberá elaborar un registro de sus integrantes, con los datos personales correspondientes, que permita en cualquier momento determinar quienes son  las personas que conforman la Asociación, siempre con todo respeto a la normativa de protección de datos. 

Artículo 15.- Podrán ser socios y socias de los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis las personas mayores de edad que acrediten su condición de consumidores de cannabis con anterioridad a la presentación de su solicitud de ingreso. 

Artículo 16 .- Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis podrán nombrar socios o socias honoríficas a aquellas personas que reciban de la Asociación tal calificación por su aportación al estudio, investigación o desarrollo del Cannabis. Dicha consideración deberá ser aprobada por la Asamblea General, a propuesta de la Junta Directiva.

Artículo 17. – Además de los socios de pleno derecho y de los socios honoríficos, podrán integrar los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis los denominados socios y socias activistas, que serán aquellas que por su condición, colaboren en labores de normalización del Cannabis en los ámbitos de su competencia.

Artículo 18 .- Todas las personas integrantes del Club deberán cumplir con lo dispuesto en las leyes y en las normas internas de funcionamiento.

Artículo 19. – Todas las personas integrantes del Club, tanto socios o socias de pleno derecho, como honoríficos o activistas, deberán recibir formación en prevención de posibles riesgos y daños asociados al consumo de Cannabis.

Artículo 20. – Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis procurarán que sus integrantes de pleno derecho accedan a consumir una sustancia lo más orgánica posible y libre de adulteraciones, debiendo someterse la sustancia a los controles sanitarios que se establezcan.

Artículo 21. – Las personas integrantes de los Clubes tienen derecho a estar correctamente informados sobre el Cannabis, sus propiedades, sus efectos y los posibles riesgos o daños que pudieran derivar de su consumo, así como de los modos de administración alternativos a los cigarrillos.

Artículo 22. – Son deberes de las personas asociadas hacer un consumo responsable del Cannabis, así como evitar la propaganda, publicidad o promoción del consumo del Cannabis a personas ajenas al Club.

Se establecerá, mediante declaración jurada firmada por cada asociado y asociada, el compromiso de no realizar un uso ilícito o irresponsable de las sustancias adquiridas en el Club.

Los estatutos u otras regulaciones de régimen interno contemplarán como causa de expulsión la inobservancia de cualquiera de estas obligaciones, procediendo por la Junta Directiva a la correspondiente denuncia a las entidades pertinentes, sin que para ello genere perjuicio alguno a dicha asociación.

Artículo 23. – Las personas asociadas no podrán retirar más de la cantidad de Cannabis Sativa, o alguno de sus derivados o extractos por persona y día que la establecida por la Asociación, calculada según las medidas de prevención de riesgos y en función de los estándares internacionales.

DISPOSICIÓN ADICIONAL PRIMERA . Las Administraciones Públicas promoverán la creación de órganos de colaboración entre éstas y los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis, o entidades que los representen, para intercambiar información a efectos estadísticos, establecer medidas de control sanitario, participar en la elaboración de planes de prevención, ofrecer formación acerca del consumo responsable y los riesgos que conlleva o cualquier otra cuestión relativa al consumo del Cannabis en la Comunidad Foral de Navarra. 

DISPOSICION ADICIONAL SEGUNDA . Los Clubes de Personas Consumidoras de Cannabis podrán crear entidades que los agrupe para la consecución de los intereses que les son comunes, así como para su representación ante las Administraciones Públicas y la sociedad en general. 

Tu papel importa y mucho. IPL

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Las Asociaciones Cannabicas de Cataluña valoran positivamente las actuaciones de la Guardia Urbana en Barcelona, pero dicen que las cosas no se están haciendo del todo bien.
Jose Afuera, Presidente de la Federación de Asociaciones Cannabicas de Cataluña, asegura que se está actuando demasiado rápido y eso ha creado inseguridad. Todo y creyendo que la regulación siempre será positiva, temen que pueda afectar a los negocios mas pequeños. Ahora bien, denuncia que haya gente que se ha confundido y ha querido convertir los clubs en un negocio.
-”El Ayuntamuiento está haciendo un favor a algunas asociaciones, porque se controlan y organizan un poco. Las nuestras asociaciones federales no hemos tenido ninguna incidencia con la guardia urbana i en la operación Sativa y estamos tranquilos”.

