la luz

Tema en 'Cultivo Interior' iniciado por chifri, 26 de Abril de 2004.

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  1. chifri

    chifri Recien Llegado

    Factores que influyen en la producción de THC
    Es la energía visible o una radiación luminosa emitida por la excitación de un cuerpo. Cuando esta radiación se produce dentro de la zona visible nos permite ver objetos y colores.

    Existen dos grandes familias de fuentes luminosas: la incandescencia y la luminiscencia. La primera de origen térmico como el sol y la segunda la emitida por las luciérnagas.

    Las lámparas modernas son fuentes luminosas de origen eléctrico. Las lámparas con filamento convencional o las halógenas producen luz por incandescencia. Las de descarga como los rayos, aprovechan la luminiscencia, mientras que un diodo como las luciérnagas, utilizan la fotoluminiscencia. Además existen lámparas de luz mezcla (incandescencia/luminiscencia) y lámparas fluorescentes, cuya característica es la de aprovechar tanto la incandescencia como la fotoluminiscencia.

    La iluminancia (E), expresada en Lux, es el flujo luminoso que recibe una superficie determinada situada a una cierta distancia de la fuente. Se determina por la relación entre la intensidad luminosa y la distancia al cuadrado (intensidad x distancia al cuadrado = id2). Se mide con la ayuda de un luxómetro.

    La intensidad luminosa (i), se expresa en candelas (cd) y es la intensidad del flujo proyectado en una dirección determinada.

    Un día soleado de verano proporciona 100.000 lux a pleno sol y 10.000 a la sombra. Una noche de luna llena, 0.2 lux.

    Luminancia (L), es la intensidad luminosa producida o reflejada por una superficie dada. Con ella se puede evaluar el deslumbramiento. Se mide en candelas por metro o centímetro cuadrado (cd/m2).

    El flujo luminoso es la cantidad de luz emitida por una fuente, medida en lúmenes (lm) en la tensión normal de funcionamiento.

    El espectro visible por el ojo humano es el situado en la franja del ultravioleta al infrarrojo, comprendiendo el campo de 400 nm a 700 nm de longitud de onda, pasando por el azul, verde, amarillo y el rojo. Cada fuente luminosa tiene un espectro distinto que le confiere unas características y cualidades específicas concretas.

    Las lámparas de descarga emiten un espectro de rayas discontinuas. Las incandescentes de rayas continuas y el sol emiten todos los rayos en un espectro continuo y completo.
    El tono y la temperatura de color
    El tono de la luz se determina por su temperatura de color expresada en grados Kelvin ( K ). La escala Kelvin empieza en el punto cero absoluto ( 0º Kelvin = -273°C ).

    La temperatura de color de una fuente de luz es la correspondiente a la temperatura del cuerpo negro que presenta el mismo color que la fuente.

    A mayor temperatura del cuerpo negro, el color de la luz se vuelve más blanca. Una bombilla incandescente tiene p.ej. una temperatura de color de 2800ºK, un tubo fluorescente luz día más de 5000ºK.

    Se establecen tres grupos para el color de las fuentes de luz: Blanco luz día, Blanco neutral y Blanco cálido.

    Dos fuentes de luz pueden tener la misma temperatura de color y poseer a causa de su composición espectral unas propiedades de reproducción de los colores muy diferentes.

    Las luces cálidas emiten una coloración que tiende al amarillo y rojo. La luz fría, por contra, tira hacia el azul y violeta, y la luz natural blanca es aquella que emite el sol con cielo despejado.

    La distribución espacial de la intensidad luminosa de una lámpara reflectora o una luminaria se define como "superficie de la distribución luminosa". Este aspecto es muy importante a tener en cuenta y se representa por diferentes planos secantes en diagramas polares (curvas de la distribución luminosa). Para facilitar la comparación se relaciona la intensidad luminosa de la lámpara en la luminaria con 1000 lúmenes (lm) y con la unidad de cd/klm (Candela por kilolumen).

    Por la forma que tenga la curva de la distribución luminosa se puede reconocer si se trata de una luminaria (o lámpara reflectora) de haz estrecho, ancho, simétrico o asimétrico.

