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Esta es la exquisita receta y única del pan de plátano cannábico mas rica del mundo. Ya me daréis la razón cuando la hagáis y la probéis. Tenéis que hacerla!!

Se queda crujiente y jugosa en su interior. La hemos adaptado en exclusiva para darle ese puntito cannábico sin alterar la receta original.

Se puede hacer tanto con aceite de canna-coco o mantequilla cannábica (muy suave) y harina de Marihuana (mezclada con harina normal).

Y si lo haces tipo cupcake, puedes hacerle un glaseado a base de mantequilla cannábica.

Es sin duda una de nuestras recetas mas potentes.

Ingredientes:

Para 12 raciones, o 12 magdalenas (cupcakes) o una barra de 1 pan

  • 4 huevos
  • 1 taza de azúcar
  • 90 gramos de mantequilla cannábica, derretida o bien canna-coco (debe ser suave)
  • 4 plátanos maduros
  • 2 tazas de harina, si desea puedes agregar 1 1/2 de harina blanca y media taza de harina de marihuana.
  • 2 cucharaditas de bicarbonato

Preparación:

  • Precalentamos el horno 10 minutos como mínimo.
  • Precalienta el horno a 180º centígrados y engrasar los moldes (según la opción que escogieras, mini panecillos, magdalenas o pan rectangular)
  • Tamizar las harinas mas aun si has escogido agregarle la harina de marihuana.
  • Mezclar con batidora o a mano los huevos y el azúcar hasta que se esponjen.
  • Agrega al vaso de la licuadora la mantequilla, plátanos, harina y bicarbonato
  • Batir de nuevo hasta obtener una mezcla uniforme.
  • Vierte dentro del molde engrasado y hornea hasta que el pan se haya cocido y la superficie se vea dorada, aproximadamente 45 minutos.
  • 10 minutos de cocción sin abrir para nada el horno. Supervisar y dejar unos 20 minutos mas. Aproximadamente tardara en total entre 40 minutos  y 55 minutos. Si son en moldes de magdalenas es posible que en 20 minutos ya estén listos.
  • Dejar que se enfríen los moldes.
  • Si se desea, espolvorear con azúcar en polvo. O para dar un toque extra le podemos agregar una capa de mantequilla de marihuana mezclada previamente con azúcar, esto seria la glase y así se quedaría tipo cupcakes. Aunque yo que tu, no me complicaría mucho y la dejaría tipo pan.

Esta buenísimo!!

¡ADVERTENCIA!

La subida y la duración de un colocón varía mucho dependiendo de si se ingiere o se fuma la marihuana. Cuando se fuma, el subidón llega unos cinco o diez minutos después. Cuando se ingiere, puede pasar una hora o más hasta que se note el subidón. Dado que el efecto psicodélico deseado no se percibe inmediatamente, a veces se cae en la trampa de seguir comiendo, hasta acabar en una sobredosis. ¡Y todavía puede ser peor dado que es posible que el colocón dure cinco horas o más! Por eso, aunque tu cuerpo esté acostumbrado a los porros, vigila la cantidad de marihuana que consumes en una comida: más vale no repetir que arrepentirse después. Si no cultivas tus propias plantas, averigua de dónde proviene la hierba y asegúrate de que los cogollos no han sido regados con pesticidas u otros compuestos químicos que puedan ser nocivos.

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Un nuevo estudio publicado este mes en la revista Molecular Cancer Therapeutics , y publicado online por el Instituto Nacional de Salud de EEUU, encontró que el cannabidiol (CBD) y el tetrahidrocannabinol (THC) del cannabis aumentar los efectos anticancerígenos de la radiación en un modelo de glioma murino ortotópico .

Según el estudio; “El glioma de alto grado es uno de los cánceres más agresivos en los adultos humanos y las tasas de supervivencia a largo plazo son muy bajas para los tratamientos estándar para el glioma que permanecen en gran medida sin éxito. Los cannabinoides han demostrado que inhiben específicamente el crecimiento del glioma, así como que neutraliza los procesos oncogénicos como la angiogénesis”.

