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Uno de los básicos de la cocina cannábica es la cannabutter o mantequilla de cannabis. Puesto que los cannabinoides no son hidrosolubles sino liposolubles. Es decir no se disuelven en agua sino en grasa. La opción para realizar cualquier receta es la de usar cualquier ingrediente que contenga materia grasa, desde aceite, hasta mantequilla, nata, leche o margarina. Como éste es un proceso que requiere aproximadamente de una hora de preparación, la mejor solución es preparar un concentrado de cannabinoides con alguno de estos ingredientes y tenerla a mano siempre que se necesite.

Las ventajas de la mantequilla de cannabis es que su puede emplear para todo tipo de recetas. Desde postres a comidas saladas o aliños para ensaladas. En nuestro blog ya alguna vez os hemos contado sobre varias recetas para hacer la famosa cannabutter y hoy os traemos una más, que es mediante la previa clarificación de la mantequilla.

La mantequilla es un producto resultado del batido y amasado de nata o crema de leche. Al batir la nata se transforma en una emulsión de agua en grasa que es la mantequilla. El componente principal es la grasa, presente en aproximadamente un 80%. De esta cantidad, aproximadamente el 50% es grasa saturada, el 25% grasa monoinsaturada y el 3% grasa poliinsaturada. El 20% restante es agua que contiene un 2% de proteínas y sales minerales como calcio, fósforo, sodio, potasio, magnesio, zinc, hierro, flúor o yodo, además de impurezas.

CÓMO CLARIFICAR UNA MANTEQUILLA

Mediante este proceso de clarificación, todos éstos compuestos se pueden separar muy fácilmente. Por un lado conseguiremos una mantequilla con un mejor sabor y textura. Por otro, se consigue evitar que al trabajar con altas temperaturas en la elaboración de cualquier receta, estas impurezas se quemen y aporten un sabor amargo.

Clarificar una mantequilla es muy sencillo. Tan sólo debemos calentarla en un cazo a fuego bajo hasta conseguir separar la materia grasa del agua. Podrás comprobar que poco a poco se irá formando sobre la superficie una espuma, que contiene las impurezas, y que debemos ir retirando con una cuchara o espumadera.

Cuando veamos que ya no se produce más espuma, apagamos el fuego y dejamos que la mantequilla se enfríe. En el fondo del cazo, se acumulará un líquido de color blanquecino y que es el suero de la leche, que no nos interesa. Así que con cuidado, vamos retirando con una cuchara la capa superior, que será nuestra mantequilla clarificada.

La expresión culinaria beurre noisette (en francés “mantequilla avellana”) se refiere tanto el olor a avellanas que desprende esta mantequilla al calentarla para derretirla y clarificarla, como al color dorado. Se debe tener cuidado para retirar del fuego en un punto dorado. De lo contrario se transformaría en la conocida “mantequilla negra”.

CANNABUTTER CON MANTEQUILLA CLARIFICADA

El proceso para hacer una mantequilla de cannabis a partir de mantequilla clarificada es el mismo que el de cualquier receta tradicional. La diferencia, es que una vez terminemos no tenemos que separar la parte sólida en la parte superior, de la líquida en la inferior. Pues ya es un paso que habremos hecho anteriormente.

La cantidad de cannabis a usar puede ser muy variable. Nuestro consejo es hacer una mantequilla de cannabis bastante concentrada y usar pequeñas cantidades en cada receta. Por ejemplo, 1 gramo de hierba por cada 40 gramos de mantequilla, que sería aproximadamente una cucharada colmada. 1 gramo es una buena dosis para 1-2 personas.

Para conservar la mantequilla de cannabis, una buena solución es cuando aún se encuentre caliente, verterla en cubiteras de hielo. Una vez enfríen se pueden separar en cómodas dosis y conservar durante muchos meses en el congelador. Los podremos usar en cualquier ocasión ya que apenas necesitará tiempo para descongelarse.

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Las semillas de cáñamo son una de las últimas tendencias en nutrición. Los motivos son varios, pero resumiendo diremos que se consideran el alimento más completo que se pueden encontrar en una única planta. Tienen mayor valor proteínico que cualquier otra semillas, además de ser ricas en vitamina A, enzimas, zinc, magnesio, fósforo, azufre, manganeso, potasio, calcio, hierro y fibra. También tienen un gran contenido en ácidos grasos esenciales como el Omega 3, 6 y 9. Éstos ayudan a prevenir la artritis y reumatismos, entre otras dolencias. La proporción de Omega 3 y Omega 6 es de 4:1 y según estudios clínicos, es el ratio ideal para mantener un balance adecuado para equilibrar el colesterol y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Las semillas de cáñamo o cañamones, poseen un 30% de aceite. En total, contienen un 25% de proteína vegetal, un 35% de hidratos de carbono, un 35% de ácidos grasos esenciales y tienen unas 400 Kcal. En definitiva, son una fuente de salud que hoy en día se pueden encontrar en muchos establecimientos, tanto grandes superficies comerciales, como en herboristerías o tiendas de productos dietéticos. En nuestro post de hoy, te traemos una simple receta para hacer unas deliciosas y saludables galletas con mantequilla de semillas de cáñamo. Toma nota:

INGREDIENTES

  • 100 gramos de mantequilla
  • 150 gramos de semillas de cáñamo
  • 120 gramos de azúcar
  • 280 gramos de harina de trigo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

PREPARACIÓN

Lo primero que debemos hacer es integrar las semillas de cáñamo a la mantequilla. Para ello, lava bien las semillas y cocínalas durante unos 20-30 minutos en agua. Podrás ver como poco a poco las semillas se abren. Retira el agua con ayuda de un colador.

Por otro lado derrite ligeramente la mantequilla y añade las semillas una vez hayan atemperado. Si tienes una licuadora, licúa esta mezcla. Sino, usa una batidora, batiendo bien durante unos minutos para conseguir una mezcla homogénea. Tampoco pasa nada si queda algún trozo de semilla.