-”La regulación sera siempre positiva. Queremos ser transparentes, no tener ningún problema y trabajar con tranquilidad y seguridad jurídica”

-Alguno lo ha confundido y ha pensado que esto era Holanda, o que podía montar una tienda. Y a estos le tocará cerrar, pero ya era hora porque esto no da una mala imagen”

– “Creo que la actuación de la Guardia Urbana ha ido en la buena dirección, que cierren locales de los que venden a menores, pero todo esto ha pasado muy rápido y ha creado un poco de inseguridad”

-”Demandamos mas regulación de la producción, el transporte y la distribución de forma escalada. Que las asociaciones de menos de 50 socios tengan una regulación mas laxa”

-”Es importante que hagamos bien el modelo nuevo con el cannabis desde un principio. Hemos de pensar un modelo propio y bueno para la sociedad, ponerlo en marcha y que no nos de problemas como los que arrastra el alcohol y el tabaco”

Jose-Afuera-Tenemos muy cerca Septiembre y Octubre que teóricamente el Ayuntamiento y la Generalitat Catalana sacaran una regulación. Puede ser que este mes el ayuntamiento de Barcelona ha actuado un poco de corre prisa”

-”Me sabe muy grave que esto se vea como un negocio, las asociaciones cannabicas que no están hechas como un negocio… La asociación no quiere ganar dinero, sirve para defender los derechos de los usuarios”.

-”Un socio tiene quince dias para poder consumir. Para ser socio has de ser residente en Cataluña, para evitar narco turismo cannabico”

-”El tema de los turistas debemos de gestionarlo muy bien, ahora mismo están fuera de la ecuación. Puede ser de aquí a 5 o diez años si demostramos que es un modelo valido y no tenemos ningún problema, podríamos llegar más allá” Fuente

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-Las asociaciones cannábicas proliferan en España colándose por las grietas de una legislación difusa

-“La sociedad está preparada para la regulación pero no por la puerta grande”, apunta la Federación Nacional de estas entidades

-El Gobierno ha aumentado las penas previstas por tenencia y consumo en el espacio público

Hasta hace dos semanas, comprar hachís o marihuana era una actividad cotidiana más para Roberto. Sólo tenía que acercarse a su club de fumadores en un barrio del sur de Madrid, bajar al dispensario, pedir la cantidad y variedad que quisiera y pagar el precio estipulado por ello. “Sabía cuándo podía ir, qué tenían, a qué precios… me ofrecía seguridad”, cuenta.

Hace dos sábados apareció en su Facebook un anuncio de su club. “Nos vemos obligados a cerrar cautelarmente por orden del juzgado”. Vuelta a las andadas. Vuelta a buscar un camello que ofrezca alguna confianza, vuelta a las citas precavidas, a las visitas a casas extrañas –“quédate un rato que no se mosqueen los vecinos con tanto ir y venir”–, a las esperas en un parque, vuelta a ese sentimiento olvidado ya de las compras clandestinas de cannabis.

Roberto pertenece a ese 17% de jóvenes de entre 15 y 34 años que ha fumado esta sustancia en el último año en España, según el Observatorio Europeo de Drogas . La cifra sube hasta el 26% –uno de cada cuatro– si la edad se rebaja a 18 años. Es, de lejos, la droga ilegal más consumida en Europa y España. No son tantos los que como Roberto pertenecen a alguna asociaciones de fumadores, clubes privados en los que se puede adquirir cannabis y fumarlo si uno lo desea.

No son todos, pero sí son cada vez más. Amparadas por la difusa legislación española y con una gran demanda que satisfacer, en los últimos años proliferan este tipo de asociaciones. Dado el carácter semiclandestino de algunas de ellas, las cuentas bailan, pero los recuentos de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) hablan de hasta 800 repartidas por toda la geografía. Sólo en Cataluña hay unas 400 con 100.000 usuarios, según calcula la Federación de Asociaciones Cannabicas de Cataluña (CatFac).

“Somos muchos, no somos bichos raros, somos perfectamente aptos para llevar a cabo cualquier actividad de la sociedad”, explica Jaume Xaus, portavoz de CatFac. “Y estamos en una situación jurídica muy peligrosa”. Tras años de prácticas prohibicionistas “fracasadas”, con las experiencias legalizadoras de Uruguay y Colorado (EEUU) y los números como argumentos de fuerza, creen que ha llegado su momento: “Despenalización del consumo con fines lúdicos y desestigmatización del usuario”, reivindican.

