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La sección quinta de la audiencia de Barcelona absolvió a los imputados del Club de cannabis “Maria Gracia Club”, a su Presidente y un vocal se les pedía una condena de seis años de cárcel por un delito con la salud publica por supuestamente vender cannabis de forma “indiscriminada” y pertenecer a una asociación ilícita.

Según el tribunal de Barcelona el comportamiento del club de cannabis no fue delictivo ya que solo se limitó a propiciar el acuerdo de “consumo compartido o colectivo de forma organizada, con evidentes ventajas para las personas que las llevan a cabo, sin poner en peligro la salud de estas, ni de terceros ajenos”. La sentencia del tribunal de justicia también dice que los socios, consumidores de marihuana, consumirían igual aunque las asociacion no existiese.

Es más, el club ayuda a que las personas consumidoras y asociadas a no tener que embarcarse en la aventura de adentrarse en el mercado negro, con todo lo que supone y reduciendo al mínimo el riesgo para su salud al tratarse de drogas blandas.

Para el Tribunal catalán, estas asociaciones o clubes evitan los excesos de consumo facilitando marihuana o derivados de forma «controlada», y además las administraciones pueden efectuar controles para evitar «cualquier desviación», ya que el consumo se centraliza en los locales.

La sentencia dice que la asociación «María de Gracia Club» no supone un peligro de difusión de marihuana o hachís a terceros, ya que se dedica al «consumo compartido» entre socios y dentro del ámbito de este tipo de asociaciones que «en principio no es delictivo» si se cumplen una serie de normas.

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Comunicado

Las asociaciones cannábicas advierten al Alcalde Trias que las personas usuarias de cannabis no son una carta en el juego electoral

Las dos federaciones de asociaciones cannábicas de Cataluña lamentan profundamente el anuncio que ha hecho el Alcalde donde prevé una normativa con el único objetivo de cerrar asociaciones cannábicas, sin tener en cuenta los derechos de las personas usuarias, la inseguridad jurídica que sufren y el aumento del mercado negro que ello supondría.

Desde la Fedcac y la CatFAC queremos denunciar que cerrar las puertas a las asociaciones es lo mismo que empujar a usuarios y usuarias al mercado negro e ilegal, a dejar en manos de las organizaciones criminales estas personas en vez de velar por los derechos de toda la ciudadanía. Las dos federaciones cannábicas apostamos por el derecho a la salud, por el derecho a la libertad individual, por la seguridad y la buena convivencia en Barcelona. Esta es nuestra ciudad.

Las asociaciones de usuarios de cannabis, en el marco de la campaña “Somos lo que Cultivamos”, solicitamos una reunión con el Alcalde, el pasado 18 de febrero, para explicarle la situación de las más de 300.000 personas ciudadanas de Barcelona que forman parte de estas asociaciones, así como todas las propuestas de autorregulación que ya veníamos trabajando entre las dos federaciones.

El Alcalde, que ni siquiera ha respondido a esta petición, se saca hoy una propuesta de la manga que no tiene en cuenta todo el proceso trabajado por el propio Consejo de Drogodependencias del mismo Ayuntamiento donde entidades de expertos, del tercer sector y representantes de las mismas asociaciones han discutido y elaborado unos criterios consensuados que puedan regular las asociaciones velando por la convivencia de la ciudad y las buenas prácticas a seguir en estas entidades.

Hoy, las asociaciones de usuarios de cannabis nos sentimos atacadas y queremos recordar al Alcalde Trias que ser el titular responsable de un consistorio es algo más responsable que tirar propuestas con un único objetivo electoral a las puertas de las elecciones municipales. Justamente Trias, hace prácticamente un año, decidió hacer una moratoria de las licencias de actividades en clubes y asociaciones instando a un proceso participativo con todo el sector, para encontrar un encaje satisfactorio para todas y todos en nuestra Ciudad. Ahora, a punto de llegar al plazo que él mismo se marcó, no tiene en cuenta todo el trabajo que se ha estado haciendo para llegar a un consenso y sólo le preocupa el titular electoral que deja a merced del mercado negro, las mafias y el acceso ilegal a la sustancia a las personas usuarias de la planta de cannabis.