En un bol mezcla la mantequilla con las semillas de cáñamo, con el azúcar y mezcla mu bien. Después añade la cucharadita de esencia de vainilla y finaliza añadiendo la harina. Pásala por un colador para tamizarla antes de añadirla al bol. Y mezcla de nuevo muy bien usando ya las manos.

Para darles forma a las galletas, lo más sencillo es hacer un rollito de unos 4 cm de diámetro. Puedes ayudarte de un papel film, para apretar y darle forma sin que se deshaga la masa. Mete el rollito de masa en la nevera durante unos 60 minutos. Después saca el papel film y corta rodajas de aproximadamente cm de grosor.

Enciende el horno y deja que se caliente a 180ºC. Pon las galletas en una bandeja de horno previamente engrasada con mantequilla o aceite durante unos 11-12 minutos. Cuando veas que los bordes se empiezan a dorar, sácalas. Es normal que en este momento estén aún blandas. Una vez enfríen, se endurecen.

Deja que enfríen totalmente y disfrútalas cómo y cuándo quieras. También puedes añadir más ingredientes a tu gusto antes de hornerlas, como pepitas de chocolate, coco rallado, ralladura de naranja o limón… Tu imaginación en este caso sólo conseguirá mejorar el sabor de este sencilla receta.

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Primer vídeo de cocina con cannabis de Nám, programa donde nos mostrarán como hacer nuestra mantequilla con el Chef Felipe Beltran

Ñam es un programa de cocina marihuanesca o cannabica, el cual lo integran muchas personas que son los amigos de la marihuana comestible, en cada capítulo diferentes chefs, sus recetas y recetas para cocinar, lo que queda es un elemento básico de la comida con THC activado.

El programa responde al público lúdico que le gusta experimentar en la cocina con la hierba, de forma entretenida se dañan los ingredientes y lo reciben con una dosis para no quedarse durmiendo una semana entera por una leche muy potente.

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La mantequilla de cannabis es una de las principales elaboraciones con las que después hacer todo tipo de receta cannábica. Los motivos son varios, desde la facilidad para hacerla son unos ingredientes básicos y muy baratos, como su larga conservación que permiten almacenarla semanas sin que pierda propiedades o se estropee. También otro de los principales motivos es que los tricomas del cannabis son liposolubles y se disuelven en materias grasas y usar directamente marihuana en cualquier receta puede llegar a ser algo desagradable por su sabor.

Para hacer mantequilla cannábica o cannabutter de la manera más sencilla tan sólo se necesita mantequilla y cannabis, además de una serie de utensilios que cualquiera tendrá en su cocina. Tampoco es peligroso, aunque al tratar con mantequilla caliente las salpicaduras hay siempre que tenerlas en cuenta, echar mano de unos guantes en determinados momentos evitarán algunos posibles sustos.

INGREDIENTES

  • 7 gramos de cogollos de cannabis finamente molidos
  • 250 gramos de mantequilla sin sal

EQUIPO NECESARIO

  • Cazo o pota mediana
  • Cuchara de madera
  • Cuchara de metal
  • Colador de metal
  • Recipiente con tapa

Empezamos poniendo la mantequilla en el cazo y a fuego lento, dejando que se derrita sin prisa, no conviene usar temperaturas elevadas que puedan quemarla. Cuando la tengamos perfectamente derretida, añadimos el cannabis triturado poco a poco y sin dejar de remover.

Dejamos cocinar a fuego lento durante unos 45 minutos, removiendo de vez en cuando. Pequeñas burbujas comenzarán a formar espuma en la superficie, así que no hay que despistarse no vaya a ser que ésta comience a salirse por fuera.

Pasados los 45 minutos, apagamos el fuego y colamos la mantequilla sobre el recipiente con tapa y presionamos con la cuchara para escurrir bien toda la hierba. Mucho ojo con los materiales que uses, los plásticos con estas temperaturas se pueden derretir o deformar.

Tan sólo queda dejar enfriar a temperatura ambiente antes de pasarlo a la nevera. Depende del tipo de colador que se haya usado, puede que la mantequilla aún contenga algunos restos vegetales que puedan afectar a su caducidad, mientras que el color verde que tendrá será totalmente normal.

Como siempre, recordar que el cannabis ingerido tiene unos efectos retardados que en ocasiones hasta pasada una hora no se comienzan a manifestar. Si es la primera vez que se ingiere cannabis, conviene ser precavido, empezar con poca cantidad y esperar un tiempo prudencial para comprobar los efectos.

Con un poco de experiencia, cada uno podrá ajustar las dosis a sus necesidades o efectos deseados. El cannabis en consumibles es uno de los métodos de consumo más saludable y la gran alternativa al cannabis fumado, el principal método de consumo en todo el mundo.

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A estas alturas las propiedades medicinales de la marihuana son innegables, más allá de su concepción política y social, esta planta se mantiene como un tratamiento alternativo para todo tipo de males, y uno cuyos efectos secundarios son mínimos.

La ciencia ha corroborado los múltiples beneficios del THC para la salud a través de rigurosos estudios. Algunos de los beneficios de consumir cannabis incluyen sus propiedades analgésicas, puede ayudar a tratar desordenes de depresión y ansiedad, y retrasa el avance de células cancerígenas (además ayuda a pacientes que han perdido el apetito a recuperarlo).

Antes de abordar la siguiente receta, hay que considerar lo siguiente: cuando consumimos la marihuana en un alimento su efecto psicoactivo es más fuerte, viéndolo de otra manera, al fumarla consumimos aproximadamente el 40% de la planta, al ingerirla el 100%.

Al comer marihuana percibir los efectos toma más tiempo; sin embargo, es más fácil controlar las dosis. En el caso de mantequilla es fácil determinar cuánta consumimos y podemos dosificarla fácilmente. Antes de consumir la mantequilla debemos medir la potencia de la misma, empezando por raciones muy pequeñas y dejando que haga efecto antes de consumir más.

