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Arabia Saudita y Malasia son los peores ejemplos

En 2015, Arabia Saudita llevó a cabo, una vez más, ejecuciones de presos condenados por delitos relacionados con el cannabis. La mayoría de los condenados a muerte fueron declarados culpables de delitos de drogas; muchos son extranjeros que habían sido admitidos como trabajadores invitados en el emirato. Mientras que en 2014, se había ejecutado a más de 90 personas (ni siquiera Amnistía Internacional dispone de cifras más precisas), a mediados de diciembre de 2015, esta cifra ya ascendía a 161 personas.

Sin embargo, Arabia Saudí no es el único país de Asia en condenar a pena de muerte a los que comenten delitos relacionados con el cannabis. Aparte del emirato, donde la blasfemia y la brujería también son delitos que conllevan la horca, Malasia es uno de los pocos países del mundo en los que el cannabis se sigue castigando con la muerte. Mientras que en Arabia Saudí se ha ejecutado a un traficante de cannabis hace poco, en mayo de 2015, en Malasia, según ENCOD, más de 50 personas que, presuntamente, habían traficado o pasado cannabis de contrabando han sido condenadas a muerte desde 2009. En total, hay más de 600 personas en el corredor de la muerte en Malasia. Aunque la nación insular no haya colgado a nadie a causa del cannabis u otras drogas desde 2009, la posesión de más de 200 gramos de la planta prohibida sigue dando lugar a la imposición de la pena de muerte. Recientemente Abdul Hafiz Abdul Latip, de 26 años de edad, fue condenado a la horca por posesión de un kilo de cannabis. Shahrul Izani es también uno de los muchos condenados a muerte “Sólo por Cannabis”. Su última petición de indulto fue rechazada en octubre de 2015, y podría ser ahorcado en cualquier momento. La policía le sorprendió con 622 gramos de cannabis hace 13 años. Ahora tiene 34 años de edad, entonces tenía 19.

Aún cuando en muchos países hay presos condenados por delitos de cannabis en espera de ejecución, en la actualidad sólo Arabia Saudí sigue condenando a pena de muerte por delitos relacionados con el cannabis. No obstante, en el papel, la pena de muerte para los delitos de cannabis “más importantes” también existe en algunos estados de los EE.UU., Arabia Saudí, Malasia, Indonesia, Kuwait, Tailandia, Pakistán, Egipto, Siria, Yemen, Bangladesh, Cuba, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, India, Qatar, Corea del Norte, Irak, Sudán, Libia, Sri Lanka, Laos, Myanmar, Corea del Sur, Somalia y Brunei.

Se azota a causa del cannabis

Muchos países de la zona siguen aplicando la pena de muerte para el cannabis, pero ya no ejecutan a los condenados debido a las numerosas protestas internacionales. En su lugar, convierten la pena en una pena de prisión, como ocurrió en los Emiratos Árabes Unidos, donde en 2013, el joven ciudadano británico, de 23 años de edad, Nathaniel Lees fue condenado, inicialmente, a la horca, junto con un amigo de Siria. Tras las fuertes protestas internacionales, la sentencia fue conmutada por una pena de prisión de cuatro años. En Malasia, Arabia Saudita, Irán, Somalia o Singapur, los delincuentes de cannabis además sonazotados a veces durante su detención si las autoridades no quieren o no pueden ahorcarlos. Aún así, Irán, (donde el año pasado casi 400 personas fueron ejecutadas por tráfico de heroína, anfetaminas o cocaína), Pakistán, Tailandia, Vietnam o Camboya adoptan un enfoque “generoso” al imponer penas de prisión largas y castigo corporal a los traficantes de hachís o de marihuana. En estos países, donde el uso de hachís y otros opiáceos ha sido durante mucho tiempo tan común como el vino y la cerveza en nuestra cultura, en la realidad se hace, por lo menos, una ligera distinción entre el cannabis y las otras sustancias mucho más peligrosas. Hasta el momento, no se dispone de cifras oficiales de China, (que ejecuta anualmente a más personas por delitos de drogas que Irán), en relación con las ejecuciones estatales. Como tal, nadie en Occidente sabe si el país más grande de la tierra ejecuta a causa de las flores de cannabis o “simplemente” por otras sustancias.

