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Salud Mental

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Salud mental.- Según la Encuesta Nacional de Salud, 1 de cada 10 colombianos sufre de alguna enfermedad mental como la depresión, la ansiedad o la paranoia, que según evidencia científica podrían ser tratadas con la marihuana medicinal, logrando que esta intervenga en los procesos del cerebro y regulen los comportamientos alterados.

Luego de dos años de estudio, el psicólogo clínico, especialista en conductas adictivas de la UEA de Estados Unidos, Edgar León, asegura que a través de pruebas científicas ha logrado identificar con un grupo de investigación, que el cannabis puede actuar como un elemento de reemplazo de agentes en el cerebro encargados de mantener a los seres humanos equilibrados emocionalmente.

“El cerebro tiene unas guías neuronales que generan unas sustancias para mantener el estado normal de las emociones, evitando que no se genere ansiedad o depresión; entonces al utilizar el cannabis medicinal, esta reemplaza las sustancias naturales del cerebro y observamos que las personas reaccionan positivamente, siendo un coadyuvante muy efectivo en el tratamiento “, sostuvo León.

Curar el insomnio en pacientes depresivos e inhibir la ansiedad en personas paranoides, son algunos de los efectos que lograría el cannabis medicinal, mejorando la calidad de vida del paciente y con ayuda de la medicina tradicional, erradicar completamente la enfermedad.

“Se sabe que el cannabis reduce el dolor en las personas y ahora con nuevas investigaciones puede cumplir funciones de complementar con sustancias naturales al cuerpo para facilitar el buen funcionamiento del mismo”, dijo el psicólogo León, que además enfatizó que como con cualquier otro medicamento, debe ser aprobado por el médico e indicar una dosis de acuerdo al caso de la persona.

Con respecto al cuestionamiento de que los beneficios en salud mental que presenta esta planta puedan convertirse en un mayor aumento del uso recreativo, León asegura que la forma para introducir estas sustancias al cuerpo “no es recomendable el consumo de la aspiración del humo de la marihuana porque no ha habido demostraciones contundentes de que la marihuana tenga beneficios representativos de esta forma, por lo tanto ya la legislación esta regulando las presentaciones de esta”.

Los estudios además indican que lejos de ser una propuesta que apoye o le haga publicidad al uso medicinal de la marihuana, también advierten sobre la posibilidad de que genere efectos secundarios en el organismo como cualquier otro medicamento, es por eso que Edgar León, quien además es miembro Colegio Colombiano de Psicólogos, hace un llamado para “establecer lazos entre los médicos y psicólogos para empezar a comprender que para que el paciente vea mejoras, debe haber un trabajo conjunto donde se identifique el problema y el médico sepa tratarlo”.

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Un estudio demás de 20 años y con más de 400 participantes encontró que el consumo de cannabis entre los adolescentes, incluso el de uso crónico a largo plazo, no está asociado con problemas de salud física y mental en el futuro.

                      “Lo que encontramos fue un poco sorprendente”, dijo el investigador principal, Jordania Bechtold, investigador de psicología de la Universidad de Pittsburgh Medical Center .

                      “No hubo diferencias en ninguno de los resultados de salud mental o física que medimos, independientemente de la cantidad de la frecuencia de marihuana utilizada durante la adolescencia.”

Para el estudio investigado y publicado en la revista Psicología de Conductas Adictivas, se examinaron los datos extraídos del estudio de la Juventud de Pittsburgh , el estudio longitudinal realizó un seguimiento del desarrollo de la conducta antisocial y delincuente entre los jóvenes que asistieron a las escuelas públicas de Pittsburgh en 1987-1988.

Durante 10 años, los investigadores llevaron a cabo entrevistas de seguimiento con algunos de estos individuos (aquellos del séptimo grado), primero semestralmente, y luego anualmente hasta que tuvieron 25. Cuando cumplieron 35 años, los investigadores los sometieron a una última entrevista.

Una vez que la entrevista final terminó, los investigadores separaron a los participantes en grupos; aquellos que rara vez o nunca habían utilizado el cannabis (46%); los que en su mayoría lo utilizaron en la adolescencia (11%); los que tomaron el hábito en la edad adulta (21%); y los que comenzaron temprano y se convirtieron en consumidores de cannabis regulares y consistentes, incluso en la edad adulta (22%). Luego compararon el estado de salud de estos grupos entre sí, controlando por factores tales como el consumo de tabaco.
                   “La conclusiones de esta muestra indicaron que los usuarios crónicos de marihuana no eran más propensos que otros usuarios menos consumidores, usuarios en la adolescencia con un bajo consumo / no usuarios no experimentaron diferentes problemas de salud física o mental a su media edad de los 30 años“, dice Bechtold.

