El Tribunal Supremo Italiano reconoce el derecho a fumar más marihuana de lo permitido a los rastafari

Enviado el 14 Julio 2008 en Legalización, Opinión, Sucesos por Mac

En Italia se puede llevar encima un gramo de marihuana o cocaína para consumo personal sin que suponga delito por tráfico de drogas. Pero ante lo sagrado se hacen excepciones.
Y por eso el Tribunal Supremo acaba de reconocer a un seguidor del movimiento rastafari su derecho a fumar más Marihuana de la permitida porque “la necesita para rezar”.
Dicho rastafari, de 44 años, fue detenido por los Carabineri por llevar encima casi 100 gramos de hierba. Fue en el 2004 y el Tribunal de Perugia le condenó a un año y cuatro meses de prisión, más 1.000 euros de multa, por posesión ilegal con fines comerciales.
Pero el rasta recurrió la sentencia, y argumentó que era para uso estrictamente personal, para meditar. Además según los preceptos de su religión puede consumir hasta 10 gramos diarios.
Ante dichos argumentos el Supremo ha recapacitado y llegado a la conclusión de que la marihuana aporta a los rasta “el estado psicofísico intenso de la contemplación en la oración, en el recuerdo y la creencia de que dicha hierba sagrada ha crecido en la tumba del rey Salomón”.
Ante la sentencia la prensa italiana se pregunta si el estribillo de la canción Legalice it de Peter Tosh es cierto: Los doctores la fuman, las enfermeras la fuman, los jueces la fuman, incluso los laywers también…

Fuente lasextanoticias.com

Intereses creados detendrían despenalización de marihuana

Enviado el 19 Junio 2008 en Legalización, Opinión por Mac

El ex presidente de la Universidad de Puerto Rico José Manuel Saldaña reconoció hoy que hay intereses creados que podrían oponerse a la propuesta de despenalizar el uso personal de la marihuana.
La propuesta de que se permita el uso de la marihuana a nivel personal fue presentada el martes por un grupo de ex funcionarios de gobierno, encabezados por Saldaña.
“Obviamente todo esto va a levantar ronchas, va a levantar un debate… porque hay unos intereses creados que se oponen a todo esto, unos intereses que viven de que la situación continúe como está”, sostuvo en una entrevista radial (WKAQ-Univisión).
Entre esos intereses creados, destacó a los dueños de puntos de drogas, a las instituciones de seguridad y a las entidades religiosas con programas de rehabilitación de adictos.
Explicó que su propuesta es “que quien quiera utilizarla (la marihuana), la utilice y no se le castigue penalmente”.
La propuesta también busca que la marihuana puede ser utilizada para el tratamiento médico en condiciones como la glaucoma y el Sida.
Saldaña destacó que de aceptarse su propuesta, el gobierno podría imponer un arbitrio a la marihuana, dinero que podría utilizarse para combatir la adicción a drogas.

Fuente Primerahora.com

¿legalizar la marihuana?

