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Germinación. El inicio de la primavera es normalmente el pistoletazo de salida para los cultivos de cannabis en exterior. Ya vamos viendo como los días poco a poco son cada vez más largos y vamos dejando atrás las temperaturas típicas del invierno. El cannabis que crece en estado salvaje y cuyas semillas han pasado el otoño y el invierno en el suelo, van notando este ascenso de las temperaturas y aumento de la luz para germinar de manera natural, ciclo que se repite año tras año.

La germinación de una semilla puede durar de 12 horas hasta 7-8 días, incluso más. Todo dependerá del medio empleado, las condiciones ambientales, la genética o la edad de las semillas. En sí, germinar una semilla de cannabis no presenta ninguna dificultad, aunque no deja de ser una de las fases más delicadas del cultivo. Cualquier error por nuestra parte, puede hacernos perder una buena cantidad de dinero, además del tiempo que estaremos perdiendo al tener que volver a intentarlo con otras semillas.

CONDICIONES IDEALES PARA LA GERMINACIÓN

Es lo más importante a tener en cuenta y donde se cometen más fallos. Las condiciones ideales son:

  • Oscuridad total: la luz puede dañar la ratícula una vez la semilla eclosione. En el peor de los casos la semilla puede llegar a morir. Si la ratícula sufre daños, la plántula podrá salir adelante, aunque el enraizado inicial podría ser algo más lento.
  • Temperatura entre 24 y 26ºC: temperaturas por debajo o por encima de este rango, hace que las semillas tarden más tiempo en germinar. Las temperaturas extremas, como son el frío o el excesivo calor, pueden matar la semilla o impedir que germine.
  • Humedad relativa del 80 al 100%: una humedad relativa más baja también hace que las semillas tarden más en germinar. Si la humedad es muy baja, por debajo del 50%, las semillas podrían deshidratarse y terminar muriendo.

MÉTODOS PARA GERMINAR SEMILLAS

A la hora de germinar semillas, existen diferentes métodos, todos ellos válidos pero siempre teniendo en cuenta lo relativo a las condiciones óptimas. Las principales son:

  • En servilletas de papel: es posiblemente en método más empleado. Sobre un plato se pone una servilleta de papel humedecida, pero no encharcada. Se ponen sobre la servilleta las semillas, se cubren con otra servilleta húmeda, y con otro plato dado la vuelta, tapamos nuestro germinador improvisado.  La oscuridad será absoluta, la humedad relativa muy alta, yt nos faltaría la temperatura óptima. Podemos optar por situar el plato por ejemplo, sobre un módem, sobre la nevera en su zona trasera…
  • En jiffys de turba o coco, o tacos de lana de roca: resultan muy cómodos, tan sólo hay que hidratarlos, escurrir el exceso de agua, y haciendo un agujero con un palillo, introducimos las semillas aproximadamente a un centímetro de profundidad. La orcuridad será la apropiada, pero en cuento a la humedad, debemos vigilar que los jiffys lo tacos de lana de roca no se deshidraten. Igualmente buscaremos un lugar en nuestra casa con una buena temperatura.
  • Directamente en el sustrato: probablemente sea el mejor método, ya que no existe manipulación de la semilla una vez germinada. Además desde el primer momento la raíz comenzará a colonizar el sustrato y dispondrá de gran cantidad de nutrientes para su perfecto desarrollo. La oscuridad al igual que en los jiffys será la apropiada, la humedad más elevada ya que generalmente se opta por macetas de mayor tamaño que un jiffy, y en cuanto a la temperatura, debemos buscar un lugar que cumpla las condiciones apropiadas.
¿Y UNA VEZ GERMINEN LAS SEMILLAS?

Durante la germinación empleando cualquier método que no sea en jiffys o directamente en el sustrato, se deben vigilar las semillas cada cierto tiempo. No conviene que la ratícula alcance demasiado tamaño, ya que al pasarla después a tierra podríamos dañarla accidentalmente. Hay que tener en cuenta que es muy frágil. Lo ideal es en cuanto haya alcanzado un tamaño de 0,5 a 1cm, pasarla a una maceta.

Es importante también usar un buen sustrato, las semillas recién germinadas son propensas a sufrir ataques de hongos. Y éstos abundan en los sustratos de baja calidad e incluso en el suelo. Los sustratos de los mejores fabricantes están esterilizados, libres de enfermedades y malas hierbas. Además su estructura es la perfecta.

Se deben evitar riegos excesivos pero también que el sustrato llegue a deshidratarse en exceso. Y desde el primer momento que la pequeña plántula brote de la tierra, debemos garantizarle largas horas de sol. Si hacemos todo correctamente, en poco tiempo nuestras semillas se convertirán en pequeñas plantitas que iniciarán junto a nosotros una buena aventura.

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Con la entrada de la primavera ya empieza la actividad exterior en prácticamente todo el hemisferio Norte, y miles de cultivadores comienzan a planear sus cultivos y donde muchos se jugarán las provisiones de todo el año, cualquier fallo por pequeño que sea puede echar al traste todas las ilusiones depositadas. Nunca nos cansaremos de daros consejos y hoy lo toca el turno a la primera fase y una de las más delicadas, la germinación.

Empezamos por lo básico, que son las semillas, donde nos encontraremos con cientos o miles de posibles elecciones.  Ni que decir tiene que escogeremos una variedad que se adecue primero a nuestra zona, y después a nuestros gustos. Partir de semillas de un banco de confianza, en el 95% de los casos garantiza plantas vigorosas y sin problemas genéticos. Partir de semillas de dudosa procedencia, suele llegar a ser una pérdida de tiempo y dinero.

A la hora de germinar nuestras semillas, las opciones son menos y podríamos reducirlas a 3: la clásica, en servilletas húmedas y en jiffys/tacos de lana de roca. Debemos también contar con un buen sustrato y preferiblemente agua desmineralizada o con un bajo contenido en sales, además de regular el pH en torno a 6.0.

La técnica de germinación clásica consiste en enterrar la semilla en el sustrato aproximadamente 1-2 cm. Es la más sencilla y empleada en agricultura, muy eficaz y que cuenta con la ventaja que desde el primer momento la raíz primaria profundiza y se agarra al sustrato. Quizá no sea la más rápida, pero en poco días se iguala el crecimiento si comparamos con otras técnicas.

Pese a ser muy simple, tenemos que tener ciertas consideraciones, como usar un buen sustrato, preferiblemente de siembra, bien aireado y no excesivamente fertilizado. El sustrato debe estar húmedo, pero nunca encharcado, ya que podríamos ahogar las raíces al limitar el acceso al oxígeno. Y hasta que la plántula brote, situaremos la maceta en un lugar a la sombra.

La técnica de las servilletas húmedas es posiblemente la más extendida entre cultivadores de marihuana. Tan sólo se necesita una servilleta, un poco de agua y un plato, tupperware, cajita plástica o cualquier recipiente que tengamos a mano. Simplemente humedecemos un poco la servilleta sin empaparla,  las cubrimos con otra servilleta húmeda, y las dejamos sobre el recipiente escogido en un lugar oscuro y templado.

No se dede usar algodón o cualquier otro material en los que se pueda enredar la raíz una vez brote. Las servilletas nunca deben perder la humedad, por lo que un recipiente con tapa siempre será mejor. Una vez la pequeña raicilla tenga más o menos 1cm, preparamos la tierra, hacemos un agujerito con un palillo, y la enterramos hasta el cuello. Siempre procura evitar tocar la raíz con los dedos ni forzar la cáscara si los primeros días no quiere soltarse.

La técnica de los jiffys y tacos de lana de roca es también muy sencilla y usada. Antes de nada se deben hidratar, en el caso de los jiffys, elaborados generalmente con turba, basta dejarlos en una bandeja con agua unos 30 minutos hasta que se hinchen por completo. La lana de roca conviene darle un buen lavado con un pH en torno a 6.0. Después los apretamos para escurrirlos y ya los tendremos listos para usar.

Al igual que en tierra, haz un pequeño agujero de 1cm e introduce la semilla. Con un palillo, aguja o similar, tápala un poco con cuidado de no deshacer el jiffy o taco de lana, y ponlos en un lugar templado. Lo ideal sería contar con un germinador para mantener unas condiciones de humedad y temperatura adecuada. Y cómo no, vigila que nunca se queden sin agua. Una vez las plántulas broten, prepara la maceta con tierra y entiérralas hasta los cotiledones.

Las semillas una vez nazcan quieren luz y sol, así que ya desde el principio pon las pequeñas plantas en un lugar bien soleado o bajo una fuente de luz artificial y adecuada o si no comenzarán a espigarse. Vigila que nunca les falte agua, pero siempre evitando los excesos. En muy pocos días la pequeña plantita comenzará a crecer fuertemente y en unas semanas será una preciosa planta adulta.

 

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Si quieres que tu germinación sea exitosa cien por cien, aquí tienes Easy Star, una forma sencilla que no falla.

No importa si tus dedos no son especialistas en el cultivo verde, conseguirás unos excelentes resultados en la germinación si sigues las instrucciones paso a paso:

Vacía el paquete de Bacto adjunto en la parte posterior de la etiqueta en un litro de agua. Cuando esté completamente disuelto, viértelo en las macetas.
Deja drenar cualquier exceso de solución; a continuación, coloca una semilla en cada uno de los agujeros realizados previamente y apriétala suavemente hacia abajo con un lápiz o algo puntiagudo hasta que la semilla esté entre 5 y 10 mm de profundidad. Podrías rezar una oración en voz baja en este momento, pero no será necesario.
La germinación ocurre generalmente en los 5 días siguientes, después de los cuales, ya podrás plantar los nuevos brotes en el medio de cultivo que elijas.

El mejor inicio con las macetas Easy Start

¿Qué necesitas?

Semillas de cannabis
Agua i vaso medidor
Un poco de perlita
Un propagador
Un destornillador o algo para perforar
Fijador, cinta adhesiva o cinta aislante

Método:

En primer lugar, prepara un litro de agua tibia (unos 25 grados) y disuelve en contenido del paquete de Bacto (activador de bacterias) que se incluye con el kit Easy Start. Espolvorea una capa de perlita en el propagador y coloca las macetas. Humedece – no empapes – el perlita y las macetas con la mezcla de Bacto que acabas de preparar. El Bacto activa la vida microbiana de la maceta, importantísima para la germinación.

