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El consumo de cannabis ha estado implicado en varios casos de accidente cerebrovascular (ACV) o infarto cerebral (ictus)  y parece que además agrava los problemas de salud cardiovascular que pueden producir un accidente cerebrovascular en los individuos propensos. Sin embargo, también existen pruebas sólidas del potencial de las terapias de cannabinoides para ayudar a recuperarse después de un accidente cerebrovascular.

¿Qué es el accidente cerebrovascular?

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El accidente cerebrovascular isquémico puede ocurrir si se interrumpe el suministro de sangre al cerebro, por ejemplo a causa de un coágulo de sangre (ConstructionDealMkting)

Accidente cerebrovascular (ACV) es el término formal para ictus (sinónimo de apoplejía), una enfermedad grave en la que el suministro de sangre que va al cerebro se interrumpe o altera. Alrededor del 87% de todos los casos de ictus son isquémicos por naturaleza. El ictus isquémico (IS, en inglés) está causado por la isquemia, o pérdida de flujo sanguíneo, que a su vez se debe generalmente a una obstrucción en el sistema circulatorio, como una embolia arterial, una aterosclerosis o una trombosis. El ictus también puede deberse a una hemorragia de los vasos sanguíneos en el cerebro, lo que se denomina ictus hemorrágico (HS, en inglés).

A medida que se corta el flujo sanguíneo (y por lo tanto el suministro de oxígeno) de las zonas afectadas del cerebro durante un íctus, esas zonas son incapaces de funcionar con normalidad, y las funciones neurológicas y fisiológicas que dependen de ellas se ven afectadas o se detienen por completo. Dependiendo de la duración del tiempo que se interrumpa la circulación sanguínea, el daño puede ser irreversible.

Al tiempo que aumentan nuestros conocimientos sobre este campo, se están desarrollando terapias, nuevas y mejores, que puedan mitigar e invertir algunas de las secuelas producidas por un accidente cerebrovascular. Se están realizando evaluaciones y análisis rigurosos del cannabis y de las terapias basadas en los cannabinoides, debido a su conocido efecto neuroprotector.

Prevalencia y factores de riesgo

El ictus es una enfermedad grave y debilitante que afecta a 15 millones de personas en todo el mundo cada año. Las cifras absolutas de enfermos siguen aumentando año tras año. En los países en desarrollo, la prevalencia aumenta a medida que los estilos de vida se occidentalizan cada vez más, mientras que en los países desarrollados, la prevalencia absoluta disminuye pero los casos son incluso cada vez más frecuentes a medida que la población envejece.

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Fumar tabaco aumenta considerablemente la probabilidad de sufrir un accidente cerebrovascular (V Manninen)

El derrame cerebral o ictus afecta sobre todo a aquellos que se encuentran en el grupo demográfico de mayor edad, y como nuestra población continúa envejeciendo en todo el mundo, los servicios de salud cada vez soportan una mayor carga. Aparte de la tercera edad, se incluyen, entre otros factores que predisponen a un individuo a sufrir un accidente cerebrovascular, la presión arterial alta o el colesterol, la diabetes, la cardiopatía isquémica y el consumo de tabaco. La presión arterial alta (hipertensión) es el factor más profundamente relacionado con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular.

Existen pruebas de que el consumo de cannabis puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular tanto en los grupos propensos, como en hombres adultos y jóvenes que estén sanos, pero aún no se ha establecido una relación causal definitiva. Desde luego, los casos de ictus que se pueden relacionar con el cannabis representan una pequeña proporción de la totalidad, pero a medida que el consumo de cannabis aumenta en muchos países, esa fracción minúscula puede aumentar ligeramente.

¿Para quiénes aumenta el riesgo de sufrir un ictus por el consumo de cannabis?

La investigación existente sobre el tema indica que muy pocas personas consumidoras de cannabis experimentarán un aumento del riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Sin embargo, el consumo de cannabis puede aumentar el riesgo de que se produzca un ictus, para las personas con ciertas enfermedades médicas subyacentes, y puede incluso desencadenarlo directamente, en casos extremadamente raros.