                    “De hecho, no hubo diferencias significativas entre los grupos de consumidores de marihuana en términos de resultados de salud a su edad adulta, incluso cuando se ejecutaron los modelos sin controlar por factores de confusión potenciales.”

El estudio completo se puede acceder aquí

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No hace mucho, los resultados de una investigación referente a los efectos del consumo de cannabis en el cerebro quedaron recogidos por numerosos medios de comunicación con la noticia de que se había demostrado científicamente que incluso el consumo esporádico de marihuana producía lesio­nes en el cerebro de los jóvenes. Pero ¿es realmente así?

Investigadores de la Universidad Noroccidental y de la Escuela de Medicina Harvard escanearon mediante resonancia magnética el cerebro de 20 adultos jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 25 años y divididos en dos grupos. Los sujetos de uno de los grupos informaron que fumaban marihuana por lo menos una vez a la semana, con un promedio de unos once porros semanales, mientras que los otros participantes indicaron que habían consumido la droga menos de cinco veces o nada en absoluto durante el último año. Ninguno de los probandos presentaba trastornos psiquiátricos ni adicción, según evaluaron los psiquiatras.

El estudio por neuroimagen se centró en dos regiones cerebrales implicadas en los procesos de recompensa: el núcleo accumbens y la amígdala. Estas áreas producen una sensación de placer al comer o en las relaciones sexuales, así como el «subidón» asociado a las drogas. Según se ha demostrado en animales, el tetrahidrocannabinol (principal componente psicoactivo del cannabis) altera asimismo dichas regiones cerebrales.

Los investigadores hallaron que los usuarios de cannabis presentaban mayor densidad de materia gris en el núcleo accumbens izquierdo y en la amígdala siniestra, así como diferencias en la forma del núcleo accumbens izquierdo y en la amígdala derecha. Los usuarios tendían también a mostrar un núcleo accumbens izquierdo ligeramente mayor. Los autores concluyeron que el uso recreativo de marihuana podría hallarse asociado con anomalías en el sistema cerebral de recompensa. ¿Es eso cierto?

La principal duda que surge al considerar esta conclusión es que los escáneres se realizaron solo en un punto. Tal metodología permite comparar los dos grupos, pero no puede demostrar que el cannabis provocase distinciones entre ellos, ni siquiera que las diferencias observadas implicaban cambios a lo largo del tiempo. Podría tratarse de variaciones preexistentes; asimismo las alteraciones podrían deberse a que el consumo de cannabis y las modificaciones cerebrales estuvieran relacionadas con un tercer factor, como el tabaco (aunque el estudio procuró tener en cuenta el grado de tabaquismo).

Dicho esto, es plausible que las discrepancias fueran resultado del consumo de marihuana. Todas las sustancias psicoactivas son causa, por definición, de modificaciones en el cerebro. Las drogas recreativas, como el cannabis, estimulan el sistema de recompensa, inducen la liberación de dopamina en el núcleo accumbens y generan experiencias placenteras. Por ese motivo se recurre a ellas. El aumento de actividad dopaminérgica alterará de forma sutil el cerebro, pero incluso jugar a la lotería con asiduidad puede producir tal cambio.

Robin Murray, profesor de psiquiatría en el Colegio King de Londres, indica: «Es probable que se trate de modificaciones adaptativas, que desaparecerán cuando se abandone el consumo de cannabis». Los científicos no midieron el rendimiento cognitivo y tampoco encontraron correlaciones entre sus datos y la aparición de problemas de salud mental. Calificar de «daño» lo observado resulta, por consiguiente, arbitrario.

«Estas diferencias no se relacionaron con ningún problema», apunta Tom Freeman, investigador en el Colegio Universitario de Londres. «Hacen falta pruebas más concluyentes para afirmar que [las diferencias] resultan de alguna forma perniciosas.»

Datos comprobados
Se ha descubierto que el cannabis…
…provoca dependencia, en algún momento de la vida, en el 9 por ciento de las personas que lo han probado.
…merma diversos aspectos de la función cognitiva, sobre todo, de la memoria. Estas alteraciones pueden persistir varios días. Se ha observado que la eficacia cognitiva regresa al nivel de los no usuarios tras 28 días de abstinencia; no obstante, los datos sobre la duración de las pérdidas de recordación no están claros.
…puede reducir el volumen del hipocampo, región crítica para la memoria, aunque solo tras un consumo intenso y prolongado. Los datos que relacionan deterioros cognitivos y modificaciones concretas del cerebro no son concluyentes. Todavía se debate sobre cuáles de estas modificaciones resultan reversibles.