Comunicado CatFAC

comunicacio@catfac.org 

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El tribunal Constitucional ha suspendido la Ley aprobada por el Parlamento Navarro que regulaba los clubes de cannabis. El alto tribunal ha estimado este miércoles que han sido invadidas sus competencias estatales tanto en el campo de los productos farmacéuticos como en la legislación penal. En el plazo de quince días el Parlamento de Navarra podrá alegar o personarse en el proceso.

El Gobierno español recurrió la ley foral por considerar que la ley navarra invadía las competencias del estado que están reconocidas en el articulo 149.1 de la Constitución española, cuando regularon el consumo asociativo de cannabis y el cultivo común para el abastecimiento de dichos clubes.

La ley anulada por el constitucional fue aprobada por el Parlamento navarro en Noviembre del año pasado con los votos en contra del partido Popular y del partido Unión del Pueblo Navarro y que fueron la minoría en la votación parlamentaria. La ley foral aprobada en su día buscaba regular los colectivos de consumidores de marihuana en la Comunidad Navarra.

Una Comisión popular puso en marcha la iniciativa legislativa con la mayoría de fuerzas políticas navarras a favor , aunque siempre hubo dudas puesto que la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas ya había dado a conocer su intención de interponerse al considerar que la ley aprobada invadía las competencias de Estado Español. El alto Tribunal considera a la Ley invasora en las competencias estatales sobre legislación penal y de productos farmacéuticos, seguridad pública y bases de la sanidad.

La ley suspendida buscaba acordar las normas generales para que los clubes de cannabis pudiesen constituirse, organizarse, tener un buen funcionamiento acorde a las leyes establecidas y dar seguridad jurídica a estas asociaciones para el consumo y abastecimiento, dado que la jurisprudencia considera que “el consumo no constituye ilícito penal o administrativo cundo se somete a los límites de la norma interpretados por el derecho, atendiendo a la realidad social”

Lay Ley aprobada por el Parlamento Navarro regulaba las condiciones o normas para ser integrante de estos clubes de marihuana así como para su el propio abastecimiento, que según el Gobierno central, estaban en contra de los criterios para que el consumo de cannabis no sea castigado judicialmente.

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marihuana

El Gobierno catalán ha regulado por primera vez los clubes de cannabis

La Generalitat Catalana reguló ayer los clubes o asociaciones de marihuana en Cataluña, los aproximadamente cuatrocientos clubes no podrán estar abiertos más de ocho horas ni podrán estar cerca de colegios o centros sanitarios, la edad mínima para poder ser socio en los clubes será de 18 años y se necesitarán al menos quince días para poder disponer o consumir cannabis.

Los Clubes de cannabis son asociaciones sin animo de lucro que dispensan entre sus asociados marihuana o extractos de cannabis, desde ayer ya están regulados bajo el paraguas de la Generalitat catalana y por lo menos estarán más protegidos por la ley, siempre y cuando respeten las normas ya reguladas.

En una primera instancia el gobierno autónomo ha dado el primer paso y ya los ha regulado, a partir de ahora serán los ayuntamientos a través de sus ordenanzas municipales los que autoricen y den permiso para su creación o autorización. Para acceder a estos locales de asociaciones o clubes donde se podrá adquirir y consumir marihuana, se tendrá que ser mayor de edad (18 años), estar asociado anteriormente con un mínimo de 15 días y ser avalado por otro socio. En estos locales no se permitirá el consumo de otras sustancias o drogas, ni alcohol, tampoco su venta. Además, el horario de apertura no podrá superar las ocho horas ni estar abierto a partir de las 22 horas, los fines de semana, viernes y sábados, se podrá alargar hasta las 24 horas.

Tampoco se podrá promocionar actividades del consumo de cannabis ni publicidad de los locales en carteles, letreros publicitarios, dípticos o trípticos. La reglamentación será muy exigente con los temas medioambientales y con el trato y satisfacción de la comunidad vecinal.

