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Etiqueta: Club de marihuana

El consumo de marihuana recreativa en zona publica no está permitido en Barcelona y aunque los clubes de cannabis deben crearse sin ánimo de lucro, éstos nos han parado de crecer en todo el territorio catalán.

En toda España existen más de 800 clubes de fumadores, en comparación con los menos de 40 que existían en el país en el 2010. A pesar de su crecimiento y la afluencia a los clubes de cannabis, la policía española no tiene entre las prioridades de sus tareas el patrullaje por los espacios públicos en busca de los consumidores de marihuana.

La marihuana medicinal es legal en España y a los residentes se les permite fumar cannabis y cultivar hasta tres plantas en la intimidad de su propia casa. Los defensores de la marihuana en Barcelona están presionando para que su uso recreativo se legalice en el país.

En este momento, el cultivo, transformación, venta y transporte de marihuana en el exterior de las instalaciones reguladas para el cannabis medicinal es ilegal, poniendo algunos de estos clubes en una situación muy difícil al no poder garantizar que sus asociados no van a usar el producto fuera del club o en el calle. Aún así, un oficial de policía de Barcelona dijo recientemente a la revista  High Times que ir a la caza del fumador de marihuana en la vía pública “no es prioritario para nosotros.”

Si los defensores de la marihuana tienen su espacio, la policía no tendrá que regular en absoluto el fumar en público.  Una  Iniciativa para consumo de marihuana recreativa llamada “La Rosa Verda” será sometida a votación en el 2017.

Hay 124 legisladores del Parlamento catalán que ya han respaldado  la propuesta, mientras que sólo 11 parlamentarios del mismo Parlamento están contra de ella, según el periódico USA Today.

La iniciativa de la Rosa Verda permitiría a los clubes sin ánimo de lucro el poder cultivar, procesar, transportar y distribuir la marihuana en cantidades controladas.

En los Estados Unidos, San Francisco es el hogar del primer club de consumidores de cannabis de California  Luxury Smokers Club para usuarios de marihuana medicinal y, con fines recreativos lo será si se legaliza en el mes de Noviembre cuando se vote la legalidad del consumo lúdico para adultos.

En la actualidad no hay estados norteamericanos que hayan autorizado oficial y legalmente los clubes específicamente para uso recreativo de la marihuana.

En Europa, varios países como Holanda y Bélgica si tienen o están permitidos locales (coffeeshops y clubes) de consumo de cannabis recreativo, pero cada uno con sus estrictas y distintas normas.

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El tribunal desestima el recurso de la Abogada del Estado, al entender que la ordenanza solo regula la ubicación de los locales y las condiciones que deben cumplirPais

El alcalde de Donostia/San Sebastián, Eneko Goia, ha informado que el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco ha avalado la ordenanza reguladora de la ubicación de clubs sociales de cannabis. De este modo, el tribunal ha desestimado el recurso de la Abogada del Estado, al entender que dicha ordenanza municipal no está regulando, ni legalizando los clubs sociales, ni tampoco el cultivo, comercialización, importación y exportación, distribución o consumo de cannabis.

Según la sentencia remitida al Ayuntamiento, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco estima que la ordenanza solo regula la ubicación de los clubes y las condiciones que deben cumplir dichos locales en los que se realiza el ejercicio de su actividad.

El alcalde de Donostia/San Sebastián se ha congratulado por la sentencia favorable al Ayuntamiento, “puesto que la autonomía municipal que tantas veces hemos visto afectada en este caso viene a ser reforzada. Además, el Ayuntamiento de Donostia/San Sebastián ha sido pionero al hacer esta regulación y referente, ya que otros muchos municipios del Estado – alrededor de 40 –, como por ejemplo Barcelona, han utilizado la ordenanza como ejemplo para regular este tipo de locales”.

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El Tribunal Supremo de España condena a cuatro miembros de Pannagh a penas de cárcel en una sentencia plagada de errores y contradicciones.
Además de las condenas de cárcel, impone multas de 250.000 euros, a pesar de considerar probado que no hubo enriquecimiento.
Frente a la acusación de “ocultar sus verdaderos fines”, los miembros de Pannagh recuerdan que cuentan con varios precedentes judiciales favorables y que han acudido a diversas instituciones públicas.

La sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha estimado parcialmente el recurso de la fiscalía contra la sentencia de la Audiencia de Bizkaia que absolvió a los miembros de Pannagh del delito de tráfico de drogas. Ahora, el Supremo los condena a penas de un año y ocho meses de cárcel y multas de 250.000 euros para el presidente y la secretaria, y de seis meses y un día en el caso de los dos socios que trabajaban en el envasado de la cosecha. El tesorero ha sido absuelto por una omisión de la Audiencia.

Para condenar a los otros cuatro acusados, los miembros del Supremo se basan en una argumentación plagada de errores y contradicciones flagrantes, y que además prescinde de datos fundamentales aportados a la causa y que son relevantes para la defensa. En opinión de Pannagh, se trata claramente de una sentencia política, destinada a desmantelar el movimiento asociativo cannábico, y basada en una visión totalmente distorsionada y desfasada de la realidad social del cannabis en el estado español.

Se dice que los condenados actuaron “alentados por la infundada esperanza de que su actuación podría ser tolerada o confiando en que algunos órganos judiciales pudieran acoger la tesis que propugna la irrelevancia penal de estos hechos”, olvidando el hecho de que las actividades de Pannagh ya fueron consideradas penalmente irrelevantes por la Audiencia Provincial de Bizkaia en 2006 (Auto nº 218/06) y por la de Álava en 2012 (Auto nº 377/12), habiendo sido en ambos casos devuelta la marihuana incautada. Por tanto, los hoy condenados no tenían una “infundada esperanza”, sino la certeza, basada en antecedentes judiciales, de que su conducta no era delictiva.

También se dice que hubo “ocultación de los fines reales de la asociación” e “indiferencia” ante la posible ilegalidad. Se ignoran así las iniciativas de solicitud de amparo promovidas por Pannagh ante diversas instituciones, como el Ararteko o el Parlamento Vasco, que entre otras cosas dieron lugar a la creación de una ponencia parlamentaria en éste último, a pesar de que tanto estas iniciativas como los autos de las Audiencias Provinciales constan en las diligencias practicadas durante la fase de instrucción y en las alegaciones presentadas por la defensa en la fase de recurso.

La nueva sentencia se limita a reproducir casi literalmente las dictadas con anterioridad contra las asociaciones Ebers, de Bilbao, y Three Monkeys, de Barcelona. La copia es tan literal que se llega a incriminar a los condenados por cuestiones que se supone figuran en los estatutos de Pannagh, cuando en realidad se refieren a las otras asociaciones condenadas. Lo más llamativo es que los verdaderos fines de Pannagh se detallan en los antecedentes de la sentencia y se puede ver claramente que en absoluto coinciden con lo que se dice luego en los fundamentos.

