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Después de cinco días de redadas, los vendedores de hachís de Christiania dejan de reconstruir el mercado de venta.

Los stands que venden marihuana y productos relacionados en el enclave alternativo de Christiania en Copenhague se han vuelto cada vez más improvisados ​después de repetidas acciones policiales contra el mercado.

Después de cinco días consecutivos de redadas contra el mercado en la zona conocida como Pusher Street, los propietarios de los puestos están empezando a dejar de reconstruir sus puestos, según la policía.

Los puestos en Pusher Street comúnmente venden cannabis y productos relacionados y son regularmente visitados por la policía en Christiania, un área dentro de Copenhague originalmente establecida por ocupantes hippies en 1971.

Desde el final de la semana pasada, la policía ha incrementado sus esfuerzos en una campaña contra el mercado de la marihuana.

“Podemos afirmar que, cuando los viernes habían 33 puestos en pleno funcionamiento construidos con madera y madera contrachapada, ahora los stands son mucho más elementales Los que quedan están hechos de cajas de leche, y casi no hay ninguno “, dijo el subjefe superintendente Lars Ole-Karlsen, quien dirige la unidad especial encargada de los allanamientos.

La degradación del mercado no es necesariamente una señal de que los operadores se hayan rendido frente a la represión policial, agregó también Ole-Karlsen.

Algunos de los vendedores se intercambiaban de bicicletas de carga los martes, informa Ritzau.

“Nuestra esperanza es que reciban el mensaje. Cosas como bicicletas usadas para negocios sospechosos serán confiscadas “, dijo Ole-Karlsen.

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Christiania es un barrio de la capital danesa de Copenhague que vio la luz en 1971, cuando unos hippies ocuparon y se hicieron cargo de una zona militar abandonada, desde entonces la ciudad experoimental “Freetown” se ha visto envuelto en controversia.

Los habitantes del barrio de Copenhague derribaron los puestos que venden hachís después de sospechar que un vendedor disparó a dos agentes de policía.

Los residentes del barrio de Christiania autoproclamado autónomo en Copenhague han derribado puestos que venden hachís después que un hombre disparase a dos policías y a un transeúnte.

Uno de los agentes se encuentra en un estado crítico y el otro agente junto al ciudadano estén estables después del incidente del miércoles, dijo la policía. El ciudadano de 25 años de edad, el hombre armado y un sospechoso traficante de drogas, huyó del lugar y más tarde fue herido en un tiroteo con la policía al sur de la ciudad. Posteriormente murió en el hospital universitario de Copenhague.

La violencia en Christiania marca una escalada en los enfrentamientos entre la policía y los vendedores de hachís en el barrio, un enclave en gran medida autónomo  creado cuando los hippies en 1971 ocuparon los cuarteles del ejercito abandonados.

El pasado viernes por la mañana algunos de los residentes en el barrio de Christiania de unos 1.000 habitantes, se pudieron ver en el canal de televisión 2 de Dinamarca utilizando sierras, taladros inalámbricos y palancas para desmantelar los puestos de venta de hachís en “Pusher Street”, donde se concentra el comercio.

Risenga Manghezi, una portavoz de la comunidad, dijo: “Es importante que hagamos esto hoy en día con un agente de policía herido en nuestros pensamientos. Sin embargo, no podemos garantizar que no vaya a pasar de nuevo, por desgracia “.

Muchos residentes de Christiania tienen actitudes liberales hacia las drogas, pero se sienten incómodos con la presencia de bandas criminales que se introducen en el mercado de hashís.

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Cophenhage, Dinamarca.- Fotografías del “mercado” que opera en las calles de Christiania. Una buena muestra fotográfica con gran cantidad de buenos cogollos y hachís.

Con estas fotos te haces una idea de lo que te puedes encontrar en  Christiania, Dinamarca.

La marihuana es fácil de obtener en Copenhague y prácticamente en toda Dinamarca. Si lo que buscas son varios tipos de cannabis o hachis, Staden es el lugar para encontrarlo. Staden se encuentra justo al lado de Christianshavn , se puede tomar el autobús en Christianshavn y desde allí caminar 3 minutos hasta Staden. En staden hay una calle que se llama calle Pusher, que es una zona sin cámaras y que no se puede compar, en la calle empujador hay tiendas por todo los lugares creo que no se puede perder nadie. Los precios varían dependiendo de la calidad, pero normalmente entre 10 o 15 euros esta el precio. El mejor consejo es no comprar en los primeros comercios, caminar un poco, observar y comprar la hierba que se vea mejor. La gente es muy amable y la mayoría hablan Inglés.   Todo el mundo sabe dónde está!