Los consumidores de cannabis que padecen una enfermedad isquémica del corazón, hipertensión y enfermedades cerebrovasculares pueden presentar dolor de pecho, arritmia cardiaca, y (en casos muy raros) infarto agudo de miocardio, IAM. Si un individuo experimenta IAM, el riesgo de sufrir un ictus aumenta en gran medida durante el mes siguiente. Los pacientes con una enfermedad cerebrovascular, como la aterosclerosis, también pueden sufrir derrames cerebrales causados ​​por los cambios producidos en la presión arterial y relacionados con el cannabis.

Parece que el riesgo de que se presenten síntomas es más elevado inmediatamente después de consumir cannabis, bajando a niveles casi normales en treinta minutos. Debido a que el THC tiene efectos analgésicos puede enmascarar el dolor en el pecho, lo que retrasa el tratamiento.

ACV y la salud cardiovascular

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La hipertensión arterial es uno de los mayores factores de riesgo para el ictus isquémico (BostonTX)

La mala salud cardiovascular está profundamente relacionada con el riesgo de sufrir un ictus isquémico. La presión arterial alta (hipertensión), a menudo se ve como una afección cardiovascular de por sí, ya que se ejerce presión sobre el corazón y puede conducir a diversas complicaciones. También es un síntoma de muchos trastornos cardiovasculares. Sin embargo, se considera un factor de riesgo independiente, sobre todo si se trata de la hipertensión “primaria”, y no hay una causa subyacente discernible para que se produzca.

Hay muchas otras enfermedades cardiovasculares que aumentan el riesgo de sufrir un ictus, incluyendo la enfermedad isquémica del corazón (estrechamiento progresivo de los vasos sanguíneos), la enfermedad cardíaca hipertensiva (que es una causa principal de los aneurismas) y las enfermedades cerebrovasculares (un grupo de enfermedades que afectan a los vasos sanguíneos del cerebro, entre las que se incluye la aterosclerosis y el ataque isquémico transitorio).

Trombosis y Embolia

La trombosis y la embolia son otros dos factores principales, ambos implican la obstrucción de los vasos sanguíneos. La trombosis se refiere a bloqueos causados solamente ​​por coágulos de sangre que se producen en el sitio de origen, mientras que una embolia puede ser un coágulo de sangre, una burbuja de gas o un glóbulo de grasa, y puede ocurrir en una parte del cuerpo que está alejado del punto de origen.

Además de suponer un riesgo directo, muchas de estas enfermedades también derivan en una hipertensión (conocida como hipertensión “secundaria”, cuando se trata de un síntoma de una enfermedad subyacente conocida), lo que aumenta el factor de riesgo aún más. Alrededor del 30-40% de los ictus isquémicos no tienen una aparente causa fisiológica subyacente; estos casos se conocen como enfermedades “criptogénicas”.

El sistema CE, la salud cardiovascular y el accidente cerebrovascular

Diferentes estudios han defendido que existe una relación entre el consumo de cannabis y el infarto agudo de miocardio, IAM. Un estudio publicado en 2001 llegó a la conclusión de que, para un pequeño subgrupo de individuos susceptibles, el riesgo de ataque cardíaco aumenta en 4,8 veces en las sesenta minutos siguientes a haber consumido cannabis. Las personas que sufren un ataque cardíaco tienen un aumento del riesgo de sufrir un ictus durante los treinta días siguientes a la aparición del infarto de miocardio.

También se cree que fumar cannabis aumenta el nivel de carboxihemoglobina en la sangre, disminuye la velocidad de suministro de oxígeno al corazón, y aumenta la frecuencia cardiaca, lo que a su vez incrementa el trabajo del corazón. Estos efectos secundarios son bien conocidos por estar asociados con el consumo de cannabis, pero la relación entre el consumo de cannabis y el propio infarto de miocardio no está plenamente establecida, y es probable que afecte sólo a aquellos que se encuentran en los grupos específicos de alto riesgo.