Este tipo de errores se repiten en varios puntos más, con el resultado de que el relato de los hechos queda seriamente alterado. Al tratarse de un recurso de casación, la nueva sentencia debe basarse en una nueva valoración jurídica de los hechos que se consideraron probados en la sentencia recurrida, hechos que no pueden modificarse. Sin embargo, los cambios introducidos son numerosos, decisivos y, sobre todo, contrarios a Derecho, lo que vulnera el derecho a un proceso con las debidas garantías. Además, se han introducido nuevas pruebas sin que haya habido una vista donde las partes puedan contrastarlas. Se condena a los miembros de Pannagh en base a, entre otras cosas, lo que se supone que sabían o a sus supuestas intenciones, cuestión que no se planteó en el juicio, y sobre la que el Supremo no ha oído a los acusados antes de condenarles, como exige la ley.

Como ejemplo de esas contradicciones, la sentencia del Tribunal Supremo habla de “falta de control y de los demás elementos exigidos jurisprudencialmente para los supuestos de atipicidad del pretendido consumo compartido”, mientras que la sentencia de la Audiencia Provincial dice que se “evidencia un control de la entrega de las sustancias y de la persona a quien se realizaba la entrega”, y que hay “un efectivo control tanto de los socios a los que se entregan la sustancia estupefaciente como de que las sustancias entregadas a cada socio se correspondían con la previsión de consumo del socio participe, control totalmente innecesario en la hipótesis de que no se tratara de un cultivo compartido”.

Otra contradicción llamativa se refiere a que entre los hechos probados en la sentencia de la Audiencia (que, recordemos, el Supremo no puede alterar) se dice que “se estableció y se aceptó por los socios, la actividad de cultivo para consumo privado”, y que la sustancia producida “estaba destinada al consumo de dichos socios conforme a los fines y reglas de Asociación y el acuerdo de los socios”. Incluso la fiscalía, en su recurso, reconoce que “la Asociación Pannagh puso en funcionamiento un sistema de cultivo de cannabis”. Sin embargo, asombrosamente, la sentencia del Supremo afirma rotundamente que “un reducido núcleo de personas organiza, y dirige la estructura asociativa; disponen y preparan toda la intendencia, abastecimiento, distribución, control, cultivo,… y ponen tales estructuras al servicio de un grupo amplio e indiscriminado de usuarios”. Con esto se falta al exigido respeto a los hechos probados, que, como se ha visto, dicen lo contrario: Fue la asociación Pannagh, que no es un “grupo indiscriminado” sino una entidad legalmente constituida con miembros claramente identificados, quien decidió crear tales estructuras y contrató a los ahora condenados para que las llevaran a cabo en calidad de empleados.

Los condenados han anunciado su intención de presentar un incidente de nulidad ante el Supremo, previo al recurso de amparo ante el Constitucional, ya que consideran que, entre otras cosas, se ha vulnerado su derecho a la presunción de inocencia, a un proceso con las debidas garantías y a la proporcionalidad en las penas. También han anunciado su intención de recurrir al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo si fuese necesario. Los miembros de Pannagh van a convocar en los próximos días una rueda de prensa junto con representantes del movimiento asociativo cannábico para valorar la sentencia y anunciar las iniciativas que piensan llevar a cabo para denunciar este atropello.

La asociación Pannagh quiere denunciar que se haya castigado a varios trabajadores de la asociación por actividades que, como se demostró en el juicio y así consta en la sentencia revocada, fueron iniciativa y responsabilidad de todos los miembros de Pannagh, conforme a sus estatutos y mediante acuerdo asambleario. Se ha acusado a cinco socios de asociación ilícita para luego descartar esta acusación, pero al final el Supremo ha ordenado el decomiso del dinero de las cuentas de Pannagh como si la asociación hubiese sido una mera pantalla de los acusados para cometer delitos, cuando en los hechos probados se afirma lo contrario.

Finalmente, desde Pannagh animamos a seguir luchando por un cambio en las políticas de drogas que acabe con la injusta situación actual, y a seguir impulsando el esperanzador debate sobre la regulación del cannabis que se está produciendo en buena parte del mundo, al que Pannagh ha tratado de contribuir desde su fundación en 2003.

 

Bilbao, 28 de diciembre de 2015

Asociación de Personas Usuarias de Cannabis Pannagh

pannagh2015@gmail.com

 

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Navarra es la primera Comunidad Autónoma de España que establece las normas para constituir un Club de Consumidores de Marihuana

El BOE ha publicado esta semana el texto que aprobó el Parlamento Navarro el mes de Noviembre pasado y que la convierte en la primera comunidad autónoma española que crea normas para que estos Clubes privados de consumo de cannabis estén dentro de la legalidad.

Las normas generales aprobadas por el Parlamento local servirán para constituir, organizar y poner en funcionamiento este tipo de asociaciones de consumidores. La ley aprobada proviene de una Iniciativa Popular avalada por 5.114 firmas que fue debatida y posteriormente legalizada por los votos del Partido Socialista Navarro, Bildu, Aralar-Nabai, I-E y los no adscritos.

Las nuevas normas aprobadas dictan que este tipo de asociaciones privadas de consumidores deben ser asociaciones sin animo de lucro, además de estar legalmente registradas en el registro de asociaciones del Gobierno de Navarra.

Estos clubes deben facilitar a sus usuarios información sobre un uso responsable y trabajar en pro de la reducción del mercado ilícito, así mismo, sus socios fundadores deben acreditar ser consumidores de forma habitual antes de poner en marcha la Asociación o Club de Cannabis.

La Iniciativa se suma a otras similares como por ejemplo la que esta tramitando en el parlamento catalán y que actualmente se encuentra en el periodo de prorroga de presentación de enmiendas.

En España aproximadamente existen cerca de 400 clubes de cannabis según informó el Fiscal Especial Antidroga José Ramón Noreña Salto y aunque la primera aprobación del reglamento para la constitución de estos clubes viene de la mano del Parlamento Navarro, durante el año 2015 se espera que más parlamentos regionales opten por medidas parecidas a las del navarro.

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El Ayuntamiento de San Sebastián ha aprobado una ordenanza municipal de regulación de clubes de consumidores de cannabis y, por ello, la Delegación del Plan Nacional sobre Drogas ha solicitado a la Abogacía del Estado que estudie impulgarla. Sin embargo, el propio grupo del PP en el consistorio donostiarra, que también dio su apoyo a la norma, no quiere que se desarrolle este posible recurso.

