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marijuana (4)México.- Jun Organic es un taller artesanal mexicano que elabora y distribuye productos terapéuticos y cosméticos, hechos a partir de cannabis.

En una esquina de la terraza, bajo una malla plástica, la siembra hace como que se esconde del recalcitrante sol. Por seguridad de los productores, sólo es posible decir que crece en un algún inmueble de la República Mexicana, en macetas amontonadas sobre el suelo, desde las cuales cada planta estira los brazos, vestidos con frondosas orlas de hojas verdes y dentadas en pos del chorro de agua fresca, cuando N. abre la llave y las rocía con la manguera.

“Ésta es la materia prima –explica N. sonriente–, aquí empieza todo. Éstas son matas pequeñas pero muy fuertes, que dan mariguana de altísima calidad, adicionada con nutrientes y minerales específicos, podadas y seleccionadas con mucho cuidado para con ellas crear ceras, aceites, cremas y jabones

Esas son las raíces de Jun Organic, el primer taller artesanal que, dentro de México, elabora y distribuye “productos terapéuticos y cosméticos, hechos a partir de cannabis”.

N. es el experto en botánica, y E. la especialista en medicina tradicional y herbolaria. “Nosotros no cosechamos la planta para venderla –explica ella–, debe quedar muy claro que nosotros no vendemos marihuana, sino que vendemos productos elaborados a partir de ella que tienen un fin exclusivamente terapéutico. No son ni mágicos ni milagrosos, y si te los comes no te producen ningún efecto psicotrópico.

Además –subraya– nuestros productos tampoco son sustitutos de los medicamentos que los doctores recetan a sus pacientes, sino que, en todo caso, son complementarios a los tratamientos médicos, y ayudan a elevar la calidad de vida de personas con enfermedades crónico-degenerativas, así como también a aliviar los síntomas de otros padecimientos, como el cáncer, que, por su agresividad, genera fuertes dolores y tiene a suprimir el sueño o el apetito”.

E. habla con soltura, mientras va creando una hilera de jabones con forma de flor, de un verde traslúcido y suave, cuyos bordes refina con una cuchara tan pronto como los saca del molde, para luego cubrirlos con una envoltura plástica.

“Estos jabones, por ejemplo, son de marihuana y aloe vera, y por sus cualidades hidratantes y cicatrizantes se recomienda su uso a personas con diabetes, enfermedad que produce, entre muchos otros síntomas, graves problemas en la piel”.

“Estos jabones, y también las ceras y cremas elaboradas con la misma fórmula, nos los encarga gente que padece desde resequedad extrema, hasta ‘piel de azúcar’, que es cuando, por la diabetes, la piel se vuelve como de caramelo. Si tú tocas a alguien con ese padecimiento, te llevas su piel en la yema de los dedos. Esto ayuda mucho a revertir este deterioro de la dermis. También los encarga gente con ‘pie diabético’, una ulceración en las extremidades inferiores que genera infección y destrucción de tejidos. Estas cremas y jabones han ayudado a quienes lo padecen a detener y revertir, poco a poco, este problema, que es muy doloroso e incapacitante”.

Entre la línea de jabones, explica E., también están los de avena y mariuuana, el primer ingrediente para exfoliar y el segundo para estimular la regeneración celular; el de marihuana y mandarina, cuyo uso se sugiere para reducir la celulitis y las estrías; y el de marihuana y coco, que sirve para tratar infecciones en la piel, ya que a las cualidades regenerativas del cannabis se suman las propiedades antibacterianas y antimicóticas del coco.

“Y también usamos cocos, aunque de otro tipo –añade N., mostrando una semilla de mariguana–, para elaborar cera cosmética, que sirve para reducir las ojeras y las bolsas bajo los ojos.”

La crema con escencia de marihuana, por otra parte, es empleada por gente con artritis, “para hacer más lento el deterioro de sus articulaciones”, así como para reducir los dolores reumáticos.

“No estamos inventando el hilo negro –destaca E.–, estos usos terapéuticos del cannabis, así como de otras plantas y frutas, son parte de la herencia herbolaria de los pueblos mexicanos, y son métodos que hasta hace poco usaban las abuelitas como remedios caseros.”

Calidad de vida

Foto-mota-4-300x286S. es una mujer madura, madre de dos adultos y abuela de dos bebés, uno de año y medio, y el otro de unos cuantos meses.

S. habla bajito y su sonrisa es discreta, pero constante. Va de aquí para allá, acomoda el comedor de su hogar, prepara la comida para la familia e, incluso, marcha a toda prisa a la tienda ubicada a un par de cuadras, para volver cargada con los enseres que hacen falta. Nada deja ver que, desde hace ocho años, S. lucha contra un cáncer que se ha alojado en su columna vertebral.

“Yo me aplico la cera de mariguana –explica S.–, tengo algunos meses haciéndolo y siento que me ha ayudado mucho para reducir los dolores tan fuertes, me masajeo con ella y tengo un alivio que los medicamentos no me dan; también me ha servido para quitarme los hematomas que el cáncer me provoca en todo el cuerpo.”

