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La semana pasada, el ministerio de Seguridad de Argentina autorizó el primer centro de elaboración de cannabis medicinal. El visto bueno para el establecimiento que funcionará en Jujuy y será administrado por una empresa estatal y otra estadounidense fue publicado en el Boletín Oficial. Sin embargo, Argentina sigue penando muy duramente a los cultivadores artesanales, sin importar el destino de las flores que cortan.

Así, una persona que luego de una denuncia es sorprendida con plantas de marihuana en su casa puede afrontar cargos de hasta 15 años de prisión, lo mismo que un homicidio simple. 

Valeria Salech, presidenta de Mamá Cultiva Argentina, la ONG impulsora de la Ley 27.350 de cannabis medicinal, y autora del libro “Historia de Mamá Cultiva Argentina, el camino del cannabis terapéutico”, habló con el programa de radio “Insurgentes”, que se emite por la Radio Sur 88.3, y dijo: “Hace años venimos pidiendo que se nos de autorización a nosotras” para cultivar.

Son mamás que cultivan para producir el aceite que detiene los ataques de sus hijos, la mayoría de ellos, víctimas de epilepsias refractarias. 

“Anunciaron con bombos y platillos como si fuera una buena noticia que el Ministerio de Seguridad autorizó un predio en Jujuy para un cultivo importado. No puedo encuadrarlo en una buena noticia porque se van a dar suelos argentinos para el cultivo de cannabis cuyos fines son la exportación de la producción, entonces ¿Qué pasa con nosotras que hace años venimos pidiendo que se nos de autorización a las ciudadanas argentinas que tenemos un familiar con algún problema que la medicina alopática no puede resolver? Es una sordera estatal, estoy indignada”, manifestó la mujer.

Salech recordó que “la OMS le recomendó a todos los países del mundo que quitaran la marihuana de la lista de drogas peligrosas y se rompiera con el convenio que se firmó en 1961 en donde estaba entre la lista de drogas más peligrosas, junto con la heroína y otras. La OMS recomienda esto básicamente porque para estar en esa lista la sustancias debían no tener ningún carácter terapéutico y hace 20 o 30 años con evidencia científica a nivel internacional que el cannabis tiene propiedades terapéuticas concretas”, y reclamó: “Por un lado, pide sacar el cannabis de la lista de drogas peligrosas y por el otro lado la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, persigue, criminaliza y estigmatiza la planta y a todo el mundo menos al hijo del gobernador de Jujuy”.

No hubo consulta a las madres

Consultada acerca de si las autoridades argentinas consultaron a las madres en algún momento antes de la aprobación, la mujer respondió que “No, y lo peor es que la ley (sancionada hace más de un año) en su artículo 9 pide que se forme un consejo consultivo integrado por INTA, CONICET, los organismos públicos que tienen que ver en la materia y organizaciones civiles. Nosotros formamos parte del consejo consultivo pero por supuesto no se nos consultó. No les interesa porque esto tiene un fin que no es el de ayudar a la población argentina, ¿para qué nos van a consultar?”

“Un anuncio sobre cannabis medicinal lo tendría que dar salud y lo está anunciando seguridad. Ahí te das cuenta de la perspectiva que ellos tienen, de la manera de encarar las cosas, sigue siendo punitiva y estigmatizante. Yo cómo mínimo siento angustia”, finalizó.

Por Rama

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Provincia de Jujuy

El gobierno de la provincia de Jujuy, en el norte de Argentina, sigue adelante con un controvertido proyecto que instalará un mega cultivo a pocos kilómetros de la caliente frontera con Bolivia. Para ello, el propio gobernador Gerardo Morales firmó una alianza con la compañía Green Leaf Farms International, al tiempo que sigue persiguiendo y encarcelando a los cultivadores artesanales que proveen de aceite a cientos de niños con epilepsia.

La iniciativa es difícil de creer en un contexto de guerra contra las drogas encarado por la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich. Es decir, la misma oficina que reprime el cultivo y se ufana de realizar grandes allanamientos y detenciones por tenencia de drogas, por otro lado permite la producción en masa a una empresa extranjera.

La noticia, leída con demasiado optimismo, dice que el ministerio de Seguridad autorizó el lunes el primer centro de elaboración de cannabis medicinal de Argentina. El visto bueno para el establecimiento que funcionará en Jujuy y será administrado por una empresa estatal y otra estadounidense fue publicado en el Boletín Oficial. En el lugar se realizarán estudios científicos, medicinales y terapéuticos.

“Tener la autorización del Ministerio de Seguridad de la Nación implica que el proyecto de la provincia de Jujuy es seguro en términos de prevención por cualquier evento delictivo que pudiera producirse”, afirmó a Télam Gastón Morales, presidente de la empresa jujeña Cannabis Avatãra S.E, que está asociada a la estadounidense Green Leaf Farms International y, claro, hijo del gobernador, en un país que por decisión del propio presidente Mauricio Macri, aliado de Morales, tiene prohibida la contratación de familiares directos de los funcionarios en las distintas órbitas del Estado. 

El requerimiento del gobernador de esa provincia, Gerardo Morales, se efectuó en agosto pasado, y fue entonces cuando Seguridad instruyó a Gendarmería Nacional para que inspeccionara las instalaciones de la “Finca El Pongo”, situada sobre la Ruta Provincial 1, cerca de la localidad de Perico. A pocos minutos de la capital provincial y a, aproximadamente, dos horas de La Quiaca, en la caliente frontera con Jujuy.

“A partir de un exhaustivo análisis técnico realizado por especialistas de la fuerza federal, se concluyó que el establecimiento contaba con las normas de seguridad necesarias y que cumplía con las pautas legales impuestas a nivel nacional y provincial”, aseguró la cartera que conduce Patricia Bullrich en un comunicado. Así fue que se concedió la primera habilitación de un espacio destinado al estudio e investigación del uso medicinal del cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales, como se establece en la ley 27.350 sancionada en 2017, pero que se cumple con extrema burocracia.

De esta manera, Jujuy se convertirá este año en la primera provincia del país en cultivar legalmente cannabis para uso medicinal, lo que marcará “un hito” y tendrá un sistema “seguro en términos de prevención”, afirmó Gastón Morales.

Plan piloto en El Pongo

El proyecto de plan piloto se asentará sobre una superficie de 5 a 15 hectáreas de la finca El Pongo, en tierras del Estado, y ayudará a lograr “certidumbre científica respecto de la adaptación de la planta a las condiciones del suelo, agua, aire y clima del lugar”. Estiman que el proyecto piloto estará finalizado en junio y que “recién allí estarán en condiciones de elaborar, con datos técnicos certeros y concretos, un plan de cultivo industrial para una escala mucho mayor, de 500 hectáreas en los próximos cinco años”, indicó Morales.