Ramón Gómez, la voz de los populares en el Ayuntamiento, ha afirmado que la regulación no tiene implicación en el ámbito sanitario sobre el consumo de marihuana, lo que, en todo caso, competería al Ejecutivo autonómico.

Para Gómez, se trata de una iniciativa “de carácter urbanístico”, y que su grupo municipal trabajó para la presentación de enmiendas restrictivas al texto original, entre las que se encontraban que dichos clubes no se ubicasen cerca de centros educativos o que el acceso solo sea posible para socios y exclusivamente para autoconsumo, algo que también se refleja el la regulación catalana.

De momento, el Ministerio de Sanidad aún no ha dado respuesta a esta petición procedente de las filas del mismo partido.

Por su parte, el edil responsable de Bienestar Social en el Ayuntamiento de San Sebastián ha afirmado que ante la posible impugnación, en el equipo de Gobierno local no hay ningún tipo de preocupación, al tiempo que ha señalado que la norma es legal y legítima (ha sido aprobada por unanimidad) y que batallará, en caso de que se produzca la marcha atrás, tanto judicial como administrativamente.

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En el País Vasco, la nueva normativa abrirá las puertas a los clubes de cannabis, restringirá el uso del “vapeo” como el del tabaco y se prohibirá totalmente el consumo de alcohol en la vía publica. El Gobierno autónomo presenta una Ley de adicciones restrictiva con el alcohol y el tabaco y reguladora de los locales en forma de club o asociación de cannabis.

Estas serán algunas de las novedades de la Ley de adicciones que ha presentado el Consejero vasco de Salud, Jon Darpón, y que será remitida al parlamento vasco para su debate y aprobación.

A la pregunta de los periodistas al Consejero de Salud sobre si en los locales o clubes de cannabis se permitirá el consumo de marihuana pero no el de tabaco, el político a contestado afirmativamente a está cuestión. Es más, ha argumentado que “desde el punto de vista científico los efectos a largo plazo del cannabis y del tabaco son completamente distintos”.

Con este texto propuesto por el Consejero de Salud del Gobierno autónomo el Parlamento Vasco quiere que se sigan sus recomendaciones para regular estos clubes de consumo de cannabis que ya están afincados en el País Vasco y que buscan salir de un estatus de alegalidad.

Parlamentos autónomos como el Navarro y el catalán también está estudiando el aprobar normas de regulación de estos clubes de usuarios de marihuana que cada vez sosn mas numerosos en los territorios.

Varios ayuntamientos también están en el mismo camino y posiblemente en los próximos meses vamos a ver muchas más casas consistoriales en esta dirección.

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En el principio fue el parque. Y posteriormente, el poblado, algunos bares de ciudades como Móstoles o Alcorcón, el servicio a domicilio y de nuevo la quedada en el parque o la plaza. Pillar costo o marihuana ha sido casi siempre un trámite engorroso y casi nunca un paseo por el lado salvaje o la marginalidad. Hoy día hay un nuevo modo de cumplir con el requisito mínimo para sostener el hábito. Los clubes de consumidores de cannabis han proliferado y han avanzado un paso más en la normalización del uso de esta sustancia, la cuarta en consumo a nivel español, tras el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes.

Según las estimaciones, basadas en el registro de estas asociaciones en el Ministerio de Interior, en el territorio hay 500 de estos clubes. La mayoría, unos 200, en Catalunya, también en el País Vasco, y, en menor medida, en Valencia, Madrid o Sevilla, pero ¿cómo son estos clubes?

Entramos al primero de ellos, en un barrio céntrico de Madrid. No. Retrocedamos. Esperamos en una esquina de ese barrio céntrico hasta que llegue Daniel, nuestro guía, a quien antes de nada le colocamos un nombre ficticio para este texto. Esperamos, porque para entrar hay que seguir unas normas de seguridad que, aunque cambian de unos clubes a otros, funcionan para minimizar riesgos. Daniel nos acompaña hasta la puerta. Primer control: huella digital. Pone la suya y pasamos a un descansillo. Es donde explica las reglas básicas de este club. La primera: no se compra a un proveedor sino que se organiza una compra mancomunada del material. La actividad que se lleva a cabo aquí es el consumo compartido. Una parte del sistema judicial reconoce que no hay delito asociado a esta práctica. En noviembre de 2013, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declaró en el Parlamento vasco que “hay una jurisprudencia ya consolidada de que el consumo colectivo con cantidades propias de autoconsumo no está penalizado, pero eso no quiere decir que exista derecho a hacerlo, sino que eso no es delito”. ¿Lo entienden? Pues la diferencia en la interpretación de ese margen entre el límite del derecho y el delito puede suponer cárcel.

Daniel explica que el club funciona estrictamente mediante la compra de una cantidad adecuada a lo que cada socio consuma. Hay un registro en el que se apuntarán los gramos que se retiran cada vez. Daniel nos explica que el límite legal mensual establecido está en cien gramos, pero que su club, como otros en el País Vasco, marca un límite más bajo, de 60 gramos mensuales, para fomentar un consumo responsable. Junto a los papeles, en el club de Daniel se exige ser mayor de 21 años, venir avalado por otro socio y haber pedido cita previa. Además, incluyen un cuarto papel en el que los socios se comprometen a un proyecto de cultivo autocompartido. Es el modo de autoabastecerse sin recurrir al mercado negro ni a terceros. Daniel nos explica que se hace para reivindicar el derecho a cultivar plantas, una pelea que se está librando en muchas localidades de Catalunya y la Comunidad Autónoma Vasca.

Aunque las instrucciones sean generales, el criterio de cada fiscalía provincial es la última barrera antes de hacer posible un club sin el mal karma del hostigamiento policial a sus asociados. Entre las fiscalías más agresivas contra estas asociaciones y clubes está la de la Comunitat Valenciana, cuyo fiscal antidroga, José Ramón Noreña, anunció en octubre una ofensiva contra los cerca de 20 clubes que funcionan en la región. La realidad jurídica cambia en cada comunidad, confirma Daniel, quien comenta que las asociaciones que han pedido estatutos a nivel estatal –porque tienen entre sus planes funcionar en varias comunidades– están teniendo más seguimiento por parte de las autoridades que aquellas que se ciñen al registro de su comunidad autónoma. Si eres estricto, comenta, es muy difícil que la actividad de los clubes tenga repercusión judicial. No obstante, nos dice, hay clubes que se acercan al límite y grandes empresas que ven una oportunidad de negocio tras este relajamiento de las costumbres.

