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Los brownies son bizcochos pequeños de chocolate y son uno de los dulces más típicos de Estados Unidos. Su nombre hace referencia a su color marrón oscuro. En ocasiones, se puede recubrir con una espesa capa de chocolate, además de llevar en su interior desde chocolate, a nueces o toffee crujiente. La primera mención a un brownie data de finales del siglo XIX, aunque esta receta no incluía chocolate.

Se cree que fue descubierto por un repostero cuando a su pastel de chocolate se le olvidó echar levadura, de ahí su textura compacta. El brownie se suele servir caliente con helado o con nata montada. Como es habitual, adaptamos en nuestro blog, adaptamos todo tipo de recetas para incluir nuestra hierba preferida y así darle un toque psicoactivo muy interesante sea para un consumo terapéutico o recreativo.

INGREDIENTES

  • 200 gramos de mantequilla
  • 5 gramos de cogollos de cannabis
  • 200 gramos de chocolate negro
  • 400 gramos de a´zucar
  • 4 huevos
  • 120 gramos de harina
  • 40 gramos de cacao en polvo
  • Levadura de repostería (opcional)
  • Nueves (opcional)

ELABORACIÓN

Lo primero, es integrar el cannabis a la mantequilla para extraer los cannabinoides. Para ello, ponemos a derretir la mantequilla a fuego bajo, añadimos los cogollos previamente triturados, y dejamos cocinas unos 30-40 minutos, removiendo continuamente y retirando del fuego unos momentos si adquiere demasiada temperatura. Colamos para eliminar la materia vegetal y dejamos nuestra cannabutter que vaya enfriando.

Derrite al chocolate al baño maría o en el microondas en pequeños intervalos de 10-15 segundo. El chocolate se quema con gran facilidad y proporciona después un sabor amargo bastante desagradable.

En un bol aparte bate los huevos con el azúcar. Añade posteriormente la mantequilla cannábica que debería estar a temperatura ambiente, y a continuación el chocolate fundido. Remueve para mezclar bien todos los ingredientes.

Con un tamizador, o un colador, tamiza la harina y el cacao sobre la mezcla anterior. Ésto le dará esponjosidad. Si quieres más, puedes añadir un poco de levadura de repostería. Si quieres añadirle unas nueces, éste sería el momento.

Termina de remover hasta conseguir una masa bien uniforme y ligeramente líquida. Vuélcala en una fuente de horno previamente enharinada o untada en aceite, e introdúcela en el horno que debería ya estar caliente a 200ºC.

El tiempo de cocción dependerá mayormente del grosor del brownie y la potencia del horno. Como orientación, cuando veas que se forma sobre la superficie la típica capa crujiente del brownie, baja el fuego a 180º y deja que se siga horneando hasta que al moverlo deje de hacerlo como un flan. El punto de cocción depende también del gusto de cada uno.

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Un brownie es una especie de híbrido entre pastel de chocolate y bizcocho de chocolate denso, y un pecado para los golosos y amantes de los dulces. La receta es muy sencilla y hacerlo apenas lleva unos minutos y si además le añadimos cannabis, conseguiremos una combinación explosiva. Para ello sólo necesitamos:

  • 200 gramos de mantequilla cannábica
  • 100 gramos de harina de repostería especial repostería o la misma cantidad de harina normal + 2 gramos de levadura
  • 200 gramos de azúcar
  • 4 huevos
  • 150 gramos de chocolate negro de fundir, especial repostería
  • Canela en polvo
  • Esencia de vainilla

Empezamos fundiendo el chocolate, para lo que lo partimos en trozos pequeños y lo echamos en un bol. Podemos meter el bol en una olla con un poco de agua en el fondo para fundirla al baño maría y a fuego bajo, siempre evitando que pueda caer algo de agua en el chocolate, o en un microondas a baja potencia e intervalos de 30 segundo. Buscamos una textura líquida, con cuidado que los excesos de temperatura puedan quemar el chocolate y darle un cierto sabor a quemado a nuestro brownie.

Añadimos al chocolate fundido la mantequilla de cannabis. Hacerla es muy sencillo, fundimos la mantequilla y añadimos unos 5 gramos de marihuana. Dejamos hervir a fuego bajo unos 30-40 minutos, colamos y ya la tenemos. También puedes optas por añadir unos 5 gramos de marihuana triturada a la mantequilla fundida y al chocolate. Mezcla bien, retira del fuego y resérvalo a temperatura ambiente. Es buen momento para precalentar el horno a 180º.

Por otro lado, en otro bol batimos los 4 huevos junto al azúcar, la canela en polvo y la esencia de vainilla hasta que queden estos ingredientes perfectamente integrados, con un color blanquecino y ligeramente cremoso. Puedes usar una batidora de varillas para ahorrarte trabajo y tiempo. Añadimos a esta mezcla en el bol con el chocolate y mantequilla cannábica fundida, y lo mezclamos muy bien con unas varillas hasta que quede sin grumos y perfectamente uniforme.

No hemos terminado aún, queda añadir la harina tamizada o simplemente pasada por un colador, y seguimos removiendo hasta que ya por fin todos los ingredientes están bien mezclados. Vertemos la masa en un molde o varios moldes de silicona pequeños, untados previamente en un poco de mantequilla o espolvoreados con harina para que no se peguen, y los introducimos al horno, 180º durante unos durante unos 25 ó 30 minutos. Podemos pincharlos con un cuchillo en su centro, si sale limpio estará ya en su punto. Sacamos del horno y dejamos enfriar antes de consumir.

Una buena dosis de cannabis ingerido son 0,5 gramos por persona, incluso menos si no se está habituado, por lo que este brownie serían unas 10 raciones. El cannabis ingerido tiene unos efectos retardados y hasta pasada una hora no suelen comenzar a apreciarse lo efectos. Siempre conviene ser precavido, comer una porción apropiada y esperar mínimo una hora y media antes de consumir más, es muy fácil pasarse con las dosis y los efectos puedes llegar a ser todo menos divertidos.

Aquí más publicado sobre brownies

En marzo, se informó que el “hempster ” Woody Harrelson había dejado de fumar marihuana. El presentador Stephen Colbert le hizo una pregunta a Harrelson en el programa  “The Late Show” el 10 de julio. El actor fue cauteloso, sinceramente admitió que es cierto, pero quizá no (sobre el 5:56 en el clip).

Colbert:Entiendo que ya no fumas marihuana. ¿Es esto cierto?”

Harrleson: “No fumo menos (aplausos), lo hice, dejé de fumar … esta mañana, lo recogeré después de esto”

Colbert: ¿Entonces ya no fumas marihuana?

Harrelson: “No tienes que fumar un brownie, amigo, ¿sabes lo que estoy diciendo?”

El resto de la entrevista se centró en Willie Nelson y Maui (Harrelson y su amigo Nelson viven en Maui), el papel de Harrelson  en la próxima película de Star Wars en 2018, y su participación en La Guerra del Planeta de los Simios , que se estrena el 14 de julio .

