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¿Sabes cómo llamar a todos esos pequeños cristales pegajosos que cubren las flores o cogollos de marihuana? La respuesta es kifi, kief.keef o kif.

Simplemente diciendo kifi, conocido también como polen, se refiere a las glándulas de resina que contienen los terpenos y cannabinoides que hacen del cannabis ser tan único. Mientras las plantas de marihuana contienen todavía cannabinoides, el kifi en forma de glándulas de resina que se desarrollan sobre todo en los cogollos son las más psicoactivas.

Los tricomas: sobre todo para la protección

descarga (4)El kifi se refiere específicamente a la formación de cristales en la punta de la glándula, la misma sustancia es sólo una parte de lo que se llaman tricomas. Muchas plantas y diferentes algas tienen tricomas externos para propósitos evolutivos específicos. Por ejemplo, algunas plantas carnívoras dependen de esos tricomas pegajosos para atrapar a sus presas. Otras plantas, como el cannabis, los utilizan como un elemento de disuasión para los herbívoros.

Los tricomas en la planta de marihuana mantienen alejados a los herbívoros hambrientos mediante la producción de una experiencia psicoactiva intensa y que teóricamente desorienta al animal y evitando que se coman el resto de la planta. El fuerte olor característico de la resina también atrae a los insectos polinizadores y a depredadores, lo que mantenía las poblaciones de herbívoros

Extracción Kief

Si gusta los concentrados o extracciones de cannabis , tamizar kifi es una gran alternativa debido a la alta concentración de terpenos y cannabinoides en las glándulas de la resina, separando los cristales de kifi de la materia vegetal es una gran manera de consumir cannabis, reduciendo la cantidad de material carbonizado que entra en el cuerpo.

Extraer kifi es simple, el uso de un grinder o molinillo de hierbas de tres cámaras ayudará a moler finamente el cannabis y mientras dejará que los cristales de kifi caigan a través de una pantalla-tamiz recogiéndolo en el otro pequeño compartimiento. Mientras que molinillos de dos cámaras a menudo permiten que los cristales de kifi más potente se pierda mezclandose con la hierba seca y adheriendose a la parte interior del grinder.

Para la extracción de grandes cantidades de kifi, se utilizan materiales de serigrafía simples que permiten separarlo a partir de tamizar la materia vegetal con los cogollos.

CDQw1WSJRNOR0k3aNfa8_Screens-assortment1_mMuchas personas crean tamices improvisados utilizando pantallas con capas similares a los de la foto. Debido a que el kifi tiende a medir entre 75 y 125 micras, puede ser difícil separar la totalidad de la resina de los materiales vegetales. Para estar seguro de que está recogiendo kifi limpio sin materia vegetal no deseada, apilar de tres a cuatro capas de malla fina una encima de otra.

Para obtener los mejores resultados, los extractores caseros con distintos calibres se apilan consecutivos y en orden de mayor a menor. Para la compra de las pantallas, el número de alambres o hilos por pulgada, la LPI (líneas por pulgada) número es una tema muy importante a recordar. Cuanto mayor sea la pantalla, menor será el número LPI. Cuando se trata de tamizar kifi la malla de entre 80 y 270 LPI tiende a funcionar mejor.
Hay que tener en cuenta que contra más puro es el kifi, más claro será su color. El kifi que todavía se ve bastante verde significa que todavía hay un poco de materia vegetal mezclada, mientras que el kifi que esta bien limpio tiende a ser más de un color blanquecino.

¿Cuál es la diferencia con el hachís?

hachisLa extracción de kifi es uno de los primeros pasos de hacer hachís. Para simplemente resumir, el hachís es básicamente kifi que se ha calentado y presurizado para formar una bola suave y verde-marrón. La aplicación de calor y la presión del kifi cambia su composición mediante la ruptura de las glándulas de resina. Una vez que el kifi se “ha roto”, el sabor y los efectos del producto en general son un poco diferentes. La presurización de kifi también oscurece su color; contra mayor presión aplicada, más oscuro se vuelve el hachís.

El kifi puede ser uno de los productos más apasionantes de la marihuana y todavía sigue siendo uno de los más populares y de más fácil acceso. Para tener más información sobre kifi y se extracción, puedes echar un vistazo a Ed Rosenthal Beyond Buds . Mientras tanto, asegúrese de tener un grinder o molinillo de hierbas de tres cámaras si deseas obtener el máximo partido a tu hierba.

