¿Cómo tratar un exceso de nutrientes en cultivos de cannabis?

Un exceso de nutrientes o sobrefertilización se da cuando a una planta de cannabis la empachamos de comida.

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Un exceso de nutrientes o sobrefertilización se da cuando a una planta de cannabis la empachamos de comida. Nos pasa lo mismo a nosotros si comemos en exceso, que podríamos sufrir náuseas, vómitos, acidez o dolor de estómago… Las plantas lógicamente no padecerán los mismos síntomas y las consecuencias pueden ser peores desde el punto de vista de que nosotros nos recuperaremos en poco tiempo, y ellas puede que no.

¿CUALES SON LOS SÍNTOMAS DE UN EXCESO DE NUTRIENTES?

Los síntomas en principio son fáciles de detectar en el caso de los excesos de nutrientes más habituales que son los de macronutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio. Lo común, siempre son carencias provocadas por un exceso de abono de crecimiento o floración, además de los típicos potenciadores con cantidades elevadas de fósforo y potasio. El color de las hojas se vuelve más oscuro y poco a poco se vuelven más flácidas. Las puntas de las hojas se doblan hacia abajo y aparecen quemaduras tanto en bordes como en las propias puntas.

Además aunque se pueden dar casos de excesos de nutrientes concretos que merece la pena comentar de manera individual.

  • Exceso de nitrógeno: las hojas se vuelve de un color verde oscuro y blando. Los tallos también se debilitan y pueden terminar doblándose. En sobrefertilizaciones graves, las hojas se vuelven de un color marrón cobrizo antes de secarse y caer. El crecimiento de las raíces se ralentiza e incluso se frena. En floración los cogollos se desarrollan más pequeños y en general la planta será más susceptible del ataque de hongos y plagas.
  • Exceso de fósforo: las plantas de cannabis toleran grandes cantidades de este nutriente durante todo su ciclo y los excesos pueden tardar semanas en aparecer. Síntomas carencias de zinc, hierro, magnesio, calcio o cobre, suele indicar una exceso de fósforo, ya que interfiere en su absorción de todos ellos.
  • Exceso de potasio: es una carencia complicada de detectar, ya que a su vez suele aparecer junto a síntomas de carencias de magnesio, manganeso, zinc o hierro. Cuando aparecen carencias de alguno de estos nutrientes conviene pensar en un posible exceso de potasio.
  • Exceso de calcio: los excesos de calcio se suelen dar cuando se usa agua de riego dura, con un alto contenido en calcio. La planta se marchita y aparecen carencias de otros nutrientes que la planta no puede asimilar como el potasio, magnesio, manganeso y hierro.
  • Exceso de magnesio: generalmente no es un nutriente que provoque excesos. Si se llega al límite de toxicidad, los iones de magnesio entra en conflicto con los de calcio produciendo un bloqueo.
  • Exceso de azufre: no es un nutriente que cause problemas, así que a no ser que se use algún producto con altas dosis de azufre, es muy poco frecuente. Cuando se da, las plantas crecerían más despacio, con hojas más pequeñas y de un color verde más intensos. En casos graves se producen quemaduras en las puntas y bordes de las hojas.
  • Exceso de hierro: es otro nutriente que suela causar problemas, además que un exceso no daña a la planta pero sí que puede limitar la asimilación de fósforo. En casos de intoxicación, en las hojas aparecen puntos pequeños de color marrón oscuro.
  • Exceso de boro: las puntas de las hojas amarillean. A medida que el exceso de boro avanza, los bordes se van secando hasta que finalmente la hoja se cae. Normalmente excesos de este nutriente se dan por el uso de fitosanitarios con ácido bórico.
  • Exceso de zinc: es un elemento muy tóxico que cuando en dosis excesivas causa la muerte de la planta en muy poco tiempo. Un exceso de zinc interfiere en la movilidad del hierro.
  • Exceso de manganeso: es bastante más común en interior que en exterior. El crecimiento de la planta se ralentiza y pierde vigor. También se produce un moteado de color anaranjado/marrón oscuro, primero en las más jóvenes y después en las más viejas.
  • Exceso de cloro: las puntas y los bordes de las hojas más jóvenes se queman, avanzando a las más viejas rápidamente. Las plantas jóvenes y los esquejes los más susceptibles a sufrir excesos de este nutriente. Normalmente sus excesos se asocian con un agua de grifo sin reposar.
  • Exceso de cobre: es un nutriente mortal en grandes cantidades. Los excesos incluyen signos de carencias de hierro, el crecimiento se frena y las raíces se atrofian. No se suelen dar casos, pero no deja de ser algo común cuando se usan tratamientos fitosanitarios con base de cobre.
  • Exceso de molibdeno: es un nutriente que no suele dar problemas durante el cultivo y son raros tanto los excesos como las deficiencias. Provoca deficiencias de hierro y cobre.
  • Exceso de cobalto: infrecuente ya que apenas se considera necesario para el crecimiento de la marihuana y sus concentraciones en cualquier fertilizante es mínima. En caso de toxicidad, ocurren problemas relacionados con la asimilación de nitrógeno.

¿QUÉ HACER EN CASO DE EXCESO DE NUTRIENTES?

Cuando en alguna de nuestras plantas vemos algún síntoma de exceso de nutrientes, lo primero de haremos es no perder la calma. Cuando una hace una búsqueda en Google, lo más común leer que se debe hacer un lavado de raíces. Pero debemos tener en cuenta que un riego de raíces no deja de suponer un estrés para la planta y puede reaccionar bien o no tan bien. Tan sólo se debe hacer un lavado de raíces como último recurso.

Además, algunas deficiencias como las de potasio, fósforo y zinc causan quemaduras en las hojas. O un exceso de riego hace que las puntas de las hojas se doblen hacia abajo y se vuelvan mustias. Así que antes de actuar, valoraremos si hemos estado usando las dosis correctas de abonos, y si éstos son específicos o cuanto menos cuentan con un NPK equilibrado para el cultivo de cannabis.

Además es importante comprobar el pH del agua de riego, y si es posible el pH del drenaje. Un pH con un rango inferior o superior a adecuado, la planta contará con dificultades para asimilar determinados nutrientes aún estando disponibles. Podemos abonar y abonar, y que la planta no lo asimile, lo que finalmente llevará a un exceso de nutrientes en el sustrato.

Si valoramos el exceso de nutrientes como leve, dejaremos de abonar. Y los siguientes riegos, los haremos sólo con agua y con el pH bien equilibrado. También es interesante que los riegos sean abundantes y que por el drenaje se expulsen el exceso de sales del sustrato. Ésto suele ser suficiente sin tener que tomar otra serie de medidas más drásticas.

Si la sobrefertilización es severa, recurriríamos a hacer un buen lavado de raíces. Pensemos que una planta con exceso de nutrientes tendrá más daños que los visibles en las hojas, como por ejemplo en las raíces, por lo que un encharcamiento prolongado no es lo ideal, de ahí que sea un último recurso. Para ello, usaremos el triple de agua que capacidad tiene la maceta.

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