Parecería que las declaraciones de Harrelson hacen pensar que pudo haber dejado de fumar marihuana, pero parece que continúa comiéndola y vaporizándola.

Harrelson fue una de las primeras celebridades de los tiempos modernos en adoptar, por primera vez, la legalización del cannabis y luego su legalización para todos los usos.

Ha tenido un año ocupado, apareciendo en Wilson Lost in London , que Harrelson también escribió y dirigió.

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Brownie.- Un nuevo estudio publicado en el Journal of Analytical Toxicology , y publicado online por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos , nos da la respuesta más clara hasta la fecha sobre cómo los comestibles cannabis permanecen largos tiempos activos después de que han sido hechos.

“Presentado para el análisis el método de la preparación y aplicación de los brownies utilizados que contienen THC y CBD y el control de calidad de los materiales (QC) de la marihuana o los cannabinoides al horno medibles”, afirma el abstracto del estudio. “Se determinó que en el proceso utilizado para preparar y hornear el material de control del brownie no se degrada el THC o CBD. Se encontró que la matriz de brownie no interfiere con el análisis del THC o CBD “.

Para el estudio, “se evaluaron diez matrices brownie comercialmente disponibles para detectar posibles interferencias”. Según los investigadores “no se encontró ninguno de ellos que interfiera con el análisis de THC o CDB. Encontrándose que el laboratorio de material de CC medible al horno es estable a temperatura ambiente durante al menos 3 meses “.

El estudio completo llevado a cabo en la Universidad de Virginia Commonwealth se puede encontrar haciendo clic aquí 

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Melissa McCarthy es “The Boss (El Jefe)” en la comedia provocativa de Ben Falcone, que se ha estrenado este mes en los Estados Unidos.

Cuando sale de la cárcel, Michelle (McCarthy) decide crear  un “imperio del brownie,” y utiliza a toda una tropa de Girl Scouts para vender sus productos comestibles de chocolate a las puertas de un dispensario de marihuana médica de Chicago.

Una película muy divertida donde podremos ver a una protagonista muy centrada en la creación de una joven organización dedicada a la venta de estos pastelitos de chocolate tan deliciosos… y donde tendrá que solucionar muchos problemas que van surgiendo con la puesta en marcha de la empresa.

Kristen Bell, Peter Dinklage, Kristen Schaal, Kathy Bates y Cecily Strong también protagonizan The Boss . Ben Falcone ya ha dirigido anteriormente a su esposa McCarthy en Tammy .

Os dejamos el trailer de la cinta

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Brownies marihuana cannabis marijuana

Estos son los ingredientes que te harán falta:

-1 stick de Mantequilla de cannabis (4 onzas,113 gramos)

-1 stick de mantequilla sin sal

-5 onzas de chocolate sin azúcar

-2 cucharadas de polvo de café espresso instantáneo

-2 tazas de azúcar

-1 cucharadita de extracto de vainilla pura

-5 huevos grandes

-1 taza de harina para todo uso

-1 cucharada de canela

-1/2 cucharadita de sal

Instrucciones para tus brownies “mágicos” de café

Precalienta el horno a 350 ° F para la parrilla central. Pon la mantequilla y enharinar un molde para hornear(aprox.de 13×9 pulgadas). Derrite la mantequilla de cannabis, la mantequilla normal y el chocolate con el polvo de café espresso en una cacerola grande a fuego lento, revolviendola hasta que esté suave. Retírala del fuego y deja que se entibie.

Batir el azúcar, la vainilla y los huevos a la vez hasta que la mezcla sea brillante y suave. Mezcla la harina, la canela y la sal, y luego revuelvelo con la mezcla de chocolate. Distribuye la masa en el molde y hornéalo de 25 a 30 minutos hasta que al insertar un palillo en el centro salga con migas de adhesión Dejarlo enfriar completamente antes de cortar.

Fuente Cannabis Search traducido por La Marihuana

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tanja-doronina-reinheit-ist-der-schluessel-zum-erfolg-25047Illinois, EEUU.- Un patrón en Orland Park recibió los cargos luego de que su empleada doméstica fuera atendida por fuertes mareos, reportó que había ingerido un brownie en la casa que limpiaba.

Una empleada doméstica limpiaba la casa en Orland Park después de una fiesta, cuando comenzó a sentir fuertes mareos, por lo que llamó a los servicios de emergencia.

Cuando fue atendida, los paramédicos percibieron un fuerte olor a marihuana, pero la empleada de 57 años dijo que lo último que había consumido era un brownie que estaba dentro de la casa.

Cuando la investigación continuó, se descubrió que el habitante de la casa, Ajay Sundar, había tenido la fiesta la noche anterior en casa, aprovechando que sus padres estaban de viaje.

Sundar atinó a decir que los brownies habían sido llevados por otra persona. La policía encontró en la basura otros tres contenedores de brownies, que ya habían sido consumidos durante la fiesta.

Para una revisión mayor, la mujer fue llevada al hospital donde se confirmó con un test de orina que había ingerido marihuana. Ella no presentó cargos, así que tanto el anfitrión de la fiesta, así como el invitado que llevó los brownies, se llevaron cargos municipales.

Fuente LaRaza

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IMG_1033En España hay un puente muy bondados a principios de diciembre. El 6, 7 y 8 de diciembre no hay clases en ninguna universidad de Madrid y España entera, así que decidí hacer un viaje con unos amigos venezolanos a la tierra de los tulipanes y la marihuana (legalizada).

Tuvimos la oportunidad de conocer Amsterdam, Delft, Rotterdam y Den Haag (La Haya). Lo primero que se nos hizo difícil de ignorar es la cantidad de nieve que había y el frío que hacía. Había nevado un montón esos días, y comparado con Madrid, el frío era insoportable. A pesar de ello, pudimos disfrutar bastante del viaje y hasta tuvimos la oportunidad de drogarnos de manera legal y alguno que otro estuvo a punto de follar legalmente con la prostituta más atractiva y bella que hemos visto en nuestras vidas.

En comparación con España, Holanda no es el país idóneo para ir de copas todos los días y tapear algo para variar. Es muy caro, en comparación, repito. Sin embargo, nunca está de más escapar del frío de la calle y entrar en un cálido bar del centro de Amsterdam para tomar una cerveza negra que reconforte y repotencie para continuar con la caminata de reconocimiento por la ciudad.

Debido a que fuimos a conocer nuevos sitios y culturas, mantuvimos la mente abierta a la hora de entrar en un “coffee e0c7f4c7c7db1ae4a24f26d3169e99b4_XLshop”, los típicos sitios donde se puede conseguir marihuana y brownies graciosos. Eso hicimos y compranos nuestra respectiva ración de porros y brownies. Lo único que puedo decir al respecto es que los porros caen bien al principio, pero si no se está acostumbrado a ellos, las náuseas que puede dar son terribles. Los brownies son otro asunto. Me gustaron tanto que me compré uno por cada día que estuve en Holanda. La sensación no es tan intensa, pero suficiente como para poder reirte del chiste más estúpido que pueda decir uno de tus amigos. Un efecto colateral de los brownies es el hambre atroz que te da cuando acaba el efecto. Recuerdo haber asaltado la nevera de un amigo para robarle una pasta fría y sin salsa alguna y comérmela con las manos, acompañándolo con un delicioso queso holandés (el cual me comí a mordiscos directos). No recuerdo haber disfrutado tanto una comida este año.