El cultivo que en agosto se vendió como “el más grande del mundo” se realizará a campo abierto, y las semillas llegarán a fines de este mes para empezar el proceso de germinación, que se calcula “durará aproximadamente dos meses, por lo que se transplantará al predio a partir del tercero”, adelantó el empresario. De avanzar con la producción y la industrialización, la empresa jujeña calcula que empezará a producir aceite de cannabis “entre agosto y noviembre de este año”.

Por Rama

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Hace una década, la Corte Suprema de Justicia de Argentina (CSJN) resolvía por unanimidad declarar la inconstitucionalidad del segundo párrafo del artículo 14 de la Ley de Estupefacientes (N° 23.737), que reprime la tenencia de sustancias para consumo personal con pena de prisión de 1 mes a 2 años (sustituibles por medidas educativas o de tratamiento). El “Fallo Arriola”, como se conoce a la decisión de los magistrados, es el más célebre de los antecedente de respeto por las libertades individuales en un contexto de consumo.

Aquellos jueces se respaldaron en la figura de “tenencia para consumo personal” contenida en la actual ley de estupefacientes, que en este 2019 cumple treinta años de vigencia. “Se cumplen diez años de una sentencia desoída y 30 años de una ley anacrónica en nuestro país, un grupo de voluntades complementarias conformamos RESET, como organización interdisciplinaria e intergeneracional, aportando humildemente nuestro compromiso y militancia en la construcción de una política de drogas eficaz, sensata, humanitaria y respetuosa de los derechos humanos”, dice el comunicado con el que se presenta esta ONG conformada por personas de todo el país.

Desde aquella declaración de inconstitucionalidad de 2009, se han presentado más de 25 proyectos de ley en el Congreso argentino, provenientes de las más diversas bancadas políticas. El objetivo sigue siendo modificar los alcances de una norma que ha quedado por demás anticuada. 

“Es una de las leyes más vetustas de la región y el mundo”, repasa RESET, “Su aplicación ha traído innumerables violaciones a los derechos humanos de las personas usuarias y ha propiciado hechos de violencia institucional incompatibles con nuestra democracia. Su vigencia vulnera el derecho a la salud de quienes precisan atención sanitaria ante eventuales consumos problemáticos y no demandan asistencia ante el temor de ser criminalizados/as”. 

La presentación agrega que la norma “produce un dispendio irracional de los recursos de fuerzas de seguridad, fiscalías y juzgados al perseguir conductas insignificantes relacionadas al consumo. Cuantiosos presupuestos destinados a causas que en la mayoría de los casos no prosperan, precisamente por la insignificancia e inconstitucionalidad de los delitos que se pretenden reprimir. Todo ello en desmedro de la seguridad urbana en general y de la persecución de conductas de verdadera gravedad social relacionadas al crimen organizado, el lavado de activos y la corrupción institucional”.

RESET, la ONG que apoya el autocultivo

La ONG también recuerda que miles de personas aguardan acceder legalmente a sustancias con fines terapéuticos/medicinales, entre ellas el cannabis. “La ley 27.350 ha ignorado la principal demanda de esta población: el acceso democrático a la sustancia, incluyendo el autocultivo. Conducta que hoy en día se encuentra penalizada con sanciones absolutamente desproporcionadas e inhumanas (4 a 15 años de prisión), comparables, por ejemplo, con el delito de violación”, expresa. 

“La criminalización de conductas relacionadas al consumo conlleva a una sobrecarga de expedientes judiciales que versan sobre casos insignificantes y absurdos. Personas detenidas por tener pocos gramos de cannabis para su propio consumo por ejemplo”, cuenta a La Marihuana Mariano Fusero, uno de los integrantes de RESET. 

“A nivel de la justicia federal, alrededor del 50% de las causas en trámite tratan este tipo de casos, que la mayoría de las veces se archivan por aplicación del antecedente Arriola de la CSJN. Casos que únicamente sirven para el ejercicio de extorsión policial en la vía pública y engrosar estadísticas que simulen estar dando batalla al narcotráfico. Todo ello significa un dispendio de los recursos estatales en casos ridículos, en desmedro de  la utilización de los mismos en la persecución de delitos de mayor gravedad, como ser el tráfico a gran escala, corrupción institucional y lavado de activos”, agregó. 

Por último, Fusero opinó que “la criminalización de las personas que consumen, visto de esa forma, es funcional a la impunidad del crimen organizado y la connivencia policial y estatal. Y eso afecta a la seguridad de la población en su conjunto más allá del daño que produce a los usuarios y las usuarias”.

Por Rama

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El polémico gobernador de la pequeña y humilde provincia de Jujuy, Gerardo Morales, rubricó un contrato con la firma estadounidense Green Leaf Farms para desplegar en una finca lo que llamaron “el cultivo más grande del mundo”. Unas 15 hectáreas donde, desde enero, se cultivaría cannabis medicinal. Lo cosechado será, en parte, para hacer frente a la enorme demanda generada, primero, por las madres de niños con epilepsia refractaria, y luego, por el mismo gobierno nacional, que en 2017sancionó una ley que le obliga a proveer la medicina.

En efecto, la provincia está a poco tiempo de obtener la aprobación del protocolo de seguridad por parte del Ministerio de Seguridad de Nación, como también se estudian nuevos proyectos para la utilización del resto de la planta.

Morales, que mantiene presa sin condena desde hace tres años a la militante social y diputada del Parlasur (similar al parlamento de Bruselas) Milagro Sala, puso a su propio hijo al frente del proyecto, como presidente de Cannabis Avatãra Sociedad del Estado (Cannava S.E.). Gastón Morales -ex secretario de Legal y Técnica de su padre- es uno de los 25 familiares del gobernador trabajando en el Estado Provincial.

En proyecto se esta desarrollando actualmente

En una entrevista con Jujuy al Día, el joven explicó que el proyecto “se va desarrollando hora a hora, día a día. Ahora estamos con este gran paso que es la firma de un convenio comercial estratégico con Green Leaf Farms para avanzar con el plan piloto de cultivo en finca El Pongo, donde van a ser, aproximadamente, 15 hectáreas y se van a cultivar entre 20 y 30 variedades de cannabis para saber cuál se adapta mejor a las condiciones de tierra”.

“Estamos superando las últimas etapas de la aprobación del protocolo de seguridad que requiere la aprobación del Ministerio de Seguridad de Nación y con eso ya tenemos la aprobación definitiva de Ministerio de Salud de Nación y a partir de ahí se nos otorga el permiso para la importación de este primer lote de semillas, que como decía, van a ser entre 20 y 30 variedades distintas para ver la adaptación y empezar en enero el plan de cultivo piloto”, especificó.

Explicó que “lo que queremos es iniciar en enero y aprovechar los meses de crecimiento vegetativo de la planta para que, entre mayo y junio, tener la primera cosecha y, si todo acompaña, empezar el proceso de conversión de las plantas en aceite de cannabis de industria local, jujeña, con alcance nacional, en el mes de agosto o setiembre”.