Enviado el 15 Noviembre 2007 en Legalización, Opinión por Mac

Por: Jorge Javier Romero Vadillo

Comencé una causa en el facebook: hay que impulsar la legalización de la marihuana en México. Creo que es importante impulsar entre los ciudadanos la opinión de que es mejor legalizar —lo que implica poner reglas, normar, normalizar, y no simplemente liberalizar, aunque mucho de liberal tendría la medida— que mantener una prohibición sólo útil para aumentar los recursos de los delincuentes y las organizaciones mafiosas dedicadas al narcotráfico.
Es en este momento, cuando la política gubernamental de combate al crimen organizado está a punto de comprometerse con una serie de metas con los Estados Unidos a cambio de los 500 millones de dólares que le van a enviar en equipo militar, policial y en asesores, cuando el Estado mexicano está a punto de invertir siete mil millones de dólares en una guerra perdida, cuando es importante decir que nada se podrá contra los criminales mientras tengan dineros provenientes del mercado negro. La cantidad de recursos que se maneja en el mercado ilegal de las drogas es lo suficientemente alta como para sostener la guerra contra el Estado. En un país con la desigualdad de éste, el ejército de reserva de los narcotraficantes es suficientemente grande como para mantener la operación frente a unos agentes del Estado corruptibles, incluso con mejor nivel técnico, más armamento y asesores gringos.
Además, existe una forma muchísimo más racional de manejar el problema de las adicciones y los costos sociales y familiares de las adicciones: que el Estado regule el mercado, de manera que desaparezcan los incentivos para enganchar a los niños y jóvenes. Un mercado de drogas normado por el Estado, con monopolios específicos de algunas drogas —las duras, por ejemplo— y con liberalización regulada de la marihuana le quitaría completamente los incentivos a las organizaciones criminales dedicadas al mercado negro.
Es cierto, como comentaba Gabriel Zaid en su artículo en Contenido de hace un mes o algo así, que la ventaja competitiva de las organizaciones mafiosas es en los mercados clandestinos en general y no en el de las drogas. Precisamente por eso es necesario reducir al máximo los mercados clandestinos: hay que reconocerlos y regularlos. Pero como Zaid es un idólatra del libre mercado no puede pensar en mercados fuertemente regulados por el Estado como soluciones eficientes a los problemas de la cooperación social.
En el caso de las drogas es evidente que en lugar de gastar siete mil millones de dólares en una guerra perdida, se les podría ganar a los carteles (así, sin acento) legalizando y tomando el Estado en sus manos el mercado. Además de todo, podría obtener recursos importantes de las cargas impositivas que le pusiera a las drogas. El dinero ahorrado y el recaudado se podrían invertir en educación, información y prevención de las adicciones y también se podrían invertir en la mejora del clima de convivencia en las ciudades, en más actividades recreativas y culturales para los jóvenes.
Es perfectamente posible comenzar con la marihuana. No voy a hacer aquí una más de las apologías de la marihuana que se pueden encontrar en internet. Es evidente que se trata de una droga injustamente satanizada, cuando en cambio es legal el alcohol violento y asesino, culpable de la inmensa mayoría de los accidentes mortales de tráfico, y el tabaco, adictivo hasta la desesperación e indudablemente mortal, droga inútil, nada divertida y efímeramente placentera.
El tabaco atrapa a casi todos los que lo consumen y a una buena parte los mata. El alcohol también atrapa y destruye. No a todos, pero a muchos de los que lo usan. Y mata alrededor de donde se consume, ni siquiera sólo a los que se lo beben. Y la prohibición ha demostrado su absoluto fracaso ahí donde se ha impuesto. En el caso del alcohol en Estados Unidos, doce años fueron suficientes para permitir la acumulación originaria de muchas de las mafias que todavía operan en otros rubros de los mercados clandestinos. Cuando Roosvelt acabó con el despropósito puritano, el paso se dio de la prohibición a la liberación absoluta, con la creación de un mercado multimillonario que ha abusado de la publicidad, aún más que las tabacaleras, ahora culpabilizadas.
La política que se está siguiendo con el tabaco es una opción más racional. Se está restringiendo el espacio público para fumar y se está eliminando la publicidad, sin prohibir ni la venta ni el consumo. Ese es un caso de regulación extrema del mercado de un producto adictivo, dañino para la salud y con consecuencias sociales, pero a nadie se le ocurriría el desatino de prohibir completamente el tabaco. El mercado negro surgiría de inmediato y las ganancias del crimen organizado se multiplicarían.
La marihuana es mucho menos dañina. Nadie se ha muerto por sobredosis de THC, hay formas de consumirla que evitan la combustión y los efectos de ésta en los pulmones, y es mucho menos adictiva. Los marihuanas no suelen agredir al prójimo, como sí lo hacen los borrachos, y si bien es cierto que son un peligro al volante, no lo son más que los beodos convertidos en campeones de fórmula uno. Frente a unos y otros la actitud del Estado debe ser la misma: cero tolerancia a la conducción ebrio o marihuana. Pero si no conducen y si no se meten con el prójimo, entonces tanto los borrachos como los marihuanas deberían ser objeto del absoluto respeto por parte de los demás.
Hay una ruta posible para impulsar la legalización de la marihuana en México ahora. Si se suman voces ciudadanas a favor de una ruta inteligente en tres etapas. La primera buscaría eliminar la criminalización de los consumidores de marihuana. Se trataría de fijar cantidades de posesión para el consumo personal como legales —tres gramos parece lo sensato— y de fijar sólo penas informativas para los consumidores. En un segundo momento hay que impulsar la legalización del uso médico de la cannabis, suficientemente documentado, y la tercera etapa sería impulsar la legalización del cáñamo para uso industrial, con lo que muchos agricultores podrían transformar sus plantíos destinados a la marihuana en plantíos rentables de cáñamo especializado en la fibra o en la celulosa, sin contenidos significativos de THC.
En éste, como en otros asuntos, es indispensable la acción de los ciudadanos que creemos que es posible encontrar mejores soluciones a los problemas de convivencia con base en la acción eficaz de un Estado laico que fundamenta sus posiciones en criterios científicos y no visiones morales particulares.
La de la marihuana es una causa ilustrada. Conozco muchos intelectuales, artistas e incluso políticos que fuman marihuana habitualmente y no son ni criminales ni monstruos a los que hay que someter. Incluso la inmensa mayoría de ellos tampoco son adictos necesitados de un programa de rehabilitación y los que lo requerirían lo necesitan más por el alcohol que por su consumo inmoderado de mota. Es hora de que salgamos a defender una causa que nos involucra, sin hipocresía y sin moralismos idiotas