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Varios centenares de pequeños agricultores del norte de Marruecos que se dedican a la plantación del kif (como se llama en Marruecos al cannabis) defienden este fin de semana por primera vez a cara descubierta el final de su persecución y su derecho a cultivarlo.

Varios centenares de pequeños agricultores del norte de Marruecos que se dedican a la plantación del kif (como se llama en Marruecos al cannabis) defienden este fin de semana por primera vez a cara descubierta el final de su persecución y su derecho a cultivarlo.

En un acto inédito celebrado en la población montañosa y rifeña de Bab Berred, en el corazón de la cordillera del Rif, al norte del país, los campesinos se atrevieron a relatar en público sus vivencias y sufrimientos con la planta a la que prefieren llamar kif.

Los agricultores y naturales de esta región, que junto a Ketama es considerada una de las zonas históricas conocidas por el cultivo del cannabis (con la que después se fabrica el hachís), relatan con amargura las dificultades diarias que sufren cada día con esta planta que es su sustento, y que vive entre la tolerancia y la represión

.Las persecuciones policiales constituyen el problema mayor que acongoja a los cultivadores del cannabis: según las cifras presentadas por el Partido Autenticidad y Modernidad (PAM, en la oposición), promotor de esta iniciativa y de una propuesta de ley que pide legalizar el cultivo de esta planta para fines farmacéuticos e industriales, cerca de sus 48.000 agricultores están “técnicamente” buscados por la policía.

Las persecuciones a menudo proceden de partes anónimas, que buscan un ajuste de cuentas por el mero hecho de que un agricultor se niegue a ofrecer en matrimonio a su hija e incluso por chantaje de la misma policía que pide sobornos a cambio de silencio.

Esto hace que la mayoría de estos “buscados” se refugien en los bosques, se separen de sus familias y además que no se atrevan, ni ellos ni sus hijos, a acercarse a una administración o a beneficiarse de un servicio publico (sanidad, educación o pedir algún documento administrativo) por temor a ser arrestados.

Solo el hecho de llevar un DNI con la indicación “LC” (que remite a la zona de Bab Berred) o un vehículo con la matrícula de esta región constituyen motivos suficientes para convertir a cualquier lugareño en un sospechoso, y blanco predilecto de registros e interrogatorios policiales, denuncian la mayoría de los agricultores en sus testimonios.

Una situación que crea un sentimiento de temor e inseguridad crónicos entre los campesinos que, aunque se atreven en esta ocasión a contar su sufrimiento en público, murmuran entre sí su temor a ser detenidos a su salida y miraban con escepticismo a cualquier “extraño” que se acercara a ellos.

La “hogra” (humillación) surca las caras de estos campesinos de aspecto cansado y humilde, que reivindican “un indulto general” para los perseguidos, además del final de los registros por sorpresa de sus casas, como prioridad absoluta antes de empezar a debatir otras soluciones como la legalización del cultivo del kif.

Denuncian el doble rasero que tiene el Estado con el kif y con el alcohol (producto cuyo venta está teóricamente prohibida para los musulmanes, según una ley que nunca se aplica), y se preguntan porqué la policía no persigue con el mismo ahínco a los propietarios de viñas y bodegas.

Claro que los campesinos evitan en todo momento aludir al proceso posterior al que se somete el kif hasta convertirlo en hachís, destinado esencialmente a la exportación hacia el mercado europeo, y todos insisten simplemente en su derecho a cultivar la planta o fumarse un sebsi, preparado tradicional del kif en polvo.

La legalización del cultivo del cannabis o sus usos posteriores con fines industrial o médico son asuntos que no interesan a los campesinos, preocupados solo por continuar con un cultivo que les garantiza como ninguna otra en estas tierras difíciles un ingreso mensual digno.

Marruecos se considera el principal productor de hachís del mundo y, según las últimas cifras disponibles, tiene 47.000 hectáreas destinadas a esta planta en el norte del país, una zona de orografía muy complicada y temperaturas extremas donde no prosperan otros cultivos.

“Aquí plantas patatas y te sale el kif. Dios quiso que esta tierra sea de esta planta”, grita Omar, uno de los agricultores de la zona quien en medio de los entusiastas aplausos de los asistentes”.