Los receptores cannabinoides CB1 y CB2 están ampliamente distribuidos en el sistema cardiovascular. Estos receptores juegan un papel en la modulación de la actividad celular en las paredes de los vasos sanguíneos. Se ha sugerido que este mecanismo puede, de alguna manera, contribuir al desarrollo de la aterosclerosis, otra causa importante del accidente cerebrovascular isquémico.

Los receptores CB1, la aterosclerosis y la trombosis

En la aterosclerosis, las paredes arteriales normalmente comienzan a acumular leucocitos o glóbulos blancos de la sangre, restos, colesterol y ácidos grasos. Estas acumulaciones generalmente se agregan formando placas conocidas como ateromas. Se ha descubierto que los receptores CB1 se expresan en determinados glóbulos blancos de la sangre, conocidos como los macrófagos, que se encuentran dentro de los ateromas avanzados.

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La trombosis venosa grave es otro importante factor de riesgo para el accidente cerebrovascular (SportEXjournals)

No se sabe cuál es el mecanismo preciso en marcha, pero se ha observado que los pacientes con angina inestable (dolor irregular en el pecho debido a una isquemia del corazón) presentan una expresión notablemente superior de receptores CB1 en las arterias coronarias afectadas por las placas ateroscleróticas, que los pacientes con angina estable.

También se ha demostrado que el agonista del receptor CB1, Δ ⁹-THC, activa las plaquetas sanguíneas a través de los receptores CB, lo que lleva a una mayor expresión de la glicoproteína IIb/IIIa (una proteína que se encuentra en las plaquetas), que a su vez provoca la activación del factor VII, una proteína que está profundamente relacionada con la trombogénesis (crecimiento de coágulos de sangre), causando la agregación de las plaquetas de la sangre. La trombosis es otro factor de riesgo importante para un accidente cerebrovascular isquémico.

La arteritis relacionada con el cannabis y el ictus isquémico

Se ha sugerido que el cannabis puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular a través de un mecanismo ligeramente diferente, el trastorno especulativo de la arteritis relacionada con el cannabis, que tiene una forma muy similar a la tromboangeítis obliterante (enfermedad de Buerger, una consecuencia conocida del consumo de tabaco a largo plazo).

Se cree que la inflamación recurrente de los vasos sanguíneos que caracteriza a estas enfermedades puede ocurrir en el cerebro, así como en los vasos periféricos, donde se encuentra más comúnmente. Si es lo suficientemente grave, estas áreas inflamadas pueden causar la obstrucción del flujo de sangre al cerebro, lo que produce un accidente cerebrovascular isquémico.

Sin embargo, es importante señalar que la arteritis del cannabis no se ha demostrado de manera concluyente, y en muchos de los estudios que la han investigado han participado sujetos que también consumían tabaco. Del mismo modo, existen diferentes estudios y trabajos que describen una relación entre el cannabis y el accidente cerebrovascular isquémico, pero muchos de estos estudios han quedado incompletos o han presentado errores.

La implicación del cannabis en casos de accidente cerebrovascular

En Nueva Zelanda, se realizó un estudio entre 218 personas que habían sufrido un ictus isquémico o un ataque isquémico transitorio. Veinte y cinco (15,6%) dieron positivo en cannabinoides en la orina, en comparación con sólo el 8,1% de participantes controlados. Sin embargo, muchos de los participantes también consumían tabaco; después de ajustar todo estos aspectos, los investigadores no pudieron establecer una relación que no tuviera que ver con el tabaco.

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Este diagrama muestra cómo la acumulación de placa en las arterias puede contribuir a las enfermedades del corazón (Adams999)

Wolff, et al., realizó una revisión de la literatura médica en la que documentó cincuenta y nueve casos de ictus que se creía estaban relacionados con el consumo de cannabis; el 83% de estos casos sufrieron un accidente cerebrovascular isquémico. La edad media de los cincuenta y nueve individuos era de treinta y tres años y los hombres superaban en número a las mujeres, en una proporción de casi cinco a uno.

