Buscar

mexico carteles guerra contra las drogas - resultados de búsqueda

Si no estás satisfecho con los resultados, realiza otra búsqueda

1 341 vistas

Despenalizar la marihuana, la apuesta de Olga Sánchez Cordero que es la elegida por el nuevo presidente mexicano para Secretaria de Gobernación (Segob).

El flamante vencedor de las elecciones mexicanas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), ha propuesto a Olga Sanchéz Cordero, que ya fue ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, para el puesto como secretaría de Gobernación.

“Nuevos sonidos de trompeta” parecen llegar desde el nuevo panorama que se va a vivir en México después del cambio de rumbo político que ha traído las últimas elecciones. Entre las posible nuevas acciones que tomará la nueva secretaria de Gobernación estaría la de buscar la despenalización de cualquier uso de la marihuana y aceptar su cultivo o producción.

Olga Sánchez Cordero ya fue critica anteriormente con los operativos militares de los anteriores jefes de gobierno mexicanos en la llamada “guerra contra los narcotraficantes”. Sánchez Cordero dijo a la prensa que ella no era partidaria de “combatir la violencia con más violencia”.

“Voy a proponerle a Andrés Manuel en su momento, la despenalización de la marihuana en la siembra, cosecha, trasiego y uso lúdico”, dijo Olga Sánchez Cordero

El medio Milenio publicaba un articulo donde ella dice que “el nacimiento de los nuevos cárteles de la droga mexicanos y la magnitud de su expansión a escala nacional ha dejado una estela de sangre y dolor en nuestro país” y donde viene a decir que la actual situación de muerte y desapariciones es el fruto del fracaso de las políticas hasta ahora impuestas.

La legalización del cannabis en el país, restaría una enorme porción de beneficios económicos al narcotráfico y ése, es un buen argumento para llevar a cabo la política despenalizadora de la planta. Por todo esto, Olga Sánchez Cordero, propone que el trafico de drogas debe enfrentarse de forma gubernamental a través de su producción y sacándolo de su ilegalidad.

0 90 vistas

La semana pasada se celebró CannaMexico obteniendo un gran éxito y con temas como la nueva industria con el cannabis y los carteles fueron dos temas importantes de debate.

La posesión de cinco gramos o menos de marihuana es legal en México. El cannabis medicinal en forma de CBD (sin THC) también es legal. Sin embargo, las empresas mexicanas no pueden competir en este nuevo mercado debido a la preocupación de que los cárteles se puedan involucrar. Es por eso que varias compañías del CBD de EEUU, Incluida Freedom Leaf, asistieron al Foro de CannaMéxico en la hacienda de Vicente Fox en San Cristóbal, Guanajuato, del 30 al 31 de mayo.

Comparado con eventos similares en los Estados Unidos, CannaMéxico fue estelar. Dos escenarios, uno en el interior y el otro al aire libre, con oradores invitados, incluidos Ethan Nadelmann (EE. UU.), Dr. Inbar Maymon (Israel), Derek Riedle (Canadá), Julio Calzada Mazzei (Uruguay), Dr. Jorge Herrera (Colombia), Ana María Gazmuri (Chile), Jorge Cervantes (EEUU) y varios expertos mexicanos, como Julio Sánchez y Tepoz y Mario Emilio Gutiérrez Caballaro.

Vicente Fox con su revista favorita de marihuana

Fox, quien fue presidente de México desde 2000-2006, comenzó el proceso con una visión general de la política de drogas mexicana y sus soluciones propuestas. “Termine la guerra contra las drogas y la guerra contra los cárteles”, afirmó Fox.

La última parte de esa declaración es especialmente controvertida, ya que la violencia del cártel ha sido responsable de más de 200,000 muertes y 30,000 desapariciones desde que Fox fue presidente.

Notablemente ausente del evento fue Manuel López Obrador , el candidato presidencial izquierdista que esta en el mismo punto: dar amnistía a los miembros del cartel y un lugar en la economía legal del cannabis en México cuando esto suceda. “No se puede apagar el fuego con fuego”, dijo en un debate de candidatos el 22 de abril.

Obrador lidera la carrera que decidirán los votantes mexicanos el 1 de julio.

En una entrevista con Freedom Leaf en abril, Fox dijo que está a favor de darles a los “criminales que trafican con Estados Unidos la oportunidad de participar en un negocio abierto y legal”.

Otra candidata presidencial, la ex primera dama Margarita Zavala, quien se postula como independiente contra Obrador y otros tres candidatos, no está de acuerdo con Fox y Obrador. “Una amnistía o ignorar el problema no es la solución a la violencia del país”, dijo.

Pero poner fin a la prohibición tomaría un gran mordisco de las ganancias del cártel. ¿La legalización pondría a los cárteles fuera del negocio?

“No de manera inmediata y necesaria”, admite Fox. “Pero sin duda sería muy útil. Les quitaría mucho del dinero que disfrutan hoy “.

Por Steve Bloom
Editor en jefe de Freedom Leaf, editor de CelebStoner.com, y coautor de “Pot Culture” y “Reefer Movie Madness”. También es un ex editor de High Times.

0 132 vistas

Para terminar con la violencia del cártel en México, el ex presidente Vicente Fox cree que todas las drogas deberían ser legalizadas, lo que él llama “toda la enchilada”.

No haga que Vicente Fox comience con Donald Trump y Jeff Sessions. Oh, ¿por qué no?

“Simplemente no me gustan esos dos tipos”, dice durante una entrevista telefónica desde su base de operaciones en el pueblo de San Cristóbal, en el estado de Guanajuato, a unas cuatro horas al noroeste de Ciudad de México. “No creo que Estados Unidos deba estar en manos de esos dos tipos. Las elecciones de mitad de período de noviembre son una gran oportunidad para que el pueblo de Estados Unidos evite que Trump haga locuras, para detenerlo a través de un Congreso liberal fuerte, un Congreso que mira hacia el futuro, no esta cegada posición de Trump mirando al pasado . Él quiere un gobierno muy fuerte que controle las fronteras y decida el destino de la sociedad y las personas. Tus ciudadanos nunca deberían aceptar eso. Los Estados Unidos son la vanguardia, el líder en el pensamiento desarrollado, en la libertad de elección, en la unidad de propósito. Este tipo debería ser expulsado “.

Vicente Fox anunciando la Cumbre Mundial de Canna México del 30 al 31 de mayo.

La Cumbre Mundial de Canna México, la conferencia internacional de cannabis que la compañía de Fox presentará en el Centro Fox del 30 al 31 de mayo en San Cristóbal, se encuentra a solo semanas de distancia. Esta es la razón principal de la llamada telefónica para hacer correr la voz a la industria de los EE. UU.

“Va a ser un evento global con personas de Israel, Europa, América del Sur, México, Estados Unidos y Canadá”, explica el ex presidente mexicano. “Todo el propósito es impulsar el proceso de legalización. El uso médico ha sido aprobado, pero todavía tenemos que ver la regulación. Tenemos que dar el paso para avanzar hacia la legalización total que incluye el uso recreativo responsable. Vamos a tener de 1,500-2,000 personas aquí. Va a ser un evento de gran impacto “.

Pero en la misma oración, critica el plan de su gobierno de no permitir la producción local y el procesamiento del cannabis medicinal, que califica de “absolutamente estúpido”. ¿Cómo se puede abrir una industria que generará ingresos y empleos, y no se permite que produzca en México? Estamos luchando contra eso “.

FOX: “La guerra contra las drogas es inútil. No ha producido los beneficios que el presidente Nixon imaginó hace 60 años “.

El 19 de junio de 2017, el Congreso de México legalizó el cannabis medicinal , pero al igual que muchos estados de los EE. UU., Solo permite productos que contengan menos del 1% de THC. Como a los agricultores mexicanos no se les permite cultivarlo, se debe importar cannabis con bajo contenido de THC . Varios meses después, en agosto, HempMeds se convirtió en la primera compañía extranjera en vender aceite de CBD a México.

” Va a estar en el mercado”, dice Fox. “El comercio minorista estará aquí, pero no la producción. Eso está mal del lado de las autoridades mexicanas. Pero el resto está abierto de par en par “.

Fox se refiere a las perspectivas tanto de la legalización general del cannabis en México como de la prohibición de otras drogas ilegales. “Un paso que ya hemos tomado, que es médico”, señala. “Ahora tenemos que avanzar hacia el uso recreativo. Hemos sido testigos en el resto del mundo de que funciona y funciona bien. Hoy vemos mucha sangre en las calles de México debido a los criminales. Es un cambio profundo en la política. No se puede ir con piezas, ahí es donde las autoridades están equivocadas. Tenemos que tomar toda la enchilada “.

Vicente Fox en su oficina de Centro Fox en San Cristóbal, México.

La violencia y el caos causados ​​por los cárteles de la droga son una gran preocupación para el ex presidente. “Cuando era presidente (2000-2006), históricamente teníamos la tasa de criminalidad más baja de México”, recuerda Fox. “¡Hoy, la tasa de criminalidad ha subido un 400%! La legalización es una estrategia que resultará en un beneficio colateral muy importante de la reducción de la violencia, el crimen y los homicidios en México. Con ese argumento, hemos podido vender al público que esta puede ser la mejor solución para algo que no hemos podido resolver. La Guerra contra las drogas ha estado creciendo y creciendo no solo aquí, sino en el mundo. Es inútil. No ha producido los beneficios que el presidente Nixon imaginó hace 60 años. Eso no funcionó. Entonces, tenemos que encontrar una nueva solución, no solo usando esta planta para uso médico y para resolver muchos problemas de salud que muchas personas tienen,”

  FOX: “El mercado en México no es tan amplio ni significativo. El problema es el enorme y enorme mercado de consumo de drogas en los Estados Unidos “.

En 2017, 25,340 personas fueron asesinadas en México , principalmente por la violencia del cártel de drogas. Se espera que esa cifra exceda 30,000 este año. ¿La legalización pondría a los cárteles fuera del negocio? “No de inmediato, y no necesariamente”, dice Fox. “Pero sin duda, será muy útil. Les quitará mucho del dinero que disfrutan hoy “.

Ladrillos de marihuana prensada confiscados de un cártel en México.

Además, señala que “todo el dinero de los cárteles mexicanos se recauda en los Estados Unidos”. El mercado en México no es tan amplio o significativo. El problema es el enorme y gigantesco mercado de consumo de drogas en los Estados Unidos. La opinión pública está confundida pensando que los mexicanos están invadiendo el mercado, pero los mexicanos son quienes distribuyen las drogas. Las drogas hoy se producen en el sur de Colombia, Venezuela, Ecuador y Bolivia. México es solo el lugar de tránsito. Las drogas llegan a México para llegar al mercado estadounidense. Sin embargo, aquí en México nos estamos matando tratando de evitar que las drogas lleguen al mercado estadounidense “.

