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“El año que viene será muchísimo mejor que este para el cannabis”

23 octubre, 2020, 16:00 PM
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Cuando al argentino Lucas Nosiglia le hablaron por primera vez de cultivo de cannabis en gran escala no sabía nada del tema.

Estaba en Barcelona, ​​España, donde cursaba una maestría en finanzas y se hizo amigo de unos jóvenes que proyectaban un negocio en Canadá.

Hoy, el hombre de 36 años es presidente de Avicanna en Latinoamérica y responsable de las operaciones que la firma que cotiza en la bolsa de Toronto tiene en la región.

La industria del cannabis medicinal, por ser agrícola y farmacéutica, estuvo exceptuada de la cuarentena de coronavirus.

Así, Avicanna pudo seguir operando dentro de una nueva normalidad, realizando protocolos estrictos.

También generando autorizaciones a todo nuestro equipo para poder movilizarse.

“Afortunadamente, y gracias a la cooperación del Gobierno durante la pandemia pudimos exportar más de cinco millones de semillas”, advierte Nosiglia a La Marihuana.

La firma también cargó en el contenedor otros derivados de la planta producidos en Colombia en tiempo y forma.

Sin embargo, no todas fueron rosas.

“La pandemia no solo para nosotros en particular sino a toda la industria le pegó con un poco más de impacto, porque la industria ya venía corrigiendo”, advierte.

Para el CEO, es un proceso que comenzó durante la segunda mitad del año pasado.

La pandemia “profundizó una crisis ya existente en Colombia, donde el marco normativo es bastante exigente”.

De todas formas, él le ve algo bueno porque “porque al final del día se están generando capacidades y fortalezas robustas desde lo regulatorio, la trazabilidad y la calidad del producto”.

Fueron meses desafiantes donde el mercado tuvo que entrar a la fase comercial en un contexto donde el mundo se frenó.

“Esa sumatoria de factores hizo que mejoremos y nos convirtamos en una empresa más sólida y hoy estamos viendo como se empieza a recomponer todo”, reconoce.

El argentino empieza a ver más interés por parte de clientes.

“Aunque sabemos que quedan unos meses para que volvamos a la normalidad anterior o creo que nunca volveremos a eso, aunque espero que sea más fluido todo”, afirma.

NORMALIZACIÓN

Nosiglia nota un aumento en el consumo de cannabis sobre todo “en Estados Unidos y en plazas donde lo recreativo es moneda común”. 

“En Latinoamérica, salvo los casos de Uruguay y Colombia donde está muy regulado todo, todavía no hay tanto acceso a productos por parte de pacientes y es difícil medir la oportunidad”.

“Para que un paciente en Colombia tenga un producto ya sea con CBD o THC tiene que tener una prescripción médica”.

Avicanna una de las empresas que obtuvo la certificación de buenas prácticas de elaboración de su farmacia magistral.

“Ahora tenemos el desafío por delante de educar a la comunidad médica y pacientes para que empiecen a apelar al cannabis como una solución de bienestar”, plantea.

“Lo que veo definitivamente es que hay mucha más apertura al cannabis en general culturalmente, sobre todo en Latinoamérica, algo que cambió mucho en estos últimos tres años”.

“Sobre todo desde el momento en que aparece cierta evidencia en las bondades del CBD para el tratamiento de la ansiedad”. 

“Eso abre una oportunidad porque en estos meses seguramente el nivel de ansiedad de la gente en el mundo creció”.

“Eso aceleró el poder que pueda tener el CBD para mejorar la calidad de vida de la gente”, argumentó.

EXCEPCIÓN

La excepción que gozó la actividad durante la pandemia “fue una ventaja” para Nosiglia.

“Nosotros no paramos lo producción, el desafío estuvo más en que el resto del mundo se frenó”.

Avicanna trabaja con modelos de comercialización B2B (business to business) y muchas empresas decidieron no avanzar.

ECUADOR

Claro que no sólo fue Avicanna o Colombia entera quienes siguieron en movimiento durante la pandemia de SARS-CoV-2.

También otros países echaron a rodar su maquinaria cannábica para intentar bailar la danza de los dólares más verdes que nunca.

Uno de ellos fue Ecuador que, a diferencia de Colombia, permite la exportación de flor seca, una ventaja a la hora de negociar.

Sin embargo, para el CEO de Avicanna “lo de Ecuador es una oportunidad muy grande para Colombia”.

El hombre cree que el hecho de ser pionera y habiendo cursado ya las fases iniciales Colombia se convierte en referencia ineludible.

“Desde identificación y caracterización de las genéticas, plantear un programa de fitomejoramiento de variedades y cultivar en calidad lleva mucho tiempo”, aclara Nosiglia.

“Hay una sola manera de hacer las cosas y es hacerlas bien y creo que muchos de estos países que están arrancando se van a tener que apalancar en las capacidades de Colombia”. 

El objetivo es llegar a los pacientes con productos trazados y de calidad y muchas empresas lo saben y están instalando allí.

“Van a ayudar a mover la industria en Colombia para tener un perfil exportador, más allá de abastecer a la comunidad local”, resume.

También ve con esto una oportunidad grande para el cáñamo industrial.

UBA

Nosiglia estuvo involucrado en Argentina en la legalización del cannabis medicinal.

“Fue una ley promulgada por un Gobierno y después llegó otro con otras prioridades”.

Amparado igual en esa ley, Nosiglia, por nacer y estudiar allí, sabía que en Argentina se puede hacer investigación y desarrollo.

“En vez de buscar oportunidades comerciales o de negocios me enfoqué en recurrir a lo que consideraba una institución modelo”: la Universidad de Buenos Aires (UBA).

A cambio de conocimiento, le proveyeron a la UBA unas muestras de CBD aislado proveniente de los cultivares registrados de Avicanna.

“Es un acuerdo válido pero que está frenado por la propia pandemia, pero hay líneas de colaboración que se pueden seguir fortificando”.

PRONÓSTICO 2021

“El año que viene en algunos países de Latinoamérica van a entrar en una fase de casi consolidación, ya empezar a capitalizar los hechos en materia de puesta en marcha”, cree Nosiglia.

Aunque aclara que esto se dará más en los casos de Colombia y Uruguay “donde están produciendo, exportando y comercializando sus productos”.

“El resto de los países va a empezar a moverse la industria en el sentido de puesta a punto que ya transitaron Colombia y Uruguay”.

La tendencia, según Nosiglia, es que la demanda general de cannabis va a ser creciente tanto en modelos B2B como en acceso a pacientes.

“El año que viene será muchísimo mejor que este, lo veo ocurrir”, afirma.

Para el CEO, Latinoamérica se va a posicionar, de un poco, como una plaza competitiva para producir la materia prima y comercializar productos.

Y cree que el crecimiento puede formar un bloque interesante en cannabis junto con Estados Unidos y Europa.

“Entre esos tres bloques se va a empezar a conformar el mercado global del cannabis”.

“Sobre todo entendiendo que Brasil ya está sacando regulaciones para importar extractos estandarizados y trazados y sin regular el cultivo, lo que nos genera una gran oportunidad”, cierra el empresario.

Por Ramiro Barreiro

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