La ley española sobre la materia castiga la tenencia, el cultivo y el transporte… si está destinado a terceras personas. El cultivo de marihuana para uso propio no está contemplado en el Código Penal. “Hasta el momento la jurisprudencia establece que el autocultivo para uso personal no está castigado”, explica Xaus. Aunque sea para el autoconsumo de grupos.

La ley es inconcreta y no marca la línea que separa el autoconsumo del tráfico (por ejemplo estableciendo una cantidad de referencia). Esa interpretación está quedando en manos de los jueces, que valoran situación y contexto de cada caso. A título particular, “más de cinco o diez gramos al día sería muy difícil que un juez creyera que es para uno mismo”, valora Xaus a modo aproximativo. Un gramo de marihuana o hachís cuesta a partir de unos cinco o seis euros. En casa resultaría difícil justificar el cultivo de mucho más que un par de plantas.

Por la rendija del autoconsumo se colaron hace más de 20 años las primeras asociaciones de fumadores de cannabis. Son grupos que se juntan para abastecerse de cannabis y a la vez tener un espacio en el que evitar la presión legal, centralizar la producción y distribución entre sus miembros y fumarse un porro tranquilamente sin tener que mirar de reojo por si aparece la policía.

Justo todo lo que buscaba Roberto en su club. Pero, como la actividad que realizan tampoco acaba de ser legal, lo han cerrado. Es una situación que se repite de cuando en cuando, en ocasiones con gran revuelo mediático. Un juzgado recibe una denuncia –las federaciones no tienen constancia de que actúen de oficio– y se clausura cautelarmente el local. Incautaciones, detenidos e imputados son el saldo habitual de estas operaciones.

No una legalización sin más

Para ellos ya no es una cuestión de si se va a regular el consumo lúdico de cannabis o no, sino de cuándo. El asunto se está moviendo ya en parlamentos como el catalán o el vasco, pero las asociaciones lamentan que las regiones, que tienen la voluntad, no tienen las competencias, y con el Gobierno central ocurre todo lo contrario. “Este periplo entre 2014 y 2015 será decisivo porque se van a tomar una serie de decisiones en el Parlamento catalán, vasco y quizá Baleares. Los partidos de centroizquierda están barajando y estudiando una regulación”, explica Barbé. UPyD presentó recientemente una moción en el Congreso al respecto.

Más allá, opinan que hay una necesidad social. Por parte de los clubes, por descontado: “Aunque no es ilegal, toda la actividad que se viene haciendo tras 20 años de movimiento asociativo, el modelo no está escrito en ningún sitio en el nivel legal. Cuando quieres averiguar si lo estás haciendo bien dentro de la ley o no, el único que lo puede decidir es un juez, y entonces nos vemos envueltos en detenciones, incautaciones, cierres… un sinvivir”, explica Xaus.

También para los no fumadores. “Están demandando ese espacio, en el que se pueda conjugar el uso del cannabis con garantías con no molestar a otras personas por ello. Qué mejor que un club privado donde además se ofrece información o ayuda si es necesaria”, añade Rabé. “La sociedad está preparada para una regulación, pero no por la puerta grande. Hay que estudiar el tema, que el Congreso empiece a tener una apertura clara y se acerque a la realidad, que es la que es. Hay mucha gente joven que tiene acceso a esta sustancia, con una regulación el mercado negro no tendría sentido”, argumenta. Y se aleja del estilo holandés de regulación sin más: “Ese modelo no sería viable aquí. Nuestro modelo 100% social creemos es el que va a tener mucho más recorrido”, valora Rabé.

Por no hablar del impacto económico que podría tener para el Gobierno la regulación del sector a través del cobro de impuestos, etcétera. Sólo los cerca de 400 clubes en Cataluña facturan unos cinco millones de euros al mes. Para las personas que viven de esto –los clubes tienen empleados–, también supondría un alivio. “Están malviviendo más bien, en una situación muy precaria”, explican desde la FAC.

Pese al optimismo de las federaciones, de momento la situación es la que es. Si bien es cierto que internacionalmente las políticas tienden hacia la regulación, el Gobierno español ha aumentado las penas previstas por tenencia y consumo en el espacio público, y se plantea prohibir expresamente el cultivo de cannabis, aunque sea para autoconsumo. Mientras llega el año 2016, en el que las asociaciones tienen fija la vista como año clave para sus aspiraciones, muchos fumadores de cannabis seguirán buscándose la vida por la calle para fumarse un porro de dudosa calidad.