Fox dice que la legalización, como lo que sucedió con la marihuana en nueve estados de EE. UU., “Es el camino a seguir. Este cambio de política traería muchas cosas nuevas positivas, como convertirse en una industria, trabajos, pagar impuestos, crear empresarios y mejorar los ingresos de los agricultores. Al mismo tiempo, es un gran éxito contra los cárteles criminales “. También se muestra a favor de que los” delincuentes que trafican con Estados Unidos tengan la oportunidad de participar en un negocio legal abierto y como una forma de programa de equidad.

“Los dos mejores ejemplos de legalización son Holanda y Portugal“, continúa Fox. “Realmente vendieron todo el paquete: legalización total de todos los medicamentos para todos los usos. Esto deja la responsabilidad de consumir a la persona, el consumidor. El estado no podrá evitar que las personas caigan en esta trampa. Todos somos creados libres y debemos hacernos responsables de ejercer esa libertad “.

FOX: “Que alguien tenga un poco de humo de marihuana”. ¡Dejen que lo hagan!

Otro país en el Hemisferio Occidental que ha modificado radicalmente su política de cannabis es Uruguay , que Fox dice es “un paso adelante de México”. Uruguay legalizó la marihuana en 2013 y comenzó a vender a los residentes registrados a través de las farmacias el año pasado. “No es un mercado abierto total aún, no es esta filosofía de ética y comportamiento moral lo que estoy impulsando, la nueva industria, sino que está un paso más allá de lo que es México. Creo que a Uruguay le va bien, se está implementando una solución”.

El candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador es a favor de la legalización de la marihuana

Eso es lo más importante para Fox: resolver la crisis en México. Esto dependerá en gran medida de quién sea elegido presidente el 1 de julio. Andrés Manuel López Obrador , candidato del partido izquierdista de cinco años MORENA (Movimiento Nacional de Regeneración), favorece la legalización de la marihuana. Los otros dos candidatos de los partidos principales: José Antonio Meade Kuribreña(del partido gobernante PRI, el Partido Revolucionario Institucional) y Ricardo Anaya Cortés (como Fox, del PAN, el Partido de Acción Nacional de centroderecha), no.

“Si se trata de un gobierno conservador, tomará un poco más de tiempo”, dice Fox. “O podría ser un gobierno liberal respetuoso de la libertad de elección. Depende de la elección, pero tarde o temprano México buscará toda la enchilada. Estoy absolutamente seguro, y ya estoy presionando para una legalización total de todas las drogas. Mire el increible problema que Estados Unidos está teniendo con los opiáceos ahora. ¿Qué pasa con una planta como la marihuana? No es malvada Tenemos que pensar de manera diferente. Los seres humanos no responden a las prohibiciones. Respondemos a la información y lo que es bueno para nuestra salud. Los gobiernos nunca lo detendrán “.

 FOX: “Los seres humanos no responden a las prohibiciones. Respondemos a la información y lo que es bueno para nuestra salud. Los gobiernos nunca lo detendrán “.

La entrevista concluye con una pregunta sobre el consumo de cannabis de Fox. ¿Fuma mota ?

“No, no lo he intentado, porque no tengo ganas”, responde Fox. “He intentado muchas cosas, pero no esa. Mi posición se basa en la razón, la ciencia y el humanismo. En eso es en lo que creo. No necesito tomar el producto para cambiar mis convicciones. Entonces, mis creencias son esas. Es por eso que estoy asociado a este movimiento.”

“Y también creo más importante en la paz y la armonía. La paz y la armonía es tal vez el valor más alto que los seres humanos podemos tener. Perseguir eso es mi propósito. Que alguien tenga un poco de humo de marihuana. Dejen que lo hagan! Podría hacerlo más tranquilo, podría traer armonía consigo mismo. Esos veteranos que regresan de la guerra se vieron afectados psicológicamente, y luego tienen eso. ¿Yo? Tengo un tequila Cuando estoy en una conferencia, tengo un tequila antes de hablar. Se me pongo muy agradable y suave. Me abre la mente”.

Regístrese para la Cumbre Mundial de Canna México aquí .

Por Steve Bloom
Editor en jefe de Freedom Leaf, editor de CelebStoner.com, y coautor de “Pot Culture” y “Reefer Movie Madness”. También es un ex editor de High Times.

0 827 vistas
Pancho Villa (al centro) fuma un porro en su rancho en Chihuahua.. Foto: Freedomleaf.com

México ha sido clave en la difusión mundial del uso de la marihuana y la cultura del cannabis. Fue a través de México que la planta encontró su camino hacia las víboras de jazz, beatniks y los hippies de América del Norte. Pero la política absurda de intentar suprimir el cannabis de la misma manera que las drogas verdaderamente peligrosas como la cocaína y la heroína y que en gran parte es lo que ha impulsado a México a una crisis de narcoviolencia incesante y de pesadilla.

El legado de la ocupación musulmana de 500 años de España fue fundamental en el ascenso de México como un centro global de cannabis. Los musulmanes trajeron a España el hachís y la tradición magrebí de fumar cigarrillos. Sobrevivió en las sombras entre los moriscos incluso después de la Reconquista Católica de 1492 y la Inquisición. El cannabis entró por primera vez al Nuevo Mundo en galeones españoles con destino a Nueva España (México).

Se hizo popular entre los campesinos y las clases altas de México a lo largo de los siglos. El ícono del himno de la Revolución Mexicana, “La Cucaracha”, trata sobre el alto nivel del ejército campesino de Pancho Villa (“marihuana que fumar”) mientras marchaban por el desierto.

México prohibió el cannabis en 1920 . Cuando Harry J. Anslinger lanzó su exitosa campaña para prohibir la marihuana en los Estados Unidos en la década de 1930, endemoniar a los inmigrantes mexicanos fue una táctica decisiva.

En la década de 1960, los hippies estadounidenses se dirigieron al sur de la frontera hacia los estados mexicanos como Michoacán que producían grandes cantidades de mota barata . La explosión del consumo de cannabis en esos años provocó la Operation Intercept de 1969 del presidente Richard Nixon, que paralizó el tráfico en los cruces fronterizos con la búsqueda de escondites ocultos. Esto provocó protestas diplomáticas de México. Pero en 1978, la DEA comenzó a ayudar a la policía mexicana mediante la fumigación de cultivos de marihuana con el paraquat defoliante.

El cannabis fue la forma en que comenzaron los notorios cárteles de la droga mexicanos. Los cárteles embrionarios inicialmente negociaron exportaciones para productores campesinos independientes en Michoacán, tomando la mayor parte de las ganancias, por supuesto. Pero pronto consolidaron el control, lo que obligó a los pequeños productores a abandonar el mercado de exportación. El nuevo corazón de cultivo se convirtió en el “Triángulo de Oro” en las remotas y abruptas montañas de la Sierra Madre Occidental, donde se unen los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa. Este territorio ahora está prácticamente colonizado por los señores del crimen, con los indios tarahumara y huicholes obligados a cultivar cannabis (y ahora el opio también).

  Cuando Harry J. Anslinger lanzó su exitosa campaña para prohibir la marihuana en los Estados Unidos en la década de 1930, demonizar a los inmigrantes mexicanos fue una táctica decisiva.

A medida que la marihuana y la producción de opio se consolidaron en las montañas de México, estas redes criminales se establecieron como intermediarios para la cocaína proveniente de Colombia. El surgimiento del primer sindicato de narcóticos de México, el cártel de Guadalajara, en realidad fue supervisado por la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la respuesta de México a la CIA.

El papel del DFS en el cártel de Guadalajara fue revelado en la prensa mexicana (algunos reporteros pagaron con sus vidas) después de que el agente de la DEA Kiki Camarena fue torturado hasta la muerte en 1985 por órdenes del cofundador del cártel Rafael Caro Quintero en represalia por el busto de su gran plantación de marihuana en Chihuahua. Caro Quintero fue sentenciado a 40 años después de su captura, y pasó 28 años en prisión antes de ser liberado por un tecnicismo legal en 2013.

Cofundador del cartel de Guadalajara Rafael Caro Quintero foto: FreedomLeaf.com

El cártel de Guadalajara fue finalmente absorbido por el cártel de Tijuana cuando surgieron carteles más grandes y nuevos en las ciudades fronterizas. Luego, en los años 90, los sindicatos de nivel medio en el interior de México comenzaron a rebelarse, exigiendo una mayor porción del pastel. El más exitoso fue el cártel de Sinaloa, que comenzó como un satélite del cártel de Tijuana, pero pronto lo eclipsó.

Para los mexicanos, el antiguo corazón de cannabis de Michoacán evoca ahora las cabezas cercenadas dejadas en todo el estado como una advertencia por parte de la máquina criminal célebre conocida como La Familia. La guerra urbana en la ciudad fronteriza de Matamoros, las fosas comunes a lo largo de la orilla sur del Río Grande y los cuerpos mutilados que quedan colgando de los pasos elevados de la autopista en Ciudad Juárez reflejan la macabra lucha por el control del narcotráfico en México. Desde 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón envió al ejército para luchar contra los cárteles, se estima que unas 200,000 personas han muerto. La “guerra de las drogas” en México se convirtió en una verdadera guerra.

   El legado de la ocupación musulmana de 500 años de España fue fundamental en el ascenso de México como un centro global de cannabis.

Mientras que el cannabis ahora juega un papel secundario en el contrabando de cocaína y la producción de heroína (con la metanfetamina no muy lejos), sigue siendo un factor importante en la economía del narcotráfico en México. Que la marihuana haya quedado bajo el control de estas organizaciones delictivas ultraviolentas es un fruto amargo de la prohibición.

Sin embargo, toda esta violencia relacionada con las drogas ha provocado un ajuste de cuentas. El ex presidente Vicente Fox, quien enjuició agresivamente la guerra contra las drogas mientras estaba en el poder, se ha convertido en un defensor de la legalización del cannabis. Su sucesor, Calderón, firmó una ley de despenalización en 2009. Mientras que la cantidad máxima que uno puede poseer es de cinco gramos, los activistas están presionando para aumentar eso, y también para expandir el programa de CBD solo de marihuana medicinal que se lanzó el año pasado.

Llevará años reparar el daño ocasionado por la prohibición en México, incluso cuando la reforma de la ley del cannabis se mueve en la dirección correcta, aunque al ritmo de una cucaracha.

Por Bill Weinberg

Editor de CounterVortex.org, autor de “Cannabis Trips: Una guía global que no se queda sin entorpecer” y ex editor de noticias de High Times.

0 874 vistas
Foto: narcodata

Casi un billón de dólares gastados en la guerra contra las drogas por el presidente norteamericano Nixon en 1971 crearon los cárteles de la droga mexicanos que ahora esta matando la legalización de la marihuana.

Los cárteles mexicanos se están deteniendo lentamente lidiando con el contrabando de marihuana, después de la oleada de la legalización de la marihuana en ciertos estados estadounidenses. Resulta que debido a que algunos estados han legalizado la marihuana en algunas formas, la cantidad de marihuana que es contrabandeada a través de los EEUU por los cárteles de la droga mexicanos está disminuyendo drásticamente.

