La gran aventura. La marihuana en Asia Central, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, y...

La gran aventura. La marihuana en Asia Central, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, y Mongolia

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Por Carlos Sáez.- Durante el verano del 2015 viajé junto un ingeniero forestal por gran parte de Asia Central, el propósito era estudiar in situ el cannabis y disfrutar de las montañas. No fue tan fácil como habíamos imaginado, y poco salió como planificamos.

Aterrizamos en Almaty, Kazajistán, desde donde queríamos partir a pie hasta el valle del Chong-Kemin en Kirguistán, vía un paso de montaña presumiblemente sin control fronterizo; sospechábamos que encontraríamos plantas durante la caminata, pero antes, según indicaciones tanto de guías de viajes como de la propia embajada de Kazajistán en Madrid, necesitábamos informar a unas agencias de turismo sobre nuestra ruta. Casualmente, en la dirección donde figuraba una de las agencias donde debíamos informarles, se encontraba una delegación española de comercio, donde nos informaron sobre nuestras dudas, sobre esa ruta, alquiler de coches, y demás asuntos. El viaje parecía fácil pero nada de lo que nos dijeron era verdad.

Por si acaso visitamos más agencias de viajes donde nadie hablaba inglés ni entendían a nuestro traductor ruso del móvil. Cansados y sin dormir nos fuimos a las montañas, queríamos empezar a andar ese mismo. Taxi para arriba, y tras pagar a varios policías, llegamos al lago donde unos militares nos quitaron el pasaporte, nos querían hacer también pagar no recuerdo si eran 80€. Discutimos, pagamos 20€ y nos fuimos siguiendo un sendero. 6km después nos tuvimos que dar la vuelta, un caballero que vivía por allí nos abordó gritando, y aunque no supiéramos ruso, lo entendimos perfectamente: “¡Nastia –su hija- saca la escopeta!”. Más calmado pero sin estarlo nos dijo que estábamos en la “Greniche” o algo parecido que significa frontera y que los militares nos iban a matar con las metralletas. Por lo visto entonces no se podía pasar. Primer día. Poco relajante. Era hora de buscar un sitio donde dormir.

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Plantas cerda de la f rontera Rusa con Kazajistán

El día siguiente decidimos volver a Almaty caminando. Hasta ese momento yo creía haber visto cientos de plantas cerca de los márgenes de la carretera mientras subíamos con el taxi, pero la bajada resultó ser una infructuosa búsqueda de plantas, no vimos ninguna. Teníamos tiempo, pero queríamos ver plantas ya, si hubiéramos tenido más paciencia hubiéramos descubierto que una vez dejado el bosque, en los campos de manzanos, donde pastaban caballos, habían núcleos de plantas, sin embargo menos de 48h después de haber aterrizado en Almaty estábamos ya en Kirguistán. Y por fin vimos plantas, en la misma frontera, el rio Chuy, en la ribera en vez de cañas habían plantas de hierba. Buena señal.

Empezaríamos por explorar la zona del parque nacional del Ala Archa, donde no encontramos ni una sola planta en cuatro dias. Habíamos creído que las plantas estarían en las montañas. A partir de ese momento cambiamos la zona de búsqueda, las plantas estaban en valles abiertos y hondos.

Finalmente llegamos a Karakol, en la orilla del lago Issyk, donde según nuestras conclusiones encontraríamos extensiones considerables de plantas. Los primeros días a pie y en bici empezamos a verlas en los márgenes de las carreteras y caminos, junto a los riachuelos y acequias, normalmente eran manchitas de unas decenas de plantas, pero en algunos sitios llegaban a cubrir decenas de metros cuadrados.

Karakol nos serviría de campo base. Nos separamos, y el forestal se fue al monte, mientras yo me fui a pescar. Contraté a un guía para que me llevara a pescar, me gusta pescar pero fue una excusa, quería explorar las riberas de los ríos. El guía era un rusófono, pero hablaba un poco de inglés; y su coche era un todo terreno “de verdad”. El segundo día ya fuimos directamente a buscar plantas, y encontramos zonas donde aún se podían ver extensiones próximas a la hectárea. Durante dos semanas me dediqué a recolectar semillas, que aunque las plantas no estaban bien maduras -mediados de agosto- pude hacerme con miles de semillas fértiles.

Cerca de Karkara, Kirguistán
Cerca de Karkara, Kirguistán

A pesar de que en Kirguistán el cannabis se puede encontrar por todo el territorio que no está cubierto por montañas, la zona del Issuk-kul es donde se encuentra en mayor extensión. Antiguamente, hace pocas décadas, este valle fue campo de pruebas secretas de la URSS, y donde se permitió o se hizo vista gorda al cultivo de cannabis y adormidera. Actualmente está muy perseguido y poca gente lo prefiere a beber alcohol. Su uso es esporádico.

