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Las claves del cultivo de cannabis en guerrilla

Las claves del cultivo de cannabis en guerrilla

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Se conoce como cultivo en guerrilla, a los cultivos en montes, bosques o lugares generalmente alejados de una vivienda. Se trata del cultivo más radical, ya que en muchas ocasiones las plantas se encuentran a su suerte por la imposibilidad de visitarlas tan frecuentemente como el cultivador desearía. Además de tener que bregar contra las típicas plagas que acechan cualquier cultivo, animales salvajes como conejos, ciervos o jabalíes son una constante amenaza. Y por no hablar de los cazadores, buscadores de setas o senderistas.

El primer paso para realizar un cultivo en guerrilla, es buscar un lugar adecuado. Y lógicamente cuanto más camuflado esté, mucho mejor. Lo que menos deseamos es encontrarnos un día con las plantas arrancadas o no encontrarlas, por haber sido descubiertas por cualquiera. Y nunca debemos confiarnos, los ladrones de plantas son muy pacientes y esperan el mejor momento para hacer su despreciable trabajo, que es cuando las plantas están a punto de cosecharse.

Para ello, siempre conviene alejarse de caminos, senderos, pistas forestales y en general cualquier zona de tránsito. Cuanto más alejado e inaccesible sea nuestro lugar de cultivo, más seguras estarán nuestras plantas. También asegúrate de no modificar demasiado el entorno, como podar árboles que dan sombra o eliminar demasiada maleza. A lo lejos, llamará la atención de los curiosos, que podrían acercarse a comprobar de qué se trata.

Cuestiones  a tener en cuenta

Los momentos más delicados de un cultivo de guerrilla, son cuando toca visitar las plantas. Y en este sentido, siempre conviene contar con al menos dos accesos. Si por cualquier cosa uno de ellos está concurrido, podemos intentar acceder por el otro. Y si no se puede por ninguno, pues nos volveremos a casa y esperaremos otro momento mejor. Estos accesos, debemos tener cuidado de no hacerlos muy transitables. Podemos obstruirlos con algunas ramas o zarzas, pero siempre que parezca algo natural.

En los cultivos de guerrilla, también es interesante no concentrar las plantas en una misma zona, sino contar con varios grupos de plantas en diferentes lugares. Si por cualquier motivo nuestro una de estas zonas de cultivo es descubierta, siempre nos quedarán otras.

También debemos ser limpios y no dejar rastro de presencia cerca del cultivo. Ni botes de abono tirados, plásticos de los sacos de sustrato, colillas, etc. Y en la medida de lo posible, el lugar seleccionado deberá contar con una fuente de agua cerca. Cualquier río, arroyo o poza por ejemplo. Cualquiera se puede imaginar el trabajo de acarrear agua en pleno verano varios cientos de kilómetros, a veces a pleno sol. Si no es posible, existen otros trucos como usar algún aditivo de silicio, polímeros o gran cantidad de material que retenga la humedad como perlita, fibra de coco, arlita…

Una vez tenemos claro cual es el lugar más indicado, pasaremos a preparar el terreno. Limpia ligeramente la maleza en una circunferencia de 50-100 cm por planta. No es sencillo en ocasiones transportar el sustrato hasta el cultivo, pero merece la pena. Las plantas con un buen sustrato crecerán más y mejor en las primeras semanas. Cava un hoyo y añade buena cantidad de tierra, como hemos dicho con gran cantidad de material retentor de humedad. Los trabajos que pasemos al principio las plantas lo agradecerán.

En lugar de partir de semillas, es siempre mejor partir de esquejes o pequeñas plántulas, así que una muy buena opción es comenzar en casa y llevar las plantas cuando éstas tengan ya un buen tamaño. Plantas o esquejes que tengan un palmo de altura, tendrán más probabilidades de salir adelante que cualquier semilla que puede ser un buen aperitivo para cualquier pájaro.

Como hemos dicho, una guerrilla es el hábitat de todo tipo de animales salvajes. Mantenerlos alejados sin llamar mucho la atención es a veces complicado. Se puede usar algún de estructura que rodee cada planta fabricado con palos. O usar alguna colonia de olor fuerte en áreas cercanas, que en gran medida puede ahuyentar a estos animales. Contra las plagas pequeñas, duchas regulares con jabón de potasio o aceite de neem es también una buena solución.

En cuanto a los abonos, nosotros os recomendamos abonos sólidos, ya que son más fáciles de transportar. Añadidos a la mezcla de tierra o sobre el sustrato, al ser de liberación lenta garantizarán largas semanas de nutrientes. Humus de lombriz para las fases de crecimiento y guano de murciélago en floración, además de baratos, ofrecen siempre unos resultados espectaculares.

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