Actualmente 200 clubes ya están inscritos y otros 200 le seguirán. Es una buena noticia para el sector del cannabis ya que la medida va siguiendo la estela de otras partes del mundo que ya comenzaron. El Gobierno catalán ha querido regular una situación que se da en la sociedad catalana y en toda España. Aplaudimos la medida y esperamos que otras comunidades tomen ejemplo y regulen a estas asociaciones o clubes para que no estén a merced de ninguna irregularidad.

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El Parlamento navarro aprobó ayer la Ley foral por la que se regulan los colectivos de usuarios de cannabis en la Comunidad foral y podría ser objeto de un recurso por su incostucionalidad, ya que un informe del Gobierno para el Plan Nacional de Drogas apunta hacia esa posibilidad.

La Ley tendría como objeto crear unas reglas para su constitución organización y funcionamiento de estos clubes de cannabis. La medida pretendería dar seguridad jurídica al consumo y abastecimiento de estas asociaciones puesto que la legislación considera que “el consumo no constituye ilícito penal o administrativo cundo se somete a los límites de la norma interpretados por el derecho, atendiendo a la realidad social

El portavoz del Partido Socialista Navarro, Santos Cerdán, se mostró a favor de una reguralización debido al “limbo legal” en el que se encuentran los clubes de cannabis por “una ambigüedad que existe en la ley”. Argumentando que actualmente “el marco legal vigente esta ignorando la realidad social” además que la prohibición no es la solución y que los ciudadanos ya les han dado a ellos un toque de atención por esta cuestión.

Otros políticos de otras formaciones que también apoyaron la Ley como Víctor Rubio de Bildu,  Asun Fernández de Garaial de Aralar y Marisa de Simón de I-E también han hecho declaraciones en favor de esta medida aprobada por el Parlamento Navarro subrayando que los clubes ya existen pero en una situación alegal y que las medidas prohibicionistas han fracasado.

En contra de la medida se ha posicionado el portavoz de UPNFrancisco Javier Lorente, cuestionando que no se presentase “ni una sola enmienda para pulir o mejorar el contenido” de la ley.
También en contra se ha posicionado el Partido Popular Navarro, cuyo portavoz, Eloy Villanueva, ha dicho que se quiere aprobar una ley “sabiendo que es inconstitucional o que tiene muchos visos de inconstitucionalidad”

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En el principio fue el parque. Y posteriormente, el poblado, algunos bares de ciudades como Móstoles o Alcorcón, el servicio a domicilio y de nuevo la quedada en el parque o la plaza. Pillar costo o marihuana ha sido casi siempre un trámite engorroso y casi nunca un paseo por el lado salvaje o la marginalidad. Hoy día hay un nuevo modo de cumplir con el requisito mínimo para sostener el hábito. Los clubes de consumidores de cannabis han proliferado y han avanzado un paso más en la normalización del uso de esta sustancia, la cuarta en consumo a nivel español, tras el alcohol, el tabaco y los hipnosedantes.

Según las estimaciones, basadas en el registro de estas asociaciones en el Ministerio de Interior, en el territorio hay 500 de estos clubes. La mayoría, unos 200, en Catalunya, también en el País Vasco, y, en menor medida, en Valencia, Madrid o Sevilla, pero ¿cómo son estos clubes?

Entramos al primero de ellos, en un barrio céntrico de Madrid. No. Retrocedamos. Esperamos en una esquina de ese barrio céntrico hasta que llegue Daniel, nuestro guía, a quien antes de nada le colocamos un nombre ficticio para este texto. Esperamos, porque para entrar hay que seguir unas normas de seguridad que, aunque cambian de unos clubes a otros, funcionan para minimizar riesgos. Daniel nos acompaña hasta la puerta. Primer control: huella digital. Pone la suya y pasamos a un descansillo. Es donde explica las reglas básicas de este club. La primera: no se compra a un proveedor sino que se organiza una compra mancomunada del material. La actividad que se lleva a cabo aquí es el consumo compartido. Una parte del sistema judicial reconoce que no hay delito asociado a esta práctica. En noviembre de 2013, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declaró en el Parlamento vasco que “hay una jurisprudencia ya consolidada de que el consumo colectivo con cantidades propias de autoconsumo no está penalizado, pero eso no quiere decir que exista derecho a hacerlo, sino que eso no es delito”. ¿Lo entienden? Pues la diferencia en la interpretación de ese margen entre el límite del derecho y el delito puede suponer cárcel.