Fuente La Cronica de Hoy

El vaporizador Verdamper, estrella de los vaporizadores

Enviado el 6 Noviembre 2007 en General, Opinión, Salud por Mac

El vaporizador Verdamper es uno de los mas conocidos de Europa, fabricado en Holanda y distribuido en España por Hard Grass, es actualmente un producto muy solicitado por los amantes de la Marihuana vaporizada. Nuestro amigo Jandri del Grow Shop Hard Grass y distribuidor en exclusiva del producto, nos comentaba que la gente prefiere el Verdamper por su caracteristica especial del filtro del agua, por precio, por estetica como el bong americano, etc. Este sistema del filtro del agua hace que el vapor de cannabis tenga un “algo especial” sabor, olor, temperatura…. “Además os invito a que lo proveis y luego me decís”. En España, para conseguir esta magnífica pieza de artesanía es necesario ponerse en contacto con Hard Grass en Paterna (Valencia) ,telf 961371860 o metiendose en la web www.hard-grass.com. El Vaporizador Verdamper hará las delicias del más sibarita de los mortales, este artesanal artefacto es capaz de sacar el mejor sabor de las mejores esencias cannabicas, el Verdamper es un regalo de los Dioses y es una forma muy sana de consumir marihuana. Consumir la marihuana vaporizada, es la mejor forma de consumir marihuana, pruebalo.

Fuente Hard Grass

A cultivar Cañamo

Enviado el 3 Octubre 2007 en Opinión por Mac

Una forma de reducir el empobrecimiento sería promocionar el cultivo del cáñamo. Con él se puede hacer ropa, comida, muebles, aceite nutritivo, forraje para animales, biomasa para calefacción, jabón, esteras, sacos, aislantes, plásticos, fieltros, pinturas y barnices, combustibles y lubrificantes, geotextiles contra erosión. La utilidad del cáñamo como biocombustible es de gran interés, especialmente porque el CO2 liberado con su combustión es el mismo que el consumido por la planta durante su crecimiento, lo que significa una polución prácticamente nula. También podría servir como alternativa a la deforestación causada por la industria papelera, ya que estas plantas crecen rápidamente, con lo que se obtiene un gran tonelaje anual de celulosa, fibras y aceites sin tener que cortar árboles. Una hectárea de marihuana puede producir el cuádruple de material que una de árboles. Por qué se empeñan en sacar el biocombustible de los cereales, creando así una cadena que hace aumentar de precio casi todos los alimentos?

