Etiquetas Posts etiquetados con "Cuba"

Etiqueta: Cuba

por -
0 1.259 vistas


Livio se fue de viaje y le dejó en custodia a sus amigos lo más preciado de su vida. No era un hijo, ni una mascota, ni siquiera un electrodoméstico de esos que la gente tanto idolatra en Cuba. Su “niña de los ojos” era una mata de marihuana, crecida, regada y a punto de estar lista para confeccionar los primeros cigarrillos. Ajenos a los cuidados que lleva una planta así, los asombrados “niñeros” optaron por colocarla tras el cristal de una ventana, lejos de los ojos de los vecinos y de los posibles delatores. Sobrevivió, pero al regresar su dueño del extranjero, juró que nunca más dejaría en manos de neófitos su preciada cosecha. 

No es un caso aislado. La marihuana es una presencia familiar en la vida de cualquier cubano. Aunque los medios no hablen de ella, no necesita publicidad para ser popular. Se huele en las fiestas, se percibe en el aire en algunos conciertos públicos y se detecta en los ojos entornados de no pocos que salen en la mismísima televisión nacional. Es un hecho, está aquí y no sólo a través de las “pacas” que llegan a las costas –ya que según la prensa oficial, lo malo siempre viene de afuera– sino que hay una producción “made in Cuba”, con sabor a tierra colorada y crecida entre los palmares o los campos de marabú.

La escena musical habanera conoce muy bien a su prima “María”. Algunos no se imaginan el acto de componer sin su eterna amiga que “les sopla las letras al oído”. Los padres de estos “enganchados” se alivian pensando que al menos no es coca. “Más suave, más terapéutica, más feliz”, se dicen para tranquilizarse. Sin embargo, detrás de esa aparente aceptación social de la hierba, se esconde un debate que la sociedad cubana ha postergado demasiado tiempo. ¿Legalizar o penalizar? e ahí el dilema. Una interrogante que de tan sólo hacerla públicamente ya te coloca en el bando del enemigo.

Estos señores tan mayores que nos gobiernan… nos han impedido tener las discusiones de la modernidad. Quiero vivir en un sociedad que se cuestione el uso terapéutico o la prohibición a raja tabla de María. Sueño con habitar un país donde mi hijo, de 19 años, pueda participar en la polémica social en torno a liberalizar o penalizar la hierba que Livio cuida casi con cariño.

Dejar de nombrar la marihuana, no la arranca de raíz de nuestra tierra. Mirar hacia otro lado, no impide que cada año miles de cigarrillos hechos con sus hojas terminen en los labios de tus hijos, mis hijos, los hijos de tantos. ¿Por qué no nos dejamos de tanta mojigatería y nos ponemos a discutir sobre qué vamos a hacer con ella? Con sus hojas dentadas, espigadas, llamativas… que ahora mismo están creciendo en innumerables terrazas, jardines y tanques convertidos en canteros a lo largo de esta Isla.

A ver si no nos seguimos “fumando” el cigarrillo de la indiferencia y hablamos… de lo que tenemos que hablar. 

Por Yoani Sánchez

Fuente MartiNoticias

 

por -
0 894 vistas

rebeldes-FARC-300x300Colombia/Cuba.- La guerrilla de las Farc planteó ayer en el marco de las conversaciones de paz en la Habana, Cuba, la legalización en Colombia de “algunos cultivos de marihuana, amapola y hoja de coca”, para cesar la política de criminalización y persecución a las comunidades dedicadas a esta actividad.

En un documento titulado “Ocho propuestas mínimas para el ordenamiento social y ambiental” del país, las Farc afirman que la legalización de los cultivos se debe considerar con fines terapéuticos y medicinales, de uso industrial o por razones culturales”.

Dentro de este contexto, los cabecillas de las Farc piden al gobierno “cesar la política de criminalización y persecución” a las comunidades dedicadas al cultivo de marihuana, amapola y hoja de coca y “suspender las aspersiones aéreas y otras formas de erradicación que, dicen, “ están generando impactos negativos socio ambientales y económicos”.

En las otras siete propuestas, las Farc piden, suspender el otorgamiento de títulos mineros y de concesiones para la exploración y la extracción petrolera; frenar la ganadería extensiva y “desestimular” este sector con la liberación de al menos 20 millones de hectáreas para fines agrícolas y, finalmente, “el reordenamiento de la tierra para la soberanía alimentaria y abastecimiento de la población”, según lo reseñan textualmente.

