Consejos para el mantenimiento de una planta madre

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Quien tiene una buena planta madre, tiene un tesoro. Por un lado permitirá el cultivo de un número ilimitado de esquejes, lo que supone un gran ahorro. Imaginemos el dinero que nos tendríamos que gastar para cultivar unas 10 plantas por m2 en interior cada 3 meses. Por otro lado, contamos con referencias sobre esa variedad, como período de floración, patrón de crecimientos, potencia o sabor. Cuando alguien cuenta con una planta madre, se supone que es porque esa planta destaca en varios aspectos. No tendría sentido si fuese de otra manera.

Una planta madre bien cuidada, puede llegar a vivir décadas. Para ello lógicamente se precisan unos cuidados especiales que trataremos en este post. La solución de muchos cultivadores es renovar la madre continuamente, es decir que uno de sus esquejes se reserva para sustituir a la madre. Ésto tiene la ventaja de que tendremos una planta sin apenas mantenimiento, en una maceta de unos 3 litros de buen sustrato nos ofrecerá decenas de esquejes antes de ceder su sitio a otro joven esqueje. Sin embargo no es la mejor opción, ya que poco a poco la genética va sufriendo degradación que afecta a aspectos como el vigor o la producción.

Para ello, te daremos unos consejos con los que podrás tener unas plantas sanas y en disposición de ofrecerte decenas de esquejes. Lo primero, es seleccionar la maceta. No es necesario usar grandes contenedores, ya que ésto nos permite en pequeños espacios contar con más de una planta madre. Personalmente me gustan de 3 litros cuadradas. Más adelante explicaremos por qué mejor cuadradas que redondas, en cualquier caso cada cultivador puede hacer la prueba y sacar conclusiones.

Para una planta sana, debemos comenzar usando un buen sustrato. En este sentido lo importante es sobretodo la textura. Que contenga más o menos nutrientes llega a ser irrelevante, pensemos que por el tamaño de la maceta, en aproximadamente un mes ya tendremos que usar abonos. Sería algo indiferente usarlos a dos semanas. A partir de aquí, tan sólo tendremos que dejar que nuestro pequeño esqueje que queremos hacer planta madre crezca sin problemas y en varias semanas ya ofrezca alguna rama que puedas esquejar.

Cuantos más ramas vayas quitando para hacer esquejes, más y más ramas irá ofreciendo la planta. Pero llegará un momento, pasados varios meses, en que la planta se empiece a mostrar agotada. Ya no ramifica como al principio, no cuenta con el mismo vigor, y es posible que algunas hojas viejas comiencen a secarse. Ésto es bastante normal y se debe principalmente a lo que sucede bajo tierra. Las raíces habrán ocupado todo el espacio disponible de la maceta, lo que comienza a afecta a la oxigenación y asimilación de nutrientes. También los excesos de sales consecuencia de los riegos con abonos terminará causando bloqueos.

Es entonces cuando tocará hacer un transplante para aportar a la planta más espacio para el desarrollo de nuevas raíces. Si lo hacemos a una maceta mayor, al cabo del tiempo nos volveremos a encontrar con el mismo problema. Y al final terminaremos usando un tamaño de maceta que no nos interesa. La solución es hacer una poda de raíces. Cuando la maceta es cuadrada, realmente resulta muy sencillo. En macetas redondas aunque también fácil, no lo es tanto.

Para hacer una poda de raíces, extraemos la planta de la maceta y con un cuchillo de sierra bien afilado, cortamos reduciendo todo el cepellón en aproximadamente un 25-30%. Si la maceta es de 15x15cm y 20cm de fondo, el cepellón tras la poda debería de ser de unos 11x11cm y unos 13cm de fondo. Ponemos un drenaje nuevo en la maceta, una capa de sustrato y después el cepellón podado, rellenando para terminar los laterales presionando ligeramente. Tras unos días de parón, la planta comenzará a desarrollar nuevas raíces y de nuevo crecerá con gran vigor.

Al trabajar con macetas tan pequeñas, de todos modos conviene usar enzimas. Estas moléculas actúan sobre las raíces muertas de las plantas, compuestas de celulosa, transformándolas en nutrientes. Con ésto se evita que patógenos se instalen en el sustrato al mantenerlo limpio de materia orgánica en descomposición, además de que se crea más espacio útil para el desarrollo de nuevas raíces. Si es recomendable su uso en plantas de temporada, lo es más en plantas madre que en una misma maceta y un mismo sustrato tienen que aguantar más tiempo.

En cuanto a la zona aérea de la planta madre, y que en resumidas cuentas es lo que nos interesa, es importante mantenerla limpia de hojas secas. Además de las necesarias podas que hagamos cada vez que saquemos algún esqueje, conviene hacer frecuentemente podas de mantenimiento. Ésto se hace para eliminar ramas internas que tienen complicado su desarrollo, o las inferiores. Dentro de lo posible, iremos forzando a la planta a que se desarrolle a lo ancho, será la mejor manera de que en cuanto queremos, nos ofrezca l a máxima cantidad de esquejes.

Para terminar, os aconsejamos no exprimirlas demasiado y dejarlas medio peladas tras una buena poda. Serán muchas heridas las que tenga de recuperar al mismo tiempo y afectará a su salud y crecimiento. Deja al menos un 30% de la planta aérea, así la planta se recuperará más rápido y en poco tiempo te volverá a ofrecer otra buena tanda de esquejes.

 

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