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Copenhague, Dinamarca.- El famoso barrio de Christiana donde fluyeron las drogas y la autonomía está por ser evacuado por el gobierno danés después de una decisión judicial

Para muchos un oasis mágico dentro de las monstruosas urbes modernas, Christiana, dentro de Copenhague, después de 40 años de proponer el sueño hippie comunitario podría deshacerse. El gobierno danés ganó este viernes una batalla legal de seis años contra este barrio de ocupas autogobernados que dictamina que los cerca de 900 residentes no tienen derecho de habitar en esta ex base naval. Esta decisión significa que el gobierno puede proceder con sus planes de normalizar el barrio y demoler los hogares que han sido construidos sin permiso.

Los residentes señalan que resistirán a los intentos de ser evacuados de esta vecindad que se ha convertido en una gran atracción turística para personas interesadas en un estilo de vida contracultural en el que figuraban drogas suaves, como la marihuana y los hongos. Por muchos años el tolerante gobierno danés había dejado pasar de largo el uso y tráfico de drogas dentro de este barrio que fue ocupado por hippies en 1971.

Los residentes actuales de Christiana solamente pagan colectivamente 290 dólares por servicios como electricidad y agua.

“Es terriblemente tiste”, dijo Iben Kramp, un frecuente visitante de esta zona. “Christiania es un oasis en este apresurado mundo moderno. Tenemos algo único aquí en Copenhague y no lo deberíamos de estar matando en el nombre de la normalidad”.

Sin duda es una lástima que Christiana sea desarticulado por el gobierno danés, siendo  parcialmente uno de los pocos ejemplos de lo que Hakim Bey (Peter Lamborn Wilsion) llama zonas temporalmente autónomas, en las que personas pueden escabullirse de los procedimientos en un nuevo territorio-tiempo que es creado en la línea limítrofe de regiones establecidas, fuera de los sistemas demasiado estructurados y rígidos que inevitablemente ahogan la creatividad individual.

Fuente JornadaOnline

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Varios partidos daneses de derecha e izquierda declaran su apoyo a la despenalización de la venta de cannabis

La policía está desperdiciando sus recursos en una batalla interminable para reprimir la venta de marihuana recreativa, que es ilegal en Dinamarca, dicen los partidos.

En las últimas semanas se han realizado operaciones policiales en el barrio alternativo de Christiania en la capital danesa de Copenhague.

La ley contra la venta de cannabis recreativo permite a las redes del crimen organizado beneficiarse enormemente del comercio ilegal, dicen los cinco partidos: Alternative, Red Green Alliance (Enhedslisten), Socialist People’s Party, Social Liberal (Radikale Venstre) y Liberal Alliance

Libertarian Liberal Alliance es un socio de coalición en el gobierno conservador de Dinamarca, mientras que los otros cuatro partidos están todos en la oposición.

Los cinco partidos tienen previsto reunirse hoy lunes para discutir un camino hacia la legalización del cannabis en Dinamarca.

Torsten Gejl, portavoz de Alternative, dijo que el control de la venta de marihuana beneficiaria a los usuarios de cannabis como a la sociedad danesa en general.

“El problema con la prohibición actual es que no hay límite de edad para comprar cannabis. Nadie sabe qué hay en el cannabis que los grupos delictivos están vendiendo, y las pandillas de motociclistas y otras pandillas están haciendo miles de millones de eso “, dijo Gejl.

“La prohibición actual significa que el uso y la venta de cannabis está completamente fuera de control en Dinamarca”, agregó.

El periódico Politiken publicó la semana pasada una nota conjunta de los cinco partidos argumentando las razones de su apoyo a la legalización.

Aunque el cannabis recreativo ha sido ilegal en Dinamarca desde 1955, con las normas reforzadas en cinco ocasiones, no ha habido una disminución en el consumo, publicaba el artículo de Politiken.

Marlene Borst Hansen de Social Liberals dijo que su partido propuso un período de prueba de tres años en el que el cannabis se puede comprar legalmente, por ejemplo en farmacias, mientras que Alternative también dijo que las farmacias eran un posible punto de venta.

“Los enfoques que hemos probado en los últimos años no han funcionado. Entonces tenemos que intentar algo nuevo “, dijo Hansen.

La legalización no erradicará la venta ilegal, pero disminuirá en gran medida la demanda de marihuana de los vendedores ilegales, dicen las partes.

“Es increíblemente importante que tengamos precios en el mercado legal que compitan con el mercado ilegal. Creo que eso haría que desapareciera una gran parte del mercado ilegal “, dijo Gejl.

“Y si las pandillas de motoristas continúan vendiendo a menores, debemos tomar medidas enérgicas”, agregó.

Además de los cinco partidos políticos, el Centro Danés de Investigación sobre Alcohol y Drogas también participará en la reunión.

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En un barrio de Copenhague un vendedor de cannabis que llevaba mil porros encima y que tenía prisa, se subió por error en un coche de policía al confundirlo con un taxi.