Ingredientes:

  • Medio litro de agua
  • 250 gramos de aceite de coco
  • 30-50 gramos de hojas resinosas y brotes triturados de marihuana

Pasos a seguir:

  1. Hierve el agua en una olla.
  2. Una vez que el agua alcanza el hervor agregar aceite de coco y marihuana, esto hace que el THC se mezcle con el aceite y el agua.
  3. Remover la mezcla por media hora, quizá sea necesario reducir la flama.
  4. Una vez pasada la media hora debemos colar la mezcla y quitar los restos de las hojas.
  5. Guardar el líquido en el refrigerador por un mínimo de seis horas.
  6. Al sacarla separaremos el agua de la mantequilla, la mantequilla se habrá solidificado para entonces.
  7. Guardar en un refractario separado en la nevera.

Consumir, empezando por dosis pequeñas.

Fuente Ecoosfera

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¿Quieres cambiar la rutina de desayuno? O ¿tal vez estás aburrido con lo que untas o pones en tus tostadas o gofres? Cualquiera que sea el caso, esta mantequilla de manzana con cannbais, sin duda vale la pena intentarlo. La receta es muy rápida y muy simple, por lo que es fácil para cualquier consumidor crearla rápidamente.

 

Qué vas a necesitar:

-Una cucharada de zúcar morena

-1/2 taza de mantequilla de cannabis

-la Mantequera

-2 onzas de manzanas secas picadas

-1/2 cucharadita de canela

 

Pon el azúcar morena, la manzana seca y la canela a la mantequilla de cannabis ablandada. Mezcla todos los ingredientes en un procesador de alimentos y mezclalos juntos hasta que estén completamente combinados. Eso es todo! Una receta tan simple para dicha adición impresionante para un aperitivo! Esta mantequilla se puede guardar en el refrigerador hasta una semana y se congela durante un máximo de dos meses. Es muy bueno en bagels, bollos, magdalenas, tortitas, gofres, etc Básicamente cualquier alimento para el desayuno!

 

Fuente THC Finder

 

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…Esta es la receta para obtener aceite de cannabis o  mantequilla de cannabis, aquí están ambas recetas,espero sea de su agrado,antes les dejo unas NOTAS:

Dosis

Es una cuestión crucial en la cocina del cannabis. Hay que andarnos con cuidado tanto con la cantidad que se utiliza en cada receta como con la cantidad de comida con marihuana que se ingiere. Es muy típico el caso de las galletas de marihuana; como el efecto no se nota de inmediato, es fácil darse un atracón de galletas antes de notar que nos hemos pasado. El colocón de marihuana comida puede llegar a ser muy fuerte, mucho más potente que si nos pasamos fu- mando. En dosis muy altas, los efectos pueden parecerse más al de los hongos psilocibes. Si esto te suena interesante, adelante, pero recuerda que los efectos pueden sorprenderte, y ten el detalle de explicar bien a los demás invitados al banquete, si los hay, qué están comiendo. Puede que no a todo el mundo le apetezca pasar por una experiencia así.

Si vas con cuidado, no tendrás ningún problema y podrás compartir unas buenas risas con tus amigos, o un agradable momento de introspección contigo mismo o con quien quieras.

La potencia final de una receta depende de tres factores:

− El tipo de hierba utilizada: ya sabemos que no toda la marihuana es igual. Si la hemos

cultivado en casa con todas las atenciones, quizá nuestros esfuerzos se hayan visto recompensados con una hierba excelente, muy activa. En cambio todos nos hemos encontrado también con algunos fiascos… Bueno, pues esto hay que tenerlo en cuenta frente a los fogones. Ante la duda, una breve cata fumada nos iluminará sobre el grado de «peligrosidad» de nuestro principal ingrediente.

−La cantidad de hierba que usemos en la receta: estamos hablando de cantidades muy pequeñas, de 0,5 a 2 gramos de hoja por persona, y de 0,15 a 0,5 gramos si usamos co- gollos o hachís bueno.

− La constitución y experiencia del comensal: como es lógico, a menos peso y experiencia fumando marihuana, más prudentes deberemos ser con la dosis.

Dosis por persona

Hoja de calidad media: de 0’5 a 2 gramos.

Cogollo o hachís de calidad media: de 0’15 a 0’5 gramos.

Mantequilla y aceite de marihuana: de 2’5 a 10 gramos. Algo más que media cucharada de postre.

Recuerda que la dosis total varía según la receta, el número de comensales, la experiencia cannábica de los mismos y la potencia del colocón que queramos experimentar.

Procedamos con la receta:

Mantequilla de marihuana

Ingredientes:

100 g de hoja de marihuana(esto mas o menos son como 100 pesos de bien rayada mary jane de buena calidad,aseguren primero que los han rayado!!! o en dado caso,si ustedes la han cultivado,mejor!)

1 y 1⁄4 lt. de agua

500 g de mantequilla

(Por cada 50 g más de hoja añade 100 g de mantequilla y 250 mI de agua)

Pon en una cazuela todos los ingredientes y llévalo a ebullición( burbujeo ). Tapa y déjalo hervir a fuego lento entre una hora y media y dos horas, removiendo de vez en cuando. Retira la mezcla del fuego cuando veas que ha ligado (agua, mantequilla y hojas ya son uno), pero aún es líquida. Cuela la mezcla. Lo que te interesa es el líquido filtrado. Exprime bien las hojas para sacarles todo su contenido, toda la mantequilla que hayan absorbido.

Deja reposar el líquido hasta que la mantequilla se separe del agua. Mételo así en la nevera o el congelador. Cuando la mezcla esté fría, la mantequilla se habrá solidificado totalmente sobre el agua, que no debe llegar a congelarse. Ahora puedes extraerla fácilmente. El agua no sirve para nada. Si quieres guardar la mantequilla de forma más cómoda, déjala entibiar y moldéala en forma de bloque. Conservarla en el refrigerador o congela una parte.

Ciento veinticinco gramos de esta mantequilla de marihuana equivalen a un poco más de 25 gramos de hoja. Por tanto, divide entre 5 la cantidad de mantequilla que vayas a usar en una receta para saber a cuántos gramos de hoja equivale.

Aceite de marihuana

Marijuana-OilIngredientes:

100 g de hoja de marihuana.