El último informe publicado por la Patrulla Fronteriza de EE. UU. Muestra una disminución en la cantidad de marihuana aprendida en la frontera entre los Estados Unidos y México. La reducción del contrabando coincide con el momento en que más y más estados han decidido legalizar la marihuana para fines médicos y recreativos .

The Washington Post informó que la confiscación de marihuana en la frontera del sur de los EEUU ha alcanzado el mínimo récord en más de 10 años: solo 750.000 kilogramos. Esta es una disminución de 2,000.000 kilos anuales en comparación con el año 2009.

“La economía de esta industria nos muestra que la sana competencia en el mercado, la caída de los precios y el aumento de la calidad aumentan el número de transacciones legales. Una nueva investigación muestra que los más y más beneficios del cannabis en la medicina y el uso recreativo, aumenta la demanda de productos de alta calidad “, dijo Amir Zendehnam de Z420.tv .

“Por ejemplo, Colorado está experimentando un boom económico que nunca se ha visto en este estado. El mayor problema de Colorado ahora es la administración de las enormes cantidades recaudadas por el impuesto a las ventas de marihuana. El modelo de Colorado demuestra que la legalización reduce la delincuencia, reduce los precios, ataja la competencia ilegal del mercado y brinda acceso a productos limpios de alta calidad “.

“Hace dos o tres años, un kilo de marihuana valía entre 60 y 90 dólares”, dijo un agricultor en México. “Ahora nos pagan 30-40 dólares por kilogramo, y esa es una gran diferencia. Si EEUU continúa legalizando la marihuana, nos eliminará completamente del mercado “.

Los consumidores también están empezando a ver la diferencia. La marihuana barata y de baja calidad de México se ha vuelto casi inalcanzable en los estados que legalizaron la marihuana, mientras que los precios de la marihuana de alta calidad están disminuyendo.

Estas son buenas noticias para México. La disminución del flujo de marihuana en todo el país probablemente lleve a una reducción de la actividad y la violencia de los cárteles de la droga. La guerra contra las drogas en México es responsable de unas 27.000 muertes solo en 2011, superando el número de civiles muertos en la guerra de Afganistán.

“Desde que el presidente Nixon anunció la guerra contra las drogas en junio de 1971, el costo de esta guerra superó rápidamente el billón de dólares en el 2010. Más de $ 51 mil millones se gastan anualmente en la lucha contra las drogas solo en los Estados Unidos”, según la Drug Policy Alliance, que tiene como objetivo promover una política antidrogas más humanitaria.

0 740 vistas

La Guerra contra las drogas lanzada por el Presidente Nixon en 1971, y que cuesta miles de millones de dólares, creó los carteles de la droga mexicanos, ahora la legalización de la marihuana los está matando.

Los carteles de la droga mexicanos están jugando finalmente su partido como resultado de los esfuerzos de legalización de cannabis que está remodelando drásticamente el paisaje de tráfico de drogas en los Estados Unidos. Resulta que como los estados legalizan el consumo de cannabis y su cultivo, el volumen de las marihuana que llega a través de la frontera por los carteles mexicanos disminuye drásticamente – y está atacando el flujo de caja.

Un informe estadístico recién publicado de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos muestra una fuerte caída en la captura de cannabis en la frontera entre Estados Unidos y México. La reducción en el tráfico de cannabis coincide con las docenas de estados que abarcan el consumo de cannabis, tanto para fines médicos y recreativos.

De hecho, tal como informa el Washington Post, las confiscaciones de marihuana en la frontera sur están en el punto más bajo en más de una década – sólo 1,5 millones de libras de peso. Ello representa una baja desde un máximo de cuatro millones de libras en el 2009.

En declaraciones a los medios de comunicación Amir Zendehnam, anfitrión del programa popular “, en la red orientada al cannabis Z420.tv, dijo lo que piensa de estas nuevas estadísticas:

“La economía de la industria del cannabis nos muestra que con una sana competencia en el mercado, los precios bajan, la calidad es mayor, la violencia disminuye y aumentan las transacciones pacíficas. Como se desprende de la constancia de las nuevas investigaciones que detallan los beneficios de la planta produciendo un aumento de la demanda de productos de mayor calidad, además de que el estigma negativo del uso de cannabis, tanto con fines medicinales como de forma recreativa son cada vez menores”

“Colorado, por ejemplo, está experimentando un auge económico que nunca se ha visto en el estado. El mayor problema en Colorado hoy es qué hacer con las enormes cantidades de ingresos y con el éxito económico del estado que está viviendo como resultado de la legalización. El modelo de Colorado ha demostrado que la legalización reduce las tasas de criminalidad, baja los precios, empuja la competencia desfavorable fuera del mercado, proporciona productos más limpios con la transparencia aumentada, y aumenta el nivel de vida de la sociedad en su conjunto”

   “Las únicas personas heridas por la continua aceptación social y la legalización del cannabis son los carteles y sus amigos, que han florecido durante décadas como resultado de la prohibición de las drogas”

“A medida que la legalización se propaga a través de los EE.UU. y el resto del mundo como la pólvora, predigo que la industria pronto se convertirá en una de las industrias más dominantes y beneficiosas que la humanidad haya visto.”

Y la nueva competencia de los estados legales le ha dado un gran bocado a toda la cadena de la marihuana mexicana ilícita. “Hace dos o tres años, un kilo [2,2 libras] de marihuana tenía un valor de $ 60 a $ 90,” un agricultor de cannabis en México”, dijo en una entrevista con NPR. “Pero ahora nos están pagando de $ 30 a $ 40 el kilo. Es una gran diferencia. Si los EE.UU. sigue legalizan el cannabis, nos van a tirar los precios por el suelo “.

Los consumidores también están empezando a ver la diferencia. La baja calidad barata de cannabis mexicana se ha vuelto casi imposible encontrar en los estados que la han legalizado, mientras que las cosechas propias de alta calidad están disminuyendo constantemente.

Esta es una buena noticia para México. Un flujo decreciente de tráfico de cannabis en todo el país probablemente conducirá a una menor violencia de los carteles así como los ingresos utilizados para comprar armas se irán secando. La violencia relacionada con la guerra contra las drogas en México era responsable de unos estimadas 27.000 muertes solo en el 2011 – superando todo el número de víctimas civiles de la guerra de 15 años de Estados Unidos en Afganistán.

Estos desarrollos refuerzan la crítica hacia la guerra contra las drogas como una política fracasada y haciendo que las sustancias como el cannabis ilegal simplemente fuesen al mercado negro del comercio, ayudando a hacer de Estados Unidos el encarcelador más grande en el mundo.

La legalización de cannabis también salva a los Estados Unidos de una gran cantidad de dinero. Como Mint Press News informó:

nixon-war-on-drugs-war-on-blacks-500x3411“Desde que Richard Nixon declaró la guerra contra las drogas en junio de 1971, el costo de esa guerra se había elevado a más de $ 1 billón para el año 2010. Más de $ 51.000 millones de dólares se gastan anualmente en la guerra contra las drogas en los Estados Unidos, de acuerdo con la Drug Policy Alliance , una organización no lucrativa dedicada a la promoción de las políticas de drogas más humanas “.

Los primeros informes del régimen fiscal de Colorado sobre el cannabis muestran los ingresos que supuestamente ayudarán a las escuelas y a los esfuerzos de rehabilitación al inundar el estado con dinero en efectivo. De hecho, Colorado se ha convertido en el primer estado en generar más ingresos fiscales de cannabis que del alcohol en un año – $ 70 millones.

Pero ¿por qué detenerse con la legalización del cannabis? A medida que más y más propaganda sobre la marihuana se desacreditagracias a la circulación legal del cannabis, es el momento también para abogar por la legalización de drogas en todos los ámbitos. la penalización en la guerra contra las drogas no ha hecho nada por detener su uso, y simplemente ha convertido en adictos a los criminales, a pesar de que muchos expertos coinciden en que la adicción es un problema de salud, no criminal.

Tal vez es la hora de que los EE.UU., México, y otros países adopten el modelo portugués e irlandés de tratamiento de las adicciones a las drogas como la adicción al alcohol o al tabaco, usando la rehabilitación en lugar de encarcelamiento para enfrentar el problema.

1 312 vistas

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo este lunes que abrirá el debate nacional para revisar las leyes de marihuana del país antes de una reunión clave de las Naciones Unidas para el próximo año, a raíz de un fallo judicial histórico.

Un par de días después de que la Corte Suprema de Justicia de México dictaminase permitir a cuatro demandantes cultivar y fumar marihuana recreativa en una decisión que eventualmente podría abrir la puerta a la legalización de la marihuana, Peña Nieto dijo que no estaba personalmente a favor de la legalización, ya que podría inducir a la gente a tomar drogas más duras.

Sin embargo, ha pedido al Ministerio del Interior que reúna a diversos especialistas, entre ellos académicos, médicos y sociólogos, para debatir el futuro de la regulación de la marihuana en México, que ha sufrido una década de violencia del narcotráfico horripilante.

“Vamos a tener que establecer un debate … y el gobierno federal está abierto a eso, así que junto con el poder legislativo, trabajamos juntos, creando foros especializados, que nos permitan tener una posición mucho más clara y más abierta al horizonte que viene “, dijo en un evento.

Peña Nieto agregó que era necesario que México se identificase con una posición coherente en el asunto antes de una importante reunión política de drogas en las Naciones Unidas para abril del próximo año.

Lo que le sucede a México es una continuación, que es como será visto por los defensores y detractores de la reforma de las drogas en América y otros lugares, ya que los gobiernos de Uruguay a Canadá ya se han cansado de ser liderados por Estados Unidos durante cuatro décadas en la larga “guerra contra las drogas.”

Más de 100.000 personas han muerto en la violencia relacionada con las drogas en México desde el 2007, y algunos piensan que la legalización de la marihuana en México y Estados Unidos podría llevar a los carteles a dejar de vender la sustancia.

0 535 vistas

Por fin el mundo parece estar dando un giro —aunque tímido— hacia una política más sensata para lidiar con el tema de las drogas. La decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en México de permitirle a los cuatro demandantes cultivar su propia marihuana para uso recreativo es el avance más reciente en un proceso que se ha dado en varias partes del continente para replantear la ineficaz guerra contra las drogas. Son pasos pequeños, sí, pero contundentes y necesarios para solucionar un problema que sigue alimentando la violencia y la corrupción en los países productores, incluyendo Colombia.

La sentencia en México no cambia de inmediato las fuertes leyes antidrogas de ese país, pero sí crea una incoherencia en el sistema jurídico que tendrá que ser atendido por la misma Corte y por las fuerzas políticas de ese país. El mensaje de los togados es claro: algo tiene que cambiar.