Daniel explica que el club funciona estrictamente mediante la compra de una cantidad adecuada a lo que cada socio consuma. Hay un registro en el que se apuntarán los gramos que se retiran cada vez. Daniel nos explica que el límite legal mensual establecido está en cien gramos, pero que su club, como otros en el País Vasco, marca un límite más bajo, de 60 gramos mensuales, para fomentar un consumo responsable. Junto a los papeles, en el club de Daniel se exige ser mayor de 21 años, venir avalado por otro socio y haber pedido cita previa. Además, incluyen un cuarto papel en el que los socios se comprometen a un proyecto de cultivo autocompartido. Es el modo de autoabastecerse sin recurrir al mercado negro ni a terceros. Daniel nos explica que se hace para reivindicar el derecho a cultivar plantas, una pelea que se está librando en muchas localidades de Catalunya y la Comunidad Autónoma Vasca.

Aunque las instrucciones sean generales, el criterio de cada fiscalía provincial es la última barrera antes de hacer posible un club sin el mal karma del hostigamiento policial a sus asociados. Entre las fiscalías más agresivas contra estas asociaciones y clubes está la de la Comunitat Valenciana, cuyo fiscal antidroga, José Ramón Noreña, anunció en octubre una ofensiva contra los cerca de 20 clubes que funcionan en la región. La realidad jurídica cambia en cada comunidad, confirma Daniel, quien comenta que las asociaciones que han pedido estatutos a nivel estatal –porque tienen entre sus planes funcionar en varias comunidades– están teniendo más seguimiento por parte de las autoridades que aquellas que se ciñen al registro de su comunidad autónoma. Si eres estricto, comenta, es muy difícil que la actividad de los clubes tenga repercusión judicial. No obstante, nos dice, hay clubes que se acercan al límite y grandes empresas que ven una oportunidad de negocio tras este relajamiento de las costumbres.

Más allá de lo represivo
Hemos firmado los papeles, nos han hecho una fotocopia del DNI y ya estamos dentro. Hay un grupo de seis o siete chicos y chicas en torno a los 25 años y cuatro o cinco varones de los que ya no cumplen los treinta acodados en la barra. Una nevera –esto no es un bar–, seis o siete mesas, cada una distinta a la anterior, y unos grafitis en lienzos. Pregunta­mos a nuestro guía por las condiciones laborales de la asociación: qué pasa con quien pone las cervezas. Nos dice que es difícil hacerlo todo legal, ya que es fundamental demostrar que no hay ánimo de lucro en ninguno de sus movimientos.

Los táper de marihuana –hay menos variedad de hachís– llaman la atención detrás de la barra. Jack Herer, AK47, son los nombres de algunas de las variedades más populares. Hablamos con Daniel, no ya de los aspectos legales, sino de la sociología del consumo. Nos dice que los hábitos han cambiado, en parte gracias al autocultivo. El Diario de León decía en enero de este año que hay mil grow shops –tiendas que facilitan materiales para el cultivo– en España. Hace cuatro años se estimaba que las pymes asociadas a este sector generan cerca de 50 millones de euros anuales. Entre calada y calada, comentamos el hecho de que este año comience a contabilizarse el peso de las drogas en el PIB.