1⁄4 lt. de agua.

500 ml de aceite(se recomienda usar un aceite que no se queme tan rapido a la hora de cocinar,pueden optar por algo de cache como aceite de olivo o aceite de coco o aceite de ahuacate o de cacahuate o de ajonjoli…en su defecto usen uno que no sea mas que el de maíz que todos usamos o girasol o canola o soya…digamos según sea su presupuesto y gusto).

Sigue el mismo proceso que para hacer la mantequilla, pero para enfriar el líquido cuando lo hayas hervido, filtrado y dejado reposar, mételo en el congelador. Debes dejar que el agua se congele para poder separar mejor el aceite. Una vez hecho todo este proceso guarda el aceite en el refri de preferencia en una botella de vidrio.

El grado de concentración es igual que el de la mantequilla. Una dosis individual tanto de mantequilla como de aceite es una cucharadita de postre o cafetera, rasa.

Aquí un vídeo de como hacer el aceite cannábico(igual guíense por la receta y procedimiento que yo les comparto,el vídeo solo úsenlo para darse la idea de como es visualmente)

Fuente MusicaPacheca

 

 

 

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Mantequilla cannabis

Una receta muy sencilla. La mantequilla de cannabis es un producto casi imprescindible en tu cocina, una gran cantidad de comidas la admiten y es una forma muy sencilla de darles ese toque tan “especial” que buscas

Cocinar con marihuana es una alternativa a la inhalación de humo para consumirla.

Mediante el uso de “Butter Bud” (mantequilla de marihuana) en sus recetas consumirás la marihuana de una manera sabrosa.

Esta es una receta para la Mantequilla de cannabis:

Ingredientes 1 libra (450gr)de mantequilla (no margarina!) 1/2 onza (15gr) de marihuana finamente molida.

Derretir la mantequilla en una cacerola hasta que esté hirviendo.

Añadir la marihuana y dejar cocer a fuego lento durante 30 minutos, más o menos, hasta que la mantequilla se haya vuelto verde de la marihuana.

Verter la mantequilla por un colador para quitar todas los trocitos de la marihuana.

Enfriar hasta que esté sólido.

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Aquí tienes una receta para conseguir tu cannabutter y poderla utilizar en tus platos “preparados.

Ingredientes:

-Dos Calderas o caldera doble
– Una libra (0.45 kg) de mantequilla sin sal  ( 2 tazas)
-1/4 oz y 1 oz (28,34 gr.) cogollos de marihuana
-filtro o gasa
-Pequeño contenedor

Instrucciones

Para el uso de una caldera doble (o dos ollas), derrita la mantequilla a fuego lento. Si se usan dos ollas, llenar la más grande (inferior) olla con el agua y la más pequeña (parte superior) con la mantequilla. (Figura 9,1 muestra un recipiente pequeño dentro de un crisol.)

Una vez que la mantequilla se haya derretido, agregar la marihuana. * Consulte la tabla siguiente para obtener la cantidad de malezas estimado.

Dejar cocer a fuego lento durante al menos 30 minutos (removiendo cada 5 minutos.) Para extraer más THC de la olla, cocine a fuego lento durante 2-3 horas.

Deja que la mantequilla se derrita en la olla fría durante 5-10 minutos y luego colar la mantequillas de la olla  usando un colador o una gasa (Figura 9.2) en un recipiente pequeño.

Cubre y refrigera hasta que la mantequilla de la olla esté semi-sólida (o según lo requiera la receta.)

Cantidades de cannabis

Estoy seguro que ahora te estarás preguntando, “¿Cuánto malezas debo utilizar para hacer mantequilla de marihuana?” Debido a la calidad de las malezas varía a tal grado,  es imposible predecir exactamente cuánto se debe usar para lograr los resultados deseados. Por lo tanto, siempre es mejor errar a la baja hasta que sepas cual es la tolerancia a la marihuana comestible. También, como no se hace mantequilla de cannabis todos los días, es mejor hacer grandes lotes. Puedes utilizar la siguiente tabla para con las proporciones de mantequilla de cannabis  en función de la fuerza de sus flores. Para lotes más grandes, simplemente haga doble o el triple de la receta.

Otras consideraciones

Aquí están algunas otras cosas a considerar a la hora de hacer esta mantequilla.

Olores. La  mantequilla de marihuana hará que toda la casa huela  durante al menos un día. Toma nota.

Tiempo. El “subidón” del  comestible de marihuana puede tardar de 40-60 minutos (o más) después del consumo a pleno efecto. Debido a esto, espera por lo menos una hora para decidir comer más.

“Subidón”. El alto producido por el consumo de la marihuana comestible no puede predecirse con exactitud. Por lo tanto, no tengas planes para el resto del día, se pueden requerir habilidades de motricidad. Además, para muchas personas, el  “subidón” producido por el consumo de estas delicias suele seguirle una fatiga física y mental extrema (papilla el cerebro), que puede durar hasta bien entrado el día siguiente.

Amigos. Antes de permitir a tus amigos consumir estas delicias, siempre se  les debe advertir que se hizo con mantequilla de marihuana. Si bien puede parecer tentador, debes tratar de detener  a tus amigos si no tienen mucha tolerancia, se recomienda que lo piensen dos veces porque cada persona tiene una distinta tolerancia a ingerir marihuana. ¿Cuál puede ser el “alto subidón” para dar a un “mal viaje” a un  amigo, especialmente los que  no lo tenían planeado.

Nota. Se puede sustituir la mantequilla de cannabis por la mantequilla  en cualquiera / todas tus recetas favoritas!

Receta en inglés

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Cada cocinero que cocina con cannabis debe comenzar con Cannabutter (mantequilla de cannabis) . Además, se puede usar con todo! Cannabutter para sándwiches…

 Ingredientes:

 450 gramos(1 libra) de mantequilla

25 gramos(1 onza) de buenos cogollos o hachís, unos50 gramos(2 onzas) de hojas

 Instrucciones:

 Poco a poco se derrite la mantequilla en una sartén. Moler su raíz en un polvo fino, teniendo cuidado para eliminar, cualquier deriva. Revuelva suavemente el cannabis en polvo en la mantequilla derretida. La mezcla debe ser de un verde esmeralda muy oscuro. Si se utiliza hachis, póngalo en una cacerola pequeña o una cuchara a fuego lento (el horno de microondas durante 5-10 segundos en la mitad de potencia también funciona) hasta que pueda ser desmenuzado con cuidado en la mantequilla derretida.