Más allá de lo represivo
Hemos firmado los papeles, nos han hecho una fotocopia del DNI y ya estamos dentro. Hay un grupo de seis o siete chicos y chicas en torno a los 25 años y cuatro o cinco varones de los que ya no cumplen los treinta acodados en la barra. Una nevera –esto no es un bar–, seis o siete mesas, cada una distinta a la anterior, y unos grafitis en lienzos. Pregunta­mos a nuestro guía por las condiciones laborales de la asociación: qué pasa con quien pone las cervezas. Nos dice que es difícil hacerlo todo legal, ya que es fundamental demostrar que no hay ánimo de lucro en ninguno de sus movimientos.

Los táper de marihuana –hay menos variedad de hachís– llaman la atención detrás de la barra. Jack Herer, AK47, son los nombres de algunas de las variedades más populares. Hablamos con Daniel, no ya de los aspectos legales, sino de la sociología del consumo. Nos dice que los hábitos han cambiado, en parte gracias al autocultivo. El Diario de León decía en enero de este año que hay mil grow shops –tiendas que facilitan materiales para el cultivo– en España. Hace cuatro años se estimaba que las pymes asociadas a este sector generan cerca de 50 millones de euros anuales. Entre calada y calada, comentamos el hecho de que este año comience a contabilizarse el peso de las drogas en el PIB.

Salimos de allí con la sensación de haber estado en algo parecido a un coffee shop. No llevamos ninguna china o cogollo; bajo ningún concepto los invitados pueden retirar material, nos explica Daniel. Al día siguiente, con la mente aún un poco nublada, nos dirigimos a otro club. Hay pequeños cambios. En lugar de tres papeles, firmamos uno que explica que lo nuestro es consumo terapéutico. Nos dicen que la legalización vendrá por esa vía. En esta ocasión nos hacemos socios. La conversación es menos distendida. Son las 17h y sólo algunas personas pasan a esta hora a retirar seis o siete gramos de marihuana. Al salir, comentamos la jugada con otro consumidor habitual. Nos dice que, aunque estar en un club sale un poco más caro, la calidad del material y la tranquilidad del acceso a su dosis le compensa el sobrecoste. Salimos de allí y nos vamos a trabajar. Hay que escribir un artículo sobre los tiempos en los que el uso del cannabis está tan normalizado que su uso comienza a dejar de estar criminalizado.

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Todos los grupos parlamentarios menos el PP acordaron una propuesta de regulación. No podrán cerrar más allá de la medianoche durante los fines de semana. Solamente podrán administrar cannabis a los socios y sólo podrán serlo de una única asociación.

La regulación de los clubes de cannabis de Cataluña que ultiman el Govern y todos los partidos menos el PP prohibirá a los centros abrir más de ocho horas al día, así como que cierren las puertas como muy tarde a las 22 horas los días laborables y a medianoche los fines de semana.

Lo ha revelado a la Comissió de Salut del Parlament el secretario de Salut Pública, Antoni Mateu, en el marco de la presentación de una propuesta de resolución para la regulación de los clubes cannábicos acordada por todos los partidos parlamentarios menos el PP.

Un tema de salud pública

Mateu, acompañado del subdirector general de Drogodependències, Joan Colom, ha concretado que la regulación se centrará en los aspectos de salud pública y prohibirá que en los centros se venda tabaco y bebidas alcohólicas, teniendo en cuenta que con la posibilidad de obtener diversas substancias se incita a más consumo y se incrementa el riesgo para la salud de los usuarios.

Además, solamente podrán administrar marihuana a los usuarios que sean socios, tendrán que hacerlo con un periodo de carencia de 15 días -una iniciativa que lucha contra el turismo cannábico, actualmente en proliferación en Cataluña-, y tendrán que obtener una licencia municipal para abrir las puertas.

También recoge que los usuarios solo podrán ser socios de una única asociación y que los centros tendrán que ofrecer información y asesoramiento “sobre los riesgos que supone para la salud el consumo de cánnabis”, mientras que también tendrán que formar a sus trabajadores con nociones básicas de salud pública.

Mateu ha insistido en que “fumar no es bueno y mucho menos lo es el cannabis”, aunque ha admitido que ante la proliferación de los clubes cannábicos en Cataluña hay que regularlo y no prohibirlo.

Aprobación en la próxima Comissió de Salut

La propuesta de regulación se aprobará definitivamente en la próxima Comissió de Salut a la espera de que los grupos puedan presentar enmiendas, un trámite que se avanza a la publicación de la nueva norma en el Dari Oficial de la Generalitat (Dogc).

La iniciativa tiene un historial de tres años de negociaciones entre el Govern, los partidos y las entidades del sector, que han estado presentes en la Comissió de este jueves a través de sus portavoces. Fuente

 

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El secretario de Salut Publica, el doctor Antoni Mateu, y el subdirector de Drogodependencias de la Agencia de Salut Pública de Cataluña, el doctor Joan Colom, han presentado una propuesta de resolución a la Comisión de Salut del Parlamento de Cataluña para determinar los criterios de salud pública para orientar a las asociaciones y l,os clubes sociales de cannabis y las condiciones para el ejercicio de su actividad

Esta propuesta se enmarca en el lan Interdepartamental de Salut Pública (PINSAP) y pretende proteger, promover y mejorar la salud pública de la población mediante una politica orientada a minimizar los daños del consumo de cannabis, como también a impulsar la debida información, educación y prevención sobre las consecuencias y efectos perjudiciales vinculados al consumo de esta sustancia.

La propuesta de resolución establece unos criterios relevantes de Salut Pública en relación con el consumo asociativo de cannabis, así como orientar a la autorización de la actividad de las asociaciones cannabicas por los ayuntamientos de Cataluña. Estos criterios se unen a los ayuntamientos para que los incorporen, en las ordenanzas municipales que dicten para la regulación de estas actividades de ámbito municipal.

La resolución presentada, es fruto del consenso entre la mayoría de grupos parlamentarios y las Federaciones y Asociaciones representativas de los Clubes Cannabicos y las entidades municipalistas debidamente informadas.

El objetivo de la propuesta pretende incidir en los factores determinados que pueden influenciar en una disminución del impacto en la salud de la población general y especialmente de las más vulnerable.

CRITERIOS DE SALUT PUBLICA

·Limitación de acceso
-Edad mínima para acceder mayor de 18 años
-Ser consumidor/a habitual de cannabis
-No ser socio o asociado de ningún otro Club de cannabis
-Acceso exclusivo alas instalaciones del local para socios y socias
-Medidas de control de acceso al club

·Oferta de servicios de información, asesoramiento profesionalizado en reducción de riesgos y daños para los socios y socias (entidades especializadas) así como de detección precoz, seguimiento y derivación de los consumos problemáticos del cannabis.

·Formación en reducción de riesgos y daños asociados a consumo de cannabis a los responsables de la dispensación de la asociación (garantizando una formación mínima anual)

·Prohibición del consumo de otras drogas o bebidas alcohólicas dentro del club

·Prohibición de venta o comercialización de cualquiera bien o producto consumibles

·Condiciones de salubridad de los locales según lo establecido en la normativa vigente, así como de las zonas de consumo.