Asegúrate de que la capa de perlita sólo conserva una pequeña reserva de agua por debajo de la superficie de perlita. Si mantenemos el nivel de humedad correcto, las macetas también estarán húmedas al absorber agua del perlita. Un exceso de agua podría encharcar las macetas y ser perjudicial para los brotes. La humedad del propagador también se mantendrá elevada, aspecto importante a tener en cuenta. Durante el proceso de germinación, comprueba las macetas como mínimo una vez al día para asegurarte de que el nivel de humedad en el perlita es correcto, ni demasiado seco ni demasiado húmedo.

Cada maceta ya viene con un agujero que debe engrandarse entre 5 y 10 mm de profundidad. Esto puede realizarse fácilmente marcando esta distancia en un destornillador con un trozo de cinta adhesiva o cinta aislante. A continuación, simplemente mete el destornillador en la maceta hasta que la marca esté a nivel de la superficie de la maceta. ¡Listo! Ahora cada agujero tiene la profundidad correcta.

Para el último paso, coloca una semilla de cannabis en el agujero de cada maceta y, si es necesario, empújala suavemente con el destornillador hasta que esté en la profundidad correcta. No importa el extremo de la semilla de cánnabis que esté mirando hacia arriba; el brote se dirigirá de forma natural hacia la superficie de la maceta mientras que las raíces crecerán en dirección opuesta.

El proceso real de germinación es bastante enigmático pero la mayoría de semillas de cánnabis tardarán entre 1 y 6 días. Es muy importante tener paciencia en este periodo y evitar la tentación de abrir la maceta para comprobar el interior.

Pero al cabo de unos días o de una semana, las raíces se alargarán y, entonces, el brote emergerá del compuesto, a menudo con la vaina como si fuera el sombrero sobre las dos pequeñas hojas de la semilla. No la retires; caerá por sí sola. Si intentas despegarla, corres el riesgo de dañar las frágiles hojas del brote, vitales para iniciar el suministro de alimentos a la joven planta.

Una vez los brotes hayan conseguido una altura de 2-3 cm, retira la bandeja de las macetas del propagador y sepáralas individualmente con unas tijeras. Estos brotes individuales ahora ya se pueden trasplantar en los recipientes en los que quieres que crezcan tus plantas. No tienes que eliminar las pequeñas macetas Easy Start; de hecho, es mejor que no lo hagas ya que podrías dañar las delicadas raíces. Simplemente coloca todo el conjunto en el medio de cultivo que utilices: tierra, hidro o bolas de arcilla.

¡Ahora ya sólo te queda sentarte y disfrutar del milagro natural de la vida! Eso, y el cuidado de la alimentación, el riego, etc., pero esto ya es otra historia.

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GERMINACIÓN

Para que el proceso de germinación, es decir, la recuperación de la actividad biológica por parte de la semilla, tenga lugar, es necesario que se den una serie de condiciones ambientales favorables como son: un sustrato húmedo, suficiente disponibilidad de oxígeno que permita la respiración aerobia y, una temperatura adecuada para los distintos procesos metabólicos y para el desarrollo de la plántula.

La absorción de agua por la semilla desencadena una secuencia de cambios metabólicos, que incluyen la respiración, la síntesis proteica y la movilización de reservas. A su vez la división y el alargamiento celular en el embrión provocan la rotura de las cubiertas seminales, que generalmente se produce por la emergencia de la radícula.

En el proceso de germinación podemos distinguir tres fases:

Fase de hidratación: La absorción de agua es el primer paso de la germinación, sin el cual el proceso no puede darse. Durante esta fase se produce una intensa absorción de agua por parte de los distintos tejidos que forman la semilla. Dicho crecimiento va acompañado de un aumento proporcional en la actividad respiratoria.

Fase de germinación: Representa el verdadero proceso de la germinación. En ella se producen las transformaciones metabólicas, necesarias para el correcto desarrollo de la plántula. En esta fase de absorción de agua se reduce considerablemente, llegando incluso a detenerse.

Fase de crecimiento: Es la última fase de la germinación y se asocia con la emergencia de la radícula (cambio morfológico visible). Esta fase se caracteriza porque la absorción de agua vuelve a aumentar, así como la actividad respiratoria.

GERMINACIÓN DE LAS SEMILLAS DE MARIHUANA

Para germinar una semilla de marihuana, hay que tener en cuenta el calor y la humedad.

La temperatura ideal para la germinación oscila entre 12º C y 45º C, considerándose una temperatura ideal 25º C. La humedad oscila entre el 70% y el 100% de humedad relativa.

También de manera secundaria se tiene en cuenta la fase lunar. Se considera el mejor momento para germinar desde la luna nueva hasta el inicio del cuarto creciente; así para la luna llena ya tendremos la semilla germinada y con un par de hojas o más. Después de la luna llena, se acelera el crecimiento de las raíces preparando a la planta para pegar un nuevo estirón vegetativo.

PASO A PASO:

1.- Humedecer las semillas en un vaso de agua durante toda la noche. Es recomendable no alargar el tiempo que están en agua más de 48 horas pues podrían pudrirse.

2.- Una vez humedecidas, ponerlas entre servilletas de papel empapadas de agua. Se debe mantener un ambiente cálido (21-32ºC) y oscuro. Se deben humedecer las servilletas diariamente y mantenerlas húmedas pero sin exceso de agua. Una vez que es visible el brote blanco (raíz) de las semillas, es el momento de plantarlas, con mucho cuidado de no dañarlas.

3.- Lo más cómodo y seguro es sembrarlas en cubos de enraizamiento (jiffy: pastilla de turba prensada para siembra)  o una mezcla de sustrato inerte fino y ligero. Cubrir las semillas germinadas con unos dos centímetros de enraizamiento con el brote blanco, la raíz, hacia abajo. Al poco tiempo saldrá el tallo principal, con el par de hojas redondas.

Si plantamos en sustrato, es aconsejable regar con pulverizador ya que con esto conseguiremos no afectar el estado en que  hemos colocado las semillas ni su profundidad ya que si regamos a chorro o sin mucho cuidado golpearemos con demasiada fuerza el sustrato con el agua y desenterrara las semillas o las hundirá demasiado pudiendo hacer esto que se dañen y no terminen de nacer.

ESQUEJAR O DONAR PASO A PASO

Elige una planta madre que tenga al menos dos meses de edad y 60 centímetros de altura. Cada mañana, desde una semana antes de cortar los esquejes, lava la tierra con al menos un litro de agua por cada dos de tierra (asegúrate de que la maceta drena bien) o lava las hojas pulverizándolas abundantemente con agua limpia. Esto arrastrará el nitrógeno.

Elige como esquejes las puntas de las ramas bajas de más edad. Busca una rama firme y sana de 3 a 6 milímetros de diámetro y de 5 a 20 centímetros de larga. Con una cuchilla afilada córtala en una diagonal de unos 45º. No aplastes el tallo cuando hagas el corte. Poda dos o tres pares de hojas. Debe haber al menos dos pares de hojas en la superficie y uno o dos nudos, a los que les has podado las hojas, bajo tierra. Haz el corte entre dos nudos y sumerge inmediatamente el esqueje en agua limpia y tibia.

Para que el mantenimiento y el trasplante sean más cómodos utiliza macetas de turba o (jiffy)  cubos de enraizamiento. Llena pequeños contenedores o bandejas para plantones con arena gruesa lavada, vermiculita, mezcla sin tierra o, si no hay otra cosa, tierra para macetas. Riégalos con abundante agua templada. Con un lápiz o un palito haz un agujero, un poco más grande que el tallo del esqueje, en el substrato. El fondo del agujero debería quedar, como poco, a un centímetro del fondo de la maceta.

Sumerge el tallo de cada esqueje entre 10 y 20 segundos en la hormona de crecimiento. Coloca los esquejes en los agujeros de las macetas. Compacta el sustrato suavemente alrededor del tallo.

  1. Riega con agua hasta que la superficie esté uniformemente húmeda. Riega cuando sea necesario.
  2. Los esquejes enraízan bien con un fotoperiodo de 18 a 24 horas de luz de fluorescentes. Pon un fotoperiodo de 12 horas si estás clonando para determinar el sexo.
  3. Coloca una cubierta (plástico o cristal) sobre los esquejes para mantener la humedad cerca del 80%. No olvides dejar un respiradero para que los esquejes tengan aire fresco. Otra opción consiste en pulverizar los clones con agua tibia varias veces al día. Ambos métodos ayudan a mantener la humedad, algo muy importante, ya que no hay raíces que absorban agua para la planta.
  4. La cubierta, ya sea de plástico o cristal, debe mantener la temperatura entre 21 y 26º C.
  5. Algunos esquejes se ven marchitos durante unos pocos días y las hojas se pueden pudrir si tocan la tierra húmeda. Quita las hojas podridas. Los clones deberían tener buen aspecto al final de la semana.
  6. Los esquejes tardan en enraizar de una a cuatro semanas. Las puntas de las hojas se ponen amarillas y aparecen raíces por el fondo de los cubos de enraizamiento. Los esquejes comienzan a crecer verticalmente. Para saber si han enraizado los esquejes que están en bandejas, saca uno con cuidado y compruébalo.

PREPARAR EL SUSTRATO

Aproximadamente 2 semanas después de la germinación, la planta  ya tiene de 5 a 6 pares de hojas y empieza a crecer rápidamente, a esta etapa la llamamos crecimiento vegetativo.

Una vez que la planta (plántula) ha duplicado la altura de la maceta contenedora es hora de preparar la tierra para pasarla a un espacio más grande.

La idea es hacer uno la propia mezcla de tierra, para lo cual definiremos tres características básicas de los materiales a utilizar en la esta mezcla:

Nutriente, que aporte los elementos que la planta necesita para su desarrollo.

Retenedor de agua, que permita que el agua sea absorbida o se adhiera a su superficie.

Aireador-Drenador, que permita que el agua drene con facilidad y evite que la mezcla sea muy compacta.

Muchos y variados son los elementos acondicionadores que mejoran la textura de la tierra. Estos son algunos con sus características más sobresalientes:

Arena: Mejora el drenaje de la tierra y la aireación de las raíces. No es conveniente usarla como único acondicionador para una tierra arcillosa pesada, no sería suficiente.

Grava: Mejora el drenaje. Pesa bastante. Es muy adecuada como capa de drenaje al fondo de la maceta.

Arlita: son bolitas de arcilla expandidas con calor. Pesan poco, mejoran el drenaje y oxigenan las raíces. Es un acondicionador excelente, aunque resulta algo caro.

Perlita: almacena aire y nutrientes en sus múltiples orificios. Airea muy bien la mezcla y drena con rapidez. Es un material  muy ligero que se puede transportar fácilmente, por lo que es ideal para el cultivo de guerrilla. No es nada sano respirar el polvo seco de la perlita, hay que mojarla antes de manipularla o usar una mascarilla.