Los estudios no demuestranuna relación definitiva

Las pruebas que demuestran que el consumo de cannabis aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular suelen ser circunstanciales. Por ejemplo, un estudio de caso sobre diecisiete pacientes de ictus isquémico que fueron expuestos a cannabis justificaba una relación causal por la ausencia de otros factores de riesgo conocidos, una relación temporal entre el consumo de cannabis y la aparición de los síntomas, y la recurrencia de los síntomas si se vuelve a exponer al cannabis.

De acuerdo con la revisión de Wolff, era más probable que los consumidores crónicos hubieran sufrido un accidente cerebrovascular isquémico que los consumidores ocasionales. En muchos de los casos comunicados, el accidente cerebrovascular se había producido durante o dentro de los treinta minutos siguientes al consumo de cannabis. La base principal para sugerir una relación era la relación temporal entre el consumo de cannabis y el ictus isquémico.

Otra revisión realizada por Desbois et al. documentaba 71 casos de consumidores de cannabis que habían sufrido ictus isquémico. Todos los pacientes fueron clasificados como fumadores de marihuana; en el 76,5%, los síntomas se produjeron durante o dentro de los treinta minutos siguientes al consumo. Aunque la asociación temporal es circunstancial, apunta fuertemente a la capacidad del cannabis de desencadenar accidentes cerebrovasculares en casos específicos. La otra prueba circunstancial más destacada es la recurrencia de los síntomas al volver a exponerse al cannabis.

THC, la vasoconstricción y la estenosis

Parece que el consumo de cannabis desencadena accidentes cerebrovasculares en muy pocas ocasiones, y existen varias teorías en cuanto a la forma en que esto puede ocurrir. La presencia de THC puede desencadenar el síndrome de vasoconstricción cerebral reversible (SVCR), además de conducir al desarrollo de aterosclerosis. Varios estudios en animales han demostrado que el THC tiene propiedades vasoconstrictoras periféricas.

Wolff, et al. señaló la presencia de estenosis intracraneal multifocal en el 21% de los consumidores de cannabis que habían sufrido ictus isquémico. Se observó que esta forma de angiopatía cerebral, que se manifiesta a medida que las arterias cerebrales se estrechan de forma grave en múltiples lugares, se reducía y finalmente desaparecía dentro de tres a seis meses después de dejar de consumir cannabis. Al menos otro estudio también ha demostrado una relación entre el consumo de cannabis y la estenosis intracraneal multifocal.

Desbois y sus colegas informaron de estenosis intracraneal multifocal MIS en el 50% de los pacientes, SVCR en el 43%, y un solo foco de estenosis en el 22,6%. Una revisión de los pacientes con SVCR se comunicó una incidencia del 32% para el consumo de cannabis, que era la única droga consumida por casi la mitad de las personas.

Infarto agudo de miocardio e ictus isquémico

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El riesgo de accidente cerebrovascular se incrementa enormemente durante el mes siguiente a un ataque al corazón (Ravindra Gandhi)

El accidente cerebrovascular isquémico cardioembólico, que constituye el 14-30% de todos los casos de ictus isquémico, se ha asociado con el IM relacionado con el cannabis. El ictus isquémico cardioembólico implica la aparición de una embolia entre el corazón y el cerebro, lo que causa la interrupción del suministro y la demanda miocárdica de equilibrio, y a su vez provoca un accidente cerebrovascular.

Dado que el sistema endocannabinoide está relacionado tan profundamente con la salud cardiovascular, es probable que el THC y otros cannabinoides jueguen un papel importante en las funciones de regulación cardiovasculares. En los individuos sanos sin enfermedad subyacente o predisposición, el sistema endocannabinoide ayudaría a mantener una buena salud; sin embargo, para los grupos de alto riesgo, donde la función del sistema cardiovascular ya está desequilibrada, el mal funcionamiento de los sistemas podrían causar efectos adversos.

Más allá de los grupos de alto riesgo, hay una pequeña incidencia inexplicable en individuos jóvenes y aparentemente sanos que sufren un ictus isquémico tras el consumo de cannabis. Puede ser que no exista ninguna relación entre estos casos de accidente cerebrovascular y el consumo de cannabis, o puede ser que exista una predisposición genética a este tipo de fenómenos. En la actualidad, la única variable constante que se encuentra en pacientes con ictus isquémico que tiene que ver con el cannabis, es el género masculino.