Fuente RadioSantafe

 

por -
2 494 vistas

‘El verdadero Fidel Castro’ es un tipo de marihuana que te hace hablar sin parar. Hay más: cocaína, EPO, Parkisonil…

En un edificio desconchado, sucio y gris, de finales de los años 20 del siglo pasado, suele encontrarse Juan Antonio, joven con talla de basquetbolista. Viste una bermuda ancha por debajo de la cintura que muestra la marca de su calzoncillo boxer.

Los brazos atléticos, ejercitados en gimnasios caseros, están cubiertos por sendos tatuajes con una leve intención artística. Gafas muy grandes, onda retro. Camiseta de Lebron James, la estrella de Miami Heat, y unas chancletas de cuero completan su facha, habitual por estos barrios marginales y mayoritariamente negros.

Pasada las 10 de la noche, Juan Antonio comienza su faena. Vender melca o marihuanayuma. Aparentemente está tomando la brisa nocturna en la entrada del derruido y colmado edificio multifamiliar. Pero no, espera a sus clientes.

Los primeros en llegar son los “faranduleros”, como les dicen a los seguidores de la farándula habanera.  Chicos conocedores del itinerario exacto de los reguetoneros. El lugar y la hora donde van sonar.

La transacción es un pase rápido. Los jóvenes desean adquirir tres gramos. El expendedor tiene separado minúsculos paqueticos de a gramo. Una mano entrega 150 pesos convertibles y fugazmente Juan Antonio, como devolviendo el saludo, les deja caer tres pequeños envoltorios de papel blanco con cocaína.

Es fin de semana. Y los consumidores habituales deLa Habananocturna acostumbran pasar por el negocio de Juan Antonio, a quien las noches movidas le dejan un buen margen de ganancia.

“Existe ya una clientela fija, enganchada en ‘halar polvo’. Son gente de nivel o con amplias entradas de dinero. Músicos, reguetoneros, hijos de papá, jineteras y extranjeros de paso por la ciudad. Lo difícil no es vender. Es tener los ojos bien abiertos para otear a la ‘moná’ [policía]”, apunta Juan Antonio mascando un chicle.

Ciertamente la policía se la pone difícil. A toda hora, por las calles de Centro Habana caminan policías especializados vestidos con uniformes negros y enormes perros pastores alemanes.

Son los principales enemigos de tipos como Juan Antonio. Si los pillan vendiendo drogas pasarían una larga temporada tras las rejas. Las sanciones pueden llegar a 30 años. Y hasta a cadena perpetua.

Pero Juan Antonio se la rifa. “No tengo otra manera de buscar dinero. Es lo único que sé hacer. Como jugar a la ruleta rusa. La fama de tu producto puede traer una cola de policías. Si no tienes clientes no tienes dinero. Es muy arriesgado, pero tengo tres niños que mantener”.

Cuando se le pregunta de dónde y cómo obtiene la droga, Juan Antonio se enoja. “Coño, un periodista es lo más parecido a un policía. Eso no te lo voy a decir. Bastante tienes con poder contar tu historia”, dice. Y se marcha a atender a un cliente que acaba de llegar con tres risueñas chicas en un cuidado auto americano de los años 50.

Extraoficialmente, se sabe que los incipientes carteles de drogas habaneros obtienen el suministro de los recalos de droga que con frecuencia arriban a las costas cubanas.

Pescadores, reclutas o gente de la zona no siempre entregan toda la droga incautada. Desvían una parte. Y es que una simple bolsa de cocaína colombiana deja tanto dinero que marea.

“Las personas tienen sus necesidades. Quieren reparar su casa. Tener artículos electrodomésticos de primera. Y dinero debajo del colchón para casos de urgencias. Entonces buscan a gente como yo, que de manera razonable les paga la melca extraviada”, señala en voz baja un hombre dedicado a la compra y venta de drogas al por mayor.

La Habanaaún no es una ciudad donde se muevan grandes cantidades de cocaína. Por su alto costo, entre 45 y 50 cuc el gramo, es una droga al alcance de un segmento reducido.

Pero si usted quiere ‘volar’, siempre encontrará una fórmula. Enla Calle23, en plena Rampa, se encuentra la discoteca llamadaLa Gruta, una de las preferidas de los reguetoneros de moda. La entrada cuesta entre 5 y 10 pesos convertibles.

Esta noche canta El Micha, uno de los pesos pesados del reguetón en Cuba. Los usuarios desbordan la sala. Muy cerca de la barra, Arturo vende pastillas de Parkisonil a 20 pesos la unidad. También marihuana criolla a 25 pesos el cigarrillo.