Dos modelos para crear un club

Actualmente se puede hablar de dos modelos de clubes. Por un lado los limitados, basados en el autocultivo, transparentes y con los socios como eje sobre el que giran. Es el modelo más antiguo, “100% social”, que defiende e impulsa la FAC. Tienen todo un marco teórico detrás que establece cómo es el modelo, “reconocido por la ONU”, destacan. Son asociaciones cerradas, con estatutos y todas las formalidades legales. “Tienen unos 700 socios como mucho, las decisiones se toman de forma asamblearia, todo es muy transparente. Tenemos un programa de auditoría activo, libros de control, pagos y transferencias a través de cuenta bancaria y pagamos impuestos. Cada socio tiene la posibilidad de presentarse a las juntas directivas cada cuatro años, etc.”, explica David Rabé, secretario de la federación.

En estos clubes se realiza una previsión de consumo según el número de socios (y un máximo de dos gramos al día por miembro para evitar ventas posteriores), se cultiva esa cantidad de marihuana y luego se distribuye. Se controla el proceso para evitar que alguien convierta el autoconsumo en tráfico.

La labor de estos clubes no se limita a dispensar cannabis. “Ofrecemos también una serie de servicios enfocados al usuario de cannabis: actividades de todo tipo relacionadas con la planta, campañas serias de gestión de riesgos, informativas, trabajamos lo que creemos que pueden ser consumos problemáticos…”, enumera Xaus, portavoz de la CatFac.

Por otro lado, más recientemente han aparecido otros clubes con una concepción ligeramente distinta. Muchos de ellos tienen dueños, el acceso a la dirección no es libre. Se basan en la compra mancomunada. También suelen ser cerrados en cuanto a su acceso pero tienden más a no limitar el número de socios ni la cantidad de cannabis que se puede retirar, aunque también llevan un recuento.

El problema que desde asociaciones como la FAC observan con este modelo es que acudir al mercado negro a abastecerse es sinónimo de problemas. “Se está metiendo dinero en asociaciones clandestinas, nadie sabe dónde va, si se está declarando…”, observa Xaus. No es que todas las asociaciones de este estilo sean así, pero suelen ser éstas las que están teniendo más problemas con la administración. Fuente ElDiario

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La asociación cannábica 420 presentó la semana pasada una querella contra tres altos cargos del Ayuntamiento de Barcelona porque consideran que cometieron delitos de prevaricación, coacciones y atentado contra el derecho de asociación en la orden de cierre del local, previsto para mañana. El consistorio barcelonés alega que el club emite aire contaminado al exterior. La clausura del club, ubicado en la calle Notariat de Barcelona, se dictaminó en varias resoluciones con fecha de julio y agosto. La entidad tacha la orden de “injusta, arbitraria e ilegal” porque no se han acreditado ninguno de los hechos denunciados.

Los denunciantes se muestran especialmente críticos por las acusaciones que se les han hecho de expulsar contaminantes. “No se ha llevado a cabo ningún tipo de medición del aire expulsado”, asegura el club, que a la vez se queja de que el Ayuntamiento base su acusación en un estudio sobre la salida de humos de otro local. La entidad defiende además que cuenta con un sistema homologado “de extracción y filtros que impiden la salida de aire contaminado”

La querella se focaliza concretamente en el gerente del distrito de Ciutat Vella, el director de los servicios jurídicos del consistorio y la jefa del Departamento de Licencias e Inspección del ayuntamiento, que son los responsables de sendas resoluciones. En una resolución del 17 de julio firmada por esta última se da un plazo de diez días a la entidad para presentar alegaciones como paso previo al precinto del local. “En esta resolución se pone de manifiesto la total arbitrariedad con la que ha actuado la querellada, pues ya se anuncia que se va a acordar el cese y el precinto del local social de la asociación, previamente a haber estudiado las alegaciones presentadas”, justifican en el escrito de la denuncia. Los responsables de la Asociación 420, con 10.000 socios, consideran que la decisión de cerrar el local “estaba tomada de antemano” porque no se tuvieron en cuenta la documentación presentada. También se muestran sorprendidos por la celeridad del proceso. “Se ha ventilado un procedimiento sancionador en 21 días”.

