¿Cómo protegerse de la peor de todas las plagas?

En este post queremos daros unos consejos para evitar la peor plaga de todas: los robaplantas.

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En este post queremos daros unos consejos para evitar la peor plaga de todas: los robaplantas. Es además una plaga cada vez más extendida y cada vez más especializada. La gran mayoría de sus ataques no son al azar, sino que hacen un seguimiento esperando el mejor momento para actuar. Lo peor es la desolación del cultivador cuando ve que en apenas un instante, ha desaparecido todo el esfuerzo de meses y puede que todas las provisiones que se esperaban para pasar el año.

En muchas ocasiones somos nosotros mismos quien revelamos nuestro cultivo. Puede que no directamente, pero sí por medio de un amigo al que le enseñamos el cultivo. Y éste amigo lo habla con otros amigos. Es por ello que la primera norma de un cultivo en exterior, es no enseñárselo a nadie. Y mucho menos alardear de él delante de cualquiera. Realmente no existe una imperiosa necesidad de revelar nuestra actividad y como dice el refrán, en boca cerrada no entran moscas.

También existe el caso de patrullas que se dedican a recorrer jardines buscando cultivos. Éstos también son difíciles de tratar. Basta que se asomen por un muro y vean alguna pequeña planta en crecimiento, para saber que a mediados de septiembre se puede pasar a cosecharla cualquier día de noche. Esta plaga como las babosas, suelen ser de hábitos nocturnos. Contra ellos, uno de los remedios es intentar ponerse en su cuerpo e intentar que desde fuera y desde cualquier lugar, tus plantas no se vean.

Llega a ser bastante útiles las flores de plástico que se pueden encontrar en cualquier bazar. Se pueden colocar por varias zonas de la planta y a lo lejos puede dar la impresión de no tratarse de cannabis. Incluso llegar a ser eficaces contra los helicópteros que a lo largo del próximo mes de septiembre serán tan frecuentes. También son útiles las mallas de sombreado para jardines abiertos o que corran el riego de ser vigilados desde el exterior. Siempre será preferible que la planta no reciba tanto sol, a cambio de más intimidad.

Estas mismas patrullas se dan en cultivos en guerrilla. Durante gran parte de la primavera y todo el verano tienen mucho tiempo para recorrer montes intentado buscar alguna señal que les indique la presencia de un cultivo de guerrilla. Son difíciles de evitar también, así que procuraremos no frecuentar el cultivo a las mismas horas, usar diferentes rutas para acceder a él, cerrar las sendas que conducen a él con rastrojos… y por supuesto no dejar tirados botes de abonos, garrafas de agua o sacas de tierra. A lo lejos llaman mucho la atención.

Para terminar, estos “ladrones” son cada vez más pacientes y esperan a que las plantas estén casi listas para cosechar. Muchas veces no merece la pena darles este placer y como también dice el refrán, más vale pájaro en mano que ciento volando. Es una pena tener que tomar todas estas medidas por culpa de esta gente, pero todo sea por poder cosechar y disfrutar nuestros cultivos en los que tanto dinero, tiempo y esperanzas hemos puesto.

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