Salimos de allí con la sensación de haber estado en algo parecido a un coffee shop. No llevamos ninguna china o cogollo; bajo ningún concepto los invitados pueden retirar material, nos explica Daniel. Al día siguiente, con la mente aún un poco nublada, nos dirigimos a otro club. Hay pequeños cambios. En lugar de tres papeles, firmamos uno que explica que lo nuestro es consumo terapéutico. Nos dicen que la legalización vendrá por esa vía. En esta ocasión nos hacemos socios. La conversación es menos distendida. Son las 17h y sólo algunas personas pasan a esta hora a retirar seis o siete gramos de marihuana. Al salir, comentamos la jugada con otro consumidor habitual. Nos dice que, aunque estar en un club sale un poco más caro, la calidad del material y la tranquilidad del acceso a su dosis le compensa el sobrecoste. Salimos de allí y nos vamos a trabajar. Hay que escribir un artículo sobre los tiempos en los que el uso del cannabis está tan normalizado que su uso comienza a dejar de estar criminalizado.

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El departament de Salut catalán  tiene previsto convocar a los grupos parlamentarios para trasladarles una propuesta para poner orden en un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza

En Catalunya se calcula que hay unas 300 asociaciones de cannabis, 200 de las cuales se encuentran en Barcelona

La Generalitat de Catalunya quiere regular los clubes de cannabis. El conseller de Salut, Boi Ruiz, tiene previsto convocar próximamente a los representantes de los grupos políticos en el Parlament con el objetivo de consensuar una propuesta que tiene que servir para poner orden y regularizar un sector que, en los últimos años, ha crecido con mucha fuerza. Según el Gobierno y las mismas asociaciones, en Cataluña puede haber unos 300 clubes de cannabis. Hay miles de consumidores.

Salut tiene previsto presentar una propuesta basada en una regulación de buenas prácticas que posibilitaría “un modelo restrictivo de club” con el objetivo de limitar el número de socios, fijar las cantidades máximas de cultivo y de consumo y la edad para asociarse, evitar las actividades promocionales, definir los horarios y las condiciones de salubridad de los locales y poner énfasis en prácticas preventivas de reducción de riesgos y de daños. La regulación también persigue evitar el contacto del consumidor con el mercado negro, conocer más a fondo la realidad del fenómeno, acceder a la población consumidora, conocer la composición de las plantas e involucrar a los usuarios en la elaboración de propuestas factibles de reducción de riesgos y de daños.

Desde hace unos años, el número de clubes de cannabis se han disparado en Cataluña, principalmente en Barcelona. “Pensamos que pueden haber unas 300 asociaciones, y más de 200 están en Barcelona, sobre todo en Ciutat Vella”, dice Jaume Xaus, portavoz de la CATFAC, la Federación de Asociaciones de Usuarios de Cannabis de Cataluña, una de las dos federaciones existentes.

Permitido el autoconsumo

La situación en Cataluña y en España es de vacío legal. El tráfico de cannabis está prohibido, pero está permitido el autoconsumo. Los clubes se encuentran en la misma situación y, desde hace tiempo, que reclaman una regulación del Parlament para funcionar con normalidad. Además de Cataluña, las asociaciones de cannabis están muy arraigadas en el País Vasco y ahora el movimiento empieza con fuerza en Galicia y en Andalucía.

En el Parlamento Vasco ya se ha hecho una comisión para regular los clubes de cannabis. Después de estar parada un tiempo por las elecciones de 2012, la comisión retomará en octubre la actividad con la comparecencia de unos 60 expertos para que ofrezcan algo más de luz sobre el tema desde diferentes ámbitos con el objetivo de buscar y aprobar un marco jurídico que permita a las asociaciones de cannabis funcionar con normalidad.

En Cataluña, según el Departament de Salut, en mayo de 2012 se inició el camino para trabajar en una propuesta de regulación de buenas prácticas y se creó una comisión liderada por la Subdirección General de Drogodependencias de la Agencia de Salud Pública de Cataluña e integrada por la Dirección General de la Policía, la Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas, la Dirección General de Administración Local y la Fiscalía Superior de Cataluña. El Departament de Salut asegura que también abrió un diálogo con el sector. Con todo, habrá aspectos que la Generalitat no podrá regular y que requerirán cambios en la legislación española, por ejemplo todo aquello que hace referencia al Código Penal.

Ayer, Jaume Xaus, de la CATFAC, valoraba muy positivamente el paso dado por el Departament de Salut. “Esta regulación es una necesidad. Ahora funcionamos con mucha inseguridad jurídica”.

