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Fumarla es fácil y lo más usual es armar un porro, o cargar una pipa, para tener la experiencia y “vivir sus efectos”, pero… El fumar en exceso y mas aun cuando se mezcla con tabaco es perjudicial para la salud. Tendrá efecto sí, pero por otro lado perjudicaras tus pulmones.

Los principios activos de más de 60 cannabinoides (THC, CBN etc)  tienden a refugiarse en materias grasas cuando se calientan a más de 60º C, y a más de 175º C se puede destruir mucho de los cannabinoides. El Cannabis pierde efectividad al alcanzar altas temperaturas en la combustión del porro.

Con la cocina cannábica psicoactiva podemos conseguir grandes experiencias de manera natural, orgánica, sin aditivos y con unos efectos de larga duración, asimismo, se pueden calcular facilmente las dosis para hacer un uso terapeutico del Cannabis.

Vía: del libro “Cocina y Recetas Cannábicas”

¡ADVERTENCIA!

La subida y la duración de un colocón varía mucho dependiendo de si se ingiere o se fuma la marihuana. Cuando se fuma, el subidón llega unos cinco o diez minutos después. Cuando se ingiere, puede pasar una hora o más hasta que se note el subidón. Dado que el efecto psicodélico deseado no se percibe inmediatamente, a veces se cae en la trampa de seguir comiendo, hasta acabar en una sobredosis. ¡Y todavía puede ser peor dado que es posible que el colocón dure cinco horas o más! Por eso, aunque tu cuerpo esté acostumbrado a los porros, vigila la cantidad de marihuana que consumes en una comida: más vale no repetir que arrepentirse después. Si no cultivas tus propias plantas, averigua de dónde proviene la hierba y asegúrate de que los cogollos no han sido regados con pesticidas u otros compuestos químicos que puedan ser nocivos.

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Si te ha interesado el título de este post, está claro que te gusta la marihuana. Puede que estés buscando un consumo alternativo al de fumarla, sea por necesidad, por deseo o, sencillamente, por curiosidad. Puede que quieras compartirla con tus amistades no fumadoras. Sea cual sea la razón, la cocina cannábica es, efectivamente, una opción interesante y sencilla.

Pero, si además de la marihuana, te gusta cocinar, te auguramos momentos muy felices. La combinación de ambas aficiones suele producir resultados extraordinarios, multiplicando por dos el placer producido por una comida exquisita y un colocón legendario.

Para convertirse en un auténtico chef cannábico, el único camino válido es la práctica, horas y más horas trabajando y probando, hasta conseguir la perfección. Y puesto que nadie nace sabiendo, el aprendizaje suele estar cuajado de errores y desastres. No pasa nada. Pero si estás decidido a iniciarte en esta doble arte, no está de más que te leas estos consejos antes de ponerte el delantal.

1. Para empezar

Recuerda que la marihuana es liposoluble y no hidrosoluble. Para que se libere el THC -y por tanto, tenga efecto- es necesario calentarla y mezclarla con alguna grasa -aceite, mantequilla, otros lácteos-. Los tés de marihuana no ponen nada. Lo más fácil es elaborar previamente un aceite o mantequilla cannábicos, y utilizarlos luego en las recetas. Pero, en todo caso, nada de cocina británica -hervidos en agua-. Si no te queda claro, piensa  en dos platos de pasta; unos espaguetis a la bolognesa, con el orégano -sustituido por marihuana- por encima del plato ya preparado, no funcionarían. En cambio una receta de pesto genovese, cambiando la albahaca por marihuana, es un plato diez para elaborar con cannabis.

2. Pesos y medidas.

Ahora que ya conoces el comportamiento específico de la maría en la cocina, el resto se convierte en puro saber culinario. Como todo chef que se precie, debes medir las proporciones de alimentos que incorporas a tus recetas.  Puesto que para estos experimentos vas a involucrar a invitados -también conocidos como “conejillos de Indias”-, no peques de bestia. 1/2 gramo por persona, si estás usando cogollos, o 2 gramos si utilizas restos del manicurado, son un punto de partida a la vez prudente y suficiente. Ya irás adaptando las cantidades al organismo de tus invitados más frecuentes. Como cualquier cocinero, recurre a la balanza de cocina, es un instrumento indispensable.