Según Morales, la finca “tendrá un estricto control de parte del Ministerio de Seguridad de Nación y un fuerte compromiso de parte del Ministerio de Seguridad de la provincia. Estamos hablando de un cultivo estrictamente controlado con altos estándares en materia de seguridad nunca antes visto en Argentina”.

Primer cultivo de cannabis en Argentina

“Entendemos que esto lo tenemos que hacer así porque, más allá de que es el primer cultivo que se hará de cannabis en la historia de Argentina, los estándares de excelencia son los que marcan cada una de las etapas que llevamos adelante. No solo la parte de cultivo debe ser excelente sino también la parte científica, industrial y la parte de seguridad”, amplió.

Y cerró: “simplemente queremos transmitir, compartir con todos, tranquilidad al respecto. Están todos los ojos puestos sobre este proyecto, hasta Gendarmería ya elaboró un informe recomendando medidas de seguridad, identificando las zonas vulnerables, ahora simplemente debemos implementar las medidas de seguridad propuestas por Cannabis Avatãra Sociedad del Estado para obtener el ok definitivo del ministerio de Seguridad de Nación”.

Cabe recordar que los ciudadanos argentinos pueden pagar con 15 años de prisión si los descubren cultivando al menos una planta. La misma pena que tiene, por ejemplo, el homicidio simple. Es por ello que desde la comunidad cannábica se ve este proyecto con mucho recelo pero, por sobre todo, con escepticismo.

Por Rama

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Desde hace meses, la pequeña provincia de Jujuy, al norte de Argentina, promete desplegar cultivos de cannabis en sus tierras, a pesar del fuerte prohibicionismo que existe en el país. El sustento para ello fue la firma de acuerdos entre la gobernación y empresas del sector. Uno de ellos con la empresa canadiense Aphria, quien también provee de aceite a los ensayos clínicos que se realizan en el hospital Garrahan y en la Universidad Nacional de La Plata.

Los canadienses han estampado su firma en una carta de intención con el gobierno de la Provincia de Jujuy para invertir en el cultivo, el procesamiento y la fabricación de productos derivados del cannabis, que incluyen, entre otros, el aceite de cannabis medicinal, del cual esperan producir a gran escala.

“La Argentina es una de las prioridades en la región. Las inversiones planificadas incluyen invernaderos y laboratorios con normas GMP y tecnología de punta. Esto generará fuentes de trabajo de calidad y la posibilidad para la población de contar con un medicamento de estándar internacional y a un precio accesible”, señaló Jakob Ripshtein, presidente de Aphria, quien viajó a la Argentina para la firma del acuerdo.

“Aphria ya tiene presencia en Colombia, Jamaica y próximamente en Paraguay, y estamos observando otros países del Cono Sur. Este paso en la Argentina de la mano de nuestra subsidiaria ABP es clave para consolidar un proyecto a escala regional”, destacó Gabriel Meneses, vicepresidente de Aphria para Latinoamérica.

En octubre pasado, ABP donó al hospital Garrahan 1.500 unidades de aceite de cannabis medicinal estandarizado “Rideau” de 45 mililitros, producido por Aphria, para un estudio en los casos más graves de epilepsia refractaria en pediatría.

Gonzalo Arnao, presidente de ABP, explicó que “el programa de observación ‘in vivo’ durará 27 meses, atenderá 100 niños de entre 2 y 16 años, y cuenta con la aprobación de la Secretaría de Salud de la Nación, y por su envergadura será el más ambicioso que se llevará a cabo hasta ahora a escala mundial. Transportar las unidades de aceite de cannabis desde Canadá a la Argentina requirió de una compleja y cuidada logística, la que se llevó a cabo con total éxito”.

Uno de los principales mercados de latinoamérica

Con las firmas de estos acuerdos, la Argentina se convertirá en uno de los principales mercados de Latinoamérica en el que Aphria distribuirá sus productos. “Continuamos ejecutando nuestros planes de expansión estratégica internacional, incluyendo en América Latina y el Caribe “, dijo Jakob Ripshtein. “Con una población combinada de casi 640 millones, y con un importante impulso de numerosos países introduciendo nuevas o modernizadoras leyes de cannabis médicas existentes, la región representa una oportunidad significativa para el crecimiento a largo plazo”.

Del lado de las empresas todo suena muy lindo. Resta conocer cuál es la verdadera intención de la provincia, comandada por un integrante del núcleo duro de Cambiemos, el partido que gobierna Argentina y que la ha llevado a una grave crisis económica. La coalición de partidos inventada por el presidente Mauricio Macri para ganar las elecciones de 2015 se ha mostrado siempre reticente a todo aquel proyecto que integre a la marihuana, aunque hace poco más de un año, sancionó una ley que obliga al Estado a proveer aceite medicinal de cannabis a cientos de pacientes con epilepisas refractarias. El problema es que ahora no sabe de donde sacar esas flores sin pagar un costo político demasiado alto con sus electores.

Por Rama

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La legislación argentina continúa siendo fuertemente restrictiva al cultivo de cannabis para consumo personal, sin embargo, cuando aparecen los billetes y las semillas ya no se tiran en un closet sino en una gran finca, las leyes pueden hacerse más flexibles. Es lo que está pasando en algunas provincias argentinas que, sumidos en una importante crisis productiva, presionan políticamente para obtener permisos y poder echar la semilla a la tierra.

Una de ellas es San Juan, a la vera de la cordillera de los Andes, donde la firma canadiense Wayland Group acaba de adquirir 819 hectáreas de tierra cultivable a cambio de 8,5 millones de dólares en acciones y efectivo, para sembrar cannabis. El lunes, los empresarios fueron recibidos por el gobernador Sergio Uñac, cuya administración está trabajando en una norma que le permita a la empresa empezar a trabajar para producir cannabis medicinal. El consumo medicinal fue aprobado por ley el año pasado a nivel nacional. Pero para cultivar es necesaria la intervención del INTA (el Instituto de Tecnología Agropecuaria) o del Conicet (la agencia estatal de investigación científica), órganos de ejecución de la polémica ley.

El INTA hasta ahora solo firmó un acuerdo con Jujuy (otra de las provincias que presionan al Estado Nacional) y tiene planes para sembrar en un predio propio en Castelar. En todos los casos, para poder hacerlo se necesita también la aprobación del ministerio de Seguridad para los terrenos.

Sin embargo, la iniciativa de Jujuy, que contó con fotos con mucho flash de funcionarios, empresarios y hasta el propio gobernador Morales, hasta ahora es sólo una gran nube de humo. Incluso, el sindicato que representa a los trabajadores de la industrial del tabaco se mostraron molestos por la falta de consultas al proyecto que impulsa el ejecutivo provincial. “No hubo consulta, nos deben respeto”, indicó Daniel Azcurra, uno de los dirigentes gremiales.

