Marihuana y sexo: una combinación clásica

Marihuana y sexo: una combinación clásica

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Por Terry Necco,

Articulista habitual del Cannabis Culture Magazine.

De acuerdo a la literatura clásica de la India, ciertas pociones a base de cannabis, combinadas con otros estímulos y prácticas tántricas, permitían a los iniciados mantener relaciones sexuales durante 7 u 8 horas. Lo que puede sonar, de acuerdo a la imaginación de cada cual, como una bonita fantasía o una pesadilla. Como sea, presentamos una traducción de este artículo de Terry Necco, que explora la histórica relación de la popular droga con los placeres carnales.

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La marihuana ha sido utilizada como afrodisíaco durante miles de años, aunque, irónicamente, también se ha utilizado para disminuir el deseo sexual. Textos sagrados antiguos revelan cómo el consumo de marihuana para aumentar el placer sexual, pero la investigación moderna nos enseña una lección igualmente importante: los efectos de la marihuana están determinadas por la personalidad, la fisiología, la intención, el medio ambiente y la cultura del usuario.

EN LA INDIA ANTIGUA

La cultura de la antigua India está estrechamente asociada con el consumo sexual de marihuana. El cannabis ha sido utilizado en la India por lo menos 3.000 años, y probablemente durante mucho más tiempo. El Ayurveda indio y los sistemas de medicina Unani Tibbi utilizan el cannabis para aumentar la libido, superar la impotencia y curar diversas enfermedades. Estos sistemas también recurren al opio, a veces en combinación con el cannabis.

Decenas de fórmulas que contienen cannabis se prescribe como afrodisíacos. Sus nombres son deliciosos: shrimadananda modaka, Vajikarana uttama, majun falaskari, bhang roghan, entre otros. Estas recetas tienen la reputación de producir una erección más prolongada, retrasar la eyaculación, facilitar la lubricación y aflojar las inhibiciones.

El uso sexual del cannabis, que trascendía el hedonismo y la medicina, se erigió en tradición esotérica budista e hindú, conocida como el Tantra; una religión mística que prescribe ejercicios físicos y mentales, combinados con la meditación y el yoga. Estas prácticas están destinadas a ayudar a escapar a los sufrimientos y alcanzar la iluminación y la perfección, conocido como Nirvana.

Los avanzados rituales del Tranta de la marihuana fueron intensos, complejos y difíciles. Los investigadores han descubierto los textos sagrados que describen rituales cannábicos, pero existe la duda de que los modernos practicantes del Tantra todavía se dedican a esas actividades.

Pero el Tantra moderno, como muchas otras prácticas espirituales indígenas, ha sido cooptado por personas con poca conexión con las culturas, comunidades y ambientes de los que surgieron estas creencias. A pesar de ser una importante fuente de iluminación sexual y espiritual, apenas se parece al núcleo duro del antiguo Tantra, que se describe en los escritos sagrados como el Tantra Mahanirvana, compuesto en el siglo XI.

Los rituales del Trantra de la marihuana se remontan al menos al año 700 dC, En ellos participan grupos de hombres “purificados” y mujeres fieles que compartían el ayuno, el canto, la oración, baños ceremoniales, el yoga Kundalini y la unión sexual, sometiendo sus cuerpos y espíritu a ordalías insoportables de éxtasis. La concentración, la consagración y la transformación eran los objetivos de tales rituales, que se llevaron a cabo en los templos adornados con miles de flores, nubes de humo de incienso y luces parpadeantes.

Parece que los iniciados del tantra no fumaban hierba, pero hacían una preparación para ingerir el cannabis por vía oral, poción que era llamada bhang. A veces el bhang no era más que una pelota verde de cannabis mezclada con leche, pero también podía ser un delicioso batido o milkshake, a base de resina de cannabis mezcladas con leche, azúcar, pimienta, almendras, cardamomo, semillas de amapola, jengibre y otras hierbas. Esta receta se calienta antes de servir para que el THC se haga soluble en la grasa de la leche, dándole la oportunidad de catalizar en forma psicoactiva en los seres humanos.

Incluso en la India moderna el bhang es considerada una bebida medicinal sagrada, que cura la enfermedad, trae buena suerte, ahuyenta los malos espíritus y purifica la gente de los pecados.