“A la gente le gusta ponerse rica al ritmo del reguetón. Cualquier cosa es buena. Ketamina, Maicon, Parkisonil u otra pastilla que arrebate”, dice Arturo con las pupilas dilatadas.

No es raro que un adolescente habanero de 15 años alguna vez haya probado sicotrópicos o fumado un porro de marihuana criolla, la más barata. La yuma suele costar entre 4 y 5 cuc, un pequeño envoltorio que da para liar un par de cigarrillos. Los fumadores aseguran que es de mucha más calidad que la local.

A los cigarros de marihuana siempre les han puesto nombres rimbombantes: “la patá de King Kong”, “Black Bird, el pájaro amarillo”, o “el verdadero Fidel Castro”, un cigarrillo que según los marihuaneros de vieja data, cuando se hace un bazuco ligado con polvo, hablas tanto o más que el comandante en sus buenos tiempos.

En ese mundillo te puedes encontrar otra clase de adictos. Como Sheila, una farandulera que dice haber probado —y preferir— pastillas de diseño EPO, que suelen venir en los bolsos de turistas europeos.

Las leyes cubanas, de un tiempo acá, tratan al consumidor como un enfermo o enajenado. Pero la frontera entre el que vende y consume es muy tenue. Si te pillan con 10 cigarrillos te pueden empapelar, aunque jures que la yerba era para consumir.

Desde finales de los años 90, los servicios especiales han montado fuertes operativos en un intento por frenar el auge de las drogas enLa Habananocturna. Ha habido períodos en que su venta disminuyó. Pero como un dragón de múltiples cabezas, vuelve a resurgir.

“Es lo atractivo de lo prohibido. La policía arriba de ti y la gente arriba del ‘lío’ [droga]”, confiesa Juan Antonio.

“¿Cómo resolver los problemas de la vida diaria? Como no se pueden resolver, entonces lo mejor es estar en las nubes”, afirma Arturo, mientras camina despacio porLa Rampajunto a varios amigos.

Hace rato dieron las tres de la madrugada, cargan varias botellas de ron añejo, un magacínde Parkisonil y dos cigarrillos de marihuana. Han tenido una noche caliente entre reguetón y sicotrópicos.

Ahora esperan el amanecer sentados en el muro del malecón, con una resaca de mil demonios. Relajados y distantes. Eufóricos, eso sí. Es su manera de escapar.

Fuente Diario de Cuba

por -
0 789 vistas

Jamaica es la principal fuente de marihuana para Estados Unidos en el Caribe

La lucha de Jamaica contra el narcotráfico ha sido tan lenta que autoridades cubanas expresaron sus frustraciones ante un funcionario antinarcóticos de Estados Unidos, de acuerdo con un mensaje diplomático estadounidense filtrado por el cibersitio WikiLeaks.

Los funcionarios cubanos describieron a su vecino en el Caribe como poco cooperativo para detener a los narcotraficantes que usan aguas y espacio aéreo cubano con el fin de transportar estupefacientes hacia Estados Unidos.

Jamaica es la principal fuente de marihuana para Estados Unidos en el Caribe y es punto de paso para cocaína de Sudamérica en su trayecto hacia Norteamérica y Europa.

El mes pasado, WikiLeaks comenzó a enfurecer a funcionarios de Estados Unidos al publicar alrededor de 250.000 de sus mensajes diplomáticos confidenciales.

El mensaje, fechado el 11 de agosto del 2009 y publicado por el diario británico The Guardian, indicaba que no menos de 15 funcionarios del Ministerio del Interior cubano se quejaron ante un especialista antinarcóticos estadounidense asignado a la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.

“De manera colectiva y continua, expresan frustración por la constante desatención (del gobierno de Jamaica) a los intentos cubanos de aumentar el flujo de información relacionada con estupefacientes entre ambas naciones para incrementar los operativos y evitar ‘ser sorprendidos por drogas'”, señala el mensaje, el cual al parecer fue escrito por Jonathan Farrar, jefe diplomático de Estados Unidos en Cuba.

El mensaje describe dos grandes confiscaciones de marihuana de traficantes jamaiquinos en territorio cubano, y retrata a los cubanos como socios activos, aun cuando el gobierno comunista de la isla culpa del narcotráfico a la alta demanda de drogas en Estados Unidos.

A pesar de su tormentosa relación y de la falta de un tratado formal de cooperación contra el narcotráfico, Cuba y Estados Unidos han colaborado en el combate a las drogas con una constante comunicación entre las guardias costeras de ambas naciones sobre operaciones en alta mar.

Fuente NoticiasTerra