El cánnabis es la planta del cañamo, cuyo principal principio activo es el THC (lo que coloca).
Marihuana: son las hojas, tallos, flores y cogollos de flores maduras sin germinar de la planta hembra del cánnabis.
Hachís (costo o chocolate): es la resina obtenida a partir de las flores de marihuana hembra.
Aceite de hachís: líquido que se extrae del hachís y que tiene una alta concentración de THC
Tal vez no haya sustancia respecto a la cual exista mayor controversia, como también prejuicios y supuestas evidencias científicas asociadas. Ni el tremendismo expresado de que todo consumo es problemático y de riesgo es cierto, como tampoco lo es la desmesurada frivolidad de ventajas e inocuidad de la sustancia que se han expresado.
1. En el cannabis existen unas 60 sustancias picoactivas llamadas cannabinoides. Las que influyen mas directamente con el colocón son tres: el THC, el CBD y el CBN. Aunque el más importante a nivel psicoactivo es el THC, a menudo en el hachís que se fuma se encuentra muy poco debido a su adulteración.
La concentración pobre en THC y los componentes de adulteración (gomas, plásticos, cremas, leche condensada, cera, heno...) que se encuentran en el costo han motivado que muchos consumidores se hayan pasado a consumir marihuana.
2. Ten en cuenta que la utilización de la Maria, y en particular el desarrollo de sus cultivos, conlleva el consumo de concentraciones mayores en THC. En principio, se podría argumentar que el acceso a variedades con concentraciones de THC de 2 a 6 veces superiores a las habituales, posibilitaría al usuario realizar un consumo menos perjudicial para sus vías respiratorias, en cuanto para obtener el efecto deseado tendría que fumar de 2 a 6 veces menos. Es de esperar que el consumidor pasase a fumar menos.
3. Consumir en espacios públicos o la tenencia para el autoconsumo puede suponer una sanción administrativa (300€ a 30.050€). Si la cantidad excede lo que pudiera considerarse como destinada al propio consumo, la persona se enfrentaría a una acusación de tenencia destinada al tráfico.
4. El autocultivo, legalmente hablando, es un tema complejo no exento de riesgos, por lo que en caso de hacerlo, se recomienda no cultivar más de lo que tu mismo vayas a consumir. Recuerda que legalmente es bastante más arriesgado cultivar en un sitio público (cultivo de exteriores) que en uno privado (p. Ej. En una casa).l cultivo, como norma general, se considera un delito porque podría favorecer o promover el consumo de drogas ilegales. Aún así, quien cultivase de forma discreta pequeñas cantidades destinadas exclusivamente a su propio consumo, no estaría promoviendo el uso de drogas y, por lo tanto, no cometería un delito.
. El consumo del hachís incrementa los riesgos o probabilidades de presentar una enfermedad respiratoria… (su combustión genera productos tóxicos y cancerígenos que perjudican los pulmones).
6. Ten presente que al mezclar hachís con tabaco se toma también una de las sustancias más adictivas que se conocen.
7. Si consumes preparados gastronómicos preparados con cánnabis ten paciencia: los efectos pueden tardar hasta una hora, son más intensos y duran más que cuando lo fumas. Al comer productos elaborados con cánnabis (pastelitos, galletas, yogurts...) es más difícil controlar la dosis, aumentando la sorpresa de tener sorpresas desagradables.
8. Los porros no producen dependencia física; aún así algunas personas desarrollan enganche psicológico y les puede resultar muy difícil abandonar el consumo.
9. El consumo continuado de hachís provoca tolerancia (necesidad de aumentar la dosis para conseguir los mismos efectos). Además, posiblemente, aumentase las probabilidades de producir reacciones psicológicas adversas (ansiedad e incluso, a veces, ataques de pánico).
10. La tolerancia desaparece rápidamente una vez abandonado el consumo.
11. En grandes cantidades, puede darse lentitud de pensamiento y disminución de la concentración y de la memoria. Tenlo presente si tienes que estudiar, leer, hacer un examen, trabajar...