“En un intento de mejorar los resultados del tratamiento, hemos investigado el efecto del Δ 9-tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD) tanto solos como en combinación con radioterapia en un número de líneas celulares de glioma (T98G, U87MG, y GL261) “.

Después de realizar el estudio, los investigadores concluyen; “Los datos ponen de relieve la posibilidad de que estos cannabinoides pueden responder mejor a las radiaciones ionizantes de las células principales de glioma, y sugieren un posible beneficio clínico para los pacientes de glioma mediante el uso de estas dos modalidades de tratamiento. ”

El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Londres , se puede encontrar aquí .

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Hola amigos. Soy Maxi de los pagos de Ramos Mejía (Argentina). Les cuento que la maría forma parte de mi vida desde mi adolescencia. Al principio de los 90´, la verdad, el faso que llegaba era de muy mala calidad, por lo que en ese momento no seguí utilizando maconha más que cuando pintaba.

Años después, tuve en mis manos “Cultura Cannabis” de Alicia Castilla. Recién iniciado este siglo la planta llegó y todo cambió. Es que la ciudad de la furia había hecho meya en mi salud emocional y había tornado mi vida un desastre. El porro me cambió todo. Me calmé, conseguí nuevo trabajo. Ver crecer mi jardín y conocer del tema me consolidaron como defensor de la planta.

Con Gi, mi compañera, juntamos los ombligos hace unos cinco años y en los primeros días de enero, este año, nos llegó la noticia de que ya éramos tres. El embarazo comenzó con un viaje a las sierras de Córdoba, la THC n° 32 bajo el brazo y a la ruta. Se sabe que los primeros tres meses de embarazo suelen haber complicaciones. Llegaron los vómitos y los dolores, llegaron los calores y el llanto. Acto seguido, llegó maría. Un par de pitadas lograban que mi mujer encuentre su equilibrio y salga a la vida con una pancita que recién se podía notar cuando nos sentábamos al costado de un rio. El embarazo continuó y durante toda la gestación, cada tanto, el faso ayudaba.

Ya en Buenos Aires nos contactamos con un obstetra, que tenía más intenciones de hacer dinero que mantener sana a mi familia. Después de un par de encuentros la despedida que Gi le pronuncio al medico fue: “el mes que viene si no venimos siga sin nosotros”, y nos fuimos. El siguiente obstetra pertenecía al plantel de una conocida clínica del barrio de once y ante el comentario de nuestra intención de hacer todo lo posible por llegar a un parto natural, empezó a poner peros y hasta maltrató a mi compañera. Desde ese momento no tuvimos otro obstetra dentro del sistema.

Es que la medicina también nos enfrenta con “prohibiciones”, y el parto es un ámbito en el cual la futura madre esta desnuda frente a un sistema que no busca mejorar lo que hay, sino que las parturientas se adapten a las necesidades de los médicos, necesidades que van desde lo económico a intervenir en un parto sin necesidad u obligar a parir acostadas, entre otros tantos ejemplos. Y nuevamente nos sentimos chivados del sistema.

Días después del episodio en la clínica, recurrimos a un grupo de puerperio y crianza humanizada que se reúne los miércoles por la tarde en el barrio de Floresta y todo cambió. Nos encontramos con Elena, psicóloga con gran experiencia en gestación y crianza, y Dany partera/obstetra que coordinaban los grupos. Es aquí, en este ámbito que tuvimos real contención y apoyo. Es aquí también donde con Dany planteamos la posibilidad de tener a Simón en casa.

Tiempo después me encontré en una hermosa mañana de viernes del mes de septiembre armando uno, para subir a la terraza y hacer el aguante a Gi con los dolores de parto. Es que había teniendo contracciones desde el lunes y se estaban haciendo mas fuertes y seguidas. Alrededor de las cinco de la tarde llegaron Dany y Mary, una partera Douglas, a asistir el nacimiento de mi hijo.