Habiendo acabado con Kirguistán, volvimos a Kazajistán por Karkara. Nota: si se viaja por el extranjero cruzando fronteras, a pesar de esta narración procannabis, os recomiendo nunca llevéis drogas, semillas, o papel de fumar encima. No encontraron las semillas pues su viaje era distinto, pero teníamos un librillo de papel, y nos contaron la película que nos iban a hacer un análisis de sangre, obviamente era todo mentira, pero ahí queda eso. Cuidado.

Curiosamente en esa zona del norte del Tien-Shan, descendiendo y dejando atrás un tipo de abeto pequeño que puebla la zona más alta de un desierto, encontramos plantas en pequeños desagües y barrancos. Era muy curioso, no había ni una sola planta, solo cannabis y pocas herbáceas protegidas del sol en aquel desierto rojo y montañoso.

La idea era alquilar un coche y explorar el sur y este de Kazajistán. Imposible, sólo podíamos alquilar un coche sin salir de un radio de 100Km alrededor de Almaty. Cambio de planes, nos íbamos a Altai en tren, cruzando la estepa hasta el noreste de Kazajistán.

Durante el más de un día que duró el viaje, pudimos observar plantas en la estepa, que se encontraban en los hondos, pero sólo pudimos tocar las que se encontraban en las estaciones o lo que fuera aquello donde se apeaba el tren. Sinceramente, podría alargarme varias páginas contándoos las anécdotas diarias en Kazajistán, pero me centraré en el motivo del viaje.

Llegamos a Ust Kamenogorsk, una ciudad a las puertas de Altai, donde creímos que podríamos disfrutar de las montañas. Bien, no nos dejaron llegar al lago Markakol, ni pasar de Katonkaragaray, ciertamente no teníamos los permisos –falta de planificación.

Paso de montaña en  Kirguistán
Paso de montaña en Kirguistán

Un guía nos indicó que una buena zona podría ser Ridder, al norte, en la frontera con Rusia. Nos os recomendaría visitar ese pueblo-ciudad a menos que queráis deprimiros, no obstante la naturaleza es muy bonita, así que decidimos ir caminando. Durante el día caminábamos y localizábamos las plantas, que normalmente se encontraban cerca de las zonas pobladas, o en las zonas eutróficas. Como la gente parecía tenernos más miedo o sorpresa que a los osos, no nos quitaban el ojo de encima, y no podíamos trabajar. Así que por la noche mientras mi amigo hacía fuego, fumaba y tomaba té, con la linterna y bolsas de basura, yo volvía sobre mis pasos a recoger los cogollos de las plantas que había localizado previamente, hasta llenar bolsas de basura con ellos. Al día siguiente, escondidos mientras hacíamos charas, sacábamos las semillas. Fue el periodo más tranquilo del viaje. Mi amigo forestal se quedó en la zona acampando en los bosques de abetos, abedules, ortigas y osos. Yo fui a la zona de Altai de Rusia y Mongolia. Precioso por cierto.

La última semana, antes de volvernos a reunir en Almaty y saber que hasta se habían llevado a mi amigo a un manicomio, pues supondrían que estaba loco al estar sólo por aquellos montes, exploré la zona de sur del lago Zhaysal frontera con China, que creo que también necesitaba permiso; y la zona de Shymkent, frontera con Uzbekistan. Mi intención era explorar la desembocadura del Chuy, pero me requirieron un permiso que tampoco tenía. En Shymkent las plantas son como las del lago Issyk, y sólo tomé unas muestras.

De vuelta a Almaty, esperando la vuelta de mi amigo en un hotel cerca de donde no había visto plantas al llegar, las encontré, estaban maduras y pude deleitarme fumando charas verde, bebiendo unas pivo, y comiendo saslik. Con tranquilidad evaluando las fotos y los recuerdos, y a pesar de que todas las semillas que tenía eran prácticamente iguales, consideré y más tarde consideramos, que el cannabis del norte –Altai- y el del sur –Tien Shan- eran genotipos diferentes. Una vez plantadas observamos ligeras diferencias, no obstante de momento y a falta acabar de estudios ya en marcha, las hemos clasificado como Cannabis ruderalis siberiensis y Cannabis ruderalis tienshanensis respectivamente.

Mi amigo volvió a casa, y yo al Himalaya 7 años después, donde me esperaba mi familia.

Por Carlos Sáez de The Linneo Project

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