·Periodo de carencia de 15 días desde la adscripción a la asociación

·Estar avalado por otro miembro de la asociación

·Limitación horaria (no se podrá abrir más de 8 horas diarias, estableciendo como hora limite de cerrar las 22 horas y los viernes y sábados a las 24 horas.

·Limitación de su ubicación definida por la distancia mínima entre los diferentes clubs y entre ellos y los centros educativos y servicios sanitarios.

·Limitación de todo tipo de publicidad de la asociación i de sus establecimientos, locales o clubes, y actividades de promoción de consumo de cannabis por parte de los miembros de la misma, ni a través de carteles, rótulos publicitarios o cualquier otro medio, en papel o electrónico.

·Respeto a la normativa medioambiental y , particularmente, el descanso de los vecinos.

·Inscripción en el registro Municipal de Asociaciones de personas consumidoras de cannabis y en la sección registral correspondiente de Registro de Asociaciones CATFAC

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La Comisión de Salud del Parlamento aprobará el jueves una regulación de mínimos para los clubes de marihuana a través de una resolución acordada después de meses de reuniones entre el Departamento de Salud, los grupos parlamentarios y las asociaciones del sector. Fuentes cercanas al proceso han concretado que la intención inicial era elaborar una regulación “ambiciosa” que profundizara en el cultivo y el transporte de la marihuana, pero finalmente se ha llegado a un acuerdo basado en los aspectos sanitarios.

La resolución se centrará en cuestiones de saludo publica: no podrán acceder a los clubs los menores de 21 años, todos tendrán que disponer de la licencia municipal pertinente y no se podrá abrir nuevas aperturas cerca de los centros escolares. Tampoco se podrá administrar marihuana a los clientes de los clubs hasta pasados quince días después de si inscripción, una medida que persigue evitar el turismo cannabico, cada vez más en auge en Cataluña. Además, prevé que los centros no puedan tener carteles y reclamos que inciten al consumo de marihuana, pero en cambio tendrán que disponer de paneles informativos que expliquen a los usuarios los peligros sanitarios que conlleva.

Salud va a trasladar a los grupos parlamentarios su propuesta de borrador en Julio, en el marco de una reunión en la cual se van evidenciar numerosas diferencias: las entidades y algunos grupos querían que también se regulase el transporte y el cultivo, pero la Generalitat Catalana abogaba por una normativa sanitaria. Así que van acordar desplegar una regulación “de mínimos” basada en el ámbito sanitario. Fuente

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El Juzgado de lo Penal número 5 de Madrid ha absuelto a los socios de una asociación de usuarios del cannabis del delito de tráfico de marihuana en cantidad de notoria importancia al estimar que se está ante “un círculo cerrado” sin que exista distribución de la planta a cambio de dinero.

Así consta en una sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press, en la que el juez exonera a Aurelio P.S., Álvaro R.P. y Daniel Antonio G.P. del citado delito, por el que se enfrentaba cada uno a una solicitud de dos años de cárcel. Contra la misma, cabe interponer un recurso de apelación.

En España, se permite el cultivo de cannabis esencialmente con una actividad instrumental que sólo alcanza relevancia jurídico penal en la medida en que el proceso de su puesta en marcha persiga como finalidad la obtención de droga con ánimo de traficar.

De este modo, se excluye del ámbito penal el cultivo de la planta de la marihuana destinado al autoconsumo, o a cualquiera de las modalidades de utilización exentas de punición.

Según los hechos probados, los socios constituyeron la Asociación Cataja de Usuario de Cannabis el 10 de diciembre de 2008, un colectivo que tenía como fines el estudio sobre las distintas variedades de cañamo o evitar el peligro para la salud de sus usuarios inherentes al mercado ilegal de cannnabis mediante actividades encaminadas a la prevención de los riesgos asociados a su uso.

Para participar en la asociación, se establecían una serie de requisitos como el hecho de haber adquirido la condición de socio, que debería ser avalado por otro socio y admitido por decisión de la Junta Directiva.

Además, fijaba que el total de cada periodo de cultivo “se dividirá entre el total de socios participantes en ese periodo atendiendo a la categoría concreta que a cada socio le corresponda según previsión”.

También señalaba que “en orden a excluir cualquier posibilidad aparte del autoconsumo privado, la participación de cada socio no podrá exceder la cantidad de 2 gramos por persona y día”.

Tras la fundación, el colectivo utilizaba una parcela situada en Chinchón para el cultivo de la planta para realizar las labores de cultivo, secado y manipulación.

Tras exponer los hechos, el magistrado concluye que no está acreditado que los socios “hubieran realizado una distribución, de marihuana, a cambio de dinero o no, a una persona distinta de los socios, y en estos casos, solo en cantidades y términos expuestos” en los estatutos.

Por tanto, sostiene que se está ante “un cultivo compartido en un círculo cerrado sin la finalidad de tráfico de marihuana”, en contra de lo considerado por la Fiscalía acerca de que podría ser “una mera tapadera de vendedores y compradores de marihuana”.

En el juicio, los acusados manifestaron que la marihuana se distribuía en un círculo cerrado como era el de los socios de la asociación Cataja. Fuente

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El pasado sábado 25 de Octubre se llevó a cabo una reunión inédita hasta el momento en Baleares, el primer encuentro de asociaciones cannábicas en Baleares donde se analizó el recorrido de los clubes sociales, sus dificultades y la realidad actual con la que tienen que lidiar día a día.

Fueron convocados, 16 clubes sociales que en la actualidad están registrados en toda Baleares, profesionales del ámbito de la prevención y reducción de riesgos en el uso de sustancias (Energy Control), representantes de la federación catalana implicada en el debate con la generalitat sobre la regulación en Catalunya (CatFac), así como con representantes de las fuerzas políticas con las que más contacto y reuniones se han realizado en nuestras islas para informar de manera detallada del modelo de clubes: PP, PSOE, GRUP MÉS, IU Y UpyD

La gran asistencia de convocados marcó esta jornada, resultó más que evidente el interés y necesidad de unión de todo un movimiento asociativo balear, que cada año cobra más fuerza en nuestra comunidad.