La nota hecha pública por Salut llega después de que el 19 de septiembre, ICV-EUiA presentara una propuesta de resolución en el Parlament catalán para constituir una comisión de expertos, personas y entidades para estudiar el fenómeno e iniciar los trabajos técnicos y jurídicos “para establecer una regulación específica de las asociaciones de personas consumidoras y de los llamados clubes sociales de cannabis”. Para ICV-EUiA, prosigue la proposición, “el consumo de cannabis es una realidad en Catalunya”, y hasta ahora las políticas en materia de cannabis han estado principalmente enfocadas a la criminalización y persecución judicial y policial de los usuarios. En opinión de los ecosocialistas, estas políticas han sido un fracaso rotundo en todo el mundo y requieren un enfoque nuevo encaminado a la reducción de riesgos y reducción de los daños asociados al uso.

ICV-EUiA también propone iniciar los trabajos para la elaboración de una ley catalana de acceso al cannabis en el marco de la Llei de Salut Pública y de las competencias establecidas en el Estatut, y reforzar y colaborar con las diferentes entidades para mejorar los programas de información, prevención y promoción de la salud en drogodependencias espacialmente para la población menor.

Normativa llena de contradicciones

Según el diputado de ICV, Josep Vendrell, el problema de los clubes de cannabis se va haciendo grande. Cada vez la presión policial y judicial es mayor y lo que es peor la normativa está llena de contradicciones: “El consumo no es ilegal, el tráfico está prohibido, llevar cannabis encima no está permitido, en los clubes se puede consumir, la fiscalía ha dictado instrucciones para que se compruebe que las plantaciones disponen de un permiso de la agencia del medicamento…”, dice Vendrell.

“No hay ninguna regulación, las líneas son muy ambiguas. Esto provoca muchos problemas con la policía y la fiscalía. Se producen cortes de plantas, inspecciones a clubes. Actualmente, en Cataluña, puede haber un centenar de imputados de clubes de cannabis”, explica el portavoz de la CATFAC, Jaume Xaus.

Las últimas semanas, Catalunyaplural.cat ha visitado uno de estos clubes, situado en Barcelona. Al exterior, ningún cartel lo anuncia y nada hace pensar que detrás de la puerta hay un club de cannabis. De hecho, para entrar hay que llamar a un timbre, hacerse socio (con el aval de una persona que ya lo sea), ser mayor de 21 años (en algunos clubes se puede acceder con 18), no consumir en el interior de las instalaciones más de una determinada cantidad al mes (varía en función de los clubes) y ser consumidor de cannabis (para evitar que se diga que se ha incitado a alguien a consumir por primera vez). Se trata de un club privado y no de un local de pública concurrencia.

Una de las personas responsables del club explica que la aparición de los clubes “ha hecho emerger un consumo que antes se hacía de manera oculta. El auge de este tipo de clubes demuestra que hay un consumo. La gente fuma igual un canuto que un cigarro”. Y añade que las asociaciones funcionan como un club de fumadores. “La licencia la solicita una asociación de cannabis. En Barcelona, no hay ninguna normativa que prohíba que en un local privado no se pueda consumir cannabis. No son locales de pública concurrencia. Son clubes privados de fumadores”.

El proceso para constituir una asociación se hace, actualmente, a través del registro del Departament de Justícia. El club lo que hace es presentar unos estatutos y un código de buenas prácticas. Justícia analiza los estatutos, comprueba que no haya nada ilegal y los da de alta. Pero el vacío legal existente y la ambigüedad es tan enrome que, en ocasiones, acaban igualmente teniendo problemas con la policía y la fiscalía, y se inicia un proceso judicial.

Los clubes legalmente constituidos ofrecen charlas con médicos y abogados para dar a los consumidores asesoramiento jurídico y médico. Algunos de los clientes hacen un uso terapéutico del cannabis –sirve para la artrosis, la artritis, la esclerosis múltiple, para terapias para combatir los efectos de la quimioterapia y como regulador natural de la insulina–, pero de momento los consumidores terapéuticos todavía son una minoría. En los clubes de la CATFAC, Xaus calcula que son entre un 15 y 20% de los usuarios.