“No entiendo la reconversión de la matriz productiva de la provincia, creo que el sector tabacalero de la provincia ha dado sobradas muestras de funcionamiento en Jujuy”, agregó Azcurra, “No hay que olvidarse que la zona de Valles ha sido frutihortícola y sin embargo por los costos, y llegar a mercados se vieron en la obligación de reconvertir la matriz productiva, es un tema que conocemos”.

Los productores agrícolas ¿preocupados?

Los propios productores agrícolas de la finca El Pongo -donde se haría el proyecto- señalaron la posibilidad de perder sus fuentes de trabajo y el sustento de sus familias y aseguran que habrá menos puestos de trabajo de los que hay actualmente, por lo que habría más de 300 familias de productores las que se verían perjudicadas.

Lo de San Juan sí parece más serio. “La industria del cannabis medicinal es una de las áreas de negocios de mayor crecimiento en el mundo, tanto por lo que implica en el sector de la salud como por el alto rendimiento económico por hectárea. Wayland encontró en nuestra provincia un lugar ideal debido al clima”, sostuvo el gobernador Uñac, según difunde Wayland en un comunicado.

“El gobierno de San Juan ha sido muy cauteloso en este asunto, ya que buscábamos el establecimiento de empresas serias de grado farmacéutico para implementar la nueva Ley de Cannabis Medicinal”, se distanció el gobernador de su colega del norte.

Por Rama

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Mar del Plata, la ciudad veraniega preferida por los argentinos es, también, el lugar donde todo empezó en materia de cannabis medicinal. Los médicos que allí residen y atienden fueron de los primeros en el país que vencieron los prejuicios culturales y del propio oficio para decidir usar la marihuana como otra herramienta para paliar enfermedades.

Una edil de esa ciudad que dista a 400 kilómetros al sur de Buenos Aires, Verónica Lagos, solicitó en un proyecto de ordenanza, que Mar del Plata adhiera a la ley nacional Nº 27350 , la cual aprueba el cultivo y asevera que los beneficios del consumo en tratamientos están demostrados en decenas de patologías, trastornos, síndromes y enfermedades.  Además, en otra ordenanza, la concejal busca incorporar al sistema público de salud municipal el cannabis medicinal y sus derivados.

Facilitar el acceso a todas las personas al “derecho fundamental” de contar con buena salud y terminar con la estigmatización de quienes consumen cannabis medicinal es el propósito que persiguen los autores del proyecto de ordenanza (ley municipal).

Luego de dos jornadas de charlas y talleres referidos al cannabis medicinal, en la cual los ediles marplatenses incorporaron teoría científica del cannabis y atendieron las experiencias de los consumidores, concibieron la magnitud de empezar a generar propuestas en los ambientes locales. Lagos aspira conformar un consejo de consulta integrado por representantes del Poder Ejecutivo, el Concejo Deliberante, la Universidad de Mar del Plata y los grupos de usuarios.

Para Verónica  y los demás consejeros del bloque de Unidad Ciudadana (kirchnerismo) es de suma importancia que el gobierno se comprometa a facilitar y permitir el acceso del cannabis medicinal y realice acuerdos para asegurar que cualquier persona pueda acceder a un cannabis de calidad y a un aceite preparado en establecimientos a cumplir con las medidas de higiene necesarias.

Asociación Marplatense de Cannabicultores

Diego Nutter es uno de esos marplatenses que trabaja sobre este tema desde hace más de una década. Formó la Asociación Marplatense de Cannabicultores y colaboró con los médicos pioneros que se animaron a probar el cannabis en sus pacientes.

En diálogo con La Marihuana, explica que “en el caso de General Pueyrredon (donde está Mar del Plata) se solicita adherir a la ley Nacional para poder establecer convenios con entes como el INTA (Instituto de Tecnología Agropecuaria), para así poder desarrollar un cultivo municipal como el que se impulsa en General Lamadrid (N. de R.: en preparación). Esto permitiría el desarrollo científico tecnológico de la ciudad en el área, aprovechando los dos grupos de investigación ya formados, uno de la Universidad y el otro de Conicet, que al día de hoy se encuentran sin poder avanzar debido a las trabas burocráticas”.

“El adherir a la ley nacional también permitiría establecer convenios con ONG’s y organizaciones del sector privado que pudieran  aportar su conocimiento para tener un desarrollo más firme y rápido, ya que hay grupos con extensa capacitación y desarrollo del tema que podrían acelerar los tiempos de producción, entre otras cosas”, finalizó.

Por Rama

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Los cultivadores de marihuana, la semilla viva de todo el movimiento cannábico de Argentina ha vuelto a las calles. “Somos usuarios, no somos narcos”, gritó una multitud que los organizadores estimaron en 5.000 personas y se dirigió desde Plaza de Mayo al Congreso, monumento al cinismo tras la sanción de la ley que permite el consumo de aceite de cannabis, pero dejó librado a la acción de un Estado obtuso la provisión del mismo. La movilización contó con la presencia de Nora Cortiñas, una de las fundadoras de la organización Madres de Plaza de Mayo, línea fundadora.

La ecuación entre la necesidad de los niños (y de todo aquel que tenga ganas de consumir) y la falta de respuesta oficial es el autocultivo, que en Argentina sigue penado con hasta 15 años de prisión, lo mismo que un homicidio.

Rosana Zappia, de la organización civil Jardín del Unicornio, dijo al portal Infobae: “Cultivar te aleja de todos los riesgos asociados a comprar un producto adulterado como es la marihuana prensada que viene por el narco desde Paraguay, y de la violencia asociada al hecho de ir a comprarle a un dealer. Cultivando ves el producto y lo desarrollás y sabes qué consumís. Se supone que la ley de drogas protege la salud pública, pero obliga a la gente a ir a negociar con narcos. Si cultivás combatís eso”.

“Tenemos una ley que no sirve para nada”, sintetizó Gimena Formosa, referente de Mamá se Planta, una de los grupos de madres que impulsaron el debate que terminó en la fallida ley. “Necesitamos el aceite y no vamos a dejar de cultivar. La planta es una sola. Hablamos de fumar, del aceite, todo de alguna forma es medicinal. Tengo a Sofía y a Valentina que no están bien, están internadas porque no les llegó el aceite a tiempo. No le tenemos miedo a nada”, agregó.

“Lo que se pide es la regulación para todos los usos y en esta marcha pedimos por ‘el porrito’. Mandan gente a prisión por una elección personal. El efecto lo elegimos nosotros, como otras personas se toman una copa de vino. El boom del cannabis medicinal tiene una ley que no ayuda a nadie y somos los cultivadores los que abastacemos”, afirmó Zappia.

