Cultivo invernal de cannabis: crecer dentro y florecer fuera

Al cultivador de cannabis le gusta cultivar siempre. Quien lo hace en exterior, es muy probable que sea porque no dispone de un lugar adecuado...

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El cultivo Invernal. Al cultivador de cannabis le gusta cultivar siempre. Quien lo hace en exterior, es muy probable que sea porque no dispone de un lugar adecuado para cultivar en interior y espera ansiosamente la llegada de la temporada de cultivo. Y al que cultiva exclusivamente en interior, en la mayoría de los casos también le gustaría hacerlo en exterior pero no es posible y odio los veranos por la dificultad que presenta cultivar con luces artificiales. Y el que cultiva tanto en interior como en exterior y el clima se lo permite, aprovecha cualquier época del año para cultivar tanto fuera como dentro.

A partir de estas fechas son muy comunes el denominado cultivo invernal, especialmente en climas donde los inviernos aunque fríos, son poco lluviosos, como por ejemplo las provincias del sur de España. Cabe destacar que las producciones siempre serán muy inferiores (cultivo invernal) a las de los cultivos de temporada. Lógicamente las condiciones no son las mismas. Especialmente las bajas temperaturas y las pocas horas de sol en comparación con los meses de verano. Pero en cambio, por otros aspectos tanto del cultivo como de las cosechas hará que merezca la pena planteárselo.

LAS CLAVES DE UN CULTIVO INVERNAL

El cannabis es una planta que generalmente tolera bastante bien el frío, siempre y cuando éste no afecta a su actividad radicular. Por debajo de aproximadamente los 14ºC en el sustrato, las plantas muestras serias dificultades para asimilar nutrientes. Incluso pueden llegar a sufrir un bloqueo y no asimilarlos, lo que tarde o temprano terminaría con su vida. Así que uno de los primero consejos, es aislar el sustrato de la incidencia del frío exterior. Desde un plástico oscuro, hasta una capa de serrín, fibra de coco, planchas de porexpán… Ésto ayudará a mantener las raíces a una temperatura más apropiada.

En nuestra contra también está el fotoperíodo exterior, es decir la cantidad de horas de luz que recibirán las plantas y que va totalmente en contra su naturaleza. Las plantas de cannabis crecen cuando los días crecen, y florecen cuando las horas de luz comienzan a disminuir. Así que por un lado contamos con un fotoperíodo de luz ascendente desde el solsticio de invierno (21 de diciembre), pero con tan pocas horas de luz que las plantas no crecerían en buenas condiciones y tenderían a quedarse pequeñas.

Apuesta por esquejes

Es por ello que en los cultivos invernales se suele apostar por esquejes crecidos en interior con iluminación artificial, y que al pasarlos al exterior no tardarán en florecer debido a la bajada repentina de horas de luz. Además, siempre conviene apostar por variedades de floración rápida, ya que como decimos estamos en fotoperíodo diurno ascendente. Las variedades de floración larga o variedades que finalizarían su floración entre finales de marzo y abril, podrían revegetar debido al aumento progresivo de horas de luz. En este caso nos quedaríamos con una planta que no llegaría a finalizar la floración, pero que podríamos conservarla para el cultivo de temporada.

Algo muy típico de los cultivos invernales, es el color oscuro que tienden a adquirir hojas y cogollos. Ésto se debe principalmente al frío y a la dificultad de las plantas para asimilar potasio. También cabe destacar el sabor más pronunciado de la cosecha debido también a las temperaturas. A diferencia de épocas de más calor donde algunos terpenos se volatilizan, el frío del invierno consigue mantenerlos intactos.

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