Fuente La Voz de Asturias

El Partido del cannabis no se presenta en estos comicios

Enviado el 17 Mayo 2007 en Asociaciones, Opinión por Mac

Jose Maria Lobera, del Partido Cannabico PCLYN habla para Kaos en la Red

Actualmente está pendiente de debatirse la derogación de la ley Corcuera a petición de IU. Nosotros creemos que el tratamiento del cannabis, el concepto que se tiene de la planta no se corresponde con la realidad. Una planta es una planta, aqui, en mi pueblo y en todos los lados. El legislar en contra del derecho que una planta, sembrada voluntariamente por una persona adulta, tiene de crecer nos parece un atropello.
Se pueden debatir a cerca o no de la conveniencia de algunos de sus usos, pero, entrar en el terreno de condicionar a través de leyes injustas, la libertad de Conciencia del indivio que, voluntariamente, hace uso de la planta de cáñamo es una injusticia.
De hecho, citando a Gandhi, nos reafirmamos en nuestra postura:
“Creo que la democracia auténtica sólo puede generarse en la no-violencia. La estructura de una federación mundial sólo puede erigirse basándose en la no-violencia, y la violencia debe ser totalmente desechada en los asuntos mundiales.
Por lo tanto, la regla áurea de la conducta es la tolerancia mutua, en razón de que no pensaremos todos de la misma manera y siempre veremos la Verdad fragmentariamente y desde distintas perspectivas. La conciencia no es una misma cosa para todos. Si bien es una excelente guía para la conducta individual, la imposición de esa conducta a los demás es una insoportable intromisión en la libertad de conciencia de cada uno.
(Pensamientos. Mahatma Gandhi. Al inicio del capítulo “La democracia y el pueblo”).
No se trata de que los que legislan tengan o no la responsabilidad sobre el uso que hacemos de la planta de cáñamo, sino de sus ansias prohibicionistas (psicóticas e histéricas) según las cuales, parece que las decisiones de el pueblo van a estar condicionadas por su aprovación o desaprovación a cerca de la conveniencia o no del uso de la planta.
Sabemos muy bien quién pagó a los “expertos”, que censuran todo uso de la planta de cáñamo, los mismos a quienes les interesa que su consumo sea ilegal y limitado, a los traficantes que especulan con ella en el mercado negro.