La tarde terminó, la luz se fue y bajamos a la casa para continuar con el trabajo de parto. Sin dudas fueron los momentos más intensos de nuestras vidas. La casa se llenó de sonidos sordos, el olor se tornó único, el parto estaba entre nosotros. Las últimas horas de la tarde se fundieron con la noche y Simón no llegaba. Pasamos de la cocina al living, a la bañadera, a la habitación y todo el esfuerzo en cada lugar estaba amorosamente apuntalado por las chicas, pero el dolor en cada contracción aniquilaba las fuerzas de mi compañera.

Las caras de las parteras nos decían que el parto se estaba convirtiendo en un traslado a una institución. De nuevo al sistema con sus prohibiciones. Le pregunté a Dany como veníamos y me dijo que mi hijo nacería hoy, en casa o en un hospital, pero que cuanto mas cansados estarían Gi y Simón mas difícilmente tendríamos un parto natural. Fue así que nuevamente en la bañadera redoblamos los esfuerzos mientras las chicas descansaban. Le propuse a Gi que descanse y retome energías para hacer un último intento dado que de otra forma tendríamos que correr al hospital y todo el mundo se nos cayó enzima. Me gritó desgarradamente que no podía descansar, las contracciones venían y quedaba destrozada después de cada una. Y mi cabeza me llevó a la cocina donde había una linda tuca y tras mi cabeza salió disparado mi cuerpo, prendí el faso y corrí al baño nuevamente.

Con mi pareja a la marihuana le decimos “medicina de hombre negro”, una pavada que se nos ocurrió hace años y pasó a ser norma. Pero en esta ocasión le suministre un poco de “medicina” a mi parturienta mujer. Como quien hace algo con desconfianza le dio una primera pitada y se hundió lentamente un poco mas en el agua tibia, sus músculos se relajaron después de una noche demoledora. Otra dosis la dejó preparada para el acto mas animal que alguien pueda transitar en su vida, se puso de pie en la bañadera, nos miramos a los ojos y esperamos que llegue la contracción.

Con las manos aferradas en mí y en la pared, alzó la mirada y gritó desde su vientre. Primero la cabeza y luego todo mi hijito pasaron ante mis ojos. De la nada las chicas estaban alrededor nuestro, sus miradas lo decían ¡Esta todo bien!

Mary me dijo: “piel con piel”. Rápidamente entendí, me saque la remera y en instantes estaba Simón en mi pecho tapado con una toalla agarrado de mi chiva fuertemente a la vida. Por Maxi Bistol

 

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En este programa Estela tiene unas plantas de tamaño perfecto para pasar a floración. Las horas de luz y oscuridad en un día se llaman foto-periodo y en no autoflorecientes el fotoperiodo induce el crecimiento o la floración.

Hasta ahora las plantas han estado a 18 horas de luz y 6 horas de oscuridad, a partir de ahora se cambia a 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad para que entren en floración. La Barraca de maría

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El despistado Diccionario Oxford piensa que la palabra vaping comenzó con la invención del cigarro electrónico (e-cig) en el 2003. Pero el hecho es que la vaporización ha sido un término común en el mundo de la marihuana duarante las últimas dos décadas o más.

“El uso en el lenguaje (en inglés) de la palabra vape y los términos relacionados han mostrado un aumento marcado en el año 2014 dice el director editorial Judy Pearsall. “El vaping se ha generalizado.”
El Diccionario Oxford traza el primer uso de la palabra a un artículo de 1983 sobre el vapor de nicotina.
El término “pluma vape” (vaporizador de bolsillo o personal) es claramente un producto de la marihuana, en comparación con el e-cigarro. Sin embargo, es cierto que vaping ahora es común entre los usuarios de tabaco. Incluso hay una revista llamada Vape enteramente dedicada a los productos relacionados con la nicotina.
Vaporizar marihuana fue escrito o se describió por primera por  el Dr. LungLife en varios artículos cuando mostraba cómo construir un vaporizador de estilo látigo publicado en las ediciones de 1989 de la revista High Times.