Y recuerda que no todas las marihuanas son iguales ni tienen la misma potencia, por lo que todo consejo sobre cantidades es necesariamente orientativo. Con el tiempo, aprenderás a calcularlas.

3. Temperatura

Aunque el THC necesita ser calentado para liberarse, el exceso de temperatura puede degradar ciertos cannabinoides, por lo que es aconsejable que cocines durante más tiempo a temperaturas no superiores a los 170º C. Y, aunque si eres un aspirante a chef no te hará falta la recomendación, ¡no utilices el microondas!

4. La importancia del sabor

Prueba y mejora tus recetas cannábicas. Si vas a celebrar una comida, debes asegurarte de que lo que sirves no sólo coloca, sino que está rico. La experiencia será mucho más positiva. La maría funciona de una forma parecida al orégano, la albahaca o la salvia en la cocina. Combina bien con otras hierbas y, si la usas en forma de mantequilla, no abruma ni predomina sobre los demás sabores.

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5. La ocasión adecuada

Es mejor no cocinar con marihuana la cena de Nochebuena, aunque puede que a todos nos fuera mejor en las reuniones familiares. Pero hay que elegir bien las ocasiones, especialmente si vamos a invitar a novatos, organizarlas en sitios cómodos donde la gente se pueda relajar, y con el tiempo suficiente para disfrutar la experiencia.

6. Nada de sorpresas a los invitados

Decir a los invitados que la fuente de galletas que se han engullido llevaba marihuana no tiene la menor gracia. Y tú tampoco te reirás si alguno de ellos empieza a sufrir paranoias y pánico u otro síntoma psicosomático fruto del miedo. Aparte, claro está, de las alergias, intolerancias, etc. que puedan tener y que tú desconoces. Anuncia siempre con tiempo las experiencias de gastronomía cannábica para que quien venga lo haga a sabiendas.

7. Tiempo y paciencia

Ya sabemos todos que el cannabis ingerido por vía oral puede tardar más de una hora en hacer efecto, dependiendo de las condiciones y del sistema digestivo de cada cual. Pero casi siempre hay que bregar con alguien que no soporta la espera (¡esto no pone!) y que se administra otra dosis sin haber digerido la primera. Mala idea. Sirve un buen plato a cada comensal y no dejes que repitan.

8. Síntomas de intoxicación

Normalmente, los efectos más extremos, como crisis de angustia o pánico, se controlan dejando a la persona en un ambiente tranquilo y hablándole con suavidad, para recordarle que esos síntomas desaparecerán en un rato. Físicamente, no existe la sobredosis, y rara vez se produce otro efecto que una bajada de tensión (el famoso amarillo), en cuyo caso hay que tumbar a la persona con las piernas en alto, las rodillas más altas que la cabeza.

9. La sobremesa

Prepara un buen ambiente, con cojines esparcidos por el suelo, música adecuada y refrescos para la sed inevitable. Procura que tus invitados no se vayan hasta pasadas unas buenas horas, o si es posible, que se queden a dormir. El sentido de la orientación se ve muy perjudicado en estas comidas cannábicas, por lo que es conveniente que no tengan que desplazarse más que al cuarto de baño.

10. Cocina cannábica y alcohol. 

Es posible que te vaya a dar igual, pero marihuana y alcohol no combinan bien; y por vía oral mucho menos. Lo ideal sería hacer esta experiencia sin alcohol, pero entonces esto no sería España. En todo caso, ofrece una sola bebida -un vino, por ejemplo- para acompañar, no para emborracharse. Así la ebriedad cannábica será más nítida. En cambio, la marihuana combina de maravilla con chocolate y café. Y un buen anfitrión nunca deja de ofrecerlos.

Bon appetit et bonne défonce!

Fuente Dinafem