 Sin permitir que se queme (esto significa que no hay pausas para fumar), dejela Cannabuttera fuego lento y váyalo removiendo con diligencia. Una vez hecho esto, se viertela Cannabuttera través de un colador fino y en una jarra grande. Tenga en cuenta que las sobras pueden ser guardadas y utilizadas para hacer una bebida o otros comestibles.

 El mejor método para almacenarla Cannabutteres colocarla en frascos de vidrio y refrigerarlos luego. Una vez que el Cannabutter se ha endurecido, añadir un toque de agua, esto le ayudará a mantenerse un poco más.

 Ingredientes adicionales:

 Usted puede darle vida a su Cannabutter de muchas maneras, dependiendo de lo que vaya a cocinar principalmente con ella. He aquí algunas combinaciones que ya hemos disfrutado:

1 / 2 – 1 cucharadita de mostaza Dijon

1 cucharadita de salsa de pesto

el tomillo, el romero, el orégano y / o cebollino

1 / 2 – cucharada de ralladura de cáscara de naranja y limón con 1 / 2 cucharada de jugo

1 / 2 cucharadita de especias mixtas

1 / 2 cucharada de café negro fuerte (mantequilla de café)

 

 Fuente Goodandbaked

 Traducción Lamarihuana

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La cocina cannábica tiene cada vez más adeptos. También cada vez son más las personas que dejan atrás sus prejuicios sobre esta planta y comienzan a consumirla para aliviar dolores y nauseas, para tratar el insomnio, la ansiedad o la depresión. Cuando alguien no tiene el hábito de fumar, lógicamente buscará otras alternativas de consumo como puede ser añadir cannabis a todo tipo de receta, la imaginación y las habilidades de cada persona son el límite.

A la hora de cocinar con cannabis o con cualquier tipo de extracción (hachís, BHO, ROsin…), conviene tener en cuenta varios aspectos para que la experiencia resulte en una buena experiencia. En este post te contamos lo que necesitas saber para introducirte en el apasionante mundo de la cocina cannábica.

LA DESCORBOXILACIÓN

Antes de nada, debemos tener en cuenta que la marihuana en verde no contiene THC, que es el principal compuesto psicoactivo del cannabis. Ni CBD, ni CBN… Contiene THCA, CBDA, CBNA… todos los cannabinoides están en su estado ácido. En definitiva, no tiene efectos psicoactivos. Podríamos comernos un gran cogollo crudo y no notar apenas nada.

La descarboxilación es un proceso natural, mediante el cual los cannabinoides pasan de su estado ácido a su estado neutro. Este proceso de produce muy lentamente durante el curado, o podemos forzarlo aplicando temperatura a los cannabinoides. Por ejemplo al encender un porro de cannabis sin descarboxilar, la propia temperatura de la combustión se encargará de descarboxilarla y hacerla psicoactiva.

Por todo ésto, al cocinar con cannabis con recetas en frío como pueden ser batidos, ensaladas o aderezos, previamente debemos descarboxilar la hierba. Para ello es tan sencillo como meterla en el horno a 105-120 ºC durante unos 30 minutos será suficiente. En recetas en las que requieran cocinado u horneado, no es necesario esta descarboxilación previa.

LOS INGREDIENTES

También se debe tener en cuenta que los cannabinoides no son hidrosolubles, es decir que no se disuelven en agua. Añadir un cogollo a un vaso de agua hirviendo no sirve de nada, pues los tricomas que es donde se concentran principalmente los cannabinoides, no se disolverán. Podremos sacar el cogollo y observar que aunque empapado, conservará sus tricomas salvo alguno que se pudo haber desprendido, y que en todo caso reposará intacto en el fondo del vaso.

Los cannabinoides son liposolubles, es decir que se disuelven en grasas o aceites. Así que podremos usar cualquier tipo de receta que o contenga grasa o aceite, o se les pueda integrar una pequeña cantidad de grasa o aceite. Algo muy habitual entre los cocinillas cannábicos, es hacer una mantequilla cannábica o aceite cannábico y tenerlo a mano para usar todos los días. Hacerlos es muy sencillo, en la nevera aguantan bastante tiempo, y podremos manejar las concentraciones que deseemos.

LA DOSIS

Es el aspecto al que se le debe tener el máximo respeto. Al contrario que el cannabis fumado o vaporizado, donde en pocos segundos notaremos los efectos, la marihuana ingerida tiene un proceso de asimilación más lento al tener que pasar primero por el aparato digestivo. Lo habitual, es que hasta pasada una hora no se comiencen a notar los efectos.

Un consumidor que habitúe a fumar cannabis, conoce sus límites y sabrá cuando está fumando más de la cuenta. En estos casos se suele aparcar un rato el porro. Con los efectos al ser casi instantáneos,  es en otras ocasiones el propio cuerpo el que dice basta antes de llegar a una intoxicación, la cual todo sea dicho es muy poco común con el cannabis fumado.

Pero en cambio con unos efectos tan retardados como cuando se ingiere, puede llegar a ser muy fácil excederse con la dosis sin ser consciente de ello. Las intoxicaciones por cannabis ingerido son bastante más comunes y los efectos muy desagradables. Afortunadamente un buen sueño reparador es suficiente para superarla sin mayor problema.

Una buena dosis de entrada son unos 0,3-0,5 gramos de cannabis “por persona”. Es decir que si vas a hacer un bizcocho para compartir con 4 amigos, una buena dosis serían 3-5 gramos de cogollos. Así podréis hacer 10 raciones, dos para cada uno. Si tras la primera y pasado un tiempo prudencial queréis unos efectos más intensos, comeos la segunda. Sólo la experiencia hará que cada uno ajuste las dosis a sus necesidades o gustos.

