¿Cómo podar las plantas para un Main-Lining perfecto?

El Main-Lining es una técnica de cultivo que se puso de moda hace unos años, y poco a poco va consiguiendo más adeptos

El Main-Lining es una técnica de cultivo que se puso de moda hace unos años, y poco a poco va consiguiendo más adeptos. No es ni la técnica más fácil de realizar, ni es apta para impacientes o cultivadores poco dados a realizar demasiadas tareas. Pero bien hecha, es un espectáculo visual, además de que los rendimientos llegan a ser escandalosos.

El descubridor de esta técnica Main-Lining es conocido como Nugbuckets. O al menos es el primer cultivador del que se tiene constancia en aplicarla a plantas de cannabis, ya que no deja de ser una técnica que se ha aplicado a otras especies desde hace siglos, principalmente frutales y árboles o arbustos ornamentales. El fin, es prescindir de la típica apical de toda planta, a cambio de 8, 16 o 32 apicales de un menor tamaño, pero iguales entre sí.

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Para ello conseguir tantas apicales creciendo al mismo ritmo, las podas y guiados son lo más importante. Cualquiera descompensación, hará que alguna de las apicales crezca más o menos que las demás, algo que no nos interesa. Si por algo se caracterizan los cultivos en Main-Lining, es por un crecimiento y floración harmoniosos, sin desequilibrios. No es sencillo, pero te ayudaremos a conseguirlo.

Lo primero, es contar con una planta, lógicamente. Debemos podarla por encima del tercer nudo contando desde la base del tallo, suprimiendo la apical. Así que cuando la planta tenga ese tercer nudo bien definido, haremos la primera poda. El primer y segundo nudos contando desde la base del tallo, también lo suprimiremos, dejando sólo el tercero. Simplemente podemos usar las uñas para pellizcar las yemas.

La planta no tardará en recuperarse al emplear toda su energía en el desarrollo de dos ramas que comenzarán a crecer con fuerza en el tercer nudo. En cada una de las dos ramas, debemos realizar el paso anterior. Es decir podando por encima del tercer nudo, y suprimiendo el primero y el segundo nudo. De cada una de las dos ramas, conseguiremos otras dos ramas más, osea que tendremos cuatro ramas en total.

En este paso, además, se debe realizar el primer guiado de ramas. Puedes usar unos alambres, cordeles, palitos o cualquier cosa que se te ocurra. Es importante que ambas queden a la misma altura del nudo, es decir en horizontal. Y además, que cada rama se oriente en dirección perfectamente opuesta a la otra. Como decíamos, de cada una de estas ramas obtendremos dos más, que si hasta entonces hemos hecho todo bien, crecerán al mismo ritmo.

Seguimos, y en cada una de las cuatro ramas repetimos los pasos anteriores. Dejamos que tengan tres nudos bien definidos, podamos sobre el tercero y limpiamos el primero y segundo. Siempre interesa el último nudo que vayamos dejando. En cada poda que hagamos, el número de ramas lo estaremos duplicando, así que pronto contaremos con ocho ramas creciendo al mismo ritmo.

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Pero una vez hayamos hecho la poda anterior, debemos de nuevo realizar un guiado de ramas. Cada una de las cuatro ramas la orientaremos en una dirección, manteniéndolas de nuevo perfectamente horizontales respecto al nudo de la planta del que nacen las dos primeras ramas. Una planta con ocho apicales ya está lista para continuar su crecimiento y afrontar una floración espectacular.

Pero podemos continuar, cuando las ocho ramas que si seguimos haciendo las podas exactamente iguales alcancen altura, otra vez podaremos sobre el tercer nudo. Volvemos a guiar cada rama como en los pasos anteriores y conseguiremos 16 apicales. Y si repetimos de nuevo, obtendremos 32 apicales. Se debe tener en cuenta que cuantas más apicales tenga la planta, los tallos serán más débiles. Una planta cultivada en Main-Lining con 8 apicales ya suele requerir de soportes. Una con 32 requiere un buen trabajo para que los cogollos se mantengan verticales.

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