También llegamos a ver los maravillosos hongos alucinógenos tan famosos, pero ninguno de nosotros tuvo los cojones para comprar alguno de esos. Hemos visto suficientes vídeos de sus efectos por Youtube que nos han permitido tener un oportuno nivel de respeto hacia ellos.

images (77)Otro lugar digno de mención en Holanda (en Amsterdam, para ser más precisos) es el Red Light District. Puedo decir con propiedad que en mi vida es visto putas tan hermosas. Parecían ángeles. Me dañaron la cabeza, se insertaron en mi mente como un troyano informático, que se sigue ejecutando en un ciclo infinito, sin poder finalizar el proceso forzosamente. Debo destacar a una chica, a quien bautizamos Kari, que no pudimos evitar mirar en su vitrina por unos preciosos 3 o 4 minutos. La chica nos hacía señas con su índice para que fuéramos a ella y pasáramos un buen rato. Al ver que no éramos de los fáciles, empezó a esmerarse un poco más, y a hacer movimientos de penetración que nos dejaron estupefactos (ahí se empezó a instalar el troyano). No conforme con ello, agarró una escoba que tenía cerca y empezó a hacer gestos de sexo oral con el palo de la misma. ¡Eso es amor al trabajo, mierda! Por ello la bautizamos Kari, porque no hemos visto persona con más ánimo y carisma en horario laboral. La ‘k’ en lugar de la ‘c’ es porque estábamos en Holanda, y allí no se suele utilizar la ‘c’ con sonidos de ‘k’. Ninguno de nosotros hizo nada, pero no porque no tuvieramos ganas o nos diera asco, sino porque todos somos caballeros… y los caballeros no tenemos memoria.

 

Fuente Un latino por Europa. Un venezolano que se busca la vida en Europa…

 

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Nos llega esta receta desde Estados Unidos y muy especialmente para las personas que tienen intolerancia al gluten.

Ingredientes:

  Media taza de mantequilla derretida cannabis

  4 huevos a temperatura ambiente

  1 taza y media de chocolate oscuro

  1 taza de azúcar morena

  2 cucharadas de cacao en polvo oscuro

  Nueces o almendras

Instrucciones:

Calentar el horno a 350 grados Fahrenheit.Engrasar un molde para hornear con la mantequilla.

Batir el azúcar moreno y los huevos hasta que duplique su tamaño y reservarlo para mas adelante.

Picar el chocolate negro y mezclarlo con la mantequilla hasta que estén bien mezclado.

Verter la mantequilla y la mezcla de chocolate con los huevos y el azúcar , añadirle el cacao en polvo.

Agregar por último las nueces y verterlo en el molde para hornear, extenderlo uniformemente y hornearlo durante unos 25 minutos.

Dejar enfriar antes de cortarlo.

Fuente y Receta  (inglés)

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Viajaba por América Latina y había decidido instalarse en Buenos Aires. Una tarde, en el barrio de San Telmo, la detuvieron acusada de ofrecer “brownies mágicos”. En unos minutos pasó de ser una diseñadora gráfica en busca de su destino, a una presa acusada de narcotráfico. La policía dijo a los medios que tenían brownies con 30 gramos de marihuana cada uno, pero las pericias determinaron que la marihuana era apenas un gramo.

A veces, Jenny Galvis rememora las noches en que bailaba al ritmo de los tambores. El recuerdo le humedece los ojos. Los recitales dela Bomba de Tiempo en el Konex; los ojos, cerrados; su pelo moreno y ondulado, moviéndose; las caderas diminutas, contorneándose. Rodeada de las decenas de extranjeros que hacen de este lugar un punto de encuentro, una especie de ritual para los jóvenes llegados de distintas partes del mundo a rehacer sus vidas en Buenos Aires. Y sólo eso. El ruido ensordecedor del traqueteo de los tambores y algún otro instrumento del músico invitado del día.

No hay batucada en el lugar donde vive ahora. Cumbia, sí. Y reggaetón. Al palo. A veces tan insoportablemente fuerte que es imposible pensar en otra cosa. Y los gritos. Muchos gritos.

Falta apenas un mes para su cumpleaños número 30. Jenny, la joven colombiana de piel emblanquecida por la vida intramuros, piensa qué le gustaría de regalo. Algo que la ayude a mantener la cabeza ocupada.

-TrameLa Divina Comedia–pide.

“En medio del camino de nuestra vida”, lee allí, “me encontré por una selva oscura, porque la recta vía era perdida”.

***

En Colombia  estuvo cinco años de novia. Un episodio terrible con su pareja –del que no quiere hablar- causó la separación y le dio el empujoncito para emprender el viaje que hacía tanto que planeaba en su cabeza. Se colgó la mochila al hombro, se despidió de su madre y sus dos hermanas y comenzó su recorrido. Buscaba sumar experiencia a su carrera de diseñadora gráfica.

Tardó un tiempo en llegar a Buenos Aires. Durante dos años compartió alojamiento y aventuras con otras extranjeras que, como ella, querían una vida nueva, distinta. Comenzó a estudiar Arte.La Argentinaparecía la tierra prometida.

Para costear sus estudios fue alternando trabajos de los más diversos. Formó parte del equipo de un parque de diversiones junto con otra colombiana. Durante un tiempo parecía funcionar, pero se cansó y fue en busca de otra cosa.

Al tiempo consiguió trabajo en una empresa exportadora de pescados. Del arte y el diseño a este rubro había una brecha demasiado amplia, por lo que el nuevo oficio duró poco. Sin trabajo, la cosa empezó a ponerse difícil: tuvo que dejar el departamento que compartía con una amiga en el barrio de Monserrat.

Otros amigos, Mario y Ricardo, también colombianos, le ofrecieron hacerle un lugar en la habitación que ocupaban en un hotel de Constitución. Ella aceptó dejar ahí el equipaje que cargaba, una valija y un bolso de mano, mientras buscaba un lugar para vivir hasta encontrar trabajo.

***

Como cada domingo, el 5 de junio de 2011 San Telmo era una fiesta que desbordaba de artesanos, gente que vendía comida, músicos en cada esquina. Los turistas y los argentinos paseaban sobre los adoquines.  Jenny se encontró con Mario y Ricardo. En el piso, frente a ellos, había una bandeja. Un tipo que vendía baratijas les hizo un lugar en la vereda en Defensa al 800, centro neurálgico de la feria dominguera.

De golpe, aparecieron tres hombres de expresión dura.

-¿Qué tienen ahí? – preguntó uno.

-Brownies.

-¿Qué tienen adentro?

Magic. La palabra escrita en una hoja cuadriculada fue el elemento “sospecha” que permitió a los policías de civil llevar adelante el operativo. Tomaron la bandeja, la olieron de a uno.