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Los brownies son bizcochos pequeños de chocolate y son uno de los dulces más típicos de Estados Unidos. Su nombre hace referencia a su color marrón oscuro. En ocasiones, se puede recubrir con una espesa capa de chocolate, además de llevar en su interior desde chocolate, a nueces o toffee crujiente. La primera mención a un brownie data de finales del siglo XIX, aunque esta receta no incluía chocolate.

Se cree que fue descubierto por un repostero cuando a su pastel de chocolate se le olvidó echar levadura, de ahí su textura compacta. El brownie se suele servir caliente con helado o con nata montada. Como es habitual, adaptamos en nuestro blog, adaptamos todo tipo de recetas para incluir nuestra hierba preferida y así darle un toque psicoactivo muy interesante sea para un consumo terapéutico o recreativo.

INGREDIENTES

  • 200 gramos de mantequilla
  • 5 gramos de cogollos de cannabis
  • 200 gramos de chocolate negro
  • 400 gramos de a´zucar
  • 4 huevos
  • 120 gramos de harina
  • 40 gramos de cacao en polvo
  • Levadura de repostería (opcional)
  • Nueves (opcional)

ELABORACIÓN

Lo primero, es integrar el cannabis a la mantequilla para extraer los cannabinoides. Para ello, ponemos a derretir la mantequilla a fuego bajo, añadimos los cogollos previamente triturados, y dejamos cocinas unos 30-40 minutos, removiendo continuamente y retirando del fuego unos momentos si adquiere demasiada temperatura. Colamos para eliminar la materia vegetal y dejamos nuestra cannabutter que vaya enfriando.

Derrite al chocolate al baño maría o en el microondas en pequeños intervalos de 10-15 segundo. El chocolate se quema con gran facilidad y proporciona después un sabor amargo bastante desagradable.

En un bol aparte bate los huevos con el azúcar. Añade posteriormente la mantequilla cannábica que debería estar a temperatura ambiente, y a continuación el chocolate fundido. Remueve para mezclar bien todos los ingredientes.

Con un tamizador, o un colador, tamiza la harina y el cacao sobre la mezcla anterior. Ésto le dará esponjosidad. Si quieres más, puedes añadir un poco de levadura de repostería. Si quieres añadirle unas nueces, éste sería el momento.

Termina de remover hasta conseguir una masa bien uniforme y ligeramente líquida. Vuélcala en una fuente de horno previamente enharinada o untada en aceite, e introdúcela en el horno que debería ya estar caliente a 200ºC.

El tiempo de cocción dependerá mayormente del grosor del brownie y la potencia del horno. Como orientación, cuando veas que se forma sobre la superficie la típica capa crujiente del brownie, baja el fuego a 180º y deja que se siga horneando hasta que al moverlo deje de hacerlo como un flan. El punto de cocción depende también del gusto de cada uno.

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Los amantes del chocolate puro, dirán que el chocolate blanco no es chocolate. No contiene sólidos del cacao, por lo que no posee ese color pardo casi negro tan característico. También es más dulce incluso que el chocolate con leche y no posee ningún regusto amargo como el chocolate negro. Se elabora con manteca de cacao, azúcar y sólidos de leche. Su color es amarillo o marfil pálido.

Fue introducido por primera vez en Suiza después de la Primera Guerra Mundial. El primer fabricante que lo produjo fue Nestlé en 1930, en forma de una barrita llamada Galak. En 1941, M&M Candy se encargó de introducir este nuevo producto en Estados Unidos. Y más tarde, en 1948, Nestlé decidió incluir almendra picada en la llamada Alpine White.

Al no contener ningún sólido de cacao, apenas contiene teobromina, un compuesto químico que además de aportar al chocolate negro su característico color marrón, es un alcaloide que puede llegar a producir adicciones. Es por ello que es una alternativa a personas que por motivos médicos, deban evitar esta sustancia.​

Como es habitual en nuestro blog cannábico, adaptamos todo tipo de recetas para incluir nuestra hierba preferida. En este caso optamos por una mantequilla cannábica para que resulte todavía más fácil y rápida su elaboración.

INGREDIENTES

  • 250 gramos de chocolate blanco
  • 5 gramos de cogollos secos
  • 15 gramos de mantequilla normal

ELABORACIÓN

Antes de nada, cabe destacar alguna diferencia entre el chocolate blanco y el negro. El blanco resulta más difícil de trabajar, ya que cuando se funde, la manteca de cacao puede separarse y crear un compuesto oleoso. Después puede volver a su estado mediante emulsión, fundiendo una pequeña cantidad de manteca o chocolate y batiendo.

Empezamos haciendo una mantequilla cannábica o cannabutter, derritiendo la mantequilla y cocinando los cogollos en ella durante unos 30-40 minutos, a fuego suave y sin dejar de remover. Colamos para retirar la materia vegetal y quedarnos sólo con una mantequilla fundida con todos los cannabinoides de los cogollos. Dejamos enfriar a temperatura ambiente.

Por otro lado en un cazo echamos un par de dedos de agua, y dentro un bol con el chocolate blanco troceado. Con una espátula vamos removiendo sin parar. El chocolate blanco al fundirse tiende a crear grupos que puedes ir deshaciendo con la espátula. Una vez se haya fundido, bajamos el fuego al mínimo y añadimos la mantequilla cannábica.

Debemos seguir removiendo, en este punto la temperatura descenderá y la mezcla comenzará a endurecerse. Cuando consigas una masa homogénea, retira del fuego y vierte el chocolate en un molde o fuente previamente untada con mantequilla para que después sea más fácil de desmoldar. Mete en el frigorífico 24 horas para que se endurezca completamente.

CONSEJOS

Siempre que se trata con cannabis ingerido, se debe tener precaución y no excederse con la dosis. Hasta pasada una hora puede que no se aprecie ningún efecto, por lo que es sencillo comer más de lo que se debería sin ser consciente de ello. La décima parte de esta tableta de chocolate blanco contiene 1/2 gramo de cannabis, una buena cantidad para comenzar y comprobar sus efectos.