Los clubes de cannabis acostumbran a constituirse como asociación para realizar su actividad bajo amparo legal. Pero la regulación sobre esta sustancia no está clara y el sector reclama —igual que los jueces— desde hace un tiempo una normativa clara que despeje dudas e incertidumbres sobre estas entidades y se les deje de acusar de tráfico de drogas.

Cataluña ha dado un paso ya en este sentido y ultima la regulación de las asociaciones de venta de marihuana. El borrador de esta normativa abarca todo el proceso, desde el cultivo, el transporte de la marihuana hasta el local y los requisitos de acceso para los socios. Uno de los aspectos destacados de la propuesta, que no es definitiva, es que el acceso a estos clubes se reserve para mayores de 21 años. El sector, con 165.000 socios en Cataluña, mueve cerca de cinco millones. Fuente Elpais

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Desde la Federación de Asociaciones Cannabicas dan la bienvenida a un nuevo Club Social Cannabis en Pontevedra: CASA MARÍA CLUB. Nacida en Junio del año 2012, es una muestra de lo avanzado que está el modelo asociativo en Galicia, son unos 200 socios activos y desarrollan labores de divulgación de información relacionada con el uso del cánnabis, asesoramiento terapéutico, tallleres de tinturas, conferencias, etc…
Uno más en la familia de la FAC, que cada vez asiste a un mayor número de personas que  desean iniciar los trámites para fundar un club. BIENVENIDOS CASA MARÍA CLUB !!! FAC

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El camino para regular los clubes de cannabis será largo y complicado, pero las instituciones están dando los primeros pasos. La Agencia de Salud Pública de Cataluña ya dispone de un borrador que propone una lista de condiciones que deberán cumplir las asociaciones para su regularización. El documento, al que ha tenido acceso El PAÍS, no es definitivo, pero es la base de la propuesta que presentará el Gobierno en septiembre al resto de formaciones. El objetivo es ordenar un sector cada vez más importante, no solo porque represente la puerta de acceso a la droga, sino también porque solo en Cataluña cuenta con 165.000 socios y mueve cerca de cinco millones de euros al mes.

La propuesta es muy ambiciosa y pretende regular todo el proceso: el cultivo, el transporte de la marihuana hasta el local y los requisitos de acceso para los socios. Una de las principales novedades es que solo podrán ser socios los residentes, para poner fin al denominado turismo cannábico que cada vez está más de moda en ciudades como Barcelona. También será necesario tener más de 21 años y no se servirá a ningún socio hasta que pasen 15 días desde su registro. Además, tendrá que venir acompañado de otro socio.

Para regular el cultivo, el documento fija que “la producción de cannabis tiene que ser siempre bajo demanda previa de los socios”, es decir, que solo se podrá plantar la marihuana que se haya encargado previamente. La espera puede llegar a ser de un mes y medio ya que las semillas más rápidas tardan unos 45 días en dar fruto. La producción tendrá que quedar registrada y, una vez al año, se deberá peritar el cultivo por profesionales colegiados. En ningún caso las asociaciones podrán adquirir el cannabis en el mercado negro. De esta manera, la Administración tendrá la información de toda la producción de cannabis que hay en el mercado, algo que ahora es imposible.

El transporte de la sustancia también queda regulado. Los conductores deberán estar en plantilla y llevar la documentación que acredite que el cannabis que reparten pertenece a la asociación. Los locales de los clubes tendrán prohibido vender alcohol de alta graduación o tabaco. Y solo instalarán máquinas dispensadoras de refrescos. El horario será de 10 a 14 y de 17 a 20, menos los sábados que podrán abrir hasta las 21. Deberán tener control de acceso y aforo para que nadie entre sin ir acompañado de otro socio.

Falta por cerrar la cantidad de gramos que puede adquirir cada socio al mes (entre 60 y 100) y si se fijará un número máximo de socios por cada club. Algunas asociaciones tienen más de 5.000 socios, aunque la cifra que baraja la Administración está al en torno de los 500. Todos los movimientos económicos tendrán que quedar plasmados por escrito en un registro.

Muchas de estas condiciones ya las cumplen algunos de los 400 clubes de cannabis que hay en Cataluña, especialmente las que forman parte de las dos federaciones que se han constituido. El portavoz de la Federación de Asociaciones Cannábicas de Cataluña (CATFAC), Jaume Xaus, advierte de que hay que modificar algunos flecos de esta primera propuesta, como ampliar los horarios o permitir que se puedan vender refrescos sin máquinas dispensadoras, pero añade que “en general es positiva”.