Para estos agricultores la plantación del cannabis es una “cuestión existencial” que les garantiza el pan de cada día y sobre todo un rasgo de identidad histórica y patrimonial: “Bab Berred sin cannabis es como Marraquech sin su plaza de Yemaa el Fna”, sentencia otro de los lugareños.

Fuente LaInformación

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No es un método particularmente muy conocido para hacer hachís.

El hachís extraído con hielo hielo ha demostrado ser superior tanto en cantidad como en calidad a otros, es muy rentable y perfecto para cultivadores que buscan tener esta sustancia. 

Se necesitará una bolsa de burbuja (malla), una lata u otro recipiente con un diámetro más pequeño que la abertura de la bolsa de malla o burbuja, hielo seco, un cristal grande y plano, una prensa de hachís y por lo menos unos treinta gramos de cogollos

En primer lugar, coloca un trozo de hielo seco (aproximadamente del tamaño de un ratón de ordenador), en el envase o contenedor.

Coloque los cogollos y / o brotes en la lata (recipiente) y en la parte superior de la pieza del hielo seco.

A continuación, coloca un segundo pedazo de hielo (al menos del mismo tamaño) en la parte superior de los cogollos.

Ahora, asegura la apertura de la bolsa de malla sobre la apertura de la lata y asegúrate de que encaja firme y segura. Tendrás que obtener la medida en la bolsa lo más igualado posible.

Gira la lata boca abajo para que la pantalla se filtre por la bolsa malla y que esté en el centro del cristal.

Comienza a sacudir la lata / bolsa directamente sobre el cristal.

Después de unos 30 segundos de agitación, te darás cuenta de la capa de kifi que comienza a acumularse sobre el cristal.

Mantén la agitación durante 5 minutos y después deja de temblar eliminando los trozos restantes de hielo seco de la lata.

Raspa el kifi y colócalo en la prensa de hachís.

Una prensa de hachís se puede comprar en cualquier tienda especializada (sólo asegúrate de pedir una prensa de polen). Al manejarlo, este kifi se convertirá hachís.

200px-KeifTambién puedes presionar utilizando papel doblándolo y con las manos presionando con firmeza para convertirlo en hachís.

Para conseguir un grado menor de “chocolate”, repite el proceso con los cogollos que usaste la primera vez.

No acabarás decepcionado con la cantidad de hachís que saques de tus cogollos.

Más información CannabisSearch

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KIF-320x198El kif (también llamado kiffi) es una de las drogas derivadas del cannabis, antiguamente llamado cáñamo, del que se extraen otras sustancias nocivas para la salud como la marihuana, la griffa, el hachís en sus distintas modalidades de resina, aceite, etc. Y así como la marihuana se obtiene de las hojas y cogollo de la planta, el kif es una especie de polvo producto del cepillado de la flor seca del cannabis; por eso se le suele denominar también rapé. Se trata de drogas que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas están prohibidas debido a los efectos nocivos que producen para la salud. Si bien, dichos efectos dependen mucho de la dosis ingerida, su grado de concentración y también de la práctica y cuidados que se tengan por parte de los consumidores inhalación. Por ejemplo, en el vecino Marruecos es generalmente conocido que la gente lo consume sin demasiado problema, sobre todo, en la zona Norte, en el Rif, donde es casi normal ver a los ancianos sentados en grupos alrededor de una mesa en cafetines u hoteles consumiéndolo normalmente, ya que ellos suelen usarlo casi con la experiencia y la asiduidad que como se hace con el tabaco, y también suelen acompañarlo de un rico té con azúcar y menta. En Ceuta, también se consume por muchos mayores de cultura musulmana, y con frecuencia se pueden ver también en algunos cafetines fumándolo con la llamada “pipa de kif”, que ese es también el nombre de una poesía que nuestro prestigioso literato Ramón Mª del Valle-Inclán escribió en 1920 en su época más esperpéntica; cuyo instrumento para el consumo de kif suele venderse como algo típico en algunos comercios ceutíes.