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El turrón es uno de los dulces más típicos de las navidades. Su origen es árabe, y desde el siglo XI ha ido introduciéndose principalmente en las costas mediterráneas, en particular España e Italia. El turrón tradicional consiste en una masa dulce obtenida de la cocción de miel con almendras peladas y tostadas. También se le puede añadir huevo que hace de emulsionante. Su forma es típica de tableta o torta. Hoy en día existen turrones de prácticamente cualquier sabor imaginable, aunque muy lejos de la receta tradicional que hoy os traemos. Y como suele ser habitual tratándose de un blog cannábico, la adaptamos para integrar nuestra hierba preferida.

INGREDIENTES

  • 300 g de almendras tostadas y molidas, sin sal
  • 200 g de azúcar glas
  • 50 g de miel
  • 2 gramos de extracción de cannabis
  • 1/2 cucharada de canela
  • La ralladura de un limón
  • La clara de un huevo

ELABORACIÓN

Puesto que en los ingredientes no contamos con nada con materia grasa para integrar el cannabis, la mejor opción es usar una extracción. Puede ser BHO, Rosin o un buen hachís casero. Necesitaremos aproximadamente 2 gramos.

Empezamos con las almendras. Escógelas sin tostar y sin sal. El tostado lo realizaremos nosotros en unos minutos. Situamos las almendras en una fuente y con el horno caliente a 200ªC, las introducimos en el horno durante unos 5 minutos. Retiramos y dejamos que se enfríen.

Posteriormente, debemos triturarlas, para lo que usaremos una batidora. Si las trituras en exceso, empezarán a desprender aceites y hará una masa que no interesa. Es preferible que quede algún pequeño trozo de almendra a pasarnos triturando.

Por otro lado, en un cazo pequeño añadimos la miel, el azúcar y nuestros dos gramos de extracción. Debemos cocinar estos ingredientes a fuego suave hasta que se hayan disuelto e integrado bien todos ellos. Unos 30 minutos será suficiente, puedes usar un poco de agua si la mezcla se seca en algún momento.

Retiramos del fuego y una vez haya atemperado esta mezcla, añadimos la clara de huevo. Y mezclamos muy bien para obtener una masa muy homogénea y de aspecto brillante. Después añadimos la almendra molida, la media cucharadita de canela y la ralladura de limón, amasando todo hasta que sea necesario.

La masa la pasamos a un molde que previamente habremos untado en mantequilla o aceite para que no se pegue. Si no tienes, puedes hacer una tableta dándole forma con las manos. Tapamos bien un con film transparente para que no se forme costra, y dejamos que enfríe totalmente hasta que se ponga duro.

RECOMENDACIONES

Para una extracción de 2 gramos, se necesitan unos 15-20 gramos de cogollos, por lo que la potencia general de este turrón cannábico es bastante elevada. Como siempre que se trata con cannabis ingerido, ten mucha precaución, ya que hasta pasada una hora pueden no comenzar a sentirse sus efectos. Es muy sencillo pasarse de dosis sin ser consciente de ello. Come un pequeño trozo, y espera un tiempo prudencial. Puede ser suficiente y para la siguiente vez puedes llegar a no necesitar tanto o necesitar algo más.

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Las magdalenas son un dulce típico con varios siglos de historia. Según se dice, en el año 1755 el rey de Polonia y Gran Duque de Lituania pidió a su cocinera que elaborase una receta inédita que consiguiese sorprender a sus invitados. Les ofreció finalmente unos pastelillos redondeados, pequeños y esponjosos.

El rey y el resto de invitados quedaron asombrados de la creación, y decidieron darle en nombre de “madeleines”, en homenaje a su creadora, Madeleine. No tardó mucho la receta en extenderse a otras cortes europeas, incluso cruzando el charco hasta América. Hoy en día es un dulce muy extendido y con numerosas variantes como los muffins o cupcakes.

Otra de las versiones cuenta que las magdalenas se remontan a la época de los peregrinajes a Santiago de Compostela, donde una joven de nombre Magdalena ofrecía unos bollitos en forma de concha a los peregrinos, que poco a poco se fueron extendiendo a lo largo algunos de los caminos de Santiago. Ésto explicaría la gran tradición que tenemos en España por este dulce.

Como es habitual en nuestro blog, adaptamos una clásica y sencilla receta añadiéndole cannabis. Es una manera perfecta de disfrutar de sus efectos, bien se busque un uso lúdico o terapéutico. Esta receta es para unas 20 magdalenas. Una magdalena es una buena dosis de inicio, ya que contendría medio gramo de cannabis que ingerido es una cantidad considerable según la tolerancia de cada persona.

INGREDIENTES

  • 10 gramos de cannabis
  • 200 gramos de harina de repostería
  • 75 gramos de cacao puro en polvo
  • 10 gramos de levadura en polvo
  • 125 gramos de azúcar
  • 3 huevos
  • 50 ml de leche entera
  • 100 ml de aceite de oliva
  • 50 gramos de pepitas de chocolate negro
  • Moldes de papel rizado para magdalenas
  • Ralladura de una naranja

PREPARACIÓN

Como siempre que se cocina con cannabis, hay varias maneras de añadirlo a la receta. Las más típicas son hace un aceite, mantequilla o leche cannábica. Los cannabinoides se integran perfectamente en la materia grasa, así que tenemos dos posibilidades. Hacer una leche cannábica o un aceite cannábico.

En este caso os explicamos brevemente como hacer un aceite cannábico de manera sencilla. Calienta en aceite en una olla a fuego bajo y añade los cogollos previamente triturados. Deja que se cocine unos 40-50 minutos, cuela para eliminar la materia vegetal con un filtro de café, y deja que enfríe.

En un bol, bate los huevos con unas varillas. Procura hacerlo en movimientos rápidos y envolventes, pues queremos que nos queden esponjosos. Continúa añadiendo poco a poco el azúcar, al mismo tiempo que continuas batiendo del mismo modo que antes.

