Argentina, las dos caras de una injusta moneda

El gobierno de Argentina acaba de anunciar de que forma las empresas que lleguen al país podrán cultivar cannabis para uso medicinal fronteras adentro. Sin embargo, el poder político sigue ignorando a las madres de niños con epilepsia que, cansadas de que el Estado no les brinde una solución a pesar de haber votado en el Congreso una ley que las favorece, pretenden cultivar su propia medicina.

Es el caso de Natalia Pastor y su pequeño Gian Franco, de 11 años. Y quien padece parálisis cerebral y sólo responde al aceite de cannabis. La familia busca seguir el tratamiento sin estar en la ilegalidad.

El periódico La Nueva de Bahía Blanca entrevistó a esta familia. Desde que nació su hijo han enfrentado miles de ataques, tres operaciones de intestino y otras tres del corazón. Incluso, antes de probar con el cannabis intentaron un tratamiento con células madre que no ha dado resultado. 

El aceite de cannabis fue una solución pero, claro, el tratamiento se vio interrumpido porque la comercialización de este aceite no está autorizada en Argentina, y el cultivo está prohibido. 

En diálogo con La Nueva, Natalia confiesa que no quiere estar fuera de la ley. Por ello pide un recurso de amparo para que le permitan cultivar su propia planta y extraer el aceite.

Gian Franco es uno de sus tres hijos, uno de ellos mellizo del pequeño. No cuentan con demasiados recursos económicos, sobre todo a la hora de afrontar un tratamiento por demás costoso.

“En el 2013 fue implantado con células madre en La Plata pero hace poco empezó con trastornos en el sueño, se quejaba toda la noche, no comía. Una chica me sugirió que me contacte con gente de General La Madrid, un municipio que es pionero en la lucha por legalizar el aceite de cannabis y ahí me contactaron con Alejandro Arbeo, un cultivador de esa localidad”, contó la mujer.

“Fue increíble. A los 5 días empezó a dormir, a comer más. Las gotas se me terminaron a los 30 días y volvió a los dolores cotidianos. Quise comprarlo y me vendieron gotas que tenían un 95% de aceite de oliva”, expresó con angustia.

“Yo quiero hacer todo legal, sé que a la agrupación Mamá Cultiva, les permitieron cultivar plantas de marihuana en sus domicilios a partir de un recurso de amparo. Eso necesito yo, un recurso de amparo para poder tener mi propia planta, porque hasta ahora dependo de que alguien me consiga”, añadió. 

Red de cultivadores por un fin social

Arbeo, consultado por el mismo periódico, mencionó que “somos una red de cultivadores que lo hacemos con un fin social. Queremos ayudar a quienes lo necesitan y brindar capacitación. Ayudamos en la actualidad a 12 familias que están cultivando para hacer su propio aceite medicinal”.

El hombre reconoció que la línea es muy fina entre quienes cultivan para el uso solidario y medicinal y quienes lo hacen con fines comerciales y de narcotráfico. “Ayudar a personas que incluso no conocemos, ver los resultados y las mejoras en la salud, no tiene precio. Cuando la gente se entera de la mejoría de personas como Gian Franco, los prejuicios se rompen solos”, comentó. 

“En Argentina hay dos proyectos, uno de Jujuy, ya aprobado y otro de General La Madrid, que está un poco atrasado por la parte burocrática. Es un proyecto que fue aprobado por unanimidad en el Concejo Deliberante y serán cultivos in door”, dijo Arbeo. Pero recordó que, por ahora, las empresas que se dedican a la comercialización de cannabis medicinal son extranjeras.

Por Rama

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