El problema no es menor. Según un estudio de la RAND Corporation, la quinta parte de los ingresos de los cárteles de droga en México es producto de la venta de marihuana ilegal, especialmente en Estados Unidos. Y no es necesario recordar el daño continúo que estas mafias le han causado a ese país, similar al que Colombia vivió en los 80 y 90 y que aún hoy vemos.

Pero que México la desregule es sólo el principio. De nada sirve que producirla sea legal si en el lugar donde la compran, Estados Unidos, sigue siendo ilegal. Allí, no obstante, las señales también son esperanzadoras. Oregon, Washington, Colorado, Alaska y el Distrito de Columbia ya legalizaron la droga. California, el primer Estado en legalizar el uso medicinal en 1996, tiene planeado un referendo sobre el tema para el año entrante. Ese dato es crucial: si esa frontera clave con México legaliza la marihuana, es muy probable que la demanda por la droga en el país hispanohablante disminuya, atacando así directamente los ingresos de los carteles.

Además, el nuevo primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, se comprometió a legalizar el uso recreacional de la droga, otro éxito importante.

En Colombia también hay señales de avance. Además de un proyecto de ley que está en curso —y que, reiteramos, se debe llevar a buen puerto—, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, anunció en entrevista con El Espectador que a finales de noviembre puede esperarse que su Ministerio emita una reglamentación para el uso en el país de la marihuana medicinal. Enhorabuena.

No hay motivos para prohibir la marihuana. Los estudios han demostrado que el cigarillo y el alcohol, dos productos que se comercializan legalmente en el país, son mucho más dañinos para la salud que la marihuana, la cual sí tiene beneficios médicos.

¿Cuánto falta para que nos sacudamos esa tara moralista de tenerle miedo a las drogas? Los argumentos de distintos tipos abundan: es una buena política pública, en el caso de la marihuana no debe haber miedo a daños en la salud y, además, estaríamos protegiendo el derecho fundamental al libre desarrollo de la personalidad de las personas.

El debate, no obstante, no debe terminar ahí. La guerra contra las drogas ha fracasado. La marihuana es el primer paso, pero también debemos pensar qué hacer con todas las otras. La persecución ha resultado ineficaz. No podemos quedarnos de brazos cruzados.

1 8.468 vistas

La decisión de los votantes en Colorado y del estado de Washington de legalizar el uso recreativo de la marihuana ha “cambiado las reglas del juego” para la administración del presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, y en la guerra contra las drogas apoyada por los Estados Unidos, de acuerdo con un informe del Washington Post por William Booth.

“Obviamente, no podemos manejar un producto que es ilegal en México, tratando de detener su transferencia a los Estados Unidos, cuando en los Estados Unidos, al menos en parte, ahora tienen un estatus diferente,” dijo Luis Videgaray principal asesor de Peña Nieto dijo a una emisora ​​de radio el miércoles pasado.

Sin embargo, los expertos y los estudios señalan que la legalización en dos estados de Estados Unidos – incluso si el gobierno federal lo permitiese– probablemente no llevaría a la quiebra a los carteles de la droga de México.

En el período previo a los referendos en México y Colorado, el Instituto Mexicano de la Competitividad  dio a conocer un estudio que estimaba  que los cárteles mexicanos perderían $ 1.425 millones, si la iniciativa era aprobada en Colorado y $ 1372 millones si lo era en Washington. La organización  también predijo que los ingresos por tráfico de drogas  caerían de un 20 a 30 por ciento, y el cártel de Sinaloa sería el más afectado, perdiendo hasta 50 por ciento de sus beneficios .

Pero ese es un impacto mucho más grave que el previsto por la Rand Corp., que previamente encontró que los carteles sentirían a penas la presión de las iniciativas de la legalización en los EE.UU. Como Rand informó:

Un estudio de la Rand Corp. del 2010 estima que el consumo de marihuana legal en California, un estado que consume alrededor de una séptima parte de toda la marihuana que se fuma en los Estados Unidos, costaría a los cárteles del 2 a 4 por ciento de sus ingresos. Así que la pérdida de los consumidores en estados como Washington y Colorado que tienen una población más pequeña ni afectaría mucho la línea de fondo del cártel.

Es difícil determinar exactamente cómo la legalización en los Estados Unidos de la marihuana sería perjudicial para los cárteles, en parte debido a que no tenemos los números exactos de los beneficios del consumo de marihuana de los narcotraficantes en cada uno de los 50 estados.

Los autores del estudio de Rand analizaron el caso hipotético de la legalización de la marihuana en California, que era una proposición en el estado  y que en su momento no pasó. Cuando trataron de determinar el impacto que el acceso a la marihuana legalizada en California tendría en la cuota de mercado de los carteles, encontraron que la marihuana exportada por “DTO” mexicanos (u organizaciones de tráfico de drogas) dominaban los mercados de Nuevo México y Texas y California, pero no saturaban los mercados más septentrionales (Oregon y Washington).

Así que ya, la legalización en Washington y Colorado no golpearía a los cárteles mexicanos en la forma en que la misma medida que digamos, Texas haría.

También encontraron que en el peor de los casos para los traficantes de drogas, la legalización en California significaría que la marihuana mexicana retendría menos del 9 al 15 por ciento de su cuota de mercado original, en los EE.UU. Sin embargo, si se toma en cuenta los costos de contrabando, los impuestos sobre consumos específicos y la potencia percibida del producto, la cuota de mercado podría seguir siendo tan alto como de un 33 a un 38 por ciento.

imrs (1)

Luego está el hecho de que los cárteles también hacen su dinero aparte de la marihuana – con drogas como la cocaína y las metanfetaminas, así como con actividades como el tráfico de personas y secuestros, que constituyen una gran parte de sus modelos de negocio. Y han demostrado una capacidad extraordinaria para adaptarse a medida que las fuerzas del mercado y las políticas de drogas cambian.

Con actividades no farmacológicas en mente, el profesor de psiquiatría de la Universidad de Stanford Keith Humphreys, ex Asesor Principal de Políticas de la Oficina de la Casa Blanca de Política Nacional de Control de Drogas, desarrolló un gráfico circular teórico para romper los flujos de ingresos probables de los cárteles:

mexmostdrugs

Aquí, las ventas de marihuana representan sólo el 17 por ciento de las ventas, mientras que el de la cocaína representa más de un tercio.
“Está claro que para los cárteles mexicanos las áreas de la cocaína y la heroína son las que en términos de exportación ganan más”, Martin Jelsma, experto en política de drogas en América Latina en el Instituto Transnacional en los Países Bajos,  dijo al Christian Science Monitor .
Y si miramos del lado de los expertos que piensan que las actividades fuera de drogas representan la mayoría de los ingresos de los carteles, las ventas de marihuana aún disminuyen más, alrededor de 9 por ciento:

mexdrugs

A principios de este año,  el presidente de Uruguay, José Mujica propuso no sólo la legalización de la marihuana, para convertir al Estado en el único proveedor, sustituyendo así los traficantes.
La participación del Estado “echaría a perder el mercado” para los traficantes de marihuana, “porque vamos a vender mucho más barato que lo que están vendiendo ellos en el mercado negro”, Mujica dijo a CNN. Publicado Washington Post

0 2.683 vistas

El uso de la marihuana solo es legal en dos de los 51 estados de Estados Unidos: Colorado y Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está de acuerdo con su legalización al mostrar su desacuerdo con las penas que sancionan solo a los pobres, mientras que el Congreso y la Agencia de Control de Drogas (DEA) considera que es una droga de alta peligrosidad y no dudan en combatirla.

   “Fumé marihuana de joven y yo lo veo como un mal hábito y un vicio no muy diferente a los cigarrillos que he fumado durante mi juventud y en gran parte de mi vida adulta. No creo que sea más peligroso que el alcohol”, ha dicho Obama en una entrevista al diario estadounidense ‘New Yorker’. No obstante, fumar marihuana no es algo a lo que anime, “he dicho a mis hijas que es una mala idea, una pérdida de tiempo y no muy saludable”.

   A criterio del presidente estadounidense, el gran problema con el consumo está relacionado con las desproporcionadas penas con las que se sanciona a los que la consumen y afectan con mayor dureza a negros, hispanos y gente pobre. “No deberíamos encerrar en la cárcel a jóvenes o individuos por largos períodos de tiempo por consumir marihuana, cuando los que están escribiendo esas leyes han hecho probablemente lo mismo“, ha opinado.

   En 1971, en Estados Unidos se declaró la ‘guerra mundial contra la droga’. Hoy es legal su consumo en dos estados y en 21 se permite su uso medicinal con ciertas restricciones. En Colorado y Washington  se pueden cultivar hasta seis plantas en casa yvender legalmente hasta 28 gramos de marihuana para su uso recreativo.

   Según encuestas de Gallup sobre la legalización de la marihuana, en 1961 solo un 12 por ciento apoyaba la legalización. Ese porcentaje ha cambiado considerablemente, hoy el 58 por ciento de los estadounidenses lo apoya.

   La legislación estadounidense clasifica como una droga a la marihuana, Obama considera que se puede discutir eso si los congresistas la eliminan de la lista de estupefacientes de alta peligrosidad. Algunos legisladores responden asegurando de que el Gobierno tiene la potestad de cambiar el estatus de la marihuana sin consultarlos, discusión que se desencadena en una encrucijada y un largo recorrido hasta encontrar un equilibrio en las posiciones.

   En palabras de la jefe de la DEA, Michele Leonhart, la creciente aceptación de la marihuana sólo hace que los agentes antinarcoticos “luchen con más fuerza”, según declaró a medios locales a principios de año.

    Para los activistas a favor de la legalización de la marihuana, es una gran victoria lo que ha sucedido en Colorado, “durante los últimos 8 años en Colorado hemos argumentado que es irracional castigar a los adultos por elegir el uso de un producto que es menos dañino que el alcohol”, ha dicho el director de Safer Alternative For Enjoyable Recreation, Mason Tvert.

   La legalización de las drogas es una de las opciones que se estudian muchos gobiernos como medio de reducir la violencia en el mundo. Uno de los hechos que tuvo mucha relevancia fue la marcha desde Cuernava hasta la capital mexicana organizado por el poeta, Javier Sicilia, a raíz de la muerte de su hijo y por la paz con justicia y dignidad en favor de las víctimas del crimen organizado. Sicilia hizo este planteamiento al Gobierno mexicano para detener la matanza que se registra en México por los cárteles de la droga.

Fuente Notimerica

0 497 vistas

cannabisr640x400EEUU/México.-Una estación de televisión de Houston, Texas, informó en mayo que la legalización de la marihuana en algunos estados ha creado más productores de esta hierba en Estados Unidos, y nueva competencia para los carteles de la droga mexicanos.

“Carteles del narcotráfico mexicanos que luchan entre sí por las rutas de contrabando enfrentan una creciente competencia en EE.UU., donde la legalización en algunos estados ha aumentado la cantidad de marihuana disponible”, indicó el informe del 15 de mayo del canal de televisión KHOU.