Después de ayunar y purgar el cuerpo por al menos 24 horas, los celebrantes del ritual tántrico ingerían el bhang, acompañando el proceso con una respiración abdominal profunda y ejercicios visuales. Estos ejercicios tenían como objetivo liberar la energía bloqueada, tonificar los músculos y el flujo sanguíneo, además de facilitar (o potenciar) el comienzo de la intoxicación por cannabis, que generalmente se produce una hora después de ingerir la picante y poderosa libación.

Los iniciados a menudo experimentaban náuseas poco después de tomar la pócima, que era médicamente activa como un purgante del tracto digestivo. A medida que se pronunciaban los efectos psicoactivos de la poción, los celebrantes entraban en un estado de meditación, en el que reafirmaban sus anteriores votos de santificar y alabar a Kali, la diosa hindú tántrica que contiene las fuerzas femenino creativas.

TIRAR POR OCHO HORAS

La consagración a la belleza femenina y la energía continuaba: los hombres se bañaban ritualmente y santificaban a sus parejas femeninas, lavándolas con agua bendita, peinándolas, perfumándolas y colocándolas en una cama de seda. Los varones, a continuación, realizar un ritual programado en el que se tocaba la frente de la mujer, siguiendo por los ojos, nariz, boca, brazos y muslos hasta llegar, finalmente, a la vagina.

Los dos actos abiertamente sexual que tenían ocasión durante los rituales de cannabis eran las relaciones sexuales y la realización de sexo oral en la mujer por parte del varón. Durante el sexo, el enfoque se asociaba al simbolismo religioso, la mezcla de energías y la naturaleza liberadora de la sexualidad.

El objetivo del ritual tántrico era prolongar la unión sexual el mayor tiempo posible. Los hombres y las mujeres usaban la respiración yoga, la meditación y el control neuromuscular para lograr “orgasmos sin fin” sin eyaculación o la liberación de otras sustancias “agotadoras”. Los textos sagrados describen el cannabis asistida relaciones asistidas por medio del cannabis, afirmando que podían durar hasta siete u ocho horas, hasta que un resplandor de fuego envuelve a los amantes de un total de orgasmos de cuerpo, que se traducen en la supresión de ideación mental y el ego.

EN OTRAS CULTURAS

Los usos tántricos de la marihuana están probablemente entre las más bellas y conmovedoras interacciones de sexualidad y cannabis, pero también otras culturas tradición al respecto.

Un medicamento popular de la Serbia del siglo XIX, llamado Nasha, se basaba en el cannabis Nasha. A las mujeres vírgenes se les daba esta mezcla de grasa de cordero y cannabis en su noche de bodas, para disminuir el dolor de su primera relación sexual. Tal uso con prácticas modernas de la India, donde los recién casados beben infusiones y comen dulces de bhang. Se informa también que las prostitutas indias ingieren dosis de sorbete de bhang que les ayuda a sentirse sexualmente excitadas, incluso cuando el cliente sea gordo, feo y estúpido.

Las mujeres serbias mezclaban cannabis con clara de huevo, azafrán y azúcar para hacer “guc-kand”, un tónico que crea un estado de ánimo erótico y que (irónicamente) era dada a los jóvenes para aliviar el dolor de la circuncisión. También se les daba tónicos de cannabis a los niños llorones y buenos para hacer pucheros. Las informaciones indican que este remedio los devolvía derechito al mundo de las sonrisas.

Los hombres serbios usaban para el valor una potente mezcla de hachís, mantequilla de almendra, pétalos de rosa secos, pétalos de clavel, azafrán, nuez moscada, cardamomo, miel, azúcar y raíz anacylius pyrethrum (pelitre). A juicio de ellos, este “caldo feliz” era un súper afrodisíaco.

En Marruecos, Egipto, Líbano y otros puntos del Medio Oriente y el África del Norte, hubo usos del cannabis para fines sexuales incluso hasta inicios del siglo XX. Allí, la hierba generalmente se encontraba en una forma particularmente potente llamada “kif”. Las esposas y concubinas se abastecían de “kif” con los sirvientes de la casa, utilizándolo cuando los hombres no estaban cerca en sus frecuentes fantasías eróticas y juegos. La marihuana tenía la reputación de permitir a las mujeres volverse sexualmente desinhibida, una ventaja especialmente importante en culturas donde fueron sistemáticamente oprimidas.

Fuente Theclinic

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