“Anoche, un ‘dealer’ de marihuana del barrio de Christiania que tenía prisa por llegar a casa se subió a un taxi. El hombre se sorprendió enormemente cuando se dio cuenta que en realidad se había subido a un coche policía” escribieron los oficiales que a su vez añadieron que “nos sentimos contentos al verlo”, ya que el vendedor llevaba una gran cantidad de cannabis en forma de porros.

Los policías se llevaron una grata y sorprendente sorpresa, el traficante de marihuana, por error se subió al coche patrulla de la policía porque tenía mucha prisa. En un principio los oficiales le advirtieron que le iban a imponer una multa, pero después de ver la cantidad de sustancia que portaba, le especificaron que tendría que enfrentarse a cargos por narcotráfico y podría ir a la cárcel.

La situación anecdótica ocurrió en el famoso barrio de Christiana en la capital danesa de Copenhague. Este barrio tan peculiar, anteriormente perteneció a los militares y a mediados de los años setenta fue ocupado por hippies que crearon una colonia estableciéndose en el lugar con sus propias autónomas reglas.

El emblemático y famoso barrio danés concentra en la actualidad varios movimientos hippies además de anarquistas, su población se estima en unos mil residentes. La zona también está constantemente vigilada por la autoridades, ya que en sus inmediaciones existe un mercado de drogas.

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El gobierno danés es poco probable que acceda a la solicitud de programa de prueba para la legalización

Los funcionarios de Copenhague están tratando de legalizar el cannabis y a pesar de que el gobierno danés rechaza el ensayo propuesto tres veces ya anteriormente.

El gobierno de la ciudad, encabezada por el alcalde Frank Jensen, ha hecho su cuarta petición formal para que se permita que la capital pueda llevar a cabo la prueba de un programa de legalización donde las ventas sean manejadas y controladas exclusivamente por las autoridades públicas.

La coalición de la izquierda Alianza Red-Green y la Alianza Liberal, de tendencia libertaria (LA) dijeron que la medida era necesaria para evitar el aumento del número de tiroteos en la ciudad que ellos creen que están vinculadas a las bandas que intentan controlar el mercado local .

El miembro de la Alianza Liberal del consejo dijo a la cadena danesa DR: “Los últimos meses se ha visto una intensificación en la lucha entre bandas por dominar el mercado lucrativo e ilegal. Eso crea la inseguridad para los residentes “.

La decisión se produjo pocos meses después de que un mercado de venta de cannabis en el barrio “hippie” fuese derribado tras un tiroteo en septiembre.

El atacante, nombrado como Mesa Hodzic, fue muerto a tiros por la policía. Se creía que había sido un simpatizante de Isis.

Dos oficiales y un civil también resultaron heridos en el incidente cuando la policía intentó detener a un conocido traficante de drogas.

El distrito libre de Christiania, que fue fundado por los ocupantes que tomaron unas instalaciones del ejercito en desuso hace 45 años , era una atracción turística popular debido a sus casas de colores y tráfico de cannabis.

El gobierno nacional ha estado tradicionalmente en contra de cualquier forma de legalización de las drogas por lo que es poco probable que apoyé el fin de la prohibición en Copenhague, aunque hay señales de que podría suavizar su anterior postura de línea dura, informó El Local.

El mes pasado, el gobierno aprobó un programa de prueba de cuatro años que permite que un pequeño número de pacientes sean tratados con marihuana medicinal a partir del 2018.

Mientras tanto, las encuestas han mostrado que el 88 por ciento de los ciudadanos daneses apoyan la legalización del cannabis para uso medicinal y poco más de la mitad aprueba su utilización recreativo.

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cannabis

El alcalde de Copenhague, el socialdemócrata Frank Jensen, anunció este jueves un nuevo intento para obtener una dispensa de las autoridades estatales para autorizar la venta de cannabis en la capital.

La propuesta pretende establecer seis puntos de venta de cannabis producido y controlado por el Estado en el que los mayores de edad residentes en Dinamarca podrían comprar hasta cinco gramos diarios e informarse sobre los posibles daños provocados por el consumo.

Los beneficios obtenidos por la venta irían destinados a la prevención y el tratamiento de abusos vinculados con el cannabis, según el plan detallado este jueves por el diario “Politiken”.

La propuesta está siendo estudiada por la comisión económica municipal y deberá ser votada por la corporación local, que ya ha aprobado dos veces en los últimos años solicitar un permiso similar.

Pero en ambos casos obtuvo una negativa clara del Parlamento, la última hace dos años, cuando ya gobernaba la coalición de centro−izquierda encabezada por el Partido Socialdemócrata, que se ha opuesto hasta ahora a los planes del alcalde.