“La guerra contra las drogas en México puede haber ayudado a los productores estadounidenses lograr establecerse en algunas regiones”, señala el informe.

La periodista Angela Kocherga entrevistó a un oficial de narcóticos encubierto del Departamento de Policía de El Paso, Texas. “La mayoría de esta hierba viene de California. Algo de ella proviene de Colorado”, afirmó el oficial anónimo.

El informe indicó que dos personas fueron detenidas recientemente en un vecindario de El Paso luego que la policía encontró grandes cantidades de “Kush”, un tipo de marihuana más potente y más cara producida en Estados Unidos.

Howard Campbell, un profesor de la Universidad de El Paso y autor del libro “Drug War Zone” (Zona de Guerra contra las Drogas) le dijo a la estación de televisión que los carteles mexicanos encontrarán una forma “económica” para competir con los productores estadounidenses produciendo más de la droga y vendiéndola por menos dinero.

En Octubre 2012, el Instituto de Competitividad Mexicana emitió el informe “Si Nuestros Vecinos Legalizan”, el cual fue presentado por Fox News y otros medios de comunicación.

El informe señaló que la legalización de la hierba en estados de EE. UU. podría “reducir las ganancias de los carteles mexicanos del tráfico a EE. UU. hasta en un 30%.”

Curiosamente, Estados Unidos se atribuye el papel de policía mundial, emitiendo anualmente listas de países a los que acusa de no hacer nada en la lucha contra el narcotráfico.

Fuente Aporrea

9 3.715 vistas

descarga (28)México/Uruguay.- El ministro uruguayo del Interior, Eduardo Bonomi, destacó esta semana en México la necesidad de implementar una nueva política antidrogas que ayude a reducir la violencia, con medidas como la legalización de la marihuana que actualmente se debate en el Parlamento de su país.

“La guerra contra la droga ha fracasado y hay que buscar otro camino”, dijo a Efe Bonomi, quien participa en el foro regional “Seguridad Ciudadana, Política de Drogas y Control de Armas” que se celebra hoy y mañana a puerta cerrada en la capital mexicana.

Estos seminarios, a los que asisten personas que tienen una preocupación común y distintas orientaciones políticas, pueden ayudar diseñar nuevas estrategias para combatir la inseguridad y al mismo tiempo generar “la promoción social”, aseguró.

El foro es organizado por la Comisión Global de Política sobre Drogas, integrado por los expresidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México, y destacadas figuras de otras partes del mundo.

El Gobierno de José Mujica presentó un proyecto de ley que actualmente se estudia en el Parlamento y que busca la legalización de la marihuana.

La iniciativa autoriza al Estado a asumir el control y la regulación de actividades de importación, exportación, plantación, cultivo, cosecha, producción, adquisición, almacenamiento, comercialización y distribución de cannabis y sus derivados.

El Gobierno uruguayo prevé que la legalización, que según el ministro “puede funcionar en otros lados”, ayudará a disminuir la violencia derivada de los carteles del narcotráfico que lacera a Latinoamérica.

Esto es, entre otras cosas, porque su estrategia plantea dos vías, por un lado facilitar el consumo de marihuana y por el otro dificultar y penalizar más el de otras drogas duras como la pasta base de coca, que entró en Uruguay en 2002 y provocó un aumento de los robos y la violencia, explicó Bonomi.

“Hay una continua relación entre jóvenes que consumen con delincuentes que no solo venden marihuana, sino drogas mucho más duras (…) y entrando en ese consumo, que es extremadamente problemático, uno se introduce en el mundo del delito”, abundó.

El proyecto sobre la despenalización de la marihuana se encuentra actualmente detenido, a la espera de que se inicie un debate en la sociedad, aunque el titular del Interior es más partidario de que primero se apruebe en el Parlamento.

11318174-retrato-de-una-mujer-con-la-bandera-del-uruguay“Para que haya debate ciudadano tiene que aprobarse la ley e inmediatamente” después someterla a un plebiscito para que sea derogada o confirmada, dijo.

“Con el plebiscito delante, se va a debatir”, apuntó Bonomi, quien aseguró que su país no tiene el problema de violencia existente en otros países como Brasil, México y Colombia, pero con esta estrategia pretende evitar que algún día llegue a ese nivel.

Fuente LaCronicadeHoy

3 610 vistas

Experto. Mike Trace alertó que la legalización de las drogas no lleva, necesariamente, a una explosión en el consumo.

Encabeza el IDPC, una de las redes no gubernamentales más reconocidas a escala global en materia de debate sobre las drogas. Respalda la legalización de la marihuana, pero con fuerte control estatal. El debate está abierto.

Mike Trace es el presidente de la Comisión Globalde Política sobre Drogas (IDPC, por sus siglas en inglés), la mayor red mundial de organizaciones no gubernamentales y redes profesionales especializadas en cuestiones de drogas fiscalizadas. El IDPC cuestiona las actuales políticas antidrogas y apunta a desarrollar nuevas y más efectivas políticas – apoyadas en evidencias científicas – para reducir el daño relacionado con las drogas.

Reconocidos estadistas e intelectuales como Mario Vargas Llosa (Perú), Fernando Henrique Cardoso (Brasil), César Gaviria (Colombia), Ernesto Zedillo (México) y Javier Solana (España) forman parte del IDPC (International Drug Policy Consortium), desde donde reclaman, entre otras medidas, el fin de la política represiva que ha causado cientos de miles de muertos en todo el mundo, particularmente en América Latina, con pobres resultados frente al negocio ilícito del narcotráfico.

Desde sus oficinas en Londres, Trace habló con EL DEBER a propósito del proyecto de ley para legalizar la marihuana que presentó el Gobierno de José Mujica la semana pasada ante el Parlamento de Uruguay.

– ¿Cómo enfrentar al narcotráfico cuando la ‘guerra contra las drogas’ ha demostrado que fue un rotundo fracaso? ¿Es la legalización el camino tal como lo ha planteado Uruguay con la marihuana?
– Nuestra organización ha hecho campaña durante muchos años para que revisemos las políticas respecto del control de las drogas. No creo que haya una única y simple solución al problema, pero creo que los gobiernos deben abrirse a considerar nuevas opciones. Por eso respaldamos a cualquier gobierno que haya decidido buscar nuevas estrategias y nuevas formas de lidiar con este problema.

Uruguay es apenas un caso en este sentido y, mucho más, porque no hay tantos países en el mundo que se pongan a revisar las políticas represivas de las drogas a través de la criminalización y la penalización del fenómeno. En este contexto, nosotros también hemos apoyado al Gobierno boliviano en su decisión de cuestionar a escala internacional el estatus legal sobre la hoja de coca, arbusto que considera parte de la cultura de los pueblos indígenas. Las preguntas que ha planteado el Gobierno boliviano, que no son sencillas de responder, han sido escuchadas por otros países y están comenzando a replantear el tema.

– ¿El principal argumento para la liberalización es que la prohibición lleva a un incremento sideral de los precios de la droga y abona el negocio del narcotráfico? ¿Hasta qué punto esto es razonable?
– Es un argumento razonable. Obviamente, es un problema tremendamente complejo, con diferentes tipos de drogas, diversos mercados y numerosos efectos para los estados en todo el mundo. Pero en general, mientras más duras son las legislaciones que impulsan los gobiernos contra las drogas no es posible satisfacer la demanda a través de fuentes legales, por lo que se crea un mercado negro de las drogas. Por eso, mientras más fuertes sean las normas, más aislado y más fuerte será el mercado de las drogas, con mayores beneficios a los criminales de las drogas. Este es uno de los desafíos que tenemos que enfrentar.

Aquellos que cuestionan este argumento señalan que aún levantando la prohibición, el negocio será inmensamente redituable de todas maneras. ¿Realmente bajarían los precios si liberalizamos las drogas y cuán efectiva puede ser esta política para romper con este negocio?
Estoy de acuerdo con este análisis. Debemos tener en cuenta que simples actos, como crear un mercado legal, no hará que el crimen organizado se vaya de la noche a la mañana. Lo difícil es predecir qué podría pasar. No tenemos un laboratorio para probar qué puede pasar. Pero es importante que los estados piensen lo que puede pasar si cuentan con mercados regulados para las drogas. Creo que los críticos tienen razón cuando los críticos señalan que no hay soluciones simples para un problema tan complejo.

Lo cierto es que hay dos puntos a tener en cuenta. Ahora sabemos que es posible detener la criminalización de los consumidores de drogas sin tener mayores efectos sobre el abuso en el consumo de drogas. Hay muchos países en el mundo que se han alejado de la criminalización de los drogadictos y no han tenido un aumento en el número de consumidores. Por lo que podemos predecir que no habrá una explosión de consumidores de drogas.

Lo segundo que el crimen organizado se mantendrá activo en el negocio de las drogas aun si creamos un mercado regulado, lo que no sabemos es si se mantendrán envueltos en un proceso igualmente violento, destructivo y poderoso como el que estamos viviendo ahora. Si vemos el mercado de la cocaína, que viaja desde América Latina hacia Estados Unidos, vemos que es un mercado con enormes ventajas comparativas que crea grandes ganancias, lo que lleva al crimen organizado.

La pregunta no pasa por saber si se terminará o no el crimen organizado, lo cual no es muy realista, pero sí el hecho de que su poder pueda ser desarticulado. Por lo tanto, será menos violento y menos influyente para corromper las instituciones de los estados. No hay una respuesta fácil para este dilema, porque no tenemos un laboratorio para ver qué podría pasar. Pero estas son las preguntas que los gobiernos deben hacerse.

– ¿Cuán efectivo es que un país por su cuenta legalice las drogas si el negocio es transnacional?
– Ningún estado puede lidiar con este problema por sí solo. Creo que debemos buscar una solución coherente de forma conjunta, entre todos los actores de este proceso. De todas formas, la decisión de un país por encontrar otras soluciones al fenómeno debería ser respaldada por los otros países vecinos y por la comunidad internacional en su conjunto.

En esto peleamos mucho con las Naciones Unidas. Siempre que Portugal, República Checa, Australia o, ahora, Uruguay plantean algo diferente, normalmente, son condenados por las Naciones Unidas. Pasa lo mismo cuando Bolivia levanta cuestionamientos al régimen sobre la hoja de coca. Lo que esperamos de la comunidad internacional es que reconozca los esfuerzos y dilemas que enfrentan los países sobre este asunto. Ellos necesitan ayuda para encontrar una solución, en el marco de una estrategia regional o global. Los países más poderosos, como el Reino Unido, normalmente son los más rápidos en condenar estas políticas y dejan el problema sin resolver en sí mismo.