En estos países, el cannabis y el hachís no se han prohibido como resultado de la evolución histórica. Más bien, las prohibiciones son el resultado de las influencias externas en la cultura local. Dicho esto, incluso si una ley no define el cannabis como mortal, los castigos en muchos países de Asia son ahora muy draconianos. Sin embargo, el cannabis y otras sustancias suelen encontrarse ampliamente disponibles y incluso se comercializan medio-abiertamente en lugares especializados en Teherán, en las fiestas tailandesas de luna llena en Koh Phangan, o en Pakistán. Esto plantea la pregunta: ¿por qué, en muchos de los países en los que el cannabis tiene una historia cultural original, de repente el cannabis está más prohibido que el alcohol, que en muchos de los países de la zona está prohibido por razones históricas o religiosas?

Estas muertes a causa del cannabis están en nuestras manos

La actual Guerra contra las Drogas, que fue provocada en primer lugar por Occidente hace 40 años, ha proporcionado un terreno fértil para la actitud totalitaria hacia el cannabis. El fenómeno “pena de muerte para las drogas” sólo ha existido desde Richard Nixon y, poco después, Ronald Reagan decidió erradicar el cannabis y cualquier sustancia ilegal usando armas en vez de investigándolas. A cualquier precio. No es ninguna casualidad que la DEA se crease en la época de Richard Nixon.

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En los lugares en los que gobiernan fanáticos religiosos, como en Somalia, Arabia Saudí o Irán, por ejemplo, la pena de muerte ha sido un medio adecuado para la prevención desde las épocas de Nixon y Regan. Otros países, como Sri Lanka, Malasia, Singapur o Tailandia tienen sistemas jurídicos modernos que, por desgracia, todavía contienen la pena de muerte. Una vez que un delito, aunque se trate sólo de contrabando o tráfico de cannabis, es considerado por la ley de un país un delito capital, la pena de muerte es el único paso lógico si un sistema jurídico permite esta forma de homicidio estatal. Sin embargo, hay que recordar que desde la década de 1970 y 80, muchos de estos países se han visto, efectivamente, obligados por los EE.UU. y sus socios a clasificar los delitos de cannabis y de otras drogas como delitos capitales. Como tales, han podido imponer las penas más severas. Es lo mismo que ocurre hoy en día en algunos estados de Estados Unidos, como Texas, donde teóricamente, cierto joven de nombre Jacob Lavoro podría acabar en la silla eléctrica por un par de galletas de hachís con un contenido de THC de 2,5 gramos. Los observadores esperan que la Corte, sin embargo, le condene a una pena de prisión de cinco años como reincidente.

Parece hipócrita, entonces, protestar sólo cuando un turístico europeo es víctima de estas prácticas, como cuando en 1987, Frank Förster parecía estar a pocos pasos de la horca en Malasia por posesión de 200 gramos de hachís. Desde Förster, ha habido muchos turistas occidentales que han escapado de la horca en el último segundo, gracias a la intervención de sus gobiernos en su nombre. Pero ¿qué pasa con las numerosas víctimas saudíes, de Malasia, Arabia, la India o de otros países que han sido ejecutadas a manos del Estado debido al cannabis? Por no hablar del número aún mayor de los que han sido, o serán, ejecutados a causa de otras sustancias, o los que durante muchos años han estado en el corredor de la muerte por delitos relacionados con el cannabis? Los políticos occidentales han aceptado, de forma tácita, tanto esto como los azotamientos, y muchas otras violaciónes de los derechos humanos que se han cometido en la Guerra contra las Drogas durante los últimos 40 años. Se consideran daños colaterales.

Si no hay víctima-¿no hay delito-no hay pena de muerte?

Sin embargo, la situación resulta especialmente extraña cuando se trata del cannabis, ya que no es mortal, a diferencia de muchas otras drogas. En lo que respecta al cannabis, los homicidas estatales no pueden ni siquiera esgrimir el “argumento asesino” y fundamentalista de su Antiguo Testamento – ojo por ojo.

