Xerojardinería Cannábica, por Miguel Gimeno

Xerojardinería Cannábica, por Miguel Gimeno

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Por Miguel Gimeno.- Corren malos tiempos en amplias zonas para los cultivos de regadío. El cambio climático potenciado por la aciaga mano devastadora de los seres humanos está haciendo mella en los acuíferos españoles. Las reservas de agua son cada vez más escasas y en algunas zonas ya no hay agua para otros usos distintos del consumo humano, sufriendo continuos cortes y restricciones en el suministro de agua. Bien, no cabe más que intentar cambiar nuestra egoísta y cómoda forma de vida para maximizar el aprovechamiento de tal preciado y escaso recurso natural: el Agua.

Muchos son ya los que vaticinan futuras guerras promovidas por la hegemonía del agua. En España son varias las comunidades que pugnan por el agua del Ebro, inconscientes de que así se empeorará la situación: “el agua no se trasvasa, el agua se planta”, planten árboles y conseguirán que retorne el agua. La continua pérdida de biomasa forestal tanto en bosques como en selvas, ha acrecentado el problema del agua, volviendo insostenible el actual “modus vivendis” de los países desarrollados. En nuestras manos se halla la vacuna que nos ayude a controlar tales males en un inicio, para poder sanarlos por completo en un futuro: Debemos hacer un uso racional del Agua.

Los cannabicultores, en lo que nos respecta, debemos intentar cambiar nuestra mentalidad y comenzar a utilizar técnicas que reduzcan el consumo de agua de riego en pro de un mayor aprovechamiento de la misma por parte de los cultivos. Para ello hay que entender un poco a la naturaleza, los dos grandes enemigos del agua, por así llamarlos, son el aire y el sol. Pues bien, ya tenemos dos líneas de trabajo que explorar y desarrollar: “reducir la aireación y exposición solar de los suelos”. Quizás algunos os preguntaréis cómo vamos a alcanzar tales objetivos, y para aclarar nuestras visión de cultivo sostenible voy a explicar de forma breve que es y en qué consiste la llamada XEROJARDINERÍA.

La Xerojardinería es un concepto que nació y se desarrolló inicialmente en el estado de Colorado (E.E.U.U.), en 1.981 por el Departamento de Aguas de Denver, la Universidad Estatal de Colorado y la Asociación de Paisajistas de Colorado, como respuesta a la gran sequía que asoló el citado estado de Colorado en el año 1.977. En 1.986 se creó una organización no lucrativa llamada “National Xeriscape Council” (Xeriscape, viene de la palabra griera “Xeros” –seco- y del término inglés “landscape” –paisaje, jardín-), que a pesar de dejar de existir el día 31 de Mayo de 1.993 logró difundir de forma exitosa aquella forma de ver la jardinería del futuro que se le llamó “Xerojardinería”, y que se extendió por todo el país de forma estrepitosa. Hoy día son muchas las personas de diversas partes del mundo que practicamos la xerojardinería. La base de la xerojardinería, como no podría de ser de otra forma, es el uso de especies vegetales autóctonas en detrimento del uso de especies alóctonas o foráneas. Las especies autóctonas llevan cientos de miles de años desarrollándose bajo las condiciones de clima y suelo que imperan allá donde habitan, adaptándose al máximo a las concretas exigencias que cada zona muestra.

Pues bien, queridos cannabicultores de las zonas secas de este país, en nuestras manos se halla el deber y la obligación de ser los pioneros en cambiar las formas de practicar cannabicultura e intentar transmitirlo a nuestros vecinos, amigos, …. Hemos de ser racionales en el uso del agua en nuestros vergeles cannábicos, bien porque nuestra zona es una de las perjudicas o bien por solidaridad ecológica, que al fin y al cabo éste es un problema que afecta a todos. Hemos de practicar xerojardinería cannábica, y para poder llevarlo a término con total éxito hay que conocer casi a la perfección los pros y contras de las técnicas que podemos utilizar para reducir al máximo el consumo de agua de riego en nuestros jardines marianeros.

¿Qué técnicas podemos utilizar para paliar el problema del agua en nuestros cultivos?

Los cannabicultores debemos centrar nuestros esfuerzos en desarrollar tres líneas de trabajo que ayuden a reducir de forma considerable el consumo de agua de nuestros suelos y son:

-Técnicas que mejoren la capacidad de retención de Agua por parte de los suelos.

-Técnicas que protejan al suelo de la pérdida excesiva de agua causada por los agentes externos “aire” y “sol”.

-Canalizaciones y Sistemas de riego adecuados.

Mejora de la capacidad de retención de agua por los suelos.