Debate más religioso que político
En España, la imposición de las leyes prohibicionistas importadas de los estados unidos comenzaron en la etapa franquista, pero ya mucho antes, la iglesia romana, instituida como poder político, tratando de imponer sus creencias a los pueblos conquistados, principalmente de sesgo indígena y de cultos animistas, que hacían uso de la planta, ya relegaron dicho cultivo calificando su uso como “pagano”.
Al menos, de forma oficial e institucional, otra cosa es que, a lo largo de la historia, dicha forma de sometimiento esclavista raramente fuera tomado en serio por la cantidad de beneficios sociales, económicos y espirituales derivados del cáñamo.
De hecho, la promulgación de la abierta persecución contra los usuarios de la planta, se oficializó en el siglo XX, aunque sea una completa contradicción contra los principios de los fundadores del monoteísmo ya que existen numerosos testimonios de que la planta de cannabis o cáñamo era usada por ellos de forma natural en los rituales más importantes, en forma de óleo para los ungimientos o “Kaneh Bossem” (con grandes cantidades de flores de cáñamo y otras hierbas aromático-medicinales en su elaboración).
Las leyes y los prejuicios sociales en torno a nuestra planta fueron una nueva forma de Inquisición del siglo XX, bajo la cual subyacen simplemente motivos económicos y sectarios, no de índole social.
La libertad individual se ve coartada por la legislación existente al respecto, una forma más de querer que el individuo delegue el uso de sus derechos individuales a los intereses económicos del gobierno de turno; igual que con la Inquisición en la Edad Media.
No se trata de debatir si tenemos o no derecho de hacer uso de la planta, lo tenemos. Se trata, en todo caso, de regular nuestro consumo mientras luchamos por que se reconozcan nuestros derechos. Se trata de trabajar para barrer del ámbito social toda la ignorancia que ha propagado el panfletismo prohibicionista sobre un cultivo que tiene múltiples usos, no sólo el lúdico, el medicinal o el espiritual por el que normalmente lo conocemos. Normalizar el uso de la planta de cáñamo es buscar introducir su ecológico consumo en nuestras vidas pero en todas sus facetas; alimentaria, con los cañamones, energética, textil, de celulosa… etc.
La política de la Normalización, por contra, choca frontalmente con los intereses de quienes más dinero mueven en el mercado negro, quienes han pretendido que exista un uso limitado, especulativo y en el que persistan una serie de perjucios que lo potencien.
Todo el mundo sabe que la prohibición produce el aumento del cultivo especulativo. Sólo a los intereses económicos de los mismos que propagan el histerismo prohibicionista les interesa que se perpetue la prohibición.

El problema del debate político
Se suele citar “la moralidad pública” para justificar el prohibicionismo. ¿Moral “pública”? ¿De quienes? ¿Quien justifica la doble moral? ¿Acaso las políticas prohibicionistas salieron de una votación popular?
La producción del cultivo de cáñamo se puede regular, pero el intervencionismo del Estado parece que sólo puede ser justificado mediante los prejuicios prohibicionistas.
Quienes se muestran partidarios de la represión jurídica y militar, por el cultivo de una planta, por hacer uso de ella, no pueden hablar de “sensibilización y concientización de las consecuencias” de aquello que prohiben.
La Organización Mundial de la Salud, cataloga a la planta de cannabis como causante de menor adicción que el tabaco y el alcohol, entonces, ¿Por qué es todavía ilegal?
Pues porque, a iniciativas como el partido del cannabis, la gente no las toma en consideración. Porque, aunque las tomen, les cuesta afiliarse y participar en ellas. Porque, aunque se afilien, les cuesta perseverar en sus convicciones y creencias, vendiéndose a la primera de cambio.
Así parece que sucedió con la sede del PCLYN en Valencia, y es por ello por lo que, luchando contra la inercia de la desorganización creada, no nos presentamos a los comicios electorales de 2007.
Ganas hay, pero el ambiente político está suficientemente viciado por un prohibicionismo “salvador” de corte oscurantista, que envuelve a todos los partidos, como para que la opinión pública esté concienciada del problema del prohibicionismo sobre la planta de cáñamo.
Está todo el mundo más pendiente de a ver qué pasará en la actual pelea de los gallos de turno, que en apoyar las iniciativas políticas con más conciencia social y con más responsabilidad democrática.
Básicamente por eso, gracias al actual clima político que socaba nuestros apoyos, que socaba la conciencia social con respecto al cannabis, desviándola a otros temas como los de la seguridad del Estado o como la pérdida de poder adquisitivo, que contemplamos derivados de la generación de dinero negro que provoca el prohibicionismo, como para que la atención pública se centre en nosotros.
Somos la solución, tenemos conciencia de ello. Traemos la Paz y la Seguridad que el prohibicionismo nos ha arrebatado (sólo hace falta echar la vista atrás en la historia como para darse cuenta de que, en temas de seguridad ciudadana y el poder adquisitivo de las clases bajas, la tolerancia con respecto al cultivo de cáñamo las potencia, al contrario de lo que se nos afirma desde la clases altas).

