Aprende a revegetar una planta de marihuana

A todo cultivador de cannabis en algún momento le ha pesado no conservar un esqueje de alguna de planta que ha cultivado

A todo cultivador de cannabis en algún momento le ha pesado no conservar un esqueje de alguna planta que ha cultivado. No es extraño que entre plantas de la misma variedad, alguna de ellas resulte ser de una calidad excepcional y muy superior a la media. Pero aunque la calidad final de una planta no la conoceremos hasta que la hayamos cosechado, a lo largo del cultivo pueden destacar otros rasgos como rapidez de floración, producción, resistencia, producción de tricomas, vigor, etc.

Lo mejor sería conservar un esqueje de cada planta hasta que hayamos cosechado y catado cada una de ellas. Pero ésto es inviable para muchos cultivadores, ya que se necesita un espacio medianamente acondicionado en interior. Y lo más normal, es que la gran mayoría no merezcan ser conservados. Otra opción es la que os contaremos en nuestro post de hoy, que es la del revegetado de la planta una vez la hayamos cosechada.

¿QUÉ ES LA REVEGETACIÓN?

Como su propio nombre hace intuir, revegetar es volver a estado vegetativo. Los ciclos de una planta de cannabis se rigen por los fotoperíodos, es decir la duración de los días y las noches. Cuando la planta recibe más de 12 horas de luz, crece. Y en cuanto recibe menos de 12 horas, florece. Pero en cualquier momento de la floración, aportamos más horas de luz de las 12 necesarias, la planta detendrá la floración y volverá de nuevo a fase vegetativa.

El cambio no es inmediato al igual que cuando el cambio es de crecimiento a floración. Existe una fase de transición en la que se pueden observar algunos cambios en la planta, como en nacimiento de nuevas hojas que aumentarán el número de foliolos. Cuando una planta está comenzando la floración, en cambio, podremos observar que las nuevas hojas van naciendo con menor número de puntas o foliolos.

¿CÓMO SE REVEGETA UNA PLANTA DE MARIHUANA?

Lo imprescindible es contar con un espacio en interior con luz artificial. Será imposible hacerlo en exterior a causa del fotoperíodo nocturno ascendente que tenemos y de la bajada de temperatura que pronto sufriremos. No es necesario un armario de cultivo ni mucho menos. Tan sólo un lugar con una iluminación de poca potencia y de un espectro apropiado, además de que disponga de una mínima ventilación.

La planta que pretendamos revegetar, no podremos cosecharla en su totalidad, ya que necesita un mínimo de masa vegetal para que pueda continuar realizando la fotosíntesis. Lo más habitual es dejar algunas ramas bajas y sus cogollos, ya que los de estas zonas no suelen destacar por su tamaño y no será un gran sacrificio. En cualquier caso, deben dejarse algunas ramas con hojas sanas, nunca hojas amarillentas o quemadas.

Un inconveniente que nos encontraremos, será la gran maceta que seguramente tengamos. El sustrato se encontrará agotado de nutrientes tras el lavado de raíces, además de completamente colonizado. Así que una vez la planta cosechada, haremos una buena poda de raíces. Así podremos usar después una maceta de menor tamaño, y aportar una buena dosis de un sustrato nuevo.

Para podar las raíces, extraeremos con cuidado la planta de la maceta y con un cuchillo muy bien afilado, reduciremos el volumen del cepellón en aproximadamente un 50-60%, tanto en los laterales como en el fondo. Preparamos una nueva maceta con material drenante, un fondo de sustrato y tras introducir la planta en la maceta, rellenaremos los laterales. Para terminar hacemos un buen riego, rellenado los posibles huecos con sustrato.

La planta la tendremos durante las siguientes semanas con un fotoperíodo de crecimiento. Puede ser 18/6 (luz/oscuridad), 16/8, 20/4… Durante los primeros días apenas veremos ningún cambio en la planta. Puede incluso que pase alguna semana estancada hasta que si todo marcha bien, comenzaremos a ver crecer nuevos brotes de crecimiento, sinónimo de que la revegetación ha sido un éxito y pronto la planta empezará a crecer con gran fuerza.

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