Vermiculita: es mica expandida con calor. Se utiliza para dar textura a las tierras que drenan demasiado porque absorbe gran cantidad de agua y nutrientes.

Rocas volcánicas: Se utilizan para dar mejor drenaje a la mezcla, también airean las raíces. Su superficie rugosa, llena de huecos y agujeros, almacena agua, aire y nutrientes para las raíces.

Compost: es materia orgánica en descomposición. Para fabricar compost se amontona la materia orgánica (hojas y plantas muertas, estiércol, restos de comida….), se humedece y se le añade algún elemento alto en nitrógeno (guano, orina, estiércol de pollo…) antes de dejarlo descomponer durante un año. El compost contiene en ocasiones muchas semillas de malas hierbas o huevos de insectos.

Estiércol: Hay muchos tipos de estiércol, dependiendo del animal que los produce: vaca, caballo, oveja, cerdo, pollo, paloma. Aunque su contenido en nutrientes varía, tienen buenas cualidades como acondicionadores del terreno. En general, es mejor usar estiércol bien descompuesto.

Humus de gusanos: Son cagarrutas de lombrices. Constituyen un excelente abono para el cannabis a la vez que aporta textura a la tierra. Es muy difícil pasarse porque no quema las raíces pero no conviene poner más de un 30% de la mezcla.

Turba: La turba es materia orgánica parcialmente descompuesta. Viene de zonas donde el frío y la humedad han logrado que la descomposición se produzca muy lentamente. Absorbe mucha agua y da textura a la tierra aunque si se seca completamente resulta difícil volverla a humedecer. En ese caso funciona muy bien añadir dos o tres gotas de jabón líquido concentrado por cada cinco litros de agua de riego. El jabón contiene unos compuestos humectantes que facilitan que el agua moje la tierra homogéneamente.

TRASPLANTE

El trasplante es una operación traumática para la planta. Los minúsculos pelos de las raíces son muy delicados a la luz, el aire o la manipulación los dañan con facilidad. Las raíces crecen en la oscuridad, en un ambiente fijo y seguro, pero cuando no están en contacto con la tierra se secan y mueren deprisa. Cuando trasplantes procura tocar las raíces lo menos posible. Las plantas necesitan tiempo para asentarse y restablecer el flujo de líquidos desde las raíces hacia toda la planta. Necesitan poco nitrógeno y potasio y grandes cantidades de fósforo. Se recomienda trasplantar por la tarde para que las plantas tengan toda la noche para recuperarse.

Después de trasplantar, regar con mucha agua para que la tierra se asiente alrededor de las raíces y las mantenga húmedas. Durante un par de días los clones reciben luz menos intensa, lo que facilita la recuperación. Las plantas sanas sufren menos con el trasplante.

 PASO A PASO:

Fortalece y aclimata las plantas dejándolas en el exterior durante unas horas cada día. Durante la noche, las dejaremos dentro de casa. Cada día pasan más horas fuera. En una semana estarán aclimatadas.

Riega las plantas uno o dos días antes de trasplantarlas.

Prepara el agujero de plantación o la maceta.

Riega la tierra hasta que esté saturada.

Con cuidado, coge la planta junto con el cubo de enraizamiento. Si está en tierra, procura que las raíces se mantengan en un bloque.

Planta el cubo de enraizamiento en el agujero de plantación. Asegúrate de que todas las raíces estén creciendo hacia abajo.

Rellena el agujero alrededor de las raíces. Con delicadeza, afirma la tierra en contacto con las raíces.

Riega hasta que la tierra esté completamente saturada, pero no encharcada.

Durante un par de días, para disminuir la cantidad de luz que reciben, sitúa las plantas bajo una pantalla o en la sombra. Pasados tres o cuatro días sácalas al sol poco a poco.

La tierra orgánica fértil aportará los nutrientes necesarios para un mes o más de crecimiento antes de que sea necesario fertilizar.

Una vez que se ha creado un sistema de raíces fuerte, el crecimiento del follaje aumenta con rapidez, las plántulas entran en el estado de crecimiento vegetativo. Cuando la producción de clorofila va a toda velocidad, una planta producirá tanto follaje verde como permitan la luz, el C02, los nutrientes y el agua. Con cuidados adecuados, la marihuana puede crecer entre 3 y 6 centímetros al día.

Para que la planta crezca bien todos los elementos deben guardar un cierto equilibrio ya que tanto la falta como el exceso entorpecerían su desarrollo. Es más fácil corregir una carencia que un exceso.

LUZ

Las plantas de marihuana requieren determinadas horas de luz, y cuando cultivamos en el exterior hay que tenerlo en cuenta. La marihuana requiere un mínimo de ocho horas de luz al día y lo recomendable es plantar a finales de abril/principios de mayo. Si el cultivo es en interior el crecimiento vegetativo se mantiene con 16-18 horas de luz o más.

Cuando hay carencia de luz, las plantas crecen espigadas, estirándose en dirección a la luz. Se hacen larguiruchas, poco frondosas, con cogollos pequeños. El remedio sería mover las plantas a un lugar con más horas de sol o, si cultivamos en interior, instalaremos más luces o más potentes.

AGUA

Los síntomas del exceso de riego son evidentes cuando: la tierra está siempre mojada. Sale moho en la tierra o el tallo de la planta comienza a ponerse blando al nivel del suelo. El crecimiento se atrofia y las raíces crecen mal porque no tienen suficiente oxígeno. Para solucionar esto, podemos recurrir a: esperar hasta que la superficie de la tierra se haya secado antes de volver a regar. Si la mezcla de tierra que utilizamos se mantiene húmeda demasiado tiempo, prepara una nueva mezcla con más perlita, vermiculita, arlita o arena que drene mejor y se seque antes. Remueve la tierra y mantenla más seca y aireada. Deja un periodo seco entre dos riegos.

Por otro lado, la falta de riego se verá cuando la planta deja caer las hojas y se vuelve flácida. Se soluciona en el momento que la volvamos a regar.

La mejor forma de regar para que la turba de la tierra y substratos empapen mejor y el agua se reparta bien por toda la tierra, es un riego lento, empezaremos a regar por los bordes de la maceta y luego el centro y todo lo demás.

Para evitar cambios bruscos de temperatura a las raíces con el riego, el momento ideal es siempre al atardecer antes de ponerse el sol.

Hay que tener en cuenta el pH del agua que debe ser neutro (ligeramente ácido). Es muy importante la medición periódica del pH del agua y del medio ya que puede alterar el buen desarrollo de las plantas.

NUTRIENTES

Las plantas para su crecimiento necesitan el aporte de una larga lista de elementos químicos para su desarrollo. Estos se dividen en tres grupos, los elementos primarios, los secundarios y los oligoelementos o microelementos.

Los elementos primarios son el Nitrógeno (N), el Fósforo (P) y el Potasio (K). Son los que más consume la planta.

Los secundarios son el Magnesio (Mg) y el Calcio (Ca).

Los microelementos son consumidos en cantidades muy pequeñas y son: Hierro (Fe), Azufre (S), Manganeso (MN), Boro (B), Molibdeno (Mb), Zinc (Zn) y Cobre (Cu).

El Nitrógeno es el más importante, habilita a la planta a crear las proteínas esenciales para crear nuevo tejido e interviene en la producción de clorofila. Está directamente relacionado con la altura, vigor y crecimiento en general. Es vital sobre todo durante la fase de crecimiento vegetativo y en menor cantidad durante el principio de la floración.

El Fósforo es vital para la fotosíntesis. Se le relaciona con la producción de flores, resina y semillas. La planta de marihuana necesita un gran aporte de Fósforo durante las fases de germinación, clonación y sobre todo en la fase de floración.

El Potasio está asociado a la creación y transporte de azúcar y almidón, así como al aumento de clorofila en las hojas dando más verdor. El Potasio también es necesario para el buen desarrollo de las raíces y resistencia de la planta contra enfermedades y ataques de plagas. Es un elemento usado durante todo el ciclo de crecimiento.

El Magnesio y el Calcio, previenen la clorosis (enfermedad de las plantas).

De los micronutrientes el más importante es el hierro, la falta de este es el causante de la clorosis férrica, las hojas superiores y los brotes jóvenes amarillean siendo visibles los capilares de las hojas que permanecen verdes.

Un pequeño exceso de abono provoca que se quemen las puntas de las hojas, adquiriendo estas primero un verde muy intenso, para luego ir desmejorando y prácticamente quemándose algunas de ellas parcial o totalmente. Si la sobre fertilización es severa, la planta entera se quemará, curvándose las hojas hacia adentro. Una sobre fertilización ligera puede remediarse en parte haciendo un lavado de raíces.

 PLAGAS

Otro factor a tener en cuenta son las plagas, sobre todo en cultivos de exterior.

La mejor forma de prevenirlas es:

– Evitar los excesos de calor y sequedad  (+de 32ºC y – de 40% de humedad)

– Se deben examinar periódicamente las plantas para detectar la presencia de plagas o enfermedades.

– Si las plantas son de interior  no sacarlas al exterior, si no es para hacerlo de forma definitiva, así como evitar el contacto con otras plantas que puedan traer plagas del exterior.

Las primeras plagas son: la araña roja y la mosca blanca. También hay babosas, orugas y pulgones, aunque no son comunes en interior.

La araña roja, es un ácaro del tamaño de un punto. Son de color rojo, marrón o negro según la variedad. Viven en el envés de las hojas llegando a formar colonias muy numerosas. Succionan el jugo de la hoja dejando una marca a modo de punto amarillo.

La mosca blanca actúa de forma parecida a la araña roja y las marcas que deja son similares. Estas vuelan formando una nube cuando se agita la planta. Es más difícil de erradicar y más fácil de extenderse.

Se debe tener cuidado con las hormigas, pues son las portadoras de pulgones y otras plagas.

Las orugas se comen los brotes y los cogollos. Son más fáciles de ver, ya sea por su tamaño o por la forma que tienen de comerse las hojas.

Los hongos pueden ser la consecuencia de un exceso de humedad en el ambiente, esto se puede remediar controlando la humedad y utilizando un fungicida que acabe con ellos.

En el momento en que las plantas empiezan a definir su sexo nos indican que han alcanzado su madurez sexual y por lo tanto están lista para empezar a florecen en cuanto dispongan del horario de luz correspondiente al periodo de floración, es decir, 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad. Aquí termina la fase de crecimiento vegetativo.

 Fuente Agrobeta

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Fuente y Adquirir

El periodo en el que una semilla de cannabis, en condiciones de alta humedad relativa y presencia de oxigeno, tarda en eclosionar se denomina “germinación”. Para germinar, la semilla sólo necesita agua, calor y aire. Éstas brotan sin luz y la temperatura ideal es de 25º grados.

