¿Cómo se valora una hierba haciendo una cata?

Sin duda lo más divertido del cultivo es el momento de disfrutar la cosecha, o sea la cata. Y siempre mejor si es acompañado de amigos o conocidos que compartan la pasión por el cultivo

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Sin duda lo más divertido del cultivo es el momento de disfrutar la cosecha, o sea la cata. Y siempre mejor si es acompañado de amigos o conocidos que compartan la pasión por el cultivo. También es buen momento para dar a conocer nuestro trabajo y que sean otros los que lo juzguen. A cualquiera le gusta que le digan que su hierba es de primera calidad, pero tampoco debiera importar que la critiquen. Tan sólo servirá para que en el siguiente cultivo nos esforcemos más, corrijamos errores e intentemos mejorar el resultado. A fin de cuentan será siempre en nuestro beneficio. ¿Pero qué se busca exactamente en una cata? En nuestro post de hoy te contamos todo lo que se debería valorar de una variedad.

¿QUÉ NOS DICE LA VISTA?

Es lo primero que podremos valorar de un cogollo. Pero para hacerlo bien, es necesario fijarse en los pequeños detalles, por lo que ayudará el uso de un microscopio. La textura, etc.

Nos fijaremos en los tricomas, valorando su tamaño y sobretodo la cantidad y su punto de maduración. El tamaño depende en gran medida de la variedad, así que no debería ser un factor tan determinante. La cantidad… cuánta más, mejor, no cabe duda. Y la maduración está directamente relacionada con la máximo concentración de THC.

A continuación nos fijaremos en el color, tanto de los pistilos como de las hojillas. Si presentan quemaduras, tienen un color oscuro o amarillento, restos de plagas, etc. Un color demasiado oscuro y hojas quemadas puede ser sinónimo de un exceso de nutrientes, mientras un color amarillento suele garantizar una hierba más suave.

Seguidamente comprobaremos la densidad del cogollo, para lo que lo manipularemos con un par de dedos, apretando ligeramente para apreciar su dureza. Tampoco debería ser un aspecto decisivo, variedades sativas tienden a tener cogollos más aireados que las índicas. Pero que una índica tenga cogollos aireados, puede ser síntoma de mala alimentación.

También valoraremos la manicura, que aunque tan sólo sea un aspecto meramente estético siempre es más llamativo un cogollo bien pelado. A fin de cuentas queremos disfrutar y fumar los tricomas, no la materia vegetal. Y ya que tenemos que hacerlo, al menos que sea la menos posible.

Si continuamos manipulando el cogollos, también podremos comprobar si ha tenido un buen secado. Un cogollo crujiente o muy crujiente indica que está seco o muy seco, lo que se aprecia al fumar en una combustión muy rápida. Si está esponjosa o demasiado esponjosa, indica una alta o muy alta humedad, con una combustión lenta. Así que lo ideal sería entre esponjoso y crujiente.

Por último para la cata, moleremos el cogollo para comprobar su “asentamiento“. Está un poco relacionado con el punto anterior, pues si está muy seco el resultado será un polvillo, mientras si está muy húmeda el grinder pasará bastantes trabajos. Que no contenga semillas, desde luego es muy importante ya que puede arruinar una cata.

¿Y EL OLFATO?

El cannabis posee una amplia variedad de aromas que se pueden clasificar como primarios, secundarios y matices. Los primarios son aquellos que distinguimos de una manera más clara y dominante. Los secundarios son siempre menos intensos. Y los matices son en ocasiones casi inapreciables.

Antes de triturar el cogollo lo pegamos a nuestra nariz y aspiramos fuertemente varias veces. Se puede dar el caso de que no posea un aroma excesivo. Puede ser un aspecto genético o el resultado de un curado apurado, ya que éste mezclan y asientan los aromas. Una vez triturado el cogollo deben salir a la luz más olores, tanto lo primarios, como los secundarios y los matices.

Cuando un porro se enciende, muchos aromas primarios y secundarios se intensifican, a la vez que los matices parecen ser mayores y más claros. De todos modos, no debería variar mucho con los aromas de la hierba recién triturada. Como no, el uso de un buen papel ayudará a que la combustión de éste no interfiera demasiado en los aromas del cogollo.

El color de humo no debería pasar desapercibido. Si es negro o gris oscuro puede ser síntoma de exceso de humedad, de nutrientes o incluso una baja cantidad de tricomas. Si es blanco indicará que su curado ha sido perfecto, posee gran cantidad de resina y pocos nutrientes tras un buen lavado de raíces.

El color de la ceniza y su forma, también nos puede contar mucho sobre cómo ha sido cultivada esa hierba. Un color negro es sinónimo de un exceso de materia vegetal con respecto a los tricomas. Un color gris es una hierba con un buen equilibrido de ambas, mientras que una ceniza blanca sería la mejor, con la mayor cantidad de tricomas. La ceniza que se agrieta o se desprende con facilidad puede indicar un exceso de fertilizantes, humedad alta o humedad escasa.

GUSTO

Son tantos los sabores que se pueden encontrar en variedades de cannabis, como los aromas. También podremos clasificarlos como primarios, secundarios, matices y también el retrogusto. Así que nos liamos un porro, lo encendemos y comenzamos a valorar la tercera o cuarta calada, evitando las primeras por poder tener un exceso de papel o incluso toques del gas del mechero.

Las primeras caladas deben que ser cortas y suaves. Mantendremos el humo en la boca sin tragar, para que aceites de los tricomas se fijen en el paladar. Posteriormente se traga el humo, alternando para expulsarlo tanto boca como nariz, ya que así se consiguen apreciar los sabores primarios, secundarios y los matices.

A mitad del porro una buena hierba debería mantener la gama de sabores iniciales, además de intensificarse los matices. También la prueba de resina comienza a apreciarse, es decir que la zona del papel próxima a la combustión, formará un círculo de aceitillo brillante. Cuanto más intenso, mejor.

Cuando terminemos el porro, el sabor debería seguir perdurando y se puede apreciar el retrogusto, es decir todavía más matices de los que hasta entonces no aparecieron. Que los labios queden ligeramente pegajosos, también indica que la cantidad de tricomas era muy elevada.

EFECTOS

Terminamos con los efectos de la cata, que a fin de cuentas es lo más importante. Lo primero que hay que valorar el la rapidez. Si tras pocas caladas notas sus efectos, es una buena señal. Si por el contrario una hierba te obliga a saturar el organismo de THC para notar sus efectos, es mediocre.

Seguimos con la duración. Puede darse el caso de que la hierba tenga unos efectos instantáneos y muy potentes, pero de corta duración. Las que posean un efecto más prolongado independientemente de la rapidez o el tipo de efecto, serán las mejores. Aunque ésto en gran medida tiene que ver con la tolerancia del consumidor.

Y para finalizar la cata, valoraremos el tipo de efecto. Siendo realistas, no es mejor una variedad de efectos físicos que otra de efectos cerebrales y viceversa. Éso va mucho en el gusto del consumidor. Incluso la intensidad, ya que no necesariamente la mejor hierba es la más potente según los gustos de cada cultivador. Pero si podremos valorar imparcialmente que tipo de efecto nos causa, independientemente de si es de nuestro agrado o no.

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