Después añade el aceite cannábico, que tiene que estar a temperatura ambiente. E igual, añádelo poco a poco al mismo tiempo que continuas batiendo. A continuación es el turno de añadir la leche, la harina y el cacao previamente tamizados, la ralladura de naranja, y para terminar la levadura. Mezclamos muy bien y cuando estén todos los ingredientes perfectamente integrados, metemos en bol en la nevera.

Mientras la masa se enfría, vamos colocamos los sobre una bandeja de horno, bien pegados para que no se abran cuando añadamos la masa. Retiramos nuestra mezcla de la nevera, la batimos ligeramente porque se habrá espesado, y vertemos la mezcla, llenado aproximadamente 3/4 de cada molde. Sobre cada magdalena, añade un poco de azúcar.

Con el horno caliente a 200ºC, mete la bandeja. 15 minutos de horneado deberían ser suficientes, aunque también depende mucho del tipo de horno. Cuando veas que las magdalenas están doradas y el azúcar de encima forme un copete o costra, estarán hechas.

Retira la bandeja del horno y deja que enfríen sin tocar. Así la masa se asentará, además de que calientes en más fácil que se rompan al desmoldarlas. Sólo nos queda desearos un buen provecho.

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Foto Wikipedia

El Pan de Muertos es un dulce típico del día de difuntos o día de los muertos en México. Se trata de un bollo dulce tipo brioche asociado íntimamente a la celebración del Día de Muertos. Ésta es una festividad que dura desde un día hasta una semana en el mes de noviembre, dependiendo de la región.

El Pan de Muertos básicamente consiste en una pequeña esfera que representa un cráneo y cuatro brazos formando una cruz que representan 2 huesos. Esta forma dice la tradición que simboliza los cuatro rumbos del nahuolli o universo.

Con el paso de los años, el Pan de Muerto ha ido mostrando diferencias en su forma de preparación. En la Ciudad de México y el centro del país, se suele usar un pan sencillo espolvoreado con azúcar. En el estado de Michoacán en cambio es un pan de color moreno brilloso, forma redonda y llevan una dedicatoria a un difunto.

Nuestra variante para estas fechas tratándose el nuestro de un blog cannábico, es un Pan de Muertos con cannabis. Para integrarla, podemos optar por hacerlo con la leche o la mantequilla. Nosotros hemos optado por la leche por ser más rápido y menos peligroso. Las quemaduras de mantequilla son dolorosas.

INGREDIENTES

  • 550 gramos de harina de fuerza
  • 200 gramos de azúcar
  • 100 gramos de mantequilla a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 25 gramos de levadura fresca de panadería
  • 2 huevos
  • 190 ml de leche cannábica
  • Ralladura de una naranja
  • 4 gramos de sal

PREPARACIÓN

Empezamos haciendo una leche cannábica. Este pan de muertos es para unas 10 raciones, así que 0,5-1 gramos de cogollos por cada ración/persona es una buena dosis de entrada. Calienta la leche con los cogollos, removiendo continuamente, durante unos 30-40 minutos. Colamos y ya tendremos una leche donde estarán disueltos todos los cannabinoides.

En un bol mezclamos 50 ml de esta leche cannábica aún tibia, con los 25 gramos de levadura fresca desmenuzada. El resto de leche la reservamos de momento. Con la ayuda de un tenedor ayudamos a la disolución de leche y levadura.  Añadimos para terminar 2 cucharadas del azúcar y 2 cucharadas de la leche, y dejamos reposar unos 30 minutos a temperatura ambiente.

Por otro lado, volcamos la harina restante en una superficie bien limpia, hacemos un hueco en medio y ahí ponemos los dos huevos cascados. Y empezamos amasando hasta integrarlos bien. Después añadimos la mantequilla y volvemos a amasar. Terminamos añadiendo la esencia de vainilla, la sal, la ralladura y el resto del azúcar. Y volvemos a amasar hasta integrar perfectamente todos estos ingredientes.

Todavía quedan más amasados. Ahora queda añadir la leche, poco a poco para que la vaya absorbiendo los ingredientes secos de la masa. Al principio será una masa pegajosa, pero con tranquilidad y con períodos de reposo tras los de amasado, hará que consigamos una masa que no se pegue y muy lisa.

Y terminamos añadiendo la primera masa que hemos hecho con la levadura, leche, azúcar y harina, que ya tendrá una buena fermentación. De nuevo notaremos que la masa se volverá de nuevo pegajosa, pero otra vez con períodos de unos 5 minutos de reposo y otros 5 de amasado, hará que se relaje y termine no pegándose.

Hacemos una bola con la masa y la pasamos a un bol previamente aceitado. Tapamos con un film trasparente y dejamos que fermente en un lugar cálido/templado durante unas 1,5-2 horas. El horno ligeramente templado y apagado es un buen lugar. Pasado este tiempo, la masa habrá doblado su tamaño.

En una superficie enharinada, terminamos dando forma y decorando nuestros Panes de Muerto antes de hornearlos. Puedes hacer 2 panes grandes, o unos 6 más pequeños. Si optas por dos panes, reserva 200 gramos del total de la masa para decorar para cada pan. Si optas por 6 panes pequeños, reserva unos 400 gramos de masa para decorar.

Forma bolas lo más lisas posibles y vete colocándolas sobre una bandeja de horno previamente engrasada, dejando distancia entre ellos ya que tienen que volver a fermentar y crecer una vez se horneen. Con la masa que hemos dejado para decorar, divide en tres la correspondiente a cada pan y haz dos tiras con dos de ellas haciéndolas rodas sobre una superficie, que serán los huesos del pan de muerto. Rematamos con una bolita en la parte superior del pan y unas lágrimas en los laterales.

Con el horno precalentado a 180º, horneamos los panes. Si son dos grandes durante 20 minutos. Si son pequeños durante unos 15 minutos. Mientras, derretimos unos 100 gramos de mantequilla. Cuando los panes estén dorados los sacamos del horno y los colocamos sobre una rejilla y vamos pintándolos con la mantequilla a medida que espolvoreamos con azúcar. Sólo nos queda disfrutarlo.