Hay que señalar que las semillas como mejor germinan es en las condiciones originales del lugar donde fueron creadas. Pero aplicando unos parámetros lógicos, se consiguen muy buenos resultados. Veamos:

Hay 3 factores determinantes que influyen en el proceso:

 

1. CONDICIONES AMBIENTALES

En la naturaleza las semillas germinan bajo tierra y, como es lógico, no precisan luz, por eso la germinación se hará a oscuras. Los parámetros óptimos serán:

-Temperatura: 24º-26º.

-Humedad relativa: 85-100%.

-Aire: Hay que evitar medios de cultivo apelmazados y empapados ya que cortarán el suministro de oxigeno y la semilla se ahogaría.

Es muy importante en esta fase no encharcar el recipiente donde estén las semillas. La humedad será alta, pero sin encharcamientos.

2. APLICACIÓN DE ACELERADORES O ACTIVADORES

Unos los emplean y otros no. Yo, personalmente, aplico dos gotas de agua oxigenada a cada semilla ya que las esteriliza y disminuye el riesgo de ataques patógenos. Además, también es un magnífico activador de la germinación.

3. LA CALIDAD DE LA SEMILLA

Evidentemente, tenemos que partir de semillas de calidad. Una práctica aconsejable es comprobar dicha calidad. Para ello, nos fijaremos en dos factores:

– El color de la semilla nos dirá si está preparada para ser germinada. Las semillas oscuras o pardas, por regla general, son buenas. Descartaremos las semillas blancas o verdes.

– Según su dureza. Basta con coger una semilla y apretarla suavemente entre los dedos, si parte fácilmente, hay que descartarlas.

Si tenemos que guardar semillas, siempre las pondremos a oscuras en un lugar fresco y seco.

Existen diferentes métodos para realizar la germinación. Aunque yo siempre utilizo el mismo, dándome siempre muy buenos resultados. Consiste en una hidratación previa de las semillas. Las colocaremos en papel de cocina. Este será introducido en un recipiente de plástico cerrado, creando así condiciones de humedad relativa muy alta. Por último, lo pondremos a una temperatura de 25º grados entre uno y ocho días, que es cuando suelen germinar. Para su germinado, es ideal que estén en una completa oscuridad. Para ver estos pasos gráficamente os remito a un articulo anterior en el que explico con fotografías este proceso. Germinación paso a paso.

 

Toni13  Doctorcannabico.com

Por Doctor Kalamu.

Hola de nuevo, queria escribiros este articulo un poco motivado por personas que me han pedido consejos sencillos  para germinar y obtener plantones vigorosos.

Paso a describiros mi criterio.

Debemos tener en cuenta en primer lugar el calor y la humedad.

En segundo lugar, aunque sea mas secundario en mi opinión, sobretodo en interior; seria la fase de la luna.

Este ultimo concepto lo tienen en cuenta los cannabicultores o agricultores en general mas experimentados.

Los cañamones pueden germinar en un ambiente de humedad que oscila desde el 70% al 100% de humedad relativa, y dentro de un margen de temperaturas que podrian oscilar desde 12 grados centigrados hasta  45 grados centigrados.

Certificado por nuestras experiencias propias tanto en exterior como en interior.

Los manuales aconsejan hacerlo a 25 grados, como temperatura ideal.

Con respecto a la luna, en cualquier momento de la fase lunar podremos germinar , pero nuestras experiencias nos indican que el mejor momento para germinar nuestras semillas se situaria desde la luna nueva hasta el inicio del cuarto creciente; asi para la luna llena ya tendremos la semilla germinada y con un par de hojas o mas apuntando hacia la luz. Luego después de la luna llena, se acelera el crecimiento de las raices preparando a la planta para pegar un nuevo estiron vegetativo con la savia que asciende hacia las hojas en la fase creciente.

La razon es que todas las plantas y arboles tienen un flujo de savia ascendente hacia la copa y otro flujo descendente de savia hacia las raices.

Las fases crecientes facilitan el flujo ascendente y las fases meguantes facilitan el flujo descendiente.

Bajo estos principios generales paso a describiros un metodo muy usual:

Normalmente es mejor germinar en interior o en invernadero, donde podemos controlar mas todos los factores. Podemos hacerlo en casa tambien.. Podria servir tambien un semillero en exterior si el tiempo acompaña.

Pasos:

1.-SELECCIÓN :Se seleccionan las semillas por su aspecto y su consistencia o densidad, en muchas de ellas se pueden distinguir con lupa la  forma interior de los 2 cotiledones y en un lateral la forma del germen que formara el primer pívot de raiz.

Es bueno presionar las semillas con los dedos, para comprobar que estan llenas y que no se trata de semillas huecas que no han llegado a madurar.

En las semillas frescas y de calidad, nada  mas recolectarlas, se patinan un poco entre los dedos ya que disponen de un aceite esencial que protege a la semilla de los ataques de hongos.

2.-GERMINACION: Segundo paso de selección de nuestras semillas mas vigorosas:

En una cajita , plato o vaso de plastico se echan unos milímetros de agua para que no falte humedad. Seguidamente se introducen las semillas en una servilleta de papel humeda y doblada.

Y se coloca de tal forma que un extremo de la servilleta esta dentro del agua y el otro extremo donde se encuentran las semillas,  fuera.

Asi conseguimos que las semillas tengan humedad y oxigeno , ya que el agua les llega por capilaridad y no las inunda.

Esto lo debemos hacer a 25 grados normalmente, pero no es descabellado llegar a mas temperaturas si son semillas de cascara muy dura.

De hecho en exterior, en primavera, pegando el sol y en un dia sin aire, la tierra se pone a muchos mas grados que la atmosfera y sin embargo el nivel de germinacion aumenta .

Asi que si copiamos a la naturaleza, a los mediodias  podemos subir la temperatura.

Las semillas germinaran en 24 a 72 horas de plazo, que a veces se puede alargar hasta 1 semana .

Desecharemos las semillas germinadas con defectos o con falta de  Vigor.

3.-SIEMBRA Las semillas seleccionadas se introducen cuidadosamente en un vaso de turba lleno de substrato de cultivo con el rabito para abajo.

Recomiendo estos vasos de turba, ya que nos evitaran un futuro transplante, ya que las plantaremos directamente.

Estos vasos de turba, los fabrican con turba y materia vegetal y tambien en agricultura a veces se utilizan vasitos de turba que principalmente se fabrican con estiércol prensado.

4.-PLANTONES: Selección de plantones, si somos muy exigentes con el tipo de planton que vamos a obtener yqueremos hacer una selección imitando a como sucede en plena naturaleza, les dejamos crecer durante el tiempo suficiente hasta ver las raices sobresalir por las paredes porosas del vaso.En este periodo de cultivo debemos disponer de un ambiente con 18 horas de luz, 25 grados centigrados y una humedad relativa que puede oscilar desde el 50% al 70%

En este momento seleccionarmos los mas fuertes para plantarlos en su ubicación definitiva.

CONSEJOS:

-Evitar la inundación total y prolongada de nuestras semillas, podrian ahogar y pudrir las semillas

-Evitar las temperaturas extremas tanto maximas como minimas durante periodos prolongados, podrian mermar o incluso inutilizar para siempre las semillas.

Las causas mas comunes de fracaso en la germinacion se producen por valores extremos y prolongados de temperatura y humedad, en sus valores maximos o minimos.

Incluso germinando bien, si el medio de cultivo esta frio y encharcado, la semilla se debilitara y morira a manos de los hongos o bichitos glotones, que siempre acaban por aparecer en condiciones adversas.

Un trucos de hortelano: En exterior se emplea estiércol de caballo para la germinacion, ya que dispone de micorrizas que potencia las raices, es un estiércol muy suave y ademas da calor a las semillas por su propia transformación organica.

Si todo ha ido como es de esperar , y las semillas son viables y de calidad,dispondremos de una remesa de plantones de alta calidad, para nuestros usos ludicos, ornamentales o incluso medicinales o cientificos.

El plazo de consecución de estos plantones puede oscilar de 15 a 25 dias, según variedades.

Dr. Kalamu

Se ha hablado mucho sobre la germinación de semillas en general, relacionando este hecho con las fases lunares. Hay quién dice que es mejor plantar en luna nueva y otros dicen que es mejor hacerlo cuando está llena.

No está demostrada la influencia de la luna al germinar una semilla en el interior. Lo que si se sabe es que las semillas son delicadas y les puede afectar tanto la  excesiva humedad, como la falta de agua. El hecho de que el medio esté tibio  ayudará a la germinación. Venden mallas eléctricas construidas para tal fin, también  se utilizan yogurteras eléctricas con muy buenos resultados. Si se utilizan  fluorescentes se pueden instalar los cebadores en la parte inferior de la cubeta para  que proporcionen el calor justo. Se debe insistir en el hecho de que las semillas         deben ser de calidad garantizada y adaptadas a interiores, pues el trabajo que se  mplea y el dinero invertido es el mismo para una semilla mala que para una de  buena, mientras que los resultados son bien distintos.

Las semillas buenas son de colores diversos según el origen de la planta, pero suelen ser atigradas y no forzosamente de gran tamaño. Las semillas de cáñamo o   cañamones, de los que se dan a los pájaros son más grandes que las de marihuana  aunque de igual forma. Las semillas que no han madurado bien tienen un tono verdoso y suelen romperse con una ligera presión de los dedos, no se puede  asegurar que el código genético quede intacto si la semilla no ha madurado lo               suficiente en la planta, cuando eso sucede, la semilla si resiste una ligera presión y  adquiere un tono tostado. Las semillas de compra no tienen una garantía absoluta,   pues se trata de material vivo, , pero si que están bien maduradas y tienen denominación de origen. Absolutamente recomendadas. En Amsterdam se pueden encontrar en muchos sitios, el más legal aunque probablemente el de mayor precio, aunque también el de mayor garantía es el anteriormente mencionado, sino también   se puede contactar con un tal Wernard, de Positronics, es plantador, vende  material, semillas y es un gran entendido en el tema.