– ¿En qué medida hay que hacer una diferencia entre drogas blandas (marihuana) y drogas duras (cocaína)? ¿Se puede pensar en legalizar la cocaína, por ejemplo?
– En particular para el caso de América Latina, creo que es inteligente comenzar como lo están haciendo los uruguayos. El mercado de cannabis tiene una mayor cantidad de consumidores y cuenta con un mercado de proveedores mucho más diverso. Esta droga no está en manos de unos pocos cárteles.

Con la marihuana es posible crear un mercado relativamente regulado y se pueden obtener beneficios al lograr separar el mercado de la marihuana de las drogas duras, tales como la cocaína. Así funciona en algunos países europeos. Si quisieran legalizar todas las drogas, el escenario sería mucho más difícil. Obviamente no se pueden aplicar los mismos argumentos para las drogas duras, por supuesto.

– Las sociedades, en general, se resisten a la legalización porque consideran que puede afectar la salud de los jóvenes. ¿Es razonable esta preocupación?

– Sí, es razonable y se deben tomar muy en serio las consecuencias de cada medida. Sería irresponsable para cualquier gobierno ignorar ese potencial de riesgo para la salud. Si la política que se adopta incrementa el número de consumidores y la inseguridad, entonces esa medida no ha logrado sus objetivos.

La evidencia que tenemos hasta ahora, con la marihuana en particular, dice que liberalizar el régimen y crear un mercado regulado no lleva a una explosión en el consumo. No buscamos crear un mercado del consumo de drogas más grande del que tenemos ahora.

– ¿Cómo ve el caso boliviano? El presidente Evo Morales ha flexibilizado la política de erradicación de hojas de coca y ahora se tiene una expansión de la oferta de cocaína… 
– Creo que el Gobierno de Morales ha tenido un rol importante a nivel internacional sobre la defensa de la hoja de coca como un elemento de la cultura de los pueblos indígenas. En este punto, nosotros hemos apoyado la despenalización de la hoja de coca. Esta es una iniciativa razonable. La respuesta internacional no ha ayudado a lograr dicho objetivo. Creo que Morales logrará el objetivo de reingresar en la convención internacional de control de drogas con una reserva sobre la hoja de coca. Este es un proceso legal que no tendrá problemas.

Fuente Eldeber

 

11 1.267 vistas

México.- Por Miiirza HoffmaN.- Creo que es importante impulsar entre los ciudadanos la opinión de que es mejor legalizar —lo que implica poner reglas, normar, normalizar, y no simplemente liberalizar, aunque mucho de liberal tendría la medida— que mantener una prohibición sólo útil para aumentar los recursos de los delincuentes y las organizaciones mafiosas dedicadas al narcotráfico.

Es en este momento, cuando la política gubernamental de combate al crimen organizado está a punto de comprometerse con una serie de metas con los Estados Unidos a cambio de los 500 millones de dólares que le van a enviar en equipo militar, policial y en asesores, cuando el Estado mexicano está a punto de invertir siete mil millones de dólares en una guerra perdida, cuando es importante decir que nada se podrá contra los criminales mientras tengan dineros provenientes del mercado negro. La cantidad de recursos que se maneja en el mercado ilegal de las drogas es lo suficientemente alta como para sostener la guerra contra el Estado. En un país con la desigualdad de éste, el ejército de reserva de los narcotraficantes es suficientemente grande como para mantener la operación frente a unos agentes del Estado corruptibles, incluso con mejor nivel técnico, más armamento y asesores gringos. Además, existe una forma muchísimo más racional de manejar el problema de las adicciones y los costos sociales y familiares de las adicciones: que el Estado regule el mercado, de manera que desaparezcan los incentivos para enganchar a los niños y jóvenes. Un mercado de drogas normado por el Estado, con monopolios específicos de algunas drogas —las duras, por ejemplo— y con liberalización regulada de la marihuana le quitaría completamente los incentivos a las organizaciones criminales dedicadas al mercado negro. En el caso de las drogas es evidente que en lugar de gastar siete mil millones de dólares en una guerra perdida, se les podría ganar a los carteles (así, sin acento) legalizando y tomando el Estado en sus manos el mercado. Además de todo, podría obtener recursos importantes de las cargas impositivas que le pusiera a las drogas. El dinero ahorrado y el recaudado se podrían invertir en educación, información y prevención de las adicciones y también se podrían invertir en la mejora del clima de convivencia en las ciudades, en más actividades recreativas y culturales para los jóvenes. Es perfectamente posible comenzar con la marihuana.

Es evidente que se trata de una droga injustamente satanizada, cuando en cambio es legal el alcohol violento y asesino, culpable de la inmensa mayoría de los accidentes mortales de tráfico, y el tabaco, adictivo hasta la desesperación e indudablemente mortal, droga inútil, nada divertida y efímeramente placentera. El tabaco atrapa a casi todos los que lo consumen y a una buena parte los mata. El alcohol también atrapa y destruye. No a todos, pero a muchos de los que lo usan. Y mata alrededor de donde se consume, ni siquiera sólo a los que se lo beben. Y la prohibición ha demostrado su absoluto fracaso ahí donde se ha impuesto. En el caso del alcohol en Estados Unidos, doce años fueron suficientes para permitir la acumulación originaria de muchas de las mafias que todavía operan en otros rubros de los mercados clandestinos. Cuando Roosvelt acabó con el despropósito puritano, el paso se dio de la prohibición a la liberación absoluta, con la creación de un mercado multimillonario que ha abusado de la publicidad, aún más que las tabacaleras, ahora culpabilizadas. La política que se está siguiendo con el tabaco es una opción más racional.

Se está restringiendo el espacio público para fumar y se está eliminando la publicidad, sin prohibir ni la venta ni el consumo. Ese es un caso de regulación extrema del mercado de un producto adictivo, dañino para la salud y con consecuencias sociales, pero a nadie se le ocurriría el desatino de prohibir completamente el tabaco. El mercado negro surgiría de inmediato y las ganancias del crimen organizado se multiplicarían.

La marihuana es mucho menos dañina. Nadie se ha muerto por sobredosis de THC, hay formas de consumirla que evitan la combustión y los efectos de ésta en los pulmones, y es mucho menos adictiva. Los marihuanas no suelen agredir al prójimo, como sí lo hacen los borrachos, y si bien es cierto que son un peligro al volante, no lo son más que los beodos convertidos en campeones de fórmula uno. Frente a unos y otros la actitud del Estado debe ser la misma: cero tolerancia a la conducción ebrio o marihuana. Pero si no conducen y si no se meten con el prójimo, entonces tanto los borrachos como los marihuanas deberían ser objeto del absoluto respeto por parte de los demás. Hay una ruta posible para impulsar la legalización de la marihuana en México ahora. Si se suman voces ciudadanas a favor de una ruta inteligente en tres etapas. La primera buscaría eliminar la criminalización de los consumidores de marihuana. Se trataría de fijar cantidades de posesión para el consumo personal como legales —tres gramos parece lo sensato— y de fijar sólo penas informativas para los consumidores.

En un segundo momento hay que impulsar la legalización del uso médico de la cannabis, suficientemente documentado, y la tercera etapa sería impulsar la legalización del cáñamo para uso industrial, con lo que muchos agricultores podrían transformar sus plantíos destinados a la marihuana en plantíos rentables de cáñamo especializado en la fibra o en la celulosa, sin contenidos significativos de THC. En éste, como en otros asuntos, es indispensable la acción de los ciudadanos que creemos que es posible encontrar mejores soluciones a los problemas de convivencia con base en la acción eficaz de un Estado laico que fundamenta sus posiciones en criterios científicos y no visiones morales particulares. La de la marihuana es una causa ilustrada.

Conozco muchos intelectuales, artistas e incluso políticos que fuman marihuana habitualmente y no son ni criminales ni monstruos a los que hay que someter. Incluso la inmensa mayoría de ellos tampoco son adictos necesitados de un programa de rehabilitación y los que lo requerirían lo necesitan más por el alcohol que por su consumo inmoderado de mota. Es hora de que salgamos a defender una causa que nos involucra, sin hipocresía y sin moralismos idiotas.

 

Fuente Miiirza HoffmaN

2 396 vistas

Por Inés Santaeulalia. Hace 40 años el presidente de Estados Unidos Richard Nixon se dirigió a la nación: “El enemigo público número uno de Estados Unidos es el abuso de las drogas (…) Declaro la guerra contra las drogas”

Un español maneja con destreza una tarjeta de crédito para preparar una dosis de cocaína;la Policíamexicana halla 14 cadáveres en una furgoneta; tres toneladas de opio afgano atraviesan Rusia; una madre colombiana entra en una prisión estadounidense para pasar la próxima década entre rejas por tráfico de estupefacientes; un joven neoyorquino muere de sobredosis en una fiesta y un marroquí lo hace en una patera al estallar la carga de su estómago. La secuencia no es real, que se sepa, pero algo parecido sucede cada día en todo el mundo. Son las consecuencias desiguales de un mismo tema, el vil aleteo de la mariposa o la teoría del caos. Las respuestas del tráfico de drogas, el mayor mercado del mundo.

Hace 40 años el presidente de Estados Unidos Richard Nixon se dirigió a la nación: “El enemigo público número uno de Estados Unidos es el abuso de las drogas (…) Declaro la guerra contra las drogas”. Estaba el entonces mandatario inmerso en el conflicto de Vietnam, una de las guerras más largas que se atribuyen a la superpotencia, pero aunque comúnmente olvidado, el frente que abrió Nixon en1971 hasobrevivido a todos sus sucesores. Hasta ahora, porque las cosas están empezando a cambiar.

Los primeros en hablar de fracaso en esta guerra fueron los expresidentes de Brasil, Colombia y México, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria y Ernesto Zedillo, respectivamente. En los últimos meses, políticos en activo como el actual mandatario de Guatemala, Otto Pérez, o el de Colombia, Juan Manuel Santos, han seguido sus pasos para demandar la apertura de un debate sobre el tema, haciendo uso de la legitimidad que les otorga liderar los países que sufren la cara más trágica de las consecuencias de una guerra que suma víctimas a diario (aunque al sur del Río Grande). Honduras, con 82,1 homicidios por cada 100.000 habitantes, seguido de El Salvador, encabezan la lista mundial por tasa de homicidios. México, inmerso desde hace seis años en la guerra contra el narcotráfico, suma ya casi 50.000 muertos y ha incrementado su tasa de homicidios desde 2005 en un 65%, según datos dela ONU.

Su legitimidad, unida a las cifras y los muertos, ha obligado al presidente de EE UU, Barack Obama, a mover ficha. El runrún que alentaba a un debate en el continente americano estalló el pasado 14 de abril. Como no podía ser de otra manera, de la voz de un sucesor de Nixon. “Somos conscientes de nuestra responsabilidad en este tema y creo que es completamente legítimo entablar una discusión sobre si las leyes que están ahora en vigor son leyes que quizá están causando más daños que beneficios en algunos campos”. Habló Obama y todos entendieron: ha llegado la hora de hablar de drogas. El tema ya está en la agenda.

