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Por Miguel Gimeno.- Son varios los años ya que hace que le pusimos en estas mismas líneas el nombre al gusano del cogollo: “Spodoptera Exigua”, gracias a la ayuda que nos prestaron de forma desinteresada Pep Roselló y Alfons Domínguez, entonces ambos trabajaban juntos en la “Estación Experimental Agraria de Carcaixent” (Servicio de Transferencia de Tecnología Agraria. Consellería d’Agricultura i Pesca de la Generalitat Valenciana).

El gusano del cogollo es la forma larvaria de una mariposa noctuida (de hábitos nocturnos), con el susodicho nombre. Esta especie de mariposa, puede llegar a hacer puestas de de hasta 1700 huevos, lo que supone todo un peligro para nuestras plantas de marihuana. De los huevos nacidos salen las larvas, que son los que en realidad se alimentan de la sabia que asciende a los cogollos ( las mariposas que son el adulto o Imago, se alimentan de polen de diversas plantas), con un tamaño que puede aumentar cerca de cien veces, lo que demuestra la voracidad de las larvas, y los daños tan drásticos que les procuran a nuestros cogollos. Luego tras el ciclo larvario forma una crisálida envuelta en una especie de seda y tras la metamorfosis vuelve a surgir el adulto en forma de mariposa dispuesta a tener una larga prole, que las agota hasta la muerte. Al llegar el otoño se realiza la última puesta que sobrevivirá hasta que llegue la primavera para seguir con su ciclo vital y perdurar a su especie.

Los daños en la marihuana se dan en los cogollos, sobre todo, pero no se los comen, lo que hacen es succionar la savia que asciende en cantidades industriales hacia las sumidades para formar potentes y grandes racimos florales. Una vez ha terminado la oruga de alimentarse, la parte de cogollo que ha tocado queda como si lo hubieran cortado, se pueden ver los mordiscos en los tallos, y es por ello por lo que comienza a secarse o podrirse si la humedad relativa es alta. Por tanto, los cogollos muertos son un riesgo y foco de posibles botrytis, ya que dentro del cogollo también han quedado los excrementos de las orugas, a simple vista podemos ver sus diminutas heces negras dentro de los cogollos por los que han pasado, si se mojan lo cual pasa con el rocío, las heces de las orugas pueden comenzar a fermentar aumentando todavía más el riesgo de padecer botrytis.

La contínua inspección de nuestros cogollos es la mejor manera de prevenir un ataque, debemos mirar dentro de los cogollos uno por uno, y si hay alguno tocado hay que ir retirandolo de la planta para evitar una posible botritis al tiempo que vamos matando el mayor número posible de orugas. Los pájaros en época de cría llegan a capturar miles de orugas para sus descendientes, si tenemos jardín puede ser interesante fabricar nidos y colgarlos por el entorno de las plantas.

Existe una bacteria que sólo infecta a las larvas de mariposa. La bacteria en concreto la podeis encontrar en los Grows-Shops bajo el nombre de “Bacillus Thuringiensis Kurstaki”, bien en polvo para que lo prepareis vosotros mismos o bien en un preparado líquido. Esta bacteria se encarga de sintetizar una proteína que destruye la pared intestinal de las orugas y no es tóxica para el ser humano, sólo ataca a larvas de ciertos lepidópteros. Es conveniente hacer un segundo tratamiento una semana después de haber realizado el primero. Se debe aplicar como máximo hasta que falten cerca de veinte días para cosechar, pasado este tiempo se debe evitar realizar tratamientos a las plantas.

Como hemos podido ver ambos métodos sólo son efectivos con las larvas, pero ¿se puede hacer algo con las mariposas mamás?. Existen en el mercado numerosas trampas para larvas de lepidópteros que actúan con atrayentes sexuales y con cebos envenenados, el problema es que el atrayente sexual es femenino, y recibe el nombre de feromonas. Las miguelferomonas sólo atraen a los machos, pero por lo menos de esta forma se evita que los machos que caigan en las trampas lleguen a copular. Las trampas junto con las feromonas no son relativamente baratas que digamos, pero puede resultar un buen remedio preventivo si colocamos las trampas desde el inicio hasta el final de la floración, el inconveniente es que puede venir una hembra fecundada en otro lugar, algo bastante frecuente, y depositar su prole en nuestro cultivo. Las feromonas que se deben utilizar deben ser feromonas para los lepidópteros Spodoptera Exigua y Spodoptera Litoralis.  Producto contra el gusano del cogollo

Por Miguel Gimeno