Jenny, a un costado, permanecía en silencio. Uno de los policías desarmó los brownies. Los sacaba de su envoltorio, los desmenuzaba con sus dedos, los olía, los seguía desarmando. En el quinto brownie, entre las migas, encontró un palito. Sacó un encendedor del bolsillo y le prendió fuego. Magia.

Luego declararían que reconocieron el olor: marihuana.

***

“Cayó la banda de los brownies mágicos”.

Era un brevísimo cable de agencia que mencionaba el operativo del 5 de junio de 2011. Jenny hace una mueca de desconcierto cuando escucha el titular. La palabra “banda” suena a mucho. A organización. “Los narcotraficantes fueron trasladados a la comisaría”, decía uno de los dos o tres sitios en los que rebotó la noticia. Narcos. Esa palabra que Jenny sólo había leído en los diarios.

En un blog, incluso, se los vinculó a la leyenda barrial de una supuesta banda que recorría las calles y vendía ese postre chocolatoso con un ingrediente especial.

“La mujer era la que ofrecía esos postres y, cuando algún cliente quería comprar, lo llevaban hasta Defensa 832, donde tenían escondidos los brownies”, dijo un jefe policial.

Ella dice que se encontró con sus amigos ahí en la calle. Que no vendió nada. Que solo se sentó en la vereda y dejó pasar la tarde, mirando el desfile de turistas y personajes. No buscaba a nadie. No llevó a nadie. No escondía nada.

***

Jenny todavía recuerda el frío de la vereda en las mejillas. Les taparon las cabezas con las capuchas de sus camperas, los esposaron y los mantuvieron boca abajo mientras seguía la sangría de chocolate y magia.

A ella se la llevaron a la bodega de un supermercado chino. Allí, una mujer policía, también de civil, la hizo desnudarse y la requisó. No tenía nada encima. Ni plata. En el acta de detención figura que en total les secuestraron $61,30 y un celular.

Jenny pensaba que no iba a pasar nada malo. Que era un operativo de rutina.

Pasaron tres días incomunicados en la comisaría. Apenas si les daban de comer. Nadie sabía dónde estaban. Un comisario de turno les dio un poco de polenta. Desde ese día, a Jenny se le revuelve el estómago de pensar en ese engrudo amarillento.

De pronto se le presentó una persona y le dijo que era su defensor. También le mencionó que iba a tramitar la excarcelación.

-¿Excarcelación? ¡Si yo no voy en cana!

***

A Mario y a Ricardo los llevaron al penal de Marcos Paz. A Jenny, ala Unidad3 de mujeres en Ezeiza. Nunca imaginaron que, un año después seguirían en prisión, esperando el comienzo de un juicio que deberá definir sus futuros.

El vehículo que trasladó a Jenny al penal de Ezeiza demoró cuarenta minutos en llegar a destino. El tiempo suficiente para que escuchara mil historias de terror sobre la prisión. Le dijeron que no hable con nadie. Que no mire a nadie. Que iba a dormir en el piso amontonada con otra gente. Que esa gente se drogaba, y que la iban a drogar a ella. Jenny lloraba. Pensaba que esa misma noche la iban a descuartizar viva.

La pesadilla se hizo muy real cuando vio el cartel: Unidad penitenciaria. Y las rejas. Y las garitas con sus gariteros. El corazón le dio un vuelco.

Las primeras noches no durmió. Veía ratas trepándose a las paredes, ese bicho que siempre le dio pánico. Tenía frío, hambre, miedo, angustia.

Dormía durante el día, el poco tiempo que el cansancio lograba vencerla. Pensaba cómo podía ser que todo se hubiera ido al carajo de un día para el otro.

Cuando llegás, dice, te sacan la ropa, porque no entra por el color o por otra cosa. Lo primero que querés es un baño, porque seguro que pasaste días en la comisaría, estás toda con olor a mugre. Jenny veía cómo cada madrugada llegaban otras mujeres. Y si bien el panorama no era tan terrorífico como le habían anticipado, mantenía los ojos abiertos todo lo que podía aguantar. Desconfiaba, observaba y seguía preguntándose cómo era que ella y sus amigos habían terminado en una situación así.

***

Dos días después de llegar a Ezeiza tomó fuerzas para llamar a su familia en Bogotá. Habló con la hermana. Entre llantos, pidió que le mintiera a su mamá. Que diga que se había ido a vivir con una comunidad donde enseñaban a cultivar sus propios alimentos.

Pero la mujer, cabeza de familia, madre de tres jovencitas, sospechó.

-Jenny –decía- está en camino. Va a venir de sorpresa. Por eso está desconectada.

Mantuvo la versión hasta que pudo. Cuando tuvo que confezarlo todo, la madre intentó comunicarse con Jenny. Pero ella no hablaba: cuando la tenía al teléfono, no pronunciaba palabra.

-¿Hija, estás bien?

Del otro lado solo se oía el llanto.

***

Aunque la policía dijo que cada porción tenía30 gramosde marihuana, las pericias dieron los siguientes resultados: los 48 pesaban1329,50 gramos. La cantidad total de THC, principio activo de la marihuana, fue de1,06 gramos, casi un 0,08% del total.

La causa es por comercialización de estupefacientes, en infracción a la ley 23.737. La pena mínima es de cuatro años de prisión. La máxima, de 15.

Jenny, Mario y Ricardo ya cumplieron un año en la cárcel. Este mes comienza el juicio. Una opción es la expulsión del país, aunque Jenny decidió que no quiere irse. A Colombia sólo quiere viajar a conocer a su sobrina, que nació durante su encierro. Pero no concibe la idea de esperar ocho años para poder volver a pisar suelo argentino.

***

-Ser colombiano es como portar un rótulo en la frente que dice narcotraficante.

Paola, sentada de espaldas a la ventana de un café frente al Parque Rivadavia, todavía no puede creer que su amiga esté presa. Una vez por semana se toma un colectivo, un tren y otro colectivo hasta el penal de Ezeiza. Es la única visita que recibe Jenny. Ya se adaptó a la espera, a la requisa, a estar en ese lugar al que no pertenece.

Hace dos semanas Paola fue a una fiesta. La dueña de casa había preparado un postre especial. Brownies, de los mágicos. A ella le revolvió el estómago.

-No lo vas a creer. Tengo una amiga en cana por eso -le dijo a la anfitriona.

Y no le creyó.

***

Cuando era chica, Jenny amaba salir a caminar bajo la lluvia. Su mamá le vivía regalando paraguas y ella los tiraba, o los perdía, o los escondía. Le fascinaba sentir como, con cada gota, su ropa se iba haciendo pesada.

-Acá cuando llueve no te dejan salir al patio. Yo les digo que a mí me gusta mojarme. Me tratan de loca.

Como no puede ni mojarse bajo la lluvia ni hacer nada de lo que hacía afuera, Jenny estudia. Se suma a cada materia que ofrece el programa dela UBAen las cárceles. Es inteligente, participa, hace preguntas.

En los días buenos sonríe, cuenta anécdotas, charla con todo el mundo. En los días malos, cuando la movida nocturna del penal le impide pegar un ojo hasta el amanecer, mira al techo con los ojos desorbitados. Con los meses fue perdiendo peso y hoy está aún más flaca de cuando ingresó al penal.

