¿Cómo afecta la contaminación lumínica al cultivo de cannabis?

El cannabis es una especie fotoperiodica, es decir que sus funciones biológicas se regulan por la duración del día y las noches que a su vez se rigen por el ciclo solar y las estaciones

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Macfoto

El cannabis es una especie fotoperiodica, es decir que sus funciones biológicas se regulan por la duración del día y las noches que a su vez se rigen por el ciclo solar y las estaciones. Así que cuando la duración de los días es más larga que la duración de las noches, la planta crece. Y cuando la duración de las noches es mayor que la duración de los días, las plantas florecen, percibiendo que el otoño se aproxima y deben finalizar su ciclo antes de la llegada del mal tiempo.

La contaminación lumínica por otro lado, es toda aquella fuente de luz artificial durante la noche, en intensidades, direcciones, diarios u horarios, innecesarios para la realización de actividades en la zona en la que se instalan las fuentes. O dicho de otro modo, es cualquier tipo de luz lo suficientemente intensa que puede llegar a alterar las funciones biológicas de nuestras plantas.

En exterior, especialmente el alumbrado público es el causante de contaminación lumínica, pero también carteles luminosos, lámparas solares de jardín… Esta luz que recibirán durante el fotoperíodo oscuro, puede “confundirlas” y que no lleguen a percibir la bajada de horas necesaria para el cambio de crecimiento a floración. Cuando una planta entrado octubre todavía no ha comenzado a florecer, es posible que sufra este tipo de contaminación.

No solo el cultivos de exterior

Pero no es algo exclusivo de los cultivos en exterior. En cultivos de interior un simple piloto de cualquier equipo instalado en el interior del armario puede ser suficiente para que las plantas no inicien la floración. También interrupciones frecuentes del fotoperíodo oscuro (algo común en cultivadores principiantes que les gusta ver las plantas cuando duermen), o filtraciones luminosas por ventanas y/o cremalleras del armario…

Durante la fase de crecimiento ésto puede llegar a suponer un estrés para la planta. Recordemos que la fotosíntesis se produce durante las horas oscuras. Pero en floración es un problema, ya que como decimos la planta seguirá creciendo y no florecerá hasta que hayamos corregido. Y si no lo detectamos y corregimos a tiempo; puede que se nos eche el tiempo encima, o que en interior las plantas se hayan ido del tamaño que pretendíamos.

¿CÓMO SABER CUANDO HAY CONTAMINACIÓN LUMÍNICA?

Pues lógicamente, la mejor manera es hacerlo durante el fotoperiodo oscuro. En interior es especialmente importante comprobarlo durante el día, aunque después el fotoperíodo nocturno coincida con la noche. De esta manera podremos comprobar si hay filtraciones de luz importantes por cremalleras, ventanas e incluso intracción y extracción. También si algún piloto de cualquier equipo o regleta posee una luz muy intensa.

En exterior, observaremos de noche la presencia de cualquier tipo de luz, principalmente farolas, grandes enemigas del cultivador de terrazas y balcones. Se suele decir que si debido a la intensidad, se es capaz de leer la letra grande de los titulares de un periódico, la contaminación lumínica es lo suficientemente importante como afectar a la floración de las plantas.

En ambos casos las comprobaciones se deberían hacer antes de iniciar el cultivo. No es fácil meterse en un armario con plantas y tampoco es necesario quitar las plantas cuando lo más sencillo es hacerlo con él vacío. Y en exterior siempre será más fácil hacer “obras”, como instalar alguna malla de sombreado sin una planta molestando. O incluso prevenir esta situación ubicando el cultivo en otro lugar alejado de la iluminación nocturna.

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