En todo el continente americano, en Europa, Australia e incluso en algunos países africanos, muchos estados están considerando seriamente relajar la legislación del cannabis. Cada vez más países legalizan el cannabis, y no sólo para fines medicinales. Sin embargo, en la Península Arábiga y algunas partes de Asia, el tiempo parece haberse detenido. Las consecuencias negativas de la Guerra contra las Drogas siguen sin cuestionarse allí; en cambio, se definen como una máxima para la intervención del Estado.

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Occidente tiene que actuar, en vez del silencio que se produce cada vez que se ejecuta a un traficante de drogas en Arabia Saudi. Siempre que se trata del importante tema de la libertad de expresión, como en el caso de los azotes que recibió Raif Badawi, los equipos de cámaras occidentales se pelean para informar de la historia. Sin embargo, otra decapitación debido al cannabis sólo se merece una breve mención en la BBC. A diferencia de Human Rights Watch, Amnistía Internacional tiene problemas para clasificar la “Guerra contra las drogas” como el motivo de numerosos violaciónes de los derechos humanos. Hace unos meses “AI” publicabaesta explicación, que sin embargo sólo enumera la pena de muerte por delitos de drogas, pero no la Guerra contra las Drogas como una razón de los citados abusos. En su carta abierta a las Naciones Unidas, Human Rights Watch se posiciona con mucho mayor claridad a este respecto y describe la Guerra contra las Drogas como la causa de muchas de las violaciónes de los derechos humanos cometidas por organismos estatales y estructuras corruptas. La organización de los derechos humanos concluye que sólo un cambio de dirección en la política de drogas internacional puede hacer que sea posible salvaguardar los derechos humanos en los países en cuestión.

Dinamarca ha sido el único país de la UE en responder hasta ahora, al retirar el apoyo danés al programa de lucha contra la droga de su gobierno a Irán debido a su naturaleza sangrienta. Por otro lado, las prácticas mortales como estas siempre se han financiado con los fondos de ayuda para el desarrollo. “Como indica la evaluación, las fondos de ayuda conducen a ejecuciones. Los esfuerzos están dando lugar a más presos y no estoy seguro de que este programa puede garantizar de forma adecuada el fortalecimiento de los derechos humanos en Irán”, explicaba mejor el ministro de Fomento danés Friis Bach para justificar la salida de su país en 2013.

ONGs como ENCOD han profundizado en el tema del cannabis y la pena de muerte, y están solicitando al gobierno de Malasia en esta petición que ponga fin, de inmediato, a la pena de muerte para los delitos de cannabis. Para Shahrul Izani, quien ha estado en el corredor de la muerte durante 12 años a causa de unos pocos cientos de gramos, cada firma cuenta; el gobierno de Malasia parece por lo menos dispuesto a reconsiderar la pena de muerte para los delitos de drogas. En Arabia Saudí, por el contrario, mientras que el Estado permita la ejecución por brujería y blasfemia, es probable que el cannabis siga acarreando la muerte de muchos delincuentes en 2016.

Por Micha

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La semana pasada en la Universidad de Deusto , País Vasco, el delegado del Plan sobre Drogas advirtió de que los clubes cannábicos no cumplían con la ley.

El delegado del Gobierno para el Plan Nacional Sobre Drogas, Francisco de Asis Balbín, dijo que los clubs de cannabis, “tal como quieren proceder, no cumplen en absoluto con las exigencias que se han determinado a nivel de la jurispruedencia”, también dijo que el 32,7% de los españoles están a favor de que el estado español legalice la marihuana para uso recreativo.

Balbín aseguró que a nivel estatal está regulado el mercado de los estupefacientes y que esa regulación incluye figuras como la del consumo privado o el cultivo para consumo privado, que  “está autorizado y mucho más claro aún desde la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana”.

La normativa también regula, indicó el Delegado del Gobierno, el consumo en espacios públicos, “a la hora de tipificarlo como una falta administrativa”, así como el consumo compartido, un tema, según subrayó que “tiene tela”, y que el consumo compartido se dará cuando se den todas y cada una de las circunstanciaras establecidas.

La primera de esas normas es la de establecer que sus consumidores sean adictos para que se establezca su consumo compartido y en un lugar cerrado a terceros. Además de exigir que la droga sea “insignificante” con lo que la “coparticipación consumista venga referida a un pequeño grupo de drogodependientes como acto esporádico e íntimo, sin trascendencia social, que los consumidores sean personas ciertas y determinadas y que se trate de un consumo inmediato de las sustancias adquiridas”.