¿Qué pasa en esas noches? Jenny no quiere hablar del tema. Insiste en que está bien, aunque se le note en la mirada que la situación se le hace insostenible.

-Está teniendo algunos días difíciles- dicen sus compañeras.

Y no dicen más.

***

-¿Qué vas a hacer cuando salgas?

Los ojos marrones se abren de par en par. Se agigantan. Se le marcan las comisuras de los labios. Se lleva las manos a las mejillas.

-Ay, no sé. ¿Correr? ¿Saltar?

Piensa en voz alta. Se pone contenta y ansiosa a la vez. Imagina caerle de sorpresa a su madre en Colombia y esperarla que vuelva del trabajo. Que entre y la vea ahí, a su chiquita, acostada en la cama.

-Pero no, le voy a dar un infarto si hago eso. Tengo planes. Muchos. Pero no sé.

Lo que frena sus fantasías es no saber cuanto tiempo de encierro le queda.

-Lo que si se –dice- es que me quiero quedar en Argentina.

Fuente Cosecha Roja


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Los Brownies de Marihuana ya son todo un clásico y aquí les traemos una receta muy fácil de hacer.

Lo primero es advertirles sobre la dosis, es decir cuantas porciones van a salir.

Esta receta está hecha para 9 porciones.

Esto es muy importante saber, ya que en función a las porciones se pondrá la marihuana.

Receta de Brownies con Cannabis

1 1/2 tazas de Harina

200 gramos de mantequilla (se puede utilizar igual cantidad de mantequilla cannábica)

2 tazas de azúcar

4 huevos batidos

3/4 de taza de cacao

1/2 cdta. de polvo de hornear

1 taza de nueces picadas

1/2 cdta. de vainilla

Pizca de sal

4,5 gramos de marihuana (para 9 porciones)

Esta receta de Brownies Cannábicos lleva 0,5 gramos de marihuana por porción, es decir que a la totalidad de la mezcla le añadiremos 4,5 gramos de marihuana.

Se mezcla la harina con la mantequilla y es en este momento donde se debe añadir la marihuana bien molida.

No te recomendamos que pongas una cantidad mayor a 1 gramo por porción, ya que existen personas que no tienen una tolerancia muy buena al cannabis y se pueden sentir mal.

La mezcla se pone en un molde con un poco de mantequilla y se lleva al horno por 40 minutos a 180 grados C (horno precalentado).

Otra cosa importante es que el colocón estará en función de la calidad de la marihuana, nosotros hemos utilizado cogollos pequeños de white skunk y skunk 11, hojas con resina solamente, nada de tallos, ni semillas, tampoco hojas secas ni impurezas.

Si utilizas mala marihuana, hojas secas y tallos tendrás seguramente un mal viaje, te dará sueño y no disfrutarás tanto. Este es el resultado final, un molde de Brownie de Marihuana con 9 porciones grandes para compartirlas con tus amigos.

Fuente El Armario de Maria

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A Bill le gustaban los brownies y las galletitas de ganja, revela periodista que estudió con él en Oxford.

Clinton no inhaló marihuana porque le gustaba comérsela.

El polémico periodista Christopher Hitchens reveló en su reciente autobiografía, que cuando estudiaba en Oxford, a finales de los 60s, al mismo tiempo que Clinton, Hitchens salía con una lesbiana que había salido con Clinton, quien le contó que Bill era un goloso al que le gustaban los spacecakes.

Clinton dijo en su campaña del 92 que había probado la marihuana una o dos veces cuando estaba estudiando en Inglaterra pero que no le gustó: “nunca inhalé y nunca intenté inhalar otra vez”, al parecer esto podría ser literal, lo de inhalar, Bill es un tipo que se gana a través del paladar.

Hitchens escribe: “Él prefería, como otros entusiastas de la marihuana, tomar su yerba en la forma de grandes galletas o brownies”.

Bill Clinton, famoso por su “charm”, ha sabido en varias ocasiones utilizar su simpatía para salirse de problemas más graves. Sin embargo, ha sido sorprendido en varias ocasiones diciendo mentiras, por ejemplo en el caso de Monica Lewinsky, donde declaró con fingida seriedad “no tuve relaciones sexuales con esa mujer”. De nuevo, tal vez el sexo oral no cuenta para los hábiles retruecanos de Clinton.

Fuente Pijamafurf

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Una dieta de cannabis para cerdos puede alterar el sabor de la carne de cerdo. Aunque, no de la forma que muchos pensarían, sino por el buen sabor que produce.

“La primera pregunta que llega a mi mente es: ¿Están estos cerdos creciendo?,” dice Ben Turley uno de los propietarios de The Meat Hook, una carnicería en Brooklyn, Nueva York. Turley se refiere a los cerdos de la granja de Oregón que tienen una dieta que incluye cannabis.

Turley y su socio Brent Young, visitan Moto Perpetuo Farm en Forest Grove, Oregon, en este capitulo del programa Eater que se puede ver en Youtube. Los expertos en carne cambian impresiones con el granjero Dave Hoyle y el chef Vitaly Paley, que utiliza los cerdos de Moto Perpetuo en su restaurante de Portland.

Vídeo de Eater

“Los cerdos en realidad tienen un sistema receptor de cannabinoides muy similar al de los humanos”, comenta Tyson. “Para que una cantidad mínima de THC sea […] psicoactiva, debe tener un proceso por el que pasaría el THC”. En el restaurante Imperial de Paley , el chef y su equipo preparan el secreto de cerdo con romesco para Turley y Young . “No, no sabe a hierba”, señala Turley. “Pero los animales son más saludables con la hierba en su dieta, y los cerdos no son diferentes”.

“Alimentar con los subproductos de la industria legal del cannabis es de interés para muchos en la industria del cerdo”, dice Anna Dilger, profesora asociada de ciencias de la carne en la Universidad de Illinois. “Que yo sepa, todavía no hay una investigación real sobre esto”. Dilger dice que el interés en alimentar con los subproductos de la marihuana legal es doble.

Además de los productos sobrantes de las plantas), también existe interés en los desechos resultantes después de hacer brownies de marihuana o galletas”, dice Dilger.

El THC en la dieta es de interés para algunos, científicamente, porque la estimulación del apetito por la marihuana podría aumentar el consumo de alimento en los cerdos.

Dave Hoyle, propietario de Moto Perpetuo Farm, dice: “Sentimos que vemos un aumento en el apetito y los cerdos parecen estar ganando peso más rápido que la misma raza alimentada con una ración de libre elección similar sin el cannabis”.

“La cantidad de cannabis con que los alimentamos fluctúa según la época del año y su disponibilidad, debido a los ciclos de producción”. “Solo podemos alimentar material de nuestra propia operación con licencia estatal, lo que hace que una ración constante y cuantificable sea un poco difícil”.