Se pueden enterrar las semillas directamente en la tierra,  regar a continuación y esperar que salgan. Este sistema dependerá demasiado de la suerte. Se  recomienda poner las semillas en un vaso de agua tibia (añadir unas gotas de lejía -cloro-  para evitar que se pudra el agua). Al cabo de un día las semillas se hundirán, las  que no lo hagan seguramente no germinarán. Al cabo de unos días las semillas sanas se abrirán y dejarán asomar una punta blanca, la raíz. No conviene dejar     asomar mucho la raíz. En ese momento conviene enterrarlas a 1-1’5 cm. de  profundidad y cubrirlas suavemente con un poco de tierra, regar a continuación  pero nunca demasiado. El punto exacto de agua sería mantener el medio húmedo  pero no mojado, quizás un sistema de goteo podría ser un buen sistema si se le pilla bien el punto. Otra forma de provocar que se abran y asome la raíz sería   poner las semillas sobre una servilleta de papel en un plato, colocar otra servilleta   encima y regar suavemente por encima, mantener húmedo. No será necesario que  tengan luz hasta que no broten. En ese momento, será indispensable.

Nunca se debe dejar encharcar el medio, se pudrirían, al igual que no es conveniente que el medio sea demasiado poroso ni demasiado abonado. Un buen  medio sería substrato mezclado con lava o perlita. Se puede germinar en la maceta definitiva si se desea,  ahorra trabajo, pero quizás se necesite excedente de  semillas, pues sería conveniente poner más de una por tiesto para asegurar el éxito y luego dejar la que sale con más vigor, con lo que probablemente tendríamos que  sacrificar alguna por falta de espacio. Lo más adecuado son los potes de turba  degradables(Jiffy pots), se colocan directamente en el recipiente definitivo en  cuanto las raíces asoman por sus paredes. Son muy prácticos, pero también se   pueden utilizar pequeños tiestos de plásticos provistos de agujeros de drenaje. Si se hacen germinar todas en un tiesto se pueden transplantar con una cuchara  sopera procurando llevarse el mayor volumen de medio posible sin que afecte a la  recién brotada semilla, aunque es fácil romper alguna raíz y no se puede asegurar el  éxito del transplante por más cuidado conque sea hecho

No se puede saber el sexo de una planta hasta que no aparecen flores, cosa que ocurre cuando el proceso ya está avanzado. La revista HIGH TIMES, especializada en el tema, aparte de ser una publicación interesantísima, anuncia  unos Kits para sexar las plantas de bien jóvenes con una muestra de tejido. Aseguran un resultado fidedigno, aunque el precio es algo elevado. Si no se dispone de dicha tecnología de última aparición y dado que no podemos sexar lassemillas ni los brotes a simple vista, es conveniente plantar más plantas de las previstas para obtener el número de hembras que se desea cultivar. La  proporción de machos y hembras es de 1: 1, las buenas condiciones pueden favorecer la germinación de un mayor número de hembras y si las condiciones son malas tendremos más machos. El sexo ya viene determinado en el código genético de la semilla, pero los factores que permiten su germinación son a veces un misterio, parece que una semilla sepa si tiene otra plantada al lado.

Las semillas pueden ser plantadas nada más ser recogidas. También se pueden  conservar durante mucho tiempo, incluso años, pero deben envasarse bien secas y  a salvo de la luz o de fuentes de calor, si es posible al vacío. La edad afectará a la  germinación, haciéndolo menor número de ellas, así como pueden experimentar  una pérdida de vigor y probablemente también de potencia si son muy viejas o no han sido bien conservadas.

La hierba que se vende en los cofee-shops holandeses, contiene alguna semilla, pero parecen estar esterilizadas, dado que no suelen germinar o nacen bordes, no seria ilógico si pensamos que las comercializan aparte.

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Macfoto

Autoflorecientes. Ya casi estamos a las puertas de la primavera. Los días vemos como se van alargando y las condiciones empiezan a ser las apropiadas para comenzar un cultivo de cannabis en exterior. Lógicamente cada zona cuenta con su propia meteorología que permiten en unos casos comenzar, y en otros esperar un poco más.

Con variedades de temporada, por muy temprano que germinemos hasta mediados de septiembre no cosecharemos. Y éso optando por alguna variedad de floración rápida. En el caso de las conocidas como “fast version” se pueden cosechar en algunos casos en agosto. Debemos que tener en cuenta que hasta que las plantas noten que los días comienzan a disminuir, bien entrado el mes de julio, no comenzarán a florecer.

Una gran opción a estas alturas son las autoflorecientes, que aunque mucho más pequeñas y productivas que una variedad normal, permiten cosechar en algunos casos en tan sólo 2 meses desde la germinación. No ocupan mucho espacio y son perfectas para llenar algún bote mientras se espera a cosechar las plantas de temporada.

Todas las autoflorecientes tienen un comportamiento similar. Crecen durante aproximadamente 3-5 semanas y comienzan a florecer independientemente de la cantidad de horas de luz que reciban.

Para los mejores rendimientos, se deben seguir una serie de consejos:

  • Aprovechar las temporadas. Este tipo de variedades al no depender de fotoperíodos, en la fase de floración conviene aportar la máxima cantidad de horas de sol. En exterior la fecha ideal para su cultivo va desde principios de primavera hasta mediados de verano. Así cosecharíamos a principios del otoño. Las horas de sol en el mes de octubre ya serían escasas para una floración en condiciones óptimas. Organizándose bien, se pueden conseguir hasta 3 cosechas por temporada ocupando un mismo espacio.
  • Evitar los trasplantes. Como ya comentamos, las variedades autoflorecientes crecen aproximadamente 3-5 semanas y después florecen. Durante esta fase vegetativa, debemos ofrecer a las plantas las mejores condiciones para que alcance el máximo tamaño. Los trasplantes suponen un estrés, que puede hacer que las plantas frenen su crecimiento uno días, con lo que finalmente las plantas no crecerán todo lo que deberían antes del comienzo de la fase de floración.
  • Grandes macetas. Con respecto al anterior punto, conviene apostar por macetas de gran tamaño, mínimo 11 litros, usando un sustrato enriquecido. Siempre serán mejores macetas de mayor tamaño, de unos 20 a 25 litros. La semilla una vez germinada se debe pasar a esta maceta que será la definitiva. Así podrá crecer sin interrupciones y alcanzará su máximo tamaño antes de la floración. Las plantas más grandes siempre serán las que produzcan más cantidad de cogollos.
  • Prescindir de podas. Con una fase vegetativa tan corta, las podas nunca van a ofrecernos el resultado deseado, ya que la planta apenas tendrá tiempo para recuperarse y ramificar en condiciones antes del comienzo de la fase de floración. Generalmente las podas en estas variedades son contraproducentes. Si fuese necesario por cualquier motivo, siempre será mejor realizar algunos guiados a las ramas que podar alguna de ellas.

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Provincia de Jujuy

El diario digital Jujuy al día entrevistó a Gastón Morales. Hijo del gobernador de la pequeña provincia de Jujuy, a 1.500 km de Buenos Aires. Y a quien su padre ha puesto a administrar el “cultivo más grande del mundo”, como calificaron. Sin embargo, el proyecto realizado en conjunto con la empresa estadounidense Player’s Network de momento no arranca.

Al ser consultado sobre las condiciones climáticas del cultivo, Gastón Morales expresó que “en relación a la situación climática no es un problema para nosotros, de hecho, las inclemencias comunes del clima de cualquier tipo de cultivo, en este caso la planta de cannabis, no presenta mayores diferencias”.

“Lo que sí estamos finalizando son los últimos procedimientos administrativos aduaneros para la importación de las semillas. Esta será a partir de la última aprobación emitida hace 10 días por la Secretaria de Salud de la Nación. Finalizamos toda una serie de hitos que comenzaron por el 2017, cuando se sancionó la ley provincial de uso e investigación médica de cannabis y que se fue coronando con la creación de la empresa estatal que va a llevar adelante el cultivo y producción con la autorización de distintos organismos como, por ejemplo, el Instituto Nacional de Semillas, SENASA, Ministerio de Seguridad de Nación y finalmente la Secretaria de Salud de Nación”, agregó en la entrevista.

Y sostuvo que “automáticamente el día después que obtengamos las semillas comenzamos con la primera fase del plan piloto que es la germinación, y lo importante de todo este procedimiento es que estamos logrando de alguna forma que Jujuy sea considera por la Aduana como punto de frontera para la incorporación e importación de la semilla, lo que significa que las semillas llegarán directamente al aeropuerto de Jujuy”. Aunque no dio fechas.

El hijo del mandatario provincial aclaró que “estamos concluyendo esos trámites administrativos. Son pasos finales que quedan y que hay que hacerlos a todos prolijamente. Y cumplir todos los requerimientos que establece Aduana, no solo para  la importación de las semillas de cannabis. Y que tiene su tratamiento especial, sino para cualquier tipo de importación de esta magnitud”.

Un proyecto de primera linea para Jujuy

Mencionó que este proyecto “tiene distintas aristas que pueden ser explotadas, no solo desde lo que es salud y la importancia productiva y económica, sino también la posibilidad de empezar a generar conocimientos científicos de primera línea en Jujuy y empezar a articular con la comunidad médica de la provincia para ir viendo cómo abordar la relación médico-paciente, que es algo que le compete a la comunidad médica de la provincia, pero estamos a disposición para acompañar y articular este proceso”. Pero de cuando arranca el cultivo, ni noticias.

Finalmente, no diciendo nada en concreto, Morales se extendió: “Todo esto tiene que ver con enfermedades que sufren las personas. Con la potencia terapéutica y los beneficios terapéuticos que tienen los derivados medicinales de la cannabis. Así fortalecer ese vínculo y la premisa es abrir el proyecto a la comunidad y empezar a generar estos espacios para evacuar inquietudes para poder formalizar acuerdos, avanzar en el desarrollo de investigaciones científicas a nivel local”.

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Cuando alguien se plantea comprar semillas de cannabis, surgen muchas dudas. El mercado ofrece cientos de variedades, lo que hace la decisión mucho más complicada. ¿Son todas las semillas apropiadas para interior o exterior? ¿Son todas apropiadas para cualquier clima? ¿Se ajustarán realmente a lo que estoy buscando? En este post trataremos de hacerte la decisión algo más sencilla, simplemente reduciendo la búsqueda por las principales características de cultivo.

¿QUÉ EFECTOS BUSCAS?

Si buscas efectos cerebrales, alegres, divertidos, te conviene cultivar variedades sativas o híbridos con dominancia sativa. Son genéticas generalmente con concentraciones de CBD muy bajas, por lo que aunque los niveles de THC no son ni mucho menos elevados comparadas con otras, producen unas sensaciones nada relajantes. Tampoco son variedades para conciliar el sueño. Lo más probable es que después de fumar una sativa si te vas para cama, te pases horas sin poder dormir.