También indicó en la charla que el consumo entre los más jóvenes en los últimos años había bajado en un 30% en España y que el país seguía estando entre las naciones que tenían el consumo más alto de cannabis entre sus ciudadanos.

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Nos hacemos eco y reproducimos el articulo publicado en el blog de Enrique Fornés que ha llamado la atención en el sector.

Por Enrique Fornés.

“El autocultivo de cannabis ha sido despenalizado” 

 Una noticia sorpresa maravillosa antiprohibicionista para todos los cultivadores, Grows Shop, horticultores y Asociaciones Cannabicas.

Os cuento como ha quedado la ley de seguridad ciudadana que entra en vigor el 1 de julio.

La multa mínima ha quedado en 600 euros, no en 1000 el euros como estaba previsto.

Sigue siendo sanción administrativa la tenencia de la mínima cantidad de droga en lugares, vías, establecimientos públicos o transportes colectivos (art.36.16).

La noticia maravillosa es que se ha añadido al art. 36 por primera vez un párrafo, el 18, relativo al cultivo de cannabis, y se dice que solo es sancionable “en lugares visibles al público”. (art. 36.18).

Al quedar por primera vez en la historia democrática tipificado expresamente los actos de plantación y cultivos ilícitos, se determina expresa y claramente lo que está prohibido, y en sentido contrario, lo que está permitido.

La anterior ley franquista que prohibía el cultivo de cannabis era de 8 de abril de 1967, ley que “prohibía” pero no sancionaba a los infractores. De ahí que se dijera que estaba prohibido germinar las semillas

El gobierno de España ha decidido de golpe y porrazo, en la nueva ley de seguridad ciudadana, despenalizar el autocultivo de cannabis. ¿Por qué lo ha hecho? No lo se, porque en el anteproyecto del 2013 no estaba previsto.

Texto del artículo 36: “Infracciones graves” 18. “La ejecución de actos de plantación y cultivo ilícitos de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicasen lugares visibles al público, cuando no sean constitutivos de infracción penal”. 

Los Grow Shop y horticultores pueden vender esquejes siempre que no los expongan al público. Se debe informar a los clientes que la venta de esquejes es legal, así como el cultivo de cannabis, siempre que no se trafique con drogas ni sea “en lugares no visibles al público”. También se pueden vender cactus y setas.

El artículo 36 es de naturaleza “no orgánica” (disposición final cuarta), por lo que el “mérito” de la despenalización con esta nueva redacción de la ley en principio hay que atribuirlo al gobierno y su mayoría parlamentaria.

De este modo el autocultivo no ha sido todavía legalizado pero si despenalizado, lo cual es la mejor noticia antiprohibicionista. Lo mejor que se podía hacer. El autocultivo solo es sancionable si está visible al público. No es sancionable el cultivo interior en el domicilio, ni el cultivo en un corral, invernadero ni el cultivo en la parte trasera de un chalet. No te pueden multar ni detener.

La mala noticia es que esta ley eleva a 601 euros (el doble) la multa mínima por tenencia de drogas (art.36.16), y que han sacado un articulo sobre cacheos, a los que denomina “registros corporales externos” (art.20). Pretenden que sea legal cachear sin prever un delito, con tan solo sospechar que puedas estar cometiendo la posible sanción grave administrativa de tenencia de drogas. Ya veremos que dicen los jueces.

Me quedo con lo bueno, con la buena noticia. Por fin se puede cultivar marihuana en interior sin temer a denuncias. Por fin se puede cultivar en un corral sin miedo. Por fin se puede cultivar en un invernadero. Por fin se puede enseñar el cultivo a los amigos o visitas, hacer fotos. Por fin se pueden vender esquejes. Ahora falta eliminar la prisión y las multas por comercio y posesión o tenencia. Salud. E.

Fdo. Enrique Fornes Angeles. Abogado colegiado nº 6.385. Valencia. 5 de junio, 2015.