Sobre el incipiente debate que se abre, hay quienes defienden que la regulación de las drogas reduciría el tráfico y acabaría con un negocio que mueve 216.000 millones de euros anuales en todo el mundo, según la ONU; o 19.000 millones de euros solo en México durante 2009, según EE UU. Otros no ven cómo regular podría mejorar la seguridad. Entre ellos el presidente de El Salvador, Mauricio Funes, que considera que cualquier paso hacia la legalización “podría convertir a Centroamérica en un paraíso del tráfico y consumo de droga”. Funes aboga por implementar la ayuda para mejorar el nivel de vida de su país y luchar contra la pobreza y la exclusión. El debate en el continente americano no ha hecho más que empezar.

Si hay una palabra que se relaciona con la discusión sobre las drogas es legalización. Nada genera más rechazo o apoyo que abogar por ello. El presidente de Guatemala, Otto Pérez, fue el primero en pronunciarse ante un micrófono, mostrándose a favor, y el mismo Obama empezó su alocución enla Cumbre de las Américas del mes pasado marcando su posición en contra: “Legalizar no es la respuesta”.

Amira Armenta, miembro del Transnational Institute, un think tank internacional fundado en Amsterdam, explica que “la gente le tiene miedo a la legalización porque, presentada así, asusta”. Sin embargo, achaca a Pérez más un deseo de llamar la atención que de apoyar la legalización real. “Fue una presentación sobre todo mediática. Otto no dice ‘hagamos eso’, lo que dice es ‘discutamos eso’. Entre la actual política y la legalización hay muchas opciones. Habría que considerar las más realistas y con menos riesgos, que son concretamente las que tienen que ver con la despenalización y la discriminalización del consumo, del comercio y la producción”, argumenta.

La deriva que tome el debate es una incógnita para todos, pero las personas consultadas para este reportaje creen que la clave está en Estados Unidos. Después de una espera de años, nadie imagina que el cambio se produzca enseguida. Es más, con el actual presidente estadounidense inmerso en la precampaña electoral todos dudan de que haya una respuesta inmediata. “Obama no puede hablar de este asunto ahora, pero en un segundo mandato el campo es distinto. Tengo serias dudas de que sea un entusiasta promotor [de la regulación], pero sí creo que, en el fondo, no está en contra”, dice el presidente delColectivo por una Política Integral hacia las Drogas en México, Jorge Hernández.

El experto estadounidense Peter Reuter considera que las drogas no son un tema de interés público para la sociedad estadounidense. “En las campañas presidenciales no se hablará nada de drogas”, augura este profesor dela Universidad de Maryland (EE UU), que sí pone el acento, sin embargo, en el cambio de actitud hacia la legalización de la marihuana, aunque “no hacia otras drogas”. A finales de 2010, California, uno de los 14 estados en los que la marihuana es legal para usos médicos, hizo un referéndum para decidir si se legalizaba el consumo y el cultivo. En una ajustada votación, un 56% de los electores votaron en contra y se rechazó la medida. Solo un año después, la encuesta Gallup aseguró que el 50% de los estadounidenses estarían a favor de la legalización de la marihuana. Hernández sostiene que si Obama llegara a apoyarla sería un buen punto de partida para el cambio de paradigma global respecto a todas las drogas.

El cannabis es, con mucho, la droga más consumida a nivel global. Entre 125 y 203 millones de personas de todo el mundo la consumieron en 2009, según datos dela ONU. Lascifras del consumo de todas las drogas se disparan hasta los 149 y 272 millones, lo que supone del 3,3% al 6,1% de la población de15 a64 años. “Es absurdo pensar que la demanda va a acabar aquí o allá, hay que aceptarla y trabajar en aras de la seguridad”, dice el presidente del Colectivo por una Política Integral hacia las Drogas en México.

Los especialistas hacen una clara diferenciación entre países productores y consumidores, para algunos lo que sirve para unos no sería bueno para los otros. Con el punto de partida marcado en la marihuana, valoran de forma desigual los beneficios reales que supondría la regulación para los países centroamericanos, que si bien no tienen un problema grave de consumo, sufren con la violencia la peor cara del tráfico de sustancias. “Al hablar de cambio de política se habla en realidad de legalización, regulación o despenalización de las drogas y, a pesar de que uno esté de acuerdo, la verdad es que no es un objetivo realista y a los países de producción y tráfico no nos serviría de mucho”, alerta el exguerrillero salvadoreño y experto en resolución de conflictos Joaquín Villalobos

Sin embargo, para el escritor mexicano Jorge Castañeda, que en “un mundo ideal defendería la liberalización total de todas las drogas”, que Obama regularizase la marihuana sí supondría un cambio importante, principalmente para México, gran exportador de cannabis al norte. “Los cárteles derivan parte de sus ganancias con la marihuana para extenderse y producir cocaína”, explica Castañeda. Eso no es suficiente para el politólogo mexicano especialista en temas de seguridad Alejandro Hope, que considera que en los países de América Latina los problemas de violencia y corrupción vinculados a las drogas “son un problema de cocaína”.

A la espera de ver qué votan los estadounidenses el próximo mes de noviembre, tímidos pasos del presidente Obama ya empiezan a materializar un incipiente cambio. Un nuevo enfoque y discurso. Nada más llegar de Cartagena de Indias (Colombia), donde pronunció sus palabras favorables al debate, el presidente de EE UU presentó un Plan Nacional de Drogas que por primera vez en 40 años ponía el objetivo en la prevención y el tratamiento de la drogadicción como una enfermedad más que en la acción policial. Solo unos meses antes, se conoció la rebaja de un 17% en 2013 respecto al año anterior en la inversión para la guerra global contra el tráfico de drogas, al pasar de422 a360 millones de euros.

El dinero estadounidense siempre ha financiado las guerras que libran los países centroamericanos contra las drogas. La más reciente, en México, comenzó con la Administración Bushy ha continuado con la de Obama. Tras seis años de guerra, desde la llegada al poder en México de Felipe Calderón, el consumo de drogas no ha caído y sobre el terreno, con el ejército desplegado en toda la Repúblicamexicana, el saldo humano se acerca ya a las 50.000 vidas. El presidente Calderón, de una manera más tímida que su homólogo colombiano, también es partidario de abrir el debate, aunque siempre se ha mostrado un acérrimo defensor del modelo prohibicionista. “Calderón es un cruzado antidrogas. Ahora es difícil que diga ‘mis muertos no sirvieron de nada, vamos a legalizar”, razona Castañeda.

Aunque para algunos expertos la política de Calderón ha sido un “rotundo fracaso” y una “carnicería”, que diría el escritor, Villalobos cree que “en algún sentido [la guerra en México] ha generado un sentido de urgencia para transformar la situación, hoy el estado tiene más capacidad que hace seis años, aunque eso no justifica que se haya hecho”. Así, defiende que el actual debate no se ha abierto por los últimos informes dela ONUo dela Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, como sí sostiene el experto colombiano Daniel Mejía, ni por las palabras de Otto Pérez o la mano tendida al diálogo del presidente Santos, sino por los “esfuerzos y sacrificios que México y Colombia han realizado para enfrentar al crimen organizado. Sin eso a EE UU y a muchos otros les seguiría sin importar el tema”. “Es falso que sea una alternativa al combate al crimen organizado. Lo progresista y avanzado en nuestro caso es que nos ocupemos de la construcción de Estado. Hay riesgo de que la demanda de legalización se convierta en un argumento para no hacer las reformas que se necesitan en seguridad y justicia en casi todos los países”, argumenta Villalobos.

La intervención militar es, por contra, para Hernández, una forma de “abdicación” del Gobierno y aboga por que “el Estado tome control de lo que está en manos del crimen”. Para el experto mexicano hablar de regulación “significa que, con o sin un marco prohibitivo, cada sociedad sea capaz de tener control del uso de las drogas legales o ilegales”. Habla de cambiar el uso de la fuerza por un enfoque social y preventivo. “El actual marco normativo supone que no existe ninguna otra forma de modelar la conducta de nuestra sociedad con respecto a sus prácticas, salvo la fuerza. Ha llegado la hora de ensayar nuevas cosas”, dice.

En esta línea, el profesor dela Universidad de Los Andes (Colombia) Daniel Mejía defiende la despenalización y la estrategia de poner el “énfasis en regular para quitarle los mercados al crimen organizado”. “El bloque centroamericano paga las consecuencias de la política de drogas que se impone. Esto no ha funcionado. ¿Por qué no pensar en un modelo para reducir los niveles de violencia?”, apoya Armenta desde Amsterdam.

Sin acuerdo sobre lo que está por llegar, sí hay consenso de que es ahora o nunca el momento de abrir un nuevo horizonte. El punto quizás más importante desde que Nixon declaró su guerra a las drogas. El inicio de algo que, como casi todo, empieza por una frase tan simple y a la vez tan difícil: “Hemos fracasado. Hablemos”.

Fuente Analitica

0 218 vistas

America.- Por Andrés Oppenheimer. El Nuevo Herald

Por primera vez desde que Estados Unidos lanzó su “guerra contra las drogas” hace cuatro décadas, hay signos de que las fuerzas que apoyan la legalización de drogas ilegales están ganando terreno en todo el continente.

Es cierto que se trata de un debate que recién empieza a nivel gubernamental, y pasarán años antes de que se produzcan resultados concretos. Pero hay varios factores nuevos —incluyendo un recorte de la ayuda antinarcóticos de Estados Unidos a Latinoamérica que salió a relucir en el presupuesto para el 2013 enviado al Congreso por el presidente Barack Obama la semana pasada— que reflejan desafíos cada vez más serios a la tradicional estrategia antinarcóticos de Estados Unidos basada en la interdicción y prohibición de drogas ilegales.

Veamos:

En primer lugar, los presidentes latinoamericanos en ejercicio por primera vez están pidiendo abiertamente discutir la posibilidad de legalizar o descriminalizar las drogas ilícitas. Hasta ahora, se trataba de una propuesta de ex-presidentes, como los ex mandatarios Vicente Fox y Ernesto Zedillo de México, Fernando Henrique Cardoso de Brasil y César Gaviria de Colombia.

Los actuales presidentes de México y Colombia han dicho que están abiertos al debate del tema, pero que no van a tomar la iniciativa.

La semana pasada, el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina dijo que propondrá a sus contrapartes centroamericanas legalizar las drogas y descriminalizar el transporte de drogas en toda la zona. Un asistente de Pérez Molina me dijo que el Presidente llevará el tema a un encuentro de países centroamericanos programado para marzo.

“Quiero poner este tema sobre la mesa”, dijo Pérez Molina, según reportó The Associated Press. “No sería un delito transportar ni trasladar la droga. Todo eso tendría que ser regulado”.

Simultáneamente, Estados Unidos planea disminuir su ayuda anti-droga a Latinoamèrcia en un 16 por ciento el año próximo, según el presupuesto 2013 que Obama envió al Congreso.

