Aprende a hacer esquejes fácilmente de tus plantas preferidas

Quien más y quien menos, a estas alturas de la temporada de exterior ya habrá comenzado su cultivo y los esquejes siempre son una buena alternativa

esquejes

Quien más y quien menos, a estas alturas de la temporada de exterior ya habrá comenzado su cultivo y los esquejes siempre son una buena alternativa

Quien más y quien menos, a estas alturas de la temporada de exterior ya habrá comenzado su cultivo. Y es muy común que conforme avancen las semanas uno piense en que se podría aprovechar el espacio disponible y cultivar alguna más. Y en este sentido la opción más económica pasa por sacarle partido a alguna de las plantas que ya tengamos y aprovechar alguna de sus ramas para hacer algún esqueje. Es muy sencillo, rápido y en poco más de una semana dispondremos de una pequeña plantita creciendo en una maceta.

Un esqueje o clon es una copia idéntica de su madre. Poseerá todas sus virtudes, pero también sus defectos. Tendrá el mismo período de floración, sabor y potencia que su madre. Para bien o para mal. En principio cuando uno apuesta por semillas de algún banco, el resultado debería ser bueno. No obstante cuando uno se la juega con semillas de origen desconocido, pueden llegar a ser más grandes las decepciones que las alegrías.

HIDRATA PRIMERO LAS PLANTAS

En muchas guías se suele leer que tras cortar las ramas de la planta, se deben introducir en un recipiente con agua. El motivo es para que se hidraten. Pero nuestro consejo es que en lugar de ello, riegues abundantemente la planta un par de horas de cortar las ramas. O aproveches cualquier momento en que la planta está bien hidratada. En un vaso con agua las ramas únicamente absorben el agua y algunos nutrientes que pueda contener. Las raíces en cambio además de agua, transportarán nutrientes a todas y cada una de las ramas.

LA HERRAMIENTA

Para evitar el riesgo de que cualquier patógeno pueda afectar tanto a la planta como al esqueje, toda la herramienta debería estar desinfectada. No cuesta nada limpiarla previamente con un poco de alcohol. Además, debe estar muy bien afilada. Los cortes deben ser limpios. Una tijera de podar y una cuchilla son los dos utensilios más empleados y que nunca deberían faltar en el cajón de los trastos de cualquier cannabicultor.

EL SUSTRATO

Se puede usar una macetita con sustrato, jiffys de turba o coco, tacos de lana de roca… Personalmente he tenido siempre éxito con cualquiera de ellos. En el caso del sustrato, conviene que contenga gran cantidad de nutrientes, siendo los light los más apropiados. En el caso de los jiffys, simplemente debemos hidratarlos previamente en agua con el pH corregido. Los tacos de lana de roca, siempre conviene lavarlos para eliminar la suciedad que puedan traer.

EL LUGAR PARA EL DESCANSO

Lo ideal, es contar con un esquejero. Pero si no tienes uno, no merece la pena la inversión para un par de esquejes que sacarás. O incluso para alguno más. Un esqueje que se encuentra en proceso de enraizado requiere una humedad ambiental muy elevada. Y un esquejero no deja de ser un recipiente con tapa para mantener la humedad siempre alta. Podemos improvisar uno con una garrafa o botella de agua. También requiere iluminación, pero no muy intensa. Así que cualquier lugar sombreado en exterior, o iluminado pero lejos de la incidencia directa del sol, será aceptable.

LOS PASOS A SEGUIR

Empezamos pues regando como hemos dicho bien la planta. La mejor hora es a primera hora de la mañana o última del día. En cualquier caso, se deben evitar siempre las horas de máxima calor. Mientras le damos tiempo a la planta a que absorba el agua de riego, vamos preparando el sustrato que hayamos escogido y limpiando la herramienta.

Pasadas un par de horas, escogeremos qué ramas cortar. Pueden ser las ramas bajas, generalmente de poca producción ya que quedan a la sobra de toda la planta. Corta y prepara rama a rama en lugar de cortar varias juntas, siempre con cortes limpios para minimizar la herida. Cada rama, que al menos cuente con 4 nudos bien definidos.

Sin perder mucho tiempo, con la cuchilla haz un corte limpio y en un ángulo de 45º sobre el último nudo. Cuanta más superficie de contacto tenga la parte interna del tallo con el sustrato, antes enraizará el esqueje. Además, raspa con la cuchilla el esqueje, haciendo una única línea de arriba a abajo hasta llegar a la zona blanca del tallo.

Si vas a usar hormonas de enraizado, es el momento de aplicarlas. Reducen los tiempos de enraizado y la pérdida de esquejes por infecciones de patógenos. Haz un agujero en el sustrato e introduce el esqueje. Aprieta ligeramente el sustrato para que el esqueje quede bien sujeto y no se mueva. Corta las hojas más grandes a la mitad. Ésto evita una excesiva transpiración.

Por último, introduce los esquejes en el esquejero improvisado. En zonas de humedad muy elevada, es incluso prescindible. Los primeros días mantenlo cerrado para conservar en su interior una humedad alta. Pasado 3-4 días, ya puedes ir abriéndolo un poco. Y al cabo de unos 7-10 días, es probable que los esquejes ya cuenten con alguna raíz visible. Ése será el momento de pasarlos a una maceta con un buen sustrato.

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