    Los seres vivos necesitan para sobrevivir la luz del sol. Las plantas transforman la energía en forma de luz en energía química. La primera etapa de la fotosíntesis es la absorción de luz por los pigmentos. La clorofila es el más importante de éstos, y es esencial para el proceso. Captura la luz de las regiones violeta y roja del espectro y la transforma en energía química mediante una serie de reacciones.
    Los distintos tipos de clorofila y otros pigmentos, llamados carotenoides y ficobilinas, absorben longitudes de onda luminosas algo distintas y transfieren la energía a la clorofila A, que termina el proceso de transformación. Estos pigmentos accesorios amplían el espectro de energía luminosa que aprovecha la fotosíntesis.

    El cannabis como el resto de las plantas, algas y bacterias, prefieren el espectro solar continuo y completo, al resto de espectros limitados que emiten las lámparas en invernaderos y cultivos de interior. En la etapa o periodo de crecimiento vegetativo, el cannabis prefiere la luz con un espectro mayoritariamente entre azul (445 nm) y rojo (650 nm), similar al del sol en la primavera.

    El espectro azul optimiza la producción de clorofila y las reacciones fotosintéticas. El fototropismo (fenómeno causante del crecimiento hacia la luz) es influido intensamente por la luz azul, y se manifiesta dando plantas cortas, fuertes y vigorosas, con entrenudos también cortos. La carencia de este espectro proporciona plantas delgadas, altas, espigadas y muy delicadas a los agentes atmosféricos como el viento y lluvia fuertes.

    Durante la floración se precisa un incremento de rojos y amarillos, imitando la luz solar en las tardes otoñales, para favorecer la floración, la producción de resinas y de THC.

    El cannabis necesita una alta intensidad y calidad de luz. Una media de 50.000 lúmenes son necesarios en cultivos de interior.

    Existen varios tipos de lámparas que emiten luces adecuadas en el espectro que favorece al cannabis. La gama es muy amplia, pero podemos asegurar que hoy en día el mejor espectro azul-violeta para la fase vegetativa, lo proporcionan los fluorescentes del tipo Grolux de Sylvania, aunque también la serie Fluora de Osram proporciona un espectro muy bueno con bastantes lúmenes por vatio.

    El problema de los fluorescentes es que se necesitan muchos y un sistema mecánico para acercarlos o alejarlos de las plantas, con objeto de asegurar una intensidad adecuada en cultivos de interior ( a 5-10 centímetro de las sumidades), así como bastante espacio para un montaje correcto.

    Hoy es frecuente la sustitución de estos por lámparas de halogenuros metálicos que tienen un espectro aceptable con la combinación de vapor de yodo (HQI) y mercurio (MH), ocupando menos espacio, a la vez que ofrecen una alta intensidad lumínica. Las lámparas de vapor de sodio de alta presión (HPS), son óptimas para la floración, por la alta intensidad que proporcionan y sobre todo el espectro alto de rojos y amarillos.

    La opción idónea sería adaptar una lámpara para cada fase de cultivo, pero hoy en día existen bombillas de Alta presión de Sodio, denominadas Agro, Vialox, etc., que incrementan hasta un 40% la tonalidad azul, con objeto de ofrecer una combinación de espectros adecuados para ambas fases del cultivo. Pero éstas no llegan a la calidad del espectro de algunos fluorescentes.

    La que yo recomiendo es la Philips SON T-AGRO.

    La recomendación general para optimizar calidad y producción es de un mínimo de 400 vatios por metro cuadrado en lámparas HPS, pero siempre y cuando las paredes y la pantalla reflectora de la lámpara reflejen y distribuyan correctamente la luz.

    Los materiales sintéticos reflexivos usados en fotografía, reflejan un 90-95%; la pintura blanca mate un 85-90%, la banca brillante un 70-75%; la amarilla un 70-80%; el papel de aluminio un 70-75% y la pintura negra menos del 10%.

    Igualmente conviene precisar que las bombillas pierden un 50% de intensidad lumínica en un año de uso continuo ó 3-4 cosechas, aunque no se aprecie a simple vista, siendo imprescindible reponerlas. Otro inconveniente de este tipo de lámparas es el calor que desprenden, que tiene que ser compensado con extractores y ventiladores.

    Las bombillas han de mantenerse a una distancia mínima de las sumidades de las plantas, aproximadamente a unos 40 centímetros las de 400 w. y 60 centímetros las de 600w. Estas distancias y las dimensiones de las plantas condicionan la altura de los habitáculos, circunstancia que tiene que ser sopesada para la instalación de cultivos en interior.


