Jack Herer y su loca tesis de la utilidad ecológica de la...

Jack Herer y su loca tesis de la utilidad ecológica de la marihuana

Jack Herer (Nueva York, Nueva York, 18 de junio de 1939 – Eugene, Oregón, 15 de abril de 2010) fue un activista estadounidense por la defensa del cannabis. En sus campañas y libros apoyó la tesis del cultivo de las variedades de cannabis o cáñamo como solución técnica a problemas como el hambre, la deforestación, los combustibles, etc, al mismo tiempo que abogó por la legalización de su uso lúdico.

 Retó con una recompensa millonaria a que alguien consiguiera refutar científicamente su tesis de la utilidad social del cannabis.

Este arrebatado activista norteamericano, autor de “El emperador está desnudo”, a través de este libro, realiza un profundo y completo análisis sobre las innumerables virtudes del cultivo de cáñamo, entre ellas, a mi entender de mayor interés, es la prevención del denominado calentamiento global o mejor decir, “efecto invernadero”.

Se expone las razones por las cuales, a juicio propio del autor, cultivar cáñamo es una forma eficaz de proteger el ecosistema del calentamiento terrestre, entre las más interesantes, encontramos evitar la tala de árboles y extracción de combustibles fósiles, produciendo papel, fibra, combustible, entre otros, a partir del cultivo de cáñamo.

En consecuencia, el cultivo de cáñamo se constituye como una de las grandes alternativas para contrarrestar el calentamiento global, en razón de que del cannabis se puede obtener, fibra industrial, más resistente que el algodón y papel fino y duradero, de igual o mejor calidad, del que se obtiene como producto de la explotación forestal; de igual manera, a partir de la biomasa, componente orgánico de las plantas de cáñamo, se puede producir combustible de excelente calidad. Ni hablar de sus flores medicinales.

Recomiendo echarle una ojeada este libro, por su interesantísimo punto de vista como argumento para la legalización de la marihuana.

“¿Qué pasaría si con el objeto de salvar el planeta y frenar el efecto invernadero se prohibieran todos los combustibles fósiles y sus derivados, así como la tala de árboles para la fabricación de papel? En este caso, sólo quedaría una sola fuente natural renovable anualmente con capacidad para suministrarnos la mayor parte del papel, la tela y los alimentos que consumimos; una única fuente de estas características que así mismo podría adaptarse a las necesidades domésticas, de transporte y de energía industrial que se imponen en nuestro mundo, además de posibilitar, al mismo tiempo, una disminución en los niveles de contaminación, la regeneración del sustrato terrestre y un saneamiento integral de la atmósfera. Un recurso natural que sería, ni más ni menos, que la misma fuente natural universal de todos los tiempos: el cáñamo” JACK HERER

A continuación un estracto de su libro.

“A principios de 1989, Jack Herer y Maria Farrow hicieron esta pregunta a Steve Rawlings, el funcionario de mayor rango en el Departamento de Agricultura de los EE.UU. (USDA), quien estaba a cargo del proyecto sobre la reversión del efecto invernadero en el centro de investigación de Beltsville, Distrito Metropolitano.

En primer lugar nos presentamos y le dijimos que escribíamos en periódicos de partidos ecologistas. Luego le preguntamos a Rawlings lo siguiente: “Si estuviera en sus manos, ¿Cuál sería el camino ideal para parar o revertir el efecto invernadero?” Contestó: “Dejar de talar árboles y de usar combustibles fósiles.”

“Entonces ¿Por qué no dejamos de hacerlo?”

“No hay un sustituto viable que pueda reemplazar a la madera que se utiliza para elaborar papel y tampoco existe para los combustibles fósiles.”

” ¿Por qué en sustitución de la madera no se utiliza una planta anual de la cual se pueda obtener papel y biomasa como combustible?”

”Bueno, eso sería ideal,” respondió, dándonos la razón. “Por desgracia, no hay nada a nuestro alcance que pueda producir materiales suficientes.”

”Bien. ¿Qué diría usted si existiera una planta tal que pudiera sustituir todo el papel de pulpa maderera, todos los combustibles fósiles, que nos proveyera de todas nuestras fibras de forma natural, que pudiera abastecernos de todo, desde dinamita a plástico, que creciera en los cincuenta estados, que un acre de esa planta reemplazara a4,1 acresde árboles y que si se utilizara tan sólo el 6% del suelo estadounidense con el fin de cultivar esta planta con fines energéticos -incluso en las tierras más inhóspitas- produciría los 75 cuatrillones de billones de BTU (unidad calórica británica) necesarios para que América funciones cada año? ¿Ayudaría esto a salvar el planeta? “Eso sería ideal. Pero no existe tal planta”.