Pero somos Pacientes, esperamos nuestro momento.

Es el tiempo de la Paciencia para RastafarI y el Tiempo es nuestro aliado en este fin de los tiempos romanos. Estamos en el inicio de la Era de Acuario, la dictadura del miedo caerá. Ya está cayendo.

Fuente Kaosenlared.net

La revista THC, cultura cannabica en Argentina

Enviado el 28 Marzo 2007 en Opinión por Mac

“Cogollos argentinos”, “San Canuto”, “Plantate” y “Consumo cuidado” -que trata sobre “qué hacer si te agarran con faso [sic], sin morir en el intento”-, son algunas de estas frases que se pueden encontrar en el segundo número de la revista THC, la primera publicación sobre cultura cannábica y otras drogas ilegales que se distribuye en quioscos y revistas de la Capital y en el Gran Buenos Aires desde Diciembre último, y que ya ha suscitado polémica.
Según sus editores, la finalidad de THC (sigla que significa tetrahidrocannabinol, que es el principio activo de la planta de marihuana) es brindar información real y objetiva sobre la cultura cannábica, y está dirigida sólo a mayores de edad.
Sin embargo, la Asociación Antidrogas de la República Argentina presentó una denuncia en la fiscalía antidrogas contra dicha publicación, por infracción a los artículos 12 y 28 de la ley 23.737 sobre tenencia, suministro y tráfico de estupefacientes, que establecen que será reprimido con prisión de dos a ocho años quien difunda públicamente el uso de estupefacientes, induzca a otro a consumirlos o imparta instrucciones acerca de la elaboración de drogas.
“Esa revista es una forma más de introducir a los jóvenes en las drogas. ¿Qué es la cultura cannábica, sino la destrucción del ser humano?”, sostuvo Claudio Izaguirre, presidente de la asociación.
Según Emilio Ruchansky, uno de los editores de la revista, la publicación no está destinada a gente que se quiere iniciar en las drogas, sino a personas que ya consumen y cultivan Cannabis sativa : “Nosotros avalamos el uso de la marihuana, pero en ningún momento decimos «consumí»”, dijo Ruchansky, y agregó: “La revista también persigue una línea política relacionada con la militancia del cultivo, para que la gente deje de comprarle drogas a un dealer y que pueda cultivar su propia marihuana”.
Ello explica por qué, en su segundo número, la publicación dedica seis páginas al cultivo básico de Cannabis . “THC no es una apología de la droga. Es una revista temática sobre drogas que busca informar a la gente”, sostuvo Ruchansky .
En su primera página, la revista señala que tanto el derecho a acceder como el de difundir información constituyen garantías fundamentales amparadas constitucionalmente, por lo que de ninguna manera el ejercicio de ellas puede construir delito penal alguno.
“Si sólo tenemos en cuenta ese criterio, ¿por qué no sacamos una revista sobre cómo pegarles a las mujeres?”, cuestionó duramente Izaguirre.
Según el abogado Hernán Gullco, director del área jurídica de la Asociación por los Derechos Civiles, nadie puede prohibir la publicación de la revista de antemano, porque eso sería censura previa.
“Pero, una vez publicada, entonces sí sus editores corren el riesgo de enfrentar un proceso penal por apología de drogas, siempre y cuando se pueda probar un peligro claro y actual de dicha revista, lo que equivale a decir que se pueda comprobar que representa una apología de la droga que va a causar daños a terceros”, explicó a LA NACION Gullco.
En tanto, el abogado Luis Osler, asesor legal de la revista, indicó: “Nosotros no decimos qué es bueno y qué es malo. Sencillamente, explicamos cómo son las cosas, porque ante el fracaso que han tenido las políticas antidrogas hasta hoy, creemos que es importante generar un debate serio. Y para eso, hay que estar informado”.

Fuente La Nación