En primer lugar hay que reseñar que el uso de abonos de síntesis química provoca en el suelo la pérdida de capacidad de retención de agua, aumenta el consumo de ésta, sobre todo los abonados nitrogenados, y es causa de continuas fluctuaciones en el pH del suelo causando la muerte de la vida microscópica indispensable para el mantenimiento de su fertilidad natural y equilibrada.

La capacidad de retención de agua de los suelos, en un principio, viene dada por la textura de los mismos, independiente de la estructura que presenten. Los suelos de textura arcillosa tienen una mayor capacidad de retención tanto de nutrientes como de agua que los suelos de textura limosa, y éstos a su vez, presentan mayor capacidad de retención que los suelos de textura arenosa. Por tanto, resultan suelos con poca capacidad de retención, y a los que habrá que prestarles mayor atención, aquellos suelos que presentan una textura excesivamente arenosa (hay que recordar que no hay suelos que sean sólo arenosos, ni limosos ni arcillosos, simplemente son una combinación de todos éstos materiales que según la fracción que domine los vuelve de una textura u otra, cuando no domina ninguna fracción se dice que el suelo presenta una textura franca, ó lo que es lo mismo, es un suelo franco que es el ideal). La única forma de poder cambiar la textura de un suelo es importar tierra de otros lugares con diferente textura.

La materia orgánica tiene la facultad de mejorar la capacidad de retención de agua y nutrientes por parte de los suelos independientemente de la textura que sea, lo que la convierte en un material indispensable en xerojardinería cannábica. Al mismo tiempo la materia orgánica aporta humedad a los suelos (a menos que sea materia orgánica deshidratada, que no recomiendo) y mejora el intercambio catiónico y estructura de los suelos. También tiene la condición de tampón en procesos de regulación del pH, y mejora el flujo masal de nutrientes, que en condiciones de escasez de agua un flujo masal insuficiente puede provocar acumulación de sales, ya que éstas no llegan a disolverse en el agua que presente el suelo quedando bloqueadas en el mismo sin poder ser absorbidas por las plantas, llegando a alcanzar concentraciones que pueden resultar tóxicas para las plantas, derivando por tanto en patologías de carácter alimentario, que en agricultura convencional (uso de químicos) suele darse muy a menudo. En muchas ocasiones la carencia de un nutriente no es manifiesto de la falta de éste en el medio, sino más bien de un antagonismo con otro nutriente que hállandose presente en el suelo de forma excesiva provoca que este primer nutriente no pueda ser absorbido con total normalidad por la planta, llevándonos a un déficit del mismo.

El tipo de materia orgánica que debemos utilizar es compost bien maduro o lombricompost (humus de lombriz). Debemos utilizar material orgánico que halla sido descompuesto en su totalidad por los diversos agentes que interviene en el compostaje. Si el material resultante del proceso de compostaje presenta malos olores, o todavía son diferenciables el material orgánico de origen, éste no debe ser utilizado. Sólo hay que utilizar aquél que sea negro y presente olor a tierra mojada. Aquella materia orgánica que no esté bien madurada puede contener todavía el Nitrógeno en forma bastante inestable, y aunque el origen de este Nutriente (el N) sea orgánico debido a su fácil solubilidad puede ser consumido en exceso por la planta conllevando por tanto a un aumento considerable del consumo de agua así como una acumulación excesiva de Nitritos y Nitratos por parte de los tejidos vegetales. Por lo tanto hemos de aportar compost que contenga nutrientes en forma estable y proporcional.

El arado en superficie del suelo es cierto que produce un cambio en la estructura del suelo que hace que este rompa la capilaridad del agua, no permitiendo que ascienda el bien preciado de los estratos inferiores a la superficie y evitando que sea evaporada por el sol. Pero tiene el inconveniente de permitir una mayor aireación de este en la capa superior, pudiendo tener mayor pérdida de agua por excesiva aireación en caso de períodos de mucho aire. Yo no aconsejo arar a menos que a continuación se acolche el suelo.

Los arados de vertedera, que voltean los perfiles del suelo son completamente desaconsejables ya que se rompe por completo la estructura del suelo, así como una pérdida de la actividad biológica del suelo, ya que la vida de los microorganismos se desarrolla en la primera capa de unos 25 centímetros de espesor, si la volteamos y la ponemos en perfiles más profundos ésta deja de actuar perdiendo efectividad y ralentizando procesos de nutrición.

Enterrar hojas secas de opuntias al pie de nuestras plantas también es un buen recurso para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua del suelo. Las hojas de opuntia secas pueden absorber varias veces su peso en agua, es un buen recurso para no utilizar polímeros artificiales.

Protección del suelo.