Muchas detenciones por autocultivo

Uno de esos cultivadores detenidos es Diego Gómez, conocido como “el negro V8”, y a quien la policía le encontró, tras la denuncia de un vecino, 20 plantas. Estadísticas oficiales hablan de 15.000 detenidos por mes, por cultivar plantas o apenas tener drogas en su poder. Personas que, como le ocurre a Gómez, tienen que atravesar una absurda detención con causas dibujadas de las cuales casi ninguna llega a juicio. Afrontar costes de abogado, en muchos casos perder el empleo o tener que cerrar el comercio e ir a la quiebra.

“La única justificación es que entraban y salían personas de la casa, que teníamos 56 frascos vacíos y una balanza, que en realidad usamos porque fabricamos cerveza artesanal. Diego no tiene antecedentes y le dictaron prisión preventiva”, contó su novia Ana Sánchez, respecto de la decisión del juez Diego Olivera Zapiola.

Por Rama

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Provincia de Jujuy

Días atrás dábamos cuenta del acuerdo firmado entre la norteña (y humilde) provincia argentina de Jujuy y la empresa Player’s Network para hacer realidad el cultivo “más grande del mundo”, una aventura que, sostenemos, sólo será creíble cuando sea verdad. La iniciativa, firmada por el propio gobernador provincial, el controvertido Gerardo Morales, y en la que participará como subsidiaria la firma Green Leaf Farms Jujuy, habla de un sembradío de 14.000 hectáreas en una granja histórica con un siglo de antigüedad y muy cerca de la caliente frontera con Bolivia.

La Secretaría de Gobierno de Salud de la Nación (por recortes presupuestarios del presidente Mauricio Macri Argentina carece de un ministerio de sanidad) firmó este jueves otro acuerdo con la provincia de Morales para la implementación del programa provincial de cultivo y producción de cannabis con fines medicinales. Es esa mini cartera del gobierno la autoridad de aplicación de la Ley Nacional Nº 27.350, por lo tanto tiene a su cargo autorizar la implementación del proyecto jujeño de cultivo de cannabis medicinal.

El convenio habilita el cultivo en la finca El Pongo a través de la recientemente creada Cannabis Avatãra Sociedad del Estado (CANNAVA S.E.) y con el acompañamiento y monitoreo de Salud de la Nación, el INTA y el Ministerio de Seguridad de la Nación. El destino de la producción serán las miles de familias que integran el registro de beneficiarios de una ley que, hasta el momento, sólo representa una burla para esos niños que precisan del aceite.

La estrategia del caracol, recurso burocrático de un país que habilita la dosificación de cannabis a los pacientes al mismo tiempo que persigue cultivadores se encuentra ahora con un nuevo escollo: obtener con celeridad los permisos para la importación de semillas y así dar inicio a la etapa 1 del proyecto, consistente en un plan de cultivo piloto para verificar la adaptación genética de diferentes cepas de cannabis a los predios seleccionados.

Aceites elaborados en la provincia de Jujuy

Luego de eso se podrá contar con las flores y biomasa de cannabis para continuar con la fase de industrialización y poner en marcha el proceso de evaluación médica en hospitales públicos de Jujuy y el resto del país, con aceites elaborados en la provincia para determinar el tipo de derivado de cannabis útil para el tratamiento de epilepsia refractaria, atento a que la marihuana y su uso medicinal requiere de un estricto criterio clínico para su correcta aplicación.

En este contexto, el Estado, principal garante de la salud pública, posibilitará la utilización de derivados medicinales de cannabis adecuados para cada patología, con las garantías propias del mercado legal y las múltiples posibilidades de conjugar los distintos componentes de la planta en sus extractos o aceites. Hasta el momento, sólo están permitidos del consumo los pacientes con epilepsia refractaria.

El objetivo de Jujuy es complementar la mirada que en materia de salud realiza Nación y, a mediano plazo, hacer posible el uso de cannabis medicinal en otras patologías y afecciones sobre la base de los resultados científicos que arroje el programa provincial. Pero, como dijimos, el proyecto por ahora sigue siendo un objetivo borroso.

Fuente Rama

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Hace un año y medio, la finca donde vive Adriana Funaro, una reconocida activista argentina y una de las primeras mujeres cultivadoras fue allanada por la policía de Argentina, tras una denuncia de un vecino muy poco cordial, que incluso exhibió y disparó un arma de fuego la tarde de la requisa. A Adriana le encontraron 36 plantas y permaneció detenida durante tres días, antes de que le otorguen una prisión domiciliaria.

Este jueves, una Cámara de Apelaciones de la Provincia de Buenos Aires determinó que la mujer cultivó “en pos de su salud”, y decidió sobreseerla sin culpa ni cargo. Así, ha vuelto a las calles.

“La sociedad Argentina viene dando en relación al uso terapéutico y medicinal de la planta de cannabis”, dice el fallo, que considera “el uso paliativo y medicinal de la planta de cannabis con resultados comprobados científicamente a nivel nacional e internacional no pueden ser desconocidos”, citó el portal Infobae.

Los magistrados resultaron convencidos tras la minuciosa explicación que Adriana dio sobre la producción de esas 36 plantas que le hallaron en su casa. De ahí no sólo sale la medicina que alivia su propio padecimiento sino también el de varios niños con epilepsia que viven en su barrio. La mujer es una cultivadora solidaria, una figura que necesita un urgente reconocimiento jurídico.

Asimismo, los jueces revisores criticaron la labor de los fiscales y del juez en primera instancia, Horacio Hryb, los primeros, por solicitar el juicio oral sin siquiera investigar; el segundo, por pedir la prisión preventiva de la mujer, que sufre artrosis.

“Siempre supe que el fallo iba a salir a favor, siempre amé esta planta. Fue un alivio poder decir que somos inocentes, esta es nuestra vida, es nuestro derecho, es mi salud, mi cuerpo es mi jurisdicción, y una ley injusta no puede vulnerabilizarnos, mi salud podría haber empeorado, es muy importante”, celebró Funaro.

Odisea para sus plantas medicinales

Funaro junto con Delfina, la niña a la que asiste con aceite.

No fue la detención el primer trago amargo que sufrió la mujer. En 2012 sufrió el robo de sus plantas y a la hora de hacer la denuncia a la policía, se encontró con la extorsión de un agente que le pidió 900 pesos a cambio de su silencio. Al momento de la detención, Micaela, la hija de Funaro, contó a FM La Tribu que “esto es producto de la impunidad y la cizaña. Todo empezó porque mi mamá quiso levantar una medianera y el vecino se negó a esa obra. Hace más de un año que tenemos este problema y terminó con lo peor que nos podía pasar. El nos venía amenazando desde hace meses que la iba a denunciar. Cuando la policía entró, le apuntó a mi mamá con el arma y la tiraron al suelo, luego revolvieron toda la casa”.