La decisión fué unánime, es necesario dotar de servicios profesionalizados y unificados en la gestión de nuestros clubes, establecer protocolos de prevención de riesgos y detección de posibles consumos problemáticos, organizar un departamento terapéutico común formado por facultativos especialmente formados en tratamiento con cánnabis, seguir con determinación la lucha por los derechos de todo/as los usuario/as responsables de cánnabis de Baleares y poe extensión en todo el estado español. Por lo tanto solicitamos a todos los grupos políticos que se aborde de manera inmediata los siguientes puntos:

– La tramitación de iniciativas parlamentarias que permitan la regulación de todos los clubes sociales de cánnabis de Baleares
– La creación de un registro específico para nuestros clubes
– Homologación del código de buenas prácticas de un CSC
– Determinar las normativas y mecanismos de control por los que se deberán regir todos los clubes sociales
– Instar al gobierno central a un cambio legislativo que despenalice el autocultivo personal de cánnabis y tipifique el número de plantas que una persona puede plantar sin que pueda ser considerado delito
– Que se ponga en marcha un departamento terapéutico dependiente de la conselleria de Sanidad especializada en uso médico del cánnabis

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Las conlusiones obtenidas del análisis de la trayectoria del movimeinto asociativo, son ejemplo de que se han hecho bien las cosas desde el principio, estos son algunos puntos de interés

– No ha existido presión ni acoso en nigún momento por parte de los municipios donde residen los clubes, tampoco por parte de los cuerpos policiales
– La comunicación de la localización y caracteristicas de los proyectos de cultivo a los ayuntamientos y cuerpos de seguridad, ha sido determinante en esta situación de total normalidad
– La juventud y determinación de nuestro movimiento. Muchos de los clubes son de reciente creación y están en fase de organización interna
– Se echa en falta la poca formación especializada en la puesta en marcha de las actividades de un CSC. Es fácil crear un club pero resulta complejo organizar el trabajo a nivel interno y organizativo
– El movimiento asociativo balear se encuentra en actual expansión
– Es necesario la unión de todo nuestro movimiento
– La importancia de realizar actividades conjuntas donde se ofrezca información continuada en la prevención de riesgos
– La creación de un grupo de trabajo abierto con el mayor número de fuerzas politicas para el consenso de una propuesta de regulación de clubes sociales de cánnabis y el reconocimiento de los derechos de los consumidores terapéuticos y particulares de cánnabis en Baleares

El debate con las distintas fuerzas políticas, transcurrió con total transparencia y cordialidad en sus formas y en la calidad de análisis del problema sobre la actual legislación sobre cánabis en nuestra comunidad. Grup Més, IU y UpyD, coincidieron en que las competencias actuales de nuestro gobierno autonómico pueden permitir la regulación de los clubes sociales, determinando claramente las obligaciones, responsabilidades y normativas que deben de cumplir todos los clubes que quieran formalizar su situación. Serviría de ejemplo para que otras comunidades regularizen también sus clubes sociales y para que el gobierno central ponga en marcha los mecanismos legislativos necesarios para adaptar el actual código penal en materia de uso, producción y tenencia de cánnabis.

Si algo se echó en falta sin duda alguna, fué la ausencia de representantes de los dos principales partidos de nuestro país en último momento. Cierto es que el PSOE, si que se ha puesto en contacto con nosotros para tener una reunión en el menro plazo de tiempo para debatir las conclusiones de esta primera reunión para analizar la cuestión de la regulación en el uso de cánnabis.
Queremos agradecer al Ayuntamiento de Llubí por su colaboración en la cesión de un espacio donde llevar a cabo esta reunión pionera en Baleares.

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CONVOCADOS

ABEIC (Llubi) · BOCA (Maó) · CARB (Alaró) · ANCE (Palma) · CCB (Manacor) · CANNABIS SMOKE CONTROL (Manacor) · BONA VIDA SOCIAL CLUB (Pollença) · ASOCIACIÓN AMICS DEL CANNABIS (Alcudia) · HAZE CLUB (Ibiza) · QUNUBU (Ibiza) · AMESCA (Menorca) · MEDICAL GANJA (Formentera) · NA MARIETA (Calviá) · GREEN LEMON (Ibiza) · MAMCUC (Palma) · ENERGY CONTROL (Baleares) · CATFAC (Catalunya) · EUSFAC (Euskadi) PP · PSOE · GRUP MÉS · EU · UPyD

ASISTENTES
ABEIC (Llubi) · BOCA (Maó) · CARB (Alaró) · BONA VIDA SOCIAL CLUB (Pollença) · ASOCIACIÓN AMICS DEL CANNABIS (Alcúdia) · ENERGY CONTROL (Baleares) · CATFAC (CATALUNYA)

APOYOS A LA PROPUESTA
HAZE CLUB (Ibiza) · NA MARIETA (Calvia) · CCB (Manacor) · FAC (Federación nacional)

GRUPOS PARLAMENTARIOS ASISTENTES
Lluís Apesteguía (Concejal GRUP MÉS) · Nacho Martín (Dirección EU Balears) · Valentín Gomila (Comunicación UpyD)

Fuente FAC

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La Federación de Asociaciones Cannábicas de España es una agrupación de diversas asociaciones de usuarios de cánnabis de todo el territorio nacional español que comparten ideas en torno a la regulación buscando siempre un fin social. Así, todas las agrupaciones federadas, que aglutinan a cultivadores, estudiosos y usuarios, pretenden lograr que en su entorno, cualquier usuario de cánnabis pueda acceder a él de forma segura, respetando sus derechos como usuario y alejándolo del peligroso mercado negro.

La FAC demanda un cambio en la legislación actual en las políticas de drogas para que sea más justas y eficaces. Asimismo la FAC abre un debate público sobre la participación de la sociedad civil en el diseño de dichas políticas. Para hacer frente a esta demanda la FAC cuenta con una propuesta reguladora a todos los niveles basada en el cultivo personal y colectivo, este último a través de los Clubes Sociales de Cannabis o “CSC”, los cuales funcionan democráticamente, sin ánimo de lucro, producen bajo demanda de un circulo cerrado de persona adultas que no pueden cultivárselo ellos mismos.

La FAC participa en parlamentos autonómicos, nacionales y europeos, foros internacionales, talleres, debates e intervenciones en medios de comunicación. En el plano social cuenta con asesorías jurídicas y legales, conferencias, manifestaciones y diversas actividades a nivel lúdico y forma parte de la Coalición Europea por Políticas de Drogas Justas y Eficaces (ENCOD).

Que es regular:

-Regular es una cuestión de responsabilidad social

-La falta de regulación aumenta la violencia y el crimen organizado

-Regular es invertir en educación y prevención

-Regular es aliviar el dolor de aquello que padecen

-Regular es dejar de financiar al narco y la violencia

-Regular es combatir el fraude y la corrupción

-Regular es poder mirar el futuro con tranquilidad

-Regular no es una cuestión de legalidad sino de responsabilidad

FAC

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Insta al Gobierno que incluya estas agrupaciones en la Ley vasca de Adicciones. Quiere soporte legal al cultivo para el consumo colectivo de las personas asociadas. PNV, EH Bildu y PSE-EE abogan por dar pasos a la existencia legal.