También queda por cerrar la forma de pago para adquirir la marihuana. La Agencia de Salud Pública quiere que se pague vía telemática y solo una vez al mes, para facilitar el control. Las asociaciones están conformes en el pago telemático —algunas ya lo aplican— pero no quieren limitar a los socios a una sola compra al mes. “No todos pueden prever lo que van a fumar en un mes”, dijo Xaus. El portavoz de CATFAC también reclama que se fijen las condiciones que se deben cumplir para obtener una licencia municipal para evitar que dependa de cada alcalde.

Fuente ElPais

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Una sentencia absolutoria de la Audiencia de Barcelona pide a las instituciones que aclaren por qué “otras drogas nocivas como el tabaco” sí son legales

La regulación del consumo de marihuana también preocupa a los jueces, que a menudo deben decidir si envían a prisión o absuelven a los responsables de los clubes cannábicos por tráfico de drogas. Estas asociaciones, que han proliferado en ciudades como Barcelona, se hallan en una encrucijada legal y son objeto de investigaciones policiales de suerte diversa. Una reciente sentencia absolutoria, dictada por la Audiencia de Barcelona, insta a las instituciones a fijar “un marco normativo claro” sobre “una actividad que permanece en los limbos de la alegalidad”.

Hace tiempo que desde muchos sectores jurídicos, sanitarios y sociales se está reclamando del legislador que fije un marco normativo claro para el funcionamiento de esta clase de asociaciones”, señala la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Santiago Vidal. Los jueces lamentan que “solo el Parlamento de Euskadi ha impulsado esta tarea reguladora”. Y critican que la Fiscalía General del Estado no haya “actuado aún en defensa del interés público en esta materia, más allá de perseguir de forma indiscriminada situaciones como la que es objeto de este proceso penal”.

La fiscalía, recuerda la resolución, puede hacer recomendaciones al Gobierno para que regule la materia. “Tal vez ya es hora de que inste una aclaración jurídica de los motivos por los que otras drogas nocivas para la salud, como el tabaco o el alcohol, cuando se consumen de forma abusiva, disfrutan de un estatus legal mucho más permisivo”, argumentan. La sentencia resuelve un recurso de la fiscalía contra la absolución de los máximos responsables del club cannábico Airam por un delito de tráfico de drogas.

En febrero de 2012, dos jóvenes fueron detenidos cuando salían de la sede de la asociación, en Barcelona. Habían comprado tres dosis de hachís sin ser socios y habían pagado, por cada una de ellas, 20 euros. La fiscalía acusó a cinco responsables de la entidad de tráfico de drogas por haber vulnerado los requisitos del “autoconsumo compartido” y haber vendido droga a terceros con ánimo de lucro.

La resolución, dictada por la Sección Décima de la Audiencia, desoye los argumentos del fiscal y confirma la absolución. Los magistrados afirman que la detención de los dos jóvenes “no demuestra” que los acusados les hubieran vendido las dosis. “La hipótesis de que dicha sustancia estupefaciente fuese para el propio consumo de los compradores no puede ser descartada”, razonan.

Los clubes de cannabis han aprovechado la figura de la asociación (que es un derecho fundamental reconocido por la Constitución) para realizar su actividad. Pero el sector coincide con la Audiencia y lleva meses trabajando para conseguir una regulación clara, que les permita seguir dispensando cannabis sin tener que vivir con la incertidumbre de que se les acuse de tráfico de drogas. El Departamento de Salud también aboga por fijar unas normas, poniendo el acento en la necesidad de reducir riesgos de salud pública. Las federaciones de los clubes y los partidos políticos han tenido diferentes reuniones y en septiembre se discutirá en el Parlament el borrador de una propuesta de Buenas Prácticas. Aun así, una eventual reforma del Código Penal está en manos del Gobierno central.

Los clubes han demostrado que hay un ejército de miles de personas consumidoras de cannabis”, explicó ayer un trabajador del sector. Según las estimaciones, los 400 clubes que existen en Cataluña abastecen a 165.000 consumidores. Existe el riesgo de que muchos de ellos acudan al mercado negro si se precintan los clubes.