Articulo y vídeo aquí

Vídeo explicando la nueva ley por Enrique Fornés 

También nos ha parecido interesante enlazar esta otra opinión de otro colegiado que no opina de la misma forma.

Lo publicado solo corresponde con la opinión de su escritor y fuente

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Hablamos con Guillermo Fernández, abogado de ‘S&F Abogados‘ y letrado del Movimiento Cannabico Extremeño Cannamex, un colectivo que defiende el autoconsumo de marihuana con fines terapéuticos y lúdicos. Los consumidores tienen derechos y deberes, que detalla este abogado.

La campaña de la marihuana ha pasado estas semanas por su mayor apogeo. Con ella las incautaciones de la Guardia Civil han sido constantes un año más en Extremadura en viviendas y plantaciones.

Registros de grandes plantaciones, pero también, y muy frecuentes, incautaciones de una, dos o tres plantas. Por todo el territorio español hay asociaciones y colectivos de consumidores que se agrupan para defender sus derechos. Y es que sus consumidores, si demuestran que la planta es para consumo propio, y no para su comercialización, no están cometiendo un delito, según el Código Penal español.

¿Cómo se encuentra la legislación española en cuanto a la comercialización y autoconsumo? ¿Son las leyes españolas muy rígidas?

En la legislación española no se puede comercializar con el Cannabis, está prohibido lucrarse con el mismo. En cuanto al autoconsumo considero que si nos comparamos con otros países no podemos quejarnos, ya que por lo menos el consumo en este país no es delito, únicamente se recibirá una sanción si ese consumo se realiza en vía pública, estando exonerado de cualquier tipo de sanción administrativa o penal en el ámbito privado.

¿El consumo de marihuana está criminalizado adrede? El público objetivo de las denuncias suelen ser jóvenes.

El consumo de Cannabis no está criminalizado adrede en este país, esa criminalización tuvo lugar tras la redacción del Convenio de Viena del 61, donde se fiscalizo la planta de Cannabis.

Las denuncias se dan más en los jóvenes ya que son estos los que están más expuestos a este tipo de denuncia porque están más en la calle consumiendo que los mayores y por tanto están más expuestos.

¿Existe algún agujero legal en el que ampararse aquellas personas denunciadas por tener plantas de marihuana en su casa?

El “agujero legal” es que si no existen indicios de venta alrededor de esas plantas (básculas, listas con deudas, dinero que no podemos acreditar su existencia, o demasiada cantidad…) el fiscal no podrá acreditar que esas plantas eran para en tráfico ilícito y si por nuestra parte nosotros acreditamos que somos consumidores deberían de absolvernos en el acto de la vista oral o juicio. Ahí es donde trabajamos nosotros.

Con lo que hay que terminar es con el mito de que se pueden tener ” 2 plantitas en casa” ya que si la policía las localiza nos las van a incautar ya sea 1, 2, 3….aunque si se dan las circunstancias que os he explicado antes, no podrán condenarnos, pero las plantas las perdimos.

-En Extremadura, por ejemplo, se ha multiplicado en los últimos meses las incautaciones a pequeña escala (1-3-5 plantas de cannabis) por parte de la Guardia Civil. ¿Habéis detectado un aumento de la persecución de este tipo de incautaciones?

No hemos notado un gran aumento, lo único es que en estos meses es la temporada.

-¿Existe un auge o una caída en la persecución y criminalización del cannabis en España?

Es normal que haya aumentado las incautaciones estos meses, ya que es temporada de cosecha y la guardia civil lo sabe. no notamos ni auge, ni caída de la persecución!!

-¿En qué consiste vuestro asesoramiento a Cannamex, o cualquier otra asociación de consumidores, como abogados?

Intentamos transmitirles principalmente sus derechos como consumidores, además de como proceder y sobre todo prevenir ante posibles intervenciones, una vez hayan sufrido la intervención les asesoramos y defendemos en pro de sus derechos como consumidores.

-¿Qué derechos adquiere un grupo de personas que deciden conformar un movimiento asociativo? ¿En qué situación legal se encuentran estas asociaciones?

La policía puede detenerte si consideran que se ha cometido un delito, y según el Código Penal realizar actos de cultivo es ilegal!! y es por ello por lo que la policía te detiene y se abre un procedimiento penal en que nosotros tendremos que luchar para acreditar que ese cannabis era para nuestro consumo.