El Parlamento Vasco ha instado al Gobierno autonómico a regular la actividad de los clubes de cannabis en la futura Ley vasca de Adicciones y a dar soporte legal al cultivo para el consumo colectivo de las personas asociadas.

La Cámara vasca ha puesto fin a dos años de trabajo de la ponencia que ha estudiado una solución regulada a estos clubes con la aprobación de unas recomendaciones que, a juicio del PNV, “situarán a Euskadi a la cabeza de la regularización de estos locales”.

El PP ha sido el único grupo que se ha apeado del grueso de las recomendaciones y conclusiones aprobadas, ya que entiende que ni la Comunidad Autónoma Vasca tiene competencias para regular esta cuestión, ni el Parlamento Vasco puede ofrecer una solución normativa para las asociaciones de cannabis.

Por contra, PNV, EH Bildu y PSE-EE han abogado por ir dando pasos jurídicos hacia la existencia legal no conflictiva de los clubes de cannabis y han instado al Gobierno vasco “a avanzar en un sistema propio que ofrezca garantías y seguridad jurídica” a estas asociaciones, así como a abordar “los desarrollos normativos que contribuyan a dar una solución a la citada actividad”.

El parlamentario del PNV Luis Javier Tellería ha opinado que el margen de maniobra del Gobierno vasco en este sentido es “estrecho” pero ha dicho que “ha llegado el momento de dar pasos hacia la legalización” de estas asociaciones, que actualmente se mueven en la alegalidad.

En las recomendaciones consensuadas por PNV, EH Bildu y PSE-EE se contempla que, mientras no exista dicha regulación, las asociaciones de cannabis de Euskadi deberían establecer sus propios mecanismos de autorregulación y buenas prácticas.

Asimismo, se prevé que los usos terapéuticos y/o sanitarios deberán quedar excluidos del ámbito de estas asociaciones, que en los últimos años se han convertido “en una realidad cotidiana” ya que cada vez son más numerosas.

Uno de los argumentos para pedir la regulación de estos clubes es el respeto a la libertad individual y a los derechos de los consumidores.

En este sentido, se considera necesaria una reflexión sobre nuevos modelos de regulación jurídico-administrativa que permitan un consumo informado, libre, responsable y sometido a sistemas de control por las administraciones públicas.

También se destaca de los clubes sociales de cannabis el respeto que promueven de las libertades individuales pero sin dejar de lado la protección de la salud, lo que minimiza los riesgos del consumo de esta sustancia.

Por todo ello, se emplaza al Gobierno de España a revisar la normativa con el objeto de dar a estas asociaciones un soporte legal y evitar así la inseguridad jurídica en la que se encuentran, petición que ha sido apoyada también por el PP.

“No puede ser que Irun (Gipuzkoa) acoja una feria sobre marihuana y que, a escasos 10 kilómetros, en Oiartzun, se destruya una plantación de un club social de cannabis por instrucción de un fiscal”, ha advertido Tellería durante el debate en comisión.

Asimismo, el texto aprobado pide a las administraciones competentes que intensifiquen los esfuerzos públicos en campañas para limitar el consumo de esta sustancia, con especial atención a los menores de edad.

Iñaki Lazarobaster (EH Bildu) ha reconocido que a su grupo le habría gustado mayor concreción y ambición en las recomendaciones aprobadas pero ha dado prioridad a la existencia de “un consenso amplio en torno a unos mínimos”.

Txaro Sarasúa (PSE-EE) ha afirmado que en el País Vasco hay más de 50 asociaciones destinadas al autocultivo de cannabis (el triple que hace tres años) y ha opinado que son una realidad que debe regularse dentro de un marco de derechos y obligaciones.

Carmelo Barrio (PP) ha apuntado que no existe evidencia científica como para considerar que los clubes sociales de cannabis puedan ser centros orientados a la reducción de daños, ya que son lugares de consumo y de comercialización de esta sustancia.

En una nota, Gorka Maneiro (UPyD) ha pedido ir más allá y afrontar el debate legislativo sobre la despenalización y regulación segura del consumo de derivados del cannabis, y de su cultivo, producción y venta. Fuente

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El Parlamento foral de Navarra publicará en los próximos días en su Boletín Oficial la proposición de ley reguladora de los colectivos de usuarios de cannabis en Navarra, que se tramitará por iniciativa legislativa popular.

Un comunicado de las Asociaciones Cannábicas de Navarra ha informado de que, una vez recogidas las firmas necesarias, ha entregado los certificados de la Junta Electoral Provincial y se ha ordenado la publicación del texto en el Boletín Oficial.
Según la asociación, el Gobierno de Navarra deberá adoptar una postura sobre dicha ley en un plazo de quince días.

La organización, por su parte, informa de que va abrir una ronda de contactos con los grupos parlamentarios y el Gobierno Foral “en aras de llegar a acuerdos de cara a la tramitación parlamentaria de esta ley” para que “se sumen a una propuesta que viene avalada por la recogida de más del doble de las firmas” exigidas. Fuente

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El Club de Cannabis Kali presentará un recurso contra el precinto policial que mantiene cerrada su sede, ubicada en la población catalana de Sant Cugat. Todo y que la junta de la asociación espera que el recurso no prospero, este tramite permitirá presentar un recurso de obertura para llevar el caso a una instancia superior.

La sede del Club esta precintada desde el registro en Julio pasado por la policía por un presunto delito contra la salud publica. El jusgado de instrucción numero 6 de Rubi investiga el caso, pero mantiene cerrada la sede. La Junta del Club Kali demandó la reapertura del espacio y después de la negativa, la asociación presentará un recurso.

El Presidente del Club Kali, Angel Benito, ha lamentado los argumentos de la jueza por desestimar su petición y ha avanzado que , por eso, presentarán un recurso.

Si el tramite es desestimado, presenmtarán un nuevo recurso, en este caso de apertura, para llevar el caso a un juez superior. Con estos tramites, el Club Kali prevé que el local se pueda abrir en Navidad.

De momento, la asociación ha despedido al personal por la imposibilidad de afrontar los pagos nada mas mantendrá el alquiler del local, de unos mil euros. La junta sigue activa a la espera de las resoluciones judiciales.

Además, el Club Kali prevéque durante este mes la Consellería de Salud de la Generalitat Catalana presente la prpuesta de buenas practicas para este tipo de entidades, hecho que el Club Kali espera que el servicio ayude delante de las instancias judiciales. Fuente

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Este verano, entre oleada y oleada de turistas, el Ayuntamiento de Barcelona se ha puesto muy nervioso con la marihuana y ha enviado la notificación de cierre a medio centenar de asociaciones cannábicas , no vaya a ser que alguien pille el ébola fumándose un porro.