Hay que trabajar más para establecer la relación

Las pruebas que apoyan la relación entre el consumo de cannabis y el ictus isquémico son cada vez mayores, pero la relación causal exacta está aún por determinar. La relación cronológica aparente entre el consumo de cannabis y la aparición del accidente cerebrovascular es la evidencia circunstancial más convincente. Además de esto, la recurrencia de los síntomas de ictus isquémico al volver a exponerse al cannabis apuntan a una relación causal.

A medida que el cannabis medicinal está cada vez más disponible, y se receta para una variedad cada vez mayor de enfermedades, es fundamental evaluar sus posibles efectos secundarios. Estos efectos son aparentemente benevolentes en su mayor parte, y el subgrupo de personas que podrían verse afectadas es tan pequeño que no pueden ser, de ninguna manera, una justificación para denegar los medicamentos a base de cannabis a la población general. Por otra parte, existe un gran potencial en las terapias de cannabinoides para ayudar a los que se recuperan de un accidente cerebrovascular.

En nuestro próximo artículo sobre la relación entre el cannabis y el accidente cerebrovascular, nos centraremos en los beneficios potenciales de la terapia de cannabinoides con el propósito de ayudar en la recuperación después de un accidente cerebrovascular.

Por Seshata

Fuente SensiSeeds

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hot-girls-smoking-weed-sexy-toker-babes-thcfinderMurray A. Mittleman et al.

Entrevistamos a 3.882 pacientes (1.258 mujeres) con infarto agudo de miocardio 4 días después del evento. De los 3.882, 124 (el 3’2%) habían consumido marihuana en el año previo, 37 dentro de las 24 horas y 9 dentro de la hora previa al infarto. El riesgo de provocar infarto de miocardio se eleva 4’8 veces sobre la línea base (intervalo de confianza del 95% , 2’4 a 9’5) en los 60 minutos posteriores al consumo de marihuana. Después, el alto riesgo disminuye rápidamente. Conclusión: El consumo de marihuana es un raro desencadenante de infarto agudo de miocardio.

Mittleman MA, Lewis RA, Maclure M, Sherwood JB, Muller JE. Triggering Myocardial Infarction by Marijuana. Circulation 2001;103(23):2805-2809.

Lindesmith Center (USA)

Un análisis de los métodos de investigación empleados (en el estudio de Mittleman et al) revela importantes defectos. El tamaño de la muestra es estadísticamente insignificante, no se ha establecido relación causal y el estudio no ha sido reproducido…

De los 3.882 pacientes que presentaron ataques cardíacos, 124 eran usuarios actuales de marihuana y 9 habían fumado dentro de la hora previa al ataque. Basándose en esta minúscula y autoselecionada muestra, el Dr. Mittleman concluye que el riesgo de ataque cardíaco es 4’8 veces mayor entre consumidores de marihuana. El sólo tamaño de la muestra resta sentido a los resultados. Asumiendo que las conclusiones del Dr. Mittleman son correctas, llama la atención el sensacionalismo y la amplia publicidad que este estudio ha recibido sabiendo que el riesgo de ataque cardíaco para cualquier hombre sano de 50 años ronda 10 sobre 1 millón.

Lindesmith Newsletter. Junk Science Makes Headlines. Questionable Study Links Marijuana Smoking and Heart Attacks. June 15, 2001.

L.A. Gottschalk et al.

En vista de los hallazgos relativos a que el consumo de marihuana disminuye el aporte de oxígeno al corazón, reduce el esfuerzo necesario para la aparición del dolor (conocida como angina) en la prueba de esfuerzo y que incrementa la demanda miocárdica de oxígeno en pacientes con cardiopatía isquémica, el consumo de marihuana por dichos pacientes es claramente desaconsejable.

Gottschalk LA, Aronow WS, Prakash R. Effect of marijuana and placebo-marijuana smoking on psychological state and on psychophysiological cardiovascular functioning in anginal patients. Biol Psychiatry 1977;12(2):255-266.