Tradicionalmente, el kif se ha venido consumiendo en la mayoría de los cinco continentes y en numerosos países desde la más remota antigüedad. Existen noticias que indican que hace unos 10.000 años ya se consumía en Asia con el descubrimiento de la agricultura, incluso atribuyéndole a la droga algunas propiedades curativas. Por ejemplo, Buda vivió a base de una semilla de cáñamo al día. El emperador chino Shen Nung, hace 5000 años, ya recomendaba el uso del cannabis para combatir el paludismo y la enfermedad de la gota. Los asirios citan el uso de dicha droga en el siglo IX antes de Cristo (a.C.). La primera descripción de la planta se obtuvo el año 2337 a.C. Galeno escribía el año 200: “Es común ofrecer marihuana a los invitados para favorecer la hilaridad y el disfrute”. Scheherazada se refería al cannabis en las Mil y una noches hacia el año 800. Entre los árabes, hacia el año 1271, el cáñamo era tan conocido y utilizado, que Marco Polo utilizó la atención de los europeos para recordarles su consumo por una Orden secreta llamada de los “hashishins”; sin embargo, el año 1378 prohibieron terminantemente su producción, imponiendo severos castigos a quienes lo consumieran, para volverla a autorizar hacia el siglo XV. Y Napoleón lo introdujo en Europa tras la campaña de Egipto, de manera que para 1840 las clases intelectuales de Francia e Inglaterra también lo consumían.

En la actualidad, aunque se produce en numerosos países, mayormente de Asia, como Pakistán, Afganistá, Nepal, Tibet, etc, el primer productor de esta droga es el vecino Marruecos, sobre todo, en su parte Norte, en las montañas del Rif, en Ketama, Chauen, etc, en las que se tiene como una cultura ancestral desde hace bastantes siglos; pero los marroquíes, tanto el rape como la marihuana, los consumen a modo similar a como en Europa se hace con el tabaco, de forma generalizada, en moderadas dosis, poniendo los debidos cuidados en su elaboración para que resulte lo menos nocivo posible para la salud y para ponerse contentos y relajados, con independencia de que se trate de una droga nociva. No en vano, Marruecos es el primer productor del mundo de sustancias derivadas del cannabis, con las que luego trafican numerosas redes clandestinas de narcotraficantes que operan entre España y el Norte de Europa reportándoles pingües beneficios, porque el tráfico está fomentado por su explotación industrial y comercial. Y es que, los marroquíes apenas dan importancia a dichas sustancias, que tienen como algo tradicional en su país, sin que vean en ellas el peligro para la salud que en realidad tienen.

Una prueba evidente del grado de tolerancia y connivencia que en el vecino país se ha tenido, y aun sigue teniendo, hacia el consumo de kif, viene a ponerlo claramente de manifiesto una disposición que me ha enviado por Internet un buen de Madrid, publicada el Boletín Oficial de la Zona de influencia de España en Marruecos en el que fue antiguo Protectorado, que creo tiene valor histórico. Se trata de un dahir (decreto) del antiguo Sultán de Marruecos, dado en 1916, que debía luego refrendar para su posterior publicación el Alto Comisario español, y en el que textualmente se lee: Año IV. Madrid, 10 de diciembre de 1916, número 23. Boletín Oficial de la Zona de influencia española en Marruecos. Dahir autorizando a la Compañía del Monopolio de Tabacos de Marruecos la venta de kif cortado en paquetes. “Loor a Dios único. Sólo su reinado es perdurable (lugar y sello). Se hace saber por este escrito que nosotros, por la gracia de Dios, su poder y su fuerza, hemos autorizado a la Compañía de Tabacos de Marruecos para la venta de kif cortado en Morocco-spanish-protectorate-1955-a.svgpaquetes, por el precio de 25 pesetas hassani el kilogramo, dividido en paquete de 10 gramos cada uno, a razón de 25 céntimos hassani. El comprador, sin embargo, podrá adquirir, como hasta ahora, manojos de kif sin picar; igualmente autorizamos al mencionado Monopolio para la introducción de un nuevo tipo de rapé al precio de 30 pesetas hassani el kilogramo, dividido en paquetes de 50 gramos, que se venderán al precio de 1´50 pesetas hassani cada paquete. En su consecuencia, ordenamos a nuestras autoridades y demás encargados de nuestro mando obren a su tenor, sin extralimitación. A 25 de Moharrem de 1335 (25 de noviembre de 1916)”. Acto seguido, el dahir es promulgado por el alto Comisario de España en virtud de otro decreto suyo del siguiente tenor literal: “Visto el dahir expedido en esta fecha por Su alteza Imperial el Príncipe Muley El Mehdi Ben Ismail Ben Mohamed, autorizando a la Compañía del Monopolio de Tabacos en Marruecos la venta de kif Tetuán a 25 de noviembre de 1916, F.G. Jordana”.

Texto completo en ElFaro