Combate el calor y el aburrimiento con helado cannábico de ron con pasas

Nuestro post sobre cocina cannábica de hoy lo dedicaremos a un refrescante helado con el que además de combatir el calor, podrás disfrutar de sus efectos psicoactivos.

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Nuestro post sobre cocina cannábica de hoy lo dedicaremos a un refrescante helado con el que además de combatir el calor, podrás disfrutar de sus efectos psicoactivos. Aunque no es una receta rápida, realmente merecerá cada minuto invertido en ella.

INGREDIENTES

  • Medio litro de nata
  • 100 gramos de azúcar
  • 50 ml de ron
  • medio puñado de uvas pasas
  • 3 huevos
  • 5 gramos de cogollos de cannabis
  • 1 vaina de vainilla o unas gotas de extracto de vainilla
  • una pizca de sal

ELABORACIÓN

Como siempre, el primer paso será integrar el cannabis a uno de los ingredientes grasos de la receta, en este caso la nata. Para ello pon en un cazo a fuego medio la nata, el azúcar, la vaina de vainilla, las pasas y los cogollos de cannabis bien triturados. Los infusionamos durante unos 30 minutos removiendo muy a menudo. La temperatura ideal son entre 115-120ºC para los que tengan un termómetro, muy importante en la cocina cannábica.

El ron puedes añadirlo en cualquier momento, teniendo en cuenta que si lo agregas al principio de la preparación todo el alcohol se evaporará. Te sugerimos añadirlo en los últimos minutos o incluso justo antes de retirar el cazo del fuego.

Cuela la mezcla para retirar la materia vegetal del cogollo usando un colador muy fino. Un filtro de café siempre es una muy buena opción. La vaina de vainilla ábrela y con un cuchillo raspa su interior, añadiendo esa pasta a la nata. Reserva hasta que enfríe y posteriormente métela en la nevera. Si dejas que la mezcla repose unas 24 horas, el sabor será más intenso.

Por otro lado y cuando tengas la nata cannábica bien fría, separa las claras de las yemas, reserva las yemas, y monta con una batidora de varillas las claras al punto de nieve junto a la mitad el azúcar restante (es decir 1/4 del azúcar) y una pizca de sal. Cuando hayas terminado, bate con una batidora de varillas las yemas con el resto del azúcar (otro 1/4), hasta que conseguir una crema espesa de color claro.

Sacamos de la nevera la nata cannábica y añadimos lentamente sobre las yemas batidas, removiendo con unas varillas o una lengua pastelera suavemente y con movimientos envolventes. Cuando tengas una mezcla homogénea, vierte sobre ella las claras al punto de nieve y vuelve a remover. Es importante hacerlo muy delicadamente para no romper las burbujas de aire que le darán al helado una textura más cremosa. Si quieres, puedes añadir en el último momento unas hojas de menta fresca, unos chips de chocolate, ralladura de lima o limón…

Si para mezclar en el anterior paso todos los ingredientes empleas un recipiente con tapa, te ahorrarás después pasar la mezcla a un recipiente de esas características. Ponle la tapa y mételo en el congelador. Cada 30 minutos, deberás sacarlo del congelador y con una lengua pastelera removerlo suavemente. Con ésto se consigue romper los cristales de hielo que se irán formando por el cambio de temperatura. Hazlo al menos cada 30 minutos durante unas 2 horas.

Al cabo de un total de unas 5-6 horas, dependiendo de la temperatura a la que se tenga el congelador, se puede consumir. Te recomendamos sacarlo unos minutos antes de servirlo, ya que los congeladores domésticos trabajan a temperaturas demasiado bajas. Será más sencillo pasados unos minutos sacar una bola con una cuchara de helados. Una vez servido, vuelve a meterlo en el congelador.

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