Dejar los suelos completamente desnudos y a la intemperie, tanto durante la época de cultivo como durante el parón invernal, es equivalente a agudizar el problema del contenido en agua de los suelos. Equivaldría a tomar el sol sin camisa ni protección alguna de sol a sol dejando que la piel sufriera las continuas inclemencias climáticas, corriendo un grave riesgo de padecer todo tipo de patologías en la dermis. Es por tanto indispensable proteger el suelo de nuestros cultivos mediante acolchados ó “mulching”, que como su propio nombre indica se trata de cubrir los suelos con materiales diversos, que a continuación resumiré, y que le proporcionan una sombra continua a los mismos.

Los acolchados además de ocultar al suelo y evitar la germinación de otras hierbas adventicias, también pueden aportarle nutrientes, presentando el inconveniente de ser una morada ideal para babosas y caracolas, por lo que hay que tomar extremas precauciones cuando se trate de jóvenes plantones, ya que la marihuana en estado adulto no es plato de su gusto: demasiado resistente las fibras de su tejido. Los acolchados pueden ser tanto de origen orgánico como inorgánico. Los acolchados con materiales orgánicos tienen la desventaja de robar agua de lluvia por absorción de la misma, que en zonas con baja pluviometría puede resultar negativo hasta cierto punto, pero que queda contrarestado por la gran ventaja de aportar materia orgánica en mayor o en menor grado, dependiendo del material utilizado, por ejemplo: los acolchados con paja, papel y cartón son ideales para aumentar el número de lombrices que airearán y nutrirán nuestro suelo con rico lombricompost, que tanto enamora a la Cannabis Sativa, los acolchados con lana y pelo animal aportan entre otros nutrientes Nitrógeno, si acolchamos con las enormes hojas de la consuelo aumentaremos el contenido sobre todo en Potasio, nutriente indispensable para una buena floración, el acolchado con mantillo orgánico tamizado que es de color negro puede presentar el inconveniente añadido de calentar el suelo ya que la gama de colores oscuros absorbe más calor que la de colores blancos.

Como acolchados inorgánicos podemos utilizar desde piedras a plásticos, siempre y cuando no dejen residuos contaminantes, evidentemente. Los materiales inorgánicos tiene la ventaja de no robar agua de lluvia pero la desventaja de tener que retirarlos cada vez que se desee hacer un aporte de compost o cualquier otro material orgánico sólido. Los materiales más utilizados como acolchados son las piedras con el inconveniente de ejercer un sobrepeso sobre el suelo de cultivo, pero para evitar este sobrepeso podemos utilizar arcilla expandida como arlita, vermiculita, perlita, que al tiempo de mejorar la estructura del suelo también se convierten en albergues de vida microbiana, además de aportar en nutrientes en trazas. Los plásticos y mallas antigerminantes también pueden servirnos. Yo aconsejo acolchar con mantillo, encima cartón y encima malla antigerminante: ahorro de agua y sin hierbas que compitan.

Sistemas de Riego.

Antes de comenzar a hablar de sistemas de riego, quiero aconsejar la canalización de todo el área que rodee la zona de cultivo de tal forma que el agua de lluvia siempre vaya a morir a las plantas, a las que rodearía con un alcorque de riego para asegurar una mínima capacidad de embalsamiento, asegurando así la filtración del agua de lluvia en la zona de cultivo, el inconveniente es para aquellos que viven en zonas donde las trombas de agua son frecuentes, ya que una fuerte tormenta puede dejar empantanada la zona por unos días, que puede resultar nefasto para nuestras marías sobre todo en épocas de floración. Para ello hay que instalar un rebosadero de tal forma que nunca se encharque más de lo deseado.

Los sistemas de riego que podemos utilizar también van a influenciar de forma directa en la reserva de agua. El riego por inundación, conocido por riego a manta, es indudablemente el que más agua consumo debido al caudal que ha de mantenerse, pero es bien cierto y está más que comprobado que las plantas que son regadas a manta, ante períodos determinados de sequía total responden mejor que las que han sido regadas con sistemas a goteo. También recientes estudios llevados a término por la ETS Medio Rural y Enología –UPV de la Universidad de Valencia, diridigos por la Doctora María Dolores Raigón han demostrado que los cultivos regados a manta presentan un mayor contenido en Materia Seca que los regados con sistemas tanto de goteo como de aspersión, dato curioso, ya que mayor contenido en materia seca significa más sustancias no acuosas, por lo que pienso que también se debe aumentar el porcentaje de cannabinoides. El sistema a goteo localiza el agua de riego allá donde se necesita pero puede aumentar el contenido de sales de una zona. El sistema de aspersión es el que más se le parece a la forma de la naturaleza de regar: la lluvia, por eso que en los citados estudios llevados a cabo por la Doctora Raigón éstos fueron los que menos nitritos y nitratos presentaban en sus tejidos, frente al sistema de goteo o el de inundación, el inconveniente claro está, es como el de riego a manta, que consume demasiada agua.

 

Por Miguel Gimeno

miguegimeno@hotmail.com

 

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