Desde hace una semana, Airam está de nuevo en el punto de mira de la justicia. Esta vez, por un presunto caso de blanqueo de capitales. Cuatro responsables del club permanecen imputados por haber utilizado, presuntamente, un entramado de empresas para desviar a sus bolsillos más de un millón de euros procedentes de la venta de marihuana a los socios. Entre ellos figura el presidente de la entidad, Francesc S. —que administra la mayoría de las empresas— y su mano derecha, Albert T., quien a su vez es presidente de Fedcac, la federación que agrupa a estos locales y que aboga por la regularización de la marihuana.

Alrededor de mil personas se acercan cada día a la sede de Airam, en la calle Ample, para consumir o comprar su dosis de marihuana. El miércoles, sin embargo, los usuarios encontraron sus puertas cerradas. Los 10.000 socios que integran el club deberán buscar ahora una alternativa. El juez que investiga el caso ha ordenado, a petición de la Fiscalía, la clausura del local de forma cautelar. Desde 2010, el Código Penal permite cerrar los locales de empresas o asociaciones que hayan cometido un delito durante un periodo máximo de cinco años. La medida deja sin trabajo, de paso, a unas 30 personas.

Además del local principal de Airam, en la calle Ample de Barcelona, el juez ha ordenado también el cierre de la sede de Caselldefels y ha decretado la disolución de las siete empresas que, presuntamente, utilizaron los imputados para blanquear los beneficios obtenidos con la venta del cannabis. El magistrado ha decidido bloquear 60 cuentas bancarias que pertenecen a los implicados, defendidos por la abogada Laura Alegre, del despacho Nieto & Povedano. Según datos de la investigación, la entidad generaba una facturación anual de 1,5 millones. Los Mossos creen que una parte del dinero era desviada a las cuentas corrientes de los implicados y, el resto, mediante la simulación de operaciones comerciales. Las entidades son sin ánimo de lucro y, en principio, deben emplear los beneficios en la propia asociación.

En el registro de la entidad se encontraron 11 kilos de marihuana y 50.000 euros en efectivo. Los Mossos han investigado el patrimonio de los implicados en una de las primeras investigaciones centradas en el blanqueo de capitales, y no en el tráfico de drogas, que en el caso de la marihuana conlleva penas de prisión inferiores. No es la primera vez, sin embargo, que se clausura uno de estos locales.

Fuente ElPais

 

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El Club de Cannabis Cultivando la Libertad Uruguay Crece (CLUC) inició este martes 1º de julio los trámites ante el Registro de Asociaciones Civiles del Ministerio de Educación y Cultura para su formalización jurídica, en el marco de la Ley de regulación de la producción y comercialización de la marihuana.

Se trata del primer Club cannábico impulsado por la organización Proderechos, mediante el cual se promueve un modelo “participativo, accesible e innovador”.

Los integrantes del CLUC aseguran que se trata de en un modelo de gestión participativo. “Ello implica que nuestros miembros tienen una participación activa en la toma de decisiones ya sea del proceso de producción (preparación del suelo, cultivo, cosecha, “manicura” y secado), así como de la comunicación, formación, actividades recreativas, administrativas o contables”.

Además, resaltan que el club se financia mediante el pago de una “cuota mensual de 650 pesos, y la realización de actividades culturales que permiten difundir el modelo de Club”.

El involucramiento en la toma de decisiones por parte del club de socios permite acercarse a un formato cooperativo, y de esa manera alejarse del modelo mercantil de empresa-consumidor”, indican en un comunicado de prensa.

El club de membresía reivindica la “innovación como forma alternativa a la venta en farmacias”. Al tiempo que apuesta a la “innovación en cuanto a la forma de gestión, así como a la determinación de variedades, procesos de producción y actividades hacia los socios”.

Dentro del club existen espacios para desarrollar investigación, formación y capacitación. “De igual modo, creemos que innovar en la relación de los usuarios con la marihuana en particular y con todas las drogas en general, es un objetivo a seguir, apostando a brindar herramientas los usuarios como sujetos autónomos, informados y críticos con respecto a la visión prohibicionista que todavía predomina”.

La promoción de esta forma de llevar adelante los clubes de cannabis necesita de la “menor cantidad de trabas y exigencias posibles, resguardando la calidad y seguridad tanto de las plantas como del acopio del cannabis”, indican los integrantes del club.

Registro

Según lo establece Ley, quienes pretendan crear un club de membresía, en primera instancia deben presentarse ante el Ministerio de Educación y Cultura para poder crear una asociación civil, luego de ello deben concurrir ante el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA).

