Cultivo invernal de cannabis: crecer dentro y florecer fuera

El invierno no es igual todas las zonas. Por ejemplo mientras en el norte de España suelen ser muy lluviosos y gélidos, en el sur de España las lluvias no son tan frecuentes y aunque las temperaturas son bajas, no lo son tanto. Ésto permite a muchos cultivadores desafiar al clima y realizar cultivos invernales. A la hora de decidirse a cultivar en exterior a estas alturas del año, se deben tener en cuenta algunos aspecto que vamos a contar en este post.

EL CLIMA LO ES TODO

Lo primero de todo, es analizar el clima. Nadie mejor que cada uno conoce su clima y es el propio cultivador el que decidirá si un cultivo invernal es viable o no. Lo más importante es que se dispongan de buenas horas de sol y si lo más común en estas fechas son lluvias y nubes, no vale la pena ni intentarlo. Sin sol, las plantas ni crecen bien ni florecen en condiciones.

La temperatura no es ni mucho menos el factor determinante. Las plantas de cannabis soportan muy bien las temperaturas bajas en las zonas aéreas. Son las raíces las que peor llevan ésto, ya que por debajo de los 14-15 ºC muestran serios problemas para asimilar los nutrientes. Y por debajo de los 12-13º, las plantas morirán. Es por ello que ante todo se deben proteger las raíces del frío. Para ésto se puede optar por macetas de color oscuro que absorberán más calor que las de colores claros. También sobre el sustrato es interesante poner algo que sirva de aislante térmico, como un plástico negro, una capa de piedras, de paja…

COMPRENDER EL FOTOPERÍODO

Las plantas de cannabis crecen cuando los días crecen, y florecen cuando éste decrecen. En exterior, las plantas crecen a lo largo de la primavera y principios del verano, hasta que los días se comienzan a cortar. Las plantas entonces reciben una señal que les indica que el otoño se aproxima y antes de la llegada del invierno, deben haber completado su floración antes de que el frío y las  lluvias pongan en riesgo la cosecha.

Hacemos un paréntesis para diferenciar el comportamiento de las semillas y esquejes ante el fotoperíodo. Una planta nacida desde semilla, no florecerá hasta que alcance la edad sexual adulta. Ésto sucede pasadas las 4-5 semanas desde la germinación. Y ni aunque cuenten con un fotoperíodo de menos de 12 horas de luz, florecerán antes. Los esquejes en cambio, al ser una copia genética de su madre, también tiene su misma edad sexual, que puede tranquilamente ser más de 20 o 30 años. En el momento que se le exponga a un fotoperíodo de menos de 12 horas de luz, florecerá tenga el tamaño que tenga.

En interior, el cultivador maneja los fotoperíodos a su antojo. El período de crecimiento puede ser continuo mientras las horas de luz se mantengan por encima de las 12-13 horas. Pero cuando las horas de luz son 12 o menos, las plantas florecerán. Es por ello que para un cultivo invernal es importante haber crecido primero las plantas en un interior, con un fotoperíodo superior a las 12 horas. Se suele optar por un fotoperíodo de 18 horas de luz y 6 de oscuridad para obtener un mejor crecimiento.

Si se trata de un esqueje lo que pretendemos cultivar, debemos tener en cuenta que una vez lo saquemos al exterior, comenzará a florecer. Crecerá durante la fase de transición, pero tampoco alcanzará un gran tamaño. Por éso conviene aguantarlas en interior el máximo tiempo posible, garantizando unas buenas condiciones para su crecimiento.

Si se trata de una semilla, aunque las saquemos antes de las 4-5 semanas no florecerá. Y con este tiempo actual, una semilla tendrá bastantes obstáculos para desarrollarse. Lo mejor opción pasa por crecerlas durante unas 4-5 semanas en interior. En este tiempo alcanzará un buen tamaño y será lo suficientemente fuerte para hacer frente al gran cambio.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que estamos en fase ascendente de luz. Ésto significa que el aumento de las horas de día hará que en primavera las plantas revegeten. Detendrán la floración y volverán de nuevo a la fase de crecimiento, por lo que debemos calcular el período de floración de la variedad que vayamos a cultivar, para asegurarnos de cosecharla antes de mediados de abril – principios de mayo. Si se trata de un esqueje, calcularemos tan sólo lo que dura la floración. Si es una semilla aún por germinar, calcularemos 4-5 semanas de crecimiento y lo que dure la floración.

CÓMO AFECTA EL FRÍO A LAS PLANTAS

Como ya hemos comentado, son las raíces las que más sufren las bajas temperaturas invernales. Protegiéndolas y garantizando una temperatura agradable, tendremos mucho ganado.

Algo muy característico de los cultivos invernales, son las tonalidades de las plantas. Variedades que cultivadas en verano son completamente verdes, en invierno y debido al frío tienden a adquirir unos preciosos colores oscuros, desde el negro hasta el púrpura. Ésto se debe principalmente a que las plantas con temperaturas bajas, las plantas muestras más dificultades para asimilar potasio, y en menor medida fósforo.

También cabe destacar que las cosechas de cultivos invernales, tienes unos aromas y un sabor más puros. La misma variedad cultivada en invierno y en verano, pueden llegar a parecer completamente diferentes. El calor del verano, en ocasiones muy elevado, hace que los terpenos se evaporen. Con el frío en cambio ésto no sucede. Cabe destacar que las cosechas no se pueden comparar con las del verano, donde la gran cantidad de horas de sol y temperaturas altas marcarán la diferencia. Pero un cultivo invernal es un buen método de comenzar el año con buen pie siempre y cuando el clima lo permita.

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