¿QUÉ OCURRE CUANDO TE PILLAN?

-Es legal que te detengan después de incautarte una ó dos plantas de marihuana? Esto está ocurriendo en comunidades como Extremadura en los últimos meses.

Como te he dicho anteriormente, no se puede tener ninguna!! Aunque luego el juez nos absuelva!! Además durante el procedimiento no se tendrá en cuenta el número de plantas sino de gramos. La denuncia puede llegar con que tengas una sola planta.

-¿Si las plantas no tienen THC pueden denunciarte? En las informaciones que aparecen a diario sobre detenciones de personas con un número pequeño de plantas no se especifica en la mayoría de las veces el asunto del THC. De hecho puede que muchas de estas incautaciones acaben en nada, ¿verdad? (pero el titular ya lo tienen)

Rara será la vez que las plantas no tengan THC, si fuese así por supuesto que esa denuncia se terminara archivando, ya que el THC es el principio activo fiscalizado en el Convenio de Viena de 1961.

‘CHIVATOS’ EN LOS CAMPOS

ladron1-Las incautaciones suelen venir de la mano de un ‘chivatazo’ a la Guardia Civil, o realmente se ha incrementado la presencia de la Guardia Civil en los campos (con fines recaudatorios)? En muchos casos las plantaciones han sido halladas en lugares con una orografía muy complicada y abundante maleza…

Suelen venir mas por un chivatazo que por el trabajo de los agentes, aunque sí que se usan helicópteros para rastrear, pero eso no es ninguna novedad, se lleva haciendo mucho tiempo.

-En el caso del autocultivo: ¿existe una cantidad mínima de plantas que se permita tener? ¿Cualquier cantidad puede ir seguida de una denuncia? ¿De qué depende que te denuncien o no? ¿Existe el derecho al autocultivo de un consumidor?

No existe el derecho de auto cultivo de un consumidor, ya que como te dije el Código Pernal prohíbe “LOS ACTOS DE CULTIVO” EN GENERAL, TODOS!!, lo que existe es jurisprudencia que dice que si el cannabis para una posterior venta a terceros es delito.

-En todo caso, ¿depende del juez que te toque en el juicio? ¿Entra en juego la arbitrariedad del juez y de su visión de la realidad?

En cuanto al peso definitivo del cannabis, es una cuestión a la que hay que prestar mucha atención al respecto durante el procedimiento, ya que podremos encontrar con algún pesaje fuera de la realidad, el único consejo es que tengan un abogado especializado en estos temas.

-Se ha hablado mucho de la regulación del cánnabis como única forma positiva de salvaguardar la salud y seguridad de los usuarios. ¿Sería posible, desde el punto de vista legal, su regularización en España?

Tema largo este…no sabemos nada a ciencia cierta, ni siquiera de lejos…lo único que sabemos es que cada vez somos más y más visibles. Fuente 

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¿Se puede plantar o no se puede plantar marihuana? Esta cuestión casi shakespeariana no tiene en España una respuesta clara.

Si se consulta a la Guardia Civil, Fiscalía General del Estado, policías autonómicas y los abogados de las asociaciones cannábicas las respuestas obtenidas son muy diversas. Así, fuentes de la Guardia Civil sostienen que, en base al artículo 368 del Código Penal, cualquier cultivo de marihuana está prohibido.

Por su parte, el comisario de los Mossos Joan Capell afirma que la policía, que actúa por indicios de delito, si ve una plantación lo que hará será requisarla y denunciar a su propietario. “La policía actúa por indicios. Y una plantación de marihuana es un indicio de que puede cometerse un delito de narcotráfico. Por eso, se requisa y se lleva al juez, que es el que dirá si efectivamente hay delito o no”, comenta, y recuerda que la marihuana está en el capítulo primero del listado de drogas de las Naciones Unidas.