El sabor de la carne de cerdo alimentada con cannabis

Entonces,¿A qué sabe el cerdo alimentado con cannabis? En el vídeo, Young y Turley siguieron a Matthew Jarrell, chef ejecutivo de Imperial, un restaurante en Portland, Oregón. El chef Jarrell dijo que la carne de cerdo alimentada con cannabis no imparte el sabor del cannabis, por lo que no tiene su sabor.

“Lo que sí que hace es la carne de cerdo más jugosa y una mejor textura”, dice Jarrell.

Aunque no se realizaron investigaciones controladas, Dustin Boler, profesor asociado de Ciencias de la Carne de la Universidad de Illinois, está de acuerdo en que es una conversación interesante.

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Cerveza de marihuana próximamente en el mercado. Los empresarios de todo el país del norte de América se están apresurando a capitalizar la legalización de la marihuana.

Los científicos en un pequeño laboratorio de Ontario están probando enzimas y experimentando con la fermentación. Sus técnicas no son nuevas, pero su enfoque es el primero. Están desarrollando lo que se describe como la primera cerveza del mundo elaborada con cannabis.

La mayoría de las cervezas de cannabis en el mercado se elaboran a partir de cebada y se infunden con aceite de marihuana, según Dooma Wendschuh de Province Brands, la empresa de Toronto que está detrás del producto. “Eso no es lo que hacemos. Nuestra cerveza se elabora a partir de los tallos, el tallo y las raíces de la planta de cannabis “.

Es una historia que se desarrolla en todo Canadá cuando los empresarios compiten por asegurarse un lugar en lo que se espera que sea un mercado multimillonario. El país se convertirá en el segundo en el mundo en legalizar la marihuana para uso recreativo el 17 de octubre.

Se espera que los comestibles sean legales un año después, allanando el camino para productos infundidos con cannabis que van desde brownies a miel. En Canopy Growth, la primera compañía de cannabis que cotiza en bolsa en Norteamérica, los investigadores están desarrollando una línea de cócteles infundidos con cannabis .

Señalando a Colorado, donde la legalización de la marihuana ha llevado a un boom en comestibles, los analistas estiman que los productos y servicios relacionados con la marihuana podrían valer en Canadá entre 12.000 y 22.000 millones de dolares canadienses .

Wendschuh, quien es de Miami, se mudó a Toronto en 2016 para capitalizar los planes pendientes de Canadá para la legalización y crear una alternativa al alcohol.

“La idea surgió al pensar, ¿podemos crear algo que pueda cumplir el rol que el alcohol cumple en nuestra sociedad, y podemos hacerlo usando este cambio monumental que está ocurriendo en nuestro mundo en este momento?”

“No creo que haya otro lugar en el mundo donde podamos hacer este negocio. Canadá ya está liderando el mundo en la creación de una industria en torno al cannabis medicinal y esperamos que continúen liderando el mundo en el comercio y la industria en torno al cannabis para adultos “.

El sabor es muy importante

Hubieron dudas iniciales de que el cannabis se pudiera elaborar en cerveza. “Las cosas que se nos ocurrían simplemente sabían horribles”, dijo Wendschuh. “Sabía a brócoli podrido”.

Con la ayuda de un químico, eventualmente se encontró la combinación correcta de lúpulo, agua, levadura y cannabis. Cualquier alcohol producido durante el proceso se elimina, lo que resulta en una cerveza sin alcohol y sin gluten que “coloca” o embriaga.

“El sabor es seco, salado, menos dulce que un sabor típico de cerveza”, dijo. “La cerveza te golpea muy rápido, lo cual no es común en la marihuana comestible”.

El objetivo era crear un producto que, cuando se consumiese,  aproximadamente equivaliese a una sola dosis de alcohol. Por ahora, los productos experimentales de la compañía han promediado alrededor de 6,5 mg de THC en una cerveza.

La receta es la columna vertebral de los planes de la compañía para construir una instalación de 50 millones de dolares canadienses que Wendschuh espera que sea la primera cerveza de cannabis del mundo. La compañía planea lanzar una variedad de cervezas usando diferentes sabores y variedades de cannabis, imitando cervecerías que producen lagers, stouts y cervezas.

A medida que la cerveza se elabora a partir de las existencias, el tallo y las raíces de la planta de cannabis, ofrecen un uso alternativo para lo que es esencialmente un producto de desecho para la industria. “Se lo quitamos de las manos del productor, lo que les ahorra el costo de contratar una empresa autorizada de eliminación de desechos”, dijo Wendschuh.

Él cree que su producto será más seguro y saludable que el alcohol, pero reconoce que tiene sus propios riesgos. “La marihuana no es buena para ti y nuestras cervezas no son buenas para ti”, dijo. “No deberías tomarlas cinco veces al día, no deberías beberlas a primera hora cuando te levantes por la mañana. No estamos diciendo eso “.

En cambio, describió su cerveza como un primer paso para invertir en una industria que se ha vuelto omnipresente. “Si pudiera crear una alternativa al alcohol, eso si sería algo que cambiaría el mundo”, dijo. “Eso es algo que me apasiona”.

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Este verano, el Hash Marihuana & Hemp Museum presenta “We are Mary Jane: Mujeres y cannabis” .Del 8 de junio al 23 de septiembre de 2018

Inauguración exposición: jueves 7 de junio, a las 17.00 horas

Este verano, el Hash Marihuana & Hemp Museum presenta “We are Mary Jane: Mujeres y cannabis” una exposición que explora el papel de la mujer en el mundo del cannabis. Desde los tiempos prehistóricos hasta la actualidad, el museo rinde homenaje a la contribución no siempre reconocida de las mujeres a la historia de la planta más versátil del mundo.

En los últimos años, la industria legal del cannabis en los Estados Unidos se ha convertido en una aventura multimillonaria. Se estima que las ventas de marihuana aumentarán a decenas de miles de millones en 2021. Según una encuesta de 2017, las mujeres ocupan una mayor proporción de puestos ejecutivos en la industria del cannabis frente a todas las demás industrias de los EE. UU. juntas. En los albores de la legalización del cannabis en diferentes partes del mundo, ¿llevarán las mujeres a la industria del cannabis a una nueva era?

Una nueva imagen para la hierba

Durante mucho tiempo, el negocio del cannabis ha estado dominado por los hombres y sus productos se han dirigido principalmente a una audiencia masculina. Ahora, mujeres de diversos orígenes están cerrando la brecha de género y moldeando este campo relativamente nuevo. El negocio está ganando una imagen completamente nueva. El cannabis ofrece una amplia variedad de campos para explorar: desde el uso recreativo a la medicina, desde la sostenibilidad ecológica a la salud y el bienestar humano, desde el legal y financiero hasta el marketing.

“”Quiero que cada mujer sepa que hay un lugar para ella en esta industria, y que nunca habrá un mejor momento para encontrarlo” – Jane West, fundadora de Women Grow en 2017.