Para averiguar un poco más sobre las razones de que el ayuntamiento se haya despertado justamente ahora, hemos hablado con Ángel Benito, secretario de la Federación de Asociaciones Cannábicas Autorreguladas de Catalunya y presidente del Club Kali de Sant Cugat del Vallès, que por el momento también está precintado.

VICE: ¿Cuál crees que ha sido el motivo para que el Ayuntamiento de Barcelona haya ido tan a saco?
Ángel Benito: Pues porque hay algunas asociaciones que han hecho malas prácticas, como propaganda en la calle e incluso por internet. Ahora en verano que hay más turistas esto se ha difundido por toda Europa, incluso con agencias de viajes que vendían Barcelona como el sitio ideal para conseguir marihuana, como la nueva Ámsterdam. Para lavarse un poco la cara se han puesto manos a la obra y han enviado a la Guardia Urbana para ver qué asociaciones tenían carencias y podían cerrar rápido para dar el titular sensacionalista: “El Ayuntamiento de Barcelona clausura cincuenta asociaciones”. Y han cerrado la mayoría por cuestiones técnicas como la salida de humos, que en vez de ser por el tejado era por la fachada. El ayuntamiento hizo un estudio de una sola asociación y vio que el humo que salía por la fachada tenía contaminantes; pidió que se subsanara en 48 horas o que cerrara. Claro, en 48 horas no puedes hacer una obra de esta magnitud. La pregunta es por qué la administración había concedido licencias a locales que no cumplían con los requisitos necesarios. También los había que no tenían licencia de ningún tipo, que eran piratas totales. Estos sí que han sido automáticamente cerrados.

¿Crees que en todo esto tiene que ver el aumento de turistas?
Bueno, Barcelona siempre ha estado petada de turistas y siempre lo estará. Pero sí que ha habido alguna gente, empresarios, que se han dado cuenta de que las asociaciones podían ser un posible negocio. Y ha venido gente de todos lados a invertir en esto como si fuera una empresa, que no lo es. Somos asociaciones sin ánimo de lucro… Y no lo han entendido bien. Llevábamos dos años avisando al Ayuntamiento y a la Generalitat de que o regulaban el asunto o iba a pasar lo que ha pasado: ha venido gente de todo el mundo, italianos, franceses, japoneses, israelíes, a montar asociaciones cannábicas a Catalunya. Y dices, ¿para qué van a venir aquí desde el extranjero a montar una asociación de autoconsumo? Avisamos a la administración de que o regulaba o al final esto sería un desmadre.

¿Qué crees que tienen que hacer las administraciones con los porros?
Lo que llevamos años enseñándoles. Tenemos una propuesta de código de buenas prácticas para las asociaciones, pedimos una regulación que marque cuánto se puede cultivar por socio, que sepamos que el socio no va a tener ningún problema si quiere irse a fumarse un canuto a casa con sus 5 gramos, sus 3 gramos o sus 20 gramos. Y que pongan los límites que quieran, pero que esté ya definido porque ahora hay una inseguridad jurídica total. Aquí es legal consumir y tener marihuana para autoconsumo, en tu casa o en la asociación, pero no puedes salir a la calle con ella en el bolsillo. Ya me explicarás tú la incoherencia.
La cuestión es adaptarse a la realidad social del momento. La gente consume cánnabis como el que consume café, como el que consume alcohol, por placer o por lo que sea. Unos para relajarse, otros son fumadores sociales… Debería tratarse como un producto de consumo cualquiera. Con una trazabilidad, eso sí, tal y como hacemos en nuestras asociaciones, analizando las sustancias, sabiendo que están libres de patógenos, que lo que consumes tiene unos mínimos de calidad.

¿Y con otro tipo de drogas?
A nivel individual te podría dar mi punto de vista pero como asociación y como federación no tenemos ninguna posición. Aunque eso sí, no creemos en ningún tipo de prohibición: creemos que la prohibición supone fomentar el tráfico de drogas.

Antes hablabas de Barcelona como la nueva Ámsterdam, ¿crees que deberíamos tener a Holanda como modelo?
No, no te creas, al revés. El tema en Holanda estaba muy bien hace treinta o cuarenta años pero ahora la ley se ha quedado obsoleta. Lo de los coffee shops fue la manera de introducir la marihuana de manera que los prohibicionistas no se alarmaran. Había una serie de bares donde se traficaba, y fue tal la avalancha que el gobierno se vio en la tesitura de hacer algo. Consideraron que si cerraban todos los bares supondría una hostia muy fuerte para la economía y mucha gente se iría al paro, de modo que concedieron unas licencias para tenerlo un poco controlado. Pero en Holanda solo es legal fumar y vender en estos locales; fuera del coffee shop es totalmente ilegal. En España el consumo y la tenencia no están penados, excepto en la vía pública. En tu casa o tu asociación puedes cultivar mientras sea para el autoconsumo. Solo esto ya es mucho mejor que Holanda, pero es que además en España tenemos la experiencia de las asociaciones. Desde otros países nos observaban con interés. Uruguay, Chile, los estados de Colorado y Washington en EEUU… Pero ahora ya nos han pasado todos ellos por delante. Allí lo han regularizado y ya está. Puedes plantar no sé exactamente cuánto, puedes llevar por la calle, puedes comprar en las farmacias o irlo a buscar a la asociación. Tienes unas normas y ya está.

Oye, ¿y qué le pasó a tu asociación?
En mi pueblo, Sant Cugat, empezamos con el club en mi calle de toda la vida, un barrio de trabajadores donde había mucha estigmatización de la droga porque en los ochenta en España se vivió mucho el problema de la heroína. Había esa sensación de que el que fumaba porros iba a acabar pinchándose. Y nosotros empezamos un trabajo guapo: montamos la asociación y la gente nos veía con recelo. Poco a poco nos fuimos ganando a la gente del barrio cuando veían que éramos gente normal, que colaborábamos con el barrio, que teníamos un médico, que venía gente enferma a la que no cobrábamos nada, que no íbamos detrás del dinero, que organizábamos ligas de fútbol, torneos de ajedrez… Veían que era un centro cívico y que iba bien para el pueblo. Que de repente habían desaparecido de las plazas los fumetas y los camellos. Descriminalizamos mucho los porros. Todo eso se fue al traste cuando el día 10 del mes pasado hubo una intervención policial en la que nos entraron 30 o 40 mossos encapuchados y con metralleta tirando la puerta al suelo. Se cortó la calle entera durante todo el día, con un cordón policial y tres furgonas. Y la gente empezó a hablar: “al final seguro que no eran tan buenos, seguro que hacían algo raro con la droga o se pinchaban marihuana…”. Articulo publicado en VICE