Si lo que buscas son efectos relajantes, calmados y físicos, los ideal son variedades índicas o híbridos índica dominante. Son plantas en su mayoría con genes afganos o pakistanís que presentan niveles altos de THC, pero también considerables de CBD. No son variedades que mantengan a uno activo, las más potentes pueden llegar a dejarnos tirados en el sofá. Por lo tanto son ideales para momentos de paz y tranquilidad, especialmente útiles para los trastornos del sueño.

Por otro lado, los híbridos índica/sativa ofrecen un punto intermedio. Generalmente tienen un fuerte inicio psicoactivo, con unos efectos más relajantes en su final. Son la opción preferida de la mayoría de cultivadores ya que ofrece lo mejor de los dos mundos. Son variedades generalmente muy llevaderas a cualquier hora del día.

¿INTERIOR O EXTERIOR?

En general, cualquier semilla se puede cultivar tanto en interior como en exterior. Las sativas siempre serán más complicadas en interior, ya que cuentan con un crecimiento muy elevado, lo que hace que sea imprescindible el uso de técnicas de cultivo como el SCROG. Las índicas en cambio son de crecimiento más contenido y una gran opción en interior, al igual que los híbridos índica/sativa e híbridos con dominancia índica.

En exterior y siempre que se cuente con el suficiente espacio para su crecimiento, tanto sativas como híbridos índica/sativa ofrecerán grandes plantas y grandes cosechas, en ocasiones 4 metros de altura y más de dos quilos por planta. Las índicas generalmente no suelen pasar de 2 metros de altura, lo que también las hace un poco más discretas. Cultivadas en maceta, a cualquiera de ellas se le puede limitar su crecimiento si fuese necesario.

¿PARA QUÉ TIPO DE CLIMA?

Por mucho que te gusten las sativas, si vives en un clima de principios de otoños lluviosos nunca son la mejor opción. A no ser que dispongas de un invernadero donde resguardarlas hasta que se cosechen, en ocasiones en diciembre. Este tipo de variedades proceden de las zonas tropicales del planeta, donde la escasez de lluvias y la ausencia de estaciones climáticas permiten que los cogollos maduren en óptimas condiciones.

Las índicas en cambio son más rápidas y es raro que se cosechen más tarde de la primera quincena de octubre. Son variedades que proceden en su mayor parte del Hindu Kush, un extenso valle que comparte frontera con Afganistán, Pakistán e India, entre otros. En este clima similar a la mitad norte española, las plantas han evolucionado para terminar la floración antes de la llegada de las primeras lluvias del otoño.

¿Y LAS AUTOFLORECIENTES?

Son otra opción más, pero que todo o casi todo lo anterior no les afecta. Las autoflorecientes son variedades descendientes de Ruderalis, de la que heredan el gen automático. Son plantas de pequeño tamaño normalmente, no superior a los 100-120 cm. El comportamiento de todas es idéntico, crecen durante 3-5 semanas, y después florecen. Éste es el principal motivo de su pequeño tamaño, el corto período de crecimiento que poseen. Las más rápidas, se cosechan en apenas 8 semanas desde la germinación.

Las autoflorecientes son aptas tanto para interior como para exterior, además de para cualquier tipo de clima. Cultivadas durante los meses de primavera y verano, se pueden conseguir hasta 3 cosechas por año. Dependiendo de si es una autofloreciente sativa, índica o híbrida, los efectos, crecimiento y período de floración será variable.

EJEMPLOS DE SATIVAS

Haze, Malawi, Thai, Punto Rojo, Panamá, Ciskei, Destroyer, Durban Poison.

EJEMPLOS DE HÍBRIDOS SATIVA-DOMINANTES

Chocolope, Silver Haze, NL#5xHaze, Kali Mist, Amnesia, Jack Herer (casi todos sus fenotipos).

EJEMPLOS DE ÍNDICA/SATIVA

Skunk, Gorilla Glue, White Widow, Blueberry, Chronic.

EJEMPLOS DE ÍNDICA-DOMINANTES

Critical, Super Skunk, Big Bud, NYC Diesel, Bubblegum, OG Kush.

EJEMPLOS DE ÍNDICAS

Hindu Kush, Black Domina, Peyote Purple, Hash Plant, Mapple Leaf, Northern Lights.

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Provincia de Jujuy

El gobierno de la provincia de Jujuy, en el norte de Argentina, sigue adelante con un controvertido proyecto que instalará un mega cultivo a pocos kilómetros de la caliente frontera con Bolivia. Para ello, el propio gobernador Gerardo Morales firmó una alianza con la compañía Green Leaf Farms International, al tiempo que sigue persiguiendo y encarcelando a los cultivadores artesanales que proveen de aceite a cientos de niños con epilepsia.

La iniciativa es difícil de creer en un contexto de guerra contra las drogas encarado por la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich. Es decir, la misma oficina que reprime el cultivo y se ufana de realizar grandes allanamientos y detenciones por tenencia de drogas, por otro lado permite la producción en masa a una empresa extranjera.

La noticia, leída con demasiado optimismo, dice que el ministerio de Seguridad autorizó el lunes el primer centro de elaboración de cannabis medicinal de Argentina. El visto bueno para el establecimiento que funcionará en Jujuy y será administrado por una empresa estatal y otra estadounidense fue publicado en el Boletín Oficial. En el lugar se realizarán estudios científicos, medicinales y terapéuticos.

“Tener la autorización del Ministerio de Seguridad de la Nación implica que el proyecto de la provincia de Jujuy es seguro en términos de prevención por cualquier evento delictivo que pudiera producirse”, afirmó a Télam Gastón Morales, presidente de la empresa jujeña Cannabis Avatãra S.E, que está asociada a la estadounidense Green Leaf Farms International y, claro, hijo del gobernador, en un país que por decisión del propio presidente Mauricio Macri, aliado de Morales, tiene prohibida la contratación de familiares directos de los funcionarios en las distintas órbitas del Estado. 

El requerimiento del gobernador de esa provincia, Gerardo Morales, se efectuó en agosto pasado, y fue entonces cuando Seguridad instruyó a Gendarmería Nacional para que inspeccionara las instalaciones de la “Finca El Pongo”, situada sobre la Ruta Provincial 1, cerca de la localidad de Perico. A pocos minutos de la capital provincial y a, aproximadamente, dos horas de La Quiaca, en la caliente frontera con Jujuy.

“A partir de un exhaustivo análisis técnico realizado por especialistas de la fuerza federal, se concluyó que el establecimiento contaba con las normas de seguridad necesarias y que cumplía con las pautas legales impuestas a nivel nacional y provincial”, aseguró la cartera que conduce Patricia Bullrich en un comunicado. Así fue que se concedió la primera habilitación de un espacio destinado al estudio e investigación del uso medicinal del cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales, como se establece en la ley 27.350 sancionada en 2017, pero que se cumple con extrema burocracia.

De esta manera, Jujuy se convertirá este año en la primera provincia del país en cultivar legalmente cannabis para uso medicinal, lo que marcará “un hito” y tendrá un sistema “seguro en términos de prevención”, afirmó Gastón Morales.

Plan piloto en El Pongo

El proyecto de plan piloto se asentará sobre una superficie de 5 a 15 hectáreas de la finca El Pongo, en tierras del Estado, y ayudará a lograr “certidumbre científica respecto de la adaptación de la planta a las condiciones del suelo, agua, aire y clima del lugar”. Estiman que el proyecto piloto estará finalizado en junio y que “recién allí estarán en condiciones de elaborar, con datos técnicos certeros y concretos, un plan de cultivo industrial para una escala mucho mayor, de 500 hectáreas en los próximos cinco años”, indicó Morales.

El cultivo que en agosto se vendió como “el más grande del mundo” se realizará a campo abierto, y las semillas llegarán a fines de este mes para empezar el proceso de germinación, que se calcula “durará aproximadamente dos meses, por lo que se transplantará al predio a partir del tercero”, adelantó el empresario. De avanzar con la producción y la industrialización, la empresa jujeña calcula que empezará a producir aceite de cannabis “entre agosto y noviembre de este año”.

Por Rama

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Las semillas son el método de reproducción vegetal más común, no sólo en plantas de cannabis. Obtener miles de semillas es muy económico y apenas se necesitan conocimientos. Ya otro tema es el trabajo de selección que pueda haber detrás de una semilla, algo que puede llevar años. Las grandes variedades de la historia en muy pocas ocasiones son fruto de la casualidad.

Las semillas pueden ser feminizadas, es decir que aseguran en un 99% plantas hembra, o regulares o también las de toda la vida, de las que pueden salir plantas hembra y plantas macho. Pese a los que pueda parecer, las semillas regulares son más difíciles de hacer por todo el trabajo de selección que hay tras ellas. Las feminizadas en cambio, aunque requieren aplicaciones con productos químicos con cantidades muy específicas, parten normalmente de clones elite previamente seleccionados.

En este post os vamos a enseñar los pasos a seguir para que puedas hacer tus propias semillas partiendo de semillas regulares. Lógicamente puesto que las semillas no serán para comerciar, tampoco será necesario realizar un gran trabajo de selección, ni testeos para comprobar la homogeneidad, ni tasas de germinación. Se suele decir que cuando dos buenas plantas se unen, el resultado será una buena planta. Así que nos guiaremos un poco por nuestra intuición.

SELECCIONAR LA MADRE

Seleccionar una madre es lo más fácil. No pretendemos tampoco hacer una selección que pase a la historia como la UK Exodus Cheese, Critical Mass Bilbo, Amnesia… Cuantas más semillas germinemos, más posibilidades tendremos que encontrar una excelente madre. Pero germinando un paquete de 3, 5 o 10 semillas puede ser suficiente para encontrar una buena planta. Guíate por tus gustos, y quédate con la que mejor huela, la que tenga mejor sabor, más potencia o más producción. Si tienes la posibilidad de conseguir algún clon élite de los muchos que circulan por España u otros países, sería también una gran opción para ahorrarse buscar una buena madre.

SELECCIONAR EL PADRE

Seleccionar el padre nos llevará a germinar semillas regulares y confiar en que al menos una de ellas sea macho. Los breeders suelen seleccionarlos por su resistencia al hermafrodismo, vigor, estatura y periodo de maduración, que es el tiempo que requieren las flores para su desarrollo y madurez total. Si contamos con varios machos, tendremos más sencillo seleccionar el mejor de ellos por alguno de estos rasgos. Si sólo contamos con uno, pues tampoco hay mucho más que decir. Puede que no sea el mejor, pero lo usaremos igualmente.

EL MEJOR MOMENTO PARA HACER EL CRUCE

Normalmente los machos son más rápidos que las hembras en entrar en floración. Con ello se garantizan que las plantas hembra reciban su polen desde las primeras fases de la formación de los cogollos. Las semillas que quedarán más en el interior del cogollo, serán también las más protegidas. Ésto sucede con el cannabis en estado salvaje. Nosotros mediante el control del fotoperíodo podremos programar la polinización para cuando deseemos.