Un homenaje a las pioneras

Esta exposición presenta productos médicos de marihuana para mujeres de Whoopi y Maya, una compañía cofundada por Whoopi Goldberg, pipas artísticamente diseñadas deStonedware y ropa duradera de cáñamo de la firma de moda holandesa Studio Jux. En el pasado, una parte importante del cultivo y procesamiento del cáñamo fue realizado por un gran número de mujeres, como se representa en una acuarela del famoso artista Piet Mondriaan. Los antiguos chinos veneraban a una diosa del cáñamo con el nombre de Ma Gu (doncella de cáñamo).

En los tiempos modernos, Mila Jansen estableció un precursor de los coffeeshops en Amsterdam, mientras que en los EE. UU. Mary Rathbun, también conocida como “Brownie Mary”, fue una pionera del cannabis medicinal al proporcionar a los pacientes de VIH sus brownies mágicos.

En colaboración con la fotógrafa Maria Cavali, el museo presenta ‘1042 – Mujeres en la escena cannábica’: una serie de retratos de fumadoras de cannabis como una oda a la diversidad de la cultura del cannabis en Ámsterdam.

“We are Mary Jane” destaca a las mujeres extraordinarias que han dado forma al mundo moderno del cannabis, y muestra cómo las mujeres están avanzando en la industria actual.

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Ya en marzo de 2017, se informó que Woody Harrelson, un hempster de origen natural, había dejado de fumar marihuana. En julio, bailó alrededor de la pregunta con Stephen Colbert, pero en octubre admitió a Jimmy Kimmel que su canna-fast comenzó en marzo de 2016.

Actualizado : Ahora, gracias a Willie Nelson , Harrelson está inhalando de nuevo . El 8 de mayo, en The Ellen Show , explicó:

                          “Renuncié, pero luego me encontré con este muchacho llamado Willie. Nunca se sintió cómodo conmigo al dejarlo. Simplemente lo molestó. Finalmente, me pasa el vaporizador después de ganar un bote grande, estamos jugando al póquer. Simplemente lo arrebaté y salí bien. Lo probé y me dijo: “Bienvenido a casa, hijo”.  Ahora, estoy de vuelta en la mezcla “.

El 10 de julio, Stephen Colbert le preguntó a Harrelson en The Late Show  si había dejado de soplar. El actor fue cauteloso, admitiendo a medias que era cierto, pero de nuevo tal vez no (indica en el 5:56 en el clip de arriba).

Colbert: entiendo que ya no fumes marihuana. ¿Es esto cierto?

Harrleson:

               “No fumo menos (aplausos). Lo hice, dejé de fumar … esta mañana. Lo recogeré después de esto. No, de hecho renuncié”.

Colbert: ¿Entonces ya no fumas marihuana?

Harrelson:

               “No tienes que fumar un brownie, amigo. ¿Sabes lo que digo?”

Luego, el 20 de octubre, Harrelson le dijo a Jimmy Kimmel que ha pasado “un año y medio” desde que dejó de consumir cannabis. Lo llamó “un experimento” y bromeó: “He fumado lo suficiente como para llenar este teatro”.  Nelson apareció en la conversación:

  ‘Eso fue difícil de romper. Al principio no quería que él supiera y luego pensé: “Willie, renuncié”.

Una de las celebridades originales de hoy en día que adora la legalización del cáñamo, Harrelson finalmente amplió su defensa a todos los usos de la marihuana.

Interpreta a Tobias Beckett en Solo: A Stars Wars Story , que llegará a los cines el 25 de mayo.

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Deporte.- Actualmente, en los EE.UU., la imagen pública del cannabis está viviendo grandes cambios. Después de la legalización, se están desarrollando nuevos productos que se centran en la salud y en el ejercicio. California va un paso por delante del resto. Una vez más.

El movimiento hippie, Silicon Valley, los vehículos eléctricos – básicamente, nadie a quien le interesen las nuevas tendencias puede permitirse ignorar a California. Las ideas y los productos nacen aquí, se comercializan y se exportan a todo el mundo, por lo que no sorprende que California también esté desempeñando un papel pionero en la legalización del cannabis.

El uso de cannabis con fines medicinales está permitido desde 1996, y desde el año pasado, la legislación también se ocupa del uso recreativo. La base legal para la legalización es la Proposición 64, un documento de más de 60 páginas que sólo entenderás si estás licenciado en derecho. Amanda Reiman de la Drug Policy Alliance, que ayudó a preparar la Proposición 64, resumía los hechos clave en una entrevista con la revista TIME: “Primero las malas noticias. Todavía no hay tiendas de marihuana para adultos, y no puedes entrar sin más en un dispensario médico sin una tarjeta de paciente y empezar a comprar brownies […] para los adultos mayores de 21 años en California, ahora es legal usar, poseer y compartir cannabis, así como cultivarlo en casa”. Reiman añade que los coffeeshops no aparecerán antes de 2018, o incluso más tarde

De hecho, a primera vista, parece que han cambiado pocas cosas en Los Ángeles y San Francisco. Cualquiera que pasee por la playa de Venice a día de hoy verá la habitual escena californiana: turistas que sonríen a la cámara, madres que llevan vaqueros ajustados y que empujan unos enormes cochecitos de bebés delante, y por aquí y por allá, grupos de jóvenes que se reúnen para hacer ejercicio. Combinan las pesas rusas con el yoga, todo a la vez que llevan un aspecto tan impecable como el de sus cuentas de Instagram. Al final de la sesión de entrenamiento, se pasan los batidos del Mercado de Productores, unos pocos tipos dan sorbitos a unos batidos de proteínas. Pero hay más. Desde la distancia, se ve como un pequeño envase de Tetra Pak con una pajita, pero al echar un vistazo más detenido, puede reconocerse que es un vaporizador.

La verdad es que la imagen de estos jóvenes urbanos y preocupados por su salud que consumen cannabis después de hacer ejercicio no coincide con la imagen mental que tienen los forasteros de los fumetas holgazanes.

Cannifornication

California se está ocupando de poner fin a los viejos clichés. Entre las doradas playas del sur y las secuoyas del norte, afloran nuevas opciones que compaginan salud, ejercicio y cannabis.

La cabeza visible de este movimiento es Jim McAlpine, quien con su barba de chivo y su calva se parece bastante al actor Dwayne “the rock” Johnson. McAlpine es el artífice de 420 Games, una serie de eventos deportivos que ahora se han extendido a siete estados diferentes. En los 420 Games (Juegos 420, en español), se cubre una distancia de 4,2 millas (unos 6,5 kilómetros). Se trata de no encenderse un porro por el camino; de hecho, el consumo durante la carrera está explícitamente prohibido.

La cuestión es “acabar con los estereotipos que se han formado durante la era de la prohibición del cannabis”, le ha dicho McAlpine a la revista Dope Magazine. Quiere asegurarse de que en el futuro no se mida a todos los consumidores de cannabis por el mismo rasero que a los “fumetas apáticos”.

Otro de sus proyectos favoritos es el gimnasio Power Plant Fitness en San Francisco. El primer “gimnasio cannábico del mundo” quiere “educar a la gente y enseñarles las formas más saludables de consumir cannabis”. Con este fin, se permiten los productos comestibles y vaporizar en áreas especiales, mientras que fumar está prohibido en todo el edificio.