Sin embargo, abogados que defienden a asociaciones cannábicas sostienen que, en su jurisprudencia, el Tribunal Supremo establece que el cultivo de marihuana para el consumo propio no es delito. “Así, una persona sí puede cultivar en su casa una cantidad de marihuana

Fuente PeriodicodeAragon

 

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logo-brotons-albertLa demanda de pequeños consumidores fuerza la especialización de bufetes

Los jueces aceptan ya la tesis terapéutica si las cantidades son pequeñas

‘La clave son los indicios, no es lo mismo un kilo en bolsas que todo junto’

El eterno debate sobre la legalización de la marihuana para consumo propio o uso terapéutico ha empujado a un puñado de abogados a crear despachos especializados en estos asuntos. Desde ahora, fumarse esta hierba o plantarla no tiene por qué conllevar una condena penal.

Las cifras hablan por sí solas: hasta junio la Fiscalía Antidroga de Alicante había decomisado cerca de nueve toneladas de plantas de marihuana y los procesos penales relacionados con pequeños consumidores se han disparado en los juzgados valencianos. Sobre todo, porque comerciar con semillas no es delito. La demanda social ha jugado un papel clave en la especialización de estos despachos.

Bertomeu & Albert es uno de ellos. Están localizados en el barrio de Benimaclet, en Valencia, pero trabajan asociados con el estudio jurídico de Pinoso, Brotons & Albert, un despacho dirigido por Héctor Brotons, asesor jurídico de la Asociación de Estudios del Cannabis de Alicante. En Valencia, Joan Bertomeu (que también es criminólogo) y Andreu Moreno dirigen las investigaciones. Los dos acaban de incorporarse al mercado laboral y aseguran que trabajo en el despacho no les falta, precisamente, por el aumento de pleitos relacionados con este consumo.

Ambos coinciden en que no existen informes que avalen que la marihuana es más perjudicial para la salud que el alcohol, por ejemplo, y que su legalización acabaría con la venta en el mercado negro. Pero ¿cómo consiguen convencer al juzgado de que sus clientes tienen plantas para autoconsumo? La clave, las pruebas indiciarias y lo abstracto del delito por las opiniones enfrentadas sobre las cantidades fijadas como autoconsumo.

«Nuestro sistema implica invertir la prueba» ya que «impugnamos los análisis de Sanidad porque en ellos se incluyen todos los elementos de la planta que no se consumen», explica Bertomeu. También «los detalles de la vida personal» del imputado como si tiene trabajo o dispone de recursos. «Los indicios son fundamentales, porque no es lo mismo tener un kilo de marihuana en tu casa todo junto que repartido en bolsitas y con una báscula para medir junto a dinero en efectivo», completa Moreno.

Estos dos jóvenes valencianos no sólo consiguen absoluciones en juicios, sino que muchos asuntos se archivan en instrucción. No obstante, admiten que en la evolución de los procesos influye, en gran medida, la interpretación de la norma que hagan jueces y fiscales.

El consumo terapéutico es otra de las áreas en las que trabajan. Bertomeu confirma que hay juzgados que ya aceptan esta tesis porque demuestran «que consumiendo cannabis recupera las ganas de comer o ve reducidos los dolores que parece» por lo que ese cultivo se despenaliza. «No hay ningún régimen que reconozca la realidad terapéutica, pero es una prueba del consumo, es decir, lo archivan no porque sea consumo terapéutico sino porque es autoconsumo», puntualizan.

Pero Joan y Andreu no son los únicos abogados especializados en estos asuntos. Cannabis Consulting Abogados, de Clara Colomer, es otro estudio dedicado «al asesoramiento y defensa jurídica integral de cultivadores de cannabis, asociaciones y clubes de consumidores, tiendas especializadas en cultivo de marihuana y bancos de semillas». Con Colomer colabora un ex magistrado jubilado, Juan José Madrid, y todos cuentan con «amplía experiencia y especialización en la defensa de cultivadores privados».

logo (12)Según señala Colomer, no existen «criterios jurisprudenciales homogéneos y uniformes para concretar la cantidad de estupefaciente marihuana que puede obtenerse del desarrollo de una concreta actividad de cultivo de plantas de cannabis». Un extremo que «dependerá, en cada caso concreto, de los criterios empleados por el laboratorio».

El denominador común de estos despachos es su colaboración con publicaciones especializadas en cannabis que apuntan a los movimientos sociales como la mejor vía para su legalización.

Publicado en ElMundo