Así que con macho y hembra seleccionados, es hora de pasar las plantas a floración si cultivamos en interior. Si se cultiva en exterior, de debe esperar a que la plantas florezcan de manera natural. Lo más complicado en este punto, es mantener en floración una planta macho en medio de plantas hembra. La mejor opción es alejarlo lo máximo posible, si puede ser en una habitación a la que no accedamos a menudo. Con una buena iluminación natural y un control de las horas de oscuridad, no tardará en comenzar a mostrar sus racimos de flores.

Como decimos, el macho florecerá antes, algo que no nos interesa demasiado. Conviene hacer una única polinización controlada y sobre la 4ª semana de floración, cuando los cogollos ya tengan un buen tamaño y la cantidad de semillas que consigamos sea elevada. Así que puede que tengas que esperar una o dos semanas desde que el macho comience a abrir alguna flor y soltar el polen. Siempre puedes ir quitando las más maduras para evitarse posibles problemas de polinizaciones incontroladas. Cuando la hembra ronde la 4ª semana, deja que las flores del macho maduren bien.

El polen del macho es un peligro como decimos. Puede viajar varios kilómetros con condiciones favorables, polinizando toda planta que se encuentre a su paso. Cuando las flores estén maduras, se abrirán y dejarán caer su polen, de color amarillento. Éste es el momento de recogerlo. Usa una bolsita zip, metiendo el cogollo en su interior y golpeando con la mano o un palito. Se necesita muy poquito polen, así que una vez que lo consigas, corta la planta macho, métela en una bolsa de basura, y tírala al contenedor.

Y es la hora de polinizar algún cogollo de nuestra madre. De un cogollo del tamaño de una moneda pequeña, podremos obtener fácilmente 10-20 semillas. Tenlo en cuenta para que no se te vaya la mano. Existen varias maneras para hacerlo de manera controlada. La primera es tapar toda la planta con una bolsa salvo una rama, que será la que polinizemos.  También puedes usar una jeringa o pequeño spray, mezclando agua mineral con el polen y empapando bien el cogollo.

En cuestión de días se podrán observar los primeros cambios en ese cogollos. Los pistilos que secarán, los cálices se comenzarán a hinchar y las semillas empezarán a formarse. Son necesarias unas 4-5 semanas para la completa formación de las semillas. Algunas reventarán los cálices y se mostrarán, por lo que es fácil observar el color que van adquiriendo. Si se diese el caso que la planta está lista para cosechar y las semillas aún no, puedes cosechar toda la planta y dejar ése cogollo y algún otro algunos días más.

Las semillas recién cosechadas son perfectamente germinables, pero conviene darles un periodo de curado. No es demasiado el trabajo que invertirás, y serán muchas las satisfacciones de cosechar y cultivar tus propias semillas. Es un primer paso para en un futuro volver a repetir.

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El invierno no es igual todas las zonas. Por ejemplo mientras en el norte de España suelen ser muy lluviosos y gélidos, en el sur de España las lluvias no son tan frecuentes y aunque las temperaturas son bajas, no lo son tanto. Ésto permite a muchos cultivadores desafiar al clima y realizar cultivos invernales. A la hora de decidirse a cultivar en exterior a estas alturas del año, se deben tener en cuenta algunos aspecto que vamos a contar en este post.

EL CLIMA LO ES TODO

Lo primero de todo, es analizar el clima. Nadie mejor que cada uno conoce su clima y es el propio cultivador el que decidirá si un cultivo invernal es viable o no. Lo más importante es que se dispongan de buenas horas de sol y si lo más común en estas fechas son lluvias y nubes, no vale la pena ni intentarlo. Sin sol, las plantas ni crecen bien ni florecen en condiciones.

La temperatura no es ni mucho menos el factor determinante. Las plantas de cannabis soportan muy bien las temperaturas bajas en las zonas aéreas. Son las raíces las que peor llevan ésto, ya que por debajo de los 14-15 ºC muestran serios problemas para asimilar los nutrientes. Y por debajo de los 12-13º, las plantas morirán. Es por ello que ante todo se deben proteger las raíces del frío. Para ésto se puede optar por macetas de color oscuro que absorberán más calor que las de colores claros. También sobre el sustrato es interesante poner algo que sirva de aislante térmico, como un plástico negro, una capa de piedras, de paja…

COMPRENDER EL FOTOPERÍODO

Las plantas de cannabis crecen cuando los días crecen, y florecen cuando éste decrecen. En exterior, las plantas crecen a lo largo de la primavera y principios del verano, hasta que los días se comienzan a cortar. Las plantas entonces reciben una señal que les indica que el otoño se aproxima y antes de la llegada del invierno, deben haber completado su floración antes de que el frío y las  lluvias pongan en riesgo la cosecha.

Hacemos un paréntesis para diferenciar el comportamiento de las semillas y esquejes ante el fotoperíodo. Una planta nacida desde semilla, no florecerá hasta que alcance la edad sexual adulta. Ésto sucede pasadas las 4-5 semanas desde la germinación. Y ni aunque cuenten con un fotoperíodo de menos de 12 horas de luz, florecerán antes. Los esquejes en cambio, al ser una copia genética de su madre, también tiene su misma edad sexual, que puede tranquilamente ser más de 20 o 30 años. En el momento que se le exponga a un fotoperíodo de menos de 12 horas de luz, florecerá tenga el tamaño que tenga.

En interior, el cultivador maneja los fotoperíodos a su antojo. El período de crecimiento puede ser continuo mientras las horas de luz se mantengan por encima de las 12-13 horas. Pero cuando las horas de luz son 12 o menos, las plantas florecerán. Es por ello que para un cultivo invernal es importante haber crecido primero las plantas en un interior, con un fotoperíodo superior a las 12 horas. Se suele optar por un fotoperíodo de 18 horas de luz y 6 de oscuridad para obtener un mejor crecimiento.

Si se trata de un esqueje lo que pretendemos cultivar, debemos tener en cuenta que una vez lo saquemos al exterior, comenzará a florecer. Crecerá durante la fase de transición, pero tampoco alcanzará un gran tamaño. Por éso conviene aguantarlas en interior el máximo tiempo posible, garantizando unas buenas condiciones para su crecimiento.

Si se trata de una semilla, aunque las saquemos antes de las 4-5 semanas no florecerá. Y con este tiempo actual, una semilla tendrá bastantes obstáculos para desarrollarse. Lo mejor opción pasa por crecerlas durante unas 4-5 semanas en interior. En este tiempo alcanzará un buen tamaño y será lo suficientemente fuerte para hacer frente al gran cambio.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que estamos en fase ascendente de luz. Ésto significa que el aumento de las horas de día hará que en primavera las plantas revegeten. Detendrán la floración y volverán de nuevo a la fase de crecimiento, por lo que debemos calcular el período de floración de la variedad que vayamos a cultivar, para asegurarnos de cosecharla antes de mediados de abril – principios de mayo. Si se trata de un esqueje, calcularemos tan sólo lo que dura la floración. Si es una semilla aún por germinar, calcularemos 4-5 semanas de crecimiento y lo que dure la floración.

CÓMO AFECTA EL FRÍO A LAS PLANTAS

Como ya hemos comentado, son las raíces las que más sufren las bajas temperaturas invernales. Protegiéndolas y garantizando una temperatura agradable, tendremos mucho ganado.

Algo muy característico de los cultivos invernales, son las tonalidades de las plantas. Variedades que cultivadas en verano son completamente verdes, en invierno y debido al frío tienden a adquirir unos preciosos colores oscuros, desde el negro hasta el púrpura. Ésto se debe principalmente a que las plantas con temperaturas bajas, las plantas muestras más dificultades para asimilar potasio, y en menor medida fósforo.

También cabe destacar que las cosechas de cultivos invernales, tienes unos aromas y un sabor más puros. La misma variedad cultivada en invierno y en verano, pueden llegar a parecer completamente diferentes. El calor del verano, en ocasiones muy elevado, hace que los terpenos se evaporen. Con el frío en cambio ésto no sucede. Cabe destacar que las cosechas no se pueden comparar con las del verano, donde la gran cantidad de horas de sol y temperaturas altas marcarán la diferencia. Pero un cultivo invernal es un buen método de comenzar el año con buen pie siempre y cuando el clima lo permita.

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semilla marihuana

Las variedades autoflorecientes cada vez más son más utilizadas y dan más producción. Aquí os dejamos algunas de las mas conocidas.

Magnum de Buddha Seeds es la autofloreciente más vendida de España. Años después de su lanzamiento, su origen todavía sigue un secreto conservado por los breeders de este banco. Se sabe que es un cruce de 3 variedades y que por su sabor se podría intuir alguna ascendencia Haze. Sea como fuere, es una de las autos más productivas y especiales del mercado.  Desde que se germina, se cosecha en 75 días. Sus cogollos forman largas colas en forma de bates de béisbol. El sabor es muy dulce, fresco y especiado. Los efectos son cerebrales, alegres y divertidos.

White Widow Auto de Greenhouse es la versión autofloreciente de la variedad más famosa de este banco, una genética ganadora de múltiples premios que se caracteriza por sus cogollos completamente blancos por la concentración de tricomas. Con la mejor de las madres White Widow, híbrido estabilizado Brasil x India, el resultado es una variedad que conserva sus mismas características pero concentradas en unas planta que no supera los 80cm de altura. El sabor es terroso y los efectos potentes y equilibrados, te hará viajar en una montaña rusa de sensaciones.

Think Different de Dutch Passion es una autofloreciente que te hará pensar diferente, como sugiere su nombre. Para su desarrollo, se combinó una variedad llamada AK420, hibrido AK47 muy productivo y extremadamente potente, con una rudelaris cuidadosamente escogida. Es una planta fuerte y homogénea, con alturas que rondan los 100-150 cm. Los ejemplares de mayor tamaño llegan a ofrecer hasta 300 gramos de resinosos cogollos en sólo nueve semanas. Los niveles de THC del 18% proporciona unos efectos muy potentes y psicoactivos.

Purple Kush de Buddha Seeds es otra de sus joyas. Se trata de una autofloreciente que destaca por sus preciosos colores de color morado. Contiene genes de una variedad procedente del Hindu Kush, de la que hereda principalmente todos sus rasgos. Su estructura es clásica de índica piramidal, tiene a formar un único cogollo que prácticamente comienza en la base del tallo y se extiende hasta la punta apical. Y se cosecha en 70 días. Los efectos son muy relajantes, pero sin ser excesivamente narcótica. Su aroma y sabor dulce, a hachís y con trasfondos a frutos rojos.