Jensen justificó el nuevo intento por los enfrentamientos entre las bandas que controlan el tráfico en la capital y el “fracaso” de la política de tolerancia cero de las autoridades, dirigida sobre todo a Christiania, el asentamiento de inspiración anarquista de Copenhague donde se vende abiertamente cannabis desde hace décadas.

copenhagen“La política de prohibición ha sido la base para que las redes criminales hayan obtenido grandes recursos económicos con la venta ilegal que monopolizan las bandas. Algunos de los disturbios que ha habido en Copenhague estaban relacionados con la venta de hachís. La política de prohibición ha fracasado”, dijo a “Politiken”.

Jensen (foto) defendió que no hay evidencia de que la legalización fomente el consumo y cree que se reduciría el número de consumidores con daños serios y se debilitaría a las redes criminales.

“No hay duda de que el hachís es dañino, pero también la cerveza y el alcohol y no los prohibimos. Conozco a muchos que han fumado hachís, yo también lo he probado”, declaró.

Fuente EntornoInteligente

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Dinamarca.- Cuando el Ayuntamiento de Copenhague propone legalizar la venta de cannabis, el “99% de los vendedores” desean que sus actividades sean sometidas a imposición, asegura a Politiken uno de sus principales representantes.

Ello permitiría a los pequeños comerciantes de la capital, cuyas actividades alcanzar los 1.000 millones de euros de cifra de negocios, ser considerados como comerciantes normales.

Pero para el ministro de Justicia, Morten Bodskov, que estima que el crimen organizado controla a los vendedores del barrio de Christiania, *”toda respuesta a la propuesta de legalización del cannabis se resume en dos letras: N-O”.

Fuente PressEurop

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Copenhague, Dinamarca.- El ayuntamiento de Copenhague está llevando adelante una propuesta para volver a descriminalizar el cannabis y ha creado un comité para estudiar la mejor forma de regular su oferta y distribución. La opción por la que se inclina consiste en una red de 30 o 40 establecimientos de cannabis, controlados por el consejo municipal, en los que los adultos podrían adquirir cannabis legalmente.

Con 39 votos a favor y nueve en contra, el ayuntamiento de la ciudad decidió elaborar un esquema detallado de cómo se desplegaría el plan. Más adelante, la propuesta que resulte de ello aún deberá ser ratificada por el Parlamento danés, que ha bloqueado iniciativas parecidas en el pasado. Pero tras las elecciones nacionales que tuvieron lugar en septiembre de 2011, podría ser que, esta vez, el Parlamento apoye la medida de descriminalización

Los aspectos detallados del plan aún se tienen que acabar de resolver, pero Mikkel Warming, responsable de Asuntos Sociales de la ciudad, se imagina un sistema parecido al del monopolio estatal para el alcohol que funciona en la vecina Suecia. El Gobierno se encargaría de cultivar la marihuana o bien otorgaría licencias para ello. “Estamos pensando en, quizá, 30 o 40 dispensarios públicos, donde la gente no está interesada en venderte más, sino que está interesada en ti”, declaró Warming. “¿A quién es mejor que le compren los jóvenes? ¿A un traficante que quiere que consuman más, que quiere que compren drogas más duras, o a un funcionario?”. Warming prevé también que se recauden unos 100 millones de euros en impuestos sólo en la ciudad de Copenhague.

Warming señaló que el ayuntamiento desea que la política de descriminaliación de Copenhague tenga un mayor alcance que la de los Países Bajos, donde el cultivo y la importación de cannabis siguen siendo actividades ilegales, aunque se tolere su venta en los coffee shops que cuentan con la debida licencia. “No queremos un modelo como el de Amsterdam. Queremos una forma de legalizar la importación y el cultivo de marihuana”, afirmó. De hecho, la política danesa en materia de drogas era bastante parecida a la neerlandesa hasta que varios Gobiernos liberales-conservadores optaron por un enfoque basado en la tolerancia cero y volvieron a criminalizar el consumo de cannabis. Al principio, la política que se adoptó en 1975 contemplaba la descriminalización por la tenencia para consumo personal, hacía hincapié en la salud pública en lugar de la aplicación estricta de la ley, y establecía una distinción entre drogas ‘blandas’ y ‘duras’ (diferencia que también se esfumó cuando se volvió a criminalizar el mercado del cannabis).

Se calcula que el mercado del cannabis en Copenhague tiene un valor de unos 200 millones de euros (1.500 millones de coronas danesas) al año y que, ahora, está controlado por bandas de delincuentes. El concejal socialdemócrata Lars Aslan Andersen opina que asumir el control del comercio beneficiaría a todos los ciudadanos, consuman o no cannabis, por no hablar ya de la ciudad en sí. “Es mejor que sea el ayuntamiento el que distribuya el hachís, y no los delincuentes”, señaló. “Espero que tengamos la oportunidad de probar una nueva política porque no podemos seguir con la actual estrategia de prohibición del hachís, que está muy obsoleta.”