“Nosotros creemos que sí.” “¿Sí?” “¿Cuáles?”-“El cáñamo.” -“¡El cáñamo!” Tras reflexionar durante unos segundos, dijo: “Nunca me lo hubiera imaginado… Sabéis, pienso que tenéis razón. Ciertamente, de haber una planta así, ésa sería el cáñamo, sin duda. ¡Qué gran idea!”

Estábamos entusiasmados cuando resumimos esta información y trazamos el potencial del cáñamo para hacer papel, fibra, combustible, pinturas, comida, etc. y también cómo éste se podía utilizar para equilibrar los ecosistemas en el mundo y restaurar el equilibrio de oxígeno en la atmósfera casi sin interrumpir el estándar de vida al cual la mayoría de los americanos están acostumbrados.

Esencialmente, Rawlings estuvo de acuerdo en que nuestra información era, sin lugar a dudas, correcta, y que podría funcionar bien.

Dijo: “Es una idea fantástica y creo que podría funcionar, pero, por supuesto, no se puede utilizar.”

“Está de broma, ¿verdad? ¿Podría explicarnos por qué no?

“Bueno, Mr.Herer ¿sabía usted que el cáñamo es también marihuana?

“Sí, por supuesto que lo sé, desde hace diecisiete años paso cuarenta horas semanales escribiendo sobre este tema.”

“Pues bien, ¿usted sabe que la marihuana es ilegal? No se puede utilizar.”

“¿Ni tan siquiera para salvar al mundo?

“No. Es ilegal” contestó rotundamente.”No se puede utilizar algo que es ilegal.”

Nosotros, sin dar crédito a lo que oíamos, le volvimos a preguntar: “¿Ni tan siquiera para salvar al mundo?”

“No ni para salvar al mundo. Es ilegal. No se puede utilizar. (Pausa) Entiéndanme. Es una idea magnífica. Pero jamás les dejarán utilizarla.”

”Por qué no da usted el primer paso y le cuenta al Secretario de Agricultura que un loco de California le dio esta documentación que muestra que el cáñamo puede que sea la planta que salve al planeta y que su primera reacción fue que puede que este loco tenga razón y que esta documentación necesitaría de un estudio serio?

¿Qué diría él?”

“Bueno, pienso que después de hacer lo que ustedes quieren, yo no seguiría aquí mucho tiempo, Después de todo, sólo soy un funcionario del gobierno.” “Bien, y ¿por qué no busca esta misma información en el ordenador de la biblioteca del USDA? De ahí es de donde lo obtuvimos nosotros.”

Dijo:’ ‘No puedo sacar esa información. ‘‘‘‘¿Por qué no? Nosotros pudimos.”

“Señor Herer, usted es un ciudadano. Usted puede sacar cualquier información que quiera. Pero yo soy un funcionario del Departamento de Agricultura. Alguien va a querer saber porqué quiero toda esa información. Acto seguido me echarán.”

Por último, acordamos que le enviaríamos toda la información de la que disponíamos dela Biblioteca del USDA para que él le echara un vistazo.

Contestó que la miraría, pero cuando llamamos un mes más tarde, nos dijo que todavía no había abierto el paquete que le enviamos y que nos lo enviaría de vuelta sin abrir porque no quería ser responsable de la información, ahora quela Administración Bushlo iba a sustituir por su propio hombre.

Le preguntamos si pasaría la información a su sucesor y contestó: “Rotundamente, no.”

En mayo de 1989, tuvimos prácticamente la misma conversación y resultado con su sucesor, el Dr. Gary Evan, del Departamento de Agricultura y Ciencias de los EE.UU., el hombre responsable de frenar el recalentamiento dela Tierra. Alfinal, dijo: ‘‘Si realmente queréis salvar el planeta con el cáñamo, entonces (los activistas cannábicos) tendríais que descubrir la manera de hacerlo crecer sin las copas narcóticas (sic). Entonces podré utilizarlo.”

 TEXTO extraído del libro El emperador está desnudo de Jack Herer. Editorial castellarte.

 

Fuente DiariodeunMarihuanero

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