Dosis elevadas también pueden producir ansiedad y/o paranoias. Los trastornos de pueden aparecer al mucho tiempo de fumar puesto que el cannabis aún relacionándola con una sustancia depresora actua también en el sistema adrenérgicio.
Sustancia depresora actua también en el sistema adrenérgicio.
12. El consumo puede alterar las capacidades motoras. Su consumo afecta a la atención y a los reflejos: conducir, o usar instrumentos pesados o que conlleven riesgo de accidente puede resultar peligroso (para uno mismo y para los demás).
13. Ten Presente que mezclarlo con alcohol puede propiciar que se den, con mayor facilidad, bajones de tensión, nauseas o malestar. Si sucede uno debe “airearse”, beber o comer algo dulce.
Si se da un desmayo (blancazo, amarillo...) tumba la persona con la cabeza de lado (por si vomita que no se ahogue). Levántale las piernas (a la altura de tu cintura) y, si es posible, que pase el aire con facilidad.
14. El cannabis puede actuar para ciertas personas como un efectivo inductor del sueño. A pesar de ello el consumo de cannabis para ir a dormir dificulta alcanzar la fase profunda de sueño (fase REM). Hay consumidores que manifiestan que no sueñan y en el despertar se siente cierto cansancio.
15. Intenta que el fumar porros no se convierta en el centro de tus salidas con los amigos. Si sientes que tu estado de ánimo está alterado y no te apetece hacer nada, tómate un respiro.
16. El pasarse el porro no significa que tengas que fumar
17. La posesión de semillas de plantas no es delito, mientras no estén destinadas a favorecer el consumo, ya que no contienen el principio activo considerado como droga. Su venta es delito si están destinadas al cultivo pero no si son para coleccionismo (en el caso del cannabis también se permite para producciones agrarias o industriales
En cuanto la semilla pasa a ser una planta es considerada como droga a todos los efectos.
18. Debería abstenerse a estas sustancias si se padece de diabetes, asma, tensión arterial alta, alguna enfermedad cardiaca, epilepsia o se está medicando.
19. El acceso al hachís es, mayoritariamente, a través del mercado negro. Aquella frase que dice donde hay hachís puede haber otras drogas no va con rollo tremendista (no nos referimos a aquello de que se empieza con los porros y se acaba con la heroína): únicamente nos referimos a que superar la barrera de lo legal-ilegal implica tener las cosas claras ante el consumo.
EFECTOS:
Estos van a variar según las características personales, el estado de ánimo que se tenga a la hora de consumir y la concentración de principios activos del hachís o la marihuana, pudiendo dar un colocón más o menos psicodélico o cabezón.
Generalmente se modifican e intensifican las sensaciones y se tiene una especial sensibilidad para la música. Es fácil ver el lado cómico de las cosas y reirse sin parar durante un buen rato. Aún así tampoco son raros los malos rollos, ansiedad (del tipo "todos se están riendo de mí", o "me miran" "me critican"..).
También son bastante normales los colocones tranquilitos y apalancados, en los que en lugar de risas aparecen sentimientos de indiferencias, pasividad e incluso pensamientos depresivos.
RIESGOS:
Dosis elevadas pueden producir ansiedad, paranoias, depresión, y alucinaciones, que desparecerán cuando se abandona el consumo.
En consumidores habituales de grandes cantidades, PUEDE darse lentitud de pensamiento y una disminución de la capacidad de concentración y de la memoria.
Los porros no producen dependencia física ni tienen riesgo de sobredosis, aún así algunas personas desarrollan dependencia psicológica por lo que les es muy difícil abandonar el consumo.
Cuando el hachís y la marihuana se consumen en pasteles, tortas o infusiones, los efectos son a veces más intensos aunque tardan más tiempo en notarse.