 El fracaso de la criminalización

 La propuesta responde a las fallidas políticas que buscaban volver a criminalizar varias actividades relacionadas con las drogas adoptadas por sucesivos Gobiernos liberales-conservadores de la última década. En 2004, el Gobierno modificó la política vigente para volver a criminalizar la tenencia para consumo personal, con lo que se pasó de una advertencia a una multa obligatoria de 70 euros (que fue cuadruplicada en 2007). La nueva ley fue seguida por una ofensiva policial contra el mercado abierto de cannabis al detalle del barrio de Christiania y los llamados hash clubs, locales en los que se comercia con cannabis o coffee shops al estilo de los Países Bajos que también ofrecen un espacio social, en el resto de la ciudad. Estas medidas formaban parte de una política general de control de drogas basada en la tolerancia cero, integrada en un cambio más general de la política en materia de ley y orden en Dinamarca, cuando subieron al poder los liberales-conservadores.

Los resultados, sin embargo, no han sido muy alentadores, por decirlo suavemente. El tráfico en las calles floreció en toda la ciudad y aumentó la violencia relacionada con el mercado de las bandas de delincuentes, que se estaban disputando el control de los puntos de venta; hubo incluso episodios de asesinatos con armas automáticas. Tanto la policía como los políticos tuvieron que reconocer que el tráfico seguía prosperando en las calles, aunque fuera de manera algo más discreta. Los grupos más violentos de traficantes que consiguieron resistir a las redadas periódicas de la policía son los que controlan el mercado ahora. La policía afirma que algunos tienen conexiones con bandas, y la ‘guerra entre bandas’ de 2009 se ha vinculado directamente con el comercio de las drogas. Según un estudio reciente de Kim Moeller, los nuevos actores del mercado negro están más dispuestos a utilizar la violencia y han ganado terreno, tanto desde el punto de vista geográfico como financiero.

Según otro estudio de Moeller sobre la regulación de los mercados de cannabis en Copenhague, los objetivos normativos de reducir el tráfico de drogas y acabar con la ‘calle de los traficantes’ en Christiania y otros mercados negros parecían haberse alcanzado en cierto grado, pero sólo de manera superficial. Los problemas asociados con el comercio al detalle de cannabis parecían haberse limitado en alcance, pero lo que sucedió, en esencia, fue que se escondieron del escrutinio público y, de hecho, aumentaron. Los episodios de violencia sistémica en el nuevo mercado negro, despiadadamente competitivo, debido a la ofensiva de las autoridades apuntaban al fracaso del nuevo enfoque represivo.

Hay también otras voces que coinciden con esta opinión en cierta medida. “Si el objetivo era acabar con el tráfico de hachís en Christiania, no se puede hablar en absoluto de éxito”, en palabras del presidente dela Federación Danesade Funcionarios Policiales. Según la policía, el principal motivo por el que no consiguieron detener el comercio de cannabis por completo fue porque ello exigiría unos recursos enormes.

 De la criminalización a la regulación

 Decepcionado con el resultado de las políticas de criminalización, en septiembre de 2009 el ayuntamiento de Copenhague aprobó un memorando que proponía poner en marcha una proyecto piloto de tres años. La idea era crear establecimientos de cannabis en los que trabajarían profesionales de la salud y en los que se vendería cannabis en pequeñas cantidades a unas 50 coronas (unos 7 euros) por gramo, un precio parecido al encontrado en la calle actualmente. El cannabis sólo podría ser adquirido por los residentes de la ciudad, con lo que se evitaría el ‘turismo cannábico’ de los Países Bajos, que procedería principalmente de Suecia.

En diciembre de 2009 el ayuntamiento decidió ponerse en contacto con el Ministerio de Justicia para obtener el permiso necesario e iniciar ese proyecto piloto, y poner así a prueba si un mercado de cannabis regulado por ley podría: (1) tener un impacto positivo sobre el consumo y, especialmente, sobre el abuso de cannabis; (2) crear una plataforma para una educación pública más eficaz sobre el impacto y el daño causado por el consumo de cannabis; (3) generar un contacto mejor y más temprano entre las personas adictas al cannabis y el sistema de tratamiento; (4) reducir la transición del consumo de cannabis al de otras sustancias más peligrosas y adictivas; y (5) tener un efecto limitador sobre la delincuencia organizada, especialmente la de bandas violentas. Para desarrollar debidamente el experimento y, en particular, para reducir la participación de la delincuencia organizada, la regulación descriminalizadora debería incluir todas las etapas asociadas con el cultivo, la importación, la compra y la venta de marihuana, y no sólo la de algunos eslabones de la cadena de producción-consumo, puntualizaba el ayuntamiento.