McAlpine no solo es un emprendedor y un deportista, sino que además es un consumidor entusiasta. Una hora antes de hacer ejercicio, toma de 50 a 100 miligramos de THC en forma de ositos de goma. Dice que le hace sentirse más motivado y más capaz de mantenerse en movimiento. Asimismo, ha admitido en una entrevista con Denverite que el cannabis y los deportes no son una gran combinación para todos, y podrían tener efectos negativos para algunas personas.

¿Qué dice la ciencia al respecto?

No se sabe mucho sobre cómo funciona el cannabis con el ejercicio. Según el farmacólogo australiano Michael C. Kennedy, sólo se dispone de 15 estudios en lengua inglesa al respecto. Hay alguien que sabe todo sobre el tema, Gregory Gerdeman. Durante los últimos 20 años, este neurocientífico ha estado investigando cómo el cannabis afecta el cerebro. Dice que la combinación de cannabis y ejercicio tiene sentido.

El cuerpo humano produce una serie de compuestos químicos que se describen como endocannabinoides. Controlan la forma en que experimentamos el dolor y los estados de ánimo, y también se aseguran de que nuestro cuerpo se mantenga equilibrado. Esta condición de homeostasis puede ser destruida por enfermedades como el cáncer o por actividades físicas extenuantes.

Curiosamente, los cannabinoides producidos externamente pueden ayudar al cuerpo a restaurar este equilibrio. Estas son precisamente las sustancias que el cuerpo recibe cuando consumimos cannabis. Los más conocidos son el THC (tetrahidrocannabinol) y el CBD (cannabidiol), y el primero tiene un efecto psicoactivo y nos da esa sensación de “subida cerebral”.

Cannabis y deporte

Los cannabinoides afectan a la forma en que percibimos el dolor, a nuestras reacciones ante el estrés y a nuestro apetito. Estos efectos pueden ser positivos o negativos. Dependen de una variedad de factores, como la predisposición personal, la dosis y la tolerancia.

Supongamos que, para una persona, los efectos son positivos y le hace sentirse mejor, sentir menos dolor e inflamación en menos tiempo: en este caso, el cannabis se podría ver como una sustancia que mejora el rendimiento en el sentido del dopaje.

Por otro lado, es un hecho que el consumo aumenta el pulso, lo que puede llevar con más rapidez a un estado de agotamiento. Además, los tiempos de reacción más lentos y los problemas de coordinación asociados con el cannabis no son útiles ni en el ejercicio ni en el deporte.

Tanto si el cannabis debe clasificarse como dopaje, como si no, no se puede responder con un simple sí o no. El hecho es que actualmente hay muy pocos estudios disponibles. Es el resultado directo de su prohibición, que también ha llevado a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) a clasificar el cannabis como dopaje. Mientras que el THC sigue prohibido, la AMA quiere eliminar el CBD de la lista de sustancias prohibidas el año que viene.

Ligas profesionales estadounidenses: las cosas están cambiando

Se produjo una gran sorpresa cuando David Stern se manifestó públicamente, en octubre, a favor del uso de marihuana con fines medicinales. Durante 30 años, ha dirigido la mejor liga de baloncesto del mundo, la NBA, con mano de hierro. Fue él quien, al comienzo de su carrera, defendió firmemente un test de drogas más estricto, y fue él quien prohibió a los jugadores sentarse en el banco con ropa informal, gorras de béisbol y joyas. Entonces, si este mismo David Stern afirma que la marihuana debería eliminarse de la lista de sustancias de dopaje, estamos hablando de verdad de un cambio de paradigma.

Desde hace un tiempo, se murmura que muchos jugadores de las ligas profesionales de EE. UU. consumen cannabis. Uno de ellos es Kyle Turley.

Sus casi 10 años en la NFL (Liga Nacional de Fútbol) le han dejado huella: conmociones cerebrales, problemas de rodilla, depresión, dolores de cabeza crónicos. Problemas que contrarrestaba con un cóctel de analgésicos (incluidos los opioides), relajantes musculares y drogas psicotrópicas. Una vez, su mujer se le encontró intentando saltar por la ventana de un tercer piso.

Hace dos años, Turley decidió arriesgarse a un experimento: dejó de tomar todos sus medicamentos y empezó a consumir únicamente cannabis. Cuando finalmente comenzó a sentirse mejor, Turley se convirtió en un firme defensor del cannabis.

Cada vez más deportistas profesionales retirados experimentan lo mismo que Turley. Confían en la naturaleza en lugar de en la química. Alrededor de 30 de ellos se han reunido bajo el nombre “Athletes for Care“. Su objetivo es promover la salud de los atletas y prepararles adecuadamente para la vida después del final de su carrera como jugadores. Una parte importante del programa consiste en el uso de marihuana medicinal. Cabe señalar que muy pocos deportistas activos se han pronunciado a favor del cannabis. El miedo a dañar su imagen y ahuyentar a los patrocinadores sigue siendo demasiado grande.

Para correr, Agent Orange. Para el día a día, Durban Poison.

A Tyler Hurst no le preocupan los ingresos publicitarios. A los 38 años de edad, se calza sus zapatillas Vibram de dos a cuatro veces a la semana, y se pone en marcha. Para él, correr es una forma de meditación. Si no puede correr, Hurst hace yoga, entrena en el gimnasio de su casa o monta en bicicleta. En el mejor de los casos, hace 90 minutos de ejercicio. Cada día. Hurst cuida lo que come. Se siente bien. Pero no ha sido así siempre. Después de sufrir una lesión en la espalda hace dos años, sentía dolor cada vez que entrenaba. En ese momento, Hurst comenzó a experimentar con el cannabis.

Hurst combina una variedad de formas de consumo como el dabbing, los productos comestibles y la vaporización. En su podcast Burning Bush, informa sobre sus experiencias a lo largo de los años. Hurst me cuenta que prefiere las variedades de cannabis con un alto nivel de sativa: “Para correr y hacer yoga, Agent Orange. Para el día a día, Durban Poison. “Durante una carrera, a medida que el efecto del cannabis desaparece de forma gradual, se produce el efecto “natural” de subida cerebral. La subida del corredor y la subida del cannabis provienen del mismo lugar”, continúa Hurst. Muchos corredores conocen la euforia de la que está hablando.

Las carreras de larga distancia pueden llevar a la gente a un estado similar a la intoxicación. Según Gregory Gerdeman, la subida o efecto cerebral de este corredor está estrechamente relacionado con el sistema endocannabinoide. Tan sólo 30 minutos de ejercicio son suficientes para que el cuerpo aumente la producción de endorfinas y eleve la concentración del endocannabinoide “Anandamida” en el torrente sanguíneo. La anandamida, cuyo nombre proviene de la palabra sánscrita “Ananda” (placer, dicha, felicidad), es un pariente químico cercano del THC. En otras palabras, se podría decir que la anandamida es la forma humana del THC. Los investigadores suponen que la sensación de euforia que se produce mientras se corre tiene raíces evolutivas. Lo que solía resultar útil para cazar es lo que hoy en día lleva a la gente a correr maratones.

by Olivier