Franjo Grotenhermen

El papel del cannabis sobre la incidencia de ataques cardíacos es desconocido. Sólo puede ser conocido a través de estudios epidemiológicos longitudinales. Existen ciertos estudios y casos clínicos que apoyan la idea de que el consumo de cannabis puede ser peligroso en personas con enfermedad coronaria y puede desencadenar un ataque cardíaco; sin embargo, parece ser algo poco frecuente. Por sí, el cannabis no provoca ataques cardíacos en personas sanas.

Existen algunos efectos farmacológicos que pueden actuar como preventivos y otros pueden ser dañinos.

Factores que pueden ser dañinos:

– La disminución de aporte de oxígeno al corazón (sólo si el cannabis es fumado), debido a la producción de monóxido de carbono.

– El incremento de la frecuencia cardiaca sobre un 45% de media en la primera hora después de consumido. Así, una frecuencia normal de 70 puede aumentar hasta 100 pulsaciones por minuto. Esto acrecienta el trabajo así como la demanda (o necesidad) de oxígeno del músculo cardíaco.

– Cambios en la presión arterial. El cannabis puede provocar incremento de la presión arterial cuando la persona está tumbada y disminución al levantarse la persona.

Factores que pueden ser preventivos:

– Si la angina está causada por un espasmo de las arterias coronarias, el cannabis puede relajarlo

– Los cannabinoides reducen la agregación plaquetaria, lo que reduce la tendencia de la sangre a formar coágulos.

– Los cannabinoides actúan como antiinflamatorios. La inflamación mediada por el nivel de CRP está asociada con alto riesgo de ataque cardíaco.

En el caso de sufrir de cardiopatía isquémica, el riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio tras consumir cannabis es equivalente a el provocado por un paseo o por realizar el acto sexual. Así, si siente dolor en el pecho mientras pasea o si sabe que presenta una severa enfermedad coronaria, no debería consumir cannabis o solo a dosis bajas (de esta manera no se incrementa significativamente la frecuencia cardíaca). Dosis bajas a menudo son suficientes para los usos terapéuticos. Puede controlarse usted mismo la frecuencia cardiaca y comprobar cómo cambia en reacción al consumo de cannabis. En caso de una sobredosis accidental, se puede tratar el incremento de la frecuencia cardiaca con la administración de un betabloqueante.

Términos técnicos: 
– Angina = sensación de malestar o dolor en el pecho debido a enfermedad cardiaca
– Beta-bloqueante = tipo de medicamento empleado en el tratamiento de la hipertensión arterial y ciertas enfermedades cardíacas
– Coronario = relativo a las arterias del corazón
corazon– Enfermedad coronaria = estrechamiento de las arterias del corazón
– CRP (proteína C-reactiva) = indicador de inflamación
– Prueba de esfuerzo = test empleado para estudiar la función del corazón
– Estudios epidemiológicos longitudinales = ensayos que siguen a un grupo de personas (a menudo cientos o miles) durante un largo período de tiempo para descubrir diferencias en subgrupos, por ejemplo, en dependencia de estilos o hábitos de vida
– Miocardio = músculo cardíaco
– Miocárdico = relativo al músculo cardíaco
– Ataque cardiaco o infarto de miocardio = muerte del músculo cardiaco por falta de aporte de oxígeno de las arterias coronarias (por obstrucción o espasmo)

Fuente Laconsultadekurilonko

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Unos científicos suizos han descubierto que un químico que está presente en el cannabis, podría ayudar a prevenir enfermedades del corazón é infartos. La investigación fué realizada por un grupo de científicos del hospital universitario de Ginebra en Suiza. Estos investigadores descubrieron que uno de sus sesenta cannabinoides que porta la marihuana ayuda a que las arterias del corazón y de cerebro no se estrechen. En estas investigaciones los investigadores descubrieron que el THC detiene las inflamaciones de las venas.

Sin embargo médicos británicos comentaron que se debe investigar mas sobre el tema para dar información concluyente.

Mas información en La Tercera