La administración liberal-conservadora que estaba en el poder en el momento tumbó la propuesta, pero con la nueva fuerza de centro-izquierda que asumió el Gobierno tras las elecciones nacionales de septiembre de 2011, los artífices de la nueva medida opinan que la descriminalización podría obtener esta vez el apoyo de una mayoría parlamentaria, y el consejo municipal de Copenhague decidió volver a plantear su propuesta para regular el mercado de cannabis en la ciudad.

Sin embargo, la regulación de la oferta de cannabis a través de dispensarios controlados por el Gobierno planteará dificultades con la adhesión de Dinamarca ala Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes yla Convencióndela ONU contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas de 1988. Los Países Bajos llevan décadas lidiando con sus obligaciones internacionales, desde que optaron por permitir a los coffee shops vender abiertamente, ‘por la puerta principal’, pequeñas cantidades de cannabis para consumo personal en los años setenta. Aunque la venta en los locales se reguló, los propietarios de los coffee shops aún tenían que abastecerse en el mercado negro, por ‘la puerta de atrás’ del establecimiento. Con los años, el suministro de cannabis fue pasando paulatinamente a manos de organizaciones delictivas, especialmente desde que se inició una campaña contra el cultivo dirigida fundamentalmente contra los cultivadores de buena fe.

El ayuntamiento de Copenhague desea, comprensiblemente, evitar que se dé una situación tan controvertida. Según Warming, el responsable de Asuntos Sociales de la ciudad, el hecho de que el modelo de Copenhague cumpla con las convenciones dela ONUes una cuestión de interpretación. Y son esas distintas posibles interpretaciones en el marco del régimen internacional de control de drogas las que serán objeto del próximo artículo de nuestro weblog.

 Ver el vídeo (en inglés) realizado por la organización Hungarian Civil Liberties Union (HCLU) sobre la regulación legal del cannabis en Copenhague 

Fuente ENCOD

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El Hachis en la historia de España tiene una larga e ilustre historia. Los invasores musulmanes trajeron el cannabis con ellos cuando tomaron el control de España en el año 700 AD, la proximidad del país a Marruecos y el resto de África desde hace mucho tiempo se ha convertido en un importante punto de transbordo para el hachís y la marihuana.

España sufrió durante siglos las guerras religiosas, los monarcas y los gobernantes militares,  hasta un dictador llamado Francisco Franco llegó al poder en 1939 durante una sangrienta guerra civil que mató a cientos de miles de españoles. Franco instituyó la represión brutal que mató a otro de 100.000 ciudadanos, al mismo tiempo aisló a España de Europa y EE.UU. trasla Segunda GuerraMundial. Franco gobernó el país con puño de hierro, pero poco a poco permitió a España pasar a la  modernización y experimentó una creciente prosperidad económica. Murió en 1975 y fue reemplazado por la democracia con el Rey  Don Juan Carlos I. Desde entonces, España ha sido anfitriona de los Juegos Olímpicos y se ha convertido en un destino popular para los turistas.

En el patio de una hacienda en expansión rodeada de olivos y montañas cerca de la casa Van Schaik, 60 años de edad,  la  activista Fernanda dela Figuerahabló de la historia conmigo en una tarde de verano soleado. Figuera ha estado involucrada en el cultivo de marihuana desde 1968 y es una poderosa líder dela ARSECA, que es el brazo regional dela ARSEC- laprincipal organización de legalización de la marihuana en España. Ella dice que Francisco Franco fue parcialmente responsable de la presencia de la marihuana en España durante el siglo 20. “Franco trajo mercenarios marroquíes para que le ayudasen durante la guerra civil y estos marroquíes portaban hachís con ellos “, explicó. “Los soldados españoles que viajaron a África  también utilizaron el cannabis y se lo llevaron con ellos a la península ibérica. Cuando yo era niño, durante las celebraciones de Semana Santa los soldados marroquíes consumían hachis y kifi tocaban los tambores y entretenían  a toda la ciudad mientras se encontraban “colocadas” sus mentes”. Figuera uso el cannabis procedente de su asociación con  músicos de jazz, artistas, bohemios y los soldados americanos, todos ellos compartían marihuana con ella en Madrid durante la década de los sesenta.

Irónicamente, Figuera dice que el “dictador comunista” Franco tenía una actitud más benigna hacia la marihuana que los llamados “sucesores democráticos.” En la última década del gobierno de Franco y continuando unos años después de su muerte, el cannabis y el hachís eran ampliamente disponibles, no había guerra contra las drogas. Figuera acudió a fiestas donde  jueces prominentes, celebridades, jet set, artistas, músicos, prostitutas y  políticos se sentaban alrededor de mesas que contenían ladrillos de kilo de hachís marroquí. “Me encanta la marihuana y el derecho a la cultura de la marihuana”, recuerda. “.. Mi vida no habría tenido tanta calidad si no fuera por  el consumo de marihuana como medicina, sacramento, loción, tintura, crema y en la comida” Mientras hablamos, ella comparte conmigo dos tinturas diferentes, ambas de ellas más poderosa que cualquier tinturas de cannabis que haya probado. Figuera aprendió experiencia y se desarrolló tempranamente. A finales de los años 60 y principios de los 70, creció semillas de cannabis de Guatemala, Brasil, Oriente Medio, Christiania (Dinamarca), y África.