“La jurisprudencia respecto de la inconstitucionalidad de penalizar el consumo personal de estupefacientes, se encuentra muy avanzada y avalada en precedentes de la Corte Suprema a partir de los fallos Bazterrica, de 1986 y Arriola, de 2009. De allí a que varios tribunales apliquen dicho criterio y hayan sobreseído a personas por plantaciones de hasta más de 100 unidades”, indica el abogado penalista Mariano Fusero, de la Asociación de Pensamiento Penal (APP). “Lamentablemente, otros juzgados no aplican dichos antecedentes -no tienen obligación de hacerlo- y han condenado a personas a penas de casi cinco años de prisión por apenas cinco plantas”, agregó.

Por Rama

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Alejandra es una mamá de Santiago del Estero, una humilde y calurosa provincia de Argentina, la tierra de la prohibición, donde una ley sancionada en marzo de 2017 se ríe en la cara de madres y padres que necesitan de la sagrada medicina para sus hijos. En este caso se trata de Mateo, un niño de 9 años que presenta episodios de epilepsia refractaria, a veces, unos 50 ataques por día, que por las noches podían ser 60.

“Era una situación muy difícil para todos, habíamos probado con muchísimas drogas de laboratorio, pero ninguna daba resultado, además de todos los efectos secundarios que estas drogas tienen. A partir de esto, fue que decidimos probar con esta terapia alternativa, lo único que queríamos era verlo mejor”, relató. Si. El aceite también ayudó a Mateo.

“Concurrí al seminario sobre cannabis medicinal, en el Fórum, ahí me contacté con un médico de Córdoba, con quien me entrevisté en Tucumán. Me preguntaron sobre la epilepsia de Mateo y me prescribieron la cantidad de aceite adecuada para mi hijo”, recordó en diálogo con Nuevo Diario de Santiago del Estero.

El camino hacia el dorado de Alejandra comprendió 1.200 kilómetros, pero la travesía dio sus buenos frutos: “Los episodios de epilepsia empezaron a disminuir (con el aceite), hasta casi desaparecer. Mejoró muchísimo la calidad de vida de mi hijo. Yo había hablado con su hermano, León, de 11 años, sobre esto, si bien primero consultaba como diciendo ‘¿qué le están dando?’, al ver cómo mejoraba su hermano, todo lo demás ya no le importaba, solo quería verlo bien”.

“Muchas veces, al no tener la oportunidad de realizar un seguimiento con un neurólogo en la ciudad y el desconocimiento de dónde proviene el aceite y cómo se fabrica, es lo que contribuye a que los padres o familiares no estemos del todo seguros de estos métodos”, respondió la mujer al ser consultada sobre la demorada producción de aceite por parte de los gobiernos de Argentina, obligación que figura en la ley, y la persistente prohibición del autocultivo.

El portal realizó una interesante encuesta, en una sociedad estructurada y olvidada del norte argentino. Silvia, retirada, expresó: “La verdad que antes no estaba de acuerdo con estas medidas, me parecía que lo ilegal siempre está mal, pero mis nietos me han mostrado muchos vídeos y notas, donde se demuestra que el cannabis puede ayudar a la salud. Entonces, creo que el Gobierno provincial debería considerar ayudar a la gente que sufre”.

El gobierno debe cuidar a todos sus ciudadanos

José, conductor de automóviles, dijo que “yo creo que todo lo que pueda hacerle bien a la salud de una persona, está bien. El Gobierno debe cuidar a todos”. Por otra parte, Víctor, empleado, dijo que “me parece que el Gobierno de nuestra provincia debe adoptar esto y el tema tener más difusión”.

La provincia también tiene el apoyo de los médicos. Gonzalo Karam, médico homeópata, trabaja con aceite de cannabis: “En lo que respecta al aceite, está más que demostrada su eficacia en patologías neurológicas como epilepsia refractaria, Parkinson y esclerosis múltiple. Además, su uso analgésico y antiinflamatorio en dolores articulares, patologías del tejido conectivo, así como también su acción terapéutica para trastornos de ansiedad e incluso en trastornos depresivos. La legislación vigente es un poco corta, sin contemplar la posibilidad del autocultivo o bien de la producción personal del aceite”, finalizó.

Por Rama

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El sistema de salud en Argentina es un laberinto ineludible, con teléfonos oficiales que nunca son atendidos por nadie y, cuando atienden, la desidia de los funcionarios que muchas veces responden con fastidio y mal humor las consultas de gente en situación de vulnerabilidad, por la necesidad de una atención médica. En ese lodazal ha metido el Estado argentino al cannabis medicinal y los niños que lo necesitan como el agua. El autocultivo es, en este contexto, una solución no sólo económica, sino también aliviadora. Aunque, en caso de ser descubierto, otra vez será la baba de este Estado caracol el que complique las cosas.

La justicia de la provincia de Salta, a 1000 kilómetros de Argentina, acaba de ordenar a la madre de un niño de siete años que padece cuadriplejia espástica, parálisis cerebral y epilepsia que lo inscriba en el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta del Cannabis para que se le provea el aceite de forma gratuita. Mientras tanto, la obra social deberá cubrir la adquisición el medicamento.

La justicia hizo lugar al recurso de amparo presentado por la madre del niño, única herramienta eficaz para cientos de personas a las que la ley aprobada en marzo de 2017 las abandonó a la buena de dios o, mejor dicho, de la planta. Así, la Obra Social de los Pretoleros (OSPE) deberá transitoriamente cubrirle la provisión del aceite, proveerle un asistente terapéutico, dos frascos de 100 milímetros de aceite de Charlotte por mes y una silla de ruedas postural.

Según el fallo, dicha cobertura se mantendrá “siempre y cuando la actora comunique mensualmente al juzgado los avances en el procedimiento de admisión en el referido Programa” y cesará una vez que quede firme la decisión de admitir o denegar al paciente.

La Ley 27.350 regula la investigación médica y científica del uso medicinal de la planta cannabis y sus derivados. Además crea el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal y garantiza el acceso gratuito a los pacientes que se inscriban en el Registro de pacientes. En este escenario, el Tribunal puntualizó que la amparista “pretende que se le provea el aceite de cannabis de forma gratuita”, pero sin intentar ingresar al Programa Nacional.

“Esta situación reflejaría que el Programa aún no se encuentra completamente operativo, por lo que la incorporación de un paciente -sobre todo el interior del país como es la situación de S.- demandará un tiempo, que atento a las particularidades del caso, debe procurarse evitar”, añadieron los vocales.

Luego de analizar la causa, los camaristas advirtieron que la “vía adecuada para que en un supuesto como el presente se provea aceite de cannabis gratuitamente es el ingreso al programa especialmente creado al efecto”. Los magistrados concluyeron que a fin de evitar un “período de desamparo que podría resultar perjudicial en la salud del menor”, la obra social demandada deberá cubrir la adquisición el medicamento por fuera del Programa. O sea, tapar el hueco burocrático que deja una norma que fue votada a mano alzada pero que hoy ve como esas mismas manos son lavadas entre sí por los legisladores que se olvidaron completamente del tema.