    Las respuestas a la luz de las plantas pueden activarse solamente con una bombilla de 20 vatios. Un caso relacionado le ocurrió a un cultivador de interior, que pasado un mes de reducir el fotoperíodo (respuesta de los organismos a la duración relativa del día y de la noche) de 18 a 12 horas de luz, contemplaba incrédulo que las plantas se espigaban en exceso y no habían empezado a florecer, y tan sólo un varón mostró su sexo.

    Después de muchas elucubraciones descubrió que, al comenzar el ciclo oscuro, cuando el reloj temporizador apagaba las luces, activaba al mismo tiempo una minúscula luz de emergencia o seguridad que había olvidado desactivar, la cual permanecía encendida durante las horas de oscuridad e iluminaba tenuemente las plantas.

    Una teoría razonable para comprender esto es que un pigmento contenido en la planta (fitocromo), muy sensible a la luz y que actúa como un interruptor, no llegó a activarse al no existir una oscuridad suficiente para que todos los procesos necesarios se activaran para realizar el estímulo suficiente para el comienzo de la floración. El conjunto de procesos y sustancias que intervienen en el ciclo biológico de la inducción a la floración, se les denomina "Florigén". Estas circunstancias ocasionaron que las plantas en vez de comenzar el ciclo de floración, se espigaran para acercarse a la fuente luminosa con objeto de recibir mayor intensidad lumínica. Esta anécdota no es comparable o trasladable a los cultivos de exterior, y no significa que cuando se ubican en las inmediaciones (por supuesto, no justo debajo) de alguna fuente luminosa como una farola de alumbrado público, las plantas no obedezcan el fotoperíodo, ya que la oscuridad de la noche es mucho más intensa y la luz parece que se pierde en su inmensidad, si no que tal vez se retrase un par de semanas y la producción sea algo inferior, dependiendo siempre de la intensidad que reciba.

    Los fitocromos son pigmentos azul-verdosos de las plantas que se encuentran en las hojas, detectan la duración del día y generan una repuesta fisiológica según las cantidades relativas de luz y oscuridad en un periodo de 24 horas, controlando la floración en el cannabis. Se trata de una familia de proteínas fotorreceptoras cuyos orígenes se remontan a los primitivos procariotas fotosintetizadores y que, en el transcurso de la evolución, originaron sofisticados mecanismos de respuesta a las variaciones de la luz tales como la respuesta fotoperiódica.

    Los fitocromos responden al espectro rojo de la luz y se transforman durante un periodo oscuro prolongado a otros fitocromos o se destruyen.

    En el exterior, el cannabis cultivado en latitudes similares a la Argentina comienza a florecer en el mes de Abril/Mayo comúnmente, dependiendo de la variedad, cuando el fotoperíodo lumínico decrece hasta unas 14 horas de luz por 10 de oscuridad. Para acelerar y favorecer el crecimiento vegetativo en cultivos de interior o invernaderos con luz artificial adicional, se fija un fotoperíodo de 18 horas de luz por 6 de oscuridad.
    Con el aumento de horas de luz, no se ha observado incrementos favorecedores apreciables de ningún tipo, incluso en cultivos intensivos de 24 horas de luz sin periodos de descanso. Para inducir la floración, el fotoperíodo recomendado óptimo es de 12 horas de luz por 12 horas de oscuridad.

    Unos niveles adecuados de THC requieren de 10 a 12 horas de oscuridad continuas para inducir la floración, y al menos 10 horas de luz de espectro adecuado. Mantener durante la etapa de floración 14 horas de luz continua, pudiera favorecer una floración profusa, pero sería conveniente reducir a 12 horas e incluso a 10 en la fase final de maduración para evitar las refloraciones.

    La producción intensa de THC y resina se asocia con el comienzo de la floración, pero sería más correcto decir que se incrementa paulatinamente, como resultado del cambio en el fotoperíodo.

    saludos
     
  2. Roger

    Roger Gran cogollo

    8) Hola guenassssssssss........................ muy buena información amigo :D aprovecho para decir que con un aumento de lumenes, tendremos que aumentar tambien el abono y el co2 ya que la planta tambien aumenta su capacidad. Con lamparas de 600w el amarilleamiento es abundante por falta de alimento. Salut !!
     
  3. fito6464

    fito6464 Recien Llegado

    :) :) muy interesante si señor... saludos
     
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