“Al principio no sabíamos nada acerca de la marihuana hembra sin semillas”, dijo. “Los amigos que fueron a América habían oído hablar de ella allí y trajeron la técnica de regreso a España. En 1981, yo estaba criando a un bebé y tenía un montón de tiempo para dedicarme a mi cosecha y cultivé a partir de semillas procedentes de Angola y el Congo. Las plantas se convirtieron en árboles de dos metros de altura. Las ramas laterales dieron medio kilo cada una. Los habitantes del pueblo decían: “Fernanda, que puede oler tus plantas a un kilómetro de distancia,” pero nunca me robó nadie. “En el año 1973 en Barcelona, Figuera, los productores, y los fumadores se unieron para formar ARSEC. “Tenemos que forman como una organización cooperativa que crezca y compartir la marihuana, mientras que también está explorábamos las maneras de hacer que el cannabis estuviese más disponible y fuese más políticamente aceptable”, dijo Figuera. “Estuvimos también investigando y  finalmente se incluyó el cáñamo, hemos visto el surgimiento de muchas otras organizaciones que trataban de liberalizar las leyes sobre el cannabis en España. ”

Los gobiernos socialistas y los gobiernos conservadores, incluso se equivocan en otras políticas como el apoyo  a la guerra de EE.UU. contra Irak y querrían dar a los españoles más libertad sobre el cannabis “, explica José Molina.” A ellos les gustaría ayudar a beneficiar a España de la enorme demanda de cannabis interna y al turismo de cannabis. Sin embargo, España es signataria de tratados internacionales de lucha contra las drogas, por lo que nuestro gobierno considera que no se puede liberalizar aunque el  quisiera “.A  pesar de todo, españoles y extranjeros ven cada vez más a España como un paraíso para los negocios de la marihuana y su crecimiento. Después que muchos productores extranjeros acabaran en Suiza, donde participaron en masivos cultivos de producción de semillas y que huyeron a España, junto con docenas de otros productores de semillas grandes de Holanda y otros países. Molina, Nol Van Schaik  y otros empresarios cannabis tienen la intención de crear  en España un resort cannabis . Tienen contactos con  funcionarios del gobierno sobre la legalidad de una empresa privada sólo para miembros del club que proporcionaría el cultivo de cannabis, educación, entretenimiento, investigación, medicina y productos. “Los abogados nos dicen que si hacemos esto en privado la tierra como un club, es legal, “Van Schaik informes.” Tenemos un gran inversor que quiere ayudarnos a conseguir un hermoso pedazo de tierra cerca de Málaga. La gente podrá venir aquí y aprender acerca de cannabis fuman cannabis, cultivar cannabis, relajarse con el cannabis. Vemos que esto ocurra en un año.”

Actualmente ya esta en marcha

Fuente webehigh

 Traducción Lamarihuana

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Dinamarca.-Cristiania partió como una toma de terrenos abandonados por el ejército.

La comuna hippy de Cristiania, en Dinamarca, luchó por décadas para conseguir su autonomía. Ahora que la ha logrado, ¿podrá con el peso de la responsabilidad, en particular, con un creciente mercado de drogas ilícitas?

“No es una sociedad perfecta, pero una de las mejores cosas de vivir aquí es que no tiene que ser”, afirma un residente que se hace llamar sólo Vesinger.

Vesinger hace su evaluación de Cristiania con un afecto sincero. Ha vivido aquí con sus dos hijos por seis meses, un reciente converso al estilo de vida de Cristiania.

Y no es difícil ver por qué este pequeño enclave, apenas al sur de Copenhague, es un lugar atractivo para una familia.

Árboles y plantas crecen sin interferencia humana ni pesticidas. Es más racialmente diversa, culturalmente abierta y creativamente expresiva que el barrio danés promedio.

Cristiania ha sido un terreno tomado por casi 40 años, desde que un grupo de hippies con mucho espíritu de empresa echó abajo las cercas y se instaló a vivir en los abandonados cuarteles militares.

Y tras una reciente resolución del gobierno, esta pequeña sociedad está celebrando su independencia como una especie de región semiautónoma. La llaman Ciudad Libre de Cristiania.