La Ley creo el IRCA como instituto supervisor. Además, determinó tres mecanismos para el consumo del cannabis psicoactivo: “el autocultivo (cada persona podrá tener hasta seis plantas o una producción de hasta 480 gramos), los  clubes de membresía (que podrán tener de 15 a 45 socios y un máximo de 99 plantas), o adquirir la marihuana en las farmacias a un costo de 1 dólar el gramo.

Por otro lado, la Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU) inició el pasado 24 de junio los trámites correspondientes ante el Ministerio de Educación y Cultura para registrarse como club cannábico, en el marco de la Ley que regula la producción y comercialización de marihuana.

Fuente Lared21

 

 

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La Asociación de Estudios del Cannabis del Uruguay (AECU) comenzó el trámite para 
registrar el primer club cannábico del país, que tendrá una matrícula de 300 dólares y una cuota mensual de entre 53 y 66 dólares. 
El club se constituirá en el marco de la ley que pone bajo regulación estatal la producción y la venta de la marihuana, aprobada a fines de 2013. 
La ley dispone que los usuarios registrados ante el Estado puedan 
comprar en farmacias hasta 40 gramos de la droga por mes, aunque 
también establece las alternativas, de manera excluyente entre sí, del cultivo doméstico y la formación de clubes cannábicos. 
Según publica el diario El País de Montevideo, el primer club cannábico ya existía de manera clandestina desde abril de 2013, y la semana pasada empezó a hacer el trámite para entrar en la legalidad. 
De acuerdo a la normativa vigente, los aspirantes a formar clubes de cannabis deben primero presentarse ante el Ministerio de Educación (MEC) para abrir una asociación civil, y con el trámite iniciado recién podrán dirigirse al Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), frente al que deberán registrarse los usuarios de la droga en las tres modalidades. 
“El primer club lo formamos con socios de AECU que se registraron 
primero y con los que más lo necesitaban por tener algún problema de salud y que venían recomendados por doctores de alguna mutualista”, dijo a El País la presidenta de la asociación, Laura Blanco. 
La ley votada a fines de 2013 y regulada en mayo precisa tres formas en las que un consumidor puede obtener marihuana: autocultivo (cada persona podrá tener hasta seis plantas o una producción de hasta 480 gramos), clubes de membresía (que podrán tener de 15 a 45 socios y un máximo de 99 plantas) o comprar la que cultivará el Estado (a U$S 1 el gramo con un máximo de diez por semana). 
En el caso del club de membresía registrado por AECU, este tiene el máximo de socios y de plantas permitidas: 45 y 99 respectivamente. 
Su ubicación, en tanto, será secreta “por razones de seguridad”, 
manifestó Blanco, y sólo los socios sabrán donde queda este. 
Blanco advirtió que, según los costos que ellos manejan, la matrícula para entrar en el club debe ser de unos 300 dólares, que se necesitan para comprar el equipamiento inicial necesario para el cultivo de la droga. 
Luego la cuota mensual es de entre 1.200 y 1.500 pesos (unos 53 a 66 dólares), con la que cada socio se asegurará los 40 gramos de 
marihuana por mes, el máximo que permite la ley.

Fuente ElComercial

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No es igual la escena del cannabis en España que en los Estados Unidos de América, pero sin duda ya se puede oír y ver en muchas zonas del globo terráqueo lo que se fuma en Barcelona. Como se menciona en Marijuana.com España pone el listón muy alto en la escena del cannabis de Europa.
El español “Cannabis Social Clubs” o “Club de Cannabis” en el idioma de Cervantes, éstos clubs de consumo de cannabis vienen equipados con sus propias variedades de gran calidad, salones o salas para el consumo e incluso los “porros”. España tiene una gran ventaja, unicamente hasta ahora otorgada a Amsterdam: la posibilidad de relajarse y consumir donde compras la marihuana.

En el Club Sibaritas, el reportero Gil de WeedmapsTV estuvo de visita y fue testigo en primera persona de como funciona un Cannabis Social Club Español, como te haces socio, prevees cantidades de uso mensuales, disfrutas de las instalaciones, accedes al dispensario interior de cannabis y adquieres, además de poder interactuar con otros compañeros y socios del club.
Aquí os dejamos dos vídeos grabados por Gil para WeedMaps.Tv , dos clubs de Barcelona para que os podáis hacer una idea de como funciona este tipo de asociaciones privadas y como son por dentro: Club Sibaritas y Choko Club Barcelona