Según esa propuesta de presupuesto, los fondos para control y cumplimiento de la ley entregados a México serán recortados en casi 50 millones de dólares, o 20 por ciento respecto de los niveles del año pasado, mientras los fondos antidroga destinados a Colombia caerían en un 11 por ciento, y los destinados a Guatemala en un 60 por ciento.

Los partidarios de los recortes de ayuda antinarcóticos dicen que las nuevas cifras reflejan en parte la creciente capacidad de los países latinoamericanos para combatir a los carteles del narcotráfico. Los críticos cuestionan, eso diciendo que es difícil argumentar que México y Guatemala, entre otros, necesitan menos ayuda externa para la lucha contra los carteles.

En tercer lugar, aunque la legalización o despenalización de la droga sigue siendo un tema tabú en el Congreso de Estados Unidos, las fuerzas pro-despenalización están haciendo significativos progresos a nivel estatal. Ya hay 13 estados que han aprobado el uso de la marihuana con propósitos médicos, y otros tres que lo propondrán a nivel estatal en las elecciones presidenciales de noviembre.

Además, algunos expertos predicen que la iniciativa de legalización de la marihuana en California,la Propuesta19, que perdió por un margen de apenas 8 por ciento de los votos en el 2010, probablemente sea aprobada en noviembre. Según razonan estos expertos, en California habrá más gente joven —que tiende a apoyar la legalización— que votará las elecciones presidenciales de este año, de las que votaron en las elecciones legislativas del 2010.

Antes de terminar esta columna, le pregunté al profesor dela Universidadde Miami Bruce Bagley, un experto en la lucha contra las drogas, cómo ve los diversos desafíos a la tradicional política de Estados Unidos centrada en la interdicción y prohibición de narcóticos.

“Esto se está convirtiendo en una suerte de avalancha”, me dijo Bagley, que respalda la despenalización de la marihuana. “Hay un creciente cuestionamiento de las políticas antidrogas de línea dura, tanto en Latinoamérica como aquí en Estados Unidos”.

Bagley agregó: “La prevención, la educación, el tratamiento y los programas de rehabilitación son más eficaces que la represión contra la oferta de drogas”.

Mi opinión: Estoy de acuerdo. Es cierto que la despenalización de la marihuana produciría al principio un aumento del consumo. Casi todos los estudios revelan que cuando Estados Unidos levantó la prohibición del alcohol, el precio del alcohol bajó, y el consumo aumentó. Lo mismo puede ocurrir con las drogas.

Pero la mayoría de los estudios también demuestran que —de manera semejante a lo que ocurrió con el cigarrillo—, las campañas eficaces pueden reducir drásticamente el consumo de drogas, sin la secuela de delincuencia, criminalidad y “guerras” como las que están dejando decenas de miles de muertes por año en México y Centroamérica.

Hasta ahora, este debate estuvo limitado a los ex presidentes, académicos y periodistas. Ahora, estamos viendo los primeros signos de que se esta empezando a llegar a los palacios presidenciales.

 

Fuente ElInstitutoIndependiente

1 1.092 vistas

Un camino a la victoria en la guerra contra el narcotráfico.

Fernando Henrique Cardoso cree que la legalización de la marihuana reducirá la amenaza de los carteles a las democracias latinoamericanas

El argumento clásico a favor de la legalización de la marihuana se fundamenta en la libertad personal. ¿Por qué, preguntan sus defensores, debería el gobierno federal decirles a los ciudadanos qué pueden consumir? También es un motivo por el que muchos conservadores le temen. Les preocupa que la legalización genere más consumidores de marihuana, un aumento del consumo de drogas duras, y una disminución en la calidad de vida de los sobrios y la sociedad en general.

El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso cree que sucedería lo opuesto. En una entrevista aquí la semana pasada me dijo que su apoyo a la despenalización global de marihuana apunta a reducir el uso de todas las drogas, disminuir la violencia y minimizar lo que considera una amenaza seria y creciente a la democracia en América Latina.

Cardoso se ha marginado de la política contingente desde 2003, cuando terminó su segundo período de cuatro años como uno de los presidentes más exitosos de Brasil. Ahora es un defensor internacional de alto perfil para terminar la guerra contra el narcotráfico. Pero antes tenía la opinión opuesta.

Explica que, como presidente, usó métodos tradicionales de “represión y prevención” para combatir el problema de las drogas. Pero no demora en agregar que ninguno de los dos funcionó. “La erradicación fue un fracaso”, sostiene. Aunque se destruyeron plantas de marihuana —con orgullo el gobierno tomó fotos de su trabajo— “luego, otra vez, los cultivos estaban allí”. En tanto, el Estado realizó un esfuerzo insuficiente en materia de prevención, en parte debido a que el problema de drogas de Brasil “no era tan grave en ese momento”.

Cardoso afirma que luego de dejar la presidencia y comenzar a pasar tiempo en países en la región, en especial Colombia y México, reconoció la profundidad y dimensión del problema. “Me di cuenta, Dios mío, de que lo que está en juego ahora es mucho más que sólo la criminalidad. (Son) las instituciones, la democracia, que están en peligro por los carteles e incluso por la represión (en) la forma en que se están violando los derechos humanos”.

Por supuesto, la violación de libertades civiles por parte del Estado en la “guerra contra el narcotráfico” era predecible, ya que el negocio de los narcóticos involucra transacciones privadas entre partes voluntarias. Controlar ese tipo de transacciones requiere de informantes, y necesariamente implica una ampliación de los poderes estatales más allá de lo que la mayoría de las democracias liberales consideran legítimo.

Pero los carteles, que se han enriquecido y vuelto más poderosos bajo prohibiciones y una sólida demanda, también amenazan a la democracia. Cardoso afirma que “corrompen las instituciones con dinero”, pero también usurpan la autoridad del gobierno elegido sobre lo que consideran su territorio.

Esto es lo que sucedió en Colombia, sostiene, donde el gobierno debió “combatir carteles y guerrillas a la vez, más los paramilitares y las milicias”. Ahora lo mismo ocurre en Rio de Janeiro, donde grupos armados “tienen relaciones corruptas con la policía y los políticos” y necesitan “ocupar zonas (para) producir… y distribuir drogas”. En estas áreas, la población pierde sus derechos democráticos. “Mientras los (traficantes) estén ocupando un área, el Estado no está presente en esa zona. Tienen sus propias reglas, su propia ley, y muy a menudo es muy dura”. Cuando el gobierno cumple con su deber de reafirmar su autoridad sobre estas áreas, aumenta la violencia.

Cardoso doce que la evidencia abrumadora proveniente de los estudios sobre el abuso de drogas muestra que una “guerra” como la que imagina EE.UU., “que apunta a cero consumo y ninguna producción de drogas”, es la estrategia equivocada. Sin embargo es el status quo global “puesto en práctica por todos los países porquela ONUhoy asume que es la forma de lidiar con las drogas”.

Cardoso indica que es hora de cambiar. Señala la experiencia exitosa de algunos países europeos donde la marihuana ha sido despenalizada para que su uso recreativo esté permitido y los adictos reciban tratamiento.

Portugal es un ejemplo, señala. Allí, las crecientes tasas de consumo de marihuana previas a la despenalización se han revertido. Sus propias entrevistas —y los datos en general— muestran que una combinación de educación, tratamiento y despenalización, por la cual la marihuana ya no es una tentación prohibida entre los jóvenes, explica por qué el uso dejó de aumentar.

Hay otros beneficios ligados a la despenalización. Al eliminar la necesidad de perseguir a los consumidores de marihuana, dice Cardoso, el Estado se puede concentrar en combatir el crimen organizado. Y es probable que esos mafiosos tengan menos clientes.

Tal y como están las cosas en la actualidad, “los jóvenes deben entrar en contacto con traficantes de droga para comprar marihuana y los traficantes inducirán a los jóvenes a pasar de la marihuana a las drogas duras porque son más rentables. Así que hay que romper el contacto”, sostiene. También está el problema de que las prisiones brasileñas están llenas de presos que cumplen condenas por narcotráfico porque fueron atrapados con cantidades de marihuana por encima del límite legal. La despenalización reduciría las tasas de encarcelamiento y la gran cantidad de vidas arruinadas por los sistemas penitenciarios que le enseñan a la gente a convertirse en criminales.

Cardoso acepta que se trata de un “tema político”. Pero no prevé que políticos en Washington o Brasilia den la respuesta. “En mi opinión lo que importa es que la sociedad civil esté involucrada en la discusión. No creo que el Estado sea capaz de cambiar sin una fuerte presión de la sociedad civil”.

 

Fuente TheWallStreetJournal

1 319 vistas

‘Creo que la producción de marihuana mexicana podría ser altamente competitiva si fuera legal’, dijo el ex canciller mexicano.

Dado su papel como principal mercado mundial de las drogas y como socio de México y Colombia en su combate, una eventual legalización de la marihuana debería ser consensuada con Estados Unidos, planteó hoy el ex canciller mexicano Jorge castañeda.

Por ello, Castañeda destacó al participar en el panel ‘Terminando la Guerra Globalcontra las Drogas’ la importancia de que los presidentes de México y Colombia, Felipe Calderón y Juan Manuel Santos, realizaran consultas al respecto con su colega Barack Obama,.

‘No me pregunten la reacción de la opinión pública estadunidense. Puedo contratar una firma de encuestas para saberlo, no lo necesito para eso, necesito saber lo que haría el presidente (Obama) si legalizamos’, indicó castañeda en el conservador Instituto Cato.

Reconoció que resulta difícil anticipar si la eventual legalización del consumo pondría fin a la violencia que genera.

Estimó sin embargo que las ganancias económicas de los cárteles de las drogas, fuente principal de su poder de acción, se vería disminuido de manera considerable.

‘Si legalizamos al menos la marihuana en México y algo parecido pasa en Estados Unidos, la cantidad de dinero que tendrían a su disposición para comprar armas, contratar sicarios, corromper funcionarios seria menor, se reduciría’, mencionó.

Para Castañeda la situación de seguridad que experimenta México no es resultado directo de un aumento en la demanda de drogas en su país o en Estados Unidos, y de ahí el significativo impacto que derivaría de una eventual legalización.

‘(Estos grupos) harían menos cosas de las que están haciendo y creo que eso sería algo muy bueno a un costo bastante reducido para México’, manifestó.

El también académico consideró que debido a su calidad, la marihuana mexicana resultaría un negocio muy rentable si su comercio fuera legalizado.

‘Creo que la producción de marihuana mexicana podría ser altamente competitiva si fuera legal’, dijo al insistir que la legalización tendría un considerable efecto en la situación que vive México.

Según su propia definición, el Instituto Cato es un centro de investigación de políticas públicas apartidista. Sin embargo, cuenta entre sus financiadores a uno de los promotores del Partido del Té, Charles Koch, quien -según analistas- representa el ala más conservadora de la derecha estadunidense.

 

Fuente ElObservador