En cuanto a los cultivos, algunas asociaciones lo que hacen se contratar a un jardinero que se da de alta como autónomo y hace la producción por el autoconsumo de un club. Pero las líneas sobre lo que se puede hacer o no son muy finas y cada cierto tiempo los Mossos intervienen plantaciones de cannabis. Así ha pasado, por ejemplo, esta misma semana en cuatro domicilios de las comarcas del Vallès Oriental y El Maresme. La policía autonómica intervino 700 plantas de marihuana, detuvo una persona e imputó a otros tres un delito contra la salud pública.

La regulación de Salut persigue también evitar un crecimiento desproporcionado de los clubes y del número de socios. Esto se hace porque se ha detectado que hay una serie de asociaciones que funcionan con una visión más comercial y mercantilista que otras y no limitan el número de socios –se cree que en Catalunya hay clubes que funcionan con miles de usuarios–, y la Generalitat opina que de no hacer la regulación se corre el riesgo que se implanten prácticas de riesgo para los consumidores.

Mientras que en España y en Cataluña, la regulación de los clubes de cannabis todavía tardará un tiempo a llegar, en otros países o demarcaciones el proceso ya está bastante más avanzado. Por ejemplo, en Estados Unidos, el Departamento de Justicia norteamericano ha anunciado que no interferirá en las medidas adoptadas por los estados de Colorado y Washington para despenalizar el cannabis: uso, producción, distribución y venta para uso lúdico. Esta decisión, probablemente, significará que otros estados norteamericanos iniciarán el mismo camino. En Alaska se quiere celebrar el próximo año un referéndum sobre la cuestión.

Fuente ElDiario

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IMG_0087Barcelona.- El pasado mes de mayo se inauguró, en el barrio de Sants de Barcelona, una nueva asociación privada de fumadores de tabaco y cannabis sativa L y derivados: WEEDOM. Una Asociación sin animo de lucro con dos vertientes de uso: uso lúdico y uso medicinal. Un nuevo club social cannábico (CSC), entre los más de 500 que ya existen en Cataluña, que se une a la lucha por la regulación de la estigmatizada sustancia.

Su nombre, originado a partir de la fusión de los vocablos ingleses weed (hierba) y freedom (libertad), reflejan claramente su filosofía y objetivos como asociación colectiva: la creencia de que la hierba debe ser descriminalizada y, en última instancia, libre.

WEEDOM dispone de un cultivo compartido de cannabis que abastece a su socios de un producto natural, limpio, y seguro, sin aditivos químicos apto y para su consumo , con el cual pretende luchar contra el mercado negro y velar por un consumo seguro y responsable de los usuarios, ofreciendo asesoramiento e información completa de la sustancia para minimizar los riesgos asociados a su consumo.

La Asociación atiende tanto a miembros lúdicos como medicinales, ofreciéndoles asesoramiento médico y legal, avances en cuanto a investigación y de actividades para la mejora de la calidad de vida de aquellas personas que sufren enfermedades cuyas dolencias pueden ser paliadas con la sustancia.

En definitiva, WEEDOM es una Asociación que se une al fomento de la participación ciudadana y el debate social alrededor del desarrollarlo del cannabis, de las aplicaciones terapéuticas en pro del consumo responsable y de ayudar a promover un contexto de información y transparencia.

Así, WEEDOM pretende convertirse en un punto de reunión donde las personas usuarias y asociadas se sientan cómodas y seguras. Un acogedor espacio donde participar de diferentes actividades sociales gratuitas para sus socios: retransmisiones deportivas, películas y documentales temáticos, música en directo, workshops, acciones activistas, exposiciones de arte, entre otras.

Estas actividades permiten alcanzar el máximo objetivo del nuevo CSC: crear entre las personas usuarias de estas sustancias y, así, juntos trabajar por la regulación y desestigmatización de la planta.

IMG_0091Para más información:

WEEDOM

c/Numancia, 2

08029 Barcelona  

info@weedomsants.org

932386787