Red Poison Auto de Sweet Seeds es también otra preciosa autofloreciente de cogollos morados, perteneciente a la red family. Se trata de un cruce entre el éxito superventas Green Poison y una exótica y colorida autofloreciente paquistaní.  En las mejores condiciones de cultivo puede llegar a alcanzar una altura de 120 cm y rendimientos de 175 gramos. Desde la germinación se cosecha en sólo 8 semanas. Los aromas son dulces, a frutas y con trasfondos Skunk. Los efectos relajantes y duraderos.

Skunk #1 Automatic de White Label es la versión de la variedad más influyente de la historia y uno de los iconos de Sensi Seeds, a quien pertenece este banco. La Skunk es una híbrido índica sativa cruce de México x Colombia x Afganistán. Destaca por todo, es una variedad perfecta. Esta versión auto se cosecha en unas 11-12 semanas desde la germinación, su rendimiento es elevado, su olor apestoso, su sabor almizclado y sus efectos potentes, equilibrados y de enorme felicidad.

Auto Blueberry de Dutch Passion es por su parte la versión autofloreciente de la Blueberry, una genética creada por Dj Short mediante un trabajo con variedades sativas de Tailandia e índicas de Afganistán. Es una de las variedades más deliciosas que jamás se han creado y es muy empleada como base de cría por el gran sabor que hereda la descendencia, como a yogur de arándanos y bayas. Se cosecha en 8-10 semanas y los cogollos además de super resinosos, adquieren unos preciosos tonos azul/lavanda.

 

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Alguna vez nos llegan mensajes de cultivadores que nos preguntan si es posible reproducir plantas autoflorecientes mediante esquejes o clones. La respuesta es sencilla: DEPENTE. Pero vamos a explicar los motivos para que el que tenga dudas, las pueda comprender.

Para empezar, hablemos un poco de las autoflorecientes. Es común llamarles Ruderalis a las autoflorecientes, pero ésto no es del todo correcto. De por sí, la Ruderalis es una especie sin mucho interés ya que produce cantidades muy bajas de cannabinoides, en especial de THC. En el mundillo cannábico, se comenzó a hablar de ella a raíz de una foto publicada en el catálogo de The Seed Bank de Nevil Schoenmakers del año 1987, donde se podía ver una planta Ruderalis al borde de una autopista en Hungría.

La característica más especial en cambio, es que a diferencia de variedades de cannabis índica y sativa, no depende de fotoperíodos para completar sus ciclos ya que ha conseguido adaptarsea las duras condiciones del norte de Europa y Rusia. No fue hasta 20 años después cuando comenzó el boom de las autoflorecientes, cuando diversos bancos de semillas comenzaron a trabajar con genética Ruderalis, combinándolas con índicas o sativas hasta conseguir fijar el gen autofloreciente tras varias generaciones.

Lejos quedan las primeras autoflorecientes que hace 10 años comenzaron a verse. Eran plantas muy pequeñas, que rara vez solían superar los 50cm de altura. Lógicamente, los rendimientos eran acordes a su tamaño, bastante pobres. Y la calidad de la cosecha también era bastante inferior a lo que estábamos acostumbrados. Hoy en día, las autos han sufrido una gran evolución, no es difícil con la planta adecuada, conseguir superar los 150-200cm de altura y rendimientos superiores a los 300-400 gramos.

Las autoflorecientes tienen todas un comportamiento similar. Crecen aproximadamente de 3 a 6 semanas, e independientemente de la cantidad de luz que reciban comienzan a florecer. En total, las más rápidas se pueden cosechar en unas 8 semanas desde la fecha de germinación. Las más sativas pueden llegar a los 100 días. Éste comportamiento autofloreciente es lo que las hace totalmente diferentes a las variedades fotodependientes, con sus contras y sus pros.

Por ejemplo son una gran opción para muchos cultivadores, ya en exterior no es necesario esperar a la cosecha de temporada. Es posible cosechar autoflorecientes en junio mientras esperamos la cosecha de final del verano sin la despensa vacía. También al tener un período de crecimiento tan corto, por lo general son plantas muy discretas, ideales para terrazas, balcones, guerrillas o pequeños jardines.

Por otro lado, las contras son precisamente el corto período de floración, durante el cual no garantizamos a la planta unas condiciones óptimas, se puede quedar muy pequeña antes del cambio automático de fase. Ésto llevará a producciones muy pobres. Otra contra, es que una autofloreciente nunca será una buena planta donante de esquejes. Aunque se suele decir que es porque los esquejes no enraízan, el motivo es otro completamente distinto.

Un clon o esqueje es una copia idéntica de la planta a la que pertenece. Tendrá el mismo sabor, aromas, potencia, período de floración´… y lo más importante en el caso que tratamos hoy, tendrá la misma edad sexual. Es decir que si una autofloreciente de que tenga 3 semanas, le cortamos una rama para intentar enraizarla, esa rama tendrá exactamente 3 semanas. Pensemos que en variedades fotodependientes hay plantas con décadas de vida.

Por ello, si la planta comienza a florecer a la cuarta semana, el esqueje que hemos sacado en la tercera semana también comenzará a florecer. En ese momento con el esqueje concentrando las energías en el inicio de la floración, tiene complicado dividirlas para al mismo tiempo, generar raíces. Y sin raíces el esqueje terminará muriendo. Recordemos que ni aún con el aporte de horas extras de luz conseguiremos revertir la floración.

Periodos de crecimiento más largos

En autoflorecientes con períodos de crecimiento más largos, de 6 semanas, sí es posible que los esquejes enraícen ya que contarán al menos con 2-3 semanas por delante. Lo que sí, es que apenas tendrán días por delante para alcanzar un tamaño medianamente decente. Lo que pueden llegar a producir estos esquejes, siempre será menos de lo que produciría ésa misma rama no la hubiésemos sacado de la planta.

Otra mención merecen las llamadas variedades fast version. Se trata del cruce entre una variedad fotodependiente y una variedad autofloreciente. La primera generación de semillas, no contiene todavía el gen autofloreciente. Son genéticas fotodependientes pero de floración muy rápida herencia de la autofloreciente. Pese a ello, hemos comprobado con muchas de ellas que es complicado mantener una madre por estar en un constante período de prefloración que tampoco se puede revertir.

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Terminada la temporada de cultivo exterior con la cosecha de las variedades más tardías, algunas aún en floración, la gran mayoría de cultivadores con la despensa llena deja pasar los meses hasta la siguiente temporada. Pero el cultivador es un ser inquieto que en muchas ocasiones cultiva por el placer de cultivar y no es capaz de esperar tanto tiempo. Es por ello que muchos recurren al llamado “cultivo invernal”.

Queda claro que un cultivo invernal se trata de cultivar en invierno, pero siempre que el clima lo permita. En muchas zonas será imposible, sea por la poca cantidad de sol, por la gran cantidad de lluvia, por el frío, por la nieve… Pero en muchas otras zonas sí es posible, ya que aunque las temperaturas son bajas, las horas de sol son las suficientes para que las plantas produzcan buenas cosechas.

En cuanto a la cosecha, cabe destacar que estará muy por debajo de los rendimientos que se pueden obtener en verano. Las condiciones climáticas no son lógicamente las mismas y las plantas no suelen alcanzar grandes tamaños. Pero a su favor, que tanto los sabores y aromas se potencian. La misma variedad cosecha en verano e invierno, pueden cambiar de sabor totalmente, siempre a favor de la cosechada con frío.

Pero empecemos por lo básico, que es comprender el fotoperíodo de esta planta. El cannabis es fotodependiente, es decir que son los fotoperíodos los que controlan sus fases. Crece cuando las horas del día aumentan, y florece cuando las horas de día comienzan a disminuir. Desde el solsticio de verano (20-21 de junio) hasta el solsticio de invierno (21-22 de diciembre), las horas de luz disminuyen. Y desde el solsticio de invierno hasta el solsticio de verano, las horas de luz aumentan.

Sabiendo éso, debemos tener en cuanta varios aspectos. A estas alturas, con las horas de luz en descenso, si germinamos una semilla ésta crecerá hasta que el fotoperíodo la fuerce a florecer al alcanzar la edad sexual adulta, sobre las 4-6 semanas desde la germinación. A no ser que realicemos un aporte con luz artificial para complementar las horas de luz, podemos intuir que conseguiremos unas plantas de pequeño tamaño.

A estas alturas del año, un esqueje cultivado en interior y sacado al exterior, comenzará a florecer automáticamente por la reducción tan brusca de las horas de luz. Conseguiremos plantas de muy pequeña altura, ya que normalmente los esquejes en interior no tienen un gran tamaño. Pero también debemos tener en cuenta la inversa, que si el cultivo invernal lo comenzamos demasiado tarde, las horas de luz en aumento puede hacer que la planta revegete, es decir que detenga la floración y comience una nueva fase de crecimiento.

Las temperaturas en exterior son determinantes a la hora de realizar un cultivo invernal. Mientras las zonas aéreas soportan las bajas temperaturas mejor de lo que podemos imaginar, no ocurre lo mismo con las raíces. Cuando éstas están por debajo de 15-16 ºC, la asimilación de nutrientes se ve disminuida e incluso se puede llegar a detener, con lo que nuestras plantas ni crecerán ni florecerán en condiciones.

Mantener una temperatura así en exterior no es sencillo, pero no imposible. En maceta siempre será más complicado que en el suelo, éso debemos tenerlo en cuenta. Pero una maceta también podemos aislarla térmicamente o al menos protegerla del aire frío. También existen macetas de materiales como porexpán, con las que las raíces se encontrarán más confortables.

Sin duda la mejor opción pasa por cultivar en un invernadero o pequeño cobertizo, pero no siempre es posible. Además cuenta con la ventaja de que en un invernadero o estructura similar es muy sencillo aportar luz con una simple instalación eléctrica. Tampoco pretendemos montar un interior al aire libre, sino evitar que las plantas florezcan y un aporte de 2-3 horas de luz puede ser suficiente.

Algo muy característico de las cosechas de los cultivos invernales, además de los sabores y aromas más intensos que ya hemos comentado, es que las bajas temperaturas hacen que la asimilación de determinados nutrientes se vea afectada. Entre ellos se encuentra el fósforo, y ante una carencia de este nutriente, la planta reacciona adquiriendo unos preciosos tonos púrpuras o rojizos. Es muy común que variedades que cultivadas en verano son completamente verdes, y la misma variedad cultivada en invierno sea completamente púrpura, tanto hojas como cogollos.