Alternativa, no ideal

Kerstin Larson, una antropóloga social, de cabello flamígero y hablar franco y directo, se trasladó aquí hace 31 años, después de enamorarse de un residente.

“Me dio la oportunidad de una vida que no fuera tediosa”.

Ahora trabaja como guía de curiosos turistas que se pasean por las calles adornadas de grafitis.

“Como se puede apreciar, hemos invertido mucho de nuestro tiempo y nuestros sentimientos en este lugar. Esto que ven aquí es lo que hemos logrado.

“Estoy muy orgullosa de lo que hemos hecho. Es una ciudad libre para artistas, tenemos conciencia ecológica pero, claro, no se trata de una sociedad ideal, es una sociedad alternativa.”

Los residentes ha estado luchando por quedarse en Cristiania durante años.

Desde su comienzo, varios gobiernos han tratado de expulsar a los residentes de los terrenos tomados, argumentando que se trataba de un caldo de cultivo para las drogas y otras actividades ilegales, que no obedecía a reglamentación alguna.

Tras meses de negociación, se llegó a un acuerdo que mantiene contentos a la mayoría de los políticos y de la gente.

Bajo las nuevas reglas, los residentes están autorizados a comprar su tierra a precios de ganga y el resto será ofrecido en renta por el Estado.

Aunque, para Larsson, esto transforma un refugio hippy en una municipalidad, significa que pueden existir en paz y seguridad por primera vez.

 

“Será una nueva manera de vivir,” dice.

“Ya no tenemos que preocuparnos porque el gobierno nos vaya a desalojar de nuestra tierra. Me parece que hemos ganado el derecho de tenencia. Cuando nos sintamos más seguros, podemos empezar a lidiar con algunos de los problemas que existen aquí.”

Es que Cristiania no es sólo paz y amor.

Sobrevivencia del más fuerte

La actitud liberal de los residentes hacia la marihuana, añadida a un enfoque policial inconsistente respecto a su venta, ha dejado el espacio para que penetre una fuerza oscura en esta sociedad despreocupada.

Se han registrado algunos brotes de violencia, incluyendo tiroteos en las calles, en momentos en que bandas rivales luchan por el control del comercio de drogas de Cristiania.

En la desprestigiada Pusher Street, cabezas rapadas con perros bravos miran de manera amenazante, desde detrás de sus puestos cubiertos por redes de camuflaje, a todo aquel que parezca andar en algo distinto de comprar drogas.

Pantalones de color kaki y pañuelos en la cabeza recuerdan más los suburbios de Los Ángeles que parte de la rica sociedad que rodea el lugar.

Los padres fundadores de Cristiania la construyeron con una visión ideológica de apertura , amor y vida altruista. Para estos traficantes, esa libertad está allí para explotarla y sacar beneficios económicos.

De vuelta en la seguridad relativa del patio caóticamente encantador de Vesinger, con juguetes hechos en casa y todo tipo de muebles viejos, éste reconoce que la libertad les ha cobrado su precio.

“Creo que si usted hubiera visitado Pusher Street hace diez años, habría conocido el sueño perfecto de los hippies,”afirma.

“Había cabinas de flores, la gente pintaba sus pequeños puestos donde vendían cannabis, pero todo eso ha cambiado.

“Ha habido tolerancia cero para el cannabis de parte del gobierno, con mucha presencia policial, allanamientos y cosas. Eso significa que sólo sobreviven los más fuertes.

“Los traficantes de drogas suaves que estaban allí sólo para ganarse unos pesos, no habrían podido sobrevivir en este ambiente. En cambio, el delito organizado, que sabe cómo operar un negocio, se ha quedado y está floreciente”.

Atractivo turístico

Si los residentes de Cristiania quieren que su sociedad libre progrese, creen que van a tener desalojar a todos aquellos que están “matando las vibraciones.”

Siendo el segundo atractivo de Copenhague en popularidad, el nuevo consejo de la comunidad se beneficiaría enormemente expulsando a todos aquellos que amenazan los principios fundacionales que sirvieron para construir esta tierra de crecidos arbustos, Budas de tamaño natural, y gigantes estatuas de pájaros hechas con materiales reciclados.

Y ahora tienen más poder para hacerlo.

“Muchos daneses ven a Cristiania como un lugar lleno de delitos y droga,” concede Vesinger.

Él condujo las negociaciones con el gobierno y espera que, con el tiempo, puedan utilizar la nueva unidad que han encontrado para solucionar el problemas de las drogas, no sólo localmente, sino también a un nivel nacional.

“Me gustaría ver que enfrentamos el problema de la legalización de la marihuana, en vez de hacer como que no existe en Cristiania,” dice.

“Espero que ahora que el poder está en nuestras manos, podemos empezar a demostrarse al mundo que Cristiania es algo más que sólo un lugar donde se puede comprar cannabis”.

Fuente BBC