–¿Usted ha consultado con sus médicos la pertinencia de usar estos tratamientos alternativos? –se pregunta a S.

–Claro que sí –dice, con seguridad–, yo tengo ya más de ocho años en tratamiento oncológico, he pasado por todo tipo de terapias, y sigo luchando. Entonces, los médicos me han alentado a continuar usando mariguana, sin dejar de recibir mi tratamiento convencional, y ellos me dicen: “si le está ayudando a vivir mejor, usted sígale”.

–¿Sólo usa cera de cannabis?

–No, también el jabón y recientemente empecé a fumarla. Jamás en mi vida me imaginé que alguna vez llegaría yo a fumar mariguana, pero gracias a ello he recuperado el hambre, es decir, las ganas de comer, y también he vuelto a conciliar el sueño, pero sueño reparador, y entonces cuando estoy despierta me siento fuerte, francamente me siento mejor, tengo ánimos para hacer las cosas, y no lo veo como algo recreativo, sino como una medida de salud. En verdad he recuperado calidad de vida, y así recupero las fuerzas que me quita el tratamiento médico normal, que es muy agresivo con el organismo”.

A salto de mata

“El proyecto Jun Organic quedó atrapado en medio de la guerra contra el narcotráfico”, dice N., más molesto que resignado.

“Somos civiles que quedaron en medio del fuego cruzado, vulnerables a recibir un chingadazo de cualquiera de los dos lados, y así tenemos ya más de un año, temerosos de las autoridades, de la falta de información de la gente, y de la incomprensión sobre lo que buscamos. Porque nosotros no somos narcotraficantes, no vendemos la planta para su consumo, ni tampoco hacemos de intermediarios entre productores y usuarios. Lo que nosotros buscamos al lanzar esta pequeña empresa no es hacernos ricos, ni explotar un nicho de mercado desaprovechado, lo que buscamos es promover alternativas solidarias para la salud, en una sociedad donde la salud nos la presentan como una serie de productos y servicios a la venta, casi como un lujo por el que hay que pagar grandes cantidades, y también promovemos otra forma de ver y entender los distintos usos de una planta que está satanizada, y junto a la cual se sataniza a todos sus defensores.”

–¿Cómo comercializan sus productos?

–Básicamente a través de internet y de recomendaciones personales, prácticamente todas las personas que han acudido a nosotros son enfermos a los que otra persona enferma les ha sugerido usar nuestros productos. Y eso nos da cierta confianza, porque son pacientes que vienen recomendados, de alguna manera, no se trata de desconocidos. Y así nos han buscado –rememora– igual gente de escasos recursos que señoras de varo.  De hecho, una de ellas, muy conforme con los resultados de nuestros jabones, nos hizo un pedido de varias canastas, con cinco jabones cada una, que regaló a sus conocidas el 10 de Mayo, venían jabones exfoliantes, cicatrizantes, hidratantes y cosméticos.

Entonces, la mejor promoción la recibimos de gente que se ha visto favorecida con nuestra línea de productos. Y por otro lado, nos llegan pedidos a través de las redes sociales, estamos en Facebook , así como en Twitter (@JunOrganic) y en Pinterest, además de que acabamos de lanzar nuestra página web. A través de internet hemos recibido pedidos de distintos puntos de la República e incluso del extranjero, los cuales surtimos a través del sistema postal, para garantizar nuestra seguridad y también la de quienes nos buscan.

–¿Temen ser perseguidos por las autoridades, ya sea policiacas o de salubridad?

–Por supuesto –dice N., y a su lado E. confirma con la cabeza–. No se trata de ser héroes ni nada por el estilo, de lo que se trata es de ser felices y hacer algo por nuestro entorno, por la sociedad a la que pertenecemos, por ayudar al prójimo. Este es nuestro proyecto de vida, somos trabajadores, somos honestos.

–¿Cuáles son las tarifas de sus productos?

–Eso va variando –señala E.–, según el lugar de la República desde donde se haga el pedido, pero los precios base pueden consultarse en nuestro sitio web y a través de este mismo medio la gente puede hacernos consultas específicas sobre el tipo de producto que más les puede ayudar.

–¿Sólo venden productos basados en cannabis?

–No –señala E.–, el concepto de Jun Organic es la distribución de productos terapéuticos y cosméticos cien por ciento orgánicos, en el amplio sentido del término, así que también elaboramos jabones y cremas que contienen únicamente de crema de coco, lavanda, miel, romero, aloe, y otras plantas medicinales, con distintos usos. Los ungüentos y jabones con marihuana sólo son una de nuestras líneas de producción…

1356643705Aún quedan algunas horas de sol, pero dos inesperados golpes en la puerta ponen fin a la plática. N. y E. se cruzan miradas de alerta. Del otro lado, se anuncia el vendedor de agua purificada, pero ellos desconfían, ya que la voz que escuchan no la misma del sujeto que suele llevar los garrafones. Le abren la puerta, pero sólo respiran hasta que el joven vendedor sale nuevamente, sin prestar nunca atención a las matas ubicadas al fondo de la estancia.

–Ni modo –murmura N., y aliviado– así es esto…

Publicado en AnimalPolitico