Araña roja en el cultivo: detección, control y tratamiento

Continuando con nuestros post sobre plagas, hoy le toca el turno a una de las más temidas por cultivadores tanto de interior como de exterior

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Continuando con nuestros post sobre plagas, hoy le toca el turno a una de las más temidas por cultivadores tanto de interior como de exterior. Nos referimos a la araña roja. Por su rapidez en reproducirse y los graves daños que causa en las plantas, es posiblemente la más agresiva junto con las orugas. Además llega a ser complicada de eliminar.

La araña roja o Tetranychus urticae en realidad se trata de un ácaro, uno de los tantos que se alimenta de plantas. También su color no siempre es rojo sino que puede variar dependiendo de su fase de desarrollo, la especie de la que se alimente o incluso la estación climática. En sus primeras fases por ejemplo presenta un color verdoso con dos manchas más oscuras en los laterales del abdomen. Con la bajada de las temperaturas tiende a adquirir un color rojo intenso.

Le gustan las condiciones de climas secos y calurosos, algo que prácticamente en verano se da en prácticamente cualquier zona. Se agrupan en el envés de las hojas formando colonias que pueden verse en plagas avanzadas en prácticamente todas las hojas de la planta. Producen hilos de seda como las arañas, que les sirven de refugio tanto de otros depredadores como de la acción de fitosanitarios, además de que ayuda a mantener la humedad estable y favorecer la reproducción.

La rápida multiplicación de la colonia

Su tamaño es de 0,5 mm en esta adulto, por lo que a simple vista hay que fijarse bien para distinguirlas. Cada hembra puede llegar a poner hasta 20 huevos al día que eclosionan en 3-4 días. Pasada una semana y tras atravesar varios estados, las hembras habrán alcanzado la edad adulta y cada una pondrá hasta 20 huevos. Nos podemos hacer una idea de lo rápido que llegan a multiplicarse. En cuestión de días, un pequeño ataque puede convertirse en una plaga de considerables dimensiones.

Se alimentan principalmente de los contenidos celulares de las hojas. Los primeros ataques se encontrarán en alguna hoja con numerosas y pequeñas manchas de color pálido. Aunque individualmente las lesiones son muy pequeñas, debemos tener en cuenta que una planta puede ser atacada por miles de arañas rojas, lo que causa una importante reducción de la fotosíntesis que la planta puede realizar, se reduce la producción de nutrientes, pérdida de vigor, crecimiento lento y atrofiado, y hasta la muerte. Aunque como otras plagas también puede ser un importante vector de virus, llega a ser un problema secundario.

Especialmente en floración avanzada, cuando generalmente las temperaturas comienzan a descender, cubren los cogollos con sus telarañas buscando refugio y pervivir el máximo tiempo posible. Incluso una vez cosechada una planta con araña roja, seguirán alimentándose de la savia disponible. En última instancia y cuando ya los cogollos comienzan a estar secos, se concentran en los cortes de los tallos buscando la última savia disponible.

CONTROL Y TRATAMIENTO

Una vez se ha detectado la presencia de araña roja en alguna planta, conviene actuar rápidamente. Insecticidas como el neem o el jabón potásico llegan a ser inefectivos, así que conviene desde el primer momento usar productos específicos. Lo ideal es siempre emplear dos acaricidas con diferente composición, intercalando aplicaciones de uno y otro. Es una plaga que crea tolerancia a muchos compuestos y con el tiempo se vuelve “inmune”.

En caso de no contar con productos específicos, podremos contenerla un poco con insecticidas más comunes como el aceite de neem, jabón de potasa o incluso con agua muy fría pulverizada a primera hora del día, especialmente en el envés de las hojas. Aunque a los adultos el agua fría no les hará nada, sí afectará a los huevos y las primeros estados del ácaro. , larvas

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