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En Argentina es ilegal cultivar, incluso, una persona puede ir presa por el sólo hecho de portar un gramo de marihuana. Además, existe una ley votada en 2017 que el Estado no cumple y las familias con usuarios terapéuticos tienen que presentar recursos de amparo en la Justicia para no discontinuar los tratamientos. Sin embargo, una provincia olvidada por todos y con un gobernador por demás controvertido promete crear “el cultivo más grande del mundo”, una iniciativa que desde el vamos parece onírica.

Se trata de Jujuy, un feudo de poco más de 700.000 habitantes, gobernado por el radical Gerardo Morales, un aliado del presidente Mauricio Macri que mantiene presa a una activista social llamada Milagro Sala hace casi tres años, a pesar de que la mujer no tiene condena.

Lo que suena como un verdadero milagro es que este terruño, paraíso de la prohibición, donde los cultivadores son perseguidos y encarcelados, albergue una plantación de 14.000 hectáreas en una granja histórica con un siglo de antigüedad y muy cerca de la caliente frontera con Bolivia.

Sin embargo, así lo confirmaron el martes el propio Morales y Mark Bradley, CEO de Player’s Network, la empresa que junto con su subsidiaria Green Leaf Farms Jujuy se harían cargo de la plantación que comenzaría en enero de 2019. Si, ya mismo.

“Esta nueva Joint venture será el mayor proyecto legal de cultivo de cannabis en el mundo”, aseguró Bradley. El acuerdo garantiza la provisión de agua dulce alimentada por dos ríos con una fuente de provisión de energía eléctrica moderna. “La tierra que se ha asignado para la Joint Venture es casi 1.000 veces mayor que la mayor granja legal de cannabis en los Estados Unidos”, agregaron.

“Vemos en el desarrollo de la producción y la industrialización del cannabis con fines medicinales no sólo la posibilidad de cumplir con la ley y permitir que miles de personas accedan legalmente a los productos de cannabis medicinal, sino también la posibilidad de cambiar la matriz productiva de la provincia de Jujuy, la creación de centenares de puestos de trabajo y la transferencia de conocimientos y tecnología”, comentó el gobernador de Jujuy. “Este proyecto es uno de los mayores desafíos profesionales de mi carrera. Mi objetivo es curar el mundo a través de los aceites de cannabis y promover la prosperidad a través de la creación de oportunidades económicas tanto para la gente de Argentina, los accionistas de Player’s Network como también para nuestros socios internacionales”, concluyó Bradley.

Cabe recordar que en agosto pasado, el gobierno de Jujuy firmó un decreto para hacer realidad otro cultivo de apenas tres hectáreas que sería trabajado en conjunto con el laboratorio chileno Knop y contaba con el apoyo del ministerio de Salud argentino y el Instituto de Tecnología Agropecuaria (INTA). Aunque de ese cultivo aún no se tienen noticias.

En aquella oportunidad, Soraya Chisu, mamá de Katrina, una niña con encefalopatía crónica no evolutiva y epilepsia refractaria dijo al periódico La Nación (uno de los mayores defensores de Morales) que el acuerdo no es lo que los padres pidieron con la sanción de la ley y pidió que “por lo menos no nos metan presos si no nos van a dar el aceite, que nos dejen cultivar”.

Por Rama

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“Cerca, Rosario siempre estuvo cerca”. La canción del compositor argentino Fito Páez inmortalizó a la ciudad en la que nació, no sólo él, sino también el Che Guevara, entre otros. Hoy la letra puede cambiar su sentido ya que ocho de cada diez jóvenes se mostraron a favor de la legalización del autocultivo de cannabis con fines medicinales en un relevamiento realizado a 400 personas, de entre 18 y 35 años. La normalización es la que está “cerca”.

El estudio lo hizo en septiembre pasado la Asociación Civil Miradas (hacia una nueva política de drogas) que aboga por hacer a un lado “el eje histórico de las políticas represivas, por un cambio de paradigma que ponga el centro en el sujeto usuario de drogas, buscando soluciones a través de abordajes psico-socio-sanitarios, socio-culturales y económicos a mediano y largo plazo”.

También en septiembre, 16. La sentencia, además, impulsa el desarrollo de un trabajo conjunto y articulado con profesionales de la salud y la universidad pública para realizar la producción y los testeos de los aceites. Sin embargo, la semana pasada, la Secretaría de Salud de la Nación apeló la decisión judicial.

El panorama en Argentina parece asimilarse al de Estados Unidos, o sea, una estructura federal que sigue avalando la fallida guerra contra las drogas y Estados que comienzan a ver la marihuana con otros ojos. Son regiones que tienen ante sus ojos la evidencia de la eficacia del aceite medicinal, el enorme potencial industrial del cáñamo y una posibilidad de negocios incalculable con el cannabis recreativo. Y en el caso de Santa Fe (donde queda Rosario) en particular, una tierra amenazada por el crimen organizado que se erige en torno al narcotráfico, una pacífica solución a los consumos problemáticos que devienen en violencia.

El Instituto de Tecnología Agropecuaria de la provincia, anunció hace un mes que evalúa pedir un permiso al Estado para que habilite un cultivo destinado a tratamientos terapéuticos. “No es necesario destinar 11 hectáreas para los fines de investigación y posible producción. Necesitamos saber qué semilla tenemos para conocer el perfil genético y ahorrar un paso a los investigadores de Conicet”, dijo José Luis Spontón, director del INTA local.

“Está más que claro que impedir el autocultivo para fines medicinales sólo perjudica a las madres, empujándolas a la clandestinidad, mientras que beneficia a los laboratorios, que siguen imponiendo la medicación tradicional; y ya se ha demostrado muchas veces que no produce mejorías en los pacientes. No se entiende por qué se impide que una madre pueda elaborar la medicina que su hijo o hija necesita, más aún cuando las mejoras son tan evidentes”, subrayó el referente de Miradas, el ex diputado nacional Fabián Peralta, al diario local La Capital.

“El gobierno nacional se vio obligado a promulgar la ley por el inmenso trabajo de las madres, pero no hubo una cabal intención de dar respuesta a los planteos que ellas formulaban”, concluyó Peralta, en relación con la ley votada por el Congreso de Argentina en abril de 2017.

Por Rama

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Ayer comenzó en Argentina el primer ensayo clínico, suministrando por primera vez por parte del estado, el aceite de cannabis. Será dentro de un ensayo clínico supervisado y coordinado por el Hospital Garrahan y donde un joven de quince años ya recibió el aceite y otros ocho jóvenes más se sumarán. Este primer ensayo clínico tiene previsto realizarse con 100 pacientes más, 50 dentro del Hospital Garrahan y otros 50 en distintas ciudades.

“La investigación durará dos años pero esperamos poder tener las primeras conclusiones sobre lo que ocurre con los jóvenes en marzo del año que viene”, dijo el investigador jefe Roberto Caraballo. “Tenemos esperanza. Tenemos expectativa médica y científica, creemos que podemos ayudar a los pacientes”, agregó.

El presidente del Consejo de Administración del hospital, Carlos Kambourian, añadió: “Creemos que este estudio puede contribuir a mejorar la calidad de vida de los chicos y de sus familias. Muchas veces, aunque no se detecte a simple vista, un chico epiléptico está convulsionando. Si podemos reducir el número diario de esas crisis, estaremos mejorando su vida. Hay muchos padres y madres que están esperando este estudio sobre un tratamiento que ya se probó en otras partes del mundo”.

El aceite de cannabis se usa para varias patologías como la fibromialgia, el Parkinson, Alzheimer19, el Dolor crónico, aunque el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta del Cannabis, solo preveeríael uso de este aceite CBD para los que sufren de epilepsia refractaria.

“La epilepsia refractaria es aquella que no manifestó ninguna respuesta ante ningún tratamiento, que puede ser farmacológico, quirúrgico o a través de alguna dieta. En esos casos, se probará con el uso de cannabis”, dijo Roberto Caraballo.

“Nuestra misión es agotar todas las posibilidades para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. Cuando todo fue probado y no hay respuesta favorable, entonces debemos investigar y buscar otras alternativas, en este caso el cannabis medicinal”, retomó Kambourian.

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Una familia argentina echó mano a una costumbre cada vez más repetida desde la sanción de la ley de cannabis medicinal de marzo de 2017, que abrió un gris legal sin precedentes en el país: presentar un recurso de amparo para poder usar aceite de cannabis y que nadie vaya preso por ello.

En este caso, la beneficiaria es una niña de 3 años con discapacidad, que sufre de “síndromes epilépticos especiales”. Gracias a la decisión de la jueza Elena de Liberatori, la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires (ObSBA) deberá abonar de manera integral el valor de la prescripción médica “Aceite de Charlotte Everyday Advanced” y reintegrar los costos para obtener del exterior esa medicación que oscila la suma de 1.000 dólares

El fallo de Liberatori, titular del juzgado 4 en lo Contencioso Administrativo y Tributario, se apoya en que el suministro del ungüento “aparece como la única posibilidad de evitar el daño actual debido a su situación económica y familiar que le impediría acceder de otro modo al tratamiento prescripto”.

El documento asegura que “corresponde la concesión de la tutela anticipada ante situaciones donde se encuentra en serio riesgo la salud de las personas, habida cuenta que la salud es un valor imprescindible para el desarrollo humano”.

Y agrega que “esta circunstancia, permite verificar el peligro en la demora existente, dado que si la presente medida no es concedida de manera oportuna, las consecuencias para la salud de la niña podrían ser irreparables”.

Son varias las familias que se aseguraron la provisión de Charlotte o el permiso para comprarlo por medio de recursos judiciales. Incluso, hay dos familias que consiguieron la habilitación para cultivar la medicina en sus propias casas.

Por Rama

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Hace casi 600 días Argentina aprobó una ley que regula la provisión de aceite de cannabis para tratamientos terapéuticos. Sin embargo, la aplicación de la letra avanza a pasos de elefante, o más bien de caracol. El Estado no sólo no provee cannabis, sino que la persecución a usuarios y cultivadores medicinales es brutal.

“Desarrollar evidencia científica sobre diferentes alternativas terapéuticas a problemas de salud, que no abordan los tratamientos médicos convencionales”. Uno de los artículos de la ley sí comienza a cumplirse. El pasado lunes el Hospital Garrahan de Buenos Aires, uno de los centros asistenciales para niños y jóvenes de mayor complejidad en América Latina, entregó aceite a un paciente de 15 años que será monitoreado de cerca. El ensayo pretende estudiar al menos 50 pacientes en Buenos Aires y a otros 50 en hospitales de otras regiones de Argentina. Se incorporarán ocho por mes.

“Nuestra misión es agotar todas las posibilidades para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes. Cuando todo fue probado y no hay respuesta favorable, entonces debemos investigar y buscar otras alternativas, en este caso el cannabis medicinal”, afirmó el presidente del Garrahan, Carlos Kambourian. También destacó: “Esperamos que el uso del cannabis como fármaco compasivo permita a los pacientes y sus familias transitar la enfermedad de la mejor forma posible”.

Roberto Caraballo, jefe de Neurología y a cargo de este estudio, explicó que “el uso del cannabis medicinal puede ser una esperanza para los pacientes y las familias“. Sin embargo, fue prudente: “Queremos entender el rol de este nuevo tratamiento para que nos permita dar un paso importante en el conocimiento del uso del fármaco”, informó.

En Argentina el 1% de la población padece epilepsia. De esa cifra el 20% se trata de casos muy graves. Los chicos y chicas que participan del estudio en el Garrahan tienen la forma más severa de la enfermedad, con crisis repetitivas que lleva a un deterioro cognitivo, conductual y motor. El cannabis medicinal es provisto por el laboratorio APHRIA de Canadá, quien dona el fármaco durante todo el estudio y para todos los pacientes en los que se demuestre que funciona.

Por Rama

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El actor Osvaldo Laport confesó en una entrevista que es asiduo al consumo de cannabis y recomendó su consumo para alguna enfermedades graves.

Uno de los actores más conocidos en la actualidad del teatro y la televisión Argentina, Osvaldo Laport, en una entrevista confesó que era un consumidor de cannabis. El actor uruguayo accedió a una entrevista para el programa radial Modo Sábado, en el cual se refirió a la actualidad de su país natal, Uruguay, y al uso de marihuana.

                      “Eso funciona con excelencia, y lo defiendo, sobre todo el uso del cannabis medicinal. Uruguay, por ser un país más pequeño y con una filosofía de vida basada en el respeto, siempre ha primeriado en muchas cosas (a la Argentina), como con el tema del aborto”, explicó.

Continuando con la entrevista y sobre el cannabis medicinal, Osvaldo dijo:

                      “Si yo hubiese sabido antes, en aquel momento, que el cannabis podía, no salvar, calmar el sufrimiento de mi madre (sufría grave enfenedad) lo hubiese realizado, hoy lo estoy recomendado. Yo tengo muchos amigos con, el entorno afectivo que padece ELA , Esclerosis Lateral Amiotrófica  , y curiosamente éste, el aceite de cannabis, o todo lo que proviene del cannabis o cáñamo y que son medicinas para la esclerosis, osteoporosis, te estoy informando mucho porque justamente hay un aspecto interesante que mas adelante se van a enterar. Me he fumado cuatro puerros “

                       “Si claro que si, fumo habitualmente” A la